Torcer el cuello al cisne


Hoy he encontrado una bella imagen de lo que debe ser el oficio del periodista: torcer el cuello al cisne. Eso es lo que recomendaba José Salgar a García Márquez , cuando éste era un periodista novel y aquel su jefe de redacción en El Espectador. El cisne luce un magnífico plumaje y un cuello curvo que nos maravillan. Pero quizá si le torcemos el cuello, desparecerá el espejismo y aparecerá un vulgar pato… No fiarse de las apariencias, levantar el velo, torcer el cuello al cisne… son reglas básicas del oficio. Pero el cisne es muy atractivo, tiene más glamour que el pato, atrae, en fin, más espectadores.

Torcer el cuello al cisne, justo lo contrario de hacer girar la información, torcer y retorcer los hechos, como hacen los spin doctors, los asesores de imagen, los jefes de comunicación, los manipuladores.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: