Ellacuría, crimen sin castigo


Magnífico el En Portada sobre el asesinato de los jesuitas en El Salvador. Y oportuno. Porque han pasado casi 20 años y los responsables que ordenaron el crimen siguen impunes. Y porque este puede ser uno de los casos afectados por la limitación de la jurisdicción universal pactada por el PSOE y el PP.

Un tribunal salvadoreño condenó a los mandos de la fuerza que cometió los asesinatos, pero no a los que dieron la orden. Según la Comisión de la Verdad, esa orden se dió por el general René Emilio Ponce, jefe del Ejército, en una reunión de la cúpula militar.

En este caso, la conexión con España que exige la contrarreforma es evidente. Pero más difícil resulta demostrar que la justicia se ha negado en El Salvador. Como insiste el juez salvadoreño y los acusados es un principio universal del Derecho que nadie puede ser enjuiciado dos veces por los mismos hechos. Lo que habrá de probarse ante la Audiencia Nacional Española es que ese juicio se manipuló para garantizar la impunidad de los altos responsables militares. El reportaje es una buena aportación en esa lucha contra la impunidad.

Por otro lado, En Portada ha iniciado una interesante estrategia multimedia. El vídeo es accesible desde rtve.es, donde encontramos una presentación muy personal del autor del reportaje, Antonio Parreño. Lo más interesante es la transcripción de la entrevista íntegra con el general Ponce, obviamente editada en el reportaje. Esa estrategia se complementa con un blog y con un microespacio, Contraportada. emitido después de la publicidad que sigue al reportaje. En esta ocasión, el reportero grafico Evaristo Canete nos contó el clima dramático en que fueron rodadas las imágenes de los cadáveres de los jesuitas, esparcidos por el jardín de la Universidad Centroamericana.

Anuncios

La razón de Estado prevalece sobre la Justicia Universal


Se veía venir. PSOE Y PP se han puesto de acuerdo para limitar la Justicia Universal.

La nueva redacción del art. 23 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que enviará el Gobierno a las Cortes, exige que para que en España se persigan los delitos de genocidio, de lesa humanidad, crímenes de guerra o terrorismo, cometidos en otros países, debe existir una conexión con España, bien por existir víctimas españolas, bien porque el presunto criminal se encuentre en nuestro país. Además, la jurisdicción española será subsidiaria a la del lugar de los hechos, esto es, los tribunales españoles se inhibirán siempre que se haya iniciado una causa penal que suponga una investigación y una persecución efectiva.

Mientras los procesados por los jueces de la Audiencia Nacional era latinoamericanos o africanos nadie se rasgó las vestiduras. Pero cuando los imputados son israelíes o norteamericanos entonces decimos que no podemos ser los “gendarmes del mundo”. La sinrazón de la razón de Estado exige que  no nos creemos complicaciones con países “amigos y aliados”, pero, sobre todo, poderosos.

La razón de Estado se impone también sobre las promesas de Obama.

Primero fue el mantener secretos los memorados de la tortura, luego la recuperación de las comisiones militares para juzgar a los presos de Guantánamo. Sabemos ahora que todos, republicanos y demócratas (Nancy Pelosi) sabían más de lo que decían y que todos se subieron al tren de las violaciones de los derechos humanos, pilotado por el Príncipe de las Tinieblas, Dick Cheney. Ahora, son los propios senadores demócratas los que niegan a Obama los 80 millones de dólares pedidos para cerrar Guantánamo.

George Bush se frota las manos en su rancho de Texas.

Estados Unidos no va a juzgar a sus torturadores -Obama dice que hay que mirar hacia delante. España se evitará hacerlo. Sólo un Tribunal Penal Internacional reforzado puede asegurar la justicia para toda la humanidad.

Obama da una victoria a la impunidad


Obama ha dado una gran victoria a la impunidad al renunciar a juzgar a los agentes de la CIA que torturaron y a los ideólogos y leguleyos que buscaron los pretextos legales. La mal entendida razón de Estado ha triunfado.

Los memorandos legales se han revelado en última instancia, cuando un tribunal iba a exigir su publicación, conforme la Information Act. La CIA, esa institución de las tinieblas, ha prevalecido. ¿Cómo permitir que algunos de sus agentes fuera a ser juzgado?

En realidad lo que ha hecho Obama es dar por buena la doctrina de la obediencia debida. España y Argentina han expulsado de sus legislaciones -con no poco dolor y sangre- a esa institución de la impunidad.

El presidente que pretende cerrar Guantánamo dice que hay que mirar al futuro, no al pasado. En Chile, Argentina o Sudáfrica saben que no hay futuro si no se exponen y se cauterizan las heridas del pasado. En España todavía penden sobre nuestro futuro las violaciones de los derechos humanos de hace siete décadas. En Perú, con la condena de Fujimori, el estado de derecho ha vencido a la impunidad.

Actualizo esta entrada (2-05-09) con la referencia al Informe de Amnistía Internacional Mensajes Contradictorios y el vídeo correspondiente de la Ong. En esencia, AI denuncia que los cambios han sido más simbólicos que sustanciales.

A %d blogueros les gusta esto: