Contra la desinformación: por una burbuja informativa responsable, plural, reflexiva, reposada


desinformacion

Cada uno en su burbuja

Se habla mucho de noticias falsas, tanto que se ha convertido en un término arrojadizo para estigmatizar cualquier información que nos moleste, como hace Trump cada día. En realidad, el problema es la desinformación, la mala calidad, las insuficiencias, la poca contextualización, el sectarismo de las informaciones que consumimos dentro de nuestra burbuja, convertida en una cámara de ecos.

Lo primero es tomar conciencia de esa burbuja, para después sanearla y enriquecerla.

Sí, vivimos en una burbuja informativa

Siempre ha sido así.

Desde la cuna absorbemos los valores familiares y culturales; la educación posterior suele reafirmar esos valores, por mucho que favorezca el pensamiento crítico -si es una educación de verdad.

En la adolescencia y primera juventud revisamos nuestro lugar en el mundo, nos comprometemos emocionalmente con unos valores (no necesariamente los recibidos) y nos definimos como pertenecientes a una o varias identidades.

En nuestro desarrollo, asumimos obligaciones familiares y tareas laborales y profesionales. Y tenemos un determinado estatus económico, unos intereses y a menudo un patrimonio. Todo ello determina nuestra forma de mirar el mundo.

Esa mirada se confronta con las representaciones que de la realidad nos llegan a través de la información (en un sentido amplio, informaciones periodísticas, arte, música, literatura, cine, televisión, videos y hoy, de modo muy notable, videojuegos y publicidad). Intuitivamente, rechazamos todo lo que suponga una disonancia cognitiva.

Solo, cuando activamos la reflexión crítica somos capaces de enriquecer nuestro entendimiento, pero eso requiere esfuerzo y a menudo ponernos en cuestión a nosotros y nuestras identidades, con el consiguiente coste emocional.

Los liberales clásicos (Milton, Stuart Mill) pensaron que la verdad se impone en el libre mercado en el que se confrontan las ideas, pero ese libre mercado ha sido capturado por los medios oligárquicos dominantes. A partir de las ideas de Habermas, una escuela de pensamiento sostiene que una sociedad democrática exige una esfera pública de comunicación, no tanto donde se dilucide la verdad, como donde se debatan las decisiones comunes.

Este espacio público comunicativo ha venido definido a partir de mediados del XIX por los medios de comunicación masivos. Pero lo cierto es que, en ese debate, en el que a menudo no han estado todas las voces, la mayoría no ha participado activamente, sino pasivamente, con una percepción selectiva, concretada en la fidelidad a unos periódicos, unas radios, unas televisiones. Vivíamos en una burbuja conectada pasivamente a la esfera pública.

Hoy, nuestras burbujas mantienen una conexión débil con esa esfera pública que siguen definiendo los medios. No es que -como siempre-  solo confiemos en nuestros medios, es que desconfiamos de la mediación profesional del periodismo.

Creemos que nosotros somos agentes activos de la información porque subimos una foto de una manifestación o de un concierto, compartimos una información, un vídeo que despierta nuestras emociones o un meme que nos hace reír, damos al botón “me gusta” o comentamos una noticia. Pero no somos tanto generadores de información (salvo casos excepcionales), como engranajes activos de su distribución.

Resulta que nuestra burbuja personal se alimenta de nuestras decisiones conscientes (buscar y leer informaciones, ver un telediario) y, sobre todo, de un flujo continuo de información que nos llega a través de las redes sociales (consideradas en un sentido amplio, correo electrónico, Facebook, Twitter, Whatsapp, Telegram) controlado por algoritmos que, precisamente, buscan reforzar nuestros gustos, fobias y filias y emocionarnos, porque de este modo interactuamos más y entregamos más datos personales a estas plataformas (engagement). Luego los datos se convertirán en beneficios empresariales.

Vivimos, pues, en un nodo de una red unido a otros nodos de semejante perfil.

Nuestra burbuja está saturada de informaciones que no podemos asimilar y nos producen cansancio; informaciones en las que predominan las emociones sobre la razón; informaciones polarizadas y sesgadas, en las cada vez es más difícil distinguir la verdad y la mentira, producidas por los medios, los gabinetes de comunicación, los servicios de propaganda, los servicios secretos, individuos militantes y, las menos de las veces, por simples ciudadanos.

Captura

Una tipología de la desinformación. Tomada de MotherJones

Pautas para sanear nuestra burbuja informativa

Puesto que vivimos en burbujas informativas ¿podemos sanear nuestra burbuja personal y cooperar en reconstruir un verdadero espacio público?

Creo que sí, siempre que mantengamos la mente abierta, nos paremos a pensar antes de hacer clic y nos contentemos con la información que nos llega, en la mayor parte de los casos filtrada por algoritmos.

Las recomendaciones que siguen no están apoyadas en fuentes ni fundamentadas en datos y enlaces. De modo que, de acuerdo con las propias pautas, esta reflexión no sería fiable. Pero ello requeriría un mayor desarrollo del que se pretende aquí. Se anima a los lectores a que las complementen con sus propias fuentes. Son recomendaciones pensadas para personas comunes, no para periodistas que tienen conocimientos, experiencia y herramientas para luchar contra la desinformación de forma profesional.

En esta reflexión, los términos información o informaciones se remiten a mensajes referidos a la realidad y casi siempre a cuestiones de actualidad, no de ficción. Pueden ser informaciones periodísticas, entradas de blogs, tuits, actualizaciones de Facebooks, correos electrónicos, fotos, vídeos, mensajes de whatsapp etc.

Estas son algunas pautas (pragmáticas y no exhausitvas) para lograrlo. Todas ellas se resumen en una: seamos críticos con los “otros” y con “los nuestros”.

Reflexión

No te quedes en el titular. Lee toda la información. Confróntala con tus ideas y opiniones. Reflexiona.

No te dejes llevar por la emoción. No siempre tiene más razón quien más te emociona.

No te quedes en el acontecimiento, en el hecho aislado. Colócalo en un contexto, piénsalo como parte de un proceso.

Abre en una nueva ventana del navegador los enlaces incrustados en la información para revisarlos cuando termines de leer la información principal. Enriquecerás tu visión con informaciones complementarias.

Reserva las informaciones más largas y documentadas para una lectura posterior. La mayor parte de los navegadores tienen un botón para ello.

Verdades y mentiras

Ni todas las informaciones que son contrarias a nuestras posiciones son mentira, ni todas las que las refuerzan son verdad.

La primera operación para determinar la veracidad de una información es analizar su verosimilitud. La mayor parte de las informaciones inverosímiles son falsas, pero no siempre. Tampoco todas las informaciones verosímiles son verdaderas y muchos bulos se fabrican expresamente para parecer verosímiles.

Para determinar la verosimilitud hay que fijarse no solo en el mensaje principal, sino también en los detalles: fechas, lugares, costumbres, situaciones. En el caso de imágenes y vídeos hay que observar si hay elementos visuales chocantes, por ejemplo, posturas poco naturales, sombras donde no debiera haberlas, rótulos en lengua distinta del lugar en el que supuestamente ha tenido lugar el acontecimiento,

Muy importante es confrontar la fecha de la información con la fecha del acontecimiento. ¿Realmente lo que recibimos ha ocurrido ahora o es una recuperación interesada de algo ocurrido en el pasado que se quiere hacer pasar por presente? Por ejemplo, declaraciones que se dicen hechas hoy verano y el personaje aparece con ropa de invierno.

En caso de duda, coloquemos el titular, una frase o una imagen en la caja de búsqueda de Google y en mayor parte de los casos podremos reconstruir la historia de la información, dónde y cuándo se publicó por primera vez, la trazabilidad de la información.

Si una información “sensacional” (por ejemplo, un atentado, un magnicidio, la muerte de un famoso) no es recogida por ningún medio profesional el hecho será falso o todavía no está suficientemente contrastado.

Podemos recurrir a algún sistema de verificación. Para España, Maldito Bulo (https://maldita.es/malditobulo/) es la referencia para las informaciones virales.  Puede consultarse su página y se les puede enviar la información dudosa por Whatsapp al 655 19 85 38. O en Twitter incluir el enlace a la información y citarles (@MalditoBulo) y responderán automáticamente.

Si encontramos una información falsa, trasladémosla a un sistema de verificación como Maldito Bulo. Difundamos en nuestras redes un desmentido, con un enlace a la información que prueba la falsedad. Educadamente, comuniquemos al contacto que nos ha enviado la información su carácter falso. Difundamos informaciones verdaderas que contrarresten las mentiras.

Fiabilidad

La fiabilidad, el valor intrínseco de una información, más allá de la pura mentira, depende de sus fuentes.

Preguntémonos, en primer lugar, por la fuente de la que nos llega la información.

Nuestros amigos y contactos no son casi nunca el origen, ellos no son más que un eslabón en la cadena. Pero como los conocemos sabemos que unos son más serios que otros, más o menos reflexivos, más o menos exaltados. Desconfiemos de toda información que nos llegue de un contacto desconocido.

Si el origen está en un medio, confiemos más en los profesionales y bien establecidos, aunque no compartamos su línea editorial, que en los más sensacionalistas. Seamos críticos con las informaciones producidas por gabinetes de comunicación y servicios de propaganda y en general con toda información de parte.

Un segundo nivel es el análisis de las fuentes internas de la información: de donde salen los datos, quiénes y qué cualificación tienen los que opinan y cuáles son sus intereses o tendencias.  Si una fuente es presentada como experta, busquemos su adscripción a empresas, centros, organizaciones que pueda sesgar su supuesta imparcialidad.

Que la interpretación de los datos que haga la fuente sea contraria a nuestras opiniones no quiere decir que los datos sean falsos. Por ejemplo, un informe del Fondo Monetario Internacional puede recomendar bajar las pensiones (una política que nos puede parecer injusta y a la que nos oponemos), pero contener datos demográficos válidos.

Desconfiemos de los mensajes simples, sin argumentos ni matices. Es el caso de vídeos en los que personajes famosos o anónimos reiteran variaciones sobre un mismo mensaje hablando a cámara con mucha convicción. Suelen formar parte de campañas que pretenden el compromiso sin la reflexión. Lo mismo cabe decir de los memes (patrones de información simplificada que se comparten viralmente, una simplificación del concepto de Richard Dawkins).

Confiemos en las informaciones que presentan el mensaje en su contexto. En aquellos que se apoyen en datos, que se remitan a otras fuentes e incluyan los enlaces para acceder a ellas.

Desconfiemos de las informaciones llenas de gritos, exclamaciones, insultos, descalificaciones.

Desconfiemos de las teorías conspirativas.

Ruido

Nuestros amigos, contactos, seguidores… están ya saturados de información. Por tanto, pensemos si vale la pena compartir con ellos otra información más.

Que todo lo que comportas aporte valor. No compartamos obviedades, noticias antiguas, memes reiterativos. Comparte lo valioso, lo reflexivo. No rebotes lo que todos saben. Aporta algo propio.

No compartas nunca una información sin leerla previamente. No basta el titular o la foto o unos segundos de vídeo. Si no la hemos leído no podemos estar seguros de que sea valiosa.

No des “me gusta” sin reflexionar sobre el contenido de la información y la realidad a la que se refiere. ¿Nos gusta la información sobre un hecho luctuoso o injusto? ¿Nos gusta ese hecho?

No apoyes campañas digitales sin un verdadero compromiso, si no estás dispuesto a defender esa causa por otros medios y sin entender realmente de que se trata. No te dejes llevar por la emoción.

No uses listas de correo o grupos de Whatsapp para otros fines distintos para los que se han creado. No uses, por ejemplo, un grupo de vecinos creado para compartir las actas de la junta de propietarios para enviar noticias, chistes, apoyo a causas, memes, para defender tus ideas políticas o afinidades deportivas.

En una cadena de información no reiteres lo que ya se ha dicho. No añadas tras cada intervención emoticonos innecesarios.

No entres en polémica con trols, no respondas a sus groserías o provocaciones, no vale la pena, es lo que están buscando. Si te insultan o amenazan personalmente denúncialo en una comisaría.

Crea en la medida de tus posibilidades contenido nuevo que aporte datos y argumentos.

Cuando compartas una información valiosa, añade un comentario resaltando lo que te ha parecido más importante.

 Pluralismo

Sigue a fuentes valiosas y documentadas, estén o no de acuerdo con tus posiciones.

En Twitter, explora a quien siguen tus contactos para buscar fuentes interesantes.

Comparte informaciones que sean contrarias a tus posiciones cuando estén documentadas.

Periódicamente, echa un vistazo a medios, personajes o fuentes contrarias a tus posiciones, incluso aquellas no fiables o sectarias, en el caso de estas últimas para conocer los argumentos (fundamentados o no) a los que tendrás que responder en algún momento. (Sí, ya sé, es irritante).

Bloquea a trols y a todo el que en una red social tenga un comportamiento ineducado, pero no a aquellos que manifiesten posiciones contrarias a las tuyas.

Fuentes

Sin ánimo de exhaustividad, algunas fuentes orientadas más a periodistas que al ciudadano común.

 

 

 

Anuncios

El neofascismo de Bolsonaro arrasa en Brasil


bols_embed3

Jair Bolsonaro ha reunido tras de si a 18 millones de brasileños y se ha quedado a cuatro puntos de la mayoría absoluta para ganar la presidencia en la primera vuelta. Su triunfo en la segunda es casi seguro, pues, como apunta un analista brasileño que acabo de escuchar en RNE, ha logrado unir el voto antisistema con el voto anti PT.

El triunfo de este personaje atrabiliario, racista, misógino, homófobo, ignorante, defensor de la tortura, las ejecuciones extrajudiciales y la dictadura militar, tiene unas causas, en primer término, propias de Brasil: la corrupción de todos los partidos, la crisis vinculada a la caída de los precios de las materias primas, la movilización de las clases medias y alta contra la redistribución de los gobiernos del PT, la inseguridad y, destacadamente, el peso de los evangélicos y su visión conservadora de la familia.

Neofascismo vs. fascismo

El neofascismo (por favor, no le llamemos populismo) es un fenómeno global con una señas de identidad comunes, por mucho que en cada lugar adapten formas distintas.

El neofascismo, como el fascismo histórico, explota la inseguridad. Inseguridad económica: los perdedores de la globalización, el precariado de los países ricos después de décadas de políticas neoliberales. Inseguridad identitaria: sociedades multiculturales, cambio de roles de género. Inseguridad política: inestabilidad de los sistemas parlamentarios, pero esta es una característica no general.

El neofascismo, como el fascismo histórico, necesita un enemigo: el otro. El emigrante. El distinto en sus opciones sexuales. Las potencias extranjeras. Es, como en los años 30, ultranacionalista.

El neofascismo, como el fascismo histórico, apuesta por soluciones radicales, aparentemente eficaces a corto plazo, letales a medio y largo plazo. Proteccionismo, guerras comerciales, pena de muerte, violación de los derechos humanos.

El neofascismo, como el fascismo histórico, se aglutina en torno a personajes autoritarios. “Machos alfa” es una expresión repetida que los cuadra perfectamente.

El neofascismo, como el fascismo histórico, desata una guerra ideológica, en nombre de la restauración de los valores conservadores. Pero ahora el enemigo es difuso, líquido. No existen, ni a un lado ni a otro, movimientos organizados dispuestos a chocar violentamente.

El neofascismo, como el fascismo histórico, es transversal. Aglutina no solo a los perdedores de las clases trabajadoras, también a los sectores religiosos conservadores y a las clases medias educadas y cosmopolitas contrarias a políticas de redistribución, a jóvenes y viejos, hombres y mujeres. Y cuenta con el apoyo de la gran industra y los mercados financieros.

El neofascismo, a diferencia del fascismo histórico, no es totalitario. No pretende que el individuo se subsuma en el estado. Por el contrario, debilita el estado y le pone al servicio de grupos de intereses, conectados con el poder, al tiempo que favore el individualismo y mercantiliza toda la vida social, siguiendo la estela de las políticas neoliberales de las últimas décadas.

El neofascismo, a diferencia del fascismo histórico, mantiene una apariencia de estado de derecho. Llega al poder a través de las elecciones, no por golpes militares. Aparenta respetar la separación de poderes, pero controla de forma clientelista el judicial. No deroga las cartas de derechos fundamentales, pero introduce leyes de excepción que los restringen severamente. Denuncia las instancias interancionales de derechos humanos, como injerencias contra la soberanía. Mantiene un aparente pluralismo informativo, pero controla los medios públicos, y a través de testaferros o amigos políticos adquiere los medios privados. Las elecciones relativamente libres son el elemento más sustancial de estas democracias iliberales que dejan el estado de derecho convertido en una estructura vacía de sentido.

La historia, la estructura social y la solidez e independencia de las instituciones son decisivas para el desarrollo de este fenómeno global en cada lugar. Trump no puede actuar como Putin o Erdogan, porque está sometido a sistema de pesos y contrapesos. Salvini nunca tendrá el margen de maniobra de Orban, en un sistema parlamentario fragmentado como el italiano. Está por ver que Bolsonaro pueda seguir una política de crímenes de estado como la del filipino Duterte, en un Brasil como fuertes organizaciones sociales y jueces cada vez más celosos de su independencia. Pero si gana, esta nueva derecha brasileña llevará la guerra a las favelas y la muerte difícilmente quedará confinada en los barrios marginales, como ocurrió con la guerra al narco de Calderón en México.

Alguna lecciones comunicativas de la victoria de Bolsonaro

Bolsonaro, como antes Trump, era representado en un primer momento por los medios de referencia como un excéntrico, personaje políticamente irrelevante. Luego, como un peligro para la democracia, pero, finalmente, cuando obtiene el apoyo de grupos económicos y financieros se le presenta como el candidato de la derecha. En resumen, los medios de referencia normalizan el fascismo global.

Bolsonaro ha ganado las elecciones sin participar en un debate electoral en televisión. Esto no quiere decir que el poder de la televisión haya sido sustituido por la redes sociales. El candidato no ha estado en los debates, pero ha dominado la conversación pública tanto en las redes como en la televisión, sobre todo después de ser apuñalado. Ningún candidato ha tenido la cobertura televisiva de Bolsonaro.

No basta el activismo feminista para parar a estos personajes. Las mujeres brasileñas se organizaron en las redes y salieron a las calles por decenas, centenares, de miles, pero millones de brasileñas votaron por él. A lo que parece, su mensaje estrictamente de género no convenció a las mujeres que estaban dispuestas a votar a Bolsonaro por miedo a la inseguridad o rechazo al PT. ¿No debieran ser los movimientos contra el neofascismo transversales, inclusivos y dando respuesta a todos los desafíos que suponen? ¿Qué efecto tendrá en el voto de las norteamericanas el próximo 6 de noviembre la ratificación de un personaje como Kavanaugh como juez del Supremo?

En el Reino Unido no cesa la polémica sobre si la BBC cumplió su misión de servicio público sobre el referendum del Brexit. La Corporación respetó el pluralismo, dando voz a todas las opciones, pero mantuvo una falsa imparcialidad, sin contextualizar y sin someter las propuestas a un escrutinio riguroso que revelara las mentiras de las campañas pro salida de la UE.

En España lo sondeos apuntan a la consolidación electoral de la ultraderecha de Vox. ¿Debe darse cobertura a una formación extraparlamentaria cuando llena un gran recinto? Creo que sí, porque otra cosa significaría ignorar lo que se mueve en nuestra sociedad. Pero el riesgo es que, siguiendo con el periodismo de declaraciones, sin análisis, sin debate real, sin contraste con la realidad, estas propuestas conquisten la agenda y la conversación social. Que se normalicen las propuestas neofascistas, máxime cuando los partidos de centroderecha están en pleno giro a la pura derecha.

(Una lectura obligada, la conferencia de Umberto Eco Las 14 características del fascismo)

 

Verdades, mentiras y periodismo


Captura

Seminario en la UCM

Discenir entre el mundo real y el mundo percibido ha sido y es tarea central de la filosofía y la psicología. Buscar la verdad y desenmascarar la mentira en la vida pública es el núcleo de un periodismo ético… y hacer pasar lo falso por verdadero es una de las perversiones del periodismo. Alterar nuestra percepción es la finalidad de la propaganda, la publicidad, el marketing y las relaciones públicas.

Ayer asistí ayer al seminario que se recoge en la imagen de cabecera de esta entrada. La aproximación al fenómeno de la desinformación se hizo, claro, desde una perspectiva periodística, pero también, y esta fue para mi la novedad, desde la psicología. Por casualidad, a lo largo del día, encontré otros materiales dan una visión más global al fenómeno, más allá de las manidas fake news. Así que en esta entrada no voy a hacer una elaboración personal y me voy a limitar a recoger algunas ideas y sobre todo fuentes valiosas.

No llames fake news a las mentiras

Myriam Redondo nos recordó en el seminario cómo Trump ha convertido el término fake news en arma arrojadiza para descalificar cualquier información no ya crítica, sino simplemente no laudatoria. Redondo mantiene un excelente blog (Globograma) en el que desgrana herramientas, que ha recogido en su libro Verificación digital para periodistas.

Los medios y los periodistas (obligados o no) han sido factor de la actual desinformación. Recuperar la credibilidad perdida (Javier Mayoral indicó hasta 10 causas de nuestro descrédito) pasa por la verificación rigurosa con las viejas y las nuevas herramientas.

Fake news ha sido también la etiqueta con la que se han marcado las interferencias de Rusia en ecosistemas informativos para influir en resultados electorales. Interferencias, haberlas haylas, pero luego nos hemos enterado que mucho más relevantes fueron las realizadas por Cambidge Analytica. La visión de la información fabricada como una manifestación de la guerra híbrida está en este Documentos TV de factura danesa, Fábrica de mentiras (vídeo).

La UNESCO prefiere distinguir entre desinformación (información falsa creada deliberadamente), información errónea y uso sectario de la verdad. Aquí se puede descargar su manual de verificación para periodistas (pdf).

Los bulos han existido siempre, lo que cambia ahora es la viralidad, como recuerda este tuit de Anna Bosch, citando al general Sanz Roldán

La imagen también miente

He sostenido siempre que las imágenes no mienten, mienten los que las emplean. Pero ahora estamos llegando a un uso de la inteligencia artificial que permite cambiar las palabras e incluso el rostro y la apariencia de cualquier personaje en un vídeo. Y esta al alcance de cualquiera con una simpe aplicación descargable en el teléfono. Es el fenómenos del deepfake.

Sí, estos vídeos fabricados mienten y engañan nuestra percepción. Claro que como suelen mostrar a los personajes haciendo o diciendo algo contrario a su personalidad o trayectoria es fácil desconfiar de ellos y todavía existen herrramientas para detectar la falsedad. Pero el daño a la reputación e intimidad (por ejemplo las estrellas del espectáculo insertadas en escenas porno) puede ser irreparable. Y, sobre todo, puede que dentro de poco la falsificación, inteligencia artificial y learning machine mediante, sean tan sofisticadas que solo puedan desmontarse con herramientas de alta tecnología.

Un paso más atrás están las actuales experiencias de periodismo inmersivo, con el uso de realidad virtual. No niego la importancia de que el periodismo transite por este camino en el que, esencialmente, se busca la implicación emocional del espectador poniéndole “virtualmente” en una determinada situación o en el lugar de otro. De alguna manera es lo que ha venido haciendo desde hace décadas una de las escuelas del cine documental. Pero creo que el periodismo debe ser capaz de hacer un ejercicio bretchtiano, combinando la implicación emocional con el distanciamiento racional. En cualquier caso, aquí dejo esta guía de buenas prácticas sobre periodismo y realidad virtual de Frontline, el programa de periodismo de investigación de la rtv pública estadounidense PBS.

El sesgo viene de serie

En esa jornada de ayer, el profesor de psicología Rubén Sanz Blasco sintetizó los sesgos cognitivos mediante los que percibimos la realidad. Todos ellos podrían resumirse en el sesgo de la disonancia cognitiva. Nuestro sistema de percepción intuitiva, siempre en funcionamiento, no admite las disonancias, que resuelve transmitiéndonos una información en la que se concilian las diferencias perceptivas. Solo la intervención posterior de percepción racional, que exige la activación voluntaria, puede encontrar el posible engaño perceptivo.

La profesora de la Universidad de Nueva York Andrea Pereira nos trasladó los resultados de una interesante investigación, según la cual en la difusión de bulos o informaciones sectarias, el factor esencial es el acomodo a los objetivos estratégico del grupo con el que nos identificamos (en su caso, republicanos o demócratas) y no las creencias ni los perjuicios previos. Esta es la investigación, Identity concerns drive belief in fake news, en proceso de prepublicación y todavía sin revisión por pares.

Por la noche me encontré en La Dos este Documentos TV, ¿Verdadero o falso?, de producción nacional, que partiendo del relato de grandes simuladores como Enric Marco, explora los últimos desarrollos de las ciencias neurológicas y su implicación para nuestra percepción del mundo, de la verdad o la mentira. Fue una profundización en los conceptos que había expuesto el profesor Sanz. Os aconsejo que no os lo perdaís (este es el enlace). Es una lástima que RTVE ya no facilite el código para incrustar. Pero para compensar, inserto finalmente la última producción de Orson Wells, una aproximación al tema no desde la ciencia sino desde la ambigüedad y el humor del genial cineasta.

Guerra ideológica. Argumentación contra algunos mensajes del odio (III)


1389877356_video_no_hate_speech

En la guerra ideológica que se desarrolla en las redes sociales lo más grave es la asunción con la mayor alegría por gentes “de orden” de mensajes de odio, dedicados a estimatizar y deshumanizar al diferente, ya sea por su sexo, opción sexual, religión u origen. La mayor parte de estos mensajes se centran en los inmigrantes. La inmigración es el campo de batalla en el que se decide el destino de Europa.

En esta tercera entrada modestamente argumentaré contra algunos de estos mensajes relacionados con la inmigración y la islamofobia. Debo advertir que una verdadera refutación exigiría el uso de datos y fuentes, que superan el objeto de esta entrada.

No, los inmigrantes musulmanes no vienen para conquistarnos e imponernos la sharía. Los musulmanes, como todo migrante hueye de la guerra, la inseguridad, la persecución, o, simplemente, busca una vida mejor y más digna. Circula un mensaje que asegura que conforme crece su presencia en la sociedad, exigen que se respeten sus prácticas, contrarias a una sociedad libre y a la dignidad de la mujer, primero en su comunidad, para terminar imponiéndolas a toda la sociedad. Es la tesis de Houellebecq en Sumisión. En tal mensaje se dan unos porcentajes de musulmanes en países europeos que no se corresponden con la realidad y menos las políticas que se dicen han impuesto.

Sí, la interpretación conservadora que domina hasta el Islam más moderado entra en conflicto con el respeto a la dignidad de la mujer, una concepción no tan alejada de la propia del nacionalcatolicismo. La imposición no es la solución. La raya roja son los derechos humanos y las reglas de la convivencia democrática. Es aceptable el hiyab hasta en la función pública. Es aceptable el burkini y más si de esta manera las musulmanas disfrutan de playas y piscinas. No es aceptable el burka o el nikab, porque anulan la personalidad de la mujer y crea desconfianza en las relaciones en el espacio público. Es perseguible penalmente la ablación porque es un atentado a la dignidad de las menores. Debe castigarse penalmente cualquier forma de matrimonio forzado.

No, en el Islam no existe una autoridad central religiosa como el papado. Ninguna autoridad religiosa o moral de esta creencia puede dar consignas a todos los musulmanes para que invadan Europa.

Sí, existe una corriente islámica, profunda pero minoritaria, que quiere destruir la sociedad abierta europea. Su fuente última es wahabismo gobernante en Arabia Saudí (nuestro aliado y socio comercial) y sus manifestaciones van de Al Qaeda al Estado Islámico, pasando por la proliferación de células espontánteas y lobos solitarios que periódicamente realizan acciones terroristas. Pero como nos ha enseñado la lucha contra el IRA o ETA, contra el terrorismo no hay atajos. La violación de los derechos de los terroristas alimenta una espiral sangrienta. Solo cabe la constante, medida y profesional acción policial y el trabajo de integración en nuestras sociedades, para demostrar a los musulmanes que su religión no es incompatible con la democracia.

Sí, la libertad religiosa supone también derechos para otras confesiones, no solo para la católica. Una consecuencia es, por ejemplo, menús halal en cárceles, hospitales, colegios. ¿Cómo escandalizarse en un país en el que los obispos seleccionan a los profesores de catolicismo que serán pagados por el Estado o en el que las imágenes religiosas reciben honores militares y condecoraciones policiales?.

Sí, la mayor parte de los crímenes machistas son cometidos por extranjeros. Pero no, los medios no deben indicar el origen como dato relevante en estas informaciones porque supondría estigmatizar a estas comunidades.

No, no hemos logrado integrar a la segunda y tercera generación. Por mucho que hablen y se comporten como nosotros siguen siendo el moro, el negrata, el sudaca.

No, los emigrantes no son un peligro para nuestro estado del bienestar. En cuanto que jóvenes hacen un menor uso de los recursos sociales. Aumentan la masa de cotizaciones. Con el crecimiento de la emigración crece el PIB.

Sí, tenemos un problema con la inmigración:

  • Porque hay una inmensa brecha entre Europa y África, de riqueza, seguridad y bienestar.
  • Porque en el origen de esa brecha está en la esclavitud, primero y el colonialismo, después.
  • Porque nuestra demografía es declinante y la del Sur creciente.
  • Porque las culturas no se integran fácilmente.
  • Porque hemos olvidado que ayer nosotros eramos emigrantes.
  • Porque solo permitimos que lleguen como ilegales, y les empujamos a la marginación y la delincuencia.

Sí, tenemos una gran oportunidad con la inmigración:

  • Porque es la única manera de rejuvenecer Europa.
  • Porque necesitamos la mezcla, el mestizaje, tanto para revitalizar nuestra cultura, como incluso desde el punto de vista genético.
  • Porque permite reequilibrar la riqueza entre países y regiones y hacer el mundo más seguro.

Sí, en un mundo global en el que mercancias y capitales circulan libremente, emigrar es un derecho, que tiene que ordenarse:

  • Frente a la ilegal, facilitar el asilo y crear pasarelas de inmigración legal. Centros de solicitud de asilo allí donde se concentran los refugiados. Inversión en formación en los países de origen, con oportunidades de emigración para los formados en todos los niveles (formación profesional, técnica, universitaria).
  • No, no es una solución comprar a tiranos y sátrapas para que retengan a los que huyen del horror o buscan una vida mejor. Es ponernos en sus manos y permitir que sean ellos los que regulen el flujo migratorio.
  • Repartir entre regiones y países los flujos migratorios cuando se produzcan episodios puntuales, como manifestación de la solidaridad nacional y europea.
  • Invertir en integración, no permitir que aparezcan guetos, perseguir la discriminación, establecer reglas de discriminación positiva, favorecer la diversidad.
  • Exigir el respeto a las leyes y valores nacionales, pero crear organismos de composición y mediación que detecten tempranamente los conflictos.

Terminaré con una estrofa que leí en 1970 inscrita en un pupitre de la Facultad de Derecho de la Complutense. Los versos son de Chicho Sánchez Ferlosio, aunque allí aparecían atribuidos a Miguel Hernández.

Dicen que la patria es
un fusil y una bandera.
Mi patria son mis hermanos
que están labrando la tierra.

OTRAS ENTRADAS DE ESTA SERIE

Guerra ideológica (I)

Guerra ideológica. Argumentación contra algunos mensajes sectarios (II)

 

Guerra ideológica. Argumentación contra algunos mensajes sectarios (II)


CapturaLos mensajes sectarios forman parte de la guerra ideológica en que vivimos. En mi caso me llegan sobre todo por Whatsapp.

Lo más grave a veces no es la deformada interpretación de la realidad, que siempre se puede desenmascarar. Lo peor es el tono exaltado, la impostada indignación con que se acompañan.

Valga como desahogo la argumentación contra algunos de los más recientes. Una verdadera refutación exigiría manejar datos y fuentes, lo que supera el objeto de esta entrada.

No, Sánchez no es el okupa de La Moncloa. No, en un sistema parlamentario no gobierna el partido que ha obtenido más votos (la minoría mayor), sino el que obtiene más apoyos parlamentarios. Nuestra Constitución recoge la moción de censura constructiva (calcada de la Ley Fundamental de Bonn): no se puede hacer caer al gobierno salvo que la oposición o los distintos grupos de la oposición se pongan de acuerdo en un candidato que reuna mayoría absoluta.

Sí, Sánchez abusa del Decreto-Ley. Lo hace en menor medida que el resto de los gobiernos que le precedieron, pero en muchos casos parece que la urgente y extraordinaria necesidad lo es principlamente para sus objetivos electorales. No es el caso del RDL. sobre RTVE sobre el que ya he razonado la existencia del supuesto de urgente y extraordinaria necesidad y su extralimitación en algún aspecto.

No, no existe una purga profesional en RTVE, como asegura una plataforma de profesionales anónimos. Los directivos destituidos habían sido reiteradamente y documentalmente denunciados por manipulación por los órganos de participación institucional, los consejos de informativos. La gestión general de la Corporación es calamitosa. Incluso, alguno de los que aparecían en pantalla no llegaba a unos mínimos de telegenia. Por eso su destitución era urgente. Pero, atención, se ha mantenido al director de TVE, uno de cuyos méritos era haber sido jefe de comunicación de Alicia Sánchez Camacho. Los profesionales nombrados, todos de la Corporación, tienen méritos suficientes. Los directores de informativos han recibido el apoyo de más del 75% (RNE) Y MÁS DEL 95% (TVE) de los informadores, cuando los anteriores no llegaron al 10%.

No hay una purga en RTVE, pero da la impresión que la administración provisional está tomando ventaja de la situación para dejar todo “atado y bien atado” a la dirección definitiva que salga del concurso público. Lo que es urgente es regular la carrera profesional, para que los nombramientos sean incontestables.

No, en un país democrático los restos de un dictador no puede honrarse en una mausoleo público. Pero, no, no es una buena idea una Comisión de la Verdad, cuando la historiografía ha dejado perfectamente claros los crímenes del franquismo (sistemáticos, prolongados durante décadas después de la guerra) y los crímenes del bando republicano (en un contexto de desaparición del Estado).

Sí, hay que cerrar las heridas de la Guerra Civil. Lo esencial es dar sepultura a ls víctimas que todavía están en las cunetas y respetar la voluntad de sus familiares de mantenerlos o sacarlos del Valle de los Caídos. Es evidente que es muy díficil resignificar el monumento, pero ¿no es posible al menos un centro de interpretación que explique con criterios historiográficos su génesis?.

No, dos viejos combatientes del Ebro no pueden compararse con un nazi y un judío. En aquella batalla terrible unos luchaban por sus convicciones y otros, como mi padre, porque les había tocado. Pero todos combatieron con valentía y dignidad.

No, los lazos amarillos no pueden presidir las instituciones públicas. Los lazos independentistas son un ejercicio de la libertad expresión, pero no pueden identificar a instituciones que representan a todos. Suscribo la opinión de Joan Coscubiela. Tampoco una manifestación de la libertad de expresión puede monopolizar sine die el espacio público. Pero retirar los lazos no es libertad de expresión, sino provocación. “La libertad de expresión no justifica dar la voz de ‘fuego’ en un teatro abarrotado” -nos dejó dicho el juez Holmes. El constitucionalismo tiene el reto de construir símbolos tan potentes como el lazo amarillo. Por ejemplo, rodear el lazo amarillo con sendos lazos rojos, hasta componer la bandera española, como veo por un vídeo que me llega, claro, por whatsapp.

Sí, toda acción política es criticable, los políticos deben estar sujetos al escrutinio y es legítimo mofarse de ellos. Sí, se puede criticar el chalet de Iglesias y Montero y burlarse de la pareja. Pero no, no es legítimo llamar “cabeza con ruedas” a Pablo Echenique. Estamos a un paso (a dos, si se quiere) de la despersonalización, del untermensh nazi, de las cucarachas que para la Radio Mil Colinas era los tutsis de Ruanda.

No, los problemas de Venezuela y Nicaragua no se explican por una conspiración del Imperio. En el caso de Venezuela se acumulan las políticas erróneas durante casi ya dos décadas. En Nicaragua, Ortega respondió con bala a manifestaciones pacíficas. Todo ello sin descartar interferencias de Washington, que seguro que “haberlas, haylas”, como ha revelado el New York Times. Pero no, las protestas de Nicaragua no están movidas por una mano negra que quiere introducir las maras en el país.

Seamos críticos, defendamos nuestras posiciones, pero no seamos sectarios, no añadamos leña al fuego.

OTRAS ENTRADAS DE ESTA SERIE

Guerra ideológica (I)

Guerra ideológica. Argumentación contra algunos mensajes del odio (III)

Guerra ideológica (I)


util-e-interesante-whatsapp-como-enviar-varios-mensajes-al-mismo-tiempo-n312209-624x352-446748Cada día ese agujero negro que es WhatsApp escupe en nuestras pantallas mensajes de odio.

En las redes públicas (Twitter y, en menor medida Facebook) el control de a quién sigo (y supongo que los algoritmos) evita que me lleguen insultos, bulos o mensajes que destilen odio. A lo sumo, algún troll despistado.

WhatsApp es otra cosa. Muchos grupos se constituyen entre amigos, familiares, compañeros de trabajo o vecinos,  por razones funcionales (compartir fotos, documentos, establecer una reunión). Pero por esa red que se creó con un fin específico pronto empiezan a circular mensajes en el mejor de los casos partidistas, y a menudo directamente racistas, xenófobos o machistas. Supongo que será todavía peor en Snatchap, la mensajería de los adolescentes, donde los mensajes se borrran automáticamente al poco tiempo.

Son mensajes que los algoritmos no me harían llegar, porque los sistemas de búsqueda y las redes sociales están diseñados para crear una cámara de ecos, para alimentarte con lo que te gusta, con lo que estás de acuerdo, en la seguridad de que esta manera gastarás más tiempo y atención en la red y la respectiva compañía será más rentable.

Así que, gracias WhatsApp por permitirme atisbar la punta del iceberg del lado oscuro. Es doloroso, porque mensajes que chocan con tus convicciones llegan de personas que aprecias y a las que consideras razonables.

Está por hacer el estudio de estos mensajes sectarios, a pocos pasos o directamente más allá de la frontera del odio.

La mayor parte carecen de fuente y son corta y pega o reenvíos de un contenido que se ha convertido en viral. Unos son directamente bulos, otros una interpretación sesgada de una verdad o una media verdad. Suelen apelar  al “pásalo” para desesmascarar alguna conspiración del populismo o del “buenismo” progresista, que medios “izquierdistas” como TVE, El País o La Sexta ocultan. O, desde el otro lado de la línea del frente, el conspirador a denunciar es el capitalismo global, el Imperio (norteamericano, por supuesto) y el Patriarcado. Y siempre, conllevan una alta carga emocional.

Este flujo indica una cada día más peligrosa polarización. Estamos en un combate ideológico y la verdad y la razón no cuentan. Lo importante es descargar nuestra indignación. Y si es mentira, que rectifiquen, como se decía en uno de estos mensajes sobre unos sindicalistas que, supuestamente, se habían gastado miles de euros en una comilona.

En España, el franquismo es una grieta ideológica que nos divide. En realidad es una división mucho más antigua: afrancesados contra patriotas; liberales contra absolutistas; moderados contra progresistas; isabelinos contra carlistas; republicanos contra alfonsinos… Es una división con orígenes familiares y de clase social, pero en gran medida electiva. Y una vez hecha la elección, viene de suyo todo lo demás: nuestra opinión sobre cualquier medida de este u otro gobierno, la visión general del mundo, el aprecio de unos países y el desprecio de otros, el juicio sobre los personajes públicos. Y sobre esa grieta, o en su origen, otro factor de división es la Iglesia Católica.

En esta guerra idológica no es igual de grave el mensaje partidista, por mucho que mienta o retuerza la realidad, que aquellos que proyectan desprecio, cuando no odio hacia el otro, el distinto, el que supuestamente nos amenaza.

El racismo, la xenofobia, el nacionalismo han dejado de ser tabú -“vamos a hablar claro”- y son el combustible de los partidos de extrema derecha (por favor, no les llamemos populistas) que amenazan con terminar con la UE, acorazando las fronteras interiores y exteriores de Europa. Los derechos humanos son un molesto formalismo para estas fuerzas.

En las elecciones europeas de la próxima primavera, tan poco interesantes para los medios, siempre planteadas en este país con óptica hispano-española, nos lo jugamos todo. Y estos mensajes del odio se recrudecerán. Da lo mismo que se creen por extensiones del Kremlin (con un contenido muy burdo y un evidente desconocimiento del contexto español), por los gabinetes de los partidos, los medios partidistas, las agencias de comunicación al servicio de unos u otros o, simplemente, sean obra del gracejo y la mala baba de cualquier españolito. El resultado es siempre crispación, miedo, falsa indignación.

A título de desahogo realizaré una elemental refutación de algunas de las ideas que más se repiten en estos mensajes. Y como esta entrada es ya muy larga, dedicaré en los próximos días otras a los mensajes partidistas y a los mensajes del odio.

Una última petición. No compartamos mensajes anónimos, no contrastados, que insulten o desprecien al adversario, que atenten a la dignidad del otro, del distinto.

OTRAS ENTRADAS DE ESTA SERIE

Guerra ideológica. Argumentación contra algunos mensajes sectarios (II)

Guerra ideológica. Argumentación contra algunos mensajes del odio (III)

 

Salvad el concurso de RTVE


lazo-naranja-d1El mes de agosto ha sido excepcional para RTVE. La Administradora Única, elegida por el Congreso de acuerdo con el R.D.L 4/2018, ha renovado a los más significativos cargos directivos de la Corporación, con el aplauso de unos y la crítica de otros. Al mismo tiempo, el concurso público para la elección de los miembros del Consejo de Administración y el presidente sigue su tortuoso curso.

Ninguna empresa pública, ninguna autoridad independiente española, elige a sus órganos por un procedimiento de concurso público. Que lo haga RTVE es un una gran logro y, en cierta manera, un campo de experimentación.

El concurso tiene desde el principio fallos de diseño y subyace el peligro de que los partidos terminen por manipularlo, con el consiguiente desprestigio no ya solo para RTVE, sino para este tipo de procesos.

El fallo de diseño de partida reside en considerar a los consejeros como ejecutivos de la Corporación, sin tener en cuenta que no tienen ni dedicación ni remuneración. Por eso los requisitos para los consejeros no debieran de ser los mismos que para el Presidente, máximo órgano representativo y ejecutivo.

El concurso pasa por tantas instancias parlamentarias que es fácil perderseLas mesas del Congreso y el Senado aprobaron las normas del concurso. La mesa de la Comisión Mixta sobre RTVE aprueba las relaciones provisionales y definitivas de admitidos al concurso. El Comité de Expertos evaluará los méritos. Los candidatos evaluados positivamente comparecerán en las comisiones de nombramiento del Congreso y Senado. Y finalmente, será cada una de las cámaras las que designen primero a los consejeros y luego, entre ellos, el Congreso al presidente, en todos los casos con mayoría de 2/3 en primera votación o, en segunda, mayoría absoluta y el apoyo de cuatro grupos parlamentarios. Como se ve, muchos pasos en los que predominan los controles políticos.

Con todo, de nada vale deslegitimar el proceso, porque hoy por hoy no hay mejor alternativa.

A continuación examino los obstáculos y en qué medida pueden todavía salvarse.

Transparencia

Hubiera sido deseable que el baremo se hubiera conocido antes de hacerse pública la lista provisional de candidatos y no la definitiva -como establecieron las normas del concurso– para evitar el riesgo de un traje a la medida de uno o varios candidatos. No se ha hecho así. Pero, como, de hecho, la distinta puntuación atribuida a los rubros del baremo puede afectar de un modo general a gran número de los candidatos, sin privilegiar a ninguno en particular, esta objeción no parece que deba afectar a la marcha y resultado del proceso.

A efectos de transparencia lo más importante es que se hagan públicas las puntuaciones que cada experto otorga a cada uno de los candidatos. Puesto que es impensable un consenso en las puntuaciones entre 17 expertos, lo lógico es que la valoración en cada rubro sea la media entre las puntuaciones de los 17 expertos. Si vale de ejemplo, recordemos los sistemas de puntuación de los jueces en deportes como gimnasia o gimnasia rítmica. Y que no solo se aplique este sistema, sino que las puntaciones de cada experto se hagan públicas.

El Comité de Expertos ha tomado la decisión de evaluar los proyectos eliminando el nombre de su autor. Algunos candidatos, nada más presentar la documentación, hicieron público su proyecto en las redes sociales, precisamente, dijeron, en aras de la transparencia. La evaluación anónima del proyecto no es una exigencia establecida ni en la convocatoria, ni en las normas del concurso, y, por tanto, que algunos proyectos sean públicos, no puede invalidar la convocatoria. De hecho, en un proyecto de gestión, a través de las citas a trabajos, artículos y experiencias es muy difícil que no pueda adivinarse en muchos casos el autor.

Subsanación

La mesa de la Comisión Mixta de Control ha dado siete días para alegaciones o subsanación de requisitos. Debiera ser subsanable acreditar las condiciones exigidas para ser candidato, como DNI (para acreditar nacionalidad y mayoría de edad), titulación de licenciatura, grado o doctorado (obtenido con antelación a la fecha de la convocatoria) o cumplimentar la declaración de no estar incurso en causa de incompatibilidad y reunir los requisitos de honorabilidad. Pero no puede subsanarse la no presentación del proyecto, porque ello supondría una ventaja para estos candidatos y un agravio para el resto.

Baremo

Era competencia del Comité de Expertos elaborar un baremo de evaluación, a partir de las 7 grandes categorías establecidas por las normas como méritos de los candidatos a evaluar. Y de todas estas categorías, los expertos en su baremo han privilegiado el proyecto de gestión (30 puntos) y la experiencia en administración, alta dirección, control o asesoramiento o de similar responsabilidad en entidades pertenecientes al sector de la comunicación (25 puntos).

Es una opción legítima. Nada que objetar a la valoración preferente del proyecto. Pero, favorecer la experiencia de gestión. unido a los méritos por el ejercicio del periodismo, en medios de comunicación, y el trabajo en RTVE, supondrá que los candidatos mejor evaluados resulten aquellos periodistas, trabajadores de RTVE, que hayan realizado funciones de administración, dirección o asesoramiento en el Ente o su sucesora Corporación. ¿No es un traje a medida de los actuales gestores, incluso de los recién cesados consejeros, que, conforme a la disposición transitoria tercera de la Ley 5/2017 pueden incluso ser renovados, frente a los dispuesto por la Ley 17/2006. En cualquier caso, alta dirección no es responsabilidad editorial.

En este baremo quedan especialmente preteridos los docentes e investigadores, que podrían aportar una visión en profundidad y de tendencias de futuro. Con un baremo menos sesgado, el Consejo podría haberse compuesto por especialistas relacionados con las distintas categorías a valorar, lo que se enriquecería este órgano de orientación y control, que no de gestión.

Puesto que el Comité tiene que hacer una valoración razonada de cada candidato debiera de matizar la evaluación cuantitativa con otra cualitativa. Por ejemplo, ¿un administrador que hubiera quebrado una empresa de comunicación debiera de recibir los puntos correspondientes por sus años al frente de la empresa quebrada? Misma pregunta para quién haya sido objeto de reiteradas denuncias de manipulación por órganos institucionales como son los consejos de informativos.

Incompatibilidades: ¿son los consejeros altos cargos?

Los candidatos han tenido que cumplimentar una declaración de no estar incurso en causa de incompatibilidad y reunir los requisitos de honorabilidad. Este procedimiento es el que se aplica en la Ley 3/2015 a los altos cargos. Es requisito para ser nombrado, que luego se completará con una declaración de bienes. Los altos cargos están sujetos a un estricto sistema de incompatibilidades y cautelas para evitar el conflicto de intereses. La Oficina de Conflicto de Intereses vela porque se cumplan estos requisitos.

El Comité de Expertos carece de competencias para determinar si se da causa de incompatibilidad o conflicto de intereses en los candidatos, debiendo limitarse a la evaluación de méritos.

Pero, hay una pregunta previa ¿son los consejeros de RTVE altos cargos? No, rotundamente no. Para ello, y en virtud de la normativa de altos cargos, debieran de tener dedicación exclusiva y la remuneración correspondiente. El Decreto Ley de Rajoy de 2012 redujo las obligaciones de los consejeros a asistir a las reuniones del consejo y recibir por ello dietas indemnizatorias. No sería, desde luego, el caso del Presidente, plenamente incurso en el régimen de altos cargos, por su dedicación plena y su remuneración.

En cualquier caso, en el procedimiento de concurso no existe ningún mecanismo de control de causas de incompatibilidad o conflicto de intereses. Como es notorio, algunos candidatos podrían estar incursos en incompatibilidad o conflicto de intereses por prestar, haber prestado o tener intereses en empresas u organizaciones competidoras o suministradoras de RTVE. En las audiencias en las comisiones de nombramientos de las cámaras debieran de examinarse estas circunstancias y los grupos parlamentarios obrar en consecuencia a la hora de ratificar a los candidatos. Otra cosa no sería aceptable, ni ética ni estéticamente.

En cuanto algunas posibles causas de incompatibilidad conviene hacer algunas precisiones. Antiguos trabajadores del Ente Público RTVE sujetos todavía al ERE de 2006 no pueden prestar servicios ni directa ni indirectamente, ni a la Corporación ni a empresas competidoras. Pero la función de consejero no supone ni relación laboral ni prestación de servicios.  En el caso del Presidente, sí podría existir incompatibilidad que podría resolverse renunciando a los beneficios del ERE.

En cuanto a los jubilados, en el caso de los consejeros tendrían que notificarlo a la Tesorería General de la Seguridad Social y no superar el tope establecido (en torno a 7.000 € anuales) so pena de que le sean reclamadas las percepciones ilegalmente percibidas. El Presidente podría solicitar que su pensión quedara en suspenso durante el tiempo de su mandato.

A %d blogueros les gusta esto: