La tasa Tobin: la utopía es posible


En lo más álgido de la crisis un conspicuo capitalista español dijo que había que «poner en paréntesis el capitalismo». Superado lo peor de la crisis financiera, el personaje mencionado y el establecimiento económico en general vuelven a las andadas, como si nada hubiera pasado.

Pero si ha pasado. Más de cara a la galería que con voluntad real, los grandes poderes se apuntan a la regulación financiera. Impuestos del 50% sobre los «bonus» de los ejecutivos bancarios, como los que van a establecer Reino Unido, Francia y Alemania, hubieran sido anatema hace muy poco.

La Unión Europea ha dado un paso histórico. Recomienda al FMI la instauración de un impuesto sobre las transacciones financieras internacionales, en definitiva la tasa Tobin. Pensada por este economista discípulo de Keynes como una forma de luchar contra los movimientos especulativos de capitales, fue abrazada como una de las propuestas más concretas de los movimientos alternativos, y promovida sobre todo por ATTAC, que vieron también en ella una fuente de financiación para un fondo para luchar contra la pobreza.

Se nos decía que «no se puede» poner restricciones a unos mercados perfectos que crean riqueza. Hoy está claro que esos mercados ni son perfectos, ni han creado riqueza, sino que han empobrecido más, por ejemplo, a las clases medias. Hace poco Joaquín Almunia, Comisario de Asuntos Económicos, declaraba que era una idea bonita, pero poco práctica. Ahora se demuestra que la utopía puede ser posible, aunque el demonio estará, como siempre, en los detalles. Se nos decía que no había fondos para luchar contra la pobreza y se han derramado billones de dólares para salvar a los bancos.

Vivimos en un momento de aproximación entre el angélico y descomprometido «Yes, we can» de Obama y el militante «Otro mundo es posible» de los movimientos alternativos. A todos nos toca exigir a nuestros representantes que nos traicionen en los detalles.

(Una propuesta técnica para la instauración de este impuesto: ¿Se deberían pagar impuestos por consumir productos financieros? – Carlos Arenillas – El País de los Negocios, 20-12-09)

La larga sombra del genocidio de Ruanda


Anoche volví a ver con emoción la película «Hotel Ruanda». ¿Qué habríamos hecho cada uno en una situación como esa? Como siempre cuando la naturaleza humana se pone al límite, unos pocos sacan lo mejor y lo peor que tienen dentro de sí, mientras que la mayoría se convierte en víctima inocente o verdugo pasivo. El director del Hotel de la Mil Colinas salvó con dedicación e ingenio a las más de mil personas que se refugiaron en sus instalaciones.

La película muestra el estallido del genocidio en Ruanda en 1994. Pero el genocidio se expandió y ramificó y todavía actúa. El gobierno hutu y los interhamwes huyeron al Zaire, protegidos por tropas frencesas y llevándose consigo al menos un millón de personas, en un éxodo bíblico y terrible. Instalados en campos en la región de Kivu, hostigaban al gobierno tutsi de Ruanda, hasta que éste intervinió en Zaire en 1997, convirtiendo a su aliado Laurent Kabila en presidente de un país, reconvertido en República Democrática del Congo. Durante esa operación se cometieron actos de genocidio contra la población hutu y se asesinó  a un grupo de misioneros maristas españoles. Por estos actos, está en curso en la Audiencia Nacional una querella contra las principales autoridades del régimen tutsi de Ruanda. Luego, Kabila rompió con sus aliados ruandeses y se desencadenó una guerra por las riquezas naturales del Congo, con participación de los países vecinos y de Francia y Estados Unidos en la sombra. En este conflicto, que todavía colea, han muerto casi dos millones de personas, víctimas de distintas fuerzas armadas, la mayoría con una base étnica.Las fuerzas de la ONU, la MONUC, nada hace para impedirlo y algunas de sus unidades se han convertido en unos agentes más del conflicto.

Entre esas milicias se encuentran las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) que no es otra cosa que la pervivencia de las milicias asesinas de los Interhamwes. Un informe de la ONU denuncia que el FDLR tiene redes de apoyo en 25 países extranjeros, entre ellos España. Realizada por un grupo de expertos, el informe no es público, pero ha sido filtrado a AP. En el caso de España, acusa a dos Ongs L’Olivar e Inshuti de financiar a la guerrilla hutu con fondos de la cooperación. Puesto que el informe no es público, no puede juzgarse de primera mano la seriedad de estas acusaciones, pero, según parece, las pruebas se basan en la interceptación de correos electrónicos y llamadas a teléfonos satélite. Estas llamadas probarían, por ejemplo, que las operaciones clave del FDLR no se realizaban sin previa consulta a uno de sus líderes refugiado en Alemania.

Las redes españolas de solidaridad con el Congo han reaccionado ante estas acusaciones con indignación. En su página oficial UMOYA se mantiene una posición cauta en tanto no se haga público el informe. Pero en los correos masivos que esta redes han lanzado se considera estas acusaciones como una venganza por la querella interpuesta en la Audiencia Nacional contra las autoridades ruandesas. En general, todas las organizaciones de raíz católica tienden a denunciar los abusos y violaciones de los derechos humanos de que son víctimas los hutus, tanto en la República Democrática del Congo como en Ruanda, pero quizá su voz no resuena con tanta fuerza contra las milicias hutus y el propio ejército del Congo. Asumen que los hutus son los explotados históricamente y con ellos, con los más pobres, se solidarizan. Es cierto que la minoría hutu de la región congolesa de Kivu se encuentra en grave peligro, pero también que la pervivencia de sus milicias son parte del problema.

Como se muestra en «Hotel Ruanda» ni Estados Unidos ni Europa movieron un dedo para detener el primer genocidio en Ruanda. Hoy aquellos hechos y sus consecuencias presentes nos siguen cuestionando, hasta el punto de que muchas personas generosas puedan, sin saberlo, ver convertida su solidaridad en apoyo a los criminales.

Cuba, sociedad desarmada


El futuro de Cuba pasa por la reconstrucción de la sociedad civil. Dimas Castellanos lucha por construir ese futuro con otros hombres y mujeres, en medio de todo tipo de dificultades, desde la falta de libertad de expresión, el hostigamiento del régimen y las penurias de la vida cotidiana.

¿Quién es Dimas Castellanos?

Cuando me dirigía al acto en el que participó Dimas pensaba que me encontraría a un intelectual defensor del régimen castrista, sin descartar algunas críticas puntuales. Pero me encontré a un viejo socialista, un soldador licenciado en filosofía y teología, combatiente intenacionalista condecorado, depurado como profesor de filosofía y hoy periodista y bloguero. No es Dimas un disidente de salón, sino un socialista que cree que el  socialismo puede ser más justo, más eficiente y más democrático que el capitalismo, y por ineficiente, antidemocrático e injusto ha rechazado el régimen desde plataformas como la Corriente Socialista Democrática o el Movimiento de Trabajadores Cristianos.

El régimen ha secuestrado a la sociedad civil

La identidad de Cuba se ha forjado desde la lucha por la independencia en torno a la construcción de la sociedad civil, por hombres como Félix Varela y José Martí. Para Dimas, la sociedad civil es el espacio de interacción en el que los hombres deciden libremente su futuro personal y colectivo. Desde Sierra Maestra Fidel fue centralizando todos los poderes, políticos, militares, culturales, económicos… Y siempre con la justificación de la amenaza norteamericana, amenaza real y política nefasta para Cuba, que ha sido uno de los factores esenciales de la supervivencia del régimen.

La sociedad cubana está desarmada, no de armas, sino de instituciones y espacios de convivencia. Raúl prometió cambios, pero los cambios no llegan. El cambio de política de Obama es una esperanza, pero el régimen no parece dispuesto a hacer el más mínimo gesto de conciliación.

El rearme de la sociedad civil

La sociedad civil vive un renacimiento. Los blogs y los medios sociales son la nueva plataforma de los jóvenes. Pero del ciberespacio se salta a la calle y ahí empiezan los problemas con las fuerzas de seguridad. La sociedad civil es hoy todavía débil para pilotar el cambio, pero a medio plazo la revitalización de todas las fuerzas sociales es imparable. Cuba puede resolver su futuro pacíficamente, sin que nadie se lo resuelva desde fuera, ni desde Miami, ni desde otro lugar.

¿Cómo no ves que vives en un paraíso?

En el coloquio algunos de los asistentes al acto intentaron convencer a Dimas de que vivía en un paraíso, faro de democracia para toda América Latina. Nosotros, en cambio aquí en España, carecemos de verdadera libertad de expresión, los medios son la voz única de su amo. ¡Qué lucidez!

Visiones de Colombia


¡Qué soberbia la de los periodistas que en tres días pretenden explicar un país! Yo en esta ocasión no he visitado Colombia como periodista, sino como universitario. No obstante, no me resisto a recoger las impresiones obtenidas en conversaciones con universitarios y periodistas.

Uribe. Es imposible que en una conversación no salga a relucir el presidente que llegó al poder denunciando la «politequería» y que está utilizando todos los trucos de la politiquería para modificar la Constitución y optar a un tercer mandato. He encontrado tres visiones de Uribe, los antiuribistas, los uribistas y los realistas.

Los uribistas aplauden la política de «seguridad democrática» y aceptan a pies juntilla todos los relatos que emanan desde el poder y entre ellos el de la maldad intrínseca de Chávez, el enemigo que quiere desestabilizar el país. El país es uribista-o al menos los que responden a las encuestas- porque un 64% apoyan su política, aunque esa tasa de popularidad que para si quisiera Obama está 20 puntos por debajo de su mayor nivel. Pero hasta los uribistas se quejan de los magros resultados económicos y en menor medida de la corrupción. A muchos no les gusta que el presidente se empeñe en la reelección.

Los antiuribistas le ven como el jefe del estado mafioso, terrorista y corrupto. Demagogia y manipulación de la opinión pública explican su popularidad. Uribe es para ellos la personificación del fracaso de Colombia, de su incapacidad para integrar a toda su población. Pero hasta los antiuribistas reconocen que ahora se puede transitar por las carreteras sin peligro.

Los realistas (¿cínicos?) reconocen su responsabilidad en la corrupción y en la violación de los derechos humanos, pero vienen a decir ¿y eso qué importa si vivimos más seguros?.

Reelección

La gran incógnita es si Uribe logrará ser reelegido. Ha mantenido formalmente la incógnita, pero nadie duda que si consigue que se apruebe la modificación de la Constitución que autoriza la reelección sucesiva , Uribe será candidato y candidato imbatible. Pero dos obstáculos se cruzan en esa carrera de éxito. El cansancio puede suponer una importante abstención en el referendum y no llegar a la mayoría de participación exigida. La otra es que no se pudieran cumplir los plazos. Los uribistas dicen que en tal caso desistiría; los antiuribistas que se inventaría un nuevo truco.

Colombia-Venezuela

Para unos el culpable es Uribe; para otros, Chávez. Los conocedores de la situación no descartan que pueda haber paramilitares en Venezuela, pero como puras bandas de delicuentes. Luis Pérez, corresponsal de TVE, da en su blog una versión más que ajustada. Como siempre, las víctimas son las poblaciones a un lado y otro de la raya,

FARC

Todos están de acuerdo, las FARC no son ya más que una narcoguerrilla, cruel y fuera de la realidad. A la gente le preocupa poco porque está circunscrita a áreas remotas. Pero también la mayoría piensa que puede pervivir decenas de años, tantos como pueda financiarse de la droga y reclutar a jóvenes campesinos abandonados por el Estado.

Rehenes

Los rehenes ya no cuentan. Uribe no aceptará la entrega de dos militares, uno de ellos el hijo de Gustavo Moncayo, el profesor que lleva dos años caminando por Colombia exigiendo al gobierno y la guerrilla la liberación de su hijo.

Medios

Los grupos mediáticos españoles están presentes en Colombia. PRISA en Caracol, la radio más importante y la segunda cadena de televisión. Planeta en El Tiempo, el diario más influyente y con mayor circulación. Sin duda sus  intereses empresariales en Colombia condiciona la línea editorial con respecto al país y su presidente de los medios de ambos grupos, con visiones, por otra parte tan opuestas en la política española, y tan coincidentes sobre Colombia.

Una Comisión de la Verdad para la antigua Yugoslavia


El banquillo del acusado estaba vacío.

Hoy, Radovan Karadzic, el jefe político que condujo a los serbios de Bosnia-Herzegovina a la guerra, el crimen y la ignominia, se ha permitido ausentarse de la primera sesión del juicio que contra él se sigue en el Tribunal de Crímenes de Guerra en la Antigua Yugoslavia.

Karadzic afronta 11 acusaciones por genocidio, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y otras atrocidades. El sitio de Sarajevo y la matanza de Srebrenica son parte sustancial de la acusación.

El acusado dice que no ha tenido tiempo suficiente para preparar su defensa, que asume personalmente, y pide otros nueve meses. Jurídicamente puede tener razón o no, pero lo que está haciendo es aplicar la misma pauta que durante las intermitentes negociaciones aplicaba durante la guerra. En su feudo de Pale, en el hotel de montaña Panorama, recibía cálidamente a las delegaciones para darles larga tras larga. En definitiva, la táctica de marear la perdiz.

Karadzic no era un líder expeditivo como Milosevic ni un abogado correoso, como éste cuando tuvo que sentarse en el banquillo de La Haya. Karadzic combina el encanto personal, la bonhomia, con la cerrazón ideológica y el desprecio por el otro. Ahora el Tribunal tendrá que tomar medidas y puede nombrarle un abogado de oficio, lo que le restaría un protagonismo que este narciso tanto importa. pero también puede que el Tribunal le de una prórroga ahora, o en algún momento del proceso. Los cargos exigen un proceso riguroso y un respeto absoluto de los derechos del acusado.

Hoy en Bosnia muchos habrán vuelto hoy a sentirse víctimas humilladas. Igual que hace unos días, cuando el gobierno de Noruega decidió poner en libertad a Biljana Plasiv, una de las adláteres de Karadzic, antes del cumplimiento total de su condena. Plasiv, no obstante, ha pasado sus buenos ochos años en la cárcel, claro que para las víctimas no será mucho consuelo.

Leo en una CNN.com remodelada una interesante propuesta. Cecile Aptel, ex asesora jurídica del Tribunal, defiende la necesidad de una Comisión de la Verdad. Defiende que el el Tribunal Internacional, que se ha ocupado sólo de los criminales más prominentes, y los tribunales nacionales que juzgan a otros centenares más, han sido un éxito. Pero los proceso son lentos, a veces faltan pruebas, otras las penas no son tan rigurosas como desearían las víctimas… Los pueblos de los Balcanes mantienen todavía cada uno su relato del conflicto, verdades paralelas en los que los propios son siempre las víctimas. Aptel señala como en este momento está empezando un movimiento que reúne a personas que ahora viven bajo distintas banderas para discutir el establecimiento de una comisión que esclarezca la verdad y establezca un relato que haga justicia a todos.

¿Para qué vuelven los españoles a Guinea Ecuatorial?


El ministro de Asuntos Exteriores del Reino de España visita Guinea Ecuatorial acompañado de una amplia delegación de parlamentarios y empresarios. Parece que el Gobierno Zapatero se ha acordado de pronto que hay un pequeño país en África que habla español.

Hasta ahora la antigua colonia había quedado fuera de la nueva política africana de España, dirigida, ante todo, a colaborar con el desarrollo de los países de África Occidental de los que parten los miles de inmigrantes que intentan llegar a nuestras costas, aún a riesgo de perder la vida. De Guinea Ecuatorial no llegan inmigrantes… porque entre un tercio y la mitad de los ecuatoguineanos ya viven en España desde hace muchos años.

Es difícil que entre una metrópoli y su colonia se establezcan relaciones justas y equilibradas. Tras la independencia llegó el neocolonialismo: la metrópoli siguió ejerciendo una tutela política y militar y explotando los recursos económicos mediante las élites interpuestas. Francia es el modelo de este neocolonialismo, con intervenciones militares llegado el caso.

No ha sido el caso de España con Guinea Ecuatorial. Tras la independencia, Francisco Macías se hizo violentamente con el poder y eliminó a la pequeña élite pro española. España, en los estertores del franquismo, aceptó  los hechos. Luego, todavía en la transición, llegó el golpe militar -«el golpe de la libertad» como lo llama el régimen- del sobrino de Macías, Teodoro Obiang, un militar formado en los valores franquistas de la Academia Militar de Zaragoza.

Los últimos gobiernos de UCD y los primeros gobiernos socialistas abrieron los brazos a Obiang. En los 80, Guinea Ecuatorial se llevaba una parte sustancial de la todavía pequeña cooperación española. Pero España nunca recuperó su influencia. Los roces por pequeñas cuestiones fueron permanentes. Y Francia ofreció lo que España no podía ofrecer, la integración en su comunidad francófona y una plataforma para que Obiang pudiera gastar su dinero en París.

A lo largo de los 80, España fue perdiendo su influencia mientras enterraba dinero que la corrupción local se zampaba. Los gobierno de González no apoyaron nunca abiertamente a la oposición radicada en España, por entonces principalmente el Partido del Progreso de Severo Moto. Tampoco dio un cheque político en blanco a Obiang. El país se hundió en una dictadura y en una pobreza absoluta.

Cuando apareció el petróleo, España estaba fuera. Pero no fue tampoco Francia la principal beneficiaria, sino las compañías norteamericanas extractoras. Las regalías del petróleo no van al presupuesto nacional, sino a las cuentas personales de Teodoro. Su hijo Teodorín ya se encarga de gastarlo en las joyerías de París o la Costa Azul.

En los últimos años, las migajas del petróleo han llevado algunas infraestructuras construidas por China. España ahora quiere hacer negocios y para eso el gobierno Zapatero parece dispuesto a endosar las pseudo aperturas democráticas de Obiang. Es la hora de la política exterior realista.

España nunca debió de abandonar Guinea Ecuatorial,  como nunca podrá dar la espalda a Cuba, sean cuales sean sus regímenes. Es una prioridad estratégica. Ello requiere un diálogo crítico con los gobiernos y un apoyo a las sociedades y a los grupos que luchan por la democracia y la justicia.

Otros países dejaron en sus colonias escuelas y hospitales. España dejó iglesias y órdenes religiosas que durante muchos años han sido las únicas que han ofrecido a la población los servicios mínimos que debía prestarles el Estado. Con todo, la imagen de España no es mala. Durante la realización de un reportaje para TVE, una anciana preguntó a José Antonio Guadiola ¿cuándo vuelven los españoles?. Los españoles ahora quieren volver para hacer negocios. Sería grave que, en nombre del realismo, el gobierno español olvidara la defensa de los derechos humanos. Sería un nueva traición.

Es la hora de la sociedad civil iraní


En Irán no se desarrolla estos días una nueva revolución de color, por mucho que los que protestan hayan adoptado el verde como símbolo

Lo de los colores viene de la Revolución Naranja de Ucrania, seguida por la Revolución de las Rosas en Georgia y otras revueltas populares identificadas con un color o símbolo. Aunque no tuviera color propio, la primera después de la caída del Muro fue la caída de Milosevic en Serbia. El modelo siempre es el mismo. Un régimen no homologable con las democracias liberales. La oposición no reconoce la victoria del candidato del poder, comienzan las movilizaciones con apoyo más o menos secreto del exterior, hasta que el régimen resulta desbordado y, o bien reconoce la victoria de la oposición, o bien es derrocado, como ocurrió en Serbia. Ucrania o Georgia, puestas como ejemplo por el Estados Unidos de Bush, han sido un gran fiasco.

La división dentro del régimen islámico

En las revoluciones de colores la oposición persigue un cambio de régimen. En Irán asistimos a una disputa dentro del régimen. Musaví no pone en cuestión la república islámica sino que denuncia que sus principios están siendo subvertidos con un pucherazo de Ahmedinejad.

Nadie pone la mano en el fuego por la victoria de Jamenei y si no véase la prudencia de Obama. Como José Antonio Guardiola recuerda Irán no es Teherán. Seguramente Ahmedinejad habrá ganado, pero alguien se le ha ido la mano y ha provocado la crisis.

El conflicto tendría que haberse sustanciado en el interior del régimen, caracterizado por una suerte de centralismo democrático: los teólogos discuten hasta la extenuación y la decisión es adoptada por el líder máximo, el jurisconsulto iluminado, que todos respetan. El régimen está ahora claramente dividido entre Jamenei-Ahmedinejad y Rasanjani-Musaví-Jatamí. ¿Pondrá la división en cuestión la autoridad esclarecida del líder máximo Jamenei?

La hora de la sociedad civil

Los manifestantes de Therán no tomarán el poder, pero han convertido a la sociedad civil urbana en el nuevo actor político que los ayatolás ya no podrán ignorar. Las clases medias han aprendido a organizarse con las nuevas tecnologías y buscar atajos tecnológicos a prohibiciones o censuras. Como dice Ana Blanco en su blog no se puede quitar los móviles a las multitudes de manifestantes.

Gobierne quien gobierne no podrá ignorar las demandas de este nuevo actor político. Si lo hace, el desafecto crecerá. Por el momento, es lo que está haciendo Ahmedinejad. El riesgo es que el país se divida en dos. Entonces tendríamos que hablar no de una revolución de colores, sino de una contrarrevolución sangrienta. Lo que está claro es que la república islámica no se disolverá como un azucarillo en una revolución de terciopelo.

(Y como siempre, la recomendación del especial de BBC on line)

Tianamen: 20 años después


Han pasado dos décadas y China sigue sin enfrentarse a su pasado reciente. Tianamen sigue siendo tabú en China, donde el gobierno vuelve a bloquear las redes sociales de cara al aniversario. No es extraño. Si en España no somos capaces de enterrar a los fantasmas del franquismo y dar satisfacción a sus víctimas, en China manda la generación de entonces jóvenes tecnócratas que apoyaron la represión.

Las cosas podrían haber sido de otra manera como se adivina en las memorias de Zhao Ziyang, defenestrado y castigado con arresto domiciliario en vida por defender que la única salida era la democratización.

Ahora esos tecnócratas gestionan una crisis sin precedentes que se ceba en las masas de mano de obra barata y sin derechos -¿serán el modelo que nos proponen nuestros apóstoles de la flexibilidad?. Por el momento no ha habido una explosión social, pero China sigue careciendo de los mecanismos más elementales para afrontar los conflictos sin que estos pongan en cuestión el sistema.

Pero en este aniversario es hora de recordar a las víctimas y de apoyar a los defensores de los derechos humanos. Este es el objetivo de la campaña que ha lanzado Aministía Internacional. Recojo aquí el vídeo con los testimonios de uno de estos activistas (y una voz en off familiar).

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

La mirada de Hosbawn


Para entender el mundo global en el que vivimos pocas visiones tan iluminadoras como las de Eric Hobsbawm. En él se unen en el intelectual crítico y el hombre comprometido que ha vivido en primera persona los momentos claves del siglo XX. Un siglo marcado por la guerra, que ahora el autor repasa en un nuevo libro. Siguiendo con la incoporación de colaboraciones especiales recojo aquí la reseña de Paco Rodríguez Pastoriza, profesor de Información Cultural (Recomiendo sus crónicas culturales en el suplemento de los sábados del Faro de Vigo, la última sobre la correspondencia de Camilo José Cela).

Después de habernos regalado con una espléndida autobiografía (Tiempos interesantes: una vida en el siglo XX. Crítica. 2006), y de mantener una actividad incesante (en la actualidad dirige una comisión de historiadores de la Unión Europea en la que trabaja el español Ruiz-Domènec), a sus 91 años Eric Hobsbawm sigue siendo uno de los intelectuales más respetados del último siglo y su obra se ha convertido en una referencia obligada para los historiadores. Su aplicación del análisis marxista a los acontecimientos de la Historia ha dado obras fundamentales como Las revoluciones burguesas (Crítica, 1971) y La Era del capitalismo (Guadarrama, 1077), cuyo reconocimiento está más allá de cualquier ideología.

SU ÚLTIMO LIBRO

Estos días podemos recrearnos con una nueva obra de Hobsbawm, Guerra y paz en el siglo XXI (Ed. Crítica), una recopilación de algunos de sus últimos artículos y conferencias, que supone un ejercicio de futuro desde una visión crítica del siglo que acaba de terminar. En apenas 200 páginas, el historiador hace un repaso a los fenómenos más candentes de la actualidad (nacionalismo, terrorismo, imperialismo, violencia, democracia…) y analiza sus posibles consecuencias en la era de la globalización.

UN SIGLO VIOLENTO

El siglo XX ha sido el más sangriento en la historia conocida de la humanidad, ya que en él se han dado, juntos, catástrofes humanas carentes de todo paralelismo, fundamentales progresos materiales, y un incremento sin precedentes de nuestra capacidad para transformar, y tal vez destruir, la faz de la tierra. Con estas palabras inicia Hobsbawm el primer capítulo de este nuevo ensayo en torno a cómo evitar la repetición de los errores que provocaron las guerras y los enfrentamientos del siglo pasado, unas guerras cuyo peso fue recayendo cada vez más sobre la población civil. La caída de los regímenes comunistas, que Hobsbawm celebra por lo que suponen de cambio para las sociedades de aquellos países, ha supuesto sin embargo la destrucción de un equilibrio mundial que no ha sido sustituido por ninguna situación de control de la potencia hegemónica superviviente, los Estados Unidos, de modo que desde la caída del muro de Berlín ha habido más guerras que durante todo el periodo de la guerra fría (P.69). El mantenimiento de las fronteras de los estados se debió en gran medida al statu quo de ese duopolio de superpotencias, mientras que desde 1989 estamos asistiendo al nacimiento de nuevos estados nacidos de la segregación de antiguos territorios que hasta hace pocos años constituían fuertes estados-naciones.

GUERRAS DE RELIGIÓN

A pesar de las esperanzas puestas en la dispersión de las guerras religiosas a partir de 1989, estas se vieron reforzadas o sustituidas  por la reaparición de varias modalidades de fundamentalismos religiosos que cuentan con apoyos populares (Hamás, Yihad islámica, Hizbolá), que son además canteras de reclutamiento, y que han dado lugar a la aparición de un nuevo terrorismo con dos características inéditas: el terrorismo suicida y la operatividad en un plano transnacional.

DEMOCRACIA

La democracia es otra de las grandes preocupaciones de Hobsbawm, sobre todo la escasa participación de las poblaciones en los procesos electorales. Achaca este problema a que una buena cantidad de cuestiones se negocian y deciden entre bastidores y también a que una gran parte de la actividad humana transcurre en ámbitos inaccesibles a la influencia de los votantes. Advierte otros síntomas más graves, como la quiebra de la lealtad de los ciudadanos hacia el estado, consecuencia directa de la ideología neoliberal, que ha sustituido servicios públicos esenciales por servicios privados o privatizados.

CRISIS ECONÓMICA

A pesar de que los capítulos de este libro fueron escritos antes de que estallase la actual crisis económica, Hobsbawm advierte en la sociedad norteamericana, la división cultural y política más profunda  que ha vivido el país desde la guerra de Secesión (P.61), y en su economía, una vulnerabilidad a corto y también a largo plazo (P.102). El gran peligro de la nueva sociedad surgida de la globalización, según Hobsbawm, es la dependencia de las economías de los estados hacia empresas privadas transnacionales, contratistas privados cuyo único objetivo es el enriquecimiento. La globalización descontrolada del libre mercado está dando lugar a desigualdades que son el caldo de cultivo de todo tipo de inestabilidades y agravios.

Francisco Rodríguez Pastoriza

India: victoria del Partido del Congreso y de la estabilidad


Abusando de su generosidad he pedido a Paco Audije un análisis sobre el resultado de las elecciones en India.

Las encuestas se equivocaron y venció la moderación, “el término medio”, dicen allí. En las elecciones indias, el primer partido ha sido el Congreso que obtuvo 206 escaños, en una cámara baja (Lokh Sabah) de 543 diputados. En cualquier otro país, parecería insuficiente, pero no en la India, donde ya gobernaba partiendo de una cifra mucho menor de diputados (145).

Porque desde que terminara el voto, desarrollado en cinco fases a lo largo de semanas, el partido de Sonia Gandhi y de Manmohan Singh ha ido sumando el apoyo de otras fuerzas hasta alcanzar una mayoría de 316 diputados. Otros pueden añadirse aún estos días.

Para el elegante profesor que es Manmohan Singh, de 78 años, es una victoria doble. Porque sus tres predecesores en el cargo, sobre todo Atal Bihari Vajpayee (BJP, conservador), perdieron cuando estaban a la cabeza del ejecutivo.

Es una señal de estabilidad y una sorpresa para los pronósticos, que coincidían en mostrar una Lokh Sabah aún más fragmentada. Y los partidos de casta y regionales, que parecían reforzarse durante la campaña, retroceden.

La fragmentación política no ha desaparecido, pero es menor. Y el electorado ha premiado:

-La imagen de estabilidad, a pesar de los problemas de la coalición anterior por la retirada de los comunistas, tras la firma del pacto nuclear con Estados Unidos.

– La imagen de honradez del propio Manmohan Singh, entre una clase política en gran parte salpicada por la corrupción. India, además, parece aguantar la crisis y Singh sigue mostrándose como paladín de la buena gestión y fiel reflejo de las nuevas clases urbanas.

-El apoyo presupuestario al campo y a la agricultura, donde el endeudamiento de muchos  campesinos, generó antes campañas de suicidios. Esa política también ha dado sus frutos, en las urnas, a favor del Congreso.

-La relativa recuperación  del Congreso como partido intercomunitario e interreligioso, al contrario que el nacionalista hindú BJP, que ha mostrado un líder (Advani) demasiado viejo y aún apegado a sus lemas tradicionales.

-La voz firme ante Pakistán, sin derivas extremistas tras los atentados de Mumbai (Bombay). Ese discurso se ha impuesto a las noticias de la continuación de la insurgencia y el terrorismo en los estados del este y noroeste del país, así como en Cachemira.

Los pronósticos de la prensa extranjera que convertían a la líder intocable (dalit), Mayawati, ministra principal de Uttar Pradesh, en árbitro de la situación no tuvieron en cuenta el daño a su imagen. Se trata de una intocable y se presenta como defensora de los más pobres, pero es megalómana y muestra una riqueza personal insultante para muchos indios. Quizá es ahora la imagen de un cierto reflujo de las fuerzas políticas basadas en la casta.

En aquel “caos que funciona”, nunca se puede estar seguro hasta el final, pero –como ha dicho Le Monde– el mundo ha recibido una buena noticia. Porque, en la mayor democracia, no ha prevalecido el desencanto, a pesar de la acumulación de fracturas.

Y en una región explosiva, los indios han votado por la serenidad y el laicismo. Una lección democrática contra las tendencias de dispersión y el discurso nacionalista puro, que prevalecieron durante las últimas dos décadas, cuando el hinduista Bharatiya Janata, de L. K. Advani, pareció doblegar para siempre a la India de Nehru.

PACO AUDIJE