Fotografía obrera: el testimonio de otra crisis


Sopa de caridad. Quizás 1930. Quizás Berlín. Trabajadores y clases media golpeados por la Gran Depresión hacen cola en Nueva York, Berlín o Londres para conseguir una comida caliente. El movimiento de la Fotografía Obrera testimonió la crisis, pero también el esfuerzo del trabajo y, sobre todo, el nuevo hombre proletario.

El Museo Reina Sofía nos acerca en la exposición «Una luz dura, sin compasión» este excepcional fenómeno fotográfico. Francisco Rodríguez Pastoriza nos ofrece su artículo en los sábados del Faro de Vigo sobre esta exposición.

Como puede leerse en el texto, todo empezó cuando un periódico comunista alemán pidió a sus lectores fotos de su vida cotidiana. Hoy vivimos saturados de imágenes, pero no estaría mal que alguna plataforma lanzara una iniciativa semejante. Fotos, mejor que vídeos, por su mayor concentración expresiva… La cola del paro, la cola de Cáritas, los desahucios, los call centers, las cajas de los supermercados, las oficinas de trabajo temporal… las caras de la crisis. Bueno, y si alguien se anima y me las manda, aquí las publicamos en este blog.

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UNA LUZ DURA, SIN COMPASIÓN

EL MUSEO REINA SOFIA DE MADRID PRESENTA UNA AMPLIA EXPOSICIÓN DEL MOVIMIENTO DE LA FOTOGRAFÍA OBRERA

FRANCISCO R. PASTORIZA (*)

En 1926 la revista comunista alemana Arbeiter Illustrierte Zeitung (AIZ) solicitó a los lectores aportaciones de fotografías de su vida cotidiana y de su trabajo. La iniciativa formaba parte de una operación propagandística de la Internacional Comunista para denunciar las condiciones de vida y de trabajo de los obreros en regímenes capitalistas, y fue el origen del nacimiento del Movimiento de la Fotografía Obrera, una alianza entre fotógrafos profesionales y el obrerismo internacional. El Movimiento de la Fotografía Obrera perseguía dos fines fundamentales. Por una parte la denuncia, ya señalada, de las condiciones de miseria y explotación en que vivía la clase obrera, y por otra la enfatización del papel protagonista del proletariado en el nuevo estado comunista, a través de la simbolización mediática de una épica puesta en escena. Para ello los fotógrafos pusieron en práctica todas las técnicas conocidas, aún aquellas que, como el fotomontaje, habían sido calificadas de prácticas burguesas. Se trataba de aprovechar la doble vertiente, artística y documental, de la fotografía, y utilizarla como contrapoder mediático frente a la prensa burguesa. La familia Filipov protagonizó uno de los reportajes-denuncia de mayor impacto, “24 horas en la vida de una familia obrera de Moscú”, publicado en la revista soviética Proletariaskoe en 1931, que fue reproducido por publicaciones de otros países y sirvió como modelo del subgénero fotoperiodístico socialrealista del Movimiento de la Fotografía Obrera. Edwin Hoernle, fotógrafo de la revista Der Arbeiter-Fotograf e ideólogo del Movimiento, escribió que había que presentar la realidad proletaria “en toda su repugnante fealdad, con su denuncia social y su exigencia de venganza… con una luz dura, sin compasión”. Con esta frase titula el Museo Reina Sofía de Madrid una exposición sobre el Movimiento de la Fotografía Obrera desde 1926 a 1939, los años de su mayor esplendor.

UNA RÁPIDA EXPANSIÓN

En esa época eran habituales los intercambios de fotografías entre publicaciones europeas y soviéticas. La Asociación Rusa de Fotorreporteros Proletarios (ROPF), que utilizaba la fotografía como un arma para construir el socialismo, acogía en sus filas a fotoperiodistas de otros países, no necesariamente comunistas, y las revistas ilustradas se intercambiaban sus fotos y reportajes. El final del primer plan quinquenal de la URSS, que dio por finalizada la denominada Revolución Cultural rusa (1928-1931), y la subida de Hitler al poder en Alemania en 1933 iniciaron el fin de estas experiencias, que aún se prolongaron hasta el final de la guerra civil española y el comienzo de la segunda guerra mundial.

Para entonces, el Movimiento de la Fotografía Obrera ya se había extendido a otros países. En Suiza, Estados Unidos, Francia, Holanda y Gran Bretaña se habían formado grupos de fotógrafos obreros vinculados a los partidos comunistas y socialistas de esos países. En Praga se constituyó un núcleo en torno a la Sección de Cine y Fotografía del Frente de Izquierda. Joris Ivens promovió la Fotografía Obrera en Holanda. En Gran Bretaña se fundó la Workers Film and Photo League, a imitación de su homóloga americana de Paul Strand. En Budapest, Bratislava, Viena y México nacieron círculos de fotografía social politizada que editaban influyentes revistas como Der Kucknut, Workers Illustrated News o Afwerfront.

El cambio de táctica de la Internacional Comunista en 1935 promovió la aparición del frente popular como nuevo modelo político  en algunos países europeos. En Francia se vivía entonces un auge del fotoperiodismo gracias a profesionales centroeuropeos que huían de los regímenes totalitarios, como los húngaros Robert Capa, André Kertész y Brassäi, el polaco David Seymour ‘Chim’, la alemana Gerda Taro o el rumano Eli Lotar, y también a revistas como Regards, órgano ilustrado del PCF. En París estos fotógrafos ayudaron a crear la imagen de las clases populares como protagonistas de la nueva hegemonía política. Lotar fundó, con el poeta comunista francés Louis Aragon, la sección fotográfica de la Asociación de Escritores y Artistas Revolucionarios, que organizó en París en 1935 la primera gran exposición de Fotografía Obrera, que definió la poética fotodocumental del movimiento.

LA FOTOGRAFÍA OBRERA EN ESPAÑA

En España algunos intelectuales, escritores, fotógrafos y artistas conocían a fondo revistas como AIZ, que influyeron en la prensa política y literaria y en la propaganda republicana. El cartelista Josep Renau reproducía en su revista Orto fotomontajes de John Heartfield, mientras Rafael Alberti y María Teresa León incluían en las revistas que dirigían o controlaban (Octubre, Crónica, Nueva Cultura, El mono azul, Umbral y Ayuda) reportajes publicados en Regards y en la soviética URSS en construcción. Ayuda, del Partido Comunista de España, convocó en abril de 1937 un concurso idéntico al de AIZ en el que se solicitaban fotografías de los lectores.  En estas revistas publicaban sus fotos profesionales como los hermanos Mayo, Díaz Casariego y Botello.

Huyendo también de los totalitarismos centroeuropeos o acudiendo a informar sobre la guerra civil, a España llegaron algunos fotógrafos y cineastas relacionados con el Movimiento de la Fotogarfía Obrera. Walter Reuter se había instalado en Málaga en 1933. Roman Karmen y John Heartfield publicaron en AIZ reportajes sobre la guerra civil española. Tina Modotti estuvo en España durante toda la guerra. Gerda Taro perdió la vida en el frente y su compañero Robert Capa hizo algunas de las fotografías más conocidas de la contienda. ‘Chim’ y Papillón publicaron en Regards sus fotografías de la guerra civil.  Paul Strand realizó con Leo Hurwitz el documental Heart of Spain.  Joris Ivens rodó Tierra de España en 1937 y su camarógrafo Eli Lotar trabajó con Luis Buñuel en el documental Las Hurdes, tierra sin pan. frpastoriza@wanadoo.es

(*) Profesor de Información cultural

      en la Universidad Complutense de Madrid

Incertidumbre en RTVE tras la dimisión de Oliart


¡Qué poco duran los presidentes de la Corporación! Casi tan poco como los directores generales de RTVE.

Alberto Oliart se va con el fantasma de un conflicto de intereses, pero sean cuales sean los motivos de su dimisión el problema de fondo es, una vez más, la falta de sentido de estado de los dos partidos mayoritarios, que pactaron su nombramiento, pero le dejaron solo en una tarea que le sobrepasaba.

Uno de los logros de la reforma de Zapatero en 2006 fue desligar del gobierno el nombramiento del máximo gestor de RTVE. Es el Consejo de Administración el que elige de entre sus miembros al Presidente de la Corporación. Y, a su vez, los miembros del Consejo son elegidos por las cámaras por mayoría cualificada de 2/3 y por un período de 6 años que les desvincula de la duración de la legislatura.

Pero la letra de la ley se ha aplicado con los clásicos criterios partidistas. Sin poner en cuestión la competencia de los consejeros, lo cierto que su nombramiento forma parte del reparto de cargos institucionales y a los distintos cambalaches se encuentra supeditado. Cuando comparecieron los propuestos en la audiencia que establece la ley ante la correspondiente comisión del Senado, sus señorías se abstuvieron de preguntar a los candidatos. Todo estaba claro de antemano.

En el caso del Presidente, los dos nombramientos habidos se han pactado directamente, dando el asunto hecho al Consejo, que se ha limitado a ratificar el pacto. Y así, los presidentes han ido por un lado y el consejo (la mayoría y la minoría, enfrentadas) por otro.

En la primera legislatura de Zapatero los acuerdos entre gobierno y oposición eran prácticamente imposibles. No obstante, pareció muy fácil pactar el nombre de Luis Fernández. Periodista de raza y tiburón mediático pretendía convertir a TVE en una gran televisión privada. Con él, Mediapro colonizó TVE. La crisis inmobiliaria dejó sin sentido el pelotazo del cambio de sede.

Alberto Oliart llegó con el aura de la independencia y su carrera de servidor público, pero sin las capacidades mínimas no ya para la gestión, sino para dirigir la transformación en la era digital. Nepotismo en los nombramientos, un episodio final en el que si no ha fallado la ética, si lo ha hecho al menos la estética… se marcha Oliart con más pena que gloria.

Los retos de RTVE son de consideración. El Tribunal Europeo de Justicia probablemente fallará en contra de la tasa de las telefónica, colapsando en tal caso todo el sistema de financiación. La gestión de la producción es un caos, al rescindir contratos sin haber conseguido establecer una alternativa de producción propia. Pero el desafío mayor es el más que probable cambio de gobierno. Es la prueba del algodón del actual modelo de servicio público. ¿Cambiaría el PP la ley de RTVE y la Ley General Audiovisual? ¿Elimarán canales? ¿Se negarán a crear el Consejo Audiovisual, una exigencia del derecho comunitario? Y, sobre todo ¿respetará la independencia institucional de RTVE?

Y para estos desafíos los nombres que suenan son Gaiteiro, un gestor continuista, partidario de los recortes o Eduardo Zaplana (el Gran Manipulador de Canal Nou) porque se lleva bien con Rubalcaba y que sería la punta de lanza de Telefónica-Mediaset en RTVE. Menos mal que no le gusta a Rajoy. Y si el Tribunal Constitucional está como está ¿porque no va a estar RTVE durante meses sin presidente?

La radiotelevisión pública no se merece esto.

IMPORTANTE RECTIFICACIÓN

No es el Consejo de Administración el que elige al Presidente, como por error se dice en esta entrada. Es el Congreso de los Diputados por mayoría de 2/3 el que elige al que desempeñará el cargo de Presidente (art. 11.4 L. 17/2006), pero es el Consejo de Administración el que luego nombra al Presidente (art. 17.1). El Consejo de Administración ejerce la administración y gobierno de la Corporación y ejerce las funciones de dirección ejecutiva ordinaria por medio del Presidente (art. 9.2).

En cualquier caso, el sistema de nombramiento propicia el aislamiento del Presidente.

El canon del español


De nuevo tenemos el privilegio de disfrutar de una de las crónicas culturales de Francisco Rodríguez Pastoriza para los Sábados del Faro de Vigo, en esta ocasión sobre la nueva colección de la Academia de la Lengua, que pretende publicar el que podría considerarse como «canon» de la literatura española.

La idea de establecer una relación de obras canónicas como resumen de la historia de una literatura tan rica y tan larga no deja de ser discutible. Pero no lo es la tarea al respecto de la Academia de la Lengua, editando en esta Biblioteca Clásica joyas de nuestra literatura, acompañadas del correspondiente aparato crítico para quien desee ampliar la lectura, más allá del disfrute de la obra original.

Lástima que los textos no puedan adquirirse en alguno de los formatos de libro electrónico. No obstante, están disponibles para su descarga gratuita los materiales críticos que acompañan las obras. Con todo, creo que la referencia de la biblioteca digital de la literatura española (al menos de la clásica) sigue siendo la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes de la Universidad de Alicante.

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EL CANON DE LA ACADEMIA

La RAE comienza la publicación de las mejores obras de la literatura española

 

FRANCISCO R. PASTORIZA (*)

De las tres funciones del lema de la Academia de la Lengua, “limpia, fija y da esplendor”, es esta última la que menos proyección ha tenido desde su fundación en 1713. Consiste  en propagar aquellas obras escritas en castellano en las que la lengua ha brillado por su alta calidad. Esta función, además, está exigida por el artículo primero de los estatutos de la institución, que obliga a la Real Academia Española a divulgar los escritos literarios, especialmente los clásicos, y a mantener vivo el recuerdo de quienes han cultivado con gloria nuestra lengua. Hubo un primer intento en 1889 con la “Biblioteca selecta de clásicos españoles”, nunca terminada, y recientemente la RAE ha venido publicando ediciones conmemorativas de obras como Don Quijote de la Mancha, en el año de su V centenario, y de Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, cuando se cumplieron los 40 años de su aparición en 1967. Ahora la RAE comienza a editar en Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores la “Biblioteca Clásica de la Real Academia Española”, una colección que dirige el académico y catedrático de Literatura Francisco Rico. Cada año se publicarán ocho títulos de entre los primeros 111 seleccionados por la Academia (algunos volúmenes contienen varias obras de un mismo autor), una selección que comienza en el Cantar de Mio Cid y termina con Los Pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán (la selección se cierra en el siglo XIX). Entre ellos se incluyen también obras de autores hispanoamericanos. Hay aquí obras universalmente divulgadas, como Don Quijote de la Mancha, y algunas totalmente desconocidas, como Tradiciones peruanas de Ricardo Palma. A este ritmo de ocho volúmenes por años, la publicación de todos los títulos finalizará en 2025. Como todo canon, la selección es opinable y sin duda los lectores más exigentes echarán en falta algunos autores o algunos títulos. Lo que se puede afirmar es que no falta ninguno de los más importantes de la historia de la literatura española e hispanoamericana hasta el siglo XIX. Con este proyecto la RAE intenta fijar un canon de clásicos similar al que en Francia ha instituido La Pléiade.

NIVELES DE LECTURA

Las obras incluidas en la colección se ajustan a varios niveles, de modo que pueda llevarse a cabo una lectura fluida de los textos literarios o una lectura especializada, a través de las notas a pie de página (pequeños desarrollos sobre la palabra o alusión que las motiva, para una mejor comprensión del texto) y sobre todo al final de cada obra, donde se profundiza en estas mismas cuestiones y se aportan bibliografías complementarias.

Las cuatro primeras obras puestas ya en circulación este año no se corresponden con su antigüedad cronológica, sino que obedecen a un intento de definir el canon que propone la RAE. Son el Cantar de Mio Cid (Nº 1), los Milagros de Nuestra Señora, de Gonzalo de Berceo (Nº 3), la Gramática sobre la Lengua Castellana, de Antonio de Nebrija (Nº 17) y La vida del Buscón, de Francisco de Quevedo (Nº 59).

La edición del Cantar de Mio Cid, a cargo de Alberto Muntaner, ha sido revisada directamente desde el texto más antiguo conservado. Para acceder a algunos de los tramos prácticamente ilegibles, deteriorados por la aplicación de reactivos químicos utilizados para leer algunos de sus pasajes, se ha echado mano de modernas técnicas como cámaras digitales de análisis hiperespectral, cámaras de reflectografía infrarroja y viedomicroscopios de superficie, que han permitido penetrar en los contenidos correctos de algunas palabras o frases completas que en ediciones anteriores (incluida la meticulosa transcripción paleográfica de Menéndez Pidal) no se habían llegado a desvelar.

Para los Milagros de Nuestra Señora, la edición de la RAE (a cargo de Fernando Baños) ha estudiado exhaustivamente todas las variantes de anteriores ediciones, desde las fuentes del infolio del siglo XIV, los manuscritos Mecolaeta y la copia encargada por Ibarreta, el monje de Santo Domingo de Silos, base de la fijación de este texto.

De la Gramática sobre la Lengua Castellana de Antonio de Nebrija se conoce popularmente su existencia, de la que se habla en todos los manuales de Lengua y Literatura Española, aunque pocos han sido los lectores que han tenido la oportunidad de acercarse a sus contenidos (ya en la época de su primera edición quedó marginada y poco menos que olvidada). Esta edición es una excelente ocasión para descubrir esta “genial extravagancia” que, en la presente edición a cargo de Carmen Lozano se atiene al princeps de 1492.

Obra más divulgada popularmente es La vida del Buscón, de Francisco de Quevedo, ya por su lectura directa del texto original o en las diversas adaptaciones que se han hecho para el cine y la televisión. La edición de la RAE (de Fernando Cabo Aseguinolaza) se atiene al manuscrito conocido como Bueno (así denominado por haber pertenecido al poeta y bibliófilo sevillano de este apellido), el más cuidadoso de todos los manuscritos conocidos (el de la biblioteca Menéndez y Pelayo de Santander y el de la biblioteca de la propia RAE) y el que mejor se atiene a la intención de Quevedo.

MIRANDO AL FUTURO

Esta colección se puede visitar de forma gratuita en la página web de la RAE (www.rae.es), que además ofrece diversos materiales de apoyo para cada obra. Desde allí pueden descargarse textos clásicos de Garcilaso de la Vega, Calderón de la Barca, Lope de Vega o Leopoldo Alas ‘Clarín’ en formatos adaptables a la mayor parte de dispositivos electrónicos. Y también textos cortos para iPhone. Desde esta página se puede acceder también a diversos con ediciones de textos clásicos. En los próximos años la RAE comenzará la edición de dos nuevas colecciones, la “Biblioteca Clásica Popular” y la “Biblioteca Clásica Escolar”.frpastoriza@wanadoo.es

(*) Profesor de Información Cultural

      de la Universidad Complutense de Madrid

Libia: violación de la resolución 1973


En su momento me pronuncié a favor de la Resolución 1973. Creía y creo que era una medida legítima para detener una matanza inminente en Bengasi.

Pero los términos de la resolución hace mucho que se sobrepasaron. La Resolución no permite el bombardeo sistemático de todas las instalaciones militares de Gadafi ni su destrucción es imprescindible para el mandato de proteger a los civiles.

Como ocurriera en la guerra de Kosovo, la OTAN (o los países de la OTAN que bombardean) parecen haberse quedado sin objetivos. De ahí que cada nuevo bombardeo entrañe más riesgo para los civiles. Recuerdo como en Novisad la gente se quejaba de haber sufrido un castigo desproporcionado en sus infrestructuras (con el puente sobre el Danubio destrozado), «nosotros, que eramos los más contrarios a Milosevic» -se lamentaban poco después de terminar la guerra. No creo que muchos habitantes de Tripoli estén precisamente contentos con bombardeos que cada vez tienen más riesgo para los civiles.

La guerra ha carecido de objetivos claros y de preparación adecuada. ¡Han estado a punto de quedarse sin munición!

Y ahora sabemos que los franceses (la guerra de Sarkozy) están armando a las tribus beduinas para que ataquen Trípoli desde el sur. Esta acción claramente viola la Resolución 1973. Están plantando, además, las semillas de una Somalia en el Mediterráneo.

Magnífica la actuación del Tribunal Penal Internacional. Pero ¿por qué no se abren otras causas contra criminales internacionales, independiente de que puedan ser puestos o no a disposición del Tribunal?

Con el país dividido, pésimas condiciones humanitarias en ambos bandos, con el peligro de una inflitración yihadista, una salida negociada puede ser la solución menos mala. Crisis Group propone un alto el fuego inmediato, despliegue de fuerzas internacionales de interposición y apertura de negociaciones entre ambos bandos.

Y ¿qué pasa con Gadafi? Imposible ahora garantizarle inmunidad. No sé quien desatará este nudo gordiano.

 

Otras entradas sobre Libia:

Los relatos de la guerra de Libia

Libia: objetivos difusos y daños colaterales

¿Declararía Vd. la guerra a Gadafi?

 

Picasso y David Douglas Duncan: «Yo pinto, tú haces fotos»


Cuarenta años después el nonagenario David Douglas Ducan todavía se avergüenza.

David Douglas Duncan

Tenía la confianza de Picasso, desde aquel instante capturado mientras el genio se bañaba. Había logrado lo que nadie antes, fotografiar su intimidad. Podía fotografiar los fondos que el pintor atesoraba en el desván de su casa La Californie, en la Costa Azul.

«Había tanto polvo que no tenía más remedio que pasar un plumero por la superficie de los cuadros antes de hacer las fotos». El plumero acarició un autorretrato en carboncillo que llevaba treinta años sin fijarse y la imagen se difuminó.

El fotógrafo bajó demudado al comedor. Cuando Picasso supo lo que había ocurrido se limitó a gritar «Jacqueline ¿qué hay de comer?». Después de la comida ambos subieron a ver el desastre.

«Yo pinto, tu haces fotos» -digo Picasso, y se limitó a dar una patada al cuadro.

Es uno de los momentos mágicos relatados en el documental que acompaña la exposición «Picasso crea. A través de la cámara de David Douglas Duncan», que puede verse en el Museo Picasso de Málaga. Lástima que no esté accesible más que en la propia exposición. Porque el relato de Douglas Duncam es toda una lección de creatividad.

Sí, el fotógrafo y el pintor crean, pero el primero mantiene un vínculo visible con la realidad que representa, mientras que el segundo la reinterpreta -y nadie como Picasso- en función de sus códigos artísticos y personales, permitiéndonos entrar en otra dimensión que no es evidente para el resto de las miradas. Pero en esencia ambos tratan de capturar lo propio, lo específico, lo que debe ser contado… el fotógrafo congelando el «instante decisivo», el artista dilatando el tiempo.

Un ejemplo. El fotógrafo captura la intensidad de la mirada del pintor. El pintor reacciona convirtiendo esa mirada en parte de un búho.

David Douglas Duncan

La exposición recoge una pequeña muestra de los miles de fotografías realizadas durante veinte años. Es el mundo del último Picasso, sabio y seductor, viviendo en medio del caos de su creación.

David Douglas Duncan

David Douglas Duncan

En el documental, David Douglas Duncan también reflexiona sobre el oficio de fotoperiodista.

«Ah, esa mirada al infinito… Cuántas veces la he visto en muchachos en un descanso del combate» -dice refiriéndose a las instantáneas de soldados, anulados por la fatiga y la tensión, por el miedo, tiritando de frío, insensibles al sufrimiento…

David Douglas Duncan

David Douglas Duncan

Nuevo diseño de rtve.es: el díficil equilibrio entre la información y los programas


La información de actualidad configura desde esta semana la portada de rtve.es. Es una decisión acertada que resalta el carácter de servicio público de la presencia de RTVE en la web. La apuesta por la información se enmarca en un nuevo diseño de la página que quiere hacer compatible la actualidad, el acceso a los programas a la carta y la promoción de los contenidos.

Captura de pantalla de http://www.rtve.es/


Quizá demasiados objetivos. El diseño me parece demasiado abigarrado y siguen sin gustarme los logos y colores corporativos, pero es lo que hay. El acceso a los contenidos a la carta y a las emisiones en directo es posible desde una barra de navegación superior. La promoción de contenidos se reserva para la columna de la derecha y se incluye la parrilla de programación al final de la página (echo de menos algún botón de acceso en la parte superior).

La cuestión es ¿logrará rtve.es convertirse en una página informativa de referencia? El nuevo diseño apunta a ese objetivo. Pero ¿qué buscan los usuarios, información o vídeos y audios (contenidos a la carta)?. No tengo datos, pero me parece que hoy por hoy sobre todo contenidos a la carta.

A mi juicio, falta valoración y jerarquización informativa, en gran parte por el reparto del espacio entre la información, la televisión a la carta y la promoción.

La gran baza para convertirse en página informativa de referencia son los vídeos de las noticias producidas por la Redacción de TVE y la señal de acontecimientos directos generada por la propia RTVE (normalmente, la señal de otros acontecimientos internacionales llegada vía Eurovisión o agencias no podrá ser utilizada por razón de derechos). Otro atractivo son los blogs de los corresponsales de RNE y TVE

Falta mucho para que rtve.es produzca información original, aunque también se ha avanzado en este terreno con análisis e informes bien documentados y especiales magníficos, como el de las revueltas árabes. La página no se convertirá en una potencia informativa hasta que no se integren las redacciones informativas de RNE, TVE y Servicio Interactivos, algo prácticamente imposible sin cambios institucionales y un edificio común y que supondría retos organizativos tremendos para todo el Grupo RTVE.

Por el momento, esta portada mixta con dominio de la actualidad podría ser la entrada a un portal puramente informativo, con un mayor desarrollo y una mejor jerarquización.

La comparación con la BBC es interesante. La Corporación tuvo prácticamente desde sus inicios en la Red dos puntos de acceso, por su supuesto conectados. bbc.co.uk, el portal general con un despliegue apabullante de contenidos, donde la actualidad no era más que una referencia. Y un portal puramente informativo, news.bbc.co.uk.

En los últimos meses, el portal informativo ha cambiado de dirección y ahora es http://www.bbc.co.uk/news/, un cambio de dominio que parece indicar un mayor énfasis en la pertenencia institucional y que desde luego ha llevado a una simplificación informativa y en mi opinión a una pérdida de calidad, coherente con los recortes y despidos habidos en BBC Online.

En cambio, el portal principal http://www.bbc.co.uk/ tiene ahora como asunto central la información, con una concepción semejante a la rtve.es. Creo que estos cambios tienen en común poner a la información en el centro de la propuesta interactiva de ambos servicios públicos, pero mientras la BBC constriñe su oferta, RTVE la amplía.

Captura de pantalla de http://www.bbc.co.uk/

La página de rtve.es vuelve a ganar en mayo en usuarios únicos (12.382.736) a Antena 3 (9.841.453) y Telecinco (9.408.481), según la medición de OJD interactiva. Con una menor riqueza de contenidos, las dos televisiones privadas explotan, sin embargo, la interactividad en torno a sus series juveniles con lo que logran una gran sinerguia televisión-web-dispositivos móviles. RTVE puede todavía experimentar mucho más con la interactividad, pero sin olvidar que su presencia en el ciberespacio no es más que la divesificación del servicio público en el siglo XXI.

La información de actualidad configura desde esta semana la portada de rtve.es. Es una decisión acertada que resalta el carácter de servicio público de la presencia de RTVE en la web. La apuesta por la información se enmarca en un nuevo diseño de la página que quiere hacer compatible la actualidad, el acceso a los programas a la carta y la promoción de los contenidos.

Viaje al comunismo (ida y vuelta)


Decir intelectual era casi decir comunista en la Europa entre 1920 y 1980.

La despedida a Semprún todavía está fresca cuando Francisco Rodríguez Pastoriza me hace llegar uno de sus artículos para los viernes del Faro de Vigo, su revisión de tres intelectuales europeos del siglo XX, Gramsci, Semprún y Aleksander Wat, todos ellos conectados con el comunismo. Gramsci, el gran teórico del comunismo humanista, víctima del fascismo. Semprún-Federico Sánchez, resistente, deportado, organizador comunista, víctima del nazismo y (de forma menos cruenta) del estalinismo. Wat, intelectual humanista polaco, compañero de camino, víctima del estalinismo.

¡Qué terribles experiencias las suyas y las de tantos otros (por ejemplo, Artur London) entregando su vida a una causa que traicionaba su ideal de solidaridad!

Os dejo aquí el texto.

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VIAJE AL COMUNISMO

(IDA Y VUELTA)

Biografías, cartas y memorias de dirigentes y ex-comunistas revisan los años dorados de un fantasma que recorrió la Europa del siglo XX

FRANCISCO R. PASTORIZA (*)

PARA LA LIBERTAD

La lectura de las cartas que Antonio Gramsci (1891-1937) escribió a lo largo de más de diez años desde las distintas cárceles por las que pasó, condenado por el régimen fascista de Mussolini, proporciona una dimensión exacta de su tragedia personal y provoca en el lector desasosiego, impotencia, indignación hacia sus verdugos. Sus textos transmiten, además, una vívida sensación de opresión y de falta de libertad. Gramsci, condenado en 1926 a 20 años de cárcel sólo por sus ideas (debemos impedir que ese cerebro funcione durante veinte años, dijeron las autoridades que lo condenaron) y por su carácter de dirigente del incipiente comunismo italiano, demuestra a lo largo de esta escritura, recogida en Cartas desde la cárcel (Veintisiete letras), una fuerte personalidad, una voluntad de hierro, un carácter indomable en una humanidad que no cabía en los estrechos márgenes de las celdas en las que transcurría su existencia de penado.

A través de las cartas se percibe poco a poco su deterioro físico, atacado su ya débil organismo por las enfermedades, el frío y la mala alimentación. Sin embargo, sus convicciones, la curiosidad y el interés por lo que pasa en el mundo, sobre todo en el mundo de las ideas y de la cultura, no decayeron ni siquiera en los últimos meses de su vida: fue en la cárcel donde redactó sus famosos Cuadernos de la cárcel, una larga reflexión teórica sobre la renovación del marxismo (Berlinguer los utilizaría en los 70 para elaborar la doctrina eurocomunista). Las lecturas que hace en la cárcel, su amplia cultura literaria y sus conocimientos de filosofía aparecen entre la prosa cálida e íntima con la que escribe a sus familiares más cercanos.

Las cartas están dirigidas preferentemente a su esposa Julia Schucht (Yulca), a su cuñada Tatiana (Tania), a su madre hasta la muerte de ésta (se le ocultó durante meses para no agravar su salud) y a sus hijos Delio y Giuliano, a quienes “ve” crecer en la distancia y a quienes sólo conoció por las fotografías que le enviaban (tampoco volvió a ver a Julia desde su detención). Es precisamente la preocupación por la formación y el crecimiento de sus hijos la que empaña la mayor parte de las cartas que dirige a su esposa y a Tania, convertida esta última en su mejor interlocutora y a quien dirige todos los encargos (Julia se instaló en Rusia con los hijos tras la detención de Gramsci, lo que dificultó sus comunicaciones).

A medida que uno se va internando en la lectura de estas cartas se afianza el convencimiento de la gran injusticia que supone para un ser humano verse privado de libertad durante tanto tiempo sólo por sus ideas políticas. El gran amor que siente por su esposa, la ternura por sus hijos y por los familiares, el cariño que muestra a Tania y a sus hermanos, la amistad hacia sus compañeros (espléndida la carta a Piero Sraffa)… todo transmite sensaciones de impotencia y de frustración. Una tragedia sin ningún sentido. Uno se pregunta, además, hasta dónde llegaría la evolución y la producción intelectual de Antonio Gramsci si, aún con su obra interrumpida, se le considera uno de los grandes teóricos del comunismo europeo. Sus discrepancias con la III Internacional, el calificativo de “déspota” dirigido a Stalin, la ruptura con Togliatti y sus sospechas sobre la actitud de algunos compañeros del partido (un juez instructor llegó a advertirle de las consecuencias que iba a tener sobre la sentencia una carta de Ruggiero Greco, sugiriendo que algunos de sus amigos políticos preferían mantenerle en la cárcel) han sembrado de especulaciones su posible evolución ideológica. Lo único cierto es que Gramsci mantuvo hasta el final sus convicciones revolucionarias.

MEMORIAS DE UN HOMBRE DE ACCIÓN

No es fácil escribir una biografía de Jorge Semprún y aportar aspectos nuevos o desconocidos de su vida y de su obra. Y no lo es porque sobre Jorge Semprún está ya casi todo dicho: lo ha dicho él mismo. Semprún era uno de los mejores escritores memorialistas contemporáneos. La materia de sus libros es su propia vida. Y no sólo por sus memorias (Autobiografía de Federico Sánchez, Adiós luz de veranos, La escritura o la vida…) sino porque también en sus novelas y en sus guiones para el cine (La guerra ha terminado, de Alain Resnais), los personajes, las situaciones, los escenarios, los sentimientos… nos remiten a él mismo y a su circunstancia. Incluso cuando ha escrito biografías como la de Yves Montand no ha podido evitar introducir muchos datos de la suya propia. Es todo un acierto, pues, que la periodista alemana Franciska Augstein, destaque este aspecto que funde realidad y ficción en su libro Lealtad y traición. Jorge Semprún y su siglo (Tusquets), una, por lo demás,  documentada biografía de un personaje cuya vida ha sido tan fascinante como la de algunos protagonistas de sus novelas.

La vida de Jorge Semprún quedó marcada para bien y para mal por dos acontecimientos que han condicionado toda su trayectoria: su paso por el campo de concentración alemán de Buchenwald durante la segunda guerra mundial y su protagonismo como dirigente del PCE (con su etapa de clandestinidad en España en los años 50) y su posterior expulsión del partido, junto con Fernando Claudín, por su heterodoxia ideológica (hasta ese momento ambos habían sido los cerebros teóricos del PCE). Su auténtica carrera literaria no comenzó hasta que pudo liberarse de las ataduras que suponían por una parte el recuerdo de Buchenwald y por otra la ortodoxia estalinista de su pensamiento político. Le costó distanciarse de una y otra. Aunque el campo de concentración ya aparece en su primera novela, El largo viaje, publicada en 1963, sus auténticos recuerdos de Buchenwald no pudo ponerlos por escrito hasta 1980, en Aquel domingo.

De familia de la alta burguesía (descendiente de Antonio Maura, ministro de Alfonso XIII y de Miguel Maura, ministro de la República), hijo de un exiliado de la guerra civil, Semprún cimentó su formación intelectual estudiando Filosofía en París y leyendo a Malraux, Sartre, Louis Guilloux y sobre todo a Michel Leiris, a quien admiraba. En su novela Netchaiev ha vuelto rinde homenaje a Paul Nizan, otro de los escritores que influyeron en su formación. Fue entonces cuando descubrió Historia y conciencia de clase, de George Lukács y se hizo partidario de la revolución como método idóneo para aplicar una de las tesis de Marx sobre Feuerbach: Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo, pero de lo que se trata es de cambiarlo. Para conseguirlo se hizo comunista, primero en el PC francés y pronto en el PCE de Santiago Carrillo: A pesar de mi ‘problemático’ origen burgués, que nunca oculté, me aceptaron. Sólo callé que había leído a Trotsky (P. 93).

Durante la ocupación nazi de París Semprún luchó en la resistencia con los comunistas franceses. Fue detenido en octubre de 1943, torturado e internado en Buchenwald como prisionero político. Liberado el campo por los americanos en 1945, se instala en Saint Germain-des-Prés, el barrio de París en el que campaban Sartre y los existencialistas. Entra a formar parte de la célula del PCF en la que militaba una buena parte de la intelectualidad de izquierdas: Edgar Morin, Henri Lefevbre, Loleh Bellon, una actriz que se convirtió en su primera esposa, y Marguerite Duras (algunos acusaron a Semprún de la expulsión de Duras del PCF; él lo niega, aunque entonces Semprún fuera el más estalinista de todos). Entró en el PCE para dirigir la revista Cultura y Democracia y muy pronto fue escalando posiciones hasta convertirse en miembro de los comités Central y Ejecutivo. Carrillo, que buscaba a alguien que agitase la guerra cultural contra el franquismo, vio en Semprún a la persona idónea para dirigir la clandestinidad del PCE en España. Vivió en esta situación con varios nombres falsos, sobre todo el de Federico Sánchez, durante nueve años, sin ser descubierto ni detenido ni una sola vez. Encontró un PCE al borde de la desaparición y consiguió para el partido un protagonismo excepcional durante las huelgas de los años 50 y la revuelta universitaria del 56 (escribiría sobre todo ello en Autobiografía de Federico Sánchez, premio Planeta en 1977). Su solidez estalinista comenzó a resquebrajarse tras el informe de Jruschov en el XX congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, pero su distanciamiento del PCE iba aún a demorarse. Un encuentro en 1960 con Mijaíl Suslov, el ideólogo del PCUS, en el que éste instaba a los comunistas españoles a tomar las armas y a abandonar la doctrina de la reconciliación nacional, le decidió a plantearse el abandono del partido: se terminó, punto final, con esta gente no se puede dar ni un paso más (p.340). Sin embargo, seguía considerándose comunista y únicamente fueron sus desavenencias ideológicas con Santiago Carrillo las que propiciaron su expulsión del partido en 1964 (unas “desavenencias” que años más tarde Carrillo utilizó para elaborar el eurocomunismo, según Semprún). Su ideología continuó tan viva como siempre, manifestándose en sus libros y en Cuadernos del Ruedo Ibérico, la revista que fundó con Claudín y José Martínez. Hasta los años 80 estas convicciones no se desmoronaron por completo. En 1988 Felipe González lo nombró ministro de Cultura de su gobierno. En el 94 publicó La escritura o la vida (reeditada ahora por Tusquets), donde se mostró partidario de la teoría del totalitarismo según la cual fascismo y estalinismo son lo mismo desde el punto de vista estructural. Ni siquiera considera que si bien el estalinismo representó una perversión criminal de unas ideas originalmente universales y humanitarias, el fascismo, por el contrario, despreció al ser humano y pretendió el exterminio de razas que consideraba inferiores. Esto no mejora las cosas para Semprún ya que, si bien tuvo desde siempre como enemigos a los fascistas, se sintió traicionado por el comunismo.

POLONESA

Al contrario que Semprún, el polaco Aleksander Wat nunca fue dirigente, ni siquiera llegó a militar en el partido comunista de su país. Únicamente fue un ardiente simpatizante del comunismo durante el régimen autoritario de Pilsudski, hasta que decidió, según sus palabras, sustituir los signos de exclamación por los interrogantes. Intelectual reconocido, poeta, escritor, Wat dirigió durante años la publicación filocomunista Miesiecznik Literacki, una revista de gran proyección social. Sorprendentemente fue esta actividad la que decidió su encarcelamiento, acusado de revisionista por los artículos publicados aquí. En Mi siglo. Confesiones de un intelectual europeo (Acantilado), Wat recoge sus vivencias personales (en parte redactadas y en parte dictadas en largas sesiones a Czeslav Milosz, quien años más tarde sería premio Nobel) durante los años de su coexistencia con el comunismo y su etapa de disidente, centrándose en su paso por las cárceles estalinistas de Rusia y Polonia y reflexionando sobre un régimen que le llevó a él y a su familia a la depravación más absoluta. Iniciado en el futurismo de Mayakovsky (no el de Marinetti), Wat introdujo en Polonia el surrealismo y el dadaísmo y dio a conocer las corrientes vanguardistas y revolucionarias de la izquierda política de los primeros años del siglo XX. Su posición en el mundo literario ya estaba consolidada cuando comenzó a dirigir la revista que le costó la libertad (antes ya había sido responsable de otras publicaciones). Su distanciamiento del comunismo se produjo cuando percibió una acción conjuntada de comunistas y nazis en Alemania para tumbar al gobierno socialdemócrata prusiano bajo la consigna “el enemigo está a la izquierda”: el nazismo me apartó del comunismo porque empecé a ver las similitudes, las analogías (p.330). Aunque conservó un gran respeto por el comunismo y por algunos de sus intelectuales, sus críticas se centraron en el terror estalinista, sus purgas y sus métodos totalitarios. Fue detenido por los comunistas en enero de 1940, cuando ya habían sido ejecutados todos los que habían tenido algún contacto con Miesiecznik Literacki, acusado de actitud hostil hacia la Unión Soviética, a partir de las confesiones de algunos de sus colegas escritores. También de sionista (Wat era judío), de trostkista e incluso de espía del Vaticano. Lo ingresaron en la cárcel de Lvov, un establecimiento deplorable, poblado de millones de chinches y de piojos, en cuyas celdas abarrotadas (28 personas en poco más de once metros) pasó frio y hambre y donde nunca tuvo noticias de su mujer y de su hijo durante todo el tiempo que permaneció allí. Cuando fue trasladado a la cárcel de Lubianka, en Moscú, las condiciones de aquel establecimiento le sorprendieron: higiene, una celda personal o en compañía de uno o dos presos, buena comida, acceso a libros, trato amable… hasta que se dio cuenta de que todo obedecía a un proceso de desintegración síquica, de atrofia; un ingenioso método de exterminio de la vida interior. La incomunicación, los interrogatorios ante las autoridades de la NKVD sin ningún sentido y sin ninguna esperanza (a veces se demoraban meses), los compañeros de celda, en realidad confidentes (tres de cada cuatro lo eran), terminaron por provocar su petición de ser devuelto a Lvov. Por el contrario, su siguiente destino fue la cárcel de Sarátov, en donde coincidió con políticos izquierdistas y ex dirigentes comunistas. De nuevo el hambre y el frío, de nuevo los piojos y las chinches, otra vez las enfermedades, que esta vez minaron seriamente su salud.

Gracias a la proclamación de una amnistía, cuando Rusia y Polonia se unieron contra los nazis, Aleksander Wat fue puesto en libertad. Enfermo, agotado, sin medios, lo primero que hizo fue trasladarse a Alma-Ata en busca de su mujer y de su hijo, a quienes sabía en aquella zona del Kazajistán soviético. Polonia lo nombra entonces su representante diplomático en Uchkurgan, en unas penosas condiciones de vida. En la cercana Ili pasó otros tres años y medio hasta su regreso a Polonia, desde donde decidió exiliarse a Europa. Se suicidó en París en 1967.

El movimiento 15-M y la nueva esfera pública


Este fin de semana se ha levantado la acampada de los indignados en muchas plazas españolas. Durante cuatro semanas han ocupado  espacios públicos con alto valor simbólico y ahora quieren convertir en itinerante su protesta. La presencia del movimiento en el espacio público, en el espacio mediático y en el espacio virtual o ciberespacio delimita una nueva forma de configurarse la esfera pública en la que se desarrolla la vida democrática.

Jürgen Habermas acuñó el concepto de «esfera pública» hace tres décadas. En esencia, y dentro de su teoría general de la acción comunicativa, Habermas entiende por esfera pública un ámbito de deliberación pública que aparece en la Europa burguesa de finales del XVIII entre la vida privada y el ámbito estatal y que tiene dos instrumentos esenciales, los nacientes periódicos por un lado, y los cafés, salones y clubs, por otro.

Como ocurre con las grandes ideas, a partir de este concepto son muchos los estudiosos de las ciencias sociales que hacen su propia interpretación de esta teoría. En general, se concibe la esfera pública como el ámbito de deliberación en el que se discuten las grandes opciones y que permite que cristalice la opinión pública.

Durante el siglo XX ese ámbito de deliberación ha venido determinado por los medios de comunicación masiva, prensa, radio y televisión. Si en democracia el foro en el que se delibera para tomar decisiones es el parlamento, esa deliberación debe de estar conectado con la opinión pública y las decisiones deben hacerse llegar a la opinión pública para ganar su aceptación y, en definitiva, legitimidad. Esta ha sido la función de los medios, el «parlamento de papel» (y de las ondas).

La llegada de Internet parecía propiciar la fragmentación de esa esfera pública en comunidades aisladas por afinidades ideológicas, religiosas o  de intereses. He defendido que una de las misiones del periodismo cívico es unir esos nichos para reconstituir la esfera pública.

Las redes sociales pueden fomentar ese aislacionismo social, pero el movimiento del 15-M, como las revoluciones de Túnez y Egipto, están demostrando que puede convertirse en un elemento de conexión de los tres ámbitos que configuran hoy la esfera pública: el ciberespacio, el espacio mediático y el espacio público.

Las aplicaciones  de redes sociales ofrecen antes que nada una conexión con alguien con el que mantenemos algún tipo de proximidad (más o menos remota) o afinidad. Permiten compartir información, sí, pero sobre todo experiencias. Por eso pueden convertirse en un confortable nicho en el que vivimos con «los nuestros» e ignoramos (o vilipendiamos) a «los otros». Las experiencias compartidas invitan a una movilización propiciada por la instantaneidad y la interactividad. Es muy fácil movilizar a los nuestros y muy difícil llegar a los otros.

Cuando una corriente profunda remueve la sociedad las redes pueden sacarla a la luz. Y eso es lo que ha ocurrido con el movimiento del 15-M. Todos sabíamos del hartazgo y la indignación generalizada. Muchos periodistas extranjeros se preguntaban ¿cómo es posible que no estalle España con ese paro masivo? Y por fin llegó, si no una explosión, al menos una buena tormenta.

El movimiento 15-M pudo eclosionar debido, entre otros, a estos factores:

– Un nuevo relato de la globalización construido por obras como ¡Indignaos! o Inside Jobs

– La movilización propiciada por las redes sociales

– El trabajo de tres lustros de los movimientos altermundistas

Las redes sociales sacaron a la calle a los jóvenes de la primera manifestación y a los miles y miles que se fueron sumando después del intento de desalojo de Sol de la noche del 15 de mayo. Durante estas semanas las redes han alimentado el movimiento y en concreto Twitter ha sido la manifestación de su pulso y el aviso de emergencia ante cualquier intento de agresión. Las redes han sido el sistema nervioso de la protesta.

Pero hoy no estaríamos hablando si el movimiento no hubiera tomado la calle, y en especial un espacio público tan simbólico como la Puerta del Sol… La carga de los Mamelucos… la proclamación de la II Repúbica… el Km. 0 de la España radial…

Lo realmente revolucionario es la nueva forma de ocupar el espacio público. No es la primera vez que se establecen campamentos en la calle (por ejemplo, Sintel). Lo nuevo son dos hechos:

– Convertir estos espacios en ámbito de deliberación

– Y convertir en inaplicable la legislación de desarrollo de los derechos de reunión y manifestación.

Los derechos de reunión y manifestación son esenciales derechos cívicos, pero como todos los derechos, ni son absolutos ni pueden ejercerse sin una regulación, que equlibre su ejercicio con  otros derechos legítimos. El espacio público no puede ocuparse de manera permanente o de forma transitoria pero absoluta (aunque todo el mundo considera normal las fiestas populares, que cada 15 días la Castellana se convierta en un gran aparcamiento de los que acuden al fútbol, o que después de cada «victoria histórica» futbolística energúmenos se encaramen a fuentes monumentales y las dañen).

Esas normas que rigen desde la Transición no pudieron aplicarse (y menos la desmesurada decisión de la Junta Electoral Central) no ya sólo por prudencia y para evitar males mayores, sino porque los indignados en realidad estaban ejerciendo otro derecho más radical y más básico, un derecho último que entra en juego cuando los demás derechos quedan vacíos de contenido: el derecho de resistencia.

El movimiento es la expresión de la resistencia a la ruptura del pacto social y a sus consecuencias de creciente desigualdad y falta de futuro para una sociedad basada hasta ahora en un moderado ascenso social de las clases populares y medias. De ahí su legitimidad expresada por el apoyo masivo detectado por las encuestas.

Esa legitimidad no se habría logrado sin la presencia del movimiento en el espacio mediático. Un 72% de los españoles ha seguido estos acontecimientos y un 77%  lo han hecho por la televisión (Havas Media); un 52% lo conocieron a través de la televisión (The Cocktail Analysis). Por mucho que los acampados se hayan quejado primero de falta de atención y luego de manipulación, la representación general de los medios ha sido bastante equilibrada y positiva (cuanto más a la derecha, más negativa). Y, sobre todo, han mostrado su capacidad de organización, civismo, resistencia pacífica… que sin duda han sido factores esenciales para la legitimación del movimiento.

Hay acontecimientos que ocurren en el espacio público de los que nadie sabe. Otros que hacen bullir las redes sociales (por ejemplo, la burla por la desarticulación policial de la «cúpula» de Anonymus en España). Otros que se construyen para los medios masivos por políticos y agencias de comunicación. Sólo cuando se produce una conjunción e interrelación del espacio público, el espacio mediático y el ciberespacio el acontecimiento tiene capacidad de cambiar nuestra vidas.

La democracia nació en el ágora y el 15-M ha  recuperado nuestras calles y plazas como espacio de deliberación democrática. Ahora el movimiento se fracciona (o expande). Desde el punto de vista de las fuerzas de orden público estas pequeñas protestas son más manejables. Puede haber tentaciones por un lado y otro de forzar la cuerda y buscar el enfrentamiento. Sería un desastre. El bosque está muy seco y una chispa puede extender un incendio devastador.

(Algunas lecturas y fuentes complementarias. Un portal sobre Habermas. «La teoría de la esfera pública» de J. B. Thompson (pdf). Mi trabajo sobre Ciberacontecimientos (pdf). Otras entradas sobre el 15-M en este blog: El 15-M y la democracia líquida; Un programa de regeneración democrática; La Puerta del Sol no es la Plaza Tahir… por el momento)

El testimonio del niño que Mladic acarició


Me preguntaba en otra entrada anterior que habría sido del niño que acariciaba Mladic. Como es lógico, no fui el único periodista en preguntarme lo mismo. Algún colega, seguramente un periodista local, le buscó, hizo el reportaje y a través de las agencias llegó a la Redacción de TVE, que hizo una digna pieza con este material (por cierto, no le hubiera venido mal un paso propio).

Se llamaba Izurin. Salió a por un poco de pan y chocolate cuando llegaron los soldados serbios. Era más niño de lo que aparentaba. Sólo tenía 8 años, pero decía tener 12. No sabía que se estaba jugando la vida, porque bien podría haber sido seleccionado en la fila de los hombres, destinado al sacrificio. Pero la salvo y hoy nos cuenta su historia.

TD2 31-05-11  33 m. 33 s

 

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Por un nuevo compromiso periodístico


Agustín García Matilla me envía las conclusiones de las IV Jornadas de Periodismo en lo Global, en las que participé la pasada semana en Segovia. Os invito a su lectura, pero me permito realizar mi síntesis personal, que es muy sencilla: los periodistas tenemos que reconstruir nuestro compromiso con la sociedad, retornando a las buenas prácticas tradicionales, pero también sirviendo de conexión entre las redes sociales para reconstruir un espacio público democrático. Es la tarea a la que vengo denominando periodismo cívico (2009,“Periodismo Cívico versus Periodismo Ciudadano”. Observatorio Medios de Comunicación y Social, Fundación 1º de Mayo, nº 1, págs. 9-14).

En las conclusiones se reflejan bien los debates suscitados y el consenso de por donde debe caminar una regeneración del periodismo. Añadiré que en el debate final se manifestó el absoluto cuestionamiento de los más jóvenes hacia las formas tradicionales del periodismo tradicional, paralelo a la contestación de la democracia representativa. «Los medios mienten y manipulan» -algo hemos debido hacer muy mal los periodistas cuando los que se forman como comunicadores sociales nos ponen a todos en el mismo saco de basura.

Personalmente siempre he denunciado abusos, malas prácticas y manipulación. Recientemente, la profesora María Lamuedra («La profesión periodística ante las protestas ciudadanas») ha aplicado muchos de los hallazgos de la investigación sobre periodismo para demostrar la manipulación en el tratamiento informativo de la crisis. Todo eso es verdad, pero -lo siento- no creo que los periodistas, ni siquiera la mayoría de las empresas informativas sean un puro instrumento de dominación.

En cualquier caso, el periodismo profesional está necesitado de una regeneración ética. Las conclusiones de las Jornadas dan pistas muy valiosas para ello.

CONCLUSIONES  IV JORNADAS DE PERIODISMO EN LO GLOBAL

Un año más, con motivo de una nueva edición de los Premios Cirilo Rodríguez, la Asociación de la Prensa de Segovia y la Universidad de Valladolid en el Campus de esta ciudad han reunido a un nutrido grupo de profesionales de la Información, profesores, profesoras y estudiantes de Comunicación, y personas interesadas en el desarrollo de modelos de comunicación de calidad y al servicio de la sociedad. Las IV Jornadas de El Periodismo en lo Global han contado con más de 200 asistentes y más de una veintena de profesionales ponentes, que han debatido sobre el presente y el futuro de “El Periodismo en lo Global”.

En esta edición, las jornadas han permitido analizar un entorno influido por el papel de la comunicación ciudadana en las revoluciones del norte de África y por el movimiento del 15 M “Democracia Real, ya!” en las ciudades españolas, como símbolo de la denominada en medios de comunicación internacionales, como “Spanish revolution”.

Los aquí reunidos nos reafirmamos en los principios que en todos estos años han figurado en el frontispicio de la buena práctica profesional del Periodismo, principios resumidos por Kovach y Rosenstiel (2003) y que sintetizan los elementos necesarios para ejercer un periodismo de calidad: La búsqueda de la verdad, la lealtad ante los ciudadanos, el ejercicio de la disciplina de verificación, el mantenimiento de la independencia con respecto a aquellos de quienes se informa, el ejercicio de un control independiente del poder, el servir de foro público para la crítica y el comentario, el esfuerzo para que el significante sea sugerente y relevante, el compromiso de que la noticia sea exhaustiva y proporcionada y el respeto a la conciencia individual de sus profesionales.

En estas jornadas se ha vuelto a constatar con preocupación que en el momento actual la principal amenaza para las empresas es que el Periodismo, en una proporción muy grande, está gobernado por una política empresarial que atiende prioritariamente a la cuenta de resultados y que este hecho se ha agravado por la falta de previsión en la creación de un modelo de negocio que permitiera sobrevivir a las empresas en este nuevo contexto digital. Esta constatación  refleja que existe el riesgo de que se siga alimentando un proceso de devastación del trabajo profesional de calidad, también en el periodismo multimedia.

Muchas personas que trabajan en este campo han comprobado en su propia carne cómo el ejercicio de la independencia las ha llevado al paro. Más de 5.000 periodistas se han incorporado a las listas del paro al final de la primera década del siglo XXI. Los expedientes de regulación de empleo aplicados en la empresa pública estatal de radiotelevisión han provocado el que se prescinda de algunos de los profesionales más experimentados, perdiéndose así una oportunidad para que las más curtidas generaciones de periodistas transmitan su saber y conocimiento a quienes se incorporan a la profesión.

 El poder político no ha demostrado ser más sensible a la idea de que la buena información es un ejercicio imprescindible para la existencia de una democracia asentada y sólida. Esto se viene demostrando en los últimos años en ejemplos como la práctica usual de convocatorias de medios, ruedas de prensa, conferencias e intervenciones, sin turnos de preguntas ni repreguntas, o desde la práctica ya instaurada de un periodismo de declaraciones impuesto desde las direcciones de los partidos políticos, especialmente en períodos electorales. Los últimos acontecimientos muestran que muchos ciudadanos y muchas ciudadanas han llegado a un nivel de hartazgo extremo y han salido a la calle, también para reivindicar su derecho a la construcción de un ¡Periodismo real, ya!

En estas jornadas hemos podido constatar que los profesionales más experimentados y comprometidos con la profesión periodística, y las profesionales que comparten estos mismos valores, han convertido las carencias del sistema en una oportunidad para el cambio.  Las múltiples posibilidades que actualmente brindan las tecnologías de la información y de la comunicación sirven para ejercer una nueva AUTORITAS basada en la ética y el compromiso con la sociedad. La creación de blogs personales sirve para respaldar esa independencia profesional que en estos momentos resulta imprescindible. En estas jornadas hemos sido testigos de que el ejercicio de ese otro periodismo es posible y se concreta en iniciativas que pretenden servir también como una oportunidad para realizar un “periodismo humano”, que se desmarque de todo simulacro.

POR TODAS ESTAS RAZONES, LAS PERSONAS AQUÍ REUNIDAS SUSCRIBMOS LAS SIGUIENTES PROPUESTAS:

1)     El Periodismo en este contexto global sólo puede ser entendido desde la suscripción de un contrato simbólico con toda la sociedad que incluya la atención a los intereses de las mayorías y de las minorías sociales. Ese contrato parte de la atención a los principios ya asentados de un periodismo basado en la honestidad y en la búsqueda de la verdad como sinónimos de CALIDAD.

2)     En el contexto digital actual las empresas de comunicación cuentan con herramientas extraordinarias que facilitan el ejercicio de un periodismo multitarea. Se ha constatado que en ocasiones esta práctica ha llevado a un deterioro de la calidad del trabajo profesional y a la precarización del empleo. Es urgente que las empresas sean sensibles a las reflexiones realizadas por los propios profesionales de la comunicación y pacten los límites de una labor que debe llegar hasta donde sea posible, compatibilizando la nueva tendencia a la multifuncionalidad del profesional con el ejercicio del rigor y la calidad.

3)     Los profesionales de la información y de la comunicación tienen una responsabilidad pedagógica a la que no pueden renunciar. Los movimientos sociales que han salido a la calle en mayo de 2011 son el símbolo del afán de la sociedad por participar activamente en la construcción de otra comunicación posible. Son los profesionales quienes pueden mostrar cómo su labor puede ser facilitadora de unos flujos de comunicación que garanticen la veracidad de las informaciones.

4)     Las empresas deben sentir que los profesionales son los primeros interesados en suscribir un contrato con los ciudadanos y ciudadanas. El concepto de audiencia es un concepto meramente numérico que no es compatible con el actual contexto digital. Hace tiempo que los medios de comunicación deberían haber modificado su valoración sobre la cadena de valor que debería aplicarse en los procesos informativos. Muchos ciudadanos y muchas ciudadanas han asumido ya un papel activo en los procesos de comunicación y acceden de forma selectiva reprogramando de forma selectiva un acceso multimedia hasta ahora desconocido y produciendo también sus propias iniciativas de comunicación.

 5)      El ejercicio del periodismo permite que haya periodistas que han compatibilizado su colaboración con empresas públicas y privadas y un trabajo más integral que permite la realización de Videoblogs y bitácoras personales que están llegando directamente a las ciudadanas y a los ciudadanos a través de las redes sociales. Cada vez más este tipo de información está llegando hasta la sociedad de una manera más directa y eficaz que en los soportes tradicionales.

6)     Quienes ejercen el periodismo en la segunda década del siglo XXI se han dado cuenta que hay una nueva prioridad: poder contar el contexto. Es obligación de la información del siglo XXI humanizar y poner rostro a las noticias.

 7)     Las redes sociales son un instrumento interesante de comunicación y de intercambio pero a la vez facilitan el ejercicio de una información rápida y fragmentada que corre el riesgo de influir en el ejercicio de un periodismo superficial y descontextualizado que prefiere renunciar a la profundidad. Frente al ruido hay que oponer una información suficientemente contextualizada.

 8)     Los periodistas somos buscadores y facilitadores de información y debemos estar al servicio de la sociedad. Los medios de comunicación públicos son en estos momentos imprescindibles para liderar el desarrollo de una comunicación de calidad. El aprovechamiento social, educativo y cultural de la comunicación audiovisual y multimedia depende del trabajo que actualmente desarrollan en punta de lanza los medios públicos de comunicación: Agencia EFE y el desarrollo de medios interactivos en la Corporación RTVE.

  9)     Todas las instituciones, públicas y privadas, deberían ser conscientes del valor que el ejercicio del periodismo tiene para el futuro de la democracia y para la reconstrucción de un sistema económico sostenible. El deterioro de la profesión periodística es un reflejo más del deterioro de un sistema que está siendo denunciado por ciudadanas y ciudadanos que al margen de su militancia responden en su indignación a perfiles ideológicos de todo el espectro. Es imprescindible abrir un debate que permita consensuar unos mínimos que hagan posible el ejercicio de una información de calidad que responda a viejos y nuevos ideales.

10)Educar para la comunicación y el desarrollo del pensamiento crítico es una de los objetivos que deben unirnos para conseguir una sociedad que aproveche el inmenso potencial de las actuales tecnologías de la información y de la comunicación y sea capaz de responder a las exigencias de una ciudadanía que reclama también otra comunicación posible.

                             Segovia, 27 de mayo de 2011

 Desde la Asociación de la Prensa de Segovia y de la Universidad de Valladolid en el Campus de esta ciudad os invitamos a participar en el Congreso de Eduación Mediática y Competencia Digital que se celebrará en Segovia del 14 al 16 de octubre próximos en esta ciudad.