Navidad herida. Feliz Navidad


berlin-atentado4Un árbol de Navidad caído, arrollado por el camión de la muerte…. 12 muertos en lo que todo indica que es un atentado terrorista. ¿Será el autor un refugiado pakistaní? Veremos si se confirma, pero aunque no lo fuera daría lo mismo. La Navidad en Alemania y en toda Europa quedará herida. Nuestro dolor ocultará el dolor de los demás y saturará los medios durante unos días, antes de que recobremos el tono navideño: fiesta, compras, buena voluntad, noche de paz. Después vendrá el reflujo: más xenofobia, más votos para las ultraderechas en toda Europa, más barreras para los refugiados.

Navidad herida en Alepo, nuevo capítulo de la historia universal de la infamia.

Ante nuestros ojos se violan, por unos y otros, los más elementales derechos. No podremos decir que no sabíamos. Unos bombardean hospitales y escuelas “para terminar con los terroristas”, otros toman a la población como rehén. El Consejo de Seguridad de la ONU decide enviar observadores ¿cuándo llegarán?

No hay respuestas fáciles en Siria. 12 países libran guerras cruzadas por el intermedio de más de 200 grupos armados. Assad encendió la mecha masacrando protestas pacíficas. Occidente apoyó y armó a unas milicias que casi inmediatamente se conviertieron en yihadistas. Rusia e Irán defienden sus intereses geoestratégicos, lo mismo que Turquía, Arabia o Qatar. No puede haber solución sin Assad, pero algún día, cuando una nueva era de los derechos humanos emerja, espero que responda ante un tribunal. Lo mínimo que se puede hacer es no cerrar a los sirios las puertas de Europa.

Seguro que los cristianos que todavía quedan en Siria intentarán celebrar la Navidad. Para ellos, el régimen de Assad es la única protección. En todo Oriente Próximo, las viejas comunidades cristianas se encuentran en peligro.

Finalmente, dejaremos de oir los ecos de dolor, y nos volveremos a nuestra cosas, la lotería, los turrones, la familia, la cena, el consumo. Es lógico, poque no se puede vivir siempre con una herida abierta. Por lo menos que estos días lo sean de reencuentro. Yo así os lo deseo a los que leís este perezoso blog. Disfrutad unos  de otros. No sucumbáis al estrés navideño. Que 2017 os sea propicio y que Trump, Putin y Le Pen nos cojan confesados.

Y como felicitación valga esta grabación de las zambobas de Jérez, una fiesta donde creo que todavía puede encontrarse un viejo espíritu de Navidad, sea eso lo que sea.

 

La Navidad de los muros


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“No había sitio para ellos en la posada”

La Navidad es en Europa la gran fiesta del consumo y el momento para enunciar almibarados buenos deseos. Europa es una fortaleza de abetos adornados y luces brillantes. No estaría mal que aquellos cristianos que no quieren en nuestro reducto refugiados que no sean cristianos recordaran que si algo es la Navidad en su tradición eso es acogida.

En lugar de acogida, muros, nuevas policías de fronteras, “cies” peores que cárceles, cupos o dinero para que los refugiados se los queden otros.

Y luego los muros internos de nuestras sociedades. Desigualdad e incultura crecientes; identidades excluyentes, yihadismo; desmontaje del estado de derecho.

Ya sé que no es el mejor momento para recordar estas cosas. Así que también os deseo una feliz Navidad y que el próximo año sea clemente con todos.

Os dejo como felicitación un villancico de Niña Pastori. Los gitanos, pueblo nómada, conocen muy bien el valor de la acogida.

APORTACIÓN DE PACO AUDIJE

Como su familia y todos los suyos, antepasados y descendientes, el viejo Fernando había sido nómada toda su vida. Se instaló en el pueblo -donde nací y crecí- porque tres personas lo trataron bien. “Tres personas”, me repitió. Fue la primera vez que en un sitio de paso le pasaba algo así. Fernando era el gitano mayor de aquel lugar de Las Villuercas. Y tuvimos esa conversación pocos meses antes de que muriera, ya muy anciano. Cuando nos vimos aquella última vez, le acompañaban dos nietos, que habían convencido a su abuelo para que saliera a dar un paseo. Fernando aceptó tomar un vino conmigo, como habíamos hecho otras veces en el pasado. Le dije que tenía que estar orgulloso de sí mismo y de su familia. Y de estar acompañado entonces por dos nietos educados y cariñosos, universitarios. Porque al igual que su nomadismo obligado, el analfabetismo había sido norma en su clan familiar. Un cambio que quizá sólo fue posible por esas tres personas (él me dio los nombres) que ayudaron a Fernando sin conocerlo… Las “sábanas blancas” y los “ramitos de laureles”, que canta Niña Pastori, quizá no cuestan tanto como creemos.

Felicitación de Navidad


Gervasio Sánchez – Sokheurm Man, víctima de una mina, junto a su mujer Nin Lin y su hijo Enero. Siem Reap (Camboya), mayo de 2007

Aquí está, inexorable, la Navidad. Y con ella las felicitaciones.

Las felicitaciones navideñas han ido cambiando con la sociedad.  Los motivos tradicionales eran variaciones sobre el portal de Belén o sobre la navidad nórdica, árbol, luces y Santa Klaus. Pocas tarjetas en papel nos llegan ya, pero nuestro buzón virtual se llena de deseos de felicidad. ¡Es tan fácil dar al botón enviar o compartir! Me llegan con diversa iconografía: adaptaciones de la tradicional, a menudo en clave de humor; reivindicativa, con lemas de los movimientos sociales; autofotos de los protagonistas con su familia; y, cada vez más, fotos de los hijos o de los nietos.

Los niños son los mejores iconos de la Navidad. Son la esperanza de la vida nueva y símbolo de la inocencia, de una forma de ver el mundo todavía no sesgada por prejuicios e intereses. Por eso he escogido esta foto de Gervasio Sánchez. Una pareja camboyana, víctima de la minas, que acogen esa nueva vida, que lo tendrá bastante más difícil que nuestros hijos y nietos.

Muchas felicitaciones hacen un pequeño balance del año que termina y hacen votos de prosperidad para el siguiente. Para mi el 2013 ha sido el año en que los retrocesos de la Gran Involución se han consolidado. España se ha empobrecido y es más desigual e injusta; hemos tirado por la borda el patrimonio democrático y social de los últimos 35 años; hemos negado el futuro a los jóvenes. Y los movimientos sociales dan muestras de cansancio y su protesta ya ha sido amortizada p0r el sistema, que se blinda con más leyes represivas.

La lotería de Navidad es ahora una metáfora de lo que podemos esperar: el premio de salvarnos de un ERE, de renovar un empleo o una beca precaria. Así que, en este felicitación recupero “Esperando al Gordo” de Català-Roca”, para recordar de donde venimos y a donde parece que regresamos.

Català-Roca – Esperando el Gordo

Para que no todo sea negativo, algunos signos de esperanza en el año que se va. La valentía de Snowden denunciando el espionaje masivo. Un nuevo papa que pone en la agenda a los deseheredados. Que la diplomacia haya regresado al tablero de Oriente Próximo.

Previsiones no me atrevo a realizar, pero las elecciones europeas, que podrían ser signo de mayor democracia, amenazan con el nubarrón de una cámara bloqueada por partidos y diputados xenófobos. Siria, entre tanto, parece que se encamina hacia la paz de los cementerios. En homenaje a los sirios y a todos los que viven en conflictos armados -por cierto que el de Sudán del Sur cada vez apunta más a una catástrofe-os dejo la foto que cierra esta entrada, tomada en Alepo.

A todos, felices fiestas y un 2014 más próspero y justo.

Navidades con dignidad


Hay dos iconografías populares de la Navidad que me trasladan un mensaje de dignidad.

Una es la quintaesencia de la Navidad, el portal de Belén. Unos padres cuidan de su hijo recién nacido en el margen de la sociedad, en condiciones míseras, pero con amor (por cierto ¿no tendrá Razintger cosas más serias de que ocuparse que del buey la mula?).

La otra es la de la lotería, donde siempre el gordo “está muy repartido” entre los más pobres, que lo usan para “tapar agujeros”. Claro, los millonarios no bajan a la administración a descorchar el cava, ni, tampoco, desde luego, los Fabra a los que les toca todos los años.

Hoy, cuando se destruyen las redes de solidaridad, cuando el estado social quiere convertirse en negocio con un residuo de beneficencia, cuando se desmontan las instituciones de conocimiento, cuando se produce una masiva transferencia de recursos de las clases populares y medias hacia los más ricos, cuando el estado de derecho avanza hacia un estado de excepción, la dignidad la encarnan los que resisten:

– Los que resisten al expolio de las hipotecas y las preferentes;

– Las mareas blancas, verdes, amarillas que luchan por el mantenimiento de los servicios públicos;

– Los que luchan por una democracia real, ya;

– Los que se quedan sin trabajo para hacer nuestra economía más “competitiva”;

– Los trabajadores de los ERES de Telemadrid y la radiotelevisión valenciana, víctimas de la limpieza ideológica;

– Los que buscan fuera las oportunidades que aquí se les niegan:

– Los voluntarios del Gallinero que luchan por la dignidad de los gitanos rumano;

– Los médicos que hacen objección para atender a los emigrantes.

Y tantos otros que, aunque saben que posiblemente pierdan su batalla porque el enemigo es poderoso, resisten por dignidad.

A todos, Navidad con dignidad.

Os dejo este villancico con Camarón, que me parece refleja bien ese espíritu de dignidad de la Navidad tradicional.

 

 

 

 

 

Navidad: gozad del amor y la libertad


“Pajarillos que estáis en el campo gozando el amor y la libertad…” 

Los Campanilleros

Soy poco dado a felicitaciones navideñas. Pero ayer redescubrí el villancico de Los Campanilleros y hoy quiero compartirlo con vosotros para responder a tantas felicitaciones.

En Tiempo de Silencio, la novela de Luis Martín Santos, llevada al cine por Vicente Aranda, y recuperada ayer en La Dos, Matías, el señorito crápula amigo del protagonista, Pedro, en plena ebriedad, hace repetir  una y otra vez a la cantaora que canta para si el villancinco este verso: “Pajarillos que estáis en el campo gozando del amor y la libertad”. Cantado a voz en grito por toda la taberna se convierte en un estribillo subversivo, hasta que un sereno pone fin a la fiesta.

¿Hay algo más subversivo que el amor y la libertad?

A los que esperan al Redentor…

A los que festejan el solsticio de invierno…

A los que aman la familia…

A los que aborrecen las cenas navideñas…

A los que esperan cambiar de vida con la Lotería…

A los que creen que ya era hora de tener “un gobierno como Dios manda”…

A los que temen a la derecha…

A los satisfechos…

A los indignados…

A todos, que gocéis del amor y la libertad

Navidad:porque en esta tierra ya no hay caridad, ni nunca la habrá…


Así, ácidamente, con esta estrofa del villancico o romance del Niño Perdido termina Luis García Berlanga Plácido.

Lo siento, pero no me sale otra felicitación navideña.

La Navidad convertida en la fiesta del consumo global (Daniel Peral dixit)

Pero Navidad también como lugar de encuentro con la familia y los amigos.

Que os encontréis con vosotros mismos y vuestro seres querido, os deseo en esta Navidad.

Navidad ¿Noche de paz?


¿Noche de paz en Belén, en Jerusalén, en Gaza, en Ramala… en Palestina?

¿Noche de paz en Ciudad Bolívar, en el Alto Atrato, en el Urabá… en Colombia?

¿Noche de paz en los ranchitos de Caracas?

¿Noche de paz en Cuba?

¿Noche de paz en las favelas, en las villas miserias, en los pueblos jóvenes de América Latina?

¿Noche de paz en los Kivu, en la Rep. Democrática del Congo, en Ruanda, en Burundi?

¿Noche de paz en bidonville, en los slums de África?

¿Noche de paz en el Sahara Occidental?

¿Noche de paz en el Sahel?

¿Noche de paz en Somalia?

¿Noche de paz en Mitrovica… en Kosovo?

¿Noche de paz en Chechenia, en Inghusetia?

¿Noche de paz en Abjazia, Georgia, en Osetia del Sur?

¿Noche de paz en la Cañada Real de Madrid… en los guetos gitanos de Europa?

¿Noche de paz en el Bronx, en los guetos de América?

¿Noche de paz en el Tibet, en Xinjiang?

¿Noche de paz en Irak?

¿Noche de paz en Afganistán?

¿Noche de paz en Irán?

Paz para todos.

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