Los Cisnes Negros de 2014 y su proyección en 2015


Nadie contaba con ellos, pero se estaban gestando sin que los percibiéramos. Pero un día estallan y lo cambian todo. Son los acontecimientos a los que Nassin Nicholas Taleb ha llamado “Cisnes Negros”. Son una sorpresa absoluta para todos (salvo para algún profeta oscuro al que nadie hizo caso), tienen un impacto extraordinario y, del mismo modo que fueron imprevisibles, son explicados racionalmente a posteriori. En realidad, todas las noticias de verdad (no las prefabricadas) son acontecimiento inesperados en los que cristalizan una miriada de cambios inapreciables. Pero los acontecimientos “Cisne Negro” son disruptivos, alteran todo su entorno y obligan a que todo los agentes se posiciones respecto a ellos.

En 2014 sin duda han sido “Cisnes Negros” la epidemia de ébola, la caída de los precios del petróleo, el Estado Islámico, la reactivación de una cierta guerra fría entre Rusia y la OTAN y en España Podemos. Seguro que en 2015 aparecerán nuevos fenómenos inesperados que cambiarán nuestras vidas, pero en todo caso los “Cisnes Negros” del 14 seguirán proyectándose sobre el nuevo año.

El ébola

Por primera vez el ébola llegó a grandes ciudades africanas. Durante buena parte de 2014 Liberia, Sierra Leona y Guinea fueron dejadas solas en su lucha contra la enfermedad, con el solo apoyo de organizaciones humanitarias, señaladamente Médicos Sin Fronteras. Hasta el verano, cuando saltan los primeros casos a los países occidentales, no se produce una respuesta decidida de la comunidad internacional. Hay que decir que Cuba es -para su peso internacional- el país que más esfuerzo realiza. La epidemia no está controlada, pero sí contenida en esos tres países de África Occidental, pero ha saltado a Malí, uno de los países más pobres del mundo y una cabecera para su posible extensión por el Sahel. Por muchos controles que se realicen en las fronteras nadie puede garantizar que llegue de nuevo a los países ricos, pero la diferencia es que aquí los sistemas de salud pueden combatir eficazmente su extensión. Sólo el combate en África puede garantizar la seguridad de toda la humanidad.

La epidemia ha paralizado los sistemas de salud de los tres países de África Occidental, aumentando las muertes por el resto de enfermedades. Ha desestructurado sus sociedades, paralizado el comercio, el turismo y la inversión. Sus efectos son semejantes a los de una guerra. Y en cuanto puedan sus poblaciones buscarán el futuro más allá de sus fronteras, cargados además con su estigma de propagadores de una maldición biblíca. Es dudoso que si la enfermedad se controla los países ricos mantengan el nivel de asistencia de los últimos meses. Al menos parece que se progresa en la búsqueda de vacunas y sobre todo de tratamientos paliativos.

El Estado Islámico

Como el ébola, ahí estaba pero nadie lo veía. ¿No lo veían los aparatos de inteligencia o cerraban los ojos? Hay muchas incógnitas sobre el nacimiento del Estado Islámico, pero lo cierto es que hoy es uno de los agentes relevantes de la bisagra del mundo que es el Próximo Oriente. Su mezcla de fanatismo, distopía, organización militar eficaz, explotación de los recursos petrolíferos y comunicación avanzada son ingredientes de su éxito. Los aprendices de brujo que le sacaron de la botella  (Arabia Saudí, Qatar) hoy están aterrados, pero la alianza de todos los actores relevantes (que me permití pronosticar en septiembre) no termina de cuajar.

La estrategia de los bombardeos de la coalición no sirve ni siquiera para contenerles en sus posiciones. Sólo una reacción de todo el mundo sunní y muy especialmente de las tribus iraquíes puede combatirlo eficazmente. En 2015 seguirá atrayendo a miles de jóvenes de Europa, Canadá, Estados Unidos o Australia, que algún día regresarán a sus países para seguir la yihad. Son también un modelo de nuevo orden (como lo fueron los talibanes para Afganistán) para los países fallidos de la región (Libia, Yemen).

La reactivación de la Guerra Fría

A nadie se le ocurrió en Bruselas que un tratado comercial con Ucrania fuera a ser el desencadenante de un conflicto con Rusia de estas dimensiones. La revolución (dominada por la ultraderecha) que expulsó a Yanukovich del gobierno de Ucrania fue el desencadenante de la reacción de Putin: anexión de Crimea y patrocinio de los movimientos separatistas de Ucrania. Rusia ahora tiene en su doctrina estratégica como enemigo a la OTAN. La respuesta de Estados Unidos y la Unión Europea dañan a la economía rusa, pero fortalecen a Putin.

Por el momento, todos se enfrentan racionalmente en este reedición de la Guerra Fría. Las sanciones son limitadas y graduales, Putin intenta diversificar clientes para su petróleo y gas, al tiempo que construye su Unión Euroasiática y, aparentemente, no parece que este invierno vaya a cortar el grifo del gas. Desde el punto de vista de modelos, Putin estrecha lazos con Erdogan y Orban en una internacional de “democracias” autoritarias. Pero no puede descartarse que cualquier provocación, cualquier incidente imprevisto pueda alterar este frágil equilibrio.

La caída del precio del petróleo

De todos los “Cisnes Negros” de 21014, problamente éste será el que más condicione 2015. Que el precio del petróleo cayera era una previsión racional (caída de la actividad en China y los BRICs, estacamiento en Europa); que lo hiciera a plomo, no. La explicación más extendida es que Arabia Saudí sigue bombeando (dinamitando lo que queda de la OPEC) para que los precios bajos echen del mercado a los productores a partir del esquisto. Si así fuera, pondría en riesgo el objetivo estratégico de Estados Unidos de lograr su independencia energética. Sin duda ahora se habrán subido al carro los especuladores a la baja.

En 2015 esa caída dará décimas o incluso puede que un punto de crecimiento mundial. Esta reactivación elevaría de nuevo la demanda y con ella los precios. Pero entre tanto, la pérdida de ingresos tiene efectos desestabilizadores para los productores. Y volvemos a Rusia, porque entre el petróleo y las sanciones, el rublo se desploma. Putin ha asegurado que aprovechará para diversificar la economía, pero el oso ruso herido es más peligroso. También en Venezuela la situación económica puede ser crítica.

Con el petróleo más barato que el agua embotellada pocos incentivos tendremos para detener el calentamiento global.

Podemos

Antes de las elecciones europeas, nuevos partidos, movimientos y plataformas pugnaban por abrirse un hueco. El éxito de la candidatura de Podemos ha convertido al movimiento, hoy ya partido, en protagonista de la política española. Se confirmen o no los resultados de las encuestas está claro que el bipartidismo se ha terminado. El problema es que se adivina un sistema con tres principales polos y sin apenas partidos bisagra que garanticen la gobernabilidad.

El año 2015 va a ser duro. La economía mejorará… para las empresas del IBEX y, sí, algunos cientos de miles de licenciados encontrarán trabajo a tiempo parcial como camareros o teleoperadores. El paro prolongado se convierte cada día más en marginación: la “normalidad” pasa por la exclusión de un 20% de la población. El PP venderá esa recuperación y agotará sus últimas municiones de poder haciendo tabla rasa de las instituciones. Las campañas electorales a cara de perro pueden desacreditar todavía más la política. Podemos tiene la virtud de haber ganado para la acción política a muchas personas valiosas. En este momento cabalgan sobre la ola, para muchos lo de menos es su programa, lo importante es echar a “los otros”. Pero esa dialéctica se agota al día siguiente de las elecciones.

Todo ello augura un bloqueo institucional… con el riesgo de fondo de una declaración unilateral de independencia en Cataluña. Lo que pase en Grecia (¿elecciones anticipadas? ¿victoria de Syriza? ¿cuestionamiento, reestructuración de la deuda? ¿salida del euro?) condicionará el desarrollo político en España en este 2015.

¿Cuáles serán los “Cisnes Negros” de 2015?

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Hambre y especulación


Ha comenzado hoy la Cumbre del Hambre en Roma. Todos discuten quién es el culpable de la crisis y con gran hipocresia señalan con el dedo hacia otro lado.

En el último medio siglo, el mundo había vivido una serie de crisis alimentarias, siempre localizadas en países subdesarrollados o en conflicto. Muchas de estas crisis locales estaban motivadas por políticas nefastas; políticas impuestas externamente, como en Somalia a comienzos de los 90, donde los organismos internacionales impusieron desmontar un sistema público de sanidad animal, vital en un país ganadero; o, políticas internas, como las desastrosas confiscaciones de tierras en Zimbabwe. El mundo reaccionaba con ayuda de emergencia, la mayor parte consistente en volcar en el pais en emergencia los excedentes de los países ricos. Cada nueva emergencia incapacitaba más al país receptor para producir sus propios alimentos porque los agricultores locales.

El mundo también está acostumbrado a afrontar crisis financieras globales desde hace  tres lustros: la crisis asiática, la del “tequila”, la punto.com etc. En unos casos fueron causa del pinchazo de una burbuja financiera inmobiliaria; en otros, como en la crisis asiática, nuevamente imposición de eerróneas políticas.

Ahora, una crisis financiera global coincide con la primera crisis global más allá de la economía financiera: la crisis de la energía, la crisis de los alimentos. Las tres se interrelacionan, pero la que tiene un más largo recorrido es la alimentaria.

Las causas son muchas. Costes disparados por el alza del petróleo, influencia de los biocombustibles, políticas proteccionistas de los países ricos, especulación. Pero sobre todas ellas impera el aumento a largo plazo de la demanda, propiciada, sobre todo, por los cambios alimentarios en China e India.

Resulta fácil echar la culpa a los especuladores, como ha hecho hoy Sarkozy en Roma. Ante esta declaración de “su” presidente, Le Monde ha consultado a un grupo de expertos. Su conclusión es que los mercados financieros desarrollados a partir de las materias primas son opacos y que los capitales huidos de la crisis inmobiliaria han amplificado las subidas de las materias primas. Uno de los expertos, Philippe Chalmin, sostiene que la especulación no es más que la espuma de la ola, pero que la ola -la demanda creciente- no se detendrá aunque pierda la espuma. Por su parte, The Economist (“Explaining the price of oil”) niega que la subida desbocada del precio del petróleo se deba a una burbuja financiera, insistiendo en que los precios de las materias primas son independientes de los precios de los productos financieros derivados. Sea como sea, todo el mundo exige transparencia y regulación en los mercados de derivados.

Pero la cuestión sigue siendo como afrontar la demanda creciente de alimentos de forma sostenible. Le Monde (“Comme produire plus et vite”, esclarecedores gráficos) revisa las previsiones: de aquí a 2050 la superficie cultivada debiera de doblarse. Las posiblidades de las distintas regiones son diversas. En el caso de Europa, la Política Agraria Común (PAC) ha venido reduciendo cultivos y subvencionando a terrtenientes y a un modelo de agricultura intensiva. Será difícil recuperar el agro español envejecido.

¿Aguantará el planeta todas nuestras demandas?

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