URGENTE: Apoyo a los periodistas en Gaza


Aunque no suelo recoger declaraciones, creo que en este caso merece la pena.

La Federación Internacional de Periodista ha emitido el siguiente comunicado:

Gaza. Apoyar urgentemente a los periodistas inmersos en el conflicto:

Protesta dirigida a las Naciones Unidas,

Unirse al Comité de Defensa de los Periodistas de Gaza. Petición de ayuda humanitaria.

Llamamiento a todas las organizaciones afiliadas a  la FIP

Estimados colegas:

La Federación Internacional de Periodistas (FIP) está profundamente preocupada por la seguridad de los periodistas palestinos, y otros colegas presentes en la franja de Gaza, por los numerosos ataques de que son objeto por parte de Israel que los convierte a ellos mismos, tanto como a sus medios, instalaciones y equipo material, en una diana. Hasta la fecha, cinco periodistas han muerto como resultado directo de los ataques israelíes. Equipos y sedes de los medios han sido convertidos en objetivo y destruidos.

Para responder a las necesidades del Sindicato de Periodistas Palestinos y de todos nuestros colegas en todo el territorio de Palestina, la FIP cree que deberíamos impulsar una acción concertada contra los intentos de intimidar a los medios presentes en Gaza, mientras Israel continúa prohibiendo la entrada de periodistas extranjeros en la zona. Dicha situación viola los derechos de los periodistas que tratan de cubrir el conflicto y pone en peligro a todos los que trabajan en aquel territorio palestino.

La FIP está muy preocupada por la seguridad de los periodistas, ya que puede su situación puede empeorar en Gaza, si no hay una voz unificada y coordinada que denuncie las violaciones de los derechos de los periodistas en la franja y que movilice a la opinión pública mundial para que haya un cambio sobre el terreno.

Pueden encontrar aquí el documento adjunto, con el llamamiento de la FIP al Secretario General de las Naciones Unidas, para que investigue e impulse las acciones necesarias sobre la crisis de los medios y la identificación de los periodistas como objetivo israelí. Pedimos a todos los afiliados de la FIP que envíen una carta en su propio nombre y en esos términos a Ban-Ki Moon.

Además, la FIP propone crear un grupo de apoyo en defensa de los periodistas de Gaza – Gaza Journalists’ Defence Committee – que promueva nuevos actos de solidaridad, que incluyan el envío de ayuda humanitaria para nuestros colegas sobre el terreno y que demande una investigación por todas las violaciones de la ley humanitaria internacional, especialmente el derecho a la protección de los periodistas, según fue adoptado en la Resolución 1738 del Consejo de Seguridad de fecha 23 de diciembre de 2006.

La FIP está enviando con urgencia material a los colegas de Gaza para incrementar su seguridad. Las donaciones al Fondo de Seguridad pueden contribuir a una mayor ayuda humanitaria a las víctimas de la violencia. Si lo desean, pueden hacerlo en la siguiente dirección.

Gaza Journalists Defence,

IFJ Safety Fund

(a/c BE64 2100 7857 0052, Swift Code: GEBARBEBB, Fortis Bank, Rond Point Schuman 10, 1040 Bruselas, Bélgica)

La FIP llama a todos sus afiliados para que se unan a ese comité y apoyen su requerimiento a las organizaciones regionales e internacionales para que actúen de inmediato y detengan los ataques contra los medios en Gaza.

Firmado:

Jim Boumelha, President

Aidan White, General Secretary


Guerra de propaganda en Gaza


La primera víctima de una guerra es la verdad. Hoy la propaganda bélica no trata tanto de mentir u ocultar unos hechos como de construir un relato favorable. En esta construcción de relatos los israelíes son grandes maestros.

Hoy la prensa española se ocupa (por ejemplo, Rosa Jiménez Cano en El País) de la guerra de propaganda que se desarrolla en las redes sociales y, de modo muy especial en YouTube. Las primeras informaciones las podemos encontrar en Vnet (3 de enero) y en The Independent (2 de enero), esta última información prácticamente traducida en Periodistas en Español por Marta Molina.

En esencia, aparecen las siguientes novedades:

Por primera vez un ejército abre un canal en YouTube y usa directamente las redes sociales. Todos los ejércitos tienen su cuerpo doctrinal sobre propaganda, pero el israelí ha sido siempre uno de los más activos e innovadores en esta materia. A ello ayuda la presencia de civiles movilizados en sus filas. Sus portavoces, a menudo mujeres atractivas, no tienen el clásico envaramiento militar. Esos civiles convertidos en militares, muchos de ellos muy jóvenes,  se mueven como el pez en el agua en los mismos recursos interactivos que usan en su vida social y profesional.

La guerra de la propaganda se desarrolla en la blogesfera. El conflicto palestino no es una guerra entre dos países ni siquiera entre dos comunidades. Es una guerra civil global, que enfrenta dos concepciones religiosas fundamentalistas, dos nacionalismos radicales, al fundamentalismo con el laicismo, a la izquierda con la derecha, a los pacifistas con los belicistas… Judíos y palestinos (pero sobre todo árabes y musulmanes) son comunidades globales. No es extraño que su enfrentamiento se traslade a la blogesfera. Estas comunidades, además, vigilan la información que se difunde a través de la red y de los medios tradicionales -doy fe de innumerables llamadas a TVE de judios argentinos.

La fascinación por la imágenes violentas. El yihadismo lleva más de una década (desde la guerra de Argelia de mediados de los 90) enalteciendo y legitimando su ejercicio de la violencia mediante la difusión de sus imágenes, primero a través de cintas y DVDs, luego con vídeos colgados en internet. Esta iconografía se carga de simbología religiosa (por ejemplo, con recitaciones del Corán o cantos religiosos). Los israelíes explotan en YouTube la simbología de la efectividad tecnológica, los vídeos de bombardeos, con una estética de vídeo juego, que se popularizaron a partir de la primera guerra del Golfo. Estoy seguro que muchas de las visitas en YouTube a estas imágenes de hazañas bélicas no lo son de convencidos sionistas sino de adolescentes en busca de emociones fuertes e imágenes impactantes. En esta iconografía la guerra se virtualiza y se convierte en espectáculo.

Cuando los medios vuelven la mirada hacia el ciberespacio se les olvida denunciar un hecho básico: Israel impide la entrada de periodistas a Gaza. Con estos se consigue un doble objetivo: no pueden dar testimonio directo de lo que ocurre en la franjay se concentran en la frontera, donde caen los erráticos cohetes de Hamas. Así, vemos baterías de posiciones de directo con decenas de periodistas internacionales diciendo «aquí, a mis espaldas acaba de caer un cohete… la población del sur de Israel está atemorizada…» En definitiva se construye un relato en el que los verdugos son las víctimas -en realidad unos y otros son verdugos y víctimas.

Para saber la verdad, hay que recurrir al testimonio de los cooperantes que resisten en Gaza. No es extraño que Israel facilitara la evacuación de 400 extranjeros, para evitar, así, testigos incómodos. Los medios están recurriendo a ellos y los españoles a la comunidad de los hispano-palestinos, muchos de ellos médicos, que sufren doblemente, como palestinos, médicos y como laicos (la mayoría) que soportan el gobierno de Hamas.

Termino dejando el enlace al movimiento Free Gaza, promotor del barco de socorro que la marina israelí ha impedido llegar, y donde se pueden encontrar relatos diarios de lo que ocurre en el territorio martirizado. Y añado la protesta de la Federación Internacional de Periodista por el bloqueo informativo de Gaza.

Completo esta entrada el 7 de enero con el análisis de Fair sobre el tratamiento de los medios norteamericanos, donde casi universalmente se considera que Israel se defiende de la ruptura de la tregua por Hamas, ignorando que el tiempo de la tregua terminó, que Hamas la hizo cumplir, que Israel también realizó ataques durante la tregua y que, sobre todo, Israel mantuvo el bloqueo de la Franja.

¿Cómo reaccionaría Obama?


Leo que Obama -en silencio estos días en sus vacaciones en Hawaii- declaró hace algún tiempo sobre los cohetes de Hamas que si alguien disparara proyectiles que pudieran poner en peligro la vida de sus dos hijas haría todo lo humanamente posible para eliminarle -un apoyo prácticamente abierto a las acciones de Israel.

¿Qué haría Obama si sus hijas se convirtieran en refugiadas en su propia tierra?

¿Qué haría Obama si sus hijas vivieran en un gigantesco campo de concentración al que los carceleros no permiten la llegada de alimentos y medicinas y al que cortan arbitrariamente suministros vitales como el agua y la electricidad?

¿Qué haría Obama si sus hijas murieran en bombardeos de castigo contra comisarías o iglesias, porque -es lógico, lo ha dicho la ministra Livni- en todas las guerras mueren civiles?

¿Qué recomendarían a Obama sus asesores, alguno sionista destacado como su jefe de gabinete Rahm Emanuel?

Y dicen que es la Tierra Santa…


Siempre recordaré los terribles testimonios de los familiares de un muchacho hispano-palestino, muerto por los disparos de la policía palestina en una manifestación anti Arafat, a mediados de los años 90, recogidos en una crónica de Daniel Peral para TVE. El hermano del fallecido se lamentaba -«Y dicen que es Tierra Santa…»

Una Tierra Santa que es un pedazo de tierra insignificante, pero cargado de valor simbólico y estratégico, que la ocupación y colonización judia roba poco a poco a los palestinos.

Esa Tierra Santa vuelve a desangrarse.  El bombardeo israelí contra Gaza no puede tener otra calificación que la de crímen contra la humanidad.

Ante ello, los poderes de la tierra, piden «contención» al agresor, que esgrime el Holocausto como justificación de una seguridad que sólo significa expolio y muerte para el vecino.

Los políticos israelíes hacen su campaña electoral con bombas. Quieren de nuevo una Gaza desestructurada e ingobernable. Al retirarse, dejaron reducida la Franja a la mayor cárcel del mundo. Se retiraron y tiraron la llave al mar. Pero Hamás ha conseguido imponer su orden en la cárcel a pesar del bloqueo.  Un orden que permite la vida cotidiana, pero que significa también la imposición de un modelo social y religioso… No es casual que uno de los objetivos haya sido la ceremonia de graduación de  la policía, uno de los logros de Hamas.

La acción de Israel aleja cualquier solución negociada. Hamas no tiene gran capacidad de respuesta directa, pero puede volver a lanzar una oleada de atentados suicidas. Y en Cisjordania puede encenderse una tercera Intifada.

¿Seguirá Obama apoyando sin fisuras a Israel?

Para terminar dejo el testimonio de un médico palestino recogido por la cadena SER. Vale la pena escucharlo hasta el final: ¿Dónde están los cristianos? ¿Dónde están los judios? ¿Dónde están los musulmanes?


La ira griega


No encontraba estos días un rato para escribir algo sobre lo que está ocurriendo en Grecia. No soy ningún experto, pero le tengo cariño y respeto al país, más áspero de lo que muchos piensan desde una visión idílica de lo mediterráneo.

Visité como turista por primera vez Grecia -toda la Grecia peninsular y unas cuantas islas- en 1976. El país acababa de salir de la dictadura de los coroneles y había pasado a la tutela democrática-autoritaria de Karamanlis. En plena transición española, muchas veían en esa democracia autoritaria helena un modelo para España. Hasta una revista de humor llegó a acuñar el mote de Fragamanlis para la eterna esperanza blanca de la derecha, Manuel Fraga Iribarne. Aquella Grecia era mucho más rural y pobre que nuestra España, que ya es decir. Era un país auténtico, poco maleado por el turismo (salvo en Atenas y en alguna isla). Llegué, como tantos, con el arquetipo de la Grecia clásica y me encontré un país, mediterráneo sí, pero oriental también, «turco», y que me perdonen los griegos.

Volví como periodista en 2004 para dar la visión social y política de los Juegos Olímpicos. El país había cambiado y Atenas se había convertido, al menos en su centro, en una capital más, con sus franquicias y cadenas de moda. Los Juegos se vivían con orgullo -el orgullo de los que se consideraban padres de las olimpiadas y la democracia- pero sin excesivo entusiasmo y con un punto de resignación. Francesç Sorli fue meficaz guía y el facilitador de las entrevistas. Después he regresado de nuevo como turista.

De los análisis de estos días me quedo con el de Luis Prados en El País. Posiblemente esa explosión de ira sea un síntoma de un nihilismo de jóvenes que se sienten excluidos del bienestar que conquistaron sus padres, un mal de muchas sociedades europeas y no una enfermedad propiamente griega. Pero para poner el fenómeno en su contexto enumeraré algunas peculiaridades griegas.

El despilfarro de la ventaja europea. Grecia es el único miembro veterano de la Unión Europea que no ha mejorado  con respecto a los socios más ricos o, que por decirlo de otra manera, se ha empobrecido relativamente. Cuando ingresó estaba más cerca de la media de la renta europea que antes de la incorporación de los países del este. Quizá la palabra no sea despilfarro: no ha sido tanto un problema de corrupción (más importante en Italia) como de capacidad de gestión, burocracia y potencialidades del país.

Una burocracia asfixiante y prepotente. En ningún país europeo he encontrado tantas cortapisas para el trabajo informativo como en Grecia. Todos los griegos se quejan de la burocracia, pero la mayoría la respetan y les parece un mal imprescindible.

Clientelismo y política endogámica. La burocracia es muchas veces el brazo ejecutor del clientelismo y el caciquismo, presente no sólo en el campo, sino también en las ciudades. Las grandes familias han dominado la política en la monaquía y en la república. El primer ministro es sobrino del viejo Karamanlis. La ministra de exteriores, Dora Bakoyani, ex alcadesa de Atenas, viuda de un político asesinado por un grupúsculo terrorista, es hija de Misotakis, primer ministro conservador en la década de los 90. Y qué decir de la saga Papandreu, con dos caudillos y un tercer vástago con poco carisma (Por cierto, Evangelos Venizelos, uno de los pesos pesados del PASOK, no es descendiente del gran Elefterios Venizelos, uno de los padres de la Grecia moderna, como estos días se ha dicho).

La mala digestión de los juegos. Como pasó en España, a la fiesta olímpica siguió la recesión, no tan acusada como en España, porque aunque se afrontaron infraestructuras imprescindibles (por ejemplo, el puente Río-Antirio que une el Peloponeso con el resto de la península helénica) el esfuerzo inversor no fue tan alto como en España.

Una sociedad familiar. Como en España, Italia o Portugal, la familia sigue siendo la espina dorsal de Grecia. Sólo así puede explicarse que los niveles de paro juvenil no bajen de más del 20%.

La fractura política. La durísima guerra civil (de la que fuera de Grecia poco se sabe) y la dictadura dejaron heridas hoy cerradas, pero también fracturas políticas derecha-izquierda tan profundas o más que las españolas. La izquierda (el Partido Comunista y la coalición Sinaspimos) suman más de un 15%. La izquierda tiene una gran capacidad de movilizar a unas bases enérgicas, pero, desde luego no violentas. El Partido Comunista no aceptó nunca el eurocomunismo. Si vale la anécdota, cuando al final de una entrevista y  ya fuera de cámara, le pregunté a un miembro de la ejecutivo por el número de sus afiliados me respondió que esa era una cuestión secreta. En Grecia han pervivido grupúsculos terroristas cuya objetivo preferente han sido ciudadanos o intereses norteamericanos. Además, las revueltas estudiantiles han sido una constante.

La hipertrofia de Atenas. Muchos turistas se quejan de una Atenas que les parece destartalada. Aparte de las impresionantes ruinas clásicas y el centro oficial, falsamente neoclásico, Atenas es una ciudad de aluvión, casi improvisada para dar acogida en los 20 y los 30 a los refugiados huidos de Anatolia y en los 50 y 60 a los inmigrantes del campo. No puede decirse que sea una ciudad amable para sus propios habitantes, aunque las obras de los Juegos suavizaron algunos de los perfiles urbanos más duros. Pero lo más importante es que demográficamente, Atenas, con más de 3 millones, supone entre un 25 y 30% de la población total de Grecia, una situación que no se da en ningún otro país europeo. En los últimos 10 años han llegado inmigrantes de Oriente Medio y, sobre todo, albaneses. Es sabido que griegos y albaneses se desprecian mutuamente, así que no han sido pocos los problemas (menores) de convivencia.

Grecia puede ser como los limones, un poco ácida, pero al final refrescante. Los disturbios pueden quedar en nada o propiciar la caída del agotado gobierno Karamanlis. Pero los problemas no se resuelven con un simple cambio de gobierno.

Colombia: la eterna guerra sucia


Los medios españoles han recogido desde hace más de un mes las denuncias que llegan de Colombia del último de los horrores de la guerra sucia, eso que con un eufemismo se llama allá «falsos positivos». Como se sabe, se trata de los crímenes cometidos por el ejército y fuerzas de seguridad contra ciudadanos pobres e indefensos, secuestrados y asesinados lejos de sus pueblos para hacerlos pasar por guerrilleros y así obtener las recompensas establecidas en el marco de la política de seguridad democrática (otro eufemismo) de Uribe. Los hechos son de tal gravedad y tan notorios que el gobierno no ha tenido más remedio que destituir a 13 militares y el comandante del ejército, general Montoya, ha tenido que dimitir.

En estas informaciones (valga por todas el informe bastante completo de Winston Manrique Sabogal en El País) se recoge siempre la postura oficial, que no es otra que la de atribuir los crímenes a errores y abusos en la aplicación de una política correcta, que ha colocado a Uribe en las más alta apreciación de todos los gobernantes de América Latina. Vamos, que el problema es de algunas «manzanas podridas»…

Estos crímenes son posibles porque la impunidad es la regla en Colombia, porque todos los presidentes se han plegado, si no alentado, las violaciones de los derechos humanos por los militares. Como en Abu Grhaib, los que abusaron lo hicieron porque el contexto general les invitaba a ello y justificaba sus acciones. El problema no es que un sargento asesine a un pobre parado para obtener un permiso, el problema es que la lógica del sistema le dice que es válido todo lo que aterrorice aún más al débil y al indefeso.

Quiero hacerme eco de esas voces colombianas acalladas por los grandes medios. En el último Madrid Sindical (CC.OO) (p.9) encuentro una entrevista con la senadora colombiana Gloria Inés Ramírez, que denuncia un plan de aniquilamiento del movimiento opositor y la persistencia de los paramitares, bajo las etiquetas de Águilas Negras o grupos emergentes. La senadora del Polo Democrático recuerda como Uribe se montó en la ola de la guerra contra el terror de Bush. «Cuando el gobierno habla del terrorismo -dice- pretende desconocer las causas del conflicto», que no serían otras que la exclusión económica, política y social de la gran mayoría. Acusa a Europa de legitimar la política de Uribe y al gobierno de Zapatero de haber perdido su actitud crítica. Para la senadora Ramírez Obama despierta esperanzas, porque ha dicho que pondrá en el centro de su política los derechos humanos.

En materia de derechos humanos, Obama habrá de pasar dos test inmediatos: el cierre de Guantánamo y la no ratificación del Tratado de Libre Comercio con Colombia, en tanto no haya cambios en el respeto de los derechos humanos.

Mensajes en los atentados de Bombay


No es la primera vez que India sufre graves atentados terroristas de raíz islamista. Matanzas masivas, como las ocasionadas por bombas en los trenes de Bombay, siguiendo la estela de los atentados de Madrid y Londres. O ataques simbólicos, como el registrado contra el Parlamento de Delhi. Pero ninguno ha sido tan complejo y con tanta trascendencia.

El terrorismo no pretende tanto un resultado concreto sino hacer llegar a una población aterrorizada un mensaje que cambie su percepción del mundo en el que vive. Estos mensajes pueden ser muy directos y brutales o entrañar un conjunto de signos y significados dirigidos a distintos destinatarios. Los atentados de Bombay pertenecen a esta segunda categoría.

Mensaje comunal. Alguno de los terroristas ha manifestado que los ataques eran «una respuesta al mal trato de los musulmanes en la India«. Desde la partición, la minoría musulmana se ha quejado de discriminación, pese a que muchos de sus miembros ocupan relevantes posiciones sociales. Periódicamente se registran en India explosiones de violencia sectaria entre las distintas comunidades, hindús, sijs, musulmanes… La radicalización hindú propiciada por el Baratiya Janata aumentó la presión sobre la comunidad musulmana, presión ha disminuido con el Partido del Congreso en el gobierno. El mensaje, por tanto, busca la radicalización de los musulmanes y la adhesión de los jóvenes a la causa jihadista. Pero puede tener la respuesta de progroms contra los musulmanes.

Mensaje político. Las fuerzas de seguridad han sido puestas en evidencia. «Podemos desafiar al poderoso estado indio». Este mensaje puede tener consecuencias políticas, con el reforzamiento del Baratiya Janata y su política de mano dura en las próximas elecciones.

Mensaje internacional. «Si los musulmanes estamos perseguidos, nuestros hermanos de todo el mundo deben ayudarnos en nuestra lucha». Es un mensaje dirigido a recoger la solidaridad de la umma islámica. Pero también pone de manifiesto las implicaciones internacionales. Las autoridades indias han denunciado -como era de rigor- conexiones exteriores, que no pueden ser otras, claro está, que Pakistán y sus servicios secretos. Los atentados son ataque contra el proceso de normalización entre India y Pakistán, que sufrirá un enfriamiento e incluso se paralizará totalmente en el caso de una victoria del Baratiya Janata.

Mensaje social. Los ataques iban dirigidos contra el corazón de la India británica: la Puerta de la India, la estación Victoria. El mensaje es «India tiene que sacudirse su herencia británica» y «vosotros, los ricos anglófilos, ya no estáis seguros en vuestros refugios de lujo». Las raíces británicas son muy profundas, como para erradicarse con estos atentados. Los ricos, seguramente, fortalecerán la seguridad privada.

Mensaje económico. «Podemos paralizar la capital económica y financiera». La vitalidad de Bombay es tal que los atentados no supondrán una amenaza para su pujanza; si acaso, una nube más en la crisis que amenaza a las economías emergentes.

Mensaje global. Como en el ataque del hotel Marriot de Islamabad o los atentados contra turistas en Egipto, Indonesia o el Magreb el mensaje es «las tierras del Islam son peligrosas para vosotros, infieles;  no implantaréis vuestro modo de vida y vuestra globalización fracasará«. Sin duda, el turismo se verá afectado, pero India seguirá siendo un destino atractivo y difícil (por la vivencia de la pobreza) para los occidentales.

En definitiva, los hechos de Bombay son todo un desafío a la emergencia de la India como potencia global. La riqueza, diversidad y potencialidades del país continente terminarán por imponerse a la violencia terrorista.

(Un enlace a Open Democracy «What to make of the Mumbai attacks»)

Matices en la guerra del Congo


Niños soldados de Uganda en apoyo de grupos armados congoleños © APGraphicsBank

Estos días se desarrolla en el este del Congo una tragedia humana en la que miles de inocentes son víctimas de masacres, expulsiones, reclutamientos forzosos y violaciones. La I Guerra Mundial Africana se ha reactivado y son muchos los culpables. Me cuesta escribir sobre este conflicto por respeto a las víctimas, pero no puedo compartir el relato con el que algunos sectores progresistas lo explican.

Se etiqueta el conflicto como la guerra del coltán. La región de los Kivus es rica en esta mezcla de minerales, imprescindible para teléfonos móviles y otros dispositivos electrónico.s Toda la República Democrática del Congo -antes Zaire, antes Congo Belga- es riquísima en minerales. Como en casi todas partes, esa riqueza ha sido una maldición. La lucha por el control de los recursos naturales ha fragmentado el Congo desde su independencia, propiciado la existencia de caudillos locales manejados por intereses exteriores, la intervención de las grandes potencias y la interferencia de los países vecinos. Todo eso es cierto, pero intentar explicar lo que ocurre en el este del Congo como una conjura de las multinacionales con Ruanda para apoderarse de los recursos del Congo es más que una simplificación, es ignorar las raíces profundas del conflicto. En esa simplificación, Kabila es un dirigente democrático, Congo está siendo atacado por Ruanda, los tutsis masacran a los hutus, las tropas de la ONU son cómplices de los agresores ruandeses.

Las raíces profundas del conflicto no son otras que, de un lado, la destrucción del estado congoleño, convertido por el dictador Mobutu en una finca privada (como ya lo fuera propiedad de Leopoldo de Bélgica); de otro, el genocidio de Ruanda.

Es claro que si el estado congoleño controlara el territorio, las multinacionales no tendrían más que negociar, influir o corromper a esas autoridades. Pero como no existe estado, favorecen a unas u otras milicias; con ellas negocian, a ellas suministran armas… Son su brazo armado en un territorio sin ley.

En concreto, en ese territorio de los Kivus las fuerzas en presencia son:

a) el ejército nacional congoleño, más una banda de desarrapados que un ejército regulara, una banda con historial de rapiñas y violaciones de los derechos humanos; b) los mai-mai, otra banda que, bajo la capa de la tradición guerrera tribal, matan, extorsionan y violan; son aliados de Kabila y enemigos de los tutsis; c) los restos de las milicias hutus ruandesas (FDLR) responsables del genocidio, que desde Congo sigue atacando Ruanda; d) las milicias tutsis del general Nkunda, las más disciplinadas, que han cometido crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, y que no podrían llevar la iniciativa sin el apoyo del gobierno tutsi de Ruanda. Todos estos grupos, como ha denunciado Amnistía Internacional y testimoniado BBC reclutan niños y niñas

Y es que la otra raíz es el genocidio de Ruanda. En 1994, los radicales hutus desatan un genocidio en el que son exterminados cientos de miles de ruandeses, la mayoría tutsis. La victoria de las milicias tutsis del Frente Patriótico Ruandés provoca el éxodo de dos millones de ruandeses. Las milicias hutus y los restos del antiguo  ejército hutu empujan a estas masas a los campos de refugiados de Zaire. Puede decirse que en Kivu surge otra Ruanda, una Ruanda hutu, controlada por criminales, que siguen hostigando al poder tutsi al otro lado de la frontera. En 1997 Ruanda invade Kivu, desmonta los grandes campos de refugiados ruandeses y sus tropas cometen si no un genocidio planificado, sí terribles crímenes de guerra. El presidente ruandés Paul Kagame saca del ostracismo a Laurent Kabila, que en una marcha espectacular de Kivu a Kishasha termina con satrapía de Mobotu. Inmediantamente, Kabila rompe con sus aliados ruandeses y estalla la guerra mundial africana, en la que de un lado luchan Congo, Angola, Zimbabwe, Namibia con el patrocinio de Francia, y de otro, con patrocinio de Estados Unidos, Ruanda, Uganda y Burundi. El país sufre un terrible expolio. Hasta 5 millones de civiles mueren en esa guerra.

En 2002 se llega a un acuerdo de paz, pero el territorio sigue fragmentado y controlado por los distintos señores de la guerra. Joseph Kabila, el hijo de Laurent, revalida su poder en unas elecciones que terminan con la rebelión de su principal contrincante. Ahora, Kabila ha integrado en su gobierno al hijo de Mobut… La ONU despliega su más importante fuerza de paz, MONUC, con 15000 militares, un mandato fundamentado en el capítulo VII de la carta de las Naciones Unidas, y que permite a estas fuerzas utilizar todos los medios para el mantenimiento de la paz. Pero su tarea resulta imposible. El país es inmenso y sus comunicaciones precarias. Las unidades no tardan en verse en medio del fuego cruzado de unos y otros. Para los hutus, son aliados de los tutsis; para los tutsis, aliados de los hutus. El general español Díaz de Villegas, jefe de la misión, terminó por dimitir el mes pasado por considerarla destinada al fracaso. En algunos casos, las unidades de MONUC se convierten en una banda más, que, en lugar de proteger a la población, la extorsionan.

Hoy esa guerra mundial africana se reactiva. Tropas de Angola y Zimbabwe pueden esta combatiendo ya en Kivu. El coltán, los minerales, son el combustible de la guerra. Pero su causa última es no haber hecho justicia a las víctimas de genocidios y crímenes de guerra. Y su contexto el no haber dotado a MONUC con los medios necesarios para haber desarmado a todas las milicias.

(Sobre el conflicto considero de especial interés los informes y recomendaciones de Crisis Group)

La era Obama


Cayeron las Torres Gemelas.

Nos dijeron que era una nueva era. Que los enemigos no tenían derechos. Que todos eramos potencialmente enemigos. Que estaríamos seguros si nos desnudábamos de nuestra dignidad. Que destruirían las armas que nos destruirían. Que lo importante era salir en la foto. Que no nos podíamos permitir el lujo de dejar de destruir el planeta. Que no nos podíamos permitir el lujo de terminar con la pobreza. Que estábamos en un círculo virtuoso. Que nos caerían las migajas del hiperpastel financiero.

Y llegó la desaceleración… la crisis… la recesión… la estaflación… la deflación… la recesión

Nos dicen que refundarán el capitalismo en una «photoportunity». Pero no han leido a Adam Smith, ni a Carlos Marx. Pero no han leido no John Maynard Keynes, ni a Milton Friedman.

Nos dicen que el planeta puede esperar. Nos dicen que la pobreza puede esperar. Y que para que sigamos pagando nuestras hipotecas a 40 años tenemos que prestar billones a los bancos y así podremos pagar las hipotecas en 50 años. Que hacen falta fondos de todos para pagar nuestros propios despidos.

Nos dicen que no hay alternativa.

Y en esto llegó Obama

Nos dicen que es una nueva era.

Que por primera vez un negro llega a la presidencia imperial. Que es cosmopolita. Que se ha hecho a si mismo. Que es un gran orador. Que está preparado. Que sabe escuchar. Que es joven. Que es hábil. Que es disciplinado.

Que pudo ser socio millonario de una firma legal, pero prefirió trabajar con los más desfavorecidos.

Que quiere bajar los impuestos a la clase media y subirlos a los más ricos.

Que coquetea con la idea de un servicio público de salud.

Que no cuestiona la pena de muerte.

Que no descarta una legalización de los inmigrantes.

Que dará prioridad a nuevas fuentes energéticas.

Que no cuestiona las raíces del sistema.

Que ha sabido dar expresión al deseo difuso de cambio. Que montado en esa ola llega a la presidencia.

Que los afroamericanos por primera vez se sienten orgullosos de su país.

Que cerrará Guantánamo -la cárcel, no la base.

Que se retirará poco a poco de Irak. Que mandará más soldados a Afganistán y nos pedirá que nosotros también los enviemos.

Que no cuestiona el sacrosanto derecho de Israel a ocupar la tierra que Yahvé le legó.

Que hablará con todos, con Ahmedinejad, con Chaves o con Castro. Que hablar no quiere decir ceder.

Que se acabaron las «reaganomics».

Que todo el mundo le mira con simpatía. Que todos los extranjeros hubieran votado por él.

Que escoge como colaboradores a los colaboradores o alumnos de Clinton.

¿Será el comienzo de una nueva era?

Una nueva era, en la que si no somos capaces de encontrar alternativa al sistema, pongamos al menos por delante los derechos, lo público, la lucha contra la pobreza y la preservación del planeta.

Estados Unidos y Congo: cobertura, espectáculo y silencio informativo


Las televisiones españolas han destacado una tropa considerable a las elecciones de Estados Unidos y nos anuncian espectaculares programas informativos. La ocasión lo merece. Hay un anhelo de cambio de época y paradigma y lo que pase en el Imperio termina por afectarnos.

En el este del Congo, junto a la frontera con Ruanda, se desarrolla el enésimo episodio de la Guerra de los Grandes Lagos, la Guerra Mundial Africana. Un cuarto millón de personas han huido de sus hogares, un éxodo de proporciones biblícas y el riesgo de matanzas masivas es grande. Podemos estar al borde de un nuevo genocidio, propiciado por la desaparición del estado en la región, la manipulación de las diferencias étnicas por los gobiernos de Kigali y Kinshasha y la voracidad de las multinacionales. Las televisiones españolas se limitan a esparcir de vez en cuando alguna información breve con material de agencia, y eso que son imágenes con una fuerza especial. Ni siquiera  se ha «localizado» esta información, pese a que una misionera española haya perdido las piernas en una explosión o que el comandante de la fuerza de la ONU, un general español, haya dimitido. En definitiva, un escandaloso silencia informativo.

Muchos de los informadores en Estados Unidos han hecho un gran trabajo. Destaco los reportajes de Juan Antonio Sacaluga sobre el déficit democrático de Estados Unidos o el blog de Anna Bosch. Pero, ¿es necesario presentar los telediarios en Estados Unidos, como harán TVE y Antena 3? Tampoco pasaría nada para que algún equipo se traslara de Washington a Goma.