Paseando por el pasado, de foto en foto


Auto Torija

De exposición e n exposición, de foto en fot. Autorretrato – Torija (2019)

Si algo es la fotografía es  perpetuación del pasado en una imagen, una lucha contra el paso del tiempo. Desde sus orígenes hasta el explosión de la imágenes digitales, el fotógrafo, profesional o aficionado, era muy consciente de esta dimensión casi mágica; gran parte de la producción fotográfica tenía como finalidad conservar un momento, preservar y compartir la imagen de un ser querido ¡Cuántas veces no habremos oído eso de “una foto de recuerdo”! Y como tal memoria del pasado se conservaban las fotografías.

Hoy la imagen fotográfica, banal y efímera, tiene como función esencial divertirnos. La mayoría de nuestras imágenes se olvidan tan pronto como se consumen. En el mejor de los casos quedan sumergidas en soportes físicos que pronto se pierden o en esa nube misteriosa explotada para todo tipo de fines por las empresas tecnológicas, sin que seamos conscientes de ello. Quizá algún día esas imágenes vuelvan a emerger y nos cuente una historia del pasado.

Eso es lo que hace una exposición fotográfica. Ya sea una antológica de un autor, ya una muestra temática, la sucesión de imágenes ordenadas con una cierta intención nos cuenta historias del pasado que irremediablemente se proyectan en el presente, mostrándonos un espejo en el que mirarnos y reconocernos.

En Madrid siempre hay al menos media docena de exposiciones fotográficas valiosas. Permanentemente en la Sala Canal de la Comunidad de Madrid, la Fundación Mapfre, a menudo el Círculo de Bellas Artes, la Fundación Canal, o La Fábrica, nos presentan muestras que van de las antológicas de autores nacionales o extranjeros, la fotografía artística. la callejera o el fotoperiodismo.

En el mes pasado he visitado algunas exposiciones que me han permitido vagabundear por el pasado, cual flâneur, que describiera Baudelaire y filosofara Walter Benjamin. Una exploración gozosa y arbitraria por otros tiempos y otros mundos a través de fotografías, de las que, a mi vez, tomo mis propias imágenes -sí, con el teléfono-: documentación y recuerdo de la actividad de mirar.

Aquí dejo las impresiones y las imágenes de esas exposiciones. Siento que alguna ya no esté disponible.

La fotografía prepara el terreno a los impresionistas: una inmersión en el mundo burgués

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Paralelismo entre los estudios de movimiento de Muybridge y las bailarinas de Degas

En su primer medio siglo, la fotografía experimenta distintos procedimientos y soportes para fijar la imagen, todos ellos artesanales y laboriosos: daguerrotipos, cianotipos, papel a la albúmina, colodión húmedo.

Impresiona que en esta era primitiva, una verdadera edad de oro, la fotografía desarrollara  todos los estilos y géneros -retrato, paisaje, fotografía documental y científica, foto artística, etnográfica y hasta fotoperiodismo, dejándonos el testimonio del mundo del siglo XIX en colecciones de imágenes de altísima calidad.

A partir de 1888 Eastman, su cámara Kodak y su película en rollo pondrán al alcance de amplias capas de aficionados la fotografía. En los años 20 ópticas luminosas y películas más sensibles conquistarán el gran reto pendiente: la verdadera instantánea.

Las primeros fotógrafos, unos provenientes del mundo científico, otros del mundo artístico, tienen a su disposición la herencia estética de la pintura. Aplican de forma natural las reglas de la composición y la perspectiva. Pero aportan planteamientos nuevos: la fragmentación de la mirada, la experimentación con la luz, la búsqueda del instante aunque se falsee con el posado, la congelación del tiempo (la cronofotografía de Muybridge). Y además de temáticas clásicas, como el retrato o el desnudo, cultivan nuevos temas, como el paisaje, las ciudades, los monumentos.

Los impresionistas y la fotografía, la exposición en el museo Thyssen (hasta el 26 de enero), hace dialogar a los maestros impresionistas con los fotógrafos contemporáneos, mostrando la similitudes en miradas, puntos de vista y temas.(Aquí el catálogo interactivo de la exposición)

¿Habría existido el impresionismo sin la fotografía?. Es una pregunta sin respuesta, pero que la fotografía influyó en los impresionistas está fuera de duda. Y, en paralelo, algunos fotógrafos, los pictorialistas, siempre deseosos de ver reconocido su trabajo como arte, siguieron la estela de ese mirada de impresiones para convertir sus imágenes en trasunto de pinturas. El pictorialismo, aclamado en su época, fue contestado por su artificiosidad desde comienzos del siglo XX por los defensores de la fotografía como mirada de la autenticidad. En España, siempre con retraso, el gran pictorialista fue Ortiz de Echagüe, un anacronismo, sí, pero con obras de gran belleza.

Si siempre resulta agradable contemplar a los impresionistas, en este caso es un placer observar los paralelismos entre fotógrafos y pintores y admirar copias originales de maestros como Nadar.

En mi particular viaje al pasado, fotos y pinturas me trasladan al universo burgués de la Francia del II Imperio y la III República, un mundo de caballeros y damas elegantes, que pasean entre el ajetreo de la ciudad, observan las grandes catedrales y se deleitan en contacto con la naturaleza. Una representación del mundo en el que el proletariado no existe, muy distinto del la novela naturalista imperante en la misma época.

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Degas retrata a Rodin y Mallarmé

Me quedo con el retrato-autorretato de Degas a su amigos Rodin y Mallarmé, realizada en 1895 con una cámara Kodak recién adquirida. Un diálogo entre los tres personajes, en el que podemos atisbar reminiscencias de Las Meninas, y que, con toda su artificiosidad, nos retrotrae en el pasado para introducirnos en la intimidad de los artistas.

En búsqueda de la instántanea: de Galdós a Sorolla

Episodios nacionales

Manuscrito de la Corte de Carlos IV (fotografía propia)

Me confieso galdosiano. Adolescente leí los Episodios Nacionales, que  marcaron mi interés por la literatura y la historia. La exposición en la Biblioteca Nacional, que conmemora el centenario de la muerte de Galdós (hasta el 16 de febrero) es una oportunidad para explorar su rico universo. Emociona ver en las vitrinas los manuscritos de sus obras, resmas de cuartillas con una escritura rápida, corregida sobre la marcha.

El relato expositivo y el conjunto de objetos nos introduce en el rico universo galdosiano, popular y burgués a partes iguales. Sin embargo, las fotografías, la mayor parte de Frazen, nos remiten al mundo de los salones burgueses. Es notable el intento de conquistar la instantánea, mediante el posado, puesto que los tiempos de exposición no permitían todavía captar el instante.

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Galdós lee una de sus obras en el salón del doctor Tolosa Latour – Frazen (1997)

Más elaborado todavía es el posado-autorretrato de la familia de Sorolla, realizado por su suegro el fotógrafo Antonio García Peris (de pie, en el centro) y que pude ver el año pasado en la exposición de Sorolla y la fotografía. En la fotografía de Frazen el posado pretende captar la expectación que causa la lectura del novelista; en la de García Peris, la cotidianidad de una familia de artistas. Pero ambas imágenes intentan representar el instante.

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La familia de Sorolla – García Peris (1907)

En la exposición de la Biblioteca Nacional encontramos finalmente una genuina y magnífica instantánea. Galdós en 1915, anciano, casi ciego, acaricia a su perro en el jardín de su casa. El que lo ha sido todo, el que sigue siendo referente del republicanismo, el amante inconstante, se encuentra solo. “¿De soledad me va a hablar Vd. a mi que llevo enterrados tres perros?”. La técnica ya lo permite y Alfonso consigue congelar el instante. En un montaje audiovisual que se muestra en la exposición se puede ver algunos segundos de metraje cinematográfico del novelista jugueteando con el perro.

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Galdós y su perro – Alfonso (1915)

Caminando por la España de los 40 y los 60

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Cela por los caminos de la Alcarria

Echarse al camino a andar y ver. Camilo José Cela recorrió las tierras de la Alcarria entre el 6 de y el 15 de junio de 1946 y de este viaje salió el que propio autor consideraba uno de sus mejores libros. Lo que no es muy conocido es que con el escritor anduvieron dos fotógrafos Karl Wlasak y Conchita Stichaner, que mostraron esa España rural apenas salida de la guerra a través de las fotografías que  acompañaban el relato.

He descubierto la dimensión gráfica del famoso viaje en el museo de Torija dedicado al libro, al que llegué desde Brihuega después de asistir de a la entrega del premio Manu Leguineche a mi amigo José Antonio Guardiola. Allí, en Torija, junto los facsimiles de los cuadernos del viaje y objetos de aquel mundo perdido se encuentran las fotos del viaje.

Aquella España rural no la conocí, porque yo era uno de los pocos niños madrileños de aquella época “que no tenía pueblo”, toda mi familia era madrileña. Pero desde luego no me resulta extraña. Las fotos me retrotraen a una España de penurias, extrema austeridad y de una normalidad impostada: pareciera que nunca había pasado nada, que la guerra no había tenido lugar o que, al menos, no mencionándola se conjuraban sus más terribles consecuencias.

De las imagenes que cuelgan en el museo he realizado con mis propias fotos este mosaico. En la foto del grupo de la escuela de niñas (desde las más pequeñas a adolescentes) todas modestamente vestidas, dominan las miradas tristes, hasta torvas. Y al lado, el poder duro del pueblo, el jefe local del movimiento, la guardia civil, los alguaciles. Falta en la imagen el poder blando, el cura del pueblo.

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Collage de las fotos expuestas en el museo del Viaje a la Alcarria (Torija) (fotos propias)

Casi 20 años pasaron hasta que otro caminante llegara a Toledo, en 1962. Åke Åstrand, un joven sueco estudiante de fotografía viaje por España y pasa unos días en la Ciudad Imperial. Practica la fotografía callejera, desdeña los monumentos, busca fragmentos de vida en aquella ciudad pueblerina, con un incipiente turismo, que a aquel joven sueco le parecería el colmo del subdesarrollo, pero que mira con enorme ternura.

Åke fue luego director de fotografía, documentalista y piloto. Jubilado, ordena miles de fotografías y un buen día, a sus más de 80 años, se presenta en el Ayuntamiento de Toledo con un álbum, sus fotos de hace más de medio siglo: un regalo que hace presente el pasado. Este es su álbum y esta su historia.

Por aquellos años conocí Toledo, en un viaje escolar, en el que, por cierto, estaba el amigo que me ha hecho llegar este regalo. Quedé impresionado por su arte y por su magia, también un poco más adelante por el relato de la convivencia entre culturas (¿seguro?), por la visión de la Generación del 98, por la Casa Museo de Victorio Macho… Pero las fotos de Ake me llevan al mundo provinciano de aquella España que se quería desarrollar, pero que seguía siendo la de picaresca. Como muestra, la rifa de un 600.

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Rifa de un Seat 600 en Toledo – Åke Åstrand (1962)

Viaje por la literatura latinoamericana

Borges

Borges – Daniel Morzinski (1978)

Con una simple visita a la Casa de América pude viajar de la mano de Daniel Mordzinski a la historia de la literatura latinoamericana de los últimos cuarenta años. Con 18 años, estudiante de cine, aprovechando un encuentro con Borges durante la realización de un documental, realizó una foto antológica. Con ella Mordzinski inauguraba una obra de retratos de escritores, que hoy es esencial como documento gráfico de nuestra literatura. Con un poco de audacia consiguió luego fotografiar a Cortázar y subido en la ola del boom se hizo imprescindible en cualquier acontecimiento literario.

Mordzinski tiene grandes retratos sobrios, como los de Cela, Ángel González u Octavio Paz en los que los ojos del personaje lo dicen todo. Pero quizá lo que más le caracteriza es lo que se ha dado en llamar “fotisnki”, retratos que pretenden capturar la esencia del retratado a través de la puesta en escena. Los resultados son imágenes deslumbrantes, pero personalmente me interesa mucho menos estas aproximaciones a los personajes pensadas y preparadas que la instantánea que capta la verdad más allá de la máscara.

De estas “fotisnki” quizá una de las más conocidas sea la de Vargas Llosa escribiendo arrebujado en la cama a la luz  de una vela, como el peruano hacía (con una linterna, no una vela) en su juventud. A mi la que más me gustó es un gran plano general de Sergio Ramírez sobre uno de los volcanes de su Nicaragua.

Me quedo de la exposición, por conocimiento del personaje, y por su espontaneidad con la de Francisco Ayala, de pie, como inquieto a la espera de algo, contemplado por su mujer Carolyn Richmond.

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Francisco Ayala en Granada – Daniel Mordzinski

En esa lucha contra el pasado de todo fotógrafo, Mordzinski sufrió una derrota inesperada. El fotógrafo argentino tenía su archivo particular en un armario en el espacio que el diario francés tenía cedido a El País. En unas obras alguien decidió que en esta era digital aquellas antiguallas analógicas, los miles de negativos, copias en papel y diapositivas de Mordzinski,  debían de ir a la basura. Algunos centenares de estos retratos habían sido digitalizados para su publicación en libros o periódicos, otros podrán recuperarse de copias en papel, no ya del negativo original, pero otros se habrán perdido para siempre.

Como la exposición ya está cerrada dejo este conversatorio con el fotógrafo.

Vivir es fotografiar

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Autorretrato múltiple – Carlos Saura

Dejo para el final la exposición Carlos Saura, fotógrafo (Círculo de Bellas Artes, hasta el 12 de enero) porque para el cineasta vivir es fotografiar. Lo hizo como aficionado, como en ese soberbio autorretato familiar, como profesional un par de años, como observador de la España de los 50, voyeur de sus relaciones sentimentales y familiares, documentalista de su trabajo cinematográfico. Que el ojo active el corazón y el cerebro controle el encuadre: un disparo y ya está, el pasado capturado.

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La familia Saura en Santander (1954)

De esa España de los 50 me quedo con esta foto de un Baroja ya gravemente enfermo, entrevistado en el lecho por Fernando Rey en lo que seguramente era un intento de documental dirigido por Bardem. Me emociona ver a Don Pío en tal estado y me produce ternura aquella forma de rodar, tomando foco según la distancia que se mide con una cinta métrica (colgando de la cámara). No he podido encontrar el documental, si es que acaso se llegó a terminar.

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Baroja, Fernado Rey, Bardem, en una foto de Saura (foto propia tomada en la exposición)

Luego, un paseo por su producción cinematográfica, que a mi generación nos marcó. Pippermint Frapé, Ana y los lobos, Cría cuervosCarmen y sus sucesivas obras musicales… Geraldine Chaplin, la niña Ana Torrent, Antonio Gades…

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Descanso en el rodaje de Ana y los lo, bos (1972)

Y en fin, de cierre, el fotógrafo, el mirón, reflejado en los espejos múltiples de Las Meninas en uno de sus dibujos, los fotosaurios. Fotografía y pintura, siempre en paralelo, siempre de la mano.

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Uno de los Fotosaurios (2016) (fotografía propia tomada en la exposición)

De regalo este documental.

Por una autoridad independiente reguladora de los servicios audiovisuales


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(Este texto fue originariamente publicado en Teledetodos)

Ya sé, no están los tiempos para proponer grandes cambios en la ordenación audiovisual. Si acaso, para salvar los muebles. Está en peligro el concurso público de RTVE, gran conquista para la democratización del servicio público, por muchos defectos que puedan señalarse en el proceso. Sí, lo importante es salvar el concurso público.

Hay que, no obstante, mirar adelante, y si parece imposible en las circunstancias políticas actuales una revisión a fondo de todo el sistema regulatorio audiovisual, existe, en cambio, un reto ineludible: acomodar la autoridad independiente de regulación a lo exigido por el derecho comunitario.

La Directiva de Servicios de Comunicación Audiovisual de 2010 requería la cooperación de  las autoridades reguladoras independientes de los estados miembros, pero, ahora, el art. 30 de la Directiva de 2018, convierte su existencia en vinculante y exige que cumplan determinados requisitos.

La Directiva tiene que estar transpuesta en las legislaciones nacionales el 19 de de septiembre de 2020, así que queda menos de un año para determinar si el órgano regulador español, la Comisión de los Mercados y la Competencia (CNMC), cumple estos requisitos, por su estatus, competencias y condiciones de independencia, y de no ser así, para reformarla o crear una nueva autoridad independiente.

Sería la oportunidad de recuperar el Consejo Estatal de Medios Audiovisuales, adaptándolo a los cambios del sistema audiovisual de los últimos años, especialmente la presencia cada vez más importante de los servicios OTT (Netflix y competidores).

Lo que sigue es un texto esencialmente divulgador. Para los expertos, recomiendo saltar al último apartado ¿Recuperar el CEMA?

Autoridades independientes reguladoras de la comunicación audiovisual

La regulación confiada a autoridades independientes es una técnica de intervención pública nacida en el derecho anglosajón y generalizada, posteriormente, en el ámbito de la Unión Europea. Pretende ordenar (establecer normas, fomentar, supervisar y sancionar) un fenómeno, sector o mercado por los poderes públicos de forma neutral, sin las supeditaciones políticas de la administración pública. Se confieren esos poderes de ordenación a organismos independientes, formados por expertos de alto nivel en el sector.

El caso más notable de estas autoridades es el de los bancos centrales, a los que se confiere la política monetaria,  de la que son desprovistos los gobiernos. El resultado es una política monetaria ejercida por financieros en base a principios de supuesta ortodoxia, que a menudo, en la práctica, han venido limitando las políticas públicas de equidad.

Las autoridades independientes tienen dos grandes cuestionamientos de origen: legitimidad e independencia.

¿Con qué fundamento esos expertos que no pasan por la legitimidad del voto popular pueden tomar decisiones de políticas públicas?. La respuesta más frecuente es que reciben una legitimidad derivada de un nombramiento por órganos constitucionales o parlamentarios.

¿Pueden regular de forma neutral un sector especialistas, técnicos y expertos que necesariamente han de salir del mismo? ¿Pueden ser independientes de los poderes políticos que de una manera u otra les nombran? ¿No será el regulador capturado por los poderes a los que debe regular (puertas giratorias).

Las soluciones que aportan los distintos ordenamientos pasan por desvincular a los reguladores de los gobiernos (periodos de ejercicio distintos de la legislatura, sometimiento a audiencias parlamentarias, rendición de cuentas, causas tasadas de cese, medios y presupuestos suficientes no dependientes del gobierno) y de los agentes del sector (incompatibilidades ex ante y post al ejercicio, transparencia). En cualquier caso, sus decisiones tienen que estar sometidas a control judicial.

Siempre podremos cuestionar la legitimidad e independencia de estos organismos, pero lo importante es que no solo su régimen jurídico se dirija a garantizar su independencia, sino que, en la práctica, el ejercicio de sus competencias se realice en términos generales de forma neutral, profesional y competente.

En el caso de los reguladores en el sector de la comunicación, la independencia es una protección contra las interferencias económicas o políticas para asegurar una gestión imparcial y adecuada de sus competencias, con una finalidad esencial: garantizar el derecho a la libertad de expresión y el pluralismo mediático, fundamentos de una sociedad democrática. No se trata solo de regular un mercado económico, sino hacerlo para garantizar un derecho fundamental. Si los medios tienen que ser independientes, también los reguladores deben serlo.

Radio y televisión requieren de infraestructuras de telecomunicaciones para su difusión. Si el otorgamiento de la misión de servicio público está prácticamente en todas partes reservado a los poderes ejecutivos y legislativos, la licencia de emisión para los operadores privados puede ser otorgada bien por el gobierno o por la autoridad independiente. Evidentemente, en este segundo caso el órgano regulador es más poderoso y el sector se regula de una forma más independiente. Esta regulación de las licencias puede llevar consigo la ordenación del espectro radioeléctrico o quedar a cargo de un macrorregulador con competencias en telecomunicaciones y todo el sector de la comunicación electrónica, esto es, un regulador convergente.

La primera autoridad independiente  en este campo fue la estadounidense Federal Radio Commision (FRC), creada en 1927 y cuya principal función era el otorgamiento de las licencias radiofónicas, convertida luego en la Federal Communication Commision (FCC), con competencias en televisión y telecomunicaciones, y finalmente Internet, convirtiéndose en el primer regulador convergente.

La FCC reguló el mercado de la radio y la televisión bajo principios de interés general, con elementos como la fairness doctrine (tomar en cuenta el interés público en el otorgamiento de licencias) y el principio de equal time (igual tiempo para candidatos a un puesto público). A partir de la legislación desrreguladora de la administración Reagan, se eliminan los principios de interés público y la comunicación se ordena como cualquier otro mercado.

En Europa, la privatización y liberalización de la radio y la televisión plantea la necesidad una regulación independiente de los nuevos mercados. Francia fue pionera en Europa con su Conseil Supérieur de l’Audiovisuel (1986-1989), con competencias en el otorgamiento de licencias, una autoridad potente y modelo para otras muchas. Hoy, el regulador convergente más importante es el OFCOM británico que regula telecomunicaciones, radio, televisión, internet, servicios audiovisuales bajo demanda y hasta el sector postal.

Consejo de Europa y Unión Europea

La idea de una autoridad independiente para regular la comunicación audiovisual se promovió en el ámbito del Consejo de Europa con una serie de declaraciones no vinculantes.

El Consejo de Ministros recomienda en el 2000 que estos organismos se establezcan en un marco legislativo adecuado, formados por expertos, nombrados de manera democrática y transparente, sin que puedan recibir instrucciones de ningún otro organismo u autoridad u  obligados a dimitir bajo presión. Su financiación debiera ser detallada por ley y no depender de las decisiones de poder político. Sus competencias pueden incluir  la concesión de licencias (en un proceso claro, transparente y establecido por ley) y el control del cumplimiento de las obligaciones de los operadores, incluido los de servicio público, respetando su autonomía. Estos órganos debieran ser responsables, publicar informes regulares, y todas sus decisiones deben ser fundamentadas y abiertas al control jurisdiccional.

En 2008 una Declaración del Consejo de Ministros expresa su inquietud porque, aunque la independencia, transparencia y responsabilidad sean garantizadas por ley, a menudo no son respetados en la práctica. En 2018, el Consejo de Ministros recomienda que en aras del pluralismo las autoridades independientes regulen la transparencia de la propiedad de los medios, incluidos los medios online y los canales de distribución online.

Es en el seno de la Unión Europea donde la existencia de autoridades reguladoras independientes adquiere recientemente carácter vinculante. Como ya se dijo, la Directiva de Servicios de Comunicación Audiovisual de 2010 requería que las autoridades independientes facilitaran a la Comisión la información necesaria para la aplicación de la Directiva, una referencia aparentemente menor, pero que permitió poner en marcha una metodología para evaluar la independencia de estos organismos, el estudio INDIREG (2011).

Su objetivo es evaluar la autonomía formal y de hecho de estos organismos. Entiende independencia como “la necesidad de que un regulador mantenga una igual distancia de todos los posibles intereses a fin de equilibrarlos imparcialmente y con el objetivo de lograr resultados a largo plazo que beneficien a todos los implicados en lugar de servir a los intereses a corto plazo de varios grupos”. Analiza 9 indicadores: información general, marco institucional, funciones y competencias, organización interna y personal, financiación, responsabilidad, rendición de cuentas y control jurisdiccional, procedimientos, cooperación con otras organizaciones y una conclusión final sobre la independencia de carácter confidencial.

Es interesante el estudio realizado por Adriana Mutu en 2018 (véanse fuentes, al final) traduciendo esta metodología cualitativa en indicadores cuantitativos. El resultado es llamativo: los mejores resultados en independencia formal los registran los países del Este, mientras que los nórdicos obtienen las peores valoraciones en estos factores, pero los mejores en independencia real. Lo que demuestra que tan importante o más que las normas es la cultura democrática de independencia de los medios.

Los requerimientos de la Directiva de 2018

El art. 30 de la Directiva exige a los estados miembros el establecimiento de reguladores independiente. Ahora es una obligación vinculante, que requiere su existencia, con determinados objetivos, funciones, competencias y características:

  • Sus objetivos han de ser promover el pluralismo de los medios de comunicación, la diversidad cultural y lingüística, la protección de los consumidores, la accesibilidad, la no discriminación, el correcto funcionamiento del mercado interior y la promoción de la competencia leal (art. 30.2).
  • Uno o varios órganos de carácter nacional (art. 30.1) (lo que no excluye que puedan existir regionales) que regulen las materias de las que se ocupa la Directiva: la televisión, los servicios de vídeo bajo demanda (VOD) y los servicios de intercambios de vídeos, sin perjuicio que existan autoridades reguladoras que supervisen sectores distintos.
  • Entidades no gubernamentales, funcionalmente independientes de los gobiernos o cualquier entidad pública o privada, sin perjuicio de que formen parten de un regulador más amplio que ordene distintos sectores (art. 30.1). En el Preámbulo (53) aproxima el concepto de independencia funcional con el de independencia efectiva.
  • Entidades imparciales y transparentes: no solicitarán ni recibirán instrucciones, sin perjuicio de la supervisión que pueda imponer el Derecho constitucional nacional (art. 30.2).
  • Entidades establecidas y reguladas por la ley en sus facultades, competencias y procesos de rendición de cuentas (art. 30.3).
  • Con suficiencia de medios: personales y financieros, con un presupuesto anual propio (art. 30.4)
  • Con potestades coercitivas para desempeñar sus funciones (art. 30.4).
  • Con independencia de sus responsables y órganos de gobierno: nombramiento mediante procedimiento legal que garantice la independencia requerida, transparente y no discriminatorio, con una mandato de duración prefijada y cese siempre fundamentado, público y previamente comunicado cuando se dejen de cumplir los requisitos exigidos para el nombramiento (art. 30.5).
  • Con sus decisiones sujetas a recurso ante un órgano independiente, que podrá ser un tribunal (art. 30.6).

España: del nonato CEMA a la CNMC

España ha sido una excepción europea. No ha existido nunca un regulador audiovisual independiente, en parte porque el Gobierno siempre se ha resistido a ceder las competencias esenciales de regulación, en parte porque hasta 2010, con la Ley General de la Comunicación Audiovisual, no se afronta una ordenación general del sector audiovisual, siguiendo el modelo de las Directivas europeas, y con una orientación neoliberal que supedita el derecho a comunicar al mercado.

El Título V de LGCA (versión 2010) creó el Consejo Estatal de Medios Audiovisuales, como “autoridad independiente supervisora y reguladora de actividad de los medios de titularidad del Estado o que estén bajo su competencia” (art. 45), es decir como un regulador externo tanto de RTVE como de los medios audiovisuales de ámbito estatal, sobre los que el Gobierno tiene competencias de regulación y supervisión, y, no, por tanto, sobre los de ámbito no estatal, competencia de las Comunidades Autónomas.

El CEMA no llegó nunca a constituirse por falta de voluntad política del gobierno Zapatero. El gobierno Rajoy derogó el Título V de la LGCA y subsumió sus competencias en su macrorregulador, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) (Ley 3/2013).

Es imposible realizar aquí un estudio completo del CEMA, así que me centraré en las cuestiones claves de objetivos, funciones e independencia.

  • Objetivos. El CEMA es garante del derecho a comunicar, en cuanto que garantiza el libre ejercicio de la libertad de comunicación audiovisual, la plena eficacia de los derechos y obligaciones establecidos por la LGCA, la transparencia y el pluralismo en el sector y la independencia e imparcialidad de RTVE (art. 45).
  • Funciones (art. 47).  Simplificando mucho el CEMA ejerce:
    • a) una función reguladora general para garantizar los derechos y obligaciones establecidos en la LGCA y en la normativa europea;
    • b) participación en el proceso de otorgamiento de licencias por parte del Gobierno, mediante informe de los pliegos de condiciones y asumiendo una competencia decisiva, la posterior gestión de las licencias (renovación, autorización de negocios jurídicos y extinción);
    • c) verificar que se cumplen las normas anticoncentración;
    • d) la supervisión del mercado y las obligaciones establecidas en la LGCA (transparencia de titulares, cuotas de producción, límites de los mensajes comerciales, protección de los menores, acontecimientos deportivos, velar por la competencia y el pluralismo y arbitrar en conflictos);
    • e) vigilar el cumplimiento de la función de servicio público y la adecuación de los recursos asignados a sus prestadores (RTVE);
    • f) máximo órgano asesor, promotor de la alfabetización mediática y evaluador  de los cambios tecnológicos y su impacto en la encomienda de servicio público. Para ejercer estas funciones se confieren al CEMA poderes sancionadores, de inspección y recogida de datos y se le encomienda la realización de distintos tipos de informes.
  • Independencia y rendición de cuentas. El CEMA es un órgano colegiado formado por un presidente, un vicepresidente y siete consejeros, elegidos entre personas de reconocida competencia en el sector por el Congreso con mayoría de 3/5, pero que podría haberse convertido en la primera designación en mayoría absoluta si en el plazo de dos meses no se hubiera alcanzado la cualificada de 3/5. Por tanto, existía el riesgo (al menos para el primer CEMA) de una designación gubernamental, pues eso suele significar la mayoría absoluta parlamentaria, o, en el mejor de los casos,  un reparto de puestos entre los partidos. El mandato es por 6 año no renovables, de modo que se desacopla con la legislatura. Las causas de cese son tasadas, y se incluye el cese por el Consejo de Ministros ratificado por 3/5 del Congreso por incapacidad, incompatibilidad sobrevenida o incumplimiento grave de funciones. Digamos que la independencia personal cumple los estándares normales en de este tipo de entidades independientes en España, pero en el marco de una reparto de cuotas entre partidos. Se echa en falta una disposición expresa que declare que el Consejo no recibirá instrucciones ni de autoridades públicas, ni de personas o entidades privadas. Tendría un patrimonio propio, pero su financiación se realizaría por transferencias de los presupuestos generales.

En resumen, una autoridad reguladora con amplias competencias en materia de comunicación tradicional (radio y televisión), que adolece de la potestad de otorgar licencias. Y una autoridad razonablemente independiente, aunque con la tacha de la extracción parlamentaria de sus miembros, que si bien da una legitimidad de origen supone en la práctica un reparto partidario de los consejeros, que aunque sean elegidos por genuinos méritos profesionales quedan marcados por el estigma del partidismo.

El gobierno Rajoy, con el pretexto del ahorro y eliminación de organismo innecesarios y la unificación de criterios, creó (Ley 13/2013) una gran entidad que regula mercados específicos (energía, postal, ferroviario y aeroportuario, telecomunicaciones y audiovisual) y ejerce una competencia transversal: la supervisión y promoción de la competencia en todos los mercados.

Un macrorregulador sin parangón en Europa, que integra seis organismos preexistentes (si contamos el CEMA, que nunca se constituyó), con limitados medios (unas 500 personas y 60 millones de euros) para tan ingente tarea, orientado normativamente y en la práctica preferentemente a la garantía de la competencia y solo en segundo término, en lo que aquí interesa, al derecho a la libre comunicación electrónica.

Sus órganos de gobierno son el Presidente y el Consejo formado por 9 consejeros y presidido por el presidente. El Consejo puede funcionar en pleno y a través de dos salas, una dedicada a la competencia y otra a la supervisión regulatoria.

En materia de comunicación, aplico parecido esquema de análisis al que he desarrollado más arriba respecto al CEMA.

  • Objetivo general: preservar y promover la competencia efectiva en todos los mercados y sectores productivos.
  • Funciones respecto a la comunicación audiovisual. De las funciones atribuidas a al CEMA y que más arriba he enumerado, la CNMC solo ejerce las que listé como d) y e), esto es, la supervisión y control del mercado audiovisual (cuotas de producción y financiación europea, transparencia de titulares y de la programación, protección de los menores,accesibilidad, códigos de autorregulación, límites a la comunicación comercial, acontecimientos deportivos, garantizar la recepción de emisiones europeas) y  vigilar la misiónIn de servicio público. Pierde la CNMA las competencias asignadas al CEMA en materia de participación en el otorgamiento de licencias y su renovación y respecto al control de la concentración, funciones que vuelven a ser ejercidas directamente por la Administración.
  • Independencia, transparencia y rendición de cuentas. El presidente y los consejeros son nombrados  (art. 15)  por seis años sin posibilidad  de reelección entre personas de reconocido prestigio y competencia profesional por Decreto del Gobierno, a propuesta del Ministerio de Economía y previa comparecencia parlamentaria. El Congreso puede vetar el nombramiento por mayoría absoluta. El modo de nombramiento, comparado con el del CEMA, supone mayor control gubernamental y exige menos consenso con los grupos de la oposición. En cambio, la independencia funcional se afirma expresamente (art. 3): la Comisión desarrollará su actividad con independencia de cualquier interés empresarial y comercial, sin que pueda solicitar o recibir instrucciones de entidades públicas o privadas. La Comisión debe hacer públicos sus informes y resoluciones y está sometida al control parlamentario, que se ejerce mediante la comparecencia, al menos anual ante la Comisión correspondiente del Congreso de los Diputados.

¿Recuperar el CEMA?

¿Cumple la CNMC los requisitos que la Directiva Audiovisual exige a las autoridades nacionales independientes reguladoras del audiovisual?

En una publicación del Observatorio Audiovisual Europeo del Consejo de Europa sobre la independencia de estas entidades (véase Fuentes), Carles Llorens aplica a la CNMC la metodología INDIREG. Concluye que podría considerarse a la Comisión conforme con la exigido en la Directiva, con algunos ajustes, que resumo:

  • Ajustar su funcionamiento a los objetivos establecidos en la norma europea: promover el pluralismo de los medios de comunicación, la diversidad cultural y lingüística, la protección de los consumidores, la accesibilidad, la no discriminación
  • Autonomía financiera para redistribuir los recursos presupuestarios sin autorización gubernamental.
  • Fundamentación de los ceses de sus miembros por las causas tasadas en la ley.
  • Cambiar a un sistema de designación parlamentaria por mayoría de 2/3.

A diferencia del CEMA, que nunca llegó a existir, en el caso de la CNMC habrá de examinarse no solo la ley que la establece, sino también la práctica en el lustro que lleva funcionando.

La Comisión ha desarrollado elementos valiosos en materia de transparencia. Así, el registro de grupos de interés, la publicación de las reuniones de sus miembros, gestores y empleados con empresas, aunque no se indica el tiempo de duración ni el motivo. Conocemos, de esta manera, por ejemplo, las reuniones mantenidas con Atresmedia y Mediaset o RTVE. Un elemento importante de transparencia que se echa en falta es, sin embargo, el acta de las reuniones del pleno y las salas, de las que solo se publican las resoluciones adoptadas.

En el organigrama de este macrroregulador, lo audiovisual queda subsumido junto con las telecomunicaciones en una Dirección General. Si repasamos el currículum de sus miembros encontraremos que ninguno de los consejeros es especialista en materia audiovisual (sí hubo uno anteriormente) y solo uno es experto en telecomunicaciones. La mayoría de los consejeros o han sido funcionarios de cuerpos jurídicos o provienen de despachos de abogados, todos ellos relacionados con el derecho de la competencia. Y es que la función esencial encomendada a la Comisión es la garantía de la competencia en mercados liberalizados.

Las decisiones de la CNMC en materia audiovisual son numerosas, principalmente el control de los límites cuantitativos establecidos por la LGCA en materia de cuotas y financiación de la producción europea, publicidad y mensajes comerciales y en menor medida horarios de protección de los menores. Habría que realizar un análisis sistemático de las resoluciones, pero me parece que la CNMC solo entra en materia de contenidos concretos ante denuncia de particulares, fundamentalmente a contenidos referidos a incitación al odio o la accesibilidad.

La decisión seguramente más trascendente de la Comisión lo ha sido en materia de pura competencia, en concreto la reciente sanción al duopolio publicitario de Atresmedia y Mediaset, con multa de más de 38 millones de euros a cada grupo, por prácticas atentatorios de la competencia en el mercado publicitario, una resolución que parte del hecho entre la desproporción de la cuota de audiencia que suman ambos grupos (68,5% en 2107) y la publicitarios (85%).

RTVE como operador en el mercado ha sido objeto de numerosos expedientes por un uso abusivo de los patrocinios culturales. En materia específicamente de supervisión de la misión de servicio público y su financicón la CNMC ha producido varios informes anuales, el último correspondiente a los años 2015 y 2016. Cuando se leen estos informes parece que se trasluce una cierta incomodidad, porque, se dice, para controlar la misión de servicio público debiera de haberse concretado en un Contrato Programa, como exige la ley. La Comisión usa los datos facilitados por RTVE y desarrolla una metodología bastante pobre en materia de pluralismo, como es contabilizar los tiempos de palabra y la presencia de los partidos políticos y sus representantes. A estas alturas de 2019 carecemos de informes referidos a los años 2107 y 2018. En fin, seré absolutamente subjetivo, pero parece que la prioridad de la Comisión (por ley y práctica) es el mercado, no el servicio público.

Llegado a este punto, creo que se puede responder que desde un punto estrictamente formal la CNMC cumple las exigencias de la Directiva Europea. No es un regulador específico audiovisual, pero la Directiva lo permite. Cumple las exigencias en materia de independencia, transparencia, funciones y competencias. Sólo tendría que realizarse algunos retoques, como los expuestos por Llorens, a los que me he referido más arriba, el fundamental sumar a sus objetivos promover la promoción el pluralismo y la diversidad en todas sus manifestaciones. Y añadiría, ampliar sus competencias a los dos nuevos fenómenos regulados por la Directiva, los servicios no lineales de Vídeo Bajo Demanda y las plataformas de intercambios de vídeos, en los términos establecidos por la norma europea.

No obstante, defiendo la necesidad de un regulador específico. Hay un cierto acuerdo en que la CNMC es un monstruo funcional con recursos insuficientes para tan amplia misión y se han sugerido soluciones como dividirlo en dos organismos, uno regulador y otro supervisor. Pero el problema sería el mismo, la comunicación audiovisual sería considerada como un mercado más entre otros. Hay un argumento -lo reconozco- a favor de los macrorreguladores y es que es mucho más difícil la presión y la influencia por parte de las empresas de un determinado sector (la captura del regulador) cuando el organismo regula diversos mercados. Pero creo que lo diferencia es que el ejercicio de la comunicación audiovisual es un derecho que no puede agotarse en el mercado y que requiere un regulador poderoso con sensibilidad más allá de la pura defensa de la competencia.

¿Un regulador convergente para las telecomunicaciones y la comunicación audiovisual? Ciertamente, hoy hay que superar la visión estrecha de una autoridad dedicada exclusivamente a la radio y televisión lineal. La comunicación audiovisual es lineal y no lineal, convergente, híbrida. Pero sigo pensando que en una autoridad conjunta telecomunicaciones-comunicación audiovisual, las telecomunicaciones, con su peso económico, serían el factor determinante y la comunicación audiovisual la hermana pobre. En realidad, la propia Directiva marca la dirección, ampliando su ámbito a la servicios no lineales en streaming (Vídeo bajo Demanda) y a las plataformas de intercambio de vídeos.

Recuperar el CEMA como tal, no. Instaurar sí un Consejo Estatal de Servicios Audiovisuales, con las funciones y competencias de la LGCA, sumando las de otorgamiento de licencias, control de la concentración, informe de los planes técnicos del espectro radioeléctricos, una supervisión más rigurosa sobre RTVE (incluyendo la ejecución del concurso publico para seleccionar a su consejeros y presidente) y las nuevas funciones sobre los servicios no lineales derivadas de la Directiva.

Un Consejo con una independencia y transparencia reforzadas, con prácticas perfeccionadas sobre la ya aplicadas por CNMC. Y no veo mejor modo de reforzar la independencia que introducir también el concurso de méritos como medio de seleccionar a sus miembros.

Fuentes

  • Cappello M. (ed.). (2019). The independence of media regulatory authorities in Europe. Iris Special. European Audiovisual Observatory (Council of Europe) (pdf).

  • Mutu, A. (2018). The regulatory independence of audiovisual media regulators: A cross-national comparative analysis. European Journal of Communication (pdf)

 

 

 

 

América Latina: líneas de falla y respuestas fracasadas


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Luis Fernando Camacho, el Bolsonaro boliviano, en las protestas en La Paz contra Evo Morales

En América Latina se suceden las convulsiones político-sociales.

Perú, Ecuador, Chile y ahora Bolivia. Por no hablar de Venezuela o Nicaragua, o los cambios políticos en Argentina, Colombia y Brasil. Cada país tiene sus propias peculiaridades que requieren un análisis específico.

Estos seísmos (o sismos, como dirían allí) tienen unas fallas, unas líneas de ruptura, que recorren el continente: pobreza y desigualdad, corrupción, instituciones deficientes y militarismo, racismo, machismo  y fundamentalismo religioso.

Después de la ola democratizadora de los 90, neoliberalismo y populismo han fracasado en cerrar estas brechas divisivas.

¿Tienen algo en común las protestas latinoamericanas con otras a lo largo del mundo, como las que sacuden a países árabe-islámicos, HongKong o hasta Cataluña. He leído infinidad de análisis  y la conclusión más común es que estas explosiones son la respuesta a bloqueos políticos o sociales. Añadiría la capacidad de movilizarse aparentemente sin líderes en virtud de las redes sociales, la capacidad de influencia subrepticia de poderes extranjeros y la fascinación por la violencia de algunas minorías juveniles.

Bolivia

Antes de analizar las líneas divisorias y las respuestas fallidas unas palabras sobre Bolivia

Sí, hay un golpe de Estado cuando los militares fuerzan la dimisión del presidente de un país, de su gobierno y de los cargos institucionales, como los presidentes de las cámaras parlamentarias. Y cuando una presidenta asume sin el quorum parlamentario exigido. Golpe blando, pero golpe al fin.

Y, sí, también en Bolivia hubo irregularidades en las elecciones presidenciales, según el informe preliminar de la OEA, cuestionado, es cierto, por otro del The Center for Economic and Policy Research, un centro progresista estadounidense. Pero, en cualquier caso, Evo Morales permitió la auditoría externa y terminó por admitir la celebración de unos nuevos comicios. Previamente, violó la Constitución presentándose a la reelección con el respaldo de sentencias del Tribunal Constitucional y el Tribunal Superior Electoral, bajo su control.

En las calles se ha vivido una situación de preguerra civil. Milicias paramilitares dando caza a los partidarios de Morales en Santa Cruz. Indígenas de El Alto atacando comisarías, dispuestos a tomar el Palacio de Gobierno (el Palacio Quemado) para defender a Evo y su Movimiento al Socialismo. Y un líder carismático, Luis Fernando Camacho, el Bolsonaro boliviano, invocando la legitimidad de los comités cívicos nacidos en Santa Cruz y rodeado de parafernalia religiosa, uno de cuyos grandes objetivos ha sido reinstaurar (sic) la biblia en el Palacio de Gobierno.

Bolivia ilustra esas fallas: desigualdad, racismo, corrupción, intolerancia religiosa y regreso de los militares. Y el fracaso de una de las respuestas, el populismo.

(Lo mejor que he leído sobre Bolivia son estas Lecciones de la tragedia boliviana de Arturo López-Levy)

Las fallas

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Extraído del Orden Mundial con datos del Banco Mundial

La pobreza es estructural en América Latina, con grandes diferencias entre países, pero marcada en todas partes por una economía informal, bajos salarios, pobre educación y deficientes servicios públicos. La pobreza extrema hace a una parte de la población extremadamente dependiente de programas de asistencia social.

También es una de las regiones más desiguales del mundo.El índice Gini (0 sería la igualdad perfecta, más desigualdad cuanto mayor sea este índice) va del del 39,5 de Uruguay al 53’3 de Brasil (España 36,2).

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Fuente: blog Diálogo a Fondo (FMI), con datos del Banco Mundial

El auge del precio de materias primas, de las que son grandes exportadores redujo la pobreza durante dos décadas, pero a partir de 2015 su hundimiento vuelve a hacer crecer la pobreza y desigualdad, y más en tres países protagonistas de convulsiones, Brasil, Ecuador y Bolivia. El problema sigue siendo la dependencia extrema de la exportación de materias primas, y, como consecuencias, el poder de las oligarquías exportadoras y la destrucción del medio ambiente.

(CEPAL es la mejor fuente sobre economía latinoamericana)

Racismo y machismo están íntimamente vinculados con la pobreza y el subdesarrollo. Los afrodescendientes tienen casi tres veces más posibilidades de vivir en la pobreza, tienen menos acceso a la educación y al empleo y están poco representados en cargos de toma de decisiones.

En los países andinos, las repúblicas criollas perpetuaron y radicalizaron una segregación que viene desde la colonia. Pero es en este mundo donde las comunidades indígenas tienen mayor grado de organización e influencia. En Ecuador, terminaron con las presidencias de Bucaram y Mahuad. Y la Bolivia de Morales se convirtió en Estado Plurinacional. En buena parte, el estallido actual de Bolivia viene explicado por esta línea de división. Algunos policías se arrancaban de sus uniforme el distintivo de la whipala, la bandera símbolo de esa plurinacionalidad.

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Mural Francisco I. Madero, Sufragio efectivo, no reelección (1969). Juan O’Gorman

El Estado tradicionalmente ha sido débil e incluso ni siquiera ha podido o querido ejercer el monopolio de la violencia sobre todo el territorio. Sus clases dirigentes, siempre clientelares y apegadas a un ejercicio leguleyo de la política, no han sido capaces de establecer administraciones públicas profesionales, eficaces y neutrales.

Se ha entendido la victoria política como un todo o nada, lo que viene favorecido por sus sistemas presidencialistas y la tradición caudillista. Por eso, para que los gobernantes elegidos no se perpetúen en el poder, en todo el continente las fuerzas democráticas han luchado por la no reelección presidencial. “Sufragio efectivo, no reelección” -exigía ya Madero en 1910 en su campaña contra el tirano Díaz. Un solo mandato como garantía

Después de la caída de las dictaduras militares muchas constituciones prohibieron la reelección presidencial. Correa modificó la Constitución ecuatoriana para permitir la reelección indefinida y Lenín Moreno, después, consiguió en referendum abrogarla. Morales perdió su referendum, pero después el Tribunal Constitucional consideró que la prohibición constitucional de no reelección vulneraba los derechos políticos reconocidos por la Convención Americana de Derechos Humanos.  Parecidos subterfugios siguieron Óscar Arias en Costa Rica, Daniel Ortega en Nicaragua y el año pasado Juan Orlando Hernández en Honduras. Y hasta López Obrador ha tenido que firmar una declaración prometiendo que no promoverá la reelección, verdadero tabú en México.

Instituciones débiles son el caldo de cultivo de una corrupción endémica. Los grandes casos de corrupción tenían antes un marco nacional: malversación gubernamental, expolio de las empresas públicas, sobornos por empresas y potentados nacionales o concesionarios extranjeros.

En la última década la hidra de la corrupción ha tomado forma continental con terminales en múltiples países. El caso Odebrecht (en Brasil, Lava Jato), la empresa constructora brasileña que corrompió a la clase política de todo el continente: Brasil, Ecuador, Colombia, México, Panamá, Chile, Argentina, Venezuela, Uruguay y Perú con tres expresidentes procesados (Alan García se suicidó antes de ser detenido) y un presidente, Pedro Pablo Kuczynski, destituido.

No menos grave es la corrupción de cada día que afecta al ciudadano común, que alimenta su irritación y desafección política. Los datos sobre opiniones y experiencias de corrupción medidas por el barómetro de Transparencia Internacional son demoledores. Uno solo: 1 de cada 4 encuestados ha recibido propuestas de compra de voto.

Otra falla es el fundamentalismo religioso. Costó mucho la separación de la Iglesia y el Estado en los jóvenes repúblicas independientes (guerras incluidas, entre otras la cristera en México, de 1926 a 1929). Más allá de las leyes, hasta los 70 del siglo XX la influencia de la Iglesia en la vida social y política fue enorme. A partir de la Conferencia Episcopal de Medellín de 1968 la Iglesia oficial intenta acercarse a los más pobres y una parte abraza la teología de la liberación, que alimenta y apoya la revolución sandinista. Juan Pablo II siega de raíz esta tendencia y las comunidades populares y los teólogos de la liberación son marginados, mientras se refuerza una jerarquía conservadora.

Esa falta de proximidad a las clases populares se llena por el pentecostalismo carismático conservador. No cabe aquí discutir si este desarrollo fue espontáneo o favorecido desde la política de seguridad nacional de Washington, pero el hecho es que estas iglesias conservadoras son un factor político de primera magnitud. Son decisivas en Guatemala, en Brasil fueron esenciales en la elección de Bolsonaro y en Colombia en el resultado adverso al acuerdo de paz en el referendum.

Se propagan con sus liturgias emocionales. A la teología de la liberación de los pobres oponen la de la prosperidad de los ricos. Su causa es la de la lucha contra el aborto, el matrimonio homosexual, la que llaman ideología de género, la defensa del creacionismo y la imposición de la biblia por encima de las leyes y la constituciones. Un torpedo en la línea de los estados laicos. El “Brasil por encima de todo y Dios por encima de todos” de Bolosonario explica a la perfección la alianza entre nacionalismo y religión, que enlaza con la contrarrevolución mundial de Steve Bannon.

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Luis Fernando Camacho leyendo la Biblia en el Palacio Quemado después de la caída de Morales. en la camiseta la cruz de una oscura organización Orden de los Caballeros de Oriente

La novedad en el caso de Bolivia es el fundamentalismo católico. Luis Fernando “Macho” Camacho, empresario de Santa Cruz, líder de los comités cívicos, carismático, histriónico, prometió devolver a Dios y la Biblia al Palacio Quemado, como desagravio al reconocimiento por Morales de las religiones tradicionales indígenas. Como Salvini,  muestra en sus arengas un rosario y sus partidarios enarbolan vírgenes y toda la imagenería clásica católica.  También los fundamentalistas protestantes están fuertes. El pastor de origen coreano Chi Hyun Chung, fue el tercer candidato presidencial más votado, tras una campaña misógina y homófoba. Fundamentalismo, nacionalismo y racismo se cruzan y realimentan. Manifestación criolla del fascismo 3.0.

Vuelven los militares, si es que alguna vez se marcharon. Tras la caída de las dictaduras militares en los 80 y 90, los uniformados se retiraron a los cuarteles y aceptaron formalmente la primacía del poder civil. Simbólicamente, sin embargo, siguieron siendo los depositarios de las esencias nacionales.

Hugo Chávez los llevó al poder con su movimiento cívico-militar y son en Venezuela la columna vertebral del régimen. En las nuevas crisis han jugado un papel destacado. En Perú y Ecuador apoyaron a los presidentes Vizcarra y Moreno y en Bolivia, a pesar de haber sido mimados por Morales, el jefe del ejercito, general Williams Kaliman, le sugirió que debía dimitir. La nueva presidenta Jeanine Áñez, ha cambiado la cúpula militar para asegurarse el respaldo de las Fuerzas Armadas, el único poder realmente efectivo en este momento en Bolivia.

Los militares son agente esencial en los nuevos golpes blandos, en los que apoyan a alguna de las fuerzas que luchan por el poder en una situación de crisis institucional. Antecedentes de golpes blandos, los que sufrieron Oviedo en Paraguay (2012) y Zelaya en Honduras (2017).

Soluciones fracasadas

Desde las caídas de las dictaduras se han ensayado en América Latina dos tipos básico de soluciones político-económicas: neoliberalismo y populismo. No me gustan ninguna de las dos denominaciones, porque son clichés cargados de significaciones negativas que simplifican políticas diversas. Pero no soy capaz de encontrar otras mejores. No es tampoco el lugar de profundizar en estos sistemas. Pretendo simplemente mostrar como soluciones que pudiéramos llamar neoliberales y populistas han fracasado este siglo en América Latina.

En los 90 predominaron gobiernos plegados a los que se llamó consenso de Washington. Privatizaciones, liberalización de los mercados y exportación de materias primas, reducción de los servicios públicos y eliminación de subsidios. Políticamente, democracias representativas, altamente corruptas y con escasa representación de las clases populares. En épocas de bonanza la economía parecía boyante, pero las crisis se resolvían con ajustes brutales que terminaban en explosiones sociales: el caracazo, la caída de Bucaram y Mahuad, el corralito argentino.

Estas convulsiones trajeron en la primera década del siglo XXI gobiernos de izquierdas, de origen y trayectorias muy distintas: peronismo en Argentina, Partido de los Trabajadores en Brasil, revolución bolivariana en Venezuela, Frente Amplio en Uruguay, revolución cívica en Ecuador, el indigenismo del Mas en Bolivia… Todos llegaron al poder mediante elecciones democráticas y enorme apoyo popular. Todos rompieron el consenso de Washington y lanzaron políticas de redistribución. Pero su evolución y desempeño fue desigual.

Hugo Chávez, de la cepa de los caudillos latinoamericanos, pronto desnaturalizó la democracia representativa. La voluntad del pueblo, expresada por él mismo, se puso por encima de cualquier institución, todas ellas controladas por sus fieles. Los altos precios del petróleo mantuvieron la bonanza económica, pero su caída y una cadena de decisiones económicas desastrosas condujeron a la penuria actual y a una crisis política sin salida aparente, agravada por la incompetencia y el sectarismo de Maduro y la oposición. Venezuela y la Nicaragua de Ortega (exrevolucionario aliado de la Iglesia conservadora y los empresarios más reaccionarios) muestran el fracaso absoluto de cualquier solución que pase por la anulación de las instituciones de la democracia representativa.

No en todas partes han fracasado los gobiernos de izquierdas. Uruguay con la sucesión de Tabaré Vázquez, Pepe Mújica y de nuevo Vázquez camina en una línea progresista avanzada, con total respeto a las instituciones democráticas. De Argentina es imposible hablar en una línea, pero en general puede decirse que la presidencia de Néstor Kirchner hizo avanzar el progreso y la justicia social.

En Ecuador, Brasil y Bolivia, Correa, Lula y Evo sacaron de la pobreza a una parte importante de la población, hicieron crecer por abajo las clases medias, reforzaron los servicios públicos y realizaron en general políticas económicas responsables, aceptables para los inversores extranjeros (que le pregunten a Brufau sobre Bolivia) y que en general hicieron progresar a estos países, hasta que en 2012 la onda de la Gran Recesión los  golpeó de lleno. No obstante, la lucha contra la pobreza se cifró sobre todo en programas asistenciales y subvenciones a productos básicos y mucho menos en inversiones productivas.

Más allá de sus políticas económicas, sus pecados son políticos: corrupción, sectarismo, polarización, clientelismo. A  pesar de todo, hoy Lula, Morales y Correa debieran jugar un papel en defensa de las clases populares, pero para ello tendrían que reconocer sus errores y pedir perdón, lo que resulta imposible cuando luchan por su supervivencia política y hasta personal.

Hacen falta nuevos Lulas, jóvenes, preparados, salidos de las clases populares, sin las cargas de la corrupción y el sectarismo, respetuosos del Estado de Derecho. Por el momento, habrá que esperar que Alberto Fernández no recaiga en los vicios de Cristina y que López Obrador comprenda que por el mero hecho de que el sea presidente nada se soluciona sin políticas efectivas.

Para terminar el caso de Chile. Laboratorio social en el que la dictadura de Pinochet impuso el liberalismo extremo de la escuela de Chicago. Siempre puesto de ejemplo de estabilidad y progreso económico, dos décadas de democracia condicionada por una Constitución que guarda elementos todavía de la dictadura,  con gobiernos de centro-izquierda y derecha, Chile ha estallado por una subida de los billetes de metro.

Más allá de los disturbios, está el hartazgo de las clases populares y media (la mayor del continente junto con Uruguay) con un sistema con buenas cifras macroeconómicas, pero donde la sanidad y educación de calidad son privadas y cada vez más inalcanzables.

El caso de las pensiones es paradigmático. La dictadura, justamente el ministro Piñera, hermano del actual presidente, impuso el paso del sistema de reparto a uno de capitalización. Con bajas aportaciones de trabajadores y empresarios, la reducción mundial de  la rentabilidad de los activos financieros está condenado ahora a la miseria a muchos nuevos pensionistas. Aviso a navegantes para los que aquí propugnan el sistema de reparto.

Chile es ejemplo palmario del fracaso del modelo neoliberal fuera de los países hegemónicos. O un anticipo a que extremos llevan las privatizaciones. En Chile los créditos universitarios condenan a la pobreza a los jóvenes licenciados; en Estados Unidos las familias ya tienen que elegir entre mantener los seguros de salud, la casa familiar o la universidad de los hijos.

Las respuestas a la crisis en Chile se están produciendo a tres niveles. La violencia se mantiene en niveles altos y aparentemente sin control, al tiempo que aumentan las denuncias de excesos y brutalidades por parte de las fuerzas del orden. Institucionalmente, se abre paso el consenso sobre la apertura de un proceso constituyente, seguramente imprescindible, pero lento y que no resolverá mágicamente los problemas económicos y sociales. Y popularmente se desarrolla un proceso pacífico de participación, los cabildos, con similitudes con el movimiento de las plazas del 15-M español. Quisiera pensar que en Chile se esté gestando un nuevo modelo justo, eficiente e inclusivo, sin las viejas cortapisas de la dictadura y con un Estado de Derecho más participativo.

La verdad, la mejor arma contra el neofascismo


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Vox se ha convertido en un agente institucional que no puede ser ignorado por los medios

El auge espectacular de Vox en las elecciones de ayer en España requiere análisis profundo. Pueden aventurarse algunos factores que parecen obvios, como la polarización de la campaña en torno a Cataluña y en menor medida la exhumación de Franco, la falta de respuesta a Abascal en el debate de los líderes y el hundimiento de Ciudadanos. Mi hipótesis es que, además, ha sido decisiva su presencia institucional en los medios.

Vox obtuvo  por primera vez representación institucional relevante en las elecciones andaluzas de octubre de 2018, con casi un 11% de los votos. Hasta ahí, sus armas propagandística básica eran las redes sociales y la propagación de bulos, muy adecuadas para un partido antisistema. Desde entonces, y sobre todo, con su entrada en el Congreso de los Diputados con 24 escaños (2.688.092, 10,26%) y grupo parlamentario propio Vox se normalizó, se convirtió en un agente institucional, que los medios no podían obviar. Y desde ahí, como hacen todos los partidos neofascistas, han conseguido marcar la agenda informativa y condicionar la conversación pública.

Los medios no pueden ignorar a un partido que representa en torno a un 10% de los españoles. Dar voz a Abascal y a los suyos no es blanquearlos.  Blanquearlos es no contestar a sus mentiras. No recuerdo una campaña en la que menos se hayan analizado nuestros problemas reales y las respuestas de los partidos. Todo ha sido un circulo vicioso sobre Cataluña y las responsabilidades del bloqueo.

Los medios son responsables del alza de Vox por renunciar a su labor de clarificación y contextualización. Y por magnificar (sobre todo las televisiones) los disturbios nocturnos de Cataluña, sin que yo quiera negar la gravedad de la crisis social, política y constitucional de Cataluña. Por supuesto, los medios con una línea editorial a la derecha han estado oscilando entre el apoyo al PP y Vox, con una clara apuesta de la caverna mediática por Abascal, el líder fuerte que siempre habían añorado.

Vox ha vertido en el molde neofascista las pulsiones nacionalistas y de extremaderecha que el PP había remansado durante décadas.

Vox, como otros partidos neofascistas, alienta el odio al otro, el inmigrante y el “separatista”, apuesta por soluciones radicales inviables y divisivas, se aglutina en torno a un macho alfa y desata una guerra ideológica en nombre de los valores conservadores.

Como todos los fascismos 3.0 explota la inseguridad. Hasta ahora sus propuestas económicas eran ultraliberales, pero últimamente empieza a conectar con el proteccionismo propio de estos movimientos: autonomías o pensiones, cuestionamiento de la Unión Europea, proteccionismo comercial, pero, por supuesto, bajando los impuestos a los más ricos.

Vox, como sus correligionarios, dice defender el Estado de Derecho, pero está dispuesto a vaciarle de contenido y convertirle en lo que ahora se llama democracias iliberales con propuestas como la ilegalización de los partidos independentistas, detenciones gubernamentales, estados de excepción. Rompe, además, consensos constitucionales, el Estado de las Autonomías, la lucha contra la violencia de género. Vox es un partido anticonstitucional.

Durante los últimos meses plataformas de verificación han luchado contra los bulos y la desinformación. La tarea era ingente y es difícil evaluar en que medida hayan podido  impedir la proliferación del virus de la desinformación. Los medios tienen que seguir con esta tarea de verificación, pero no es suficiente.

Periódicos, radios y televisiones comprometidos con los valores constitucionales deben dar a Vox la cobertura que le corresponda, según su representación y sus acciones. Pero deben luchar por limpiar la agenda, no dejándose llevar por falsas polémicas, diseñando desarrollos informativos en profundidad y a largo plazo sobre las grandes cuestiones: globalización, inmigración, emergencia climática, valores constitucionales, la búsqueda de soluciones de consenso para la crisis territorial, el valor de la Unión Europea, violencia de género, nuevas identidades personales y familiares, desigualdad económica, desarrollo sostenible, digitalización…

No se trata de dar respuesta a cada barbaridad o provocación, sino reconstruir la esfera pública sobre la base de la verdad y el debate no sectario. Por supuesto, los medios privados pueden adoptar posiciones editoriales explícitas, los públicos no.

La verdad es la mejor respuesta al neofascismo.

Mecanismos del desorden informativo


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Mapa del desorden informativo

Olvidémonos de las fake news. Dejemos de referirnos a ellas. No porque hayan dejado de circular noticias falsas o porque en  castellano tengamos un término tan potente como bulo.

No, no utilicemos ese término porque los grandes manipuladores, los grandes mentirosos, los grandes productores de noticias falsas, Trump y sus adláteres, se lo han apropiado  para lanzarlo como arma arrojadiza contra cualquier información que no les guste y, en general, para deslegitimar a los medios y a los periodistas.

Vivimos en un desorden informativo, donde cada vez es más difícil distinguir verdad y mentira. La esfera pública, fragmentada, se organiza en comunidades a lo largo de líneas de división. Atrás quedó la tecnoutopía que prometía la democracia universal merced a la hiperconexión.

El desorden informativo muta constantemente. En este blog he reflexionado sobre estos fenómenos (ver las referencias al final). En esta ocasión me limitaré a reseñar libremente una guía para entender esa transformación acelerada, el libro de Claire Wardle Understanding Information Disorder (pdf) publicado por First Draft, una organización estadounidense sin ánimo de lucro contra la desinformación, con interesantes herramientas de verificación, también en español. Así que si no tienes tiempo o ganas de leer las 60 páginas en inglés, aquí tienes un resumen analítico en español con algunas reflexiones propias y ejemplos españoles.

Información errónea, información falsa, información manipulada

La imagen que abre esta entrada es el mapa del desorden informativo, tal como se expone en el libro.  La falta de verdad y la intención maliciosa de engañar se cruzan dando lugar a tres subconjuntos que en el libro se denominan misinformation, disinformation, malinformation. No tenemos en español términos tan concluyentes, pero propongo los de información errónea, información falsa e información manipulada.

  • Información falsa (disinformation). Es la información intencionalmente falsa creada con una intención maliciosa, para ganar dinero, lograr ventaja e influencia política o promover alguna forma de desorden.
  • Información errónea (misinformation). Información creada sin intención maliciosa, pero que incurre en errores, por descuido en el caso del público, o malas prácticas en el caso del periodismo profesional, y la información satírica que es tomada por verdad y compartida por el público.
  • Información manipulada (malinformation). Información basada en la realidad, pero que se deforma o encuadra maliciosamente.

Los motores del desorden informativo

Los generadores de este desorden informativo son los grandes poderes políticos y económicos: gobiernos, empresas, partidos, servicios de inteligencia y, sí, también ONGs y movimientos sociales.

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En el ecosistema mediático siguen utilizando la técnicas tradicionales de propaganda y relaciones públicas  (compra  y participación en medios, influencia sobre los periodistas, gabinetes de comunicación).

En el ecosistema digital utilizan armas mucho más poderosas: páginas falsas con apariencia profesional, cuentas zombies en las redes sociales, fábricas de noticias virales para logar el clic, explotación de datos para segmentar sus mensajes, fomento de teorías y comunidades conspirativas.

El gran motor del desorden es la instrumentalización de la viralidad. ¿Por qué compartimos una información? Primero, porque atrapa nuestra atención al despertar en nosotros emociones, sobre todo de indignación o superioridad moral; porque nos presenta una imagen de nosotros con la que nos identificamos. Y luego, porque queremos mostrarnos con esa imagen ante nuestra comunidad, ante nuestra tribu.

Las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016 fueron casi la ocasión inaugural de estas técnicas. Para el libro quizá el fenómeno más relevante desde entonces es la sofisticación de la desinformación. De la pura falsedad a  la verdad manipulada:

“Los agentes de la desinformación han aprendido un contenido genuino -reencuadrado de forma nueva y engañosa- es menos probable que sea detectado por los sistemas de comprobación basados en la Inteligencia Artificial”

Fuente Understanding information disorder (2019)

Recordemos que las plataformas tecnológicas, si bien siguen basando su modelo de negocio en promover los contenidos más divisivos en cuanto que son los que más interacción generan, no han tenido más remedio que responder a las amenazas de regulación estatal con sistemas de autocontrol basados en una mezcla de Inteligencia Artificial y control editorial, que eliminan cuentas falsas, bots, sistemas automatizados y contenidos que vulneran “sus políticas”, en un nuevo sistema de censura privada y corporativa.

Organizaciones de verificación, como First Draft, también usan herramientas de Inteligencia Artificial para rastrear la Red y verificar contenidos. Así que los agentes de los nuevos Ministerios de la Verdad orwellianos prefieren cargar de sentido malicioso la verdad, sin por ello dejar de fabricar mentiras.

El libro reseñado, con vocación de guía práctica para entender el desorden informativo, estudia la casuística de los distintos tipos de desinformación, de menos a más peligrosos: sátira, conexión falsa, información engañosa, contexto falso, suplantación de fuentes, información manipulada e información fabricada.

Sátira y parodia

Se dice en el libro que la sátira o parodia no tiene intención de causar daño, pero tiene potencial para confundir. Yo distinguiría entre la sátira genuina, por ejemplo, la que desarrollan cómicos profesionales, básicamente en teatros, programas de radio, televisión o vídeos y las cuentas parodia, las páginas webs o perfiles en redes sociales creados para ridiculizar a un personaje, idea u organización, a menudo utilizando imágenes o elementos manipulados del agente al que se quiere satirizar, que quizá encajarían mejor en el tipo suplantación de las fuentes.

Captura

Recogido en Verifica RTVE

La parodia es una manifestación de la libertad de expresión, pero cuando los contenidos satíricos se comparten fuera de su contexto por páginas y perfiles polarizados pueden llevar al receptor a tomar por verdaderos hechos que no eran más que una parte de la burla.

El libro recoge el caso de “las manos sucias de Macron”. Una web satírica Le Gorafi hace una falsa entrevista a Macron, en el que se le hace decir que siente que se siente sucio cuando estrecha la mano de un pobre. Páginas partidistas de Facebook usan esa supuesta declaración y añaden un vídeo de Macron visitando una fábrica. El vídeo se hace viral y, finalmente, cuando Macron en campaña acude a una fábrica es increpado por los trabajadores, que habían tomado por cierta lo que no era más que una burla del elitismo de Macron. El caso fue analizado en este artículo de Le Monde.

Aquí recojo (imagen lateral) el caso de la cuenta parodia @sanchezcasrejon, con capacidad para crear contenido engañoso potencialmente muy viral y verificado en la plataforma CrossCheck (Maldita.es y First Drft)

Conexión falsa

Cuando los titulares, pies de foto, rótulos de televisión o imágenes no concuerdan con la esencia de la información. La información puede ser amplia, contrastada y tener matices, pero los elementos retóricos, siempre llamativos y a menudo partidistas, la simplifican y la dan un sentido distinto.

Es una vieja práctica del periodismo sensacionalista, en la que los tabloides británicos han batido todos los récords. Pero en el ecosistema digital se ha convertido en modo habitual de lograr el clic (clickbait) en muchos de los nuevos medios digitales, sobre todo dirigidos a milennials  y generación Z, pero al que no han hecho tampoco ascos los supuestamente medios “serios”.

En el libro se subraya que aunque esta técnica a corto plazo atrae tráfico, puede ser penalizada por los algoritmos de las redes sociales y a medio y largo plazo daña la credibilidad del medio y, en general, la confianza del público en la información profesional.

Aporto  como ejemplo este vídeo reciente de RT, el canal de noticias ruso, que es un nodo (respetable) en la red del desorden informativo promovido por el Kremlin. En este caso, la pieza analiza las similitudes de los métodos de protesta en HongKong y Cataluña, algo evidente, en la medida en que los propios organizadores de la protesta contra el procés han declarado que han tomado como ejemplo las movilizaciones de HongKong. Digamos, por tanto, que el contenido de la información no es cuestionable, pero el rótulo  con el que se presenta el vídeo para su reproducción en YouTube (??Barcelona=HongKong??) cambia el sentido y hace aparecer ambos conflictos como semejantes.

Información engañosa

Aquella información que, intencionadamente o no, altera elementos que pueden llevar a engaño. En el libro se citan, como ejemplos, gráficos estadísticos distorsionados, donde  alguna de las variables se presenta desproporcionadamente (práctica en la que, por cierto, incurrió frecuentemente la TVE dirigida por José Antonio Sánchez, pero de la que parece que no se libra The New York Times, según ejemplo recogido en el libro), las citas amputadas de partes sustanciales o la fotografía reencuadrada.. todos ellos casos característico de lo que tradicionalmente hemos llamado manipulación informativa.

En el libro se recoge la interesante cuestión de si la Intelegencia Artificial será capaz de detectar estas informaciones engañosas, que no son verdaderas o falsas, blancas o negras, sino llenas de matices. Para ello tendría que entender el significado de la pieza (la cita, la imagen, el gráfico estadístico), reconocer el fragmentado alterado, descifrarlo y establecer si el cambio parcial altera el significado de conjunto… Por el momento, solo podemos hacerlo los humanos, con los sesgos que llevamos de serie y los que hemos ido adquieriendo a lo largo de la vida, lo que explica lo polémico que es cualquier trabajo de análisis o verificación de la información de actualidad.

Contexto falso

Se describe aquí también una vieja práctica. Consiste en utilizar algo genuino, generalmente una fotografía, que lleva consigo una presunción de veracidad, con textos que modifican su contexto y, en definitiva, su significado final.

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Recogido en El Periódico 23-08-19

Por ejemplo, por citar un clásico, los cormoranes cubiertos de petróleo que se nos presentaron como víctimas de un vertido de petróleo de Sadam Hussein en la I Guerra del Golfo, cuando en realidad eran aves atrapadas en la mancha de crudo vertida por el Epson Valdez en Alaska.

En este blog he reflexionado sobre la verdad y la mentira de las imágenes y la capacidad de manipularlas, como puede verse en las entradas que se recogen al final de esta.

Lo que ahora cambia es que ese contenido al que se ha dotado de un falso contexto se convierte en viral y alimenta fobias y filias. Se recogen en el libro ejemplos recientes. Por mi parte aporto un caso reciente, detectado por AFP Factual con ocasión de los incendios en la Amazonia.

Suplantación de fuentes

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Fuente Understanding information disorder (2019)

La credibilidad de las informaciones depende de la credibilidad de sus fuentes. Hacer pasar por difundida por un determinado medio -suplantar la fuente- es hoy uno de los mecanismos habituales para hacer pasar por verdadera una falsa información.

En el anterior ecosistema mediático no resultaba nada sencillo presentar falsamente una información como proveniente de un medio: habría que realizar tiradas por limitadas que fueran de ejemplares de periódicos o emitir en las ondas con los indicativos de radio o televisiones. En el ecosistema digital es sencilla la réplica de los elementos distintivos de un determinado medio: basta copiar una información, mantener los elementos de estilo de la página e introducir la información falsa. En la imagen que se muestra, recogida del libro, se copia la plantilla del diario belga Le Soir, con la falsa información del apoyo de Arabia Saudí a Macron. En este caso se cuidó que todos los vínculos de las barras de navegación dirigieran a la web del diario.

Información manipulada

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Recogido en Verifica RTVE

En el libro se incluye en esta categoría a la imágenes (fotos y vídeos) alterados digitalmente. Las redes sociales están inundadas de personajes que aparecen donde no estuvieron o acompañados por con quien no estuvieron, todo ello merced a PhotoShop y un montón de aplicaciones todavía más sencillas. A la manipulación de fotos ha seguido la alteración de vídeos, mediante, por ejemplo, la ralentización, para que la persona aparezca como si estuviera borracha.

Información fabricada

Un contenido que es 100% falso, creado expresamente para engañar o dañar. Vamos, “una mentira falsa de toda falsedad”, si me permite la broma.

El bulo, consustancial a la lucha política desde la más remota antigüedad, ha sido profusamente recogido -cuando no creado-por los medios sensacionalistas, desde el bulo fabricado por los periódicos de Hearst y Pulitzer (el crucero Maine volado por los españoles) para declarar la guerra a España, hasta las mentiras sobre el Brexit amplificadas por los tabloides británicos, pasando por las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein que compraron todos los medios estadounidenses o la participación de ETA en los atentados del 11-M, que con tanto ahínco defendió la Brunete mediática.

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Ejemplo de información fabricada – Fuente Understanding information disorder (2019)

Los bulos periodísticos tradicionales no entrarían en esta categoría de material fabricado, la última que propone el libro comentado, en cuanto que el bulo tradicional requiere la manipulación de los elementos de la realidad y su continuidad en el tiempo, para conformar una campaña que modele la opinión pública.

En cambio, estas informaciones completamente falsas (a menudo tan burdas como el tuit anunciando el apoyo del Papa Francisco al candidato Trump),  son diseñadas para convertirse en virales y crear un impacto inmediato. Son facilmente desmontables y, por tanto, en principio con una influencia efímera. En principio, digo, porque sin embargo, estas informaciones falsas, después de una primera explosión de viralidad tienen una larga estela (long tail) con una distribución muy activa a lo largo del tiempo y con frecuentes repuntes.

Mi conclusión

La taxonomía del desorden informativo propuesta por este libro guía es discutible, porque puede ser difícil establecer si un determinado caso se ajusta a una u otra categoría.  Por ejemplo, en los llamados deep fakes, informaciones fabricadas con herramientas de inteligencia artificial (véase el vídeo explicativo de El HuffPost que cierra esta entrada) lo más frecuente es suplantar a un personaje, haciéndole decir en un vídeo lo que declara u hace otro personaje. ¿Estamos ante la categoría de información falsa o suplantación de fuentes?

El valor de este trabajo reside en sistematizar estos mecanismos en una escala de mayor a menor capacidad de engaño y efectos nocivos. Va dirigido a los periodistas, pero la mayor parte de las redacciones ya han establecido sus equipos de verificación, propios o en colaboración con otros medios (como CrossCheck). A este respecto quiero destacar aquí el magnífico trabajo de La Vanguardia Fake news en la crisis catalana: la verdad es un bien escaso entre los disturbios.

Desgraciadamente ni la verificación posterior ni la alerta temprana en las redes sociales pueden detener la mentira, si acaso, hacerla menos dañina y, desde luego, evitar su amplificación y legitimación por los medios de comunicación.

La clave está en cada uno de nosotros. Muchas de estas informaciones satíricas, erróneas, descontextualizadas, manipuladas o falsas son bastante burdas y debieran de suscitar la sospecha de cualquier persona medianamente informada y, sin embargo, se comparten y convierten en virales. Quizá sean desmontadas pronto, pero introducen un ruido que ensordece y contamina la conversación pública.

Y todavía puede ser peor. Hasta ahora los vídeos fabricados con inteligencia artificial intercambian acciones o declaraciones de personajes de manera poco creíble, pero ¿qué ocurrirá cuando lo que diga un político en uno de estos falsos vídeos sea un matiz que marca una diferencia política importante y la manipulación no se advierta a simple vista y solo se pueda desmontar utilizando herramientas de inteligencia artificial?

Contemos hasta 10 antes de compartir una información. Dejemos en suspenso nuestra indignación moral; moderemos el deseo de influencia; preguntémonos sobre la credibilidad, el interés, la utilidad del contenido y quién lo ha creado, por qué y para qué. Renunciemos al clic compulsivo. Solo desactivándonos como nodos de la desinformación podemos luchar contra el desorden informativo.

Guías de verificación

Otras entradas en este blog sobre desinformación y manipulación

Un clásico, las 10 estrategias de manipulación

Otras fuentes

  • Redondo, Miryam. “Desinformación. Pulsa aquí y te sorprenderá”. Cuadernos de Periodistas nº 36, octubre 2018. (pdf)

Deep Fake

Fuente El HuffPost, 2-7-19.

Ontañón: el cazador y el fotógrafo


F. Ontañón. Del reportaje “La caza menor” en la Actualidad Española, luego convertido en libro (Destino, 1964)

¡Qué obviedad! ¿Cazador de imágenes? Todos los fotógrafos son cazadores de imágenes. Cazadores y fotógrafos proyectan el corazón con el vector del ojo para conseguir en, un caso, una pieza, en el otro, una imagen que congela un instante y le hace eterno.

Francisco Ontañón (1930-2008), como presenta la exposición Francisco Ontañón: oficio y creación (en la Sala Canal Isabel II, Madrid, hasta el 3 de noviembre) fue un fotógrafo de múltiples oficios, con una ambición creativa en todos ellos, productor de grandes imágenes. Pero no fue ni un fotorreportero con imágenes icónicas de grandes conflictos, ni un ladrón de instantes decisivos al modo de Cartier-Bresson. Y sin embargo, en la exposición encontramos un buen ejemplo de esa actitud del fotógrafo-cazador.

Ontañón acompaño a Delibes en sus partidas de caza entre 1961 y 1964 y fruto de su colaboración fueron primero un reportaje para la Actualidad Española y más tarde un libro sobre la caza menor.

En la vitrina la revista luce descolorida. Se puede leer el texto de Delibes. Cito de memoria. El pájaro había sido alcanzado. Los perros iban a recoger la pieza, pero el bicho seguía vivo, dando saltos para escapar escondiéndose entre la hojarasca. Allí estaba el fotógrafo, disparando sin descanso, muy cerca de la pieza. Los cazadores le gritaban  -¡cógela. cógela!. Pero el seguía apretando el disparador, con gran enfado de la partida, que no entendían como el fotógrafo no cobraba la pieza y dejaba que se perdiera.

Delibes y Ontañón desarrollaron una amistosa colaboración. En una carta se identifica como el fotógrafo, ante el cazador, Delibes (veáse el vídeo insertado al final). De ahí el título de esta entrada.

Medio siglo de oficio, de oficios fotográficos, dan para mucho. Expresión artística, en AFAL y LaPalangana. Reporterismo en Europa Press. Reportajes en la Actualidad Española. Retratos y portadas de discos. Fotolibros.  Portadas de libros. Fotoensayos en El País Semanal. Y colaboración con grandes escritores, periodistas y diseñadores: Delibes, Hermida, Manuel Vicent.

El artista

Aquel grupo genial (Cualladó, Masats, Pérez Siquier, Ontañon) abominaban de la calificación de artistas. Hoy vemos sus trabajos como una expresión humanista, de enorme autenticidad, en definitiva, imágenes artísticas, aunque no fueran concebidas como tales.

De la primera etapa de Ontañón (finales de los 50 y comienzos de los 60) me quedo con su autorretato, con evidentes afinidades con el Cualladó de la misma época y su retrato de una familia andaluza, en el que no sé si pudo influir la familia italiana de Paul Strand.

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Autorretratos de Ontañon (1962) y Ontañon (1958)

Dos países mediterráneos, mundos rurales -más mísero el español-, siempre la madre en el centro. Que cada cual juzgue cuál es mejor fotografía. El posado más elaborado de Strand, el más espontáneo de Ontañon.

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F. Ontañón, Familia andaluza (1960) / P. Strand, Familia italiana (1953)

El reportero gráfico

Ontañón se inicia profesionalmente como fotorreportero en Europa Press, entre 1958 y 1961 y durante los 60 y los 70 en la Actualidad Española, la gran revista gráfica de nuestro país, junto con la Gaceta Ilustrada. Por cierto, viendo los viejos ejemplares se aprecia la escasa calidad de las imágenes fotográficas. Las recordaba con más definición, al menos en la Gaceta.

El caso es que Ontañón venía de la escuela de los grandes contrastes como forma de expresión, y aquellas imágenes en las que el blanco se contrastaba con el negro encajaban mal en los requerimientos de la escala de grises que exigían los editores, dando lugar a constantes conflictos.

En su trabajo como reportero Ontañón destaca por la precisión, la exactitud, la imagen informativa, perfectamente encuadrada y siempre funcional.

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Marlene Dietrich en Madrid, 1960, un buen ejemplo del Ontañón foto reportero

El creador de iconos

Como reportero de la Actualidad Española sigue a las estrellas emergentes de aquella España que apenas salía de la miseria. De esta faceta destaco sus fotografías de El Cordobés.

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El Cordobés, 1964

En esa creación de los nuevos iconos populares destaca el trabajo de Ontañón con los jóvenes cantantes de los 60 y los 70. En la industria discográfica española todo estaba por inventar y el fotógrafo encuentra un estilo natural y directo, en exteriores, fuera del estudio, que es lo que estos jóvenes necesitaban. Esas imágenes se convierten en portadas de discos y Ontañon logra la confianza de los nuevos artistas, a los que irá siguiendo a lo largo de su carrera.

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Portadas de discos de Ontañón

Mi generación tuvo acceso al pensamiento esencial gracias a los libros de bolsillo de Alianza Editorial. Sus portadas eran  toda una declaración conceptual y convertían al libro en un icono.  Estas portadas era fruto de la colaboración del diseñador Daniel Gil y Ontañón. Valga por todas la del superventas de las 1000 recetas de Simone Ortega.

recetas

Fotoensayos y grandes reportajes

Desde mediados de los 80 Ontañón trabajó casi en exclusiva para El País Semanal. De aquellos reportajes de la Actualidad Española, en blanco y negro, en el los que formatos no se respetaban y las fotos eran poco más que ilustraciones, se pasa en los 80 a la foto en color o blanco y negro concebida como un icono en si mismo para encajar (y a veces llenar) la página.

Realiza fotoensayos (la foto predomina sobre el texto), reportajes (fotos y texto se combinan) y fotos como punto de partida de un pequeño ensayo literario, como la serie que realizó con Manuel Vicent. En este oficio, la capacidad expresiva y la exactitud funcional se funden en grandes imágenes.

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Página de El País Semanal

Y como cierre, el pequeño documental producido para la exposición.

 

 

 

El discurso de Greta Thunberg


Conmueve presenciar el sufrimiento de esta adolescente increpando a los líderes mundiales su culpable pasividad ante el cambio climático. No hay nada fingido en este  llamamiento con tono de maldición biblíca, nada fabricado en esos sentimientos que se desbordan. Su dolor es genuino.

Personalmente, me da miedo escucharla. Miedo, porque me recuerda a esos personajes de Bergman atormentados por la culpa. Miedo, porque, ciertamente, nos coloca a todos, no solo a los líderes, ante nuestra responsabilidad.

El poder de su discurso reside en la propia personalidad de Greta. No es la primera adolescente que habla en el gran foro de la ONU. Recordemos a Malala. Su fuerza residía en su ejemplo, en su sacrificio, en haber casi pagado con su vida su lucha por la educación por las niñas. Desprendía dulzura e ingenuidad con una expresión discursiva sencilla, casi convencional.

Greta traslada enfado, obstinación, dedicación absoluta. Su condición de asperger seguramente es el factor esencial en el magnetismo de su discurso. Aquí desde luego se puede hablar de capacidades diferenciales, en lugar de discapacidad.

Mientras esta y sus anteriores intervenciones y acciones se convertían en  virales, la corriente principal mediática ha saludado a Greta y al movimiento por ella desencadenado, Fridays for future, como un signo de esperanza, de un cambio de conciencia que todavía puede salvarnos del desastre climático. En cambio, a izquierda y derecha se critica su utilización por fuerzas oscuras.

Para los medios conservadores (véase el análisis de la cobertura mediática realizado por CJR) la niña, una enferma mental, está siendo manipulada por izquierdistas, globalistas, multilateralistas. El tuit de Trump es toda una burla: una chica feliz en espera de un futuro maravilloso.

A la izquierda se denuncia que es una marioneta de una élite de empresarios y financieros que apuestan por las oportunidades de negocio de la economía verde. (Aquí una crítica razonada de Contracultura)

El caso de Greta no es el del niño prodigio explotado por sus padres. Parece absolutamente consciente de lo que hace y sin duda está sacudiendo conciencias y polarizando un movimiento adolescente que, de entrada, podemos considerar positivo.

Personalmente no me gustan los discursos en los que el sentimiento predomina sobre la razón, pero comprendo que la emoción es hoy el motor de la comunicación. Desconfío también de esas historias que resuelven grandes problemas vía conversión personal, como la de sus padres que pueden darse el lujo de adaptar su vida laboral a la conciencia ecológica de su hija. Reconozco, sin embargo, que nuestros pequeños gestos, forman parte de la solución.

El problema con Greta y los adolescentes que faltan al colegio los jueves es que exigen respuestas simples e inmediatas a un problema que nos las tienen. Y peor, que absolutizan algunas de estas respuestas cargándolas moralmente. Greta ha viajado a Nueva York es un velero ecológico de los Casiraghi, patrocinado por BMW y un banco suizo. ¿Podrían haber asistido los líderes mundiales a la Asamblea General de la ONU y los jóvenes que han participado en la cumbre climática sin viajar en avión?

En Fridays for future sobra ingenuidad y falta reflexión. No hay perspectiva para relacionar los problemas medioambientales con las estructuras económicas de la desigualdad. ¿Serán el nuevo ‘mayo del 68′?. Sus hermanos un poquito más mayores siguen siendo adictos a los vuelos low cost y a plataformas depredadoras como Uber o AirB&N. Pero Greta y sus amigos están dando pasos institucionales transformadores, como la demanda por la violación de la Convención de Derechos del Niño. ¿O se trata de una manipulación de esas élites globalistas malvadas? En fin, quién sabe, todo es tan líquido.

Lo que si sabemos es que hemos perdido al menos 20 años, como muestra este tuit de Carmela Ríos recordando al desaparecido Chirac (un personaje con muchas sombras y algunas luces).  Y que la ciencia nos advierte que no podemos recuperarlos, que estamos ya en una emergencia climática y nos arriesgamos a un incidente de consecuencias impensables para la subsistencia de nuestra especie.

Lamentablente, no hay un botón que podamos apretar para entrar en una nueva era respetuosa con el planeta. No es que los malvados poderosos lo impidan -que también. Ni se puede refundar el capitalismo o construir el socialismo ni salvar la Tierra con un solo gesto, ni pacífico ni violento. No hay ya palacios de invierno que tomar, ni cielos que asaltar.

Se trata de un complejísimo proceso, en el que la suma del cambio de las conciencias, la regulación (sanciones y fomento) y el cambio tecnológico irán dando lugar a una nueva sociedad.

Los gestos individuales son importantes -mi respeto a los veganos más allá de las modas- pero ¿que deja más huella ecológica? ¿seguir usando mi viejo coche diesel o compra uno nuevo eléctrico.

Las medidas drásticas también. ¿Por qué no llenar las terrazas de nuestros bloques de placas solares o de plantas que absorvan CO2?.

Todo requiere negociación, solución de problemas técnicos, compensaciones a afectados y, sobre todo, vincular cualquier política a la lucha contra la desigualdad que está siempre en el origen de la destrucción de la naturaleza.

A la inercia social hay que sumar la inercia ecológica. Aunque mágicamente pudiéramos convertir nuestras sociedades en respetuosas con el planeta, los procesos naturales en curso no se detendrían. Así que no queda otro que adaptarse a un cambio destructor y desigual.

No sufrirán lo mismo los ricos suecos que los ganaderos del Sahel o los agricultores de los países meditarráneos. No soportarán lo mismo el aumento del nivel del mar los habitantes de Bangladesh que los de Nueva York. Habrá mucho dolor y sufrimiento y si no se equilibra solidariamente las explosiones sociales podrán mucho más en riesgo al sapiens que el propio desastre climático.

Entre tanto, aquí está Greta, un factor positivo, con todas los interrogantes que se quieran.

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