«Ucrania 22», un libro imprescindible


Acabo de terminar de leer el libro de Francisco Veiga «Ucrania 22″ /» Una guerra programada». El autor es catedrático de Historia contemporánea y especialista en en el Centro y Este de Europa,. Coincidí con él en Belgrado durante la caída de Milosevic y le entrevisté para TVE. Me parece un libro imprescindible para entender la guerra, aunque en muchas cuestiones pueda estar en descuerdo.

El título y el subtítulo nos dan claves de la tesis de la obra. Ucrania 22 no alude solo a la obvia referencia cronológica, sino que hace un guiño a la novela de Joseph Heller Trampa 22, El título de la novela hace referencia a una reglamentación burocrática militar ficticia que representa un razonamiento lógico, pero inmoral. Según «la trampa 22 … tienen derecho a hacer cualquier cosa que no podemos evitar que hagan». Así, se nos presenta la guerra como inevitable, cuando esencialmente responde a los juegos de poder de las grandes potencias.

La referencia a «trampa 22» enlaza con la noción de trampa balcánica: ante un conflicto en los Balcanes o en general en el este de Europa, las potencias intervienen alegando altos motivos morales (detener matanzas o preservar derechos de minorías). No consiguen resolver el conflicto ni preservar los valores morales que invocaron y quedan atrapados como un actor más en el conflicto.

En el subtítulo se hace referencia no solo a que el conflicto no ha sido un incidente espontáneo, sino preparado y programado por los dos bandos: la Rusia de Putin de un lado y de otro Ucrania-EEUU-OTAN.

No solo hay antecedentes históricos en las relaciones entre Rusia y Ucrania, sino que el conflicto se ha estado gestando desde la disolución de la URSS y especialmente desde el Maidán de 2014, en el que una en principio pacífica «revolución de color» degenera en un violenta toma del poder -apoyada por EEUU y la UE- por sectores neonazis y oligarcas dispuestos a aplicar una política anti rusófona, lo que divide a Ucrania y lleva a la guerra civil, con las regiones del este y el sur, declarando la secesión, instigada por Moscú, que aprovecha el caos para ocupar Crimea y organizar un manipulado referéndum de adhesión.

Es como si Rusia y Estados Unidos estuvieran siguiendo el guión de la novela del general británico sir John Hackett» la III Guerra Mundial, que novela un conflicto entre la URSS y EEUU a raíz de una ficticia intervención soviética en la Yugoslavia de Tito, en el que ambos bando usan armas nucleares estratégicas.

Veiga analiza el conflicto desde la perspectiva del realismo en las relaciones internacionales, como pugna de poder entre potencias. Para Rusia, Ucrania es esencial porque sin ella no podrá ser un gran imperio europeo. Para Estados Unidos porque no puede consentir la consolidación de ese imperio euroasiático y el riesgo de alianza con China, el mayor rival geoestratégico de Washington. Para la UE porque la consolidación del imperio ruso puede ser una amenaza para sus socios del este.

Creo que en la obra se olvida el derecho internacional. Un mundo en el que una querella interna justificara la intervención de un estado vecino y la modificación de fronteras nos llevarían a un estado de guerra permanente ya muchos pasos atrás en la historia de la Civilización.

Veiga cuestiona el relato dominante empezando por las llamadas «revoluciones de colores», que para el autor responden a los designios de Estados Unidos y cita el libro de Gene Sharp «De la dictadura a la democracia; un marco conceptual para la liberación», con 189 técnicas no violentas para derrocar regímenes autoritarios, técnicas que por primera vez se aplicaron en el 2000 en las protestas pacíficas (financiadas por la USAID) que hicieron caer a Milosevic,

No hay duda de que la mayoría de las «revoluciones de colores» han sido manipuladas por Estados Unidos y distintos servicios occidentales. Per0 tan cierto es que todos estos regímenes bloqueaban legítimos deseos populares de cambio.

Veiga analiza con detalle el desarrollo del Maidán de 2014, las distintas fuerzas en presencia y la deriva neonazi de la revolución, con la incrustación de estas tendencias en las fuerzas paramilitares que combaten en el Donbas. Para el autor, la guerra tiene una dimensión de enfrentamiento entre neonazis (Ucrania) y neofascistas (Rusia).

Pone también en cuestión las trigger masaccres o matanzas de inducción, aquellas ejecutada por uno de los contendientes o manipulada para forzar una intervención internacional contra el otro contendiente. Y da a entender que la matanza de Bucha cae dentro de esta categoría. Cosa con la que no puedo estar más en desacuerdo porque la prensa internacional dejó testimonio de los hechos antes de la llegada del ejército ucraniano, como recoge este magnífico trabajo del fotoperiodista Santi Palacios para 5 W.

¡A ver como salimos de esta trampa de Ucrania en la que nos han metido la lucha por la hegemonía mundial y la incompetencia europea!

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Navidad en guerra


Un sistema de cohetes de artillería de alta movilidad (HIMARS) del ejército ucraniano dispara cerca de la línea del frente en el norte de la región de Jersón. EFE/EPA/HANNIBAL HANSCHKE (desde RTVE.ES)

No luce la estrella de Oriente sobre los cielos de Europa, sino el resplandor de misiles, proyectiles de artillería y otros dispositivos balísticos que siembran la muerte en Ucrania.

Asociamos la Navidad con la paz -quizá por el Villancico Noche de Paz. cuando lo cierto es que las festividades no detienen la conflictos. Quizá uno de lo raros casos fue la tregua de Navidad de 1914, a la que se llegó en una situación de bloqueo de los frentes y por iniciativa espontánea de los jóvenes soldados.

En Ucrania no habrá tregua. Dicen en Kiev que no cesará en los combates hasta que el último soldado ruso no haya abandonado el país y lógicamente en Moscú responden que en tales condiciones no tiene sentido hablar de tregua navideña.

En cualquier caso, hablar de tregua navideña es un planteamiento eurocéntrico. En este momento se libran en el mundo decenas de guerras. más mortíferas que las de Ucrania, pero sin el potencial de desencadenar un conflicto nuclear. Sus últimas consecuencias terminan por librarse en nuestra fronteras. La criminal política migratoria de la UE aboca a los que huyen a lanzase al mar o contra vallas y concertinas muriendo en el intento. En lugar de crear pasarelas para el asilo al que tienen derecho, según el derecho internacional, los tratamos peor que animales. Los que se lanzaron contra la valla de Melilla para ser masacrados de «modo proporcional» (Marlaska dixit) por las fuerzas españolas y marroquíes provenían de Sudán, donde al menos se desarrollan tres terribles conflictos bélicos.

Llegado a este punto SOLO ME QUEDA DESEAROS QUE ENCONTRÉIS LA PAZ EN VUESTROS CORAZONES EN COMPAÑÍA DE FAMILIARES Y AMIGOS,… y que sobreviváis a los excesos consumistas.

FELIZ NAVIDAD Y 2023. Y un pequeño regalo, el Adeste Fideles, que sea cuales sean nuestras creencias, es una gran pieza clásica,

Adeste Fideles

Escenarios en la guerra de Ucrania


Fuente: Europa Press

La guerra de Ucrania se encamina a los 10 meses, sin visos de una salida ni militar ni diplomática. Parece poco probable que el conflicto termine con una victoria rotunda de ninguna de las partes. Es más factible un final negociado a partir de que una de las partes se encuentre tan debilitada que tenga que solicitar negociar.

A continuación, desarrollo algunos escenarios, no los únicos posibles ni excluyentes unos con otros.

Doblegamiento de Ucrania

Tras sus últimas pérdidas militares, Rusia apuesta por doblegar a Ucrania, devolviéndola a la edad de piedra en en el duro invierno, bombardeado sus infraestructuras. Por el momento, la población ucraniana y sus políticos parecen aguantar bien y unirse más frente a la agresión. Los arsenales rusos de bombas, misiles y drones no son ilimitados. Hitler no derrotó al Reino Unido bombardeando las ciudades inglesas.

Más mella haría en la resistencia ucraniana supondría la retirada o la disminución de la ayuda exterior. Muy poco probable en el caso de Estados Unidos, pese a que los republicanos, que ahora controlan la Cámara de Representantes puedan poner algunas trabas. Más probable en el caso de Europa si estalla el invierno del descontento, por los altos precios de la energía. Pero las apuestas occidentales en este juego mortífero (neutralizar a la Rusia de Putin en el caso europeo y reafirmar su hegemonía mundial, en el caso norteamericano) han sido tan altas que no pueden retirarse ahora.

Derrota militar de Rusia

Pese a sus masivas movilizaciones, Rusia no consigue convertir a estos reclutas en soldados efectivo ni dotarlos de materia y de nuevas tácticas de lucha.

Desde sus posiciones en Jerson, Ucrania cruza el Dnieper en una cruenta batalla que decide la guerra. O, más probable, consigue abrir un nuevo frente en Zaporiya. En ambos supuestos, los ucranianos rompen las líneas rusas y amenazan con su artillería de largo alcance Crimea.

Es el escenario más peligroso, porque el Kremlin puede verse tentado a utilizar armas nucleares tácticas y entonces estaríamos en la III Guerra Mundial, que pondría en riesgo la supervivencia de la especie.

Pensemos en una variación más optimista. Ante las derrotas militares, los servicios de seguridad derrocan a Putin y piden negociar la paz.

Estancamiento

Es el escenario más probable. El invierno detiene los combates y ninguno de los bandos realiza avances significativos.

Rusia y Estados Unidos encuentran puntos de negociación de mutuo interés y, como ocurriera en otros conflictos de la Guerra Fría, son las dos grandes potencias las que negocian. Ucrania y la UE no cuentan en la mesa de negociación.

Guerra y Paz en Ucrania


El Roto, El País 6-09-22

«¿Qué es para nosotros el final de la guerra? Antes hablábamos de paz, ahora hablamos de victoria.»

Volodomir Zelenski (24-08-22)

Esta declaración del presidente ucraniano, cuando se cumplían 6 meses del comienzo de la invasión rusa, aleja todavía más la perspectiva de una paz negociada. Ahora el objetivo ucraniano ya no es solo detener la invasión, sino volver a la situación anterior a 2014: recuperar la Crimea ocupada subrepticiamente por Putin y poner fin a las repúblicas separatistas del Donbás.

La ayuda occidental ha creado el espejismo de que Ucrania puede ganar la guerra, que ahora es un conflicto de desgaste, que se libra con armas ultramodernas del s. XXI, pero con tácticas de la I Guerra Mundial. No niego que esos objetivos maximalistas sean legítimos– al fin y al cabo las acciones rusas de 2014 fueron una violación flagrante del derecho internacional- pero son irrealizables– Putin usará todos sus recursos, sin excluir el arma atómica- y traerán más muerte y dolor, fundamentalmente a Ucrania.

Como en la I Guerra Mundial la moral de las sociedades civiles es fundamental. Rusia, pese a las sanciones aguanta bien, gracias a una mezcla de propaganda y represión. Estados Unidos no sufre las consecuencias de la guerra; de hecho es el ganador estratégico y económico. Es Europa, dependiente de la energía rusa, la que más padece. Putin irá escalando la guerra económica, con la esperanza que el descontento lleve a la UE a revisar su apoyo a Ucrania.

Es un difícil dilema ético. Si Putin no es derrotado toda Europa central y oriental estará en peligro, Rusia quedará sumida en la dictadura represiva y en el mundo habrá un modelo de régimen exitoso violador de los derechos humanos y del derecho internacional. Pero si apoyamos a Ucrania seguiremos echando gasolina a la hoguera.

Por qué podría ser el momento de negociar la paz en Ucrania


Las delegaciones rusa y ucraniana se encontraron en la oficina presidencial de Dolmabahce para reasumir las conversaciones de paz, en Estambul, Turquía, el 29 de marzo de 2022. (Arda Küçükkaya – Agencia Anadolu)

Se cumplen tres mese de la invasión de Ucrania por Rusia y la guerra se ha convertido en un conflicto de desgaste. Ninguna de las dos partes puede ganar. Ucrania no puede vencer a Rusia, una gran potencia nuclear; Rusia no puede ganar porque Ucrania tiene apoyo total, incluido el militar, de EEUU, la UE y buena parte del mundo.

Hay dos posibilidades, que siga la guerra de desgate, con enormes pérdidas por ambas partes, o propiciar una negociación de paz. Un mediador potente, aceptado por ambas partes, tendría que dar los primeros pasos. Descartados los países occidentales por su apoyo a Ucrania. quizá el único candidato sea el turco Erdogan, cuya primera tarea sería lograr medidas de confianza en los frentes, como el intercambio de prisioneros. Luego tendría que conseguir garantías de Occidente, de que no se acorralara a Rusia e incluso de que las negociaciones avanzaran se podrían levantar algunas sanciones-

Después en la negociación, habría que intercambiar concesiones.

Las analistas militares parecen convencidos de que la guerra será larga. Pero no es posible seguir sentados sobre un polvorín (nuclear). Así que Occidente debiera presionar a Ucrania para que se siente a negociar. Ante Putin, hay que seguir apoyando a Ucrania.

Elementos para la paz en Ucrania


Pieza de artillería ucraniana 2S1 haciendo fuego (Reuters)

Al cabo de más de dos meses de la invasión de Rusia a Ucrania no hay perspectivas de paz. Por el contrario, Rusia parece dispuesta a anexionar la Transnistria y desestabilizar Moldavia.

Ninguno de los intentos negociadores ha dado fruto, ni parece que las partes hayan apostado por un acuerdo diplomático.

Condiciones para una negociación

En una guerra, el momento de la negociación es cuando se produce un cierto empantanamiento o una de las partes se encuentra en una situación apurada. No es que Ucrania esté ganando la guerra, pero con las arma suministradas por EEUU, la OTAN, la UE ha desinflado la operación rusa. Rusia ha tenido que modificar sus objetivos estratégicos, que ahora parecen consistir unir en una gran C desde Járkov hasta Crimea, toda la costa del Mar de Azov y puede que Transnistria.

Putin puede vender internamente estas conquistas como un gran éxito. Pero no se puede levantar la presión militar porque si no Putin no negociaría nunca. Tampoco buscar su derrota absoluta, porque entonces sería más peligroso. Todos tienen que ganar y ceder.

Haría falta un negociador potente, en el que ambas partes confíen.

El primer paso debiera ser medidas de confianza, con un alto el fuego en todos los frentes e intercambio total de prisioneros y apertura de corredores humanitarios. El alto el fuego y el resto de estas medidas debieran ser verificadas por observadores de la OSCE.

Estas podrían ser las concesiones de la partes.

Concesiones de Rusia

  • Reconocimiento de la independencia e integridad de Ucrania y su capacidad de ingresar en la UE.
  • Admitir que Crimea pueda reintegrarse a Ucrania, previo un referéndum a celebrar en en el plazo de tres años con garantía y supervisión internacional.
  • Retirar el reconocimiento de las repúblicas de Donekts y Luganks.
  • Compromiso de colaborar financieramente en un plan de reconstrucción de Ucrania.

Concesiones de Ucrania

  • Aceptar la neutralidad y la prohibición de armas nucleares en su territorio. A cambio, su independencia podría ser garantizada por la OTAN y la UE. Y Recibiría garantías de ingreso en la UE, siempre que cumpliera las condiciones políticas, económicas y jurídicas para la adhesión.
  • Cesión a Rusia del puerto de Sebastopol.
  • Declarar el ruso como lengua cooficial y reintroducirlo en la educación y la administración.
  • Reconocer constitucionalmente un amplio autogobierno a los territorios del Donbás.
  • Desmontar el batallón Azov y otras milicias neonazis.
  • Investigar y castigar los crímenes cometidos por su ejército.

Estados Unidos y la UE levantarían progresivamente las sanciones a Rusia, en la medida en que cumpliera sus compromisos. Serían los primeros financiadores de un plan de reconstrucción, en el que también participaría Rusia, pero no en forma de indemnizaciones de guerra. Hay que evitar una humillación como la de Alemania en Versalles. La UE reconstruiría progresivamente su cooperación con Rusia, pero buscando terminar con su dependencia energética.

Un sistema europeo de seguridad

Los acuerdos de paz tendrían que insertarse en una nueva estructura de seguridad europea, con la desnuclearización del continente, limitación de los ejércitos y la OSCE o una nueva organización vigilando que todos los acuerdos se cumplan.

Crímenes de guerra

No es necesario un compromiso de persecución en un eventual acuerdo de paz, porque las normas internacionales para su persecución existen y las pruebas se están recogiendo sobre el terreno. Solo habrá que esperar a que, cuando llegue la paz, los criminales abandonen las fronteras de Rusia o llegue la democracia a Rusia y entonces sean entregados.

Un mes histórico


Edificio en llamas en Jarkóv. (Oleksandr Lapshyn/Reuters)

Desde el 24 de febrero, se desarrolla una terrible guerra de agresión de Rusia contra Ucrania. No me atrevo a decir que el plan ruso ha fracasado, pero desde luego Putin no ha resuelto la situación a su favor en pocos días, como muchos pensaban, de modo que ahora nos encontramos en plena guerra de atricción, con asedio y destrucción de ciudades por los bombardeos, dejando que luego mercenarios liquiden las bolsas de resistencia. Es la táctica empleada en Chechenia y Siria, en este caso, usando además el arsenal más moderno como los misiles hipersónicos.

Más allá de la propia guerra, en este mes se han registrado unos cuantos cambios históricos.

El peligro de la guerra nuclear

Desde la crisis de los misiles de 1962, el mundo nunca ha estado tan cerca del enfrentamiento nuclear. Putin ha amenazado con su uso, si Rusia hacía frente a una amenaza existencial y ha sugerido que las sanciones lo son. Ha lucido sus misiles hipersónicos indetectables, por el momento con carga convencional. Un fiasco total en Ucrania aumenta el riesgo del uso de, al menos armas nucleares tácticas sobre el terreno.

La globalización, herida

Las sanciones económicas y financieras se llevan por delante buena parte de los presupuestos de la globalización: libre movimiento de mercancias, capitales y servicios.

Éxodo de refugiados

El mayor en Europa desde la II Guerra Mundial. Con nuestro eurocentrismo olvidamos que en Colombia hubo durante mucho años 6 millones de desplazados internos.

Reforzamiento de la OTAN

Del «encefalograma plano (Macron dixit) a tener cola de candidatos, incluidas Suecia y Finlandia y el reforzamiento de los presupuestos militares de los socios. En este sentido Putin tiene ahora efrente una OTAN más fuerte.

Cohesión de la UE

A diferencia del tradicional método comunitario, lento y lleno de salvedades, en esta ocasión todos los miembros ha reaccionado a una con inusitada unidad y celeridad para sancionar a Rusia y enviar armas a Ucrania, no tanto para afrontar las consecuencias económicas de la guerra. La Unión parece decididida -ya veremos lo que dura- en convertirse en un actor geoestratégico.

Alemania, potencia militar

Alemania refuerza su presupuesto militar con 100.000 m. de euros

Stanflaction

Los cuellos de botella de exceso de demanda después de la pademia ya habían disparado la inflación. Ahora la incertidumbre sobre los suministros energéticos y el corte de exportaciones como la de los cereales, con los bacos centrales adoptando ya políticas restrictivas pueden abocarnos a una situación de stanflactio (estancamiento+inflación) y descontento en la calle.

El futuro de la revolución verde

Pese a que se ha demostrado que es imprescindible una autonomía energética basada en las renovables, el problema es saber de donde saldrá los recursos para compensar a los perdedores de la transición verde.

Algunas lecturas para entender la guerra de Ucrania


Las siguientes obras no tratan de la guerra, ni siquiera de Ucrania, pero pueden ayudar a entender el contexto histórico.

HOMO SOVIETICUS. La premio Nobel bielorrusa, Svetlana Alesiévich, usa su particula técnica de hilar relatos orales para realizar un retrato de los hombres y mujeres soviéticos y de la propia URSS,con sus luces y sus sombras, donde la individualidad y la vida humana no valían nada, pero se fomentaba la excelencia y la vida era triste, poco libre, pero segura y todos tenían lo mínimo necesario.

Me impactó, el relato de un excombatiente de la guerra contra Finlandia. Los dos ejércitos llegan a un acuerdo de alto el fuego e intercambio de prisioneros. Cuando los finlandeses llegan a sus líneas, son acogidos cálidamente por sus compañeros, mientras que los prisioneros sovieticos, sospechosos de traición, por el solo hecho de haber estado en contacto con otro ejército, son directamente embarcados en trenes a los campos del Gulag

Otro episodio emotivo y significativo es el relato de una funcionaria de base, convencida de haber trabajado honestamente por su país, que después de la disolución de la URSS es increpada en su trabajo como si fuera una ladrona, cuando eran los altos funcionarios de Partido los que se estaban repartiendo la riqueza colectiva.

Este libro explica la orfandad que tantos ruso sienten, y que está siendo manipulada por Putin.

PÁGINA DE LA EDITORIAL (con extractos y reseñas).

CALLE ESTE-OESTE. De Lviv (en ucraniano, algunos españolizan el topónimo como Leópolis) ya he hablado en otra entrada. En la actual capital de la Ucrania occidental y de la antigua Galitza comienza Calle Este-Oeste. Philippe Sands, uno de los grandes abogados de derechos humanos va a dar una conferencia a la Universidad de Lviv y allí se encuentra con los fantasmas de su familia, exterminada por los nazis. Comienza una indagación sobre su familia y sobre los dos académicos que lograron incorporar al Derecho Internacional lo crímenes de lesa humanidad, ambos nacidos en Lviv. Hersch Lauterpacht ideó el concepto crímenes contra la humanidad, como crímenes de guerra sistemáticos contra la población civil, para defender los derechos de las personas frente a la barbarie de los estados. Rafael Lemkin acuñó el concepto de genocidio, para los casos en que esos crímenes pretenden exterminar a un grupo y destruir su identidad. A Lauterpach el concepto de genocidio le parecía peligroso:

“Potencia el sentimiento de solidaridad entre los miembros del grupo de víctimas, reforzando a la vez los sentimientos negativos hacia el grupo de los verdugos (…) Ser etiquetado como víctima de genocidio se convierte en un componente esencial de la identidad nacional sin contribuir a la resolución histórica de las disputas ni hacer que los asesinatos masivos sean menos frecuentes”.

También estudió en la universidad de Lviv Hanks Frank, el abogado predilecto de Hitler y cruel mandatario del Gobierno General de Polonia. Juzgado en Núrembeg. en la obra se reconstruye el juicio y los sentimientos del hijo de Frank.

El profesor Sands propone la creación de un tribunal para juzgar a Putin, por el crimen de agresión y lo justifica en los precedentes de Núremberg.

PÁGINA DE LA EDITORIAL

De VIDA Y DESTINO se ha dicho, con justicia, que es la GUERRA Y PAZ del siglo XX. Vasilii Grossman, periodista judio, acompaña al ejército rojo, desde Stalingrado hasta Berlín y construye un fresco emocionante de lo que los rusos llaman la Gran Guerra Patria con todos sus heroismos y creldades. En paralelo se narra el exterminio nazi y la represión estalinista.

Recuerdo el episodio en que uno de los personajes, un físico nuclear, recibe una llamada telefónica inesperada. El que está al otro lado del teléfono no se identifica, per queda claro que es Stalin. Al físico no le queda claro si la llamada es un felicitación o una advertencia de que está en el ojo de la NKVD.

Leyendo esta novela río, entenderemos un poco mejor los grades dilemas ético con, que en momentos críticos, se enfrentan los seres humanos . Y por qué los rusos se consideran los verdaderos vencedores de Hitler y Putin justifica su guerra como una operación anti-nazi.

PÁGINA DE LA EDITORIAL

Pasillos humanitarios y crímenes de guerra en Ucrania



Escombros en el hospital de Mariupol bombardeado por Rusia.EVGENIY MALOLETKAAP

Derecho humanitario

En el siglo XX se desarrollaron guerras crueles, pero la humanidad intentó poner normas a los conflictos para paliar las peores violaciones a los derechos humsnos cometidas durante los conflictos. Prrimero las Convenciones de Ginebra y sus protocolos adicionales y luego el Estatuto del Tribunal Penal Internacional pretenden evitar y perseguir esa violaciones.

Crímenes de guerra

La población civil, como viene ocurriendo en todos la conflictos desde desde la guerra de España, es víctima directa de la guerra de Ucrania. El ataque deliberado contra civiles es un crimen de guerra, según el IV Convenio de Ginebra (1949) y sus protocolos adicionales de 1977. Fue el ejército de EEUU el que acuñó el término de daños colaterales para referirse a bajas civiles accidentales en operaciones militares, en muchas ocasiones investigaciones posteriores (o las revelaciones de Wikileads, por las que Assange va a ser extraditado y juzgado en EEUU) demostraron que los militares actuaron sin precaución, buscando su propia proteción, sin importar que ello fuera a ocasionar bajas civiles.

Ahora, Rusia, emplea argumentos más bastos, como que el hospital materno infantil de Mariupol era el acuertelamiento de batallón azov, la milicia neonazi, integrada en el ejército ucraniano. Los infomes y la imágenes de los reporteros internacionales no muestan más que la ruinas del hospital. Los ataques del ejército ucraniano también causan bajas civiles en el Donbás, pero allí parece que no hay periodistas internacionales.O a los medios internacionales no les interesa o no serían bien recibidos sin un toma de posición clara a favor de los separatistas.

Genocidio

Genocidio es un conjunto de acciones deliberadas y planificadas para exterminar a un grupo por razón de raza, lengua, nacionalidad, religión, o ideas. A diferencia de los crímenes de guerra. que pueden probarse individualmente, el genocidio es extremadamente difícil de probar. Una bomba contra un hospital necesariamente es un crimen de guerra y puede ser un indicio de genocidio, pero por si mismo no puede calificarse como tal.

Corredores humanitarios

Como está ocurriendo en Ucrania, la población civil puede verse atrapada en medio de los combates. El Derecho Internacional establece un principio general de ayuda humanitaria:

  • El Artículo 70.1 del Protocolo I Adicional a los Convenios de Ginebra de 1977 establece “socorrer con carácter humanitario e imparcial” a la población civil de cualquier territorio bajo el control de una parte en el conflicto. Además, se añade que dicho socorro “no se considerará como una injerencia en el conflicto armado ni como acto inamistoso” y prioriza la salvaguarda de niños, mujeres embarajadas y madres lactantes.
  • Por medio del artículo 23 de la Cuarta Convención de Ginebra, en 1949, las partes beligerantes permitirán “el libre paso de todos los envíos de material médico y hospitalario (…) destinados únicamente a a la población civil”. A su vez, se permite el envío de “productos alimenticios esenciales, ropa” y algunos destinados para niños y mujeres embarazadas. Las partes involucradas en la guerra tienen que cerciorarse que estos envíos no puedan ser desviados de su destino, que la seguridad de la población sea efectiva y que ninguna de estas partes se sirva de esta acción para obtener una ventaja militar.

Estos corrredores tienen que ser acordado por las partes, salvo que sean ordenado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Lo que en Ucrania negocian ucranianos y rusos son altos el fuego, que permitan también huir a la población civil, algo que estratégicamente interesa a Rusia para, como hizo en Siria, lanzar ataques desvastadores contra las ciudades, después de la salida de los civiles. Así lo está haciendo en Jarkov y Mariúpol, pero no en Kiev. Quizá quiera cerrar una tenaza sobre la capital y llevar a un Zelenski en las últimas a una mesa de negoción en la que conseguir sus objetivos: reconocimiento de la anexión de Crimea, independencia de las república prorrusas del Donbás, neutralidad obligada para lo que quede de Ucrania, al oeste del Dnieper, reconocimientode los derechos lingúíticos de los rusófonos,

La fotografía de guerra nació en la guerra de Crimea


El valle de la sombra de la muerte, de Roger Fenton, 1855

(Esta entrada es un pequeño homenaje a fotógrafos y reporteros gráficos, que se juegan la vida para hacernos llegarlas imágenes del dolor de los otros)

Estamos saturados de imágenes de la guerra de Ucrania. Muchas son producidas por los propios ucranianos y difundidas por las redes sociales, pero la más poderosas son de origen profesional. La fotografía de conflictos nació en la guerra de Crimea (1853-1856).

EL Imperio Otomano se tambaleaba y Rusia, con la justificación de proteger a los cristianos ortodoxos, se expandía por el vacío dejado por los turcos. Las potencias occidentales no podían consentirlo. Cuando Moscú ocupa los principados de Danubio, Francia, Gran Bretaña y Piamonte se alían con el sultán y montan una expedición para conquistar Crimea. Los aliados sufren enfermedades y reveses militares y la guerra se hace impopular en Europa. El corresponsal de The Times William Howard Rusell lo cuenta, sin educorar la realidad, de modo que la guerra se hace todavía más impopular en Londres. Entonces el Príncipe Alberto encarga a su amigo Roger Fenton que vaya a fotografiar la guerra. Le pone como condición no mostrar soldados británicos muertos.

Fenton es el primer reportero «empotrado», esto es, encuadrado en una unidad militar, que facilita y condiciona su trabajo.

Se dedica, sobre todo, a fotografiar posando a los militares en sus actividades cotidianas. Fotografiar combates era imposible, con tiempos de exposición de varios minutos. Pero produce la imagen icónica, que abre esta entrada. En la batalla de Balaclava se produce el desastre de la carga de la Brigada Ligera. Teneyson cantó el hecho en un famoso poema. La carnicería fue tal, que el lugar comezó a llamarse «El Valle de la Sombra de la Muerte». La imagen de Fenton muestra los restos de los proyectiles de la artillería rusa, que masacraron a los británicos. No hay un solo muerto, pero el fantasma de la muerte aletea en medio de la desolación.

Mis amigos y antiguos compañeros de TVE, en el frente. Felidades y gracias por vuestro trabajo.

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