Guerra ideológica. Argumentación contra algunos mensajes sectarios (II)


CapturaLos mensajes sectarios forman parte de la guerra ideológica en que vivimos. En mi caso me llegan sobre todo por Whatsapp.

Lo más grave a veces no es la deformada interpretación de la realidad, que siempre se puede desenmascarar. Lo peor es el tono exaltado, la impostada indignación con que se acompañan.

Valga como desahogo la argumentación contra algunos de los más recientes. Una verdadera refutación exigiría manejar datos y fuentes, lo que supera el objeto de esta entrada.

No, Sánchez no es el okupa de La Moncloa. No, en un sistema parlamentario no gobierna el partido que ha obtenido más votos (la minoría mayor), sino el que obtiene más apoyos parlamentarios. Nuestra Constitución recoge la moción de censura constructiva (calcada de la Ley Fundamental de Bonn): no se puede hacer caer al gobierno salvo que la oposición o los distintos grupos de la oposición se pongan de acuerdo en un candidato que reuna mayoría absoluta.

Sí, Sánchez abusa del Decreto-Ley. Lo hace en menor medida que el resto de los gobiernos que le precedieron, pero en muchos casos parece que la urgente y extraordinaria necesidad lo es principlamente para sus objetivos electorales. No es el caso del RDL. sobre RTVE sobre el que ya he razonado la existencia del supuesto de urgente y extraordinaria necesidad y su extralimitación en algún aspecto.

No, no existe una purga profesional en RTVE, como asegura una plataforma de profesionales anónimos. Los directivos destituidos habían sido reiteradamente y documentalmente denunciados por manipulación por los órganos de participación institucional, los consejos de informativos. La gestión general de la Corporación es calamitosa. Incluso, alguno de los que aparecían en pantalla no llegaba a unos mínimos de telegenia. Por eso su destitución era urgente. Pero, atención, se ha mantenido al director de TVE, uno de cuyos méritos era haber sido jefe de comunicación de Alicia Sánchez Camacho. Los profesionales nombrados, todos de la Corporación, tienen méritos suficientes. Los directores de informativos han recibido el apoyo de más del 75% (RNE) Y MÁS DEL 95% (TVE) de los informadores, cuando los anteriores no llegaron al 10%.

No hay una purga en RTVE, pero da la impresión que la administración provisional está tomando ventaja de la situación para dejar todo “atado y bien atado” a la dirección definitiva que salga del concurso público. Lo que es urgente es regular la carrera profesional, para que los nombramientos sean incontestables.

No, en un país democrático los restos de un dictador no puede honrarse en una mausoleo público. Pero, no, no es una buena idea una Comisión de la Verdad, cuando la historiografía ha dejado perfectamente claros los crímenes del franquismo (sistemáticos, prolongados durante décadas después de la guerra) y los crímenes del bando republicano (en un contexto de desaparición del Estado).

Sí, hay que cerrar las heridas de la Guerra Civil. Lo esencial es dar sepultura a ls víctimas que todavía están en las cunetas y respetar la voluntad de sus familiares de mantenerlos o sacarlos del Valle de los Caídos. Es evidente que es muy díficil resignificar el monumento, pero ¿no es posible al menos un centro de interpretación que explique con criterios historiográficos su génesis?.

No, dos viejos combatientes del Ebro no pueden compararse con un nazi y un judío. En aquella batalla terrible unos luchaban por sus convicciones y otros, como mi padre, porque les había tocado. Pero todos combatieron con valentía y dignidad.

No, los lazos amarillos no pueden presidir las instituciones públicas. Los lazos independentistas son un ejercicio de la libertad expresión, pero no pueden identificar a instituciones que representan a todos. Suscribo la opinión de Joan Coscubiela. Tampoco una manifestación de la libertad de expresión puede monopolizar sine die el espacio público. Pero retirar los lazos no es libertad de expresión, sino provocación. “La libertad de expresión no justifica dar la voz de ‘fuego’ en un teatro abarrotado” -nos dejó dicho el juez Holmes. El constitucionalismo tiene el reto de construir símbolos tan potentes como el lazo amarillo. Por ejemplo, rodear el lazo amarillo con sendos lazos rojos, hasta componer la bandera española, como veo por un vídeo que me llega, claro, por whatsapp.

Sí, toda acción política es criticable, los políticos deben estar sujetos al escrutinio y es legítimo mofarse de ellos. Sí, se puede criticar el chalet de Iglesias y Montero y burlarse de la pareja. Pero no, no es legítimo llamar “cabeza con ruedas” a Pablo Echenique. Estamos a un paso (a dos, si se quiere) de la despersonalización, del untermensh nazi, de las cucarachas que para la Radio Mil Colinas era los tutsis de Ruanda.

No, los problemas de Venezuela y Nicaragua no se explican por una conspiración del Imperio. En el caso de Venezuela se acumulan las políticas erróneas durante casi ya dos décadas. En Nicaragua, Ortega respondió con bala a manifestaciones pacíficas. Todo ello sin descartar interferencias de Washington, que seguro que “haberlas, haylas”, como ha revelado el New York Times. Pero no, las protestas de Nicaragua no están movidas por una mano negra que quiere introducir las maras en el país.

Seamos críticos, defendamos nuestras posiciones, pero no seamos sectarios, no añadamos leña al fuego.

OTRAS ENTRADAS DE ESTA SERIE

Guerra ideológica (I)

Guerra ideológica. Argumentación contra algunos mensajes del odio (III)

Anuncios

Guerra ideológica (I)


util-e-interesante-whatsapp-como-enviar-varios-mensajes-al-mismo-tiempo-n312209-624x352-446748Cada día ese agujero negro que es WhatsApp escupe en nuestras pantallas mensajes de odio.

En las redes públicas (Twitter y, en menor medida Facebook) el control de a quién sigo (y supongo que los algoritmos) evita que me lleguen insultos, bulos o mensajes que destilen odio. A lo sumo, algún troll despistado.

WhatsApp es otra cosa. Muchos grupos se constituyen entre amigos, familiares, compañeros de trabajo o vecinos,  por razones funcionales (compartir fotos, documentos, establecer una reunión). Pero por esa red que se creó con un fin específico pronto empiezan a circular mensajes en el mejor de los casos partidistas, y a menudo directamente racistas, xenófobos o machistas. Supongo que será todavía peor en Snatchap, la mensajería de los adolescentes, donde los mensajes se borrran automáticamente al poco tiempo.

Son mensajes que los algoritmos no me harían llegar, porque los sistemas de búsqueda y las redes sociales están diseñados para crear una cámara de ecos, para alimentarte con lo que te gusta, con lo que estás de acuerdo, en la seguridad de que esta manera gastarás más tiempo y atención en la red y la respectiva compañía será más rentable.

Así que, gracias WhatsApp por permitirme atisbar la punta del iceberg del lado oscuro. Es doloroso, porque mensajes que chocan con tus convicciones llegan de personas que aprecias y a las que consideras razonables.

Está por hacer el estudio de estos mensajes sectarios, a pocos pasos o directamente más allá de la frontera del odio.

La mayor parte carecen de fuente y son corta y pega o reenvíos de un contenido que se ha convertido en viral. Unos son directamente bulos, otros una interpretación sesgada de una verdad o una media verdad. Suelen apelar  al “pásalo” para desesmascarar alguna conspiración del populismo o del “buenismo” progresista, que medios “izquierdistas” como TVE, El País o La Sexta ocultan. O, desde el otro lado de la línea del frente, el conspirador a denunciar es el capitalismo global, el Imperio (norteamericano, por supuesto) y el Patriarcado. Y siempre, conllevan una alta carga emocional.

Este flujo indica una cada día más peligrosa polarización. Estamos en un combate ideológico y la verdad y la razón no cuentan. Lo importante es descargar nuestra indignación. Y si es mentira, que rectifiquen, como se decía en uno de estos mensajes sobre unos sindicalistas que, supuestamente, se habían gastado miles de euros en una comilona.

En España, el franquismo es una grieta ideológica que nos divide. En realidad es una división mucho más antigua: afrancesados contra patriotas; liberales contra absolutistas; moderados contra progresistas; isabelinos contra carlistas; republicanos contra alfonsinos… Es una división con orígenes familiares y de clase social, pero en gran medida electiva. Y una vez hecha la elección, viene de suyo todo lo demás: nuestra opinión sobre cualquier medida de este u otro gobierno, la visión general del mundo, el aprecio de unos países y el desprecio de otros, el juicio sobre los personajes públicos. Y sobre esa grieta, o en su origen, otro factor de división es la Iglesia Católica.

En esta guerra idológica no es igual de grave el mensaje partidista, por mucho que mienta o retuerza la realidad, que aquellos que proyectan desprecio, cuando no odio hacia el otro, el distinto, el que supuestamente nos amenaza.

El racismo, la xenofobia, el nacionalismo han dejado de ser tabú -“vamos a hablar claro”- y son el combustible de los partidos de extrema derecha (por favor, no les llamemos populistas) que amenazan con terminar con la UE, acorazando las fronteras interiores y exteriores de Europa. Los derechos humanos son un molesto formalismo para estas fuerzas.

En las elecciones europeas de la próxima primavera, tan poco interesantes para los medios, siempre planteadas en este país con óptica hispano-española, nos lo jugamos todo. Y estos mensajes del odio se recrudecerán. Da lo mismo que se creen por extensiones del Kremlin (con un contenido muy burdo y un evidente desconocimiento del contexto español), por los gabinetes de los partidos, los medios partidistas, las agencias de comunicación al servicio de unos u otros o, simplemente, sean obra del gracejo y la mala baba de cualquier españolito. El resultado es siempre crispación, miedo, falsa indignación.

A título de desahogo realizaré una elemental refutación de algunas de las ideas que más se repiten en estos mensajes. Y como esta entrada es ya muy larga, dedicaré en los próximos días otras a los mensajes partidistas y a los mensajes del odio.

Una última petición. No compartamos mensajes anónimos, no contrastados, que insulten o desprecien al adversario, que atenten a la dignidad del otro, del distinto.

OTRAS ENTRADAS DE ESTA SERIE

Guerra ideológica. Argumentación contra algunos mensajes sectarios (II)

Guerra ideológica. Argumentación contra algunos mensajes del odio (III)

 

Lecciones comunicativas de la victoria de Trump


capture

La victoria de Donad Trump ha causado una gran conmoción entre periodistas, medios y estudiosos de la comunicación. Medios y periodistas (liberales) se preguntan qué han hecho mal y los comunicólogos por qué no fueron capaces de predecir el fenómeno. El debate está siendo muy vivo en todas partes, especialmente en Estados Unidos.

Esta es mi síntesis personal de las lecciones que se desprenden de este debate.

1. La victoria de la televisión basura

Berlusconi era el dueño e ideólogo de la televisión basura y convirtió la política italiana en un reality, donde él era siempre víctima de una conspiración comunista.

Trump es una de las grandes creaciones de la neotelevisión. Se ha hecho asimismo no como hombre de negocios (eso le venía de herencia) sino como celebrity, con sus matrimonios y divorcios y, sobre todo, como protagonista de un programa de telerrealidad. Desde su trono prepotente gritaba a los aspirantes “You’re fired” “Estás despedido”. Ahora puede despedir a todos los que se le opusieron y nos está diciendo a todos los que en cualquier lugar del mundo creemos en valores de igualdad, justicia y tolerancia “Estás despedido tú y tus valores”.

¿Puede cualquier estrella de la telerrealidad hacer una carrera política con éxito? Bueno, Berlusconi y Trump ya eran millonarios. Hay ejemplos de presentadores de televisión que, por ejemplo en Brasil, han saltado a la política. Las estrellas de la telerrealidad son tan zafios, ignorantes, agraviados, indignados, deslenguados como cualquiera de nosotros. Su potencial de identificación es gigantesco. Sólo necesitan alguien que los modele, les marque el rumbo político y por supuesto los financie. Hitler no hubiera llegado a ninguna parte sin el dinero de la gran industria alemana. Cada sociedad tiene su propias característica, por tanto no deben hacerse traslaciones deterministas, pero, sí, un Trump puede surgir en cualquier parte, con más probabilidad de éxito en países con instituciones débiles y sistemas de elección directa de los candidatos.

Las televisiones trataron al candidato como celebrity que atraía audiencia con sus ocurrencias y salidas de tono. Le hicieron la campaña (al menos la de las primarias republicanas) gratis.

La televisión basura crea personajes, pero, sobre todo, modela los valores de una sociedad. Esos valores han sido el caldo de cultivo de Trump.

2. Vivimos en burbujas ideológicas

Todos queremos vernos reafirmados en nuestras posiciones y confrontados lo menos posible. Por eso siempre cada cual  ha buscado el medio que más se ajusta a sus opiniones y estilo de vida. Esta recepción selectiva cuestiona la idea de la esfera pública comunicativa, sobre la que tantos hemos reflexionado a partir de las ideas de Habermas.

Esa recepción selectiva venía en gran parte neutralizada por la idea de medios profesionales, con una línea editorial, sí,  pero con un compromiso con un periodismo de calidad, del que se esperaba que diera voz a todas las tendencias y fueran capaces de ilustrar e investigar las grandes cuestiones sociales. El paradigma de ese periodismo profesional era Estados Unidos, mientras que en el sur de Europa seguimos en un periodismo polarizado (Hallin y Mancini).

En los 80 el fenómeno de las talk radio de extrema derecha se generaliza en Estados Unidos. A finales de los 90, las cadenas de cable de información continua, a semejanza de Fox, se polarizan en la opinión. Mientras, los informativos de las grandes cadenas se llenan de soft news,  estilo, dietas de adelgazamiento, moda y tendencias. Si quieres informarte por televisión tienen que pasarte a un canal por cable y lo que encuestras allí no es información, sino opinión polarizada.

Las burbujas ya existían antes de las redes sociales. Lo que han hecho las redes sociales es hacerlas más fiables. No confiamos en los medios, pero sí en cualquier cosa difundida viralmente y que nos llega de un amigo o un conocido. Y más opacas. Los algoritmos que hacen circular una información son secretos. Si antes los medios asentaban su fiabilidad en la profesionalidad, ahora los redes sociales la fían a la tecnología. Pero los algoritmos los hacen empresas con intereses y posiciones políticas e ideológicas. Resultado, una burbuja azul (demócrata) y una burbuja roja (republicana).

Encerrado cada uno en su burbuja, la verdad ya poco importa, el candidato se acepta como un todo, aunque nos molesten algunos de sus mensajes. Muchos anunciar la “era de la postverdad”. Esperemos que no sean más que unos agoreros.

3. Los medios se diluyen en las redes sociales

Los medios norteamericanos se encuentran en pleno examen de conciencia. ¿Sometimos al candidato Trump al escrutinio que requería? Sí, lo hicimos, dicen The New York Times y el Washington Post, pero de nada sirvió. Todas las grandes cabeceras periodísticas (salvo The Wall Street Journal) se posicionaron editorialmente contra Trump.

Los medios son los grandes suministradores de información de las redes sociales, pero esa información llega descontextualizada y filtrada. En la esfera roja como mucho llegarán las reacciones en contra de las investigaciones que  revelaban los distintos pufos de Trump.

¿Han dejado los medios de influir en la opinión pública? Es pronto para dar una respuesta, pero está claro que el concepto de medio, como una visión coherente del mundo, se pierde en las redes sociales.Y siguiendo el principio de que ” si no puedes vencer al enemigo, únete a él”, los medios cierran acuerdos con las redes sociales para sindicar contenidos, en un movimiento que puede ser suicida. Al menos, los norteamericanos han reaccionado aumentando las suscripciones a los periódicos.

4. El discurso del odio ya es aceptable

Si el candidato puede azuzar el odio contra el otro, nosotros, invocando la libertad de expresión, también. Se acabó la era de la corrección política, sin duda a a menudo empalagosa y mortal para el pensamiento crítico, pero respetuosa del otro y los derechos humanos

Bienvenidos a la era del sectarismo.

* Por supuesto la victoria de Trump responde a complejas causas y no puede explicarse exclusivamente por los cambios en el ecosistema mediático.

Algunas fuentes sobre el debate

La imagen de los refugiados


“Idomeni es la zona cero de la humanidad. En Idomeni la Unión Europea ha firmado su acta de defunción”. Oído en La SER a un miembro de Payasos en Rebeldía en Idomeni

No se puede decir mejor. En esa zona cero los refugiados están sufriendo un proceso de deshumanización. No sólo sufren las condiciones materiales; poco a poco se hunden en el barro material y en la miseria moral.

Salvando las (gigantescas) distancias, el proceso es semejante al que media entre las imágenes de familias correctamente vestidas que, cargadas de maletas, van a subir a los trenes nazis y los espectros humanos liberados de los campos de la muerte

El cierre de la ruta de los Balcanes busca evitar la llegada de los refugiados a Alemania y Austria y una imagen que los gobiernos de la región puedan vender a sus opiniones públicas: hemos parado la avalancha.

Hay otra imagen que, querida o no, emerge. Esos seres sucios, tirados en el barro junto a hogueras, que pelean por la comida que les lanzan las ONGs no son como nosotros, son sucios, desordenados… empiezan a dejar de ser humanos. ¿Cómo vamos a ponernos en su lugar, cómo permitirlos pasar para que ensucien nuestros inmaculados pueblos y ciudades?

Desde que la crisis empezó el pasado verano, la imagen que los medios han trasladado de los refugiados ha oscilado entre dos estereotipos: alguien como nosotros que en medio de la adversidad merece nuestra solidaridad; o, por el contrario, el otro, peligroso para nuestras costumbres, nuestra libertad, nuestra economía y nuestra limpieza.

Cuando en el verano caminaban por las carreteras de los Balcanes la imagen transmitida fue principalmente positiva. Las televisiones emitían soudbites en buen inglés de jóvenes profesionales que mostraban su deseo de integración.

En septiembre, la imagen del niño Aylan Kurdi nos llevó al pico de la solidaridad. Tan pequeño, tan inocente, tan cuidadosamente vestido sobre la arena de la playa. La gente aplaudía a los refugiados cuando llegaban a Alemania.

Con los atentados de París se apuntó que alguno de los terroristas tenía un falso pasaporte sirio y que había entrado a la UE por Turquía. La malahadada nochevieja de Colonia convenció a muchos de que esos otros eran un terrible peligro, incapaces de convivir y respetar a las mujeres. Nada importaba que los agresores fueran magrebíes que no habían entrado en Alemania como refugiados. Por cierto, no conozco una investigación en profundidad de los medios alemanes de lo que realmente pasó aquella noche, más allá del hecho cierto de que hubo decenas de mujeres agredidas.

Donald Tusk, ese liberal polaco que preside el Consejo Europeo (¿qué fue de la Comisión?) cambió el enfoque. “No sois refugiados, sois inmigrantes ilegales. No os queremos en Europa”.

Cuando el otro día vi en televisión al artista Ai Weiwei haciendo fotos por Idomeni pensé prejuiciosamente  que el chino iba a convertir el campo de la infamia en un espectáculo. Me equivoqué. Weiwei ha creado  un poderoso icono, una imagen de la globalización que revela más de lo que muestra. Una delicada joven siria bajo la lluvia tocando el piano en medio del barro. En su fragilidad los refugiados vuelven a ser seres humanos.

 

El fracaso comunicacional de los liberales norteamericanos


El sueño americano se ha esfumado. Estados Unidos es hoy una de las sociedades más desiguales y, como consecuencias, con índices de ascenso social propios de una país subdesarrollado. Y sin embargo la desigualdad no es considerado un problema para la mayoría de la población.

Para Robert Entman la paradoja se explica por la incompetencia comunicacional de los políticos demócratas. Entman, uno de los grandes teóricos de la teoría del framing, expuso ayer en la Complutense, presentado por la catedrática María José Canell, la tesis que desarrolla en una investigación en curso titulada Politics of Self-Inflicited Pain.

cb0uv83xiaam6gn

Entman en la UCM

011512krugman1-blog480

 

Empezó Entman por mostrar los datos de la desigualdad de su país. Si en los 80, el 1% más rico recibía un 8% de la riqueza, hoy acapara un 20%. La denominada curva del Gran Gatsby
correlaciona la desigualdad con la capacidad de ascenso social: a mayor desigualdad, menor progreso en la escala social. Y Estados Unidos ocupa en esta curva una posición preocupante. Todo ello crea malestar y, sin embargo, hasta hace muy poco la desigualdad ha estado fuera de la agenda pública.

Si se pregunta a los norteamericanos quién creó más puestos de trabajo, Reagan o Carter, responderán que Reagan. Falso. Los resultados de Carter fueron mejor que los de Reagan, pero la percepción de los norteamericanos es que los republicanos gestionan mejor la economía. Un 74% respalda las prioridades económicas de los republicanos: menos impuestos, menos gobierno.

Entman, como Lakoff, cree que los demócratas han dejado que los republicanos dominen el enfoque. Presentó su estudio de 6 años de programas del domingo por la mañana, en la que los políticos debaten o son entrevistados por periodistas. Entman analiza párrafo a párrafo, declaración a declaración, en total 6 millones de palabras.

El estudio muestra que la desigualdad sólo fue objeto de un 14% de las declaraciones. La palabra más repetida por los demócratas es sacrificio. Las dos frases más repetidas son “presidente Obama” y “american people”. Y ahí está la clave: los republicanos se presentan  como parte de la gente, hablando en su nombre, defendiendo lo que quiere el pueblo americano, mientras que los demócratas inciden en ayudar a la gente, pero no se muestran como parte de la gente. No hablar de la desigualdad es un daño que los demócratas se autoinfringen.

Comunicación emocional y efectividad del encuadre

Los demócratas están  a la defensiva. Sus mensajes son racionales, pero no implican al ciudadano común. Los republicanos son más activos y seguros, sus mensaje son más emocionales, usan más ejemplos, dominan tanto las apelaciones positivas como las negativas.

Preguntado en el debate si comunicación emocional no es populismo, Entman contestó que lo emocional no está reñido con lo racional, que no todo mensaje que apele a los sentimientos tiene porque manipularlos.

Entman insistió, siguiendo a Chong y Druckman, que lo importante en comunicación política es la intensidad en los asuntos de debate y los atributos con los que se relaciona el asunto.

Campaña electoral

En el debate, Entman se refirió a la campaña. El éxito de Sanders es haber convertido la igualdad en un tema de campaña, pero en contra juega su edad. Hillary es una muy mala comunicadora. Los demócratas tienen un problema con la edad, ambos candidatos son muy mayores. Es también el problema de Trump. Marcos Rubio (0 diferencias ideológicas con Trump) es el candidato con el relato más positivo, el Obama latino.

FUENTES

    • El perfil de Entman en Research Gate, con acceso a muchos de sus trabajos.
    • Artículo de Chong y Druckman (pdf), citado por Entman y en el que se desarrolla la fórmula sobre los cambios de actitud en función de la intensidad y enfoque de los mensajes.
    • Otra visión de la campaña en CJR.. La campaña de insultos y ocurrencias de Trump captura a los medios y hace innecesaria otras estrategias como los anuncios de televisión.

#nosvanadarperobien: encuadra que algo queda


Seguramente todo está dicho, pero me atrevo a añadir algunas matizaciones respecto a la importancia del encuadre, las redes sociales y el valor de Periscope para el periodismo.

El montaje de Antena 3

La información apesta. Lo que se presenta como una exclusiva se basa en la filtración de unas imágenes de un viaje público. ¿Quién captó esas imágenes? ¿La policía? ¿El CNI? La información no menciona ninguna fuente.

Se trata de un viaje a un encuentro público en el que participaron centenares de personas de todo el mundo y del que, incluso, Anna Gabriel hizo en su momento la crónica. Por tanto, nada de exclusiva.

Todos conocemos las conexiones en su origen entre Podemos y el régimen bolivariano, pero la información intenta establecer una conexión entre Venezuela-CUP-ETA. Por parte de Podemos asiste alguien que en aquel momento ni siquiera formaba parte de sus órganos de dirección. Que el padre y suegro de etarras participe en un mismo acto se presenta como un indicio de la conexión de los movimientos políticos anticapitalistas con el terrorismo. Me atrevería a decir que esta información forma parte de una campaña lanzada en la que están implicadas ciertas instancias policiales para hacer imposible un pacto entre PSOE y Podemos.

#nosvanadarperobien

Por eso el comentario (y el gesto) de Sandra Golpe no me parece falta de profesionalidad, sino la reacción que cualquier periodista hubiera tenido ante tal montaje. Demuestra que por mucho que se esté al servicio de una política editorial no se pierde conciencia de los desafueros cometidos.

Encuadra que algo queda

La reacción en las redes sociales es muy vistosa, pero no pasa de los fuegos artificiales. Se indignan los que ya están indignados. Se desacredita para una parte de la población el periodismo, al que tanto consideran la voz de su amo.

Lo cierto es que todos los medios se hacen eco de la información y que al día siguiente todos los políticos tienen que pronunciarse sobre la conexión régimen bolivariano-CUP-Podemos-ETA. Objetivo cumplido. Todos hablamos de lo que ellos quieren y colocamos a Podemos (y por extensión a cualquier acuerdo del PSOE con Podemos) en el marco del terrorismo. Os recomiendo la lectura de este libro de George Lakoff, uno de los teóricos de la teoría del framing, “No pienses en un elefante” (no son más que 100 páginas, se lee en muy poco).

Periscope y el telediario en directo

Periscope es una herramienta estupenda para retransmitir en directo cualquier acontecimiento. Además, su potencia reside en su vinculación a twitter. Os recomiendo su uso siempre que participéis en un evento que pueda tener interés para vuestra comunidad en Twitter.

El peligro es convertir cada segundo de nuestra vida (y la de los demás) en un flujo continuo de vídeo. Todos convertidos en el Gran Hermano colectivo.

Para los medios puede tener muchas utilidades. Anticipar una transmisión en directo y hacer más transparente nuestro trabajo (véase https://twitter.com/BBCOS). Por ahí parece que quería ir Antena 3, pero en lugar de usar Periscope para, por ejemplo, mostrar una reunión de redacción, se ha utilizado para dar la visión interna del estudio durante la emisión del informativo. En principio no está mal, pero el problema es que los presentadores necesitan mostrarse como son, relajarse, atusarse o chillar al realizador entre presentación y presentación. La emisión de un telediario conlleva mucha tensión que se concentra en los presentadores. Los presentadores tienen derecho a dejar de representar mientras corre un vídeo, sin que un ojo subrepticio les espíe.

Stalin, Sadam, Gadafi, Chávez, Maduro

Todos promovieron y pagaron encuentros internacionales a los que asistieron reputados intelectuales, defensores de justas causas mundiales que no supieron o no quisieron ver la verdadera naturaleza de los regímenes que les acogían.

No quiero decir que ponga a los dirigentes venezolanos al mismo nivel que a Stalin, Gadafi o Sadam. Chávez puso fin a un sistema político corrupto e injusto y convirtió en sujeto político a los desheredados, pero creó un sistema clientelar, polarizó y destruyó la sociedad civil e incurrió en graves violaciones de los derechos humanos y basó el desarrollo exclusivamente en un petróleo en precios estratosféricos. Y Maduro, con su mediocridad, heredó un sistema insostenible. Y lo peor es que la mayor parte de la oposición que ahora domina el legislativo lo que quiere es una revancha.

No puedo desarrollar aquí ahora con más detalle el análisis del régimen bolivariano. Lo que está claro es que las conexiones en sus orígenes del núcleo dirigente de Podemos con Venezuela e Irán (un país que merece juicios muy matizados, pero que desde luego no es un modelo de derechos humanos) no favorece al actual Podemos. Y sus enemigos van airear estas conexiones, las van a magnificar y van a intentar que se conviertan en el centro del debate político.

Igualdad de oportunidades en la campaña electoral espectáculo


pedro-sanchez-bertin-osborne-tve_ediima20151126_0007_5

Campaña espectáculo

Quién nos iba a decir que la nueva política iba a consistir en cocinar con Bertín Osborne, bailar en El Hormiguero, correr rallies con Jesús Calleja o comentar partidos de fútbol en El Larguero.

La política espectáculo ha llegado a su mayoría de edad -o lo que es lo mismo, a su estadio más infantiloide. Pensábamos que era el momento de discutir grandes cuestiones (reforma constitucional, modelo económico, regeneración pública) y, no, de lo que se trata es de ser simpático en los infoshows y realities.

Jurídicamente estos programas de televisión están fuera de la campaña electoral y son plenamente legales y legítimos, tanto desde el punto de vista de los partidos como de los operadores de televisión. Está por ver su influencia real en el voto, pero en una situación en la que hay un porcentaje muy alto de indecisos justamente en la franja de población menos ideologizada, estos programas que venden el perfil humano del candidato no pueden dejar de tener efectos. Por eso hay que plantear alguna forma de equidad entre candidatos en su acceso al infoentretenimiento televisivo.

La descentralización y desrregulación de los debates

Costó en España mantener debates electorales. Prácticamente hasta ahora han respondido a un modelo bipartidista: uno o dos debates entre los candidatos de PP y PSOE (en televisiones privadas o realizados por la Academia de la Televisión) y uno o varios debates a más bandas en TVE.

La llegada de los partidos emergentes y la posibilidad de nuevas plataformas de debate audiovisual suponen una descentralización y proliferación de los debates que van a tener lugar con distintos formatos y variados contendientes. Ello es bueno. Cuántos más debates, mejor. Pero entraña una desrregulación que redunda en tratamientos poco equitativos.

Será interesante ver el lunes como funciona la interactividad en el Debate organizado por El País (¿cuánto tardarán otros diarios nacionales en organizar actos semejantes?). De conformidad con su libertad editorial, El País no ha invitado a Unidad Popular (IU) n ai UPyD. Garzón ha recurrido al Junta Electoral Central que ha fallado en contra. Dice la Junta que la regulación de los debates no afecta a la prensa escrita. No hace falta saber nada de convergencia digital para ver la falacia de la respuesta, basta leer el periódico: “El País se convertirá en una pantalla de televisión” -dice su director.

Una palabra sobre el ectoplasma marianista. Dejar sillas vacías en los debates es una falta de respeto a los electores, pero quizá es una buena opción desde el punto de vista de resultados. Cameron siguió la misma estrategia (a la inversa, porque lo que no quería era debates a dos con el candidato laborista) y obtuvo mayoría absoluta. Rajoy es un buen parlamentario, pero carece de telegenia y de instinto asesino para el debate. El PP tiene asegurados un 25% de los votos, mejor dejar que los demás se desgasten.

En este proceso de desrregulación los partidos más perjudicados son UPyD y IU, convertidos en marginales por los medios antes de que los electores se pronuncien.

Igualdad de oportunidades en campaña y precampaña: derecho a un tratamiento equitativo

Que las candidaturas electorales tengan una cobertura equitativa es una condición imprescindible para la garantía del derecho activo al sufragio (el derecho de todos los candidatos a poder dar a conocer sus propuestas) y del derecho pasivo (el derecho de los electores a poder conocer los programas de todos los partidos).

La mayor equidad viene por la vía de la regulación de ingresos y gastos electorales y, en general, por la financiación de los partidos. La financiación general está regulada por la L. O. 8/2007 (pdf) y los gastos y subvenciones electorales por la Ley Electoral (L.O 5/85, pdf). Los gastos están limitados a una cantidad por elector (en las generales 0,37 €). La nueva L. O. 3/2015, de control económico financiero de los partidos (pdf) prohibe las donaciones de las personas jurídicas, las anónimas y las de las persona jurídicas superiores a 50.000 €. Falta todavía la prohibición de la condonación de las deudas de los partidos por los bancos.

Pero aún garantizada una equidad financiera, los medios podrían negar el acceso a determinadas candidaturas o privilegiar otras.

La Ley Electoral regula con detalle la campaña electoral: prohibición de la publicidad electoral en televisión, espacios gratuitos en los medios públicos y una simple mención a la obligación de las emisoras privadas de respetar los principios de pluralismo e igualdad, así como la proporcionalidad en debates y entrevistas y neutralidad en la información electoral (art. 66.2).

Combinando los principios de representación parlamentaria en el Congreso (corregido por la Junta Electoral con los resultados obtenidos en las locales y que da acceso a los partidos emergentes) y número de candidaturas representada se obtiene un elenco de candidaturas con un derecho equitativo de acceso a los espacios gratuitos.

Mi propuesta es que  estas candidaturas con acceso a los espacios gratuitos públicos tengan también un derecho de tratamiento equitativo en todos los medios desde el momento de su publicación en el BOE.

Me inspiro en mecanismos que funcionan o se han probando en otros lugares: el equal time norteamericano y la par condicio italiana. La regla de tiempo igual sigue aplicándose en Estados Unidos, donde la campaña es una lucha de spots publicitarios: si una televisión vende tiempo a un candidato, cualquier otro puede exigir que se le venda en las mismas condiciones. La par condicio fue introducida en Italia por Ley de 22 de febrero de 2000 y en esencia (era una regulación complicada y casuística) lo que pretendía era conseguir un tratamiento equitativo en las televisiones privadas de Berlusconi.

Este derecho de tratamiento equitativo significaría que cualquier candidato de una candidatura relevante (las que la Junta Electoral reconoce el derecho a espacios gratuitos) puede reclamar su presencia en programas, entrevistas y debates en los que aparezcan otros candidatos, con proporcionalidad a la representación reconocida por la Junta Electoral.

Ello significaría que Herzog y Garzón estuvieran no sólo en el debate de El País o en el de Antena 3, sino también que, junto con los 5 partidos nacionales con representación en el Congreso, pasaran por los programas de Bertín, Calleja, Mª Teresa Campos, José Manuel de la Morena o Pablo Motos. ¿Qué sería una barbaridad? Puede que sí, pero entonces la alternativa es que los candidatos desaparezcan de los infoshows durante la precampaña electoral.

Cambio espacios publicitarios por bloques electorales

Ya me pronuncié el pasado mayo en otra entrada de este blog por sustituir los espacios gratuitos, que se han convertido en cuñas y spots publicitarios ( ver reparto en RTVE), en espacios en los que sean los propios partidos los que informen desus  campañas, eliminando los bloques de los telediarios y permitiendo a radios y televisiones públicas informar con criterios profesionales y sin el corsé ortopédico del reparto previo de tiempos (ver plan de cobertura de RTVE).

Los repartos de tiempo a priori deben sustituirse por informes diarios enviados por los medios (públicos y privados) a la Junta Electoral para controlar una verdadera equidad de tratamiento: que todos están en entrevistas, debates y espacios no informativos de forma equitativa y que los informativos se da una presencia proporcional con desviaciones diarias que podrían llegar a un 20% de los tiempos y que en el conjunto de la campaña no superen el 10%, con la correspondiente sanción en caso contrario.

FUENTES

Propuesta Voltaire

– Almirón, Núria et al (2010): “The Regulation of Public Broadcasters’ News Coverage of Political Actors in Ten European Union Countries”. Comunicación y Sociedad, V. XXIII (1), 205-236 (pdf).
– Almirón, Núria et al (2010): “Los bloques electorales en los medios públicosdel Estado español: una excepción en Europa”. Cuadernos del CAC, 34, vol. XIII (1), 95-102. (pdf),

– Díaz Arias, Rafael (2000): “PAR CONDICIO versus EQUAL TIME”. Experiencia de regulación de spots políticos en televisión” (pdf).

– Díaz Arias, Rafael (1978): “Aproximación al régimen jurídico de la propaganda electoral”. Persona y Derecho, Nº. 5, 227-308 (pdf).

 

A %d blogueros les gusta esto: