El mejor y el peor de los tiempos


«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, solo es aceptable la comparación en grado superlativo». (Comienzo de Historia de dos ciudades, de Charles Dickens, en su versión castellana en prosa)

Andaba buscando un balance de 2018 e intentando adivinar tendencias para 2019, pero no quería recaer en un pesimismo, por otra parte más que justificado. Por supuesto, 2018 ha sido un año tan oscuro como 2017 y muchas de esas nubes negras amenazantes han descargado terribles tormentas. El lobo -el odio, el miedo, la xenofobia, el neofascismo- ya está entre nosotros y tendremos que acostumbrarnos a convivir con él, intentar mantenerlo a raya, evitar en la medida de lo posible sus dentelladas.

Ese es para mi el rasgo más significativo del año que nos deja, la consolidación del neofascismo, que gobiern en Italia, Brasil, que llega a las instituciones en España.

Pero ¿no hay nada positivo en 2018, no hay ninguna buena tendencia para 2019?

Entonces recordé esos versos geniales con los que Dickens empezó su Historia de dos ciudades: “It was the best of times / it was the worst of the times….”

En todos los tiempos la luz y las tinieblas se mezclan de forma inseparable. El siglo XX -“un despliegue de maldad insolente” -Enrique Santos Discépolo dixit en Cambalache– nos dejó los campos de exterminio y el gulag, pero también el despliegue de los derechos humanos y la mejora de la vida material de una buena parte de la Humanidad. Claro que eso es una visión general, de poco consuelo para las víctimas de los distintos genocidios. O no, porque también en su vida habría momentos de luz.

Recientementemente una corriente de pensamiento insiste -en una versión actualizada de la idea del progreso, pero no determinista- en que si este no es el mejor mundo posible -obviamente tienen que reconocer las tinieblas que existen entre nosotros- sí es la mejor época para la Humanidad en su conjunto.

De entre los defensores de estas ideas, el más burdo es el sueco Johan Norberg, defensor de la globalización neoliberal. Su fundamentación es estadística: más salud, más riqueza, más esperanza de vida, más educación…

También se basa en los datos el norteamericano Steven Pinker, uno de esos gurús intelectuales que han sustituido a los viejos intelectuales comprometidos. Pinker, científico cognitivo, va más allá del puro dato estadístico y remiténdose a todo tipo de ciencias, y de modo especial a la Historia, sostiene que la evolución humana viene desarrollando “el ángel que llevamos dentro” y modelando una nueva mente.

El filósofo francés Michel Serres comparte datos y argumentos con los anteriores y defiende que hemos entrado en una edad dulce, en que se desarrolla la vida y el espíritu a través de tres maneras: la médica, la pacífica y la digital.

Todos ellos coinciden que esa percepción de vivir en el peor de los tiempos es responsabilidad de los medios que subrayan y enfatizan lo negativo, una crítica muy común, pero que olvida que solo conociéndolos podemos terminar con los males que nos aflijen.

Sí, estadísticamente, la Humanida nunca ha vivido mejor. Sí, los poderosos de hace siglos sufrían y morían con males que hoy parecen banales y se curan rutinariamente. Es cierto también que hoy un gran millonario puede estar utilizando el mismo teléfono u ordenador que tú o yo, por mucho que las decisiones que tome con estas herramientas vayan a determinar el futuro de millones de seres humanos. Y es verdad que más importante que la desigualdad es que disminuya la pobreza en términos absolutos.

Pero estos autores subestiman que en el origen de la desigualdad está el empobrecimiento de grandes capas de la población de Europa y Estados Unidos, justamente porque, roto el pacto social, la riqueza se acumula en menos manos y su goteo se detiene en los estratos cosmopolitas, quedando para los demás unos servicios sociales que cada día se parecen más a instituciones de beneficiencia. Olvidan que ese desarrollo de las sociedades asiáticas, que ha sacado de la pobreza a millones de personas, se ha hecho comumente en sistemas autoritarios, que limitan los derechos y un verdadero desarrollo personal.

Sí, vivimos en el mejor de los tiempos, pero son millones los que soportan la peor de las vidas. Y en nuestras democracias, la ruptura del pacto social, ha generado la desconexión entre representantes y representados. Representantes cada vez más irresponsables, representados que solo actúan socialmente por impulsos emocionales. Parece que, finalmente, Thatcher ha triunfado y ya no existe sociedad, solo individuos.

Volviendo al balance del año que termina, la fragmentación social, el miedo, el pesimismo y la desconfianza han generado la ola de neofascismo y a explosiones como la de los chalecos amarillos, que expresan la impotencia de las clases populares ante decisiones que nos les toman en cuenta.

Gravar más el gasoil va en la buena dirección de luchar contra una contaminación que cuesta vidas, pero hacerlo sin tener en cuenta las consecuencias para los que necesitan su viejo diesel para trabajar es una nueva manifestación del despotismo ilustrado. Para poner las cosas en su contexto, si 1.100.000 franceses pidieron, en el origen de los chalecos amarillos, la retirada de la tasa al diesel, 1.700.000 apoyan ahora una denuncia colectiva contra el estado francés por no afrontar las medidas necesarias para detener el cambio climático. Luces y sombras.

Luces de 2018 han sido el Pacto de las Migraciones de Marraquech
(pdf texto Pacto Mundial) y el reglamento técnico adoptado en Katowice para desarrollar el Acuerdo de París contra el calentamiento global. También la Comisión Europea ha publicado su visión estratégica y España las directrices para la futura ley de transición energética. Son pasos cortos, lentos, insuficientes, que siguen dejando el futuro de la Humanidad en manos de las soberanías nacionales, pero el multilateralismo es por el momento la única herramienta para concertar intereses a nivel universal, sin el recurso a la guerra.

A nivel mundial y muy destacadamente en España, 2018 nos ha dejado una gran luz, la explosión del movimiento feminista, uno de los mayores vectores actuales de progreso.

Otra luz de 2018, muy pequeña, muy personal, es la resolución de forma positiva del concurso público para el Consejo de RTVE. Suscribo completamente la opinión de Enrique Bustamante, más luces que sombras. Ahora veremos si los partidos están a la altura.

Una nube negra proyecta sus sombras sobre 2019, una nueva guerra fría pilotada por Trump, Putin y Xi Jinping. Es grande el riesgo de que una guerra comercial traiga el año próximo una nueva recesión a nivel mundial. Una guerra fría que en Europa puede tener estallidos calientes, en Ucrania y, más improbable, en las repúblicas bálticas.

El primer reto para 2019 es parar el avance del neofascismo. En España no debe hacerse con cordones sanitarios ni, desde luego, con violencia en las calles, sino -y esa es tarea del periodismo- desenmascarando sus mentiras, sus abusos, su falsa virginidad política. A nivel personal, no consintiendo ni un meme, ni un chiste racista o machista.

Otro de los grandes retos para el año que viene es la gestión de la inmigración. Está bien abrir los puertos españoles, pero no lo está mantener las concertinas y no habilitar pasarelas humanitarias para evitar el lanzarse al mar o desgarrarse en las cuchillas de una valla. España debe activar los recursos necesarios para que la primera acogida sea digna y eficaz, solidariamente entre todas las comunidades y ciudades. Y establecer planes a largo plazo para una integración real, que aporte diversidad y cree riqueza. En otro caso, el racismo siempre latente se despertará.

En cuanto al gran reto de nuestro tiempo, el calentamiento global, no se me ocurre más que un consejo, andar y usar el transporte público siempre que se pueda.

Todos estos retos se van a librar en unas elecciones decisivas, las europeas. Por supuesto, que las locales y autonómicas del mismo día, y no digamos las nacionales que planean, son importantísimas, pero en las europeas nos jugamos la existencia de la Unión Europea. Una gran victoria del neofascismo (y en España el sistema electoral les favorece) supondrá si no la muerte de la UE, sí la renuncia a sus prinicpios humanistas y la reversión de sus competencias hacia los estados nacionales.

A continuación, fuentes de los autores del “mejor de los tiempos” y como contraste, Serrat cantando Cambalache, tan valido en el siglo XX como en el XXI.

Feliz 2019.

Fuentes del “mejor de los tiempos”


El mundo de Enrique Meneses


Enrique Meneses para Jot Down

El reportero débil con los débiles, fuerte con los fuertes

La frase resuena en el espacio rotundo del viejo depósito de agua. “Sed débiles con los débiles, fuertes con los fuertes”. El consejo dirigido por Meneses a los jóvenes es todo un precipitado de ética periodística. Impresiona escuchar otra vez esa voz, rodeado de sus fotos expuestas en la Sala Canal.

Meneses, cargado con su bombona de oxígeno, pasó sus últimos años recorriendo las universidades españolas alentando a los jóvenes a convertirse en reporteros. Haced como yo -venía a decirles- buscar vuestra Sierra Maestra.

En 1957 Enrique pudo pasar cuatro meses en la guerrilla con Fidel y el Che, sacar sus carretes en la enagua de una guajira, vender las fotos y colocarlas en la portada de París Match. Hoy, el joven reportero que llegara a Sierra Maestra se encontraría a Fidel tuiteando y al Che cargando vídeos en YouTube, gracias al teléfono satélite suministrado por una embajada. La portada de Paris Match sería para Carla Bruni y Sarkozy, en páginas interiores encontraríamos un foto y en la edición digital una galería de los “barbudos”. Por 10 fotos la revista pagaría 250 €.

El contexto del periodismo hoy es otro, pero el oficio sin los reporteros muere. El testigo de Menses lo han tomado esos jóvenes reporteros españoles jugándose la vida en Siria a 50 € la crónica. Enrique Meneses vivió su vida como una aventura y convirtió el reporterismo en su religión. Fue el reportero que hubiéramos querido ser (como Legineche, como Cuadra-Salcedo, éste más aventurero que reportero). Un gran contador de historias.

De Meneses nos queda su testimonio de entrega y honradez profesional… y sus fotos, un testimonio potente de mundos que ya no existen.  Meneses fue reportero multimedia avant la lettre. Utilizó los lenguajes a su alcance, los de la foto, el texto, el cine, la televisión. No era un fotográfo técnico ni con pretensiones artísticas. Sus fotos son directas, pero no son fotos de oficio, cada una de ellas es una tarea única, un soplo de vida. Meneses estaba donde había que estar, presto a apretar el disparador. Y allí está un pedazo de vida, un fragmento de historia, un instante decisivo.

Los mundos de Meneses

Los tiempos de Meneses fueron los de la Guerra Fría: el egipto de Nasser, la revolución cubana, la guerra de Biafra, los derechos civiles, el asesinato de Kennedy, las bodas de Fabiola y Balduino, y Juan Carlos y Sofía y el glamour de Dalí y Dominguín.

El mundo árabe laico y nacionalista

No localizo ahora ninguna de las fotos del Egipto de Nasser, en el que Meneses se inición como periodista y fotógrafo. Pero la exposición se encuentran algunas instantáneas magníficas del culto al Rais, de muchachas vestidas a la occidental por las calles del Cairo. De aquel mundo no queda nada. La modernización y el socialismo se convirtieron en corrupción clientelista. Las derrotas del nacionalismo propiciaron el ascenso de islamismo social y finalmente, la victoria y derrota de los Hermanos Musulmanes. Hoy el dictador Al Sisi, que se pretende un nuevo Nasser, gobierna tiránicamente un Egipto desestructurado con la bendición de los poderes occidentales.

Los Castro

Castro a la luz de una vela, una de las fotos de las que Meneses se encontraba técnicamente más satisfecho

Son los únicos supervivientes de la Guerra Fría. Más de medio siglo después, Raúl negocia con Estados Unidos y reconoce que Obama es un hombre honrado. Las fotos de Sierra Maestra catapultaron a Meneses a la primera categoría del periodismo, pero nunca volvió a Cuba ni se dejó a seducir por la dictadura en que mutó la revolución nacionalista. Grandes fotos, como la de la coqueta Vilma Espín sonriendo a la cámara o Castro leyendo Kaputt de Curcio Malaparte.

Los derechos civiles

“I have a dream” – 28 de agosto de 1963 – Dylan, Baez y Seeger en el Lincoln Memorial

Para mi la mejor época fotográfica de Meneses. La foto de Luther King es antológica, pero me quedo con la de estos tres juglares de los derechos civiles. Son las canciones de mis quince años. Seeger, el activista que venía de la luchas de la Depresión murió hace mucho. Baez a los 70 mantiene la frescura. Y Dylan… el ego mata el arte. El movimiento de los derechos civiles cambió Estados Unidos y tuvo sus réplicas en Irlanda, en cierto modo en el Mayo francés. Hoy un negro está en la Casa Blanca, pero Estados Unidos sigue dividido por una fractura racial.

El glamour

Meneses estaba allí “Estaba siguiendo la temporada de Dominguín, yo no soy fotógrafo de toreros… Pero se abrió la puerta y apareció Picasso”

Las celebrities de los 60 y 70 eran famosas por que había logrado relevancia en alguna actividad. Meneses cultivó a esa jet set. Dominguín, Dalí -grandes fotos de lo que llamaríamos hoy un making of de una sesión fotográfica de Dalí con Avendon. Eran los tiempos de los paparazzi. Meneses no tenía que robar ninguna foto porque estaba allí y era capaz de darlas un valor periodístico. Nada que ver con el mundo actual de las exclusivas.

Juan Carlos de Borbón

Compromiso oficial – Lausana, 13 de septiembre de 1963

Si en la exposición hay un instante decisivo es éste. La poderosa Federica aleccionando a su futuro yerno, el buena pieza de Juanito. Ya sabemos que fue de la romántica pareja.

Cabría seguir. El África virgen que Meneses recorrió del Cairo al Cabo y que hoy es un territorio devastado por las guerras, sin santuarios vírgenes…

Para terminar, os dejo el documental de Georgina Cisquella “Oxígeno para vivir” e inserto la introducción a la exposición de su comisario, Chema Conesa.

Los Cisnes Negros de 2014 y su proyección en 2015


Nadie contaba con ellos, pero se estaban gestando sin que los percibiéramos. Pero un día estallan y lo cambian todo. Son los acontecimientos a los que Nassin Nicholas Taleb ha llamado “Cisnes Negros”. Son una sorpresa absoluta para todos (salvo para algún profeta oscuro al que nadie hizo caso), tienen un impacto extraordinario y, del mismo modo que fueron imprevisibles, son explicados racionalmente a posteriori. En realidad, todas las noticias de verdad (no las prefabricadas) son acontecimiento inesperados en los que cristalizan una miriada de cambios inapreciables. Pero los acontecimientos “Cisne Negro” son disruptivos, alteran todo su entorno y obligan a que todo los agentes se posiciones respecto a ellos.

En 2014 sin duda han sido “Cisnes Negros” la epidemia de ébola, la caída de los precios del petróleo, el Estado Islámico, la reactivación de una cierta guerra fría entre Rusia y la OTAN y en España Podemos. Seguro que en 2015 aparecerán nuevos fenómenos inesperados que cambiarán nuestras vidas, pero en todo caso los “Cisnes Negros” del 14 seguirán proyectándose sobre el nuevo año.

El ébola

Por primera vez el ébola llegó a grandes ciudades africanas. Durante buena parte de 2014 Liberia, Sierra Leona y Guinea fueron dejadas solas en su lucha contra la enfermedad, con el solo apoyo de organizaciones humanitarias, señaladamente Médicos Sin Fronteras. Hasta el verano, cuando saltan los primeros casos a los países occidentales, no se produce una respuesta decidida de la comunidad internacional. Hay que decir que Cuba es -para su peso internacional- el país que más esfuerzo realiza. La epidemia no está controlada, pero sí contenida en esos tres países de África Occidental, pero ha saltado a Malí, uno de los países más pobres del mundo y una cabecera para su posible extensión por el Sahel. Por muchos controles que se realicen en las fronteras nadie puede garantizar que llegue de nuevo a los países ricos, pero la diferencia es que aquí los sistemas de salud pueden combatir eficazmente su extensión. Sólo el combate en África puede garantizar la seguridad de toda la humanidad.

La epidemia ha paralizado los sistemas de salud de los tres países de África Occidental, aumentando las muertes por el resto de enfermedades. Ha desestructurado sus sociedades, paralizado el comercio, el turismo y la inversión. Sus efectos son semejantes a los de una guerra. Y en cuanto puedan sus poblaciones buscarán el futuro más allá de sus fronteras, cargados además con su estigma de propagadores de una maldición biblíca. Es dudoso que si la enfermedad se controla los países ricos mantengan el nivel de asistencia de los últimos meses. Al menos parece que se progresa en la búsqueda de vacunas y sobre todo de tratamientos paliativos.

El Estado Islámico

Como el ébola, ahí estaba pero nadie lo veía. ¿No lo veían los aparatos de inteligencia o cerraban los ojos? Hay muchas incógnitas sobre el nacimiento del Estado Islámico, pero lo cierto es que hoy es uno de los agentes relevantes de la bisagra del mundo que es el Próximo Oriente. Su mezcla de fanatismo, distopía, organización militar eficaz, explotación de los recursos petrolíferos y comunicación avanzada son ingredientes de su éxito. Los aprendices de brujo que le sacaron de la botella  (Arabia Saudí, Qatar) hoy están aterrados, pero la alianza de todos los actores relevantes (que me permití pronosticar en septiembre) no termina de cuajar.

La estrategia de los bombardeos de la coalición no sirve ni siquiera para contenerles en sus posiciones. Sólo una reacción de todo el mundo sunní y muy especialmente de las tribus iraquíes puede combatirlo eficazmente. En 2015 seguirá atrayendo a miles de jóvenes de Europa, Canadá, Estados Unidos o Australia, que algún día regresarán a sus países para seguir la yihad. Son también un modelo de nuevo orden (como lo fueron los talibanes para Afganistán) para los países fallidos de la región (Libia, Yemen).

La reactivación de la Guerra Fría

A nadie se le ocurrió en Bruselas que un tratado comercial con Ucrania fuera a ser el desencadenante de un conflicto con Rusia de estas dimensiones. La revolución (dominada por la ultraderecha) que expulsó a Yanukovich del gobierno de Ucrania fue el desencadenante de la reacción de Putin: anexión de Crimea y patrocinio de los movimientos separatistas de Ucrania. Rusia ahora tiene en su doctrina estratégica como enemigo a la OTAN. La respuesta de Estados Unidos y la Unión Europea dañan a la economía rusa, pero fortalecen a Putin.

Por el momento, todos se enfrentan racionalmente en este reedición de la Guerra Fría. Las sanciones son limitadas y graduales, Putin intenta diversificar clientes para su petróleo y gas, al tiempo que construye su Unión Euroasiática y, aparentemente, no parece que este invierno vaya a cortar el grifo del gas. Desde el punto de vista de modelos, Putin estrecha lazos con Erdogan y Orban en una internacional de “democracias” autoritarias. Pero no puede descartarse que cualquier provocación, cualquier incidente imprevisto pueda alterar este frágil equilibrio.

La caída del precio del petróleo

De todos los “Cisnes Negros” de 21014, problamente éste será el que más condicione 2015. Que el precio del petróleo cayera era una previsión racional (caída de la actividad en China y los BRICs, estacamiento en Europa); que lo hiciera a plomo, no. La explicación más extendida es que Arabia Saudí sigue bombeando (dinamitando lo que queda de la OPEC) para que los precios bajos echen del mercado a los productores a partir del esquisto. Si así fuera, pondría en riesgo el objetivo estratégico de Estados Unidos de lograr su independencia energética. Sin duda ahora se habrán subido al carro los especuladores a la baja.

En 2015 esa caída dará décimas o incluso puede que un punto de crecimiento mundial. Esta reactivación elevaría de nuevo la demanda y con ella los precios. Pero entre tanto, la pérdida de ingresos tiene efectos desestabilizadores para los productores. Y volvemos a Rusia, porque entre el petróleo y las sanciones, el rublo se desploma. Putin ha asegurado que aprovechará para diversificar la economía, pero el oso ruso herido es más peligroso. También en Venezuela la situación económica puede ser crítica.

Con el petróleo más barato que el agua embotellada pocos incentivos tendremos para detener el calentamiento global.

Podemos

Antes de las elecciones europeas, nuevos partidos, movimientos y plataformas pugnaban por abrirse un hueco. El éxito de la candidatura de Podemos ha convertido al movimiento, hoy ya partido, en protagonista de la política española. Se confirmen o no los resultados de las encuestas está claro que el bipartidismo se ha terminado. El problema es que se adivina un sistema con tres principales polos y sin apenas partidos bisagra que garanticen la gobernabilidad.

El año 2015 va a ser duro. La economía mejorará… para las empresas del IBEX y, sí, algunos cientos de miles de licenciados encontrarán trabajo a tiempo parcial como camareros o teleoperadores. El paro prolongado se convierte cada día más en marginación: la “normalidad” pasa por la exclusión de un 20% de la población. El PP venderá esa recuperación y agotará sus últimas municiones de poder haciendo tabla rasa de las instituciones. Las campañas electorales a cara de perro pueden desacreditar todavía más la política. Podemos tiene la virtud de haber ganado para la acción política a muchas personas valiosas. En este momento cabalgan sobre la ola, para muchos lo de menos es su programa, lo importante es echar a “los otros”. Pero esa dialéctica se agota al día siguiente de las elecciones.

Todo ello augura un bloqueo institucional… con el riesgo de fondo de una declaración unilateral de independencia en Cataluña. Lo que pase en Grecia (¿elecciones anticipadas? ¿victoria de Syriza? ¿cuestionamiento, reestructuración de la deuda? ¿salida del euro?) condicionará el desarrollo político en España en este 2015.

¿Cuáles serán los “Cisnes Negros” de 2015?

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