Hoy dejo la geopolítica y vuelvo a mis orígenes del Derecho de la Información, que estudia el derecho a la información, sin en el que no puede existir la democracia.
La CNMC el regulador español de los mercados y la competencia, que ha terminado por convertirse en el regulador del mercado audiovisual y de los medios de comunicación convocó el jueves 24 de septiembre de 2026 una jornada con el título » quién decide lo que vemos» y en la que se replanteó el derecho a la información en la era de las plataformas. Más que lo que vemos se trata de que información recibimos y cómo está condicionada. No voy a hacer un resumen del acto ni citaré exactamente a sus intervinientes (aquí el programa) solo recogeré las reflexiones que me suscitó el acto.
El derecho a la información es un derecho complejo que va más allá del puro derecho del acceso a la información social y personalmente relevante. El derecho a la información se ejerce en la relación jurídico informativa y está confrontado con la libertad de expresión e información.
Tradicionalmente se ha considerado que para garantizar el derecho a la información debe haber una pluralidad de voces que ejerzan la libertad de expresión, de modo que cada uno pueda elegir la opinión y la información en lo que los liberales han llamado «libre mercado de las ideas» y que también se ha venido llamando «pluralismo externo», que necesitaría ser mejorada con el «pluralismo interno» de modo que esa diversidad se complementara con el ejercicio de la libertad de expresión e información de los trabajadores de los medios. Además para que haya un libre y consciente acceso a la información es necesario transparencia sobre su propiedad y fuentes de financiación.
Hasta aquí el contexto en el espacio analógico. En el espacio digital, en teoría, el pluralismo externo puede ser perfecto, puesto que cualquiera puede ser un medio y el coste de entrada al ecosistema informativo es mínimo.
El Reglamento de Libertad de Medios de la UE (texto) (y como tal reglamento una norma vinculante en los 27 sin necesidad de transposición, aunque algunas disposiciones entran en vigor en agosto de 2027 y en cualquier caso debiera de desarrollarse sobre todo en materia de sanciones por incumplimientos). La ley europea Intenta proteger el derecho a la información tanto en el ámbito digital como en el analógico. En el analógico exige transparencia en la titularidad y en las fuentes de financiación, especialmente si son públicas.
La jornada se centró en el ámbito digital y en los condicionantes de la información que recibimos («¿quién decide lo que vemos»).
La televisión generalista sigue siendo el medio que mejor puede contrarrestar la cámara de ecos de las redes sociales. Como han constado muchos profesores de periodismo nuestros alumnos ya no reciben ni buscan información de interés público-que no tiene por qué ser información política-
La televisión generalista es ocultada por las plataformas audiovisuales, cuando en el mando a distancia hay que hacer 7 clics para llegar a la tevisión en abierto porque el fabricante da más visibildad («prominencia») a las plataformas audiovisuales con las que tienen acuerdos. Los representantes de la tv en abierto (públicas y privadas) coincidieron en exigir una regulación para que la tv en abierto gratuitas no se pierda en el hardware de fabricante y en que las actualizaciones del hardware no borren el acceso a las plataformas y repositorios de las tvs en abierto.
En España las televisiones públicas autonómicas (aunque algunas tengan problemas de gobernanza) ofrecen una capa de información local.
En el campo del hardware la proliferación de pantallas en los coches puede matar a la radio, ese medio modesto y eficaz con. un enorme potencial tanto para informar como para entretener, que se escucha sobre todo en el coche. La radio queda perdida en los complicados menús de esas enormes pantallas.
En el terreno del software todos los estudios muestran que los algoritmos que nos distribuyen la información están sesgados (concretamente son factor esencial en la ola etno-nacionalista de extrema derecha) y son todo menos transparentes.
Así que el derecho a la información exige ahora no solo pluralismo de voces, sino también una regulación de hardware y software que no anule la pluralidad de voces.
Una última referencia al mundo analógico. No todo el mundo tiene las habilidades para acceder a una información digital plural y transparente. El acceso a la información en papel cada vez es más difícil. Los quioscos de prensa sufren una verdadera extinción, sobre todo en el mundo rural.



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