Referendum europeo y armonización


Mañana, jueves 12 de junio, los irlandeses votarán en referendum el tratado de Lisboa. Los colegios cerrarán creo que a las 10, los responsables del recuento se irán a tomar una Guinness y luego a descansar y al día siguiente a primera hora empezarán a contar -¡que flema!. En las instituciones europeas contendrán el aliento esa noche.

Fuente Ap-via news.bbc.co.ukLa Unión Europea se la juega otra vez a una carta. De los 27, sólo Irlanda someterá el tratado de Lisboa a referendum, salvo que los jueces británicos obliguen también al gobierno de Brown a convocar una consulta popular. Los irlandeses tienen una especial relación con la Unión Europea. Son, sin duda, el país que más beneficios ha obtenido de su adhesión, pero en su seno hay fuertes corrientes anticomunitarias, especialmente la del neutralismo, una de las señas de identidad del EIRE, corrientes que ya tumbaron en un primer referendum el non nato Tratado Constitucional, aprobado finalmente en una segunda consulta. En esta ocasión, ningún otro estado se ha atrevido a someter a referendum un texto que es un verdadero galimatías jurídico, que tiene todos los inconvenientes de la Constitución y ninguna de sus ventajas.

A favor del tratado están el gobierno y los principales partidos de la oposición, que representan al 90% de los votantes. En contra el Sinn Fein, los Verdes y un heterogeneo movimiento, Libertas, liderado por un millonario. Los agricultores, grandes benefiados de la Política Agraria Común, han terminado por apoyar el sí después de que el gobierno les prometiera que vetará el recorte de subisdios que negocian la UE en el marco de la Organización Mundial del Comercio. El último sondeo da un 42% al sí, un 39% al no y casi un 20% dicen no saber que van a votar. Así que todo es posible.

Hoy mismo, Jerry Adams daba un mitín en O’Connell Street, muy cerca del edificio Correos, centro de la revuelta nacionalista de la Pascua de 1916. Aseguraba que si el tratado se rechazaba se abriría una nueva negociación y citaba como argumento su experiencia en el proceso de paz de Irlanda del Norte. Pero, no, los 27 están exhaustos, y posiblemente el tratado entrara en un difícil proceso, con los países más euroescépticos parando el proceso de ratificación.

Uno de los argumentos de los partidarios del no es que la armonización fiscal obligaría a elevar el impuesto de sociedades, ahora en un 12,5% en Irlanda. Armonización, esa es la gran cuestión. Armonizar es establecer unos límites comunes entre los que tienen que situarse los respectivos derechos nacionales. Armonizar puede suponer para Irlanda subir el impuesto de sociedades. Pero armonizar es permitir la semana labora de hasta 70 horas o elevar el periodo de detención de los inmigrantes a 18 meses. ¿Se atrevería ahora alguien a someter el tratado a referendum en los países del sur donde los sindicatos siguen siendo poderosos?.

So capa de dar facilidades a los últimos socios, la alianza de Francia, Reino Unido, Alemania e Italia desmonta el estado social y hasta el estado de derecho. Y todo ello mediante una mezcla de procedimientos burocráticos y negociaciones interguberanmentales nada transparente. Luego los mismos que han pactado las medidas vuelven a casa y dicen que «lo impone Bruselas». Europa sigue adoleciendo de un verdadero proceso democrático. Y no se logrará hasta que no haya elecciones al Parlamento Europeo sobre la base de una lista común para los 27, lo que permitiría representar adecuadamente todas las corrientes y crear un movimiento de opinión pública verdaderamente europeo.

Trampas para (inexpertos) presidentes demócratas


Barack Obama es virtual candidato demócrata a la Casa Blanca. John McCain es un buen candidato republicano, con una trayectoria de independencia que le aleja -a pesar de defender la permanencia en Irak- del cliché de «tercera presidencia Bush», que le atribuye Obama. La contienda final será dura y resulta aventurado pronosticar un vencedor, por mucho que las encuestas den ventaja al candidato demócrata.

La ola de entusiasmo que levanta Obama recuerda la que llevó a John F. Kennedy a la presidencia. Mientras el joven aspirante demócrata peleaba con el corrosivo Nixon, entonces vicepresidente de Eisenhower, el stablishment trabajaba para dejar las cosas atadas y bien atadas. La CIA preparaba la invasión de Cuba. Llegado el momento, el nuevo presidente no tuvo casi otra opción que la de autorizar la operación de Bahía Cochinos (Playa Girón para los cubanos), mal preparado y peor ejecutada. El régimen de Castro se alineó con Moscú. Un Kennedy, ya menos bisoño, tuvo que lidiar con la crisis de los misiles. Los grupos cubanos movieron los hilos de la conspiración que terminó con el asesinato de Kennedy.

Jimmy Carter también suscitó grandes esperanzas. Su política de exigir el respeto de los derechos humanos en las relaciones exteriores permitió, por ejemplo, que los sandinistas pudieran derrocar al tirano Somoza. Pero la Unión Soviética invadió Afganistán y Carter cayó en la trampa. Washington promovió a los mujaidines, los guerreros de Alá, presentados como luchadores por la libertad. En el humus creado por los servicios secretos creció Bin Laden. Aquellos mujaidines son hoy los señores de la guerra.

Obama ofrece hablar con todos, hasta con aquellos que Bush etiquetó como eje del mal. Para Irán, unas conversaciones directas y abierta con Estados Unidos ya serían un logro estratégico. Pero el presidente Ahmedinejad puede sentir la tentación de, tras hacerse la foto, impedir cualquier avance, que le debilitaría mientras fortalecería a sus enemigos moderados. Por si acaso, el primer ministro israelí Olmert y sus ministros de exteriores y transporte amenazan con atacar las instalaciones nucleares iraníes. No es una amenaza como para tomársela a broma -ayer viernes 6 de junio las declaraciones del ministro de transportes, Saul Mofaz, dispararon (más todavía) el precio del petróleo- aunque haya que encuadrarla en la lucha por el liderazgo del partido Kadima. Lo que está claro es que Israel no puede dar ese paso sin la aprobación de la administración Bush. Sería el último servicio de Bush a la causa del caos. El bombardeo generaría una onda expansiva que demolería todos los equlibrios de Oriente Próximo. Irán intentaría cerrar el estrecho de Ormuz y el crudo se podría a ¿200 dólares?. La trampa se cerraría y Obama, envuelto en la bandera, enterraría su oferta de diálogo.

Torcer el cuello al cisne


Hoy he encontrado una bella imagen de lo que debe ser el oficio del periodista: torcer el cuello al cisne. Eso es lo que recomendaba José Salgar a García Márquez , cuando éste era un periodista novel y aquel su jefe de redacción en El Espectador. El cisne luce un magnífico plumaje y un cuello curvo que nos maravillan. Pero quizá si le torcemos el cuello, desparecerá el espejismo y aparecerá un vulgar pato… No fiarse de las apariencias, levantar el velo, torcer el cuello al cisne… son reglas básicas del oficio. Pero el cisne es muy atractivo, tiene más glamour que el pato, atrae, en fin, más espectadores.

Torcer el cuello al cisne, justo lo contrario de hacer girar la información, torcer y retorcer los hechos, como hacen los spin doctors, los asesores de imagen, los jefes de comunicación, los manipuladores.

Fatiga informativa


Los jóvenes «digitales» sienten un cierto vértigo o fatiga informativa y demandan una información más en profundidad. Esta es la conclusión principal de un estudio promovido por Associated Press (AP) y presentado en la reunión anual de la Asociación Mundial de Periódicos (WAN). (Puede verse el resumen informativo de AP en el International Herald Tribune y descargar el informe en pdf)

AP puso en marcha el estudio partiendo de la constatación de que los hábitos de consumo informativo de los jóvenes estaban cambiando. Pero en lugar de lanzar una encuesta cuantitativa puso en marcha un estudio antropológico con 18 jóvenes entre 18 y 34 años, todos ellos «digitales» (conectados gran parte del día), de Estados Unidos, Reino Unido e India. Este tipo de estudios indican tendencias profundas, pero no tienen la representatividad de las encuestas masivas y, por tanto, las conclusiones debieran de ser verificadas más ampliamente.

El consumo de noticias de estos jóvenes tiene mucho de episódico. Es un proceso en el que las alertas informativas, actualizaciones y noticias factuales se suceden de forma compulsiva. En este proceso, los sujetos echan de menos informaciones que contextualicen y esclarezcan lo que acontecen.

 

En el siguiente esquema se visualiza este proceso. En la parte superior, lo que reciben. En la inferior, lo que desean.

 

  • Algunos hechos explican la angustia informativa de estos jóvenes:
  • Las noticias están conectadas con el correo electrónico. Tantas veces como se consulta el correo, se consultan las noticias.
  • Esa consulta constante entra en la espiral del aburrimiento: estamos aburridos y consultamos las noticias, que no hacen más que aburrirnos.
  • La información se convierte en un producto más de consumo rápido.
  • Estos consumidores sienten la necesidad de una información más profunda, pero no la encuentran
  • El consumo de información se comparte con el desarrollo de otras tareas en línea.
  • Las constantes promociones informativas de la televisión aumentan la fatiga. Las noticias televisivas tratadas como entretenimiento (infotainment) relajan la tensión
  • Estos jóvenes son adictos a las noticias deportivas, de espectáculos y del corazón.

En este contexto, los responsables de AP proponen un nuevo esquema de difusión en tres pasos. Uno, alarma informativa en la red. Dos, información breve y de tensión informativa, disponible en la red y en televisión. Tres, informe en profundidad, a distribuir en múltiples plataformas. No me parece una propuesta demasiado novedosa, pero viene a reafirmar la convergencia de las plataformas de difusión.

Las tendencias que aparecen en el informe son bastante congruentes con la encuesta que he pasado a mis alumnos y que próximamente, cuando los afectados debatan sus conclusiones, difundiré en este blog.

 

 

 

Hambre y especulación


Ha comenzado hoy la Cumbre del Hambre en Roma. Todos discuten quién es el culpable de la crisis y con gran hipocresia señalan con el dedo hacia otro lado.

En el último medio siglo, el mundo había vivido una serie de crisis alimentarias, siempre localizadas en países subdesarrollados o en conflicto. Muchas de estas crisis locales estaban motivadas por políticas nefastas; políticas impuestas externamente, como en Somalia a comienzos de los 90, donde los organismos internacionales impusieron desmontar un sistema público de sanidad animal, vital en un país ganadero; o, políticas internas, como las desastrosas confiscaciones de tierras en Zimbabwe. El mundo reaccionaba con ayuda de emergencia, la mayor parte consistente en volcar en el pais en emergencia los excedentes de los países ricos. Cada nueva emergencia incapacitaba más al país receptor para producir sus propios alimentos porque los agricultores locales.

El mundo también está acostumbrado a afrontar crisis financieras globales desde hace  tres lustros: la crisis asiática, la del «tequila», la punto.com etc. En unos casos fueron causa del pinchazo de una burbuja financiera inmobiliaria; en otros, como en la crisis asiática, nuevamente imposición de eerróneas políticas.

Ahora, una crisis financiera global coincide con la primera crisis global más allá de la economía financiera: la crisis de la energía, la crisis de los alimentos. Las tres se interrelacionan, pero la que tiene un más largo recorrido es la alimentaria.

Las causas son muchas. Costes disparados por el alza del petróleo, influencia de los biocombustibles, políticas proteccionistas de los países ricos, especulación. Pero sobre todas ellas impera el aumento a largo plazo de la demanda, propiciada, sobre todo, por los cambios alimentarios en China e India.

Resulta fácil echar la culpa a los especuladores, como ha hecho hoy Sarkozy en Roma. Ante esta declaración de «su» presidente, Le Monde ha consultado a un grupo de expertos. Su conclusión es que los mercados financieros desarrollados a partir de las materias primas son opacos y que los capitales huidos de la crisis inmobiliaria han amplificado las subidas de las materias primas. Uno de los expertos, Philippe Chalmin, sostiene que la especulación no es más que la espuma de la ola, pero que la ola -la demanda creciente- no se detendrá aunque pierda la espuma. Por su parte, The Economist («Explaining the price of oil») niega que la subida desbocada del precio del petróleo se deba a una burbuja financiera, insistiendo en que los precios de las materias primas son independientes de los precios de los productos financieros derivados. Sea como sea, todo el mundo exige transparencia y regulación en los mercados de derivados.

Pero la cuestión sigue siendo como afrontar la demanda creciente de alimentos de forma sostenible. Le Monde («Comme produire plus et vite», esclarecedores gráficos) revisa las previsiones: de aquí a 2050 la superficie cultivada debiera de doblarse. Las posiblidades de las distintas regiones son diversas. En el caso de Europa, la Política Agraria Común (PAC) ha venido reduciendo cultivos y subvencionando a terrtenientes y a un modelo de agricultura intensiva. Será difícil recuperar el agro español envejecido.

¿Aguantará el planeta todas nuestras demandas?

Los periodistas no hicieron su trabajo


La publicación de las memorias de Scott McClellan, quien fuera jefe de prensa de Bush, han levantado una considerable polémica en Estados Unidos. En esencia, el portavoz presidenecial reconoce que mintió sobre los motivos de la guerra de Irak, pero que fue engañado en su buena fe por el presidente y sus colaboradores. Sorprende tanta candidez y muchos le acusan de puro oportunismo para vender su libro.

McClellan afirma que los periodistas no hicieron su trabajo y no investigaron los verdaderos motivos de la guerra. Esta afirmación ha abierto un debate entre la profesión periodística, del que se hace eco Liz Cott Barret en la Columbia Journalism Review. La mayoría de los profesionales reconocen que así fue. Había una presión del gobierno y los editores para primar los enfoques positivos. Como muestra, recojo (y traduzco) las manifestaciones de Katie Kouric, la presentadora que sustituyó a Dan Rather al frente del informativo de la noche de CBS:

«Creo que hubo una sensación de presión desde las empresas dueñas de los medios en los que trabajamos y del gobierno mismo para acallar cualquier clase de disenso o cualquier cuestionamiento. Fue extremadamente sutil, pero muy efectivo.»

Recuerdo de aquellas semanas los audaces reporteros y reporteras españoles que cada día encontraban un exiliado iraquí que nos aseguraba que Sadam no sólo era un monstruo, sino que tenía armas para hacer volar el mundo. Recuerdo también aquel documental en «prime time» sobre las armas de destrucción masiva, premiadísimo, se nos decía. Una de las autoras era Judy Miller, luego implicada en el caso «plamegate» y una de las reporteras favoritas de la Casa Blanca y el Pentágono.

Efectivamente, los periodistas no hicimos nuestro trabajo.

Requisitos para la responsabilidad de proteger


Me he referido en tres entradas («¿Es un crimen contra la humanidad la inacción de la junta birmana?», «China puede abrir Birmania», «La responsabilidad de proteger Birmania»). En ellas he revisado el principio y he llegado a la conclusión -matizada- de que no es aplicable al caso de Birmania.

Timothy Garton-Ash se plantea la misma cuestión (¿Cómo proteger a los birmanos?) en su colaboración en El País Semanal del domingo. Garton-Ash llega a la misma conclusión, aunque parte de que la inacción ante el desastre natural es causa suficiente para desencadenar una intervención (que no invasión). Desgrana los requisitos que exige la aplicación del principio: Causa Justa, Intención Acertada, Último Recurso, Medios Proporcionales, Perspectivas Razonables y Autoridad Apropiada. El analista considera que se da esa causa justa, puede existir una intención acertada y realizarse con medios proporcionales. Pero duda que pueda existir una autoridad apropiada sin una resolución -imposible-del Consejo de Seguridad. No existe una perspectiva razonable de llevar a cabo esa protección y existen otros medios diplomáticos -la presión de la ONU y de China- para proteger a la población. Por cierto que esas presiones -y quizá la apertura de China ante el terremoto- están propiciando una mayor presencia de la ayuda internacional en Birmania, pero que sigue siendo a todas luces insuficiente.

Estoy de acuerdo con Garton-Ash y sigo aprendiendo sobre un principio que, junto al de justicia universal, suponen importantes instrumentos de globalización de los derechos humanos.

Papeles para todos


La lista de Schindler se abre con una impresionante secuencia. Decenas de policías, policías judíos, despliegan sus mesas portátiles, sus útiles de oficina, sus sellos… y empieza la ceremonia de exigir a los desventurados habitantes del gueto un permiso, un papel entre miles de papeles, que clasifica y permite hacer o impide una u otra actividad. Los nazis llevaron al paroxismo la pasión germana por el orden, la clasificación, la burocracia. Hoy, los papeles vuelven a ser algo más que la acreditación de la ciudadanía; como lo fueron con el nazismo los papeles trazan la línea entre ser o no persona. No es una cuestión de mayores o menores derechos, es cuestión de vida o muerte.

Sin papeles los inmigrantes podrán ser internados hasta 18 meses en centros que no reunen ni siquiera las condiciones de una prisión, sin los derechos que se le conceden a cualquier delincuente condenado, sin control judicial. El Estado de Derecho se desmorona. Basta llegar a las fronteras de Italia sin papeles para cometer un delito. Y luego nos escandalizamos de Abu Grhaib.

Hitler dejó muy claro en el Mein Kampf estar dispuesto a exterminar a los judios. Los bienpesantes alemanes prefirieron creer que se trataba de un exabrupto de un personaje excéntrico que se moderaría al llegar al poder. Lo cierto es que no hizo más que desarrollar su programa, primero con la discriminación (Las leyes de Nüremberg), luego con la deportación y el exterminio. En ese casi docudrama que es la película La solución final, vemos a un Heydrich haciendo volar por los aires los últimos escrúpulos de los juristas que habían concebido el sistema de clasificación racial de Nüremberg. La iglesia católica, siempre defensora del rebaño fiel, y los gobiernos aliados, negándose a bombardear las vías férreas, miraron para otro lado (Amén, que gran película de Costa Gavras).

Como ocurrio con el nazismo, los gobiernos que violan los fundamentos del Estado de Derecho a nadie engañan. Bossi no es un bocazas, Berlusconi no es un payaso. Sus discursos son claros. Anunciaron las medidas y justificaron los nuevos progroms, ahora contra los gitanos.

¿Qué pasará cuando los eufemísticamente llamados centros de acogida y las cárceles se saturen? ¿Vendrá entonces la solución final?.

Es claro que el fenómeno de la inmigración debe ser gobernado. Si no se gobierna, lanza al sin papeles a la marginación y la delincuencia. Las autoridades italianas consintieron durante décadas la existencia de guetos en la periferia de las grandes ciudades, sin solución alguna. En Madrid, la Cañada Real es asentamiento de delincuentes y a las autoridades lo único que se les ocurre es tirar las casas (ilegales, sí) de honestos inmigrantes. El crecimiento económico de los últimos años se debe en un alto porcentaje a la inmigración. Las administraciones lucen los superavits de ese crecimientos, mientras dejan que los servicios públicos se degraden, sin invertir para atender a los recién llegados que han hecho posible la prosperidad. Todo un caldo para la xenofobia.

De manera que mientras que los gobiernos no sean capaces de regular los flujos migratorios con respeto a los derechos humanos, prefiero los «papeles para todos».

(Y perdón por no incluir enlaces externos, pero de vez en cuando no está mal volver a la opinión puramente personal).

Verdad y justicia en el caso Couso


Es admirable el coraje de la familia Couso en su lucha por la justicia. El auto de la Sala de lo Penal que revocó el procesamiento contra tres militares americanos ha sido un duro golpe. Ahora la familia explora nuevas vías: la citación como testigos de los ex ministros Federico Trillo y Ana Palacio y emprender acciones legales contra el fiscal de la Audiencia Nacional, Jesús Alonso, por su actitud en la causa. Parece difícil que salga nada de esa segunda iniciativa, pero la primera, lograr el testimonio de los ex ministros, puede arrojar luz sobre las circunstancias de la muerte del reportero español.

Javier Couso puso de relieve en rueda de prensa que los ex ministros recibieron distintas versiones de las autoridades norteamericanas y que todas las aceptaron pasivamente. Primero se dijo que el tanque respondió a disparos realizados desde el Hotel Palestina, luego que había un lanzagranadas, un francotirador y, finalmente, un oteador.

La verdad es parte de la justicia, pero no toda la justicia. Hacer justicia en este caso sería establecer la verdad, juzgar a los responsables y castigarlos. En el mejor de los casos, la justicia española conseguirá juzgarlos, pero difícilmente condenarlos. Estados Unidos es el mayor enemigo de la justicia universal. La ley de protección de su personal en el extranjero prohibe su entrega, por ejemplo, al Tribunal Penal Internacional. Es impensable su entrega a España -como un responsable dijo «antes se helará el infierno».

Pero la verdad es la primera piedra de la justicia. Y en el conocimiento de la verdad si que se puede avanzar. Trillo y Palacio tienen mucho que contar. Si vale el testimonio personal, el día de la muerte de Couso las presiones sobre la televisión pública desde el Ministerio de Defensa llegaron a traslucirse en la propia Redacción.

Aparecen nuevos testimonios, como los de la sargento retirada, Adrienne Kinne, que avalan la tesis de que los militares tenían órdenes de silenciar o al menos amendrentar a los periodistas que no estaban «empotrados» en sus unidades.

Reproduzco a continuación las reflexiones de Aidan White, secretario general de la Federación Internacional de Periodistas (FIP). Incluyo también el enlace a la entrevista de Amy Goodman a Kinne en Democracy Now! (traducida en español).

Aidan White en el Newsletter de la FIP:

«Felicitaciones a Amy Goodman, la activista de la publicación electrónica Democracy Now!, por su entrevista con Adrienne Kinne, sargento en situación de retiro, que ha dado el chivatazo sobre la conversión de los periodistas en objetivo por parte de Estados Unidos durante los primeros días de la guerra de Iraq.

Ella ha dicho que el ejército de los EEUU intervenía los teléfonos de los periodistas, que el Hotel Palestina –convertido en centro de prensa- estaba en la lista de posibles objetivos militares y cómo recibió el fuego de un tanque estadounidense con resultado de muerte de dos periodistas.

Tras los ataques estadounidenses a los medios en Bagdad, aquel 8 de abril de 2003 (incluyendo la muerte del reportero de Al Jazira, Tareq Ayyoub, tras un ataque aéreo a las oficinas de aquella cadena que el ejército de EEUU nunca se dignó a investigar), cinco años después, la verdad emerge a la superficie.

El caso requiere una investigación completa y la respuesta obligada sobre el trato dado por el ejército de EEUU a los reporteros (a los que no trabajaban entre sus unidades).  Las familias y los colegas de las víctimas, José Couso, de Telecinco, y el también camarógrafo, Taras Protsyuk, junto a Terry Lloyd, de ITN, que murieron a manos de las tropas de EEUU durante los primeros días del conflicto. Merecen justicia tras años de decepciones y piruetas oficiales.

Decimos lo mismo para los vivos. Seguimos de cerca el desarrollo de todo esto junto a Eason Jordan, el anterior jefe de la CNN, y junto a Linda Foley, la entonces Presidenta de “The  Newspaper Guild”. Jordan fue expulsado de su empleo y Foley fue sometida a una campaña desagradable de insultos, porque sugerían que los EEUU apuntaron realmente contra los medios durante la campaña iraquí.

La cuestión que fastidia bastante en el tiempo y durante esta polémica es: ¿por qué harían los EEUU una cosa así? Podría haber una respuesta sencilla. Los EEUU aclararon desde el principio que no estaban contentos con los cientos de periodistas no incrustados entre sus tropas (los medios que llamaron “unilaterales”), los que deambulaban por la región al entrar en guerra. Sin garantías de que Bagdad y Sadam caerían rápidamente, ¿querían enviar un duro mensaje a la gente de los medios que escapaba a su control para que no sobrepasaran los límites? Hasta que no contemos con investigaciones adecuadas y sepamos por qué apuntaron contra los medios, no lo sabremos.«

Las ideas perdidas


FAIR es una modélica organización norteamericana, que desde 1986 mantiene un escrutinio para denunciar la parcialidad de los medios y defender la pluralidad de voces en el espacio público. Como es lógico, hace un seguimiento exhaustivo sobre la campaña electoral.

El último informe de FAIR analiza la cobertura de las primarias en los informativos nocturnos de las tres principales cadenas de televisión. Su conclusión es que se ha perdido la oportunidad para dejar aflorar ideas y cuestiones controvertidas, en una fase, que por ser muy abierta, debiera de ser propicia para presentar nuevos puntos de vista. A esta conclusión llega al encontrar como asunto informativo dominante las cuestiones de estrategia electoral y al constatar la escasa cobertura de los candidatos de más bajo perfil informativo.

El estudio realiza un análisis de contenido para determinar la presencia de 7 encuadres informativos: análisis de la estrategia de campaña, noticias, votaciones y ambiente de los votantes, interés humano y color local, temas, publicidad y biografías. El enfoque dominante es el de estrategia de campaña, que está presente en el 86% de las informaciones y que resulta dominante en el 65% de todas aquellas en las que aparece. En cambio, los temas, esto es, las cuestiones políticas y sociales a debate en la campaña, aparecen en un 41% de las informaciones, pero sólo son dominantes en un 5%. Por tanto, la pauta es mostrar las elecciones primarias como una carrera, una pugna entre estrategias. Ya me referí en otra entrada («La credibilidad de los medios norteamericanos, en picado») a las consecuencias de estos enfoques informativos. Los estudios (resumidos por la profesora Berganza) relacionan la pérdida de credibilidad de medios y políticos con un “enfoque estratégico” de la información política y electoral, en detrimento de un “enfoque temático”.

En cuanto a los candidatos, el más mencionado es Obama, Clinton y McCain. FAIR se queja de que algunos candidatos, que obtuvieron buenos resultados en los caucus de Iowa, como el republicano Paul Ron, fueron completamente ignorados por los medios.

Nuevamente, vemos como las campañas electorales se convierten en ocasiones perdidas para debatir las opciones sobre las que los electores tienen que pronunciarse.