La razón de Estado prevalece sobre la Justicia Universal


Se veía venir. PSOE Y PP se han puesto de acuerdo para limitar la Justicia Universal.

La nueva redacción del art. 23 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que enviará el Gobierno a las Cortes, exige que para que en España se persigan los delitos de genocidio, de lesa humanidad, crímenes de guerra o terrorismo, cometidos en otros países, debe existir una conexión con España, bien por existir víctimas españolas, bien porque el presunto criminal se encuentre en nuestro país. Además, la jurisdicción española será subsidiaria a la del lugar de los hechos, esto es, los tribunales españoles se inhibirán siempre que se haya iniciado una causa penal que suponga una investigación y una persecución efectiva.

Mientras los procesados por los jueces de la Audiencia Nacional era latinoamericanos o africanos nadie se rasgó las vestiduras. Pero cuando los imputados son israelíes o norteamericanos entonces decimos que no podemos ser los «gendarmes del mundo». La sinrazón de la razón de Estado exige que  no nos creemos complicaciones con países «amigos y aliados», pero, sobre todo, poderosos.

La razón de Estado se impone también sobre las promesas de Obama.

Primero fue el mantener secretos los memorados de la tortura, luego la recuperación de las comisiones militares para juzgar a los presos de Guantánamo. Sabemos ahora que todos, republicanos y demócratas (Nancy Pelosi) sabían más de lo que decían y que todos se subieron al tren de las violaciones de los derechos humanos, pilotado por el Príncipe de las Tinieblas, Dick Cheney. Ahora, son los propios senadores demócratas los que niegan a Obama los 80 millones de dólares pedidos para cerrar Guantánamo.

George Bush se frota las manos en su rancho de Texas.

Estados Unidos no va a juzgar a sus torturadores -Obama dice que hay que mirar hacia delante. España se evitará hacerlo. Sólo un Tribunal Penal Internacional reforzado puede asegurar la justicia para toda la humanidad.

Imágenes de la globalización: Pakistán/Afganistán


En el valle de Swat, en Pakistán, se vive estos días otra de las grandes crisis de refugiados, o para ser más precisos, una crisis de desplazados. La Agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, ha hecho un llamamiento para reunir recursos para atender a 800.000 civiles que durante los últimos meses han huido de los combates entre el ejército y los talibanes. El número de desplazados puede haber sido inflado por las organizaciones humanitarias, pero en cualquier caso, entre los que viven en campamentos o en casas de familiares (donde les resulta más fácil mantener la segregación de las mujeres, el purdah) los que han dejado sus hogares son varias centenares de miles.

La ofensiva del ejército llega después de que avanzadillas de los talibanes tomaran un distrito, apenas a 100 kilómetros de Islamabad, la capital del país.

Se encendieron entonces todas las alarmas, más en Washington que en el propio Pakistán. ¿Podrían conquistar el poder y con él las bombas atómicas del país? Sólo unas semanas antes se había llegado a una tregua en este idílico valle de alta montaña, un acuerdo que permitía a los talibanes imponer su versión estricta de la sharia, la ley islámica.

Después de la incursión, Washington -su diplomacia, sus mandos militares- apretaron las tuercas al débil gobierno de Zardari. Y el ejército atacó de manera indiscriminada,con bombardeos áereos y de artillería que han ocasionado más víctimas entre los civiles que entre los milicianos y que ha provocado el actual éxodo.

Los testimonios de los corresponsales hablan de que los desplazados temen más al ejército que a los talibanes, con los que comparten una forma de entender la vida dominada por la sharia y el código pastún. Como en Afganistán, la política de tierra quemada, más que erradicar a los talibanes, enajena el apoyo al gobierno de la población civil y engrosa las filas de estas milicias fundamentalistas.

¿Qué saldrá de estos campamentos de desplazados si se eternizan, como es previsible? De los campamentos de refugiados afganos en Pakistán -todavía quedan allí un 1,7 millones- salieron los talibanes, los estudiantes de teología islámica que en apenas dos años, entre 1994 y 1996, tomaron el poder en Afganistán, después de barrer a los mujaidines, capaces de derrotar al Ejército Rojo, pero incapaces de ponerse de acuerdo entre ellos. Los estudiantes impusieron un orden cruel, pero orden al fin y al cabo que terminó con el caos de los mujaidines.

Los que huyen hoy de los combates del valle de Swat son las últimas víctimas de la guerra de Afganistán, un conflicto globalizado, hijo de la Guerra Fría.

Fue el último episodio de la Guerra Fría. Los soviéticos invadieron Afganistán en 1979 en apoyo de una de las facciones del Partido Comunista. Como todos los que trataron de conquistar este territorio no lo hicieron atraídos por sus riquezas, sino por su valor estratégico como territorio entre China, India, Pakistán e Irán. Y como los que les precedieron, los soviéticos no pudieron imponer su orden a este mosaico de pueblos levantiscos, orgullosos y primitivos.

El Ejército Rojo sufrió una derrota que aceleró la caída de la URSS. En ella tuvieron buena parte la CIA y los servicios secretos paquistaníes, financiando, armando y apoyando a los mujaidines, los guerreros de Dios.

Y se convirtió en un conflicto globalizado. Expulsados los soviéticos poco importaba en Washington el destino del país. Tampoco preocupaba mucho a los mujaidines y sus jefes, los Señores de la Guerra, lo que ocurriera en el resto del mundo y desde luego no parecían dispuestos a extender la sharia, o no más allá, al menos de alguna de las antiguas repúblicas de Asia Central.

Los talibanes ya tenían otros designios, instaurar el Califato Universal, aunque todos sus esfuerzos y energías se concentraban en su país. Pero dieron acogida a un millonario saudí que había financiado la lucha contra los soviéticos y que si tenía una idea y una estrategia para lanzar la jihad, la guerra santa, global. Se llamaba Osama Bin Laden.

Estados Unidos y una coalición de «voluntarios» expulsaron a los talibanes en el primer episodio de Guerra contr el terror de Bush. Los norteamericanos hicieron la guerra desde el aire y la infantería la puso la Alianza del Norte, la unión de circunstancias de los Señores de la Guerra no pastunes.

Bin Laden se refugió en algún lugar de la porosa frontera entre Pakistán y Afganistán -eso suponiendo que no esté tomando el sol en las Bahamas… Fuera de bromas, lo cierto es que las tribus pastunes, a un lado y otro de la frontera, la línea Durand, trazada artificialmente por el Imperio Británico, comparten los mismos códigos y el mismo entendimiento rigorista de la religión.

Estados Unidos y sus aliados pusieron en el poder a Karzai, un pastún occidentalizado. Los norteamericanos mantuvieron su misión de combate en el sur, produciendo frecuentes «daños colaterales» entre la población. Y al resto del país llegaron los soldados de la OTAN con una imposible misión de reconstrucción. La corrupción, los ataques indiscriminados, la presencia de unas tropas percibidas como ocupantes han extendido la mancha talibán, a un lado y otro de la frontera.

Obama cambia de estrategia. Quiere favorecer la reconstrucción y desarrollar una lucha contrainsurgente en alianza con grupos locales. Y para ello pide a sus socios de la OTAN más tropas.

Los seminaristas barbudos amenazan con tomar el poder en Kabul e Islamabad. No tienen fuerza para hacerlo, pero sí para mantener una inestabilidad que afecta a Pakistán, Afganistán, India, Irán y las repúblicas ex soviéticas de Asia Central.

AfPak, como ahora designan los norteamericanos a Pakistán y Afganistán, seguirá siendo un foco de irradiación del jihadismo global.

Y otros muchos inocente, como los del valle del Swat, se convertirán en refugiados en su propia patria.

(Otras entradas de la serie Imágenes de la globalización: Piratas del Índico, La Nueva Gripe, Refugiados, Sri Lanka)

Imágenes de la globalización: Sri Lanka


En medio del silencio casi universal decenas de miles de civiles se encuentran atrapados en los últimos coletazos de una guerra que ha convertido a estas gentes en desplazados, refugiados en su propia tierra.

Sri Lanka, la Ceilán de los que estudiamos geografía en los 60, esa isla, con forma de lágrima, en el Indíco, al sur de la India, fue primero ocupada por los portugueses para terminar formando parte del Imperio Británico. Los británicos trajeron de la India a trabajadores tamiles, que asentaron en el norte y noreste de la isla. La mayoría originaria, los cingaleses, budistas, consideraron a los tamiles, hindues, una minoría privilegiada. Colonialismo y movimientos de población están en el origen del conflicto.

Después de la independencia, en los 80, estalló la guerra entre el gobierno dominado por los cingaleses y las milicias constituidas por los tamiles, los Tigres Tamiles. A mediados de los 80, India envió una fuerza de pacificación, que pese a los lazos de los tamiles con sus parientes del estado indio de Tamil-Nadu, no favoreció a la guerrilla. La venganza llegó en 1988 con el asesinato del primer ministro indio, Ravij Gandhi, por militantes tamiles. El conflicto se alimentó de nacionalismo identitario y se proyectó en forma de magnicidio a la vecina India.

En los 90, la capital del país, Colombo, se convirtió en escenario frecuente de sangrientos atentados con bomba. Los Tigres precedieron en el uso de terroristas suicidas (mujeres incluidas) a Al Qaeda y las milicias palestinas. En 2002 se llegó a un acuerdo de paz, roto frecuentemente por ambas partes y que degeneró en guerra abierta en 2006. Desde entonces, los Tigres han ido perdiendo territorios hasta quedar confinados en una estrecha franja. Se ignora con exactitud cuantos civiles están atrapados en ese infierno. Ni el gobierno abre corredores humanitarios ni la guerrilla los permite salir. Los bombardeos afectan a los precarios hospitales que se mantienen en la zona. El enviado de la BBC relata lo que se supone está ocurriendo detrás de las líneas que el ejército no permite traspasar a los informadores.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Sri Lanka no tiene grandes recursos naturales ni es un territorio estratégico para las grandes potencias. Ello explica el clamoroso silencio informativo. Ha sido y es uno de esos conflictos olvidados. Lo que allí ocurre  es un caso de crímenes contra la humanidad,  para afrontar el cual la comunidad internacional debiera de invocar el principio de responsabilidad de proteger, esto es, facilitar a esta población la protección que su gobierno le debe y le niega.


(Otras entradas de la serie
Imágenes de la globalización: Piratas del Índico, La Nueva Gripe, Refugiados, Pakistán)

Imágenes de la globalización: piratas del Índico


Hace poco más de un año, el 8 de abril, en plena crisis de los alimentos (¿se acuerda alguien de las subidas de precios y de los desabastecimientos de cereales?) una foto de Robert Zoellick,  mostrando en una rueda de prensa un pan me sugirió una entrada en este blog Imágenes de la globalización. 3504 vistas ha tenido esa entrada, la más visitada de este blog.

Cada día, miles de personas escriben en Google «imágenes», «globalización» (o «imajenes», «globalisasion») y el buscador remite a una decenas esta página, seguramente porque, de forma inadvertida, tuve el acierto de utilizar como título un gran argumento de búsqueda. Muchos de los que llegan a la página quedarán decepcionados, porque seguramente buscan un elenco de imágenes que reflejen las distintas manifestaciones de la interdependencia mundial que hemos dado en llamar globalización. Así que, para compensar la decepción doy comienzo a una serie de «imágenes de la globalización». No siempre las imágenes más representativas están disponibles, así que utilizaré fotos para también las imágenes que la propia palabra crea. Empiezo con un tema de actualidad: piratas en el Índico.

PIRATAS DEL SIGLO XXI

Las aguas del Océano Índico en el Cuerno de África, salida del Mar Rojo, es una de las regiones marítimas más navegadas. Petroleros, mercantes siguen la ruta del Mediterráneo hacia la India o el sureste asiático. También pesqueros de altura, como los atuneros españoles, faenan en una aguas muy ricas. Y de repente, irrumpen los piratas, como si de una novela de Salgari se tratara (¿leen nuestros adolescentes a Salgari?). Para los españoles la primera irrupción informativa del fenómeno fue el secuestro del Playa de Bakío, liberado tras pagar cuantioso rescate.

Los piratas ponen en peligro dos manifestaciones de la globalización: el comercio mundial y la pesca intensiva. Incluso los piratatas ponen como excusa el expolio de sus mares por los pesqueros españoles, japoneses o coreanos. Pero para que la industria del secuestro funcione son necesarias también algunas herramientas propias de la globalización. Los piratas viajan a bordo de frágiles embarcaciones y usan viejos kalasnikov, pero se han dotado de comunicaciones por satélite, que les permiten coordinarse y localizar a sus presas. Sin embargo, la herramienta más sofisticada no son las telecomunicaciones sino la ingeniería financiera. Despachos de abogados de Londres llevan la voz cantante en las negociaciones y los rescates son colocados en cuentas en paraísos fiscales, desde lo que se hace llegar luego una parte en metálico.

La respuesta de la llamada «comunidad internacional», esto es de los países con intereses globales o específicos (como España, para proteger a sus pesqueros) ha sido enviar una flota a una zona marítima inmensa. En esta reedición de la diplomacia de las cañoneras, la OTAN ha mandado un contingente, en el que cada navío aplica sus leyes nacionales para afrontar el desafío. No existe ninguna autoridad o tribunal internacional para luchar contra la piratería. Una vez más, faltan las instituciones para gobernar la globalización.

¿DE DÓNDE SALEN LOS PIRATAS?

Los informaciones nos hablan de Somalia como un estado fallido. Es cierto, pero no nos explican cómo se ha llegado a esta situación. Los piratas no son más que los miembros de algunos subclanes que han convertido la piratería en una industria. Somalia está fragmentada en territorios con distintas características y distinto pasado colonial. En ausencia de una autoridad política (nacional, regional, ni siquiera local) las únicas leyes son las tradicionales que vinculan y oponen a una compleja estructura social de clanes, subclanes y familias.

El origen último está en el colonialismo (francés, inglés, italiano) y la causa más próxima la guerra fría. El dictador Siad Barre quiso implantar el socialismo científico. Fue derrocado en 1991. Desde entonces, el caos. A partir de ese momento, Somalia irrumpe periódicamente en el flujo de la información global.

A finales del 91 la lucha de todos contra todos desató en toda Somalia, pero especialmente en su capital Mogadiscio eso que desde entonces viene llamándose emergencia humanitaria. Falta de alimentos provocada por los combates, sí, pero también por la imposición del Banco Mundial de que se privatizaran los servicios veterinarios. Somalia que exportaba camellos y ganado ovino a Arabia Saudí ve morir a sus ganados.

En el otoño del 91 una coalición internacional acaba de ganar la Guerra del Golfo. Por entonces nos contaban que la Historia había terminado, así que Bush padre, a punto de dejar la presidencia, quiere demostrar que existe un nuevo orden mundial y pone en marcha, con la aquiesciencia de Butros Gali, la operación Restaurar la Esperanza. Como parar la carnicería en la antigua Yugoslavia parecía imposible, ¿qué mejor que lanzar una operación para pacificar un pequeño país sin ejército?

El desembarco en las playas de Mogadiscio de los marines se escenifica como un evento mediático. Hay más cámaras que soldados… Es la operación militar-humanitaria perfecta para las fechas navideñas, la primera manifestación de la ingerencia humanitaria. Pero pronto esas fuerzas internacionales toman partido en contra de uno de los señores de la guerra, Mohamed Aideed. Las calles de Mogadiscio se convierten en trampas mortales. Un helicóptero Black Hawk es derribado y su piloto arrastrado por la multitud. Las imágenes causan un trauma en Estados Unidos. El episodio marcará la primera presidencia de Clinton y su inhibición en Bosnia y Ruanda. Black Hawk se convirtio en película, es hoy uno de los videojuegos más populares. Imágenes de televisión, cine y virtuales que fueron una de las fuentes que alimentaron el revanchismo norteamericano que buscaba desquitarse en Irak.

Durante una década, Somalia se cuece en su propia barbarie, sin apenas atención del resto del mundo. Las ONGs, la globalización del humanitarismo, trabajan en muy difíciles condiciones.

Todo vuelve a cambiar a partir del 11-S. Los servicios secretos occidentales creen ver que Somalia puede ser la alternativa para el santuario que Al Qaeda ha perdido en Afganistán. Hay una semejanza. Al igual que en Afganistán los estudiantes islámicos, los talibanes, habían conseguido implantar un orden terrible (pero orden al fin y al cabo), en Somalia, las milicias de una coalición de tribunales islámicos  locales van poco a poco controlando Mogadiscio.

¿Cómo combatir el peligro islámico? Alentando la intervención de Etiopía. En principio, el ejército etíope parece vencer a las milicias islámicas, pero pronto el magma somalí enguye a los invasores. Etiopía terminará por retirarse.

Las milicias islamistas vuelven a Mogadiscio, pero los occidentales parecen haber aprendido la lección y deciden confiar en un nuevo presidente,  que promete poner orden y terminar con los piratas. Dicen que es «islamista moderado». Vaya… El caso es que una conferencia de donantes le ha prometido 165  millones de euros. ¿Adivinan quién será el mayor pagano? Sí, la Unión Europea.

¿Cuál será el próximo capítulo, la próxima imagen de esta historia de globalización?

(Otras entradas de la serie Imágenes de la globalización: La nueva gripe, Refugiados, Sri Lanka, Pakistán)

El ovillo indio


«Los indios están votando en una crucial elección que puede ser la última». A esta desesperanzada y nada profética conclusión llegó un reportero de The Times que cubrió las elecciones indias de 1967. Cuatro décadas después, los indios no han dejado de votar regularmente y lo vuelven a hacer desde el pasado 16 de abril (hasta el 13 de mayo) en unas elecciones clave, no porque en ellas se juege la democracia, sino porque son las primeras en las que India es un actor global claramente reconocido. (Para seguirlas nada mejor que la cobertura de la BBC.)

La corrupción, el clientelismo y la desigualdad son males endémico de la India. Pero ningún otro país ha sido capaz de encauzar democráticamente la diversidad de un país gigantesco. La India es la mayor democracia del mundo, un caos que funciona y que en los últimos años ha sido capaz de generar una próspera clase media. En este sentido, India está mucho mejor preparada que China, con su sistema centralizado, para superar la crisis.

Inicio aquí la práctica de incluir firmas invitadas. Empiezo con Paco Audije, ex corresponsal, secretario general adjunto de la FIP y un verdadero especialista en India. Este es su análisis.

La madeja india

Paco Audije

Impredecible. Una madeja difícil de desenredar. Así describe el actual proceso electoral el semanario indio  Frontline .

Las elecciones y la votación implican a 714 millones de votantes para un parlamento en el que el principal partido –en la Lok Sabha, la cámara baja actual- apenas supera el 27 por ciento de los escaños. La expresión inglesa hung parliament, una cámara sin mayoría clara, es siempre realidad en Nueva Delhi: nunca hay posibilidad de mayoríaabsoluta. Los indios están acostumbrados a tener siempre una especie de permanente “hung parliament”.

La mayor parte de los sondeos favorecen al Congreso, pero incluso si eso se confirmara,  tampoco significaría otra cosa que lo habitual: el partido con mayor número de votos tendrá que negociar con multiples  aliados, algunos poco  fiables.

La fragmentación de los partidos

El panorama del mundo politico indio está ya muy lejos de la muy relativa uniformidad que le proporcionó el Congreso en las primeras etapas de la independencia, durante el período Nehru. La fragmentación es su característica principal. En dos niveles: continúa el reforzamiento de los partidos regionales y aumenta la importancia de líderes que representan  la lucha de las castas bajas, de los intocables o de las etnias y grupos considerados fuera del sistema de castas.

Los dos mayores partidos “nacionales”, el Congreso y el conservador Bharatiya Janata Party (BJP), parecen converger lenta, imperceptiblemente para algunos, en muchos puntos de sus programas. Mientras, las alianzas pueden ser múltiples y contradictorias. Una escisión del Congreso, el Nationalist Congress Party, reafirma que puede pactar en Maharashtra y Goa con el Congreso y –sin que nadie lo perciba como contradictorio- con sus rivales en otros estados, como Orissa. Entretanto, se sigue considerando libre de hacerlo con unos u otros, en la Lok Sabha.

Debates y banderas de la campaña

El Congreso mantiene la bandera del laicismo, de las mejoras económicas aparentemente no tan afectadas como en China por la crisis. El crecimiento sostenido en años pasados en torno al 8 por ciento decae y la bolsa de Bombay puede ver la situación con los ojos de Londres o Nueva York, pero la India agrícola y rural no lo ve de la misma manera. Esos votantes de la India perdida, de la persistente India de las aldeas, siguen votando en función de elementos locales, también de caciques, fracturas lingüísticas o del precio del kilo de arroz. El Congreso promete que lo tendrán a 3 rupias (un euro equivale a 65 rupias indias), el BJP afirma que lo tendrán  a  sólo 2  rupias (ver “714 millions de voix” )  Y aunque sus corrientes internas mantengan sus viejas tendencias prohinduistas (hindutva), el Bharatiya Janata está lejos o ha rebajado su perfil de partido del extremismo  hinduista: durante su paso por el gobierno central tuvo un comportamiento moderado. En esta campaña, sus líderes tratan de hacer al Congreso –retrospectivamente- corresponsable de los enfrentamientos comunitarios que giraron en torno a la destrucción de la mezquita de Ayodhya, hace once años (http://www.hinduonnet.com).

Las fuerzas políticas del llamado Tercer Frente, que agrupa a la miríada de partidos implantados en estados o territorios determinados, denuncian  el envejecimiento de los líderes del BJP y del Congreso, como  el primer ministro Manmohan Singh,76 años,o el propio Lal Krishna Advani, 82 años, que impulsó la destrucción de la mezquita de Ayodhya y un movimiento antimusulmán  que llevó al BJP al gobierno de la Unión India entre 1998 y 2004.

Los terrorismos y las elecciones

En términos indios, no hay grandes escándalos de corrupción y tras los atentados de Bombay,  en noviembre, otros recuerdan los que sufrió el país cuando el BJP ocupaba el poder. La seguridad es tema de preocupación, pero no está teniendo un impacto decisivo en el debate de las elecciones. No delimita divergencias fundamentales, ni está reforzando la desconfianza entre las distintas componentes comunitarias o religiosas.

Las diversas facciones del terrorismo maoista o naxalite (de Naxalbari, el lugar en el que actuaron por vez primera) actúan en diversos estados del golfo de Bengala, desde hace unas tres décadas. Un atentado acabó con la vida de 18 personas el pasado 16 de abril. Esas acciones se pierden en la galaxia dispersa de la India, tanto como otras insurgencias. El ULFA, United Liberation Front of Assam, está activo desde hace 30 años en el estado de ese nombre. Durante las largas campañas y los largos procesos de voto, esos grupos –apoyados permanente u ocasionalmente por los servicios de los países enemigos de la India- incrementan sus atentados. Forma parte del guión.

Evolución en Cachemira

En este sentido, hay que mirar hacia la evolución del problema de Cachemira. La política de Estados Unidos  ha tomado hace tiempo distancias con respecto a Pakistán (antes aliado; ahora aliado y problema serio para EEUU). Ese giro estadounidense –que tiene su origen en la guerra contra los talibanes y Al Qaeda- ha  favorecido a una India que si no ha resuelto el problema de Cachemira, puede al menos empezar a verlo en términos más políticos que militares (“Demain, la paix au Cachemire?”, Le Monde Diplomatique, abril 2009).

Dinastías políticas, liderazgo y tercera alternatiiva

Lo extraordinario del proceso indio es que Manmohan Singh y Advani son contemplados como líderes “provisionales”, cada uno por razones distintas. Singh mantiene, de todos modos, gran parte de su prestigio como gestor equilibrado, a pesar del ejercicio del poder.Y durante la campaña ha mostrado que puede responder agresivamente a su principal rival. Ha dejado ver que no es sólo el intelectual alejado  de los navajazos de la arena política india . Advani aparece ante buena parte de los indios como un dinosaurio, un Fraga de la  política india que conserva la fidelidad de los sectores más conservadores.

Pocos defienden abiertamente la vigencia de las dinastías, pero haberlas haylas. No solo la dinastía de los Gandhi-Nehru, sino también otras dinastías familiares que son parte esencial de la India en varios niveles.

El analista Hariraj Singh Tyagi afirma estos días: “Está muy difundida en el país la idea de que Sonia Gandhi es la líder de mayor talla política en esta elección y que el Congreso es el mayor partido, con sus puntos de vista moderados y situados a medio camino”. Las más recientes elecciones para asambleas de varios estados, a finales de 2008, dieron como resultado un refuerzo del Congreso con respecto al BJP (“Why India’s state elections matter”).

Regateo político mientras se vota

El Estado indio moviliza a dos millones de soldados y policias para que el voto tenga garantías de seguridad. Terminado el proceso en una parte del territorio, gran parte de esas unidades se desplazan a otro. La elección tiene lugar en cinco fases territoriales (hasta el 13 de mayo) en un total de 828.000 colegios electorales.

Naturalmente,  durante ese desarrollo, las fuerzas políticas siguen negociando y mirando de reojo los resultados. De modo que alguien como el Comunist Party of India (Marxist), que se distanció del Congreso en Delhi por discrepancias sobre lo que consideró cesiones a Estados Unidos en el tratado nuclear, y que gobierna en Bengala Occidental, Tripura y Kerala, puede decir que tienen  tiempo aún para derrotar el Congreso y formar esa Tercera Alternativa aún no creada formalmente. Algunos medios, especialmente occidentales, están haciendo de la líder Mayawati Kumari, llamada “reina de los intocables” y jefa del gobierno de Uttar Pradesh (182 millones de habitantes), la tercera en discordia (“India vota durante un mes para elegir nuevo Gobierno”, El País, 17 abril 2009).

Pero con tantas variantes y en unas elecciones tan complejas, el regateo y los cálculos políticos no terminan en la primera fase del voto. La democracia es negociación múltiple, casi inacabable. El Congreso es favorito, pero la forma en la que se desenredará el ovillo es díficil de anticipar. La mayor democracia del mundo vuelve a fascinarnos desenredando su caótica madeja sin perder su imperfecta imagen de estabilidad.

Turquía y Armenia avanzan hacia la normalización


Barack Obama reabrió durante su gira europea la siempre latente cuestión turca. Al recomendar a la Unión Europea el ingreso de Turquía no hizo sino reafirmar una posición tradicional de Estados Unidos, que es vista por muchos en Europa como una ingerencia. Sarkozy -faltaría más- adoptó la pose de independencia y le constestó que ese es un asunto interno de los 27.

No sé si ayudan o perjudican las presiones norteamericanas en el anclaje definitivo de Turquía a Europa. Pueden ablandar resistencias gubernamentales, pero crean resquemor en las opiniones públicas de Francia y Alemania, nada partidarias de la integración.

El mejor camino de Turquía hacia la UE es el de la normalización. Normalización democrática y social. En otras palabras, suavizar su factores diferenciales: resolver la cuestión kurda, crear espacio de convivencia para laicos y religiosos… y superar la cuestión armenia. La negación del genocidio armenio ha sido un factor de fricción diplomática y el pretexto para limitaciones a la libertad de expresión.

Ahora, después de una década de trabajo de académicos y encuentros de la sociedad civil, Armenia y Turquía se preparan para normalizar sus relaciones. El Internacional Crisis Group acaba de publicar un informe titulado Turkey and Armenia: Opening Minds, Opening Borders (resumen ejecutivo y recomendaciones; pfd). El trabajo documenta este proceso, determina los puntos esenciales del diferendo y realiza recomendaciones a ambos gobiernos para que el proceso no se frustre.

A Turquía le recomienda que no sacrifique la normalización a las exigencias de Azerbaiyán de retirada armenia de Nagorno-Karabaj. Y a Armenia que pacte con Azerbaiyán en el marco de la OSCE unos principios para la retirada de sus tropas del enclave. Como siempre, en los territorios bisagra entre Europa y Asia, unos conflictos albergan a otros, como si de matrioskas se tratara.

Cuando Turquía sea un país «normal», con relacionaes normales con todos sus vecinos estará más cerca de la Unión. Para la Unión, la integración sería un acierto estratégico. Institucionalmente supone un desafío gigantesco, que la Unión paralizada de hoy es incapaz de afrontar. Si los 27 hicieran ahora caso a Obama la Unión se convertiría en una simple  zona de libre cambio.

Las dificultades de Obama con la democracia digital…y Cuba


Franklin D. Roosevelt supo explotar un nuevo medio, la radio, para establecer una relación especial con los ciudadanos. Otro tanto hizo Kennedy con la televisión. Y Obama ensaya fórmulas de democracia digital. Pero al político que ha llegado al poder en la ola de una campaña digital se le está atragantando la tecnología.

La Casa Blanca no tiene la tecnología adeacuada para, por ejemplo, realizar el envío masivo de correos. Además, toda acción gubernamental está sometida a normas y procedimientos, ente otros, en materia de privacidad. Ahora los vídeos de YouTube incrustados en el blog de la Casa Blanca llevan un enlace a la política de privacidad de este repositorio, advirtiendo que se recogen cookies, como puede verse en el siguiente vídeo.

Lo más importante es que los entusiastas jóvenes tecnólogos que acompañaron a Obama en su carrera a la Casa Blanca, están aprendiendo que gobernar no es hacer campaña. Que gobernar no es agitar o movilizar. Que existen responsabilidades y un escrutinio permanente.

Son ya muchas las voces que reprochan a Obama no haber aprobado, como prometió, una directiva del gobierno digital (e-goverment) como prometió. No falta tampoco el uso de las nuevas herramientas para controlar la acción de gobierno. ProPublica (una interesante iniciativa de periodismo de interés público) ha puesto en marcha su ChangeTracker que advierte de los cambios en las páginas oficiales n whitehouse.gov , recovery.gov y financialstability.gov.

(Fuentes: Washington Post, Wired)

EPÍLOGO CUBA

Interrumpo la redacción de esta entrada para ver los telediarios. Y me entero que Obama ha levantado las restricciones a los contactos con Cuba. ¿Y cuál es la última entrada del blog de la Casa Blanca? Pues Obama buscando huevos de Pascua, con el correspondiente vídeo (el incrustado más arriba).

Millón y medio de cubano-americanos habrán acogido con alegría o rechazo esta medida. Pero para los servicios de información de la Casa Blanca la noticia es el huevo de Pascua.

La medida estrecha más aún el estrecho de La Florida. La población de Cuba se va beneficiar y los cubano-americanos van a reconstruir sus lazos con el país de sus orígenes. La llegada de remesas también será un balón de oxígeno para el gobierno de Castro. Es una buena plataforma para un mayor acercamiento que puede escenificarse en la próxima cumbre de las Américas. El reto para Washington y La Habana es el levantamiento total del embargo. La transición a la democracia se aceleraría -los hermanos Castro mediante.

Enhorabuena al pueblo de Cuba.

Diplomacia YouTube


El presidente Obama ha hecho una primera apertura simbólica hacia Irán felicitando el año nuevo a los iraníes en un vídeo, colocado en el blog oficial de la Casa Blanca. (Es curioso que aunque en YouTube podemos encontrar el vídeo sin subtítulos en farsi, la versión recogida por la Casa Blanca es la incrustación del vídeo en YouTube con subtítulos).

El mensaje puede resumirse en un titular: Irán recuperará el papel que merece en la comunidad de naciones si renuncia a promover el terrorismo y a su programa nuclear. Las autoridades iraníes han pedido a Estados Unidos más que palabras para comenzar una nueva época de relaciones. Son los primeros pasos de un complejo ballet que puede llevar a encuentros al máximo nivel. Nada ocurrirá hasta después de las elecciones en Irán, que puede volver a ganar Ahmedinejad.

La diplomacia clásica, por definición, establece cauces permanentes y discretos de comunicación entre estados. Junto con el uso de la fuerza, ha sido el principal determinante de las relaciones internacionales. El contacto entre soberanos ha sido siempre otro factor clave. En el siglo XX, con regímenes políticos cada vez más personalistas, la diplomacia de la cumbres trajo a veces cambios reales y dramáticos (Munich, Rykiavik), pero ha terminado por convertirse en un ejercicio de relaciones públicas, dirigido a las respectivas opiniones públicas nacionales. Las técnicas de las relaciones públicas aplicadas a las relaciones internacionales ha traído la diplomacia pública, consistente en construir imágenes y ejercer un poder blando para que otros estados influidos por sus opiniones públicas desarrollen políticas que no sean favorables.

El vídeo de Obama se encuadra en estas estrategias de diplomacia pública. No es la primera vez que un mandatario dirige un mensaje en forma de vídeo a otro país. Pero ahora ese vídeo no hay duda que llegará a esa opinión pública, a través de YouTube y la difusión viral. El momento y el motivo también son estratégicos. El Nowruz, el año nuevo persa, el nuevo día que coincide con el solsticio de primavera, es una fiesta que se celebra desde Bosnia a la India por multitud de pueblos con raíces persas. Es una fiesta no islámica, que el régimen de los Ayatolas no tiene más remedio que respetar, pero que nada tiene que ver con el tremendismo de la Asura chií. En definitiva, una fiesta laica en una república islámica.

No me extrañaría que Ahmedineyad respondiera con otro vídeo.

Díselo a Obama… en vídeo


Dos organizaciones periodísticas de Estados Unidos, WorldFocus (televisión y portal de información internacional) y GroundReport (portal de periodismo ciudadano) lanzan la iniciativa de abrir una canal específico en YouTube, Talk to Us,  para recoger vídeos en que periodistas de todo el mundo hagan llegar sus opinions o propuestas al presidente Obama sobre las grandes cuestiones mundiales. Los mejores vídeos serán difundidos por WorldFocus en su informativo a través de la televisión pública norteamericana (PBS). Los vídeos pueden utilizar cualquir lengua, pero son preferidos en inglés.

No es nuevo habilitar utilizar un canal de internet para hacer llegar opiniones y propuestas a los poderesos. Lo nuevo del caso es que se busque la participación de periodistas de todo el mundo sobre cuestiones internacionales… y que para ello se utilice un vídeo. El vídeo es un medio de expresión poderoso -representa la realidad con la pregnancia de la imagen y el sonido- pero no es un buen vehículo para propuestas complejas ni pensamientos abstractos, que se expresan mejor a a través de la palabra escrita.

La gran cuestión que subyace es que se hace con todo este flujo de información que fluye desde la base hasta el vértice.

Sí, ahora cualquiera puede dirigirse a los poderosos. Otra cosa es que le escuchen.

Recuperar la información internacional, ahora global


Todo el mundo habla de la crisis de los diarios norteamericanos. A su caída en lectores, publicidad y beneficios se atribuyen viejos vicios, anteriores a la crisis y al reto del periodismo digital. Entre estos vicios está la progresiva decadencia de la información internacional y, sobre todo, el abandono de la cobertura directa de países y acontecimientos.

En tiempos de crisis aparece un nuevo medio on line GlobalPost. Se trata de una red de corresponsales, 70 en 53 países, que trata de ofrecer una información internacional más allá de las noticias urgentes, con planteamientos en profundidad y visión global (por ejemplo, plantearán el mismo tema en un connjunto de países). Ese Post en el título advierte ya de una tendencia a convertirse en una alternativa a los grandes periódicos en los temas internacionales, al tiempo que buscan como grandes clientes a los periódicos. Reuters da más detalles. Por ejemplo, los corresponsales son freelancers (periodistas, militares o diplomáticos retirados, académicos) que cobran 1.000 dólares mensuales y un porcentaje en acciones de la compañía.

Ya veremos que recorrido tiene esta iniciativa. Lo que está claro es que las agencias encuentran nuevos competidores y los periodistas intentan rentabilizar su experiencia profesional en el entorno digital. En cierto modo es como volver a los orígenes del periodismo: comerciantes, militares, diplomáticos que mandaban correspondencia -de ahí corresponsales- a los periódicos de la metrópoli.