Propaganda taliban


Durante el tiempo, un largo lustro, que los talibanes convirtieron Afganistán en un emirato islámico persiguieron toda forma de cultura y los medios para su expresión, ya fueran los instrumentos musicales tradicionales, ya los impíos televisores o DVD. Pero han aprendido la lección y en la estela de Al Qaeda han creado su sistema de propaganda que no le hace ascos a los medios electrónicos y al ciberespacio.

El International Crisis Group ha publicado un informe (resumen ejecutivo, informe completo en pdf, noticia de Reuters) que advierte del peligro de que los talibanes pueden estar ganando la guerra de la propaganda. Han desarrollado un sistema flexible que combina los medios más tradicionales con el ciberespacio. Consignas y amenazas se hacen llegar por medio de las «cartas nocturnas», que circulan anónimante. Con una población en gran parte analfabeta el antes odiado DVD se ha convertido en el soporte preferido para hacer llegar prédicas y, sobre todo, imágenes de sus acciones armadas. En el ciberespacio mantienen una página Al Emarah (El Emirato) que sirve, sobre todo, para distribuir material y secundariamente para propaganda internacional.

A diferencia de Al Qaeda sus objetivos no son globales, sino locales, tribales incluso. Los talibanes se presentan esencialmente con un movimiento pastún, y sólo en un pequeño porcentaje usan otras lenguas como el dari. El objetico de su propaganda es más táctico que estratégico. Se presentan como herederos de la jihad contra los soviéticos y explotan las diferencias entre las distintas tribus. El International Crisis Group advierte que los bombardeos masivos (de vez en cuando leemos «un bombardeo de la OTAN mata a 50 talibanes» ¿cuántos eran combatientes y cuántos civiles) y las detenciones indiscrimindas llevadas a cabo por el gobierno central son la mejor baza para reclutar a los aldeanos y su denuncia se han convertido en parte esencial de mensaje talibán. Para negociar el fin de la lucha armada exigen la retirada incondicional de las tropas extranjeras y la más estricta aplicación de la sharia.

(Aunque taliban es el plural de talib, estudiante, opto como muchos medios españoles por usa un plural castellanizado, talibanes)

Justicia en Serbia; Justicia para Serbia


¡Qué dificil resulta para los pueblos asumir y depurar una historia criminal! España es campeón en la aplicación de la Justicia Universal contra genocidas extranjeros, pero nuestra transición se basó, no en el perdón, sino en el olvido. Ahora, recuperar la memoria se ha convertido en una incómoda papeleta para el gobierno. Italia, pese a todo la mística partisana, tampoco asumió sus culpas y una corriente profunda fascista (como en España franquista) ha ido aflorando de cuando en cuando y ahora de una manera abierta con el último gobierno Berlusconi. Tampoco ha sido fácil para Francia asumir las culpas del colaboracionismo. Sólo Alemania se vio obligada por los aliados a realizar un proceso de desnazificación, del que terminaron por escapar  muchos criminales, pequeños y grandes, aprovechando las circunstancias de la guerra fría. En los 70, los hijos de tantos nazis ocultos protagonizaron los movimientos de contestación anticapitalista. Pero con todo, Alemania es el país con una mayor conciencia colectiva del mal ocasionado y también -más recientemente- del mal sufrido. En Alemania en la escuela se estudia la infamia y los colegiales visitan los campos de exterminio. En España, para los escolares Franco es una figura tan lejana como Felipe II.

A pesar de todo, Alemania e Italia recibieron el maná del Plan Marshall. Ahora Serbia debe recibir la ayuda de la Unión Europea para convertirse en un país normal. Serbia tiene que entregar al Tribunal para la Antigua Yugoslavia a Mladic y a Goran Hadzic, líder de los serbios de la Krajina. El caso de Karadzic demuestra que la captura de estos criminales es posible con voluntad política. Por debajo de los figurones quedan otros muchos asesinos con menores responsabilidades políticas. De ellos se tienen que ocupar los tribunales locales de Serbia, Bosnia, Croacia… Ninguno de estos países ha hecho todavía una verdadera catársis. Basta salir del aeropuerto de Duvrovnik para encontrarse con una valla gigantesca que enaltece como héroe nacional a Ante Gotovina, pendiente de juicio en La Haya. Y sin embargo, Croacia es ya formalmente candidato a la adhesión.

Todos los líderes comunistas de Yugoslavia cabalgaron el tigre del nacionalismo para mantenerse en el poder. Todos, en distintos grados, son responsables de la catástrofe. Pero no por eso todos son criminales. Tampoco se puede estigmatizar a todo un pueblo, por mucho que esté anclado en falsas utopías nacionalistas. De todos los pueblos yugoslavos, los bosnios musulmanes estuvieron al borde del exterminio, pero los serbios han sido los grandes perdedores. Los bombardeos de la OTAN siguen siendo una herida abierta. Por ejemplo, en Novi Sad, una ciudad mayoritariamente a Milosevic, todavía no entiende en ensañamiento de las bombas.

Europa tiene que exigir a Serbia que ningún crimen quede impune. Pero Serbia merece también justicia y generosidad.

(Incluyo el enlace a una página muy completa BalkanInsight, que me acaba de descubrir Alberto Marinero)

El nuevo aspecto de Karadzic


En este vídeo de Reuters podemos ver a Karadzic asistiendo tranquilamente a una conferencia en el suburbio de Belgrado en el que vivía bajo la identidad de Dragan Dabic.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Karadzic había abierto una clínica de medicina alternativa. Con su larga melena enrollada y su barba blanca da la imagen sí, de un médico alternativo, si se quiere de un «doctor chiflado». Pero también de un santón ortodoxo. De manera que su disfraz para huir resulta bastante consistente con su trayectoria de bardo eslavo, primero, y defensor de la Santa Ortodoxia, luego. Un disfraz sencillo que podía confundir a quien con el se cruzara, pero no a ningún servicio secreto. Esa especie de simpático nomo tiene que responder ante el Tribunal de la Haya de terribles crímenes.

Radovan Karadzic


La imagen más antigua que recuerdo de Radovan Karadzic es revistando a las tropas que se aprestaban a cerrar el cerco de Sarajevo. Eran los días previos a aquella manifestación en el centro de Sarajevo atacada por los paramilitares serbios que marcó el comienzo de la guerra de Bosnia. Karadzic recorría en un flamante Peugeot 605 las colinas que rodean Sarajevo y era saludado respetuosamente por los hombres que instalaban las posiciones de artillería que bombardearían la capital durante más de tres años. Karadzic nunca se había visto en otra. Un político provinciano al que rendía pleitesía un ejército variopinto formado por tropas del ejército federal yugoslavo y  paramilitares.

Karadzic había bajado de las montañas de Montenegro en las que nació a Sarajevo, la capital de Bosnia-Herzegovina, relativamente cosmopolita en términos de la Yugoslavia de Tito. Allí se hizo pisquiatra, pero no terminó de encajar en el ambiente intelectual de Sarajevo. Hay quien dice que en con la guerra se vengaría de agravios y desprecios. Lo cierto es que más que como psiquiatra Karadzic se hizo popular como poeta, en la tradición de los bardos populares serbios, que cantaban derrotas (siempre gloriosas) y gestas de bandoleros generosos.  Quizá esa popularidad como poeta le permitió destacar entre los nacionalistas serbios, que crecían en todas las repúblicas en paralelo a los movimientos secesionistas. Así, en 1991, mientras Izetbegovic buscaba alguna formúla federal que salvara la unidad de una Bosnia-Herzegovina independiente, Karadzic, al frente de la sección local del Partido Radical Serbio, amenazaba con un baño de sangre si un metro de tierra serbia -allá donde vive un serbio o hay una tumba serbia- quedaba en manos de los «turcos», esto es los musulmanes bosnios.

Karadzic montó su corte en Pale, una estación de montaña a unos kilómetros de Sarajevo. Por allí pasaron las innumerables delegaciones internacionales que buscaban alguna forma de acuerdo. Karadzic, con su melena blanca al viento, les recibía en el hotel Panorama, haciendo gala de una untuosa hospitalidad, pero sin ceder un ápice: toda la tierra serbia para los serbios. Parece mentira que los poderosos del mundo rindieran pleitesía, al menos formal, a este provinciano de tan cortísimas miras. En realidad Karadzic y sus adláteres no eran más que marionetas de Miloevic, que de vez en cuando hacían ostentación de falsa independencia. Finalmente, en Dayton, Milosevic les obligó a aceptar un acuerdo que, con su proverbial mirada provinciana, nunca habrían firmado sin presiones del patrón del Belgrado. No deja de ser todo un sarcasmo que en el gobierno  de Belegrado que por fin le ha detenido se siente ahora Ivica Dacic, uno de los hombres de Milosevic.

Karadzic, el jefe político, hizo pronto pareja con su jefe militar, Ratko Mladic. Las imágenes de ambos juntos eran innumerables, pero recuerdo un plano secuencia en el que ambos avanzan por el campo, el plano cierra sobre el militar que otea con unos prismáticos, abre el plano y el militar pasa los prismáticos al civil. El plano termina cerrando sobre Karadzic. Esa mirada es todo un símbolo de que Karadzic veía y sabía lo que pasaba. Karadzic puede que no haya matado físicamente nunca una mosca, pero fue el responsable político del genocidio.

Durante 12 años se suponía que podía estar protegido por su gente en las montañas de Montenegro. Pero finalmente ha sido detenido en el propio Belgrado. Muchos le protegieron por lealtad, otros porque no hablara, los gobierno de Serbia hicieron de su entrega baza de negociación, pero sin complicidades de las potencias es impensable que haya podido mantenerse en libertad tantos años. Hoy, políticamente, Kardzic o Mladic no son nadie, por mucho que sus fotos empapelen las paredes de la República Srska. Pero las víctimas todavían esperan justicia.

(Incluyo aquí el enlace al escrito de acusación del Fiscal del Tribunal Internacional para la antigua Yugoslavia)

Lo que pueden los poderosos


Mañana lunes 7 de julio comienza la cumbre anual del G-8 en Hokkaido, Japón. Los poderosos se reunen todos los años por San Fermín para a escenificar lo que pretenden que sea el directorio mundial.

Sala vac�a -AFPNada tan frustante para un periodista como cubrir este tipo de eventos. Concentrados en salas de prensa, a kilómetros de los mandatorios blindados en una esfera de seguridad, sin contacto con las delegaciones, el ejercicio informativo se limita a analizar los borradores de declaración que circulan. Las manifestaciones de protesta se desarrollan muy frecuentemte muy lejos del centro de prensa. Menos mal que la ONGs, señaladamente Oxfam, aportan datos y críticas.

En 1973 el Secretario del Tesoro de Estados Unidos, George Shultz, convoca a Alemania, Japón, Francia y Reino Unido para buscar una salida a la stagflacion (recesión+inflación, ¿les suena?) ocasionada por la primera crisis del petróleo. Luego se incorporarán Italia y Canadá y a principios de los 90 se  admitirá a Rusia, como se recibe a un grandullón retrasado, pero fuerte. Hoy ese octavo miembro vergonzante es una autocracia con apariencia de democracia que controla la llave de la energía de Europa. Lo que empezó siendo una reunión de ministros de economía pronto se convirtió en un espectáculo mediático para el lucimiento de los líderes. Mucha «photo opportunity», muchos besos y abrazos, alguna anécdota y poca sustancia. Claro, que para los líderes es importante, no sólo para presentarse como los jefes del mundo, sino también para anudar relaciones personales. Ya se sabe, como dice la canción, «todos los tiranos se abrazan como hermanos».

¿Pueden marcar la banda de los 8 el futuro de la humanidad? Rotundamente, no. Los desafíos son de tal magnitud que superan la voluntad de los gobernantes por muy poderosos -y lo son- que sean. El más importante, el cambio climático requiere un cambio universal de paradigma. Bush se contenta con crear un fondo de 10,000 millones de dólares y quiere que los otros 7 apechugen con su parte.

Ni siquiera en los factores de la crisis económica parece que puedan hacer demasiado. La globalización es el mago salido de la botella. Se abrió la botella -se eliminaron las regulaciones al movimiento de capitales- y ahora el mago no quiere regresar a la botella… No parece que puedan hacer mucho en los que se refiere a los precios del petróleo. Mucho más podrían hacer respecto a  los precios de los alimentos, buscando soluciones de comercio equitativo. Y pueden hacer mucho y no lo hacen en materia de cumplimiento de los Objetivos del Milenio. Hacer tres años en Gleneagles -mientras estallaban las bombas en el metro de Londres- los 8 se comprometieron a invertir en desarrollo de África 25.000 millones de dólares. No han cumplido los poderosos, pero tampoco los líderes africanos, que prometieron democracia y buen gobierno.

Así que, que se dejen de sonrisas y fotos y cumplan los Objetivos del Milenio, que para eso sí si les llega su poder.

Colombia en (algunas) cifras


Colombia, 15 secuestrados liberados, entre ellos Ingrid Bethancourt.

Colombia, 2785 secuestrados, 700 en poder de las FARC.

Colombia, 30.000 desaparecidos, el 97% a manos de ejército y paramilitares, más que en Argentina o Chile. La inmensa mayoría fueron asesinados cruelmente poco después de su captura y sus cuerpos se encuentran en fosas comunes a lo largo de todo el territorio colombiano.

Colombia, 3 millones de desplazados internos, por la acción del ejército, los paramilitares y las guerrillas. Sólo supera a Colombia Sudán, con 6 millones. Ellos no volverán a casa con alfombra roja.

Algunos enlaces

País Libre
Desaparecidos

Pepitorias
Amnistía Internacional
Medios para la Paz

La liberación de Betancourt, on line


Son las 21:19 en Madrid. Veo la segunda edición del Telediario de TVE.  Salto del sofá cuando Lorenzo Milá lee directamente desde su ordenador que Ingrid Betancourt ha sido liberada. Mi salto, claro, se habrá quedado corto comparado con el que habrán dado mis compañeros de la redacción de internacional.

Después de unos días de inactividad en el blog, atado por la interminable cadena de corrección de exámenes y trabajos, abro esta entrada, en primer lugar, para saludar el regreso a la libertad de una mujer valiente y para hacer votos por una verdadera paz en la castigada Colombia, y, en segundo lugar, para publicar un pequeño test hecho sobre la marcha sobre la circulación de la noticia en la televisión y en los medios on line.

La nnoticia la lanza EFE a las 21:19 por sus servicios tradicionales a bonados. Después de verla en TVE a las 21:21, a las 21:23 entro en rtve.es. Tiene la noticia, una foto de Betancourt, dos pestañas con material documental y la relación de noticias relacionadas. Voy a BBC.news. A las 21:24 no tiene todavía la noticia. Entro en BBC en español y, claro, sí está y material documental relacionado. Y por este orden voy recorriendo páginas y televisiones. A Cuatro llegó cuando Gabilondo termina de dar la noticia con foto. Vuelvo a TVE: conexión telefónica con la corresponsal en Bogotá, que confirma la información difundida por las fuentes oficiales. El País tiene la noticia y el vídeo de la última prueba de vida. A las 23:32 entro en Google.news y no hay nada. Yahoo.news la tiene en todas sus versiones. TVE vuelve a conectar con su corresponsal en Colombia, que amplía la información; desde París, Ángel Gómez Fuentes da las primeras reacciones en Francia. Y por fin, a las 21:41, TVE pincha en directo la rueda de prensa del ministro de defensa, Juan Manuel Santos, que desgrana nombres de los liberados en la operación.

Lecciones. Primera: los medios on line son tan rápidos como la televisión -siempre que ésta esté dando información en directo. Y es que, increiblemente, los dos canales de información permanente en España, Canal 24 Horas (TVE) y CNN+, siguen con sus emisiones pregrabadas, eso sí con rótulos advirtiendo de la noticia. Segunda: Yahoo.news bate a Google.news, porque detrás de Yahoo hay periodistas y detrás de Google un algoritmo de búsqueda, que sólo funciona cuando la gente busca la noticia… que ha conocido por otros medios. Tercera: los anglosajones siguen siendo poco sensibles a lo que ocurra en español. Cuarta: la televisión vehícula mejor la información en directo (ninguna página estaba dando en directo la rueda de prensa del ministro de defensa.

Para otro momento queda un análisis de la noticia propiamente dicha. A vuela pluma, las FARC se debilitan todavía más y Uribe parece haber ganado otra importante baza y sin duda intentará utilizarla para su campaña de reelección. Pero habrá que ver que papel juega una Ingrid Betancourt en libertad.

Trampas para (inexpertos) presidentes demócratas


Barack Obama es virtual candidato demócrata a la Casa Blanca. John McCain es un buen candidato republicano, con una trayectoria de independencia que le aleja -a pesar de defender la permanencia en Irak- del cliché de «tercera presidencia Bush», que le atribuye Obama. La contienda final será dura y resulta aventurado pronosticar un vencedor, por mucho que las encuestas den ventaja al candidato demócrata.

La ola de entusiasmo que levanta Obama recuerda la que llevó a John F. Kennedy a la presidencia. Mientras el joven aspirante demócrata peleaba con el corrosivo Nixon, entonces vicepresidente de Eisenhower, el stablishment trabajaba para dejar las cosas atadas y bien atadas. La CIA preparaba la invasión de Cuba. Llegado el momento, el nuevo presidente no tuvo casi otra opción que la de autorizar la operación de Bahía Cochinos (Playa Girón para los cubanos), mal preparado y peor ejecutada. El régimen de Castro se alineó con Moscú. Un Kennedy, ya menos bisoño, tuvo que lidiar con la crisis de los misiles. Los grupos cubanos movieron los hilos de la conspiración que terminó con el asesinato de Kennedy.

Jimmy Carter también suscitó grandes esperanzas. Su política de exigir el respeto de los derechos humanos en las relaciones exteriores permitió, por ejemplo, que los sandinistas pudieran derrocar al tirano Somoza. Pero la Unión Soviética invadió Afganistán y Carter cayó en la trampa. Washington promovió a los mujaidines, los guerreros de Alá, presentados como luchadores por la libertad. En el humus creado por los servicios secretos creció Bin Laden. Aquellos mujaidines son hoy los señores de la guerra.

Obama ofrece hablar con todos, hasta con aquellos que Bush etiquetó como eje del mal. Para Irán, unas conversaciones directas y abierta con Estados Unidos ya serían un logro estratégico. Pero el presidente Ahmedinejad puede sentir la tentación de, tras hacerse la foto, impedir cualquier avance, que le debilitaría mientras fortalecería a sus enemigos moderados. Por si acaso, el primer ministro israelí Olmert y sus ministros de exteriores y transporte amenazan con atacar las instalaciones nucleares iraníes. No es una amenaza como para tomársela a broma -ayer viernes 6 de junio las declaraciones del ministro de transportes, Saul Mofaz, dispararon (más todavía) el precio del petróleo- aunque haya que encuadrarla en la lucha por el liderazgo del partido Kadima. Lo que está claro es que Israel no puede dar ese paso sin la aprobación de la administración Bush. Sería el último servicio de Bush a la causa del caos. El bombardeo generaría una onda expansiva que demolería todos los equlibrios de Oriente Próximo. Irán intentaría cerrar el estrecho de Ormuz y el crudo se podría a ¿200 dólares?. La trampa se cerraría y Obama, envuelto en la bandera, enterraría su oferta de diálogo.

Los periodistas no hicieron su trabajo


La publicación de las memorias de Scott McClellan, quien fuera jefe de prensa de Bush, han levantado una considerable polémica en Estados Unidos. En esencia, el portavoz presidenecial reconoce que mintió sobre los motivos de la guerra de Irak, pero que fue engañado en su buena fe por el presidente y sus colaboradores. Sorprende tanta candidez y muchos le acusan de puro oportunismo para vender su libro.

McClellan afirma que los periodistas no hicieron su trabajo y no investigaron los verdaderos motivos de la guerra. Esta afirmación ha abierto un debate entre la profesión periodística, del que se hace eco Liz Cott Barret en la Columbia Journalism Review. La mayoría de los profesionales reconocen que así fue. Había una presión del gobierno y los editores para primar los enfoques positivos. Como muestra, recojo (y traduzco) las manifestaciones de Katie Kouric, la presentadora que sustituyó a Dan Rather al frente del informativo de la noche de CBS:

«Creo que hubo una sensación de presión desde las empresas dueñas de los medios en los que trabajamos y del gobierno mismo para acallar cualquier clase de disenso o cualquier cuestionamiento. Fue extremadamente sutil, pero muy efectivo.»

Recuerdo de aquellas semanas los audaces reporteros y reporteras españoles que cada día encontraban un exiliado iraquí que nos aseguraba que Sadam no sólo era un monstruo, sino que tenía armas para hacer volar el mundo. Recuerdo también aquel documental en «prime time» sobre las armas de destrucción masiva, premiadísimo, se nos decía. Una de las autoras era Judy Miller, luego implicada en el caso «plamegate» y una de las reporteras favoritas de la Casa Blanca y el Pentágono.

Efectivamente, los periodistas no hicimos nuestro trabajo.

Requisitos para la responsabilidad de proteger


Me he referido en tres entradas («¿Es un crimen contra la humanidad la inacción de la junta birmana?», «China puede abrir Birmania», «La responsabilidad de proteger Birmania»). En ellas he revisado el principio y he llegado a la conclusión -matizada- de que no es aplicable al caso de Birmania.

Timothy Garton-Ash se plantea la misma cuestión (¿Cómo proteger a los birmanos?) en su colaboración en El País Semanal del domingo. Garton-Ash llega a la misma conclusión, aunque parte de que la inacción ante el desastre natural es causa suficiente para desencadenar una intervención (que no invasión). Desgrana los requisitos que exige la aplicación del principio: Causa Justa, Intención Acertada, Último Recurso, Medios Proporcionales, Perspectivas Razonables y Autoridad Apropiada. El analista considera que se da esa causa justa, puede existir una intención acertada y realizarse con medios proporcionales. Pero duda que pueda existir una autoridad apropiada sin una resolución -imposible-del Consejo de Seguridad. No existe una perspectiva razonable de llevar a cabo esa protección y existen otros medios diplomáticos -la presión de la ONU y de China- para proteger a la población. Por cierto que esas presiones -y quizá la apertura de China ante el terremoto- están propiciando una mayor presencia de la ayuda internacional en Birmania, pero que sigue siendo a todas luces insuficiente.

Estoy de acuerdo con Garton-Ash y sigo aprendiendo sobre un principio que, junto al de justicia universal, suponen importantes instrumentos de globalización de los derechos humanos.