Don McCullin: el diálogo de las miradas


Shell Shocked Soldier, Hue, 1968

Don McCullin: una trayectoria heroica…

Don McCullin: mensajero del horror

Dos formas de presentar a este veterano fotoperiodista británico; la primera es el el título de la exposición que puede verse en la sala de exposiciones de la Comunidad de Madrid; la segunda, el título del reportaje del diario El País, dedicado a la exposición, con declaraciones de McCullin,

Las dos, expresiones atinadas de lo que significa la obra de este fotoperiodista… Pero, vista la exposición, son las miradas el centro de su obra. Miradas que impactan; miradas llenas de dignidad, como las de las víctimas de la hambruna de Biafra (la primera hambruna mediática) o las de las víctimas del Sida en África; miradas de desesperanza y determinación como las de los campesinos vietnamitas; miradas de desgarro y desconsuelo de madres y esposas que acaban de perder a sus seres queridos, en Chatila, en Chipre; miradas de pánico, como la de esa mujer que asiste en el quicio de la puerta de su casa del Bogside de Londonderry a la carga de las paracaidistas británicos; miradas de resignado asombro de los berlineses que ven erigirse un muro en medio de su vida cotidiana; miradas de desarraigo en los barrios industriales dela Gran Bretaña de los 70; miradas inmisericordes, como las de los congoleños que van a asesinar a sus enemigos; miradas, en fin, de terror y pérdida de control como la de este marine bajo las granadas del vietcong durante la ofensiva del Tet (instantánea que ha servido para presentar la exposición)…

La mirada del fotógrafo entabla un diálogo (mediado por el objetivo, el ojo de la cámara) con la mirada de víctimas y verdugos. Y gracias a su trabajo, nosotros, pasados medio siglo o sólo unos meses, podemos ahora dialogar con estos seres humanos que han vivido algunos de los innumerables episodios de horror del siglo XX,

La colección es tan dura, que un cartel avisa de que algunas imágenes pueden dañar la sensibilidad…¡Claro! Para eso se han tomado, para sacarnos de nuestro confort y seguridad y presentarno a unos semejantes masacrados por otros en el marco de guerras y conflictos de todo tipo. No es otra cosa la que hizo Goya con su serie de los Horrores. Como Goya, Mccullin denuncia; pero, lo dice expresamente en un vídeo que recomiendo (proyectado en el último piso del antiguo depósito de agua convertido en sala de exposiciones), sin buscar que esa representación de la realidad se convierta en obra de arte. Y aquí cabría volver a Susan Sontag y su «Ante el dolor de los demás», magnífica reflexión sobre la representación visual del mal y el dolor.

McCullin fue herido en Camboya. Es evacuado en un camión, lleno de agonizantes; la pierna de uno de ellos le golpea en los estertores de la muerte… el fotográfo dispara y capta ese último dolor en el rostro del soldado. Y Mccullin se pregunta: «¿Cómo se puede fotografiar el dolor de los demás si uno no sabe lo que es?

La tensión interior después de medio siglo de guerras aflora en su visión del mundo y se manifiesta en la fotografía de paisajes de Inglaterra y Escocia: tierra, agua, mar y cielo forman una unidad orgánica que se manifiesta en duros contrastes y contraluces, siempre en un blanco y negro sin concesiones, positivado por el propio autor. Vale la pena recoger esta reflexión del autor:

«Me gusta fotografiar el paisaje inglés en invierno, porque está desnudo y es frío y solitario, y, sí me siento feliz… No existe la política. No hay nadie que me diga: sal de mi territorio. No hay nadie que me apunte con su arma. Es casi como si estuviera bebiendo el mismísimo néctar de la libertad. Yo no quería ser fotorreportero de guerra; quería ser fotografo de paisajes y paz, lo cual me parece mucho más difícil de fotografiar que la guerra. No se necesita tener mucho ojo a alguien muriéndose delante de tu cámara»

Una exposición muy recomendable (aunque no se entregue ni un simple folleto informativo) y las fotos carezcan de información técnica. Pero hay que darse prisa, porque termina el domingo 27. (Perdón por visitarla y recomendarla tan tarde).

(Búsqueda en Google de imágenes de McCullin, donde se podrán ver muchas de las miradas de las que hablo, sin entrar en el resbaladizo terreno de los derechos de autor)

La otra Serbia


En cada elección celebrada en Serbia desde la caída de Milosevic hace 8 años entre un 40% y 45% de los votos va las formaciones nacional-populistas, ancladas en el victimismo nacionalista. De ese bloque, la fuerza hegemónica es el Partido Radical, con su líder histórico, Vojislav Seselj (acusado en La Haya de crímenes de guerra), se lleva un 30%, correspondiendo el resto al Partido Socialista de Milosevic, en franco declive. En ese electorado nacionalista cabe encuadrar buena parte de los votos obtenidos por el Partido Democrático de Serbia, de Vojislav Kostunica. En la primera vuelta de las elecciones del domingo el candidato del Partido Radical, Tomislav Nikolic, rozó el 40%, quedándose a 4 puntos el actual presidente, Boris Tadic, del Partido Democrático, el líder que intenta llevar a su país a Europa sin herir demasiado el maltrecho orgullo de los serbios.

La mayor parte de los analistas serbios -como se hace eco en su crónica en El País Ramón Lobo– consideran que, en estas condiciones Kostunica conserva su poder como árbitro del futuro, orientando los votos (un 7’6%) del que fue su candidato, Velimir Ilic, hacia Tadic. Otra es la visión del eslavista Eric Gordy en Open Democracy. Para este profesor, Nikolic no tiene capacidad de atraer más votos y los votos de Ilic irán hacia Tadic, o se abstendrán, de modo que Kostunica tiene poca capacidad de influir en el resultado de la segunda vuelta. Lo más interesante del análisis del profesor Gordy es su observación de que la existencia del Partido Radical ha impedido que los dos grandes partidos serbios actuales se definan conforme a criterios homologables: como conservador, el Partido Democratico de Serbia de Kostunica; como liberal, el Partido Democrático de Tadic.

Pero lo que más interesante me parece de la votación del domingo es el aumento de la participación, un 61%, que parece romper una tendencia de apatía política. Y vuelvo al principio de este comentario. El votante anclado en los mitos de la Gran Serbia, incapaz de reconocer los crímenes cometidos en el nombre de la Patria, ha sido fiel al Partido Radical. Las víctimas de la limpieza étnica en otras repúblicas es yugoslavas, los refugiados de Bosnia y Kosovo, también han votado por los radicales. Y muchos de los perdedores económicos de una transición caótica y sin decisión. En cambio, el electorado urbano, deseoso de mirar al futuro y no al pasado, no ha encontrado incentivos para votar a partidos formalmente europeistas, inmersos en batallas bizantinas e incapaces de romper radicalmente con el pasado. Tampoco ha ayudado la posición dubitativa de Europa. Parte de ese electorado ha vuelto el domingo a las urnas.

Para que esa otra Serbia sin ataduras con el pasado se reafirme sería necesario que la independencia de Kosovo no se imponga a Serbia como un trágala. Que la Unión Europea ofrezca financiación y apoyo para el proceso de integración. Que no se abandone la exigencia de entrega del criminal Mladic, porque es de justicia y porque la tolerancia en este asunto no hace más dar alas a los nacionalistas. Y que el electorado exija a sus políticas que abandonen de una vez por todas el victimismo y las eternos relatos conspirativos, tan caros en los Balcanes.

Lunes negro


Bueno, pues ya está aquí la crisis… Gran batacazo de las bolsas europeas y asiáticas. Veremos que pasa mañana en la de Nueva York, cerrada por la fiesta de Luther Martin King.  ¿Son las trompetas de recesión? No sé, que lo digan los economistas, esos especialistas en predecir el pasado. Lo que está claro es que los inversores son -como tantas veces se ha dicho- el rebaño más cobarde, dispuesto a huir en avalancha ante las primeras voces de pánico.

 Si pongo aquí este comentario es porque hoy ha sido uno de esos días -estoy seguro- que han echado humos todas las líneas informativas. Los resúmenes a primera hora de las bolsas asiáticas; luego, la expectación ante la apertura de los mercados europeos; después, la sucesión de «urgentes» avisando de caída tras caída. Entre tanto, anális financieros y económicos… Y al cabo, el precipitado final: un término, «lunes negro». 

News.bbc.co.ukLos periodistas crean un término, que, a partir de ahora, servirá para indicar todo un fenómeno: la caída de las bolsas a causa de las pérdidas originadas en las grandes firmas bancarias norteamericanas a causa de la crisis de las hipotecas basuras. En este caso, el término era obvio, una nueva versión de aquel «jueves negro» que abrió la Gran Depresión del 29, y al que siguió un lunes y un martes igualmente negros, que pusieron fin a los «alegres 20». En 1987, un lunes de octubre, Wall Street sufrió la mayor caída de su historia a consecuencia de los bonos basura -vaya, que casualidad ¿por qué la ingeniería financiera termina por castigar siempre a la economía real?

 Los periodistas son creadores de etiquetas como ésta, que sirven para «enfocar», «encuadrar» la realidad. Y a partir de ahora este término puede convertirse en arma arrojadiza, por ejemplo, en la campaña electoral española.

Estos términos tienen un enorme éxito. «Black Monday» registraba 11.100.000 resultados en Google. De la red, recomiendo la lectura del análisis de la BBC sobre las lecciones que pueden extraerse de anteriores crisis. Una relativamente optimista: la globalización incrementa la frecuencia de las crisis financieras, pero no necesariamente su severidad. Y otra, bastante evidente, es que al comienzo de la crisis es imposible predecir su alcance.

El propio término propaga el miedo. Esperemos que al «lunes negro» no siga un «martes negro».

La independencia de Le Monde


Le Monde se encuentra inmerso en una crisis en la que se juega su independencia; una crisis con dimensiones económicas, institucionales y económicas; una crisis con imnumerables cruces y entrecruces entre las política, las finanzas y el periodismo; una crisis que parece un culebrón, pero que puede resumirse en el enfrentamiento entre la Sociedad de Redactores y los accionistas externos del grupo y detrás más que se adivina la sombra del omnipresente Sarkozy.

El grupo Le Monde se encuentra descabezado al no aprobar su Consejo de Vigilancia el nombramiento de Eric Fottorino, hasta ahora director de la Redacción, como director general. Fottorino es el tercer miembro del trío que se hizo cargo del grupo después de la salida de Jean-Marie Colombani. En diciembre, los tres (Jeantet, Patino y Fottorino) tuvieron que dimitir bajo la presión de la Sociedad de Redactores, al pretender subir sus remuneraciones coincidiendo con el anuncio de pérdidas de 12 millones de euros en el último ejercicio -precedidas por otras aún mayores en los años anteriores. Fottorino recuperó su candidatura, ahora rechazada por el Consejo de Vigilancia merced a los votos de los accionista externo. El día 25 se hace efectiva la dimisión de los otros dos triunviros, de modo que el grupo tiene 10 días para encontrar una solución.

Los accionistas externos están aglutinados por Alain Minc, uno de esos enarcas que lo han sido todo en Francia. Minc, que, como presidente del Consejo de Vigilancia, ha sido el poder en la sombra durante la última década, sostiene que el grupo pasa por una crisis finaciera y ha acudido a dos de los accionistas externos, Arnaud Lagardère (17,27% de participación) y el grupo Prisa (15,01%) para que procedan a cubrir una ampliación de capital y convertirse, así, en accionistas de referencia en detrimento de la Sociedad de Redactores.

Quizá convenga hacer un poco de historia. En la hora de la Liberación, el gobierno De Gaulle se incautó de los periódicos que habían estado en manos de colaboracionistas. Uno de ellos era el prestigioso Le Temps, entregado al periodista Hubert Beuve-Méry, que crea una sociedad de responsabilidad limitada y construye una línea editorial síntesis de las tres grandes familias de la Resistencia: gaullistas-nacionalistas, democristianos, comunistas. El diario se convertirá con el advenimiento de la IV República en 1958 en la voz más crítica al general. Fuera de Francia, es la referencia para cualquier interesado en la política internacional y la diplomacia. Para la oposición interna a la dictadura franquista Le Monde era una ventana privilegiada hacia el exterior . En 1951 se crea una Sociedad de Redactores, como modo de garantizar la línea fundacional. En 1968, al rebufo de mayo, a la Sociedad de Redactores se suman otras dos más, de empleados y cuadros. Entre las tres controlan la casi absoluta mayoría del capital de la sociedad limitada. La Sociedad de Redactores se convierte en un modelo para las reivindicaciones de participación de los periodistas en la línea editorial de sus medios.

Pero los tiempos cambian, hay que abordar los cambios tecnológicos y la competencia de los medios audiovisuales, Le Monde se convierte en sociedad anónima y se abre al capital exterior. Desde entonces, este medio de referencia ha vivido en una continua pugna entres esos accionistas externos, pendientes de la rentabilidad y con sus propios intereses políticos, y la Sociedad de Redactores, defensora de la línea editorial, pero también marcada por luchas internas de poder. El gran arma de los redactores es su poder de veto sobre el nombramiento del director general, facultad que ejercieron el pasado mayo para no renovar en el cargo a Jean-Marie Colombani.

La mítica indpendencia de Le Monde ha sido cuestionada por obras como «La face cachée du Monde», de Péan y Cohen, quienes denunciaron que Minc, Colombani y su antecesor Plenel habían convertido el diario en un instrumento al servicio de los poderes dominantes de la política francesa.

Ahora el conflicto se polariza entre Minc y la sociedad de redactores, que intenta desde el pasado junio su cese al frente del Consejo de Vigilancia. Minc, asesor de Sarkozy, propone que Lagardére y Prisa (amboos grupos tienen un pacto accionarial) se conviertan en el accionista dominante. Arnaud Lagardére, propietario de Paris Match y patrón de un gran grupo industrial, es uno de los «hermanos» de Sarkozy y le ha mostrado su amor filial impidiendo que Paris Match publicara las historias de la primera espantada de Cecilia. Unas relaciones entre los medios y el presidente que llevan a analistas franceses a expresar temores sobre la libertad de prensa en Francia, como ha recogido la corresponsal de la BBC.

El aumento de ventas no ha detenido las pérdidas que se repiten año tras año. Mientras, la división de Le Monde en la red tiene beneficios y se ha convertido en una referencia de prestigio para los internautas. El diario ha hecho muchos cambios para conectar con los lectores, pero quizá se hora de abandonar ese carácter de diario vespertino (sale al mediodía con la fecha del día siguiente) que resulta un tanto anacrónico.

¿Saldrá reforzada la independencia de Le Monde de esta crisis?. Ya veremos.

El estado judio


Bush en el museo del Holocausto - ReutersLos medios de todo el mundo han titulado que Bush pide a Israel que se retire de los territorios palestinos. Los titulares no mienten, pero no dicen toda la verdad.

En su primera y última visita al corazón del conflicto -el núcleo de todos los conflictos del Próximo Oriente- el presidente de Estados Unidos ha mostrado una ingenua esperanza de que la paz es posible haciendo realidad un estado palestino. ¿Qué estado palestino?. Uno basado en una Gaza incontrolable, bajo control de Hamas y en los restos de Cisjordania. Cisjoradania se ha visto amputada por el muro y alberga tres grandes asentamientos israelíes en su seno con a 120.000 habitantes. Habría que hacer -dice Bush- reajustes territoriales, esto es, ceder desierto a los palestinos a cambio de estos territorios que seguirían ocupados. Sería un estado inviable, cortado por carreteras exclusivas para israelíes, controles de seguridad y hasta guarniciones militares junto al río Jordán. Un batustán, un estado palestino vasallo de Israel, en el que los palestinos no podrían respirar.

Bush ha dado por supuesta la teoría de dos estados: uno judío y otro árabe. Si Israel es un estado judío, los refugiados palestinos, expulsados del territorio de lo que hoy es el estado de Israel, no podrían regresar, pues su hogar nacional sería el estado árabe palestino. Ese estado palestino, un pequeño territorio fragmentado, tendría que acoger a aquellos que quisieran regresar, sin responsabilidad alguna para Israel. Y reconocer a Israel la condición de estado judío puede significar forzar la asimilación o expulsión de la minoría árabe, cada vez más numerosa y activa. En definitiva, un proyecto de limpieza étnica.

Muy pocos israelíes o palestinos, un número seguramente ínfimo, estarían por un estado único, multiétnico, multicultural, laico, democrático… El tiempo para esa solución parece haber pasado, pero, en su defecto, israelíes y palestinos se ven abocados a convertirse en comunidades confesionales, cada vez más radicalizadas y sin posibilidad de vivir amistosamente una al lado de otra.

Las trampas de la supresión de la publicidad en la televisión francesa


Como era de esperar, el globo sonda lanzado por Sarkozy ha tenido consecuencias y reacciones. Mi amigo Paco Audije, francófono y ex corresponsal en París, me pone en alerta.

Consecuencias, la subida de las acciones de las dos grandes beneficiadas, TF1 y M6, revalorizadas, la primera (propiedad de Martin Bouygues, uno de los grandes amigos del presidente) casi un 10%, y la segunda más del 4%.

Reacciones de sorpresa de la propia ministra de Cultura y Comunicación, Christine Albanel, y de la dirección de France Télevisions, que pide precisiones. Da la impresión de que, una vez más, es una decisión tomada por Sarkozy sin contar con su gabinete.

Y reacciones de movilización del personal de las televisiones francesas que temen que no se trate más de que de una maniobra para privatizar, o al menos jibarizar, la televisión pública. Los sindicatos desconfian que la anunciada nueva tasa pueda cubrir los 800 millones de euros anuales de ingresos publicitarios. Por de pronto, irían al paro los 300 gestores publicitarios. La ministra dice que está fuera de cuestion la privatización, pero hay que revisar los «cahier de charges» (lo que en España será el contrato programa): «más cultura, más creación más deporte… popular y de calidad sin hacer Arte; pero, atención, aún sin publicidad no se pueden perder de vista los objetivos de audiencia».

Para colmo de contradicciones, mientras se anuncia la desaparición de la publicidad de las pantallas públicas, la ministra y la dirección de Radio France intentan introducir los anuncios de marca en la radio pública, para paliar la reducción de los ingresos provenientes de la publicidad institucional. Los sindicatos ya han lanzado una iniciativa en contra.

Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos, pero creo que vale la pena seguir pensando en fuentes de financiación alternativas que permitieran liberar a las televisiones públicas de la publicidad.

(Por cierto que revisando Libération encuentro que Prisa y Lagardére quieren ampliar su participación accionarial en Le Monde, en plena crisis. La noticia ya fue publicada ayer 9 por El País, pero no se mencionaba que fuera una acción concertada con Lagardére, el gran grupo industrial con intereses en los medios, el sector aeronaútico y el armamento. Habrá que estar atentos a la reacción de la Sociedad de Redactores de Le Monde)

Hillary Clinton: la fuerza del corazón


Reuters«Vengo aquí con todo mi corazón a daros las gracias». Estas han sido las primeras palabras de Hillary Clinton a los partidarios que la aclamaban en Manchester, New Hampshire, después de su victoria sobre Baruk Obama en las primarias de este estado.

Clinton ha logrado dar la vuelta a unas encuestas que se le mostraban adversas. ¿Que puede haber ocurrido en las horas inmediatas a las votaciones para este cambio?. Pues que la candidata de la experiencia, del autoncontrol, de la frialdad, se mostró en un acto electoral capaz de emocionarse, de llegar casi a las lágrimas.

Todos los análisis coinciden en que esta imagen puede haber sido decisiva para su victoria. Se cumple así el principio de que para ser creíble en televisión no basta la convicción, hace falta también emocionar, aunque sea, como en este caso, emoción, sobre la propia carrera de servicio público. ¿Fue una emoción espontánea o un gesto muy profesional (como insinuaba Carmelo Machín en su crónica para TVE). Seguramente fue espontánea, pero sus asesores han sabido explotar bien esa aparente debilidad. La propia Hillary ha reconocido que en esta semana ha escuchado a la gente y ha cambiado.

Así que, dos «comeback-kid», dos chicos (una chica y un chico, Clinton y McCain) que siempre se recuperan de sus fracasos, encabezan de nuevo la carrera interna de sus partidos hacia la Casa Blanca. Una carrera apasionante.

¿Televisión pública sin publicidad?


Rda. de prensa 8-01-08/ Foto APF-OFF¿Será posible la utopía de televisión pública sin publicidad? Esta es, al menos, un posibilidad abierta por el presidente de la República Francesa, en su primera rueda de prensa.

Entre las iniciativas presentadas, el presidente ha avanzado la necesidad de una reflexión para eliminar la publicidad de las cadenas públicas francesas. El sector audiovisual público se financiaría con un recargo sobre el incremento de la factura publicitaria de las televisiones privadas y con un «impuesto infinitesimal sobre la cifra de negocios de los nuevos medios de comunicación como el acceso a internet y la telefonía móvil».

La iniciativa -por ahora nada más que la sugerencia de una reflexión- se enmarca en la presentación de un conjunto de reformas para 2008, etiquetadas bajo el pomposo título de «política de civilización» (robado, por cierto a Edgar Morin) que para el presidente consistiría en «colocar al hombre en el centro de la política». Todo parece un salto adelante, cuando los sondeos castigan la exposición de su vida privada en los medios. Además, ¿qué dirán sus amigos en el sector mediático privado, esos amigos como Bollore, que ponen graciosamente a su disposición aviones y yates privados?.

Puede que no llegue a hacerse realidad, pero la propuesta tiene mucho sentido. El mercado publicitario en manos del sector público se repartiría entre los medios privados. El beneficio de estos estaría garantizado, pues sólo tributarían por un porcentaje de estos beneficios adicionales. Y la televisión pública se vería liberada de la publicidad y, por tanto, podría hacer una programación no sometida a la tiranía absoluta de los índices de audiencia, una programación más arriesgada, aunque, por supuesto, sin dejar de luchar por la audiencia. Posiblemente el cálculo es que en estas condiciones el beneficio para las privadas sería doble, pues no sólo heredarían publicidad, sino que, además, ganarían la audiencia que perderían las públicas si hacen una «programación de calidad». Creo que este razonamiento es erróneo: con tal de no hacer una programación elitista las públicas ganarían un cierto porcentaje de audiencia por la simple virtud de no ser interrumpidos sus programas por bloques publicitarios.

Como las cuentas no saldrían, Sarkozy habla de un gravamen infinitesimal sobre los nuevos medios y cita el acceso internet y la telefonía móvil. Ahí se pincha en hueso. Una propuesta tal activara la coalición de los operadores de telecomunicaciones con tecnólogos y libertarios de derechas. Todos ellos se rasgarán las vestiduras: ¿cómo van a financiar los nuevos medios al viejo medio, la televisión, que todos estos gurus han dado ya por muerta?. Se repetirála situación que hemos vivido con el canon digital. La cuestión es si por vías como ésta, de impuestos indirectos, pueden -como defiende hoy Vicente Molina Foix– preservarse bienes de interés cultural. La creación artística lo es, pero también pudiera serlo una televisión pública que sirviera de revulsivo y referencia para un sector audiovisual ahora orientado a la pura basura.

(Permítaseme la pequeña pedantería de recordar que propuse una solución semejante en mi tesis «La libertad de programación en radiodifusión: un desarrollo del art. 20 de la Constitución Española» (2000). En su página 313 proponía la creación de un Fondo Audiovisual para financiar programas de servicio público, ya fuera emitidos por empresas públicas o privadas; un fondo dotado por un gravamen sobre ingresos publicitarios y venta de material electrónico. Lamentablemente, la Ley Orgánica 5/2006, de la radio y la televisión de titularidad estatal no exploró estas fuentes y se quedó en la financiación mixta: pública, via Presupuestos Generales, y publicitaria.)

Lifting en los telediarios de TVE


cabeceraCasi por sorpresa, con el comienzo del nuevo año los telediarios de TVE estrenan nueva imagen.

Y digo casi por sorpresa, porque este tipo de renovaciones suelen hacerse al principio de una nueva temporada o con un cambio de Dirección.

En nota de prensa, nos explican que el cambio «coincide con el proceso de modernización y renovación tecnológica de los informativos de TVE, un proceso puesto en marcha en 2007 por la Corporación RTVE …». Bueno, no parece que ese cambio tecnológico -supongo que se refieren a la digitalización de las redacciones- sea una iniciativa de la nueva Corporación, sino un proceso mucho más antiguo. Supongo también que el cambio de imagen no tiene nada que ver con que se aproximan las elecciones.

Los cambios de cabeceras, decorados y rótulos en televisión son, o bien señas de identidad de un nuevo producto, o bien simples cambios cosméticos. En el caso de TVE es puro maquillaje porque el producto, los telediarios, no cambian en su estructura, contenidos o presentadores. Se trata de un simple lavado de cara de unos programas que después de un largo calvario de cuatro años han terminado por recuperar el liderazgo de audiencia, con un largo proceso de reubicación de públicos después de los cambios que siguieron al 11-M.

El azul, con distintas gradaciones, sigue siendo el color corporativo. Ahora se añade el cuadrado como identificador de los telediarios, con un grafismo que recuerda el logo de los 80.

La cabecera parte del cuadrado para terminar por componer el mapamundi. Como se ve, nada original e incluso menos explícito que anteriores cabeceras que partiendo del objetivo de la cámara pretendían hacer transparente el mundo.

Los decorados, en blanco y en azul recuerdan a los TF2. Parecen menos audaces que los anteriores, basados en una serie de pantallas colgantes en el set, que por falta de definición, no parece que dieran demasiado juego como elementos de representación gráfica. Ahora, detrás del presentador hay unas imágenes en movimiento bastante desquiciantes.

Como siempre que en los noticiarios de televisión se juega con el estudio el resultado puede resultar decepcionante, porque, al final, el plano medio, en el que la profundidad se pierde, es el más eficaz para una presentación al servicio de la noticia y no del espectáculo.

El cambio más positivo me parece el de la rotulación. Rótulos con un tipo más pequeño, pero legible, y ahora animados. Es posible en el mismo espacio introducir más texto, jerarquizando títulos y subtítulos por el tipo, mayor o menor de letra. Claro que cuanto más información textual se facilita, más dirigida está la información, menos capacidad de interpretación propia tiene el espectador. Y la tentación es titular con obviedades.

En resumen, un cambio cosmético, que salvo en los rótulos pocas mejoras añade. Y es que los informativos diarios, los telediarios, paradigma de información de actualidad en el medio de televisión, no soportan demasiado bien los cambios radicales de formato. Las verdaderas mejoras, en cualquier televisión, sólo pueden venir de un trabajo periodístico riguroso, especializado, en profundidad… en definitiva de una credibilidad que hay que construir día a día y que está por encima de cabeceras o decorados.

Deseos para el 2008


Al borde del cambio de año, es el momento de enunciar algunos deseos para el que viene, a modo de carta a los  Reyes Magos de la Comunicación.

Que el 2008 nos traiga:

– Más información sobre lo público, menos sobre lo privado

– Más información política en profundidad, menos periodismos de declaraciones

– Menos periodismo de fuentes

– Ninguna rueda de prensa sin preguntas

– Que la teoría de la conspiración no sea ya más que un fenómeno para el análisis de la manipulación

– Menos crispación informativa

– Un poco de tila para algunos tertulianos

– Una campaña electoral relativamente limpia

– Debates electorales no discriminatorios entre las principales opciones, sin excluir a la televisión pública

– Un Estatuto y unos Consejos de Informativos en TVE

– Un Consejo de lo Audiovisual fuerte

– Menos televisión basura

– Más documentales de calidad

– Unos planes de estudio para Periodismo en los que desaparezca la paja y se vaya al grano

– Menos guerras mediáticas

– Menos acuerdos de autocontrol incumplidos

– Menos precariedad entre los periodistas

– Un estatuto del periodista profesional

Creo que me he pasado y los Reyes no van a poder con tanto encargo…

A todos, que se hagan realidad vuestros deseos, pero no olvidéis que, a menudo, el peor castigo es verlos cumplidos. (Por ejemplo, no termino de dicidirme a pedir más información internacional, no sea que eso traiga más guerras, atentados, cataclismos; aunque también podría significar una solución consensuada para Kosovo, un verdadero acuerdo de paz en Palestina, respeto a los derechos humanos en China…. Dejemos que los Reyes Magos decidan sobre la información internacional).

¡Feliz 2008!