Un presidente competente e independiente para RTVE


Que Eduardo Zaplana pueda ser el candidato del PP para presidir RTVE se ha convertido hoy en trending topic en Twitter.

No me extraña la airada y, sobre todo, sarcástica reacción de miles de tuiteros. Poner a Zaplana en RTVE es como poner al lobo a cuidar del rebaño. Desde la presidencia de la Generalitat convirtió a la televisión pública valencia en un simple terminal de su política de propaganda y relaciones públicas. Y como gestor, baste recordar Tierra Mítica.

Puede que sea una nueva operación de distracción. Pero es que el rumor tiene base, porque es bien conocida su buena relación con el aparato socialista, pese a ser el azote de Zapatero en la primera legislatura como portavoz parlamentario del PP.

Y es que, lamentablemente, el presidente será alguien de la esfera del PP que sea aceptable por el PSOE, no por su perfil de competencia e independencia, sino por vínculos personales, empresariales o clientelares que mantenga con el aparato socialista.

La semana pasada me atreví en tuit a establecer el siguiente perfil:

Servidor público. Alguien con un historial de servicio en la administración o en las instituciones pública, sin manchas en su hoja se servicio. Que haya llevado a cabo iniciativas de carácter público

De probada independencia. Que no pertenezca al aparato de los partidos mayoritarios. Que no haya beneficiado o perjudicado a uno u otro partido. Desde luego, ¡que no haya sido jefe de prensa o comunicación de un partido o director de un medio afin!.

– Con experiencia de gestión. Que haya realizado tareas de dirección ejecutiva. Que tenga una trayectoria de buen gestor. ¡Pero que no sea un mero recortador!.

Comunicador o con experiencia en el mundo de la comunicación. No vale alguien que venga de un banco o de una farmaceútica, pero no tiene  por que ser periodista ni director de cine. Debe de ser alguien que haya sido un comunicador eficaz o estudioso de la comunicación o directivo de un grupo de comunicación, aunque en este último caso aparece el fantasma del conflicto de intereses.

La verdad que pergueñé este perfil pensando en Lord Patten, presidente del Trust de la BBC. Patten lo ha sido todo: presidente del partido conservador, hábil gobernador de Hong Kong que dirigió la difícil tranferencia a China, comisario europeo…

¿Tenemos en España alguien así?

Pues esta mañana, cuando ha empezado a circular el nombre de Zaplana, se me ha venido a la cabeza Federico Mayor Zaragoza, exministro de educación de UCD, exsecretario general de la UNESCO. Ya sé, es mayor y esa presidencia es un potro de tortura. Es, tampoco lo ignoro, una propuesta utópica, dada su trayectoria de los últimos años próxima a los movimiento altermundistas y, por tanto, anatema para los dos partidos mayoritarios.

Para mi uno de los nombres que anda circulando, Elvira Rodríguez, es inaceptable para garantizar un mínimo pluralismo. Sin poner en cuestión su competencia técnica, entraría en la categoría de “recortadores”. Que decir de su independencia. Consejera de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid. Pero mucho me temo que encaja en un perfil que no sé si lanzó el propio Rajoy: mujer, con dominio de las cuentas y que sale en los medios.

¿No puede haber alguien de la altura de la altura de Víctor García de la Concha? ¿No merece RTVE un trato como el del Instituto Cervantes?

¿Se le ocurre alguien un candidato competente e independiente?

 

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Todo empezó en Kosovo


Esta tarde de domingo, Kosovo se dispone a declarar su independencia.

Kosovo fue la pieza que descuadró todo el rompecabezas yugoslavo, con importanteslíneas de ruptura todo él. Kosovo fue el catalizador de unas tensiones que no esperaban más que un motivo para expresarse violentamente.

Kosovo se convirtió en el corazón cultural y religioso de Serbia durante el reinado de Stefan Nemanja, a principios del siglo XIII. Del XIII y el XIV datan los maravillosos monasterios ortodoxos que jalonan el territorio. En 1389, en Kosovo Polje, el campo de los mirlos, el Zar Lazar comandó una coalición de príncipes cristianos que fueron derrotados por los otomanos. Los turcos extendieron su gobierno por los Balcanes del sur y la batalla quedó fijada en el imaginario serbio como elemento esencial de su identidad. Esa identificación con la derrota y los siglos de sufrimiento y, sobre todo, humillación que siguieron es esencial para entender la cultura y la sociedad serbia.

Vecino a Albania, los albaneses se extendieron por Kosovo durante el imperio otomano. Albaneses cristianos aliados de los ejércitos austriacos atacaron Kosovo en el siglo XVII. En general, la islamización tanto de albaneses como de parte de los serbios, favoreció su asentamiento en el territorio. La larga agonía del imperio otomano enfrentó a serbios ortodoxos y albaneses musulmanes. Todos los pueblos de la región practicaron lo que hoy llamamos limpieza étnica durante las guerras balcánicas, prólogo de la I Mundial. Durante la primera Yugoslavia, en el periodo de entreguerras, la población albanesa declinó. Durante la II Guerra Mundial, Kosovo pasó a formar parte del estado títere albanés, dependiente de Mussolini. Los serbios sufrieron una terrible limpieza étnica. La segunda Yugoslavia, después de la II Guerra Mundial, la Yugoslavia de Tito, reconoce los derechos culturales a los albaneses. En 1974, la Constitución reconoce una amplia autonomía a Kosovo, dentro de la República de Serbia, en el marco federal yugoslavo. La mayor natalidad convierte a los albaneses en clara mayoría.

Visité Pristina como turista en 1976. La capital de Kosovo tenía un aire polvoriento y artificial. Al final de su calle principal, el airoso minarete de la mezquita rivalizaba con un hito escultórico de la nueva universidad. El gran almacén, con sus escaleras mecánicas, estaba bien dotado y no le faltaban televisores en color. Las barberías turcas estaban presididas por el retrato de Tito, en sus últimos años de vida. No se adivinaba más tensión que la de las vociferantes comitivas de hinchas futbolísticos. El Gran Hotel, un edificio digno de la Rusia de Stalin, era el único alojamiento posible. Con los años se convertiría en el cuartel general de los paramilitares serbios.

En los primeros 80, coincidendo con la muerte de Tito, se suceden manifestaciones y huelgas de albaneses, reprimidas por la policía. En el marco de la tradicional rivalidad y agravios históricos entre serbios y albaneses, el crecimiento demográfico de los albaneses y los derechos específicos que a éstos da la autonomía hace sentirse acorralado a la minoría serbia.

Este malestar será explotado por Milosevic para presentarse como el defensor de los serbios, residan donde residan. A finales de los 80, poco después de tomar el poder en Belgrado, Milosevic realiza una visita a Kosovo. Le siguen los medios de Belgrado. Ante las cámaras, escucha las quejas de ancianos serbios y les promete que “nadie volverá a tocaros”. Es su consagración. Uno de los periodistas que sigue la escena será años más tarde asesinado por la policía política de Milosevic. En 1989 se celebra en quinto centenario de la batalla de Kosovo Polje, convertido en la gran reafimación de Serbia. Milosevic amenaza: lucharemos militamente por Yugoslavia. La autonomía de Kosovo es abolido y los votos que tenía en la presidencia colegiada yugoslava son asumidos por Serbia. Todo ello será detonante para la ruptura de Yugoslavia, querida por los digentes eslovenos y croatas, y que los serbios decían querer combatir. En Kosovo, Ibrahim Rugova lanza una campaña de desobediencia cívica y los albaneses construyen una red de instituciones que se convierten en un precario estado paralelo.

Todos los políticos, croatas, serbios, eslovenos, bosnios… se lanzan a la carrera nacionalista. Los dirigentes serbios confían en su fuerza militar y en su demografía y convencen al pueblo de que es la hora de la Gran Serbia. Todos cometen crímenes, pero los cometidos en nombre de esa ahistórica Gran Serbia se convierten en verdadero genocidio en Bosnia.

Las victorias militares del principio de la guerra de Bosnia no pueden convertirse en victoria política. El nacionalismo serbio resulta contenido por los acuerdos de Dayton, pero ve reconocido su dominio sobre territrorios en los que ha realizado una terrible limpieza étnica. En el 96,97… parecía que Milosevic había tenido suficiente, pero en el 98 se embarca en una represión salvaje de una pequeña guerrilla kosovar. La represión radicaliza a la juventud, que se alista en la guerrilla. El moderado Rugova se ve desbordado. Los paramilitares serbios comienzan la limpieza étnica. Después de muchas vacilaciones, la OTAN, sin la legitimidad de una resolución de la ONU, lanza su campaña de bombardeos sobre Kosovo y Serbia. El acuerdo de Kumanovo pone fin a la presencia del ejército serbio en el territorio.

Desde 1999 Kosovo es un protectorado de la OTAN. La fuerza política dominante es la sucesora de la guerrilla. Los serbios han quedado reducidos a enclaves como Gracanica y el más importante, al norte del río Ibar, con la ciudad de Mitrovica. Los serbios, sobre todos aquellos aislados en pequeñas localidades han sufrido el acoso de sus vecinos albaneses. Kosovo ha vivido de la ayuda internacional y, sobre todo, de la inyección económica que supone el contingente militar desplegado.

Ahora, Kosovo, va a ser independiente mediante una declaración unilateral y merced al apoyo de Estados Unidos y la Unión Europea (por mucho que algunos de sus miembros, como España, no vayan a reconocer al nuevo estado). Se aplicará el plan Atthisari escrupulosamente. Se evitará cualquier veleidad de Gran Albania, que pondría en pie de guerra a Montegro, Macedonia y Grecia. No creo que se produzca una integración de los serbios. Puede que, incluso, los territorios al norte del Ibar proclamen una indepencia no reconocida por nadie.

Los Balcanes de hoy no son los de los 90. El odio persiste, pero todo el combustible bélico se quemó en la gran hoguera. Pero si Kosovo fue el principio de todo, con esta solución unilateral ¿será el fin de todo?.

(Actualizo esta entrada con el enlace al trabajo La independencia de Kosovo a la luz del derecho a la autodeterminación, de los catedráticos de Derecho Internacional Público Romualdo Bermejo y Cesáreo Gutiérres, en el Boletín nº 100 del Instituto Elcano. Copio una de las frases que me parece clarificadora:

El problema se encuadra en el debate sobre si se puede aplicar a los pueblos nacionales un derecho pensado para los pueblos coloniales. Mientras que éstos lo tienen reconocido -autodeterminación externa-, los primeros sólo tienen reconocido el derecho a una autonomía -autodeterminación interna- que les impida ser perseguidos o excluidos del gobierno. La falta de esa autonomía fue la que provocó los bombardeos de la OTAN sobre Serbia hasta que aceptó su concesión por la fuerza.”

El trabajo analiza las distintas fórmulas existentes en el Derecho Internacional para una solución definitiva)

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