«Ucrania 22», un libro imprescindible


Acabo de terminar de leer el libro de Francisco Veiga «Ucrania 22″ /» Una guerra programada». El autor es catedrático de Historia contemporánea y especialista en en el Centro y Este de Europa,. Coincidí con él en Belgrado durante la caída de Milosevic y le entrevisté para TVE. Me parece un libro imprescindible para entender la guerra, aunque en muchas cuestiones pueda estar en descuerdo.

El título y el subtítulo nos dan claves de la tesis de la obra. Ucrania 22 no alude solo a la obvia referencia cronológica, sino que hace un guiño a la novela de Joseph Heller Trampa 22, El título de la novela hace referencia a una reglamentación burocrática militar ficticia que representa un razonamiento lógico, pero inmoral. Según «la trampa 22 … tienen derecho a hacer cualquier cosa que no podemos evitar que hagan». Así, se nos presenta la guerra como inevitable, cuando esencialmente responde a los juegos de poder de las grandes potencias.

La referencia a «trampa 22» enlaza con la noción de trampa balcánica: ante un conflicto en los Balcanes o en general en el este de Europa, las potencias intervienen alegando altos motivos morales (detener matanzas o preservar derechos de minorías). No consiguen resolver el conflicto ni preservar los valores morales que invocaron y quedan atrapados como un actor más en el conflicto.

En el subtítulo se hace referencia no solo a que el conflicto no ha sido un incidente espontáneo, sino preparado y programado por los dos bandos: la Rusia de Putin de un lado y de otro Ucrania-EEUU-OTAN.

No solo hay antecedentes históricos en las relaciones entre Rusia y Ucrania, sino que el conflicto se ha estado gestando desde la disolución de la URSS y especialmente desde el Maidán de 2014, en el que una en principio pacífica «revolución de color» degenera en un violenta toma del poder -apoyada por EEUU y la UE- por sectores neonazis y oligarcas dispuestos a aplicar una política anti rusófona, lo que divide a Ucrania y lleva a la guerra civil, con las regiones del este y el sur, declarando la secesión, instigada por Moscú, que aprovecha el caos para ocupar Crimea y organizar un manipulado referéndum de adhesión.

Es como si Rusia y Estados Unidos estuvieran siguiendo el guión de la novela del general británico sir John Hackett» la III Guerra Mundial, que novela un conflicto entre la URSS y EEUU a raíz de una ficticia intervención soviética en la Yugoslavia de Tito, en el que ambos bando usan armas nucleares estratégicas.

Veiga analiza el conflicto desde la perspectiva del realismo en las relaciones internacionales, como pugna de poder entre potencias. Para Rusia, Ucrania es esencial porque sin ella no podrá ser un gran imperio europeo. Para Estados Unidos porque no puede consentir la consolidación de ese imperio euroasiático y el riesgo de alianza con China, el mayor rival geoestratégico de Washington. Para la UE porque la consolidación del imperio ruso puede ser una amenaza para sus socios del este.

Creo que en la obra se olvida el derecho internacional. Un mundo en el que una querella interna justificara la intervención de un estado vecino y la modificación de fronteras nos llevarían a un estado de guerra permanente ya muchos pasos atrás en la historia de la Civilización.

Veiga cuestiona el relato dominante empezando por las llamadas «revoluciones de colores», que para el autor responden a los designios de Estados Unidos y cita el libro de Gene Sharp «De la dictadura a la democracia; un marco conceptual para la liberación», con 189 técnicas no violentas para derrocar regímenes autoritarios, técnicas que por primera vez se aplicaron en el 2000 en las protestas pacíficas (financiadas por la USAID) que hicieron caer a Milosevic,

No hay duda de que la mayoría de las «revoluciones de colores» han sido manipuladas por Estados Unidos y distintos servicios occidentales. Per0 tan cierto es que todos estos regímenes bloqueaban legítimos deseos populares de cambio.

Veiga analiza con detalle el desarrollo del Maidán de 2014, las distintas fuerzas en presencia y la deriva neonazi de la revolución, con la incrustación de estas tendencias en las fuerzas paramilitares que combaten en el Donbas. Para el autor, la guerra tiene una dimensión de enfrentamiento entre neonazis (Ucrania) y neofascistas (Rusia).

Pone también en cuestión las trigger masaccres o matanzas de inducción, aquellas ejecutada por uno de los contendientes o manipulada para forzar una intervención internacional contra el otro contendiente. Y da a entender que la matanza de Bucha cae dentro de esta categoría. Cosa con la que no puedo estar más en desacuerdo porque la prensa internacional dejó testimonio de los hechos antes de la llegada del ejército ucraniano, como recoge este magnífico trabajo del fotoperiodista Santi Palacios para 5 W.

¡A ver como salimos de esta trampa de Ucrania en la que nos han metido la lucha por la hegemonía mundial y la incompetencia europea!

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