Comunicación y poder


Una vez más, Francisco Rodríguez Pastoriz me autoriza a la publicación de sus colaboraciones en los suplementos de los sábados del Faro de Vigo. En esta ocasión se trata del análisis de Comunicación y poder, la obra de Manuel Castells que se presenta como la síntesis y revisión del pensamiento del sociólogo español más citado internacionalmente.

No he leído todavía el libro, que por su extensión reservo para el verano. Confieso que a veces me irrita un poco el tono algo profético de Castells, que, sin llegar a las tecnoutopías de Toffler y tantos autores norteamericanos, le lleva a dar por muertas realidades muy vivas. En esta ocasión parece que da bastante importancia a los últimos desarrollos mediáticos, como el infoentretenimiento o los procesos de glocalización, sobre los que he intentado hacer alguna pequeña aportación personal. Es cierto que se ha producido un cambio de paradigma, pero todavía no está nada claro no tanto que esa autocomunicación, como llama Castells a las posibilidades de comunicación interactiva, esté cambiando nuestras costumbres personales y la sociedad en su conjunto, lo que parece obvio, sino si estamos siendo capaces de utilizar nuestras nuevas capacidades con un sentido liberador, tanto en lo personal como en lo colectivo.

Sin más, paso a copiar el trabajo de Rodríguez Pastoriza.

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El acceso a Internet, un derecho fundamental


Casi cuatro de cada cinco personas en todo el mundo consideran que el acceso a Internet debiera tener la consideración de derecho fundamental. Así resulta de una encuesta mundial realizada por la BBC en 26 países (pdf) y a la que han respondido 27.000 adultos.

La encuesta se enmarca en una quincena que la BBC (radio, televisión y online) dedica a Internet, SeasonSuperpower, con elementos tan interesantes como Digital Giants, una serie de vídeos con personajes que están modelando lo que hoy es Internet, una superpotencia o un supepoder, esencial para participar en la vida comunitaria y social al comienzo de este siglo XXI.

La conclusión más rotunda de la encuesta es esa percepción mundial del acceso como un derecho fundamental. Pero el estudio tiene otros muchos datos dignos de análisis. Por ejemplo, en Europa una mayoría de los encuestados son partidarios de alguna forma de regulación gubernamental. En España, un 47% está a favor de la regulación y un 51% en contra. En nuestro país, Internet es, sobre todo, fuente de información. Los españoles se encuentran entre los que mejor podrían vivir sin Internet (un 70%) y a los que menos libertad ha aportado (sólo un 30% creen que ha aumentado su libertad).

Pero vuelvo a lo esencial. El convencimiento de que el acceso a la Red es un derecho fundamental es un hecho revolucionario. Internet ha configurado un nuevo ámbito comunicacional, el de la comunicación interactiva, el ciberespacio, que se suma al espacio de la comunicación natural y al de la comunicación mediática. En ese espacio podemos ejercer el derecho a la libertad de expresión e información, pero también los derechos de reunión, petición, el derecho a la educación, a la cultura y sirve cuando menos instrumentalmente a otros derechos sociales como el derecho a la salud. En otras palabras, la Red, el ciberespacio, es un ámbito, un foro público, especialmente relevante para el ejercicio de los derechos que nos hacen individuos, para los derechos humanos o derechos fundamentales.

Hay un aspecto instrumental y previo en estos derechos que es el derecho de acceso. Acceso que exige una conexión física, una conexión de banda ancha. Y un acceso en condiciones de igualdad y transparencia.

La primera manifestación se traduce en que los ciudadanos puedan exigir el derecho a la prestación del servicio, bien al estado, bien a las compañías de telecomunicaciones que prestan el el servicio público o de interés general. La tendencia es incluir el derecho de acceso, la conexión a la banda ancha, como una de las prestaciones del servicio básico de telecomunicaciones.

La segunda expresión de ese derecho es la neutralidad de la red, que todos los usuarios de la misma reciban el mismo trato de forma transparente. La presidencia española de la UE ha patinado al apuntarse temporalmente a la tesis de que las telefónicas discriminen a los usuarios.

Pero el derecho a Internet como derecho fundamental no se agota en el acceso. Todos los derechos que se ejercen en este ámbito tienen que estar garantizados, empezando por la libertad de expresión e información.

Internet era impensable en 1948, cuando el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) proclamaba el derecho a investigar, difundir y recibir informaciones, ideas y opiniones por cualquier medio, pero, justamente, ese consideración general de los medios hace que las actividades informativas en Internet (mejor que por Internet) queden perfectamente dentro del ámbito de la declaración.

La Red es más que un medio de comunicación, aunque los medios, los cibermedios, operen en este ámbito. El ejercicio de la libre expresión e información en el ciberespacio es un derecho tan fundamental como su manifestación en el espacio mediático. Algún juez en España (caso SER) todavía no se ha enterado.

YouTube implanta un sistema automático de subtitulación


YouTube, la más popular plataforma para compartir vídeos, ha puesto hoy en servicio un sistema de subtitulación automática de todos los vídeos en inglés. Hasta ahora el servicio se estaba probando en un número seleccionado de vídeos, pero ahora se extiende a cualquier vídeo en inglés, aunque a la hora de cargarlo el usuario puede indicar mediante un botón si quiere que esta funcionalidad se aplique inmediatamente a su contenido.

El sistema se basa en un algoritmo para el reconocimiento de voz desarrollado por Google. Como reconocen sus autores en The Times para que funcione correctamente la voz tiene que ser clara y no haber mucho ruido ambiente. También está por ver como reaccionará a los distintos acentos dentro de un mismo idioma.

El reconocimiento de voz se prometía como una función estándar en cualquier ordenador hacer más de una década, pero los requisitos de estos programas, como, por ejemplo la necesidad de que el programa «aprendiera» la dicción del usuario, hizo que nunca llegaran a generalizarse.

En el siguiente vídeo puede observarse una demostración del sistema. En el botón rojo cc (close caption) se puede configurar esta funcionalidad y obtener prestaciones tan importante como descargar la transcripción. Se nos advierte -eso sí- que todas estas prestaciones están todavía en beta.

Este sistema tiene una serie de aplicaciones de enorme interés:

Ayuda a las personas con problemas de audición. Hasta ahora la transcripción es tremendamente costosa. En España el Centro de Subtitulado y Audiodescripción realiza esta tarea con carácter institucional. Todas las televisiones subtitulan películas, pero sólo TVE subtitula sus informativos, que tienen una problemática especial, por la inmediatez del trabajo, y que se resuelve en gran medida descargando los textos existentes en su sistema informático de redacción en el sistema de subtitulado.

– Herramienta para el aprendizaje de lenguas. La subtitulación puede servir no sólo al estudiante de una lengua extranjera, sino también al inmigrante que todavía no domina la lengua del país en que habita.

Herramienta para la búsqueda y documentación de vídeos. Las posibilidades de buscar y documentar aumentan exponencialmente si contamos con la descripción de la palabra, aunque lógicamente el vídeo es mucho más que palabra. Televisiones y agencias de noticias pueden sacar un enorme partido a esta tecnología.

– Servir como punto de partida para el vídeo interactivo. La vinculación entre el texto y la imagen permite crear vínculos salientes a partir del texto. Dos aplicaciones GAudi (que me imagino que esta en el origen de esta aplicación) y el visor interactivo de RTVE, de las que ya me he ocupado anteriormente, ya utilizan estas posibilidades.

¿Funcionará en inglés? ¿Cuándo llegará en español?

TVE: reportaje publicitario de Mercadona


Acabo de ver la segunda edición del Telediario de TVE. Al final de un largo bloque de economía, o lo que es lo mismo, de crisis, un largo reportaje (¿1’40»?) dedicado a Mercadona. Que en plena crisis una empresa gane dinero y cree puestos de trabajo es una noticia. Y que lo haga bajando los precios y eliminando envases superfluos, también. Pero dedicar exclusivamente la información a esa empresa, con un par de declaraciones de su presidente, sin otros puntos de vista, convierte la información en un reportaje publicitario de la cadena de distribución. El tratamiento adecuado hubiera sido acudir a expertos externos, comparar con otros supermercados, comparar con otros países….

Parece mentira que a estas alturas el «mejor telediario del mundo» meta tales pufos.

Vídeo del TD2, a partir del 28:30

Cómo Internet y los teléfonos móviles han convertido las noticias en una experiencia participativa


El Project for Excellence in  Journalism acaba de publicar un informe sobre el consumo de información de los norteamericanos bajo el título «Entendiendo el consumo participativo de las noticias» y el subtítulo con el que encabezo esta entrada.

La principal conclusión es que la inmensa mayoría de los norteamericanos, hasta un 92%, consumen la información de actualidad a través de múltiples plataformas. Nada menos que un 46% usan habitualmente hasta 6 distintas plataformas.

La televisión sigue siendo el medio o plataforma preferido, pero Internet ha superado a la radio y a los periódicos.

– Un 78% se informa a través de la televisión local

– Un  70% lo hace en cadenas nacionales de tv. por ondas o cable

– Un 61% a través de Internet

– Un 54% en la radio

– Un 50% en un periódico local

– un 17% en periódicos nacionales

Internet no aporta la diversidad profetizada: un 57% se contenta con consultar entre dos y cinco cibermedios.
Experiencia participativa:

– Un 37% usa el teléfono móvil para informarse

– Un 28% ha personalizado su acceso a la información a través de Internet

– Un 37% crea o «mueve» información a través de la redes sociales.

En definitiva, un nuevo ecosistema, donde a la última hora se accede por el móvil, se reciben alertas a través de las redes sociales y donde unos medios o plataformas refuerzan a otros. Pero ¿dónde se crea esa información que rebota de una plataforma a otra? El informe, basado en encuestas entre los consumidores, no responde a esta pregunta. Mi respuestas: en los medios tradicionales, pero también cada vez en mayor medida en los nuevos medios sociales.

La BBC prepara una drástica reducción de sus servicios


Los directivos de la BBC parecen dispuestos a adaptarse a la política de un futuro gobierno conservador y preparan un plan de reducciones que dará satisfacción a muchas de las reivindicaciones de sus competidores comerciales, según informa The Times.

Resumo los recortes en los servicios que, siempre según el diario londinense, anunciará próximamente su Director General Mark Thompson:

– Cierre de dos cadena de radio digital, de carácter musical una y otra dirigida a la población asiática.

– Un tope para la adquisición de derechos deportivos, de un 8,5% de sus ingresos, en torno a 300 millones de libras.

– Cierre de un canal digital de televisión dirigido a los adolescentes.

– Reducción de un 25% del presupuesto y personal de BBC.Online.

Una de las medidas más llamativas es la instrucción de que BBC.Online incluya más enlaces a periódicos, de modo que aumente el tráfico de sus competidores. Los enlaces salientes son una exigencia de buen periodismo digital, pero como un modo de citar fuentes y aumentar la diversidad de puntos de vista, no como un medio para cubrir menos información con recursos propios.

Los directivos trabajan convencidos de que en el nuevo presupuesto se congelará la licencia que pagan los británicos por el servicio, la principal fuente de financiación de la BBC, y que este año asciende a 3.600 millones de libras. Pero las medidas van más allá que ajustarse a un tiempo de austeridad. Lo que tratan es limitar la extensión del servicio público y dejar audiencias como las de los adolescentes a las empresas privadas.

Es cierto que la BBC  tiene un enorme poderío en todos los campos, y de modo muy señalado en la comunicación interactiva. Puede que no esté de más en tiempos de crisis concentrarse en lo esencial. Pero lo sospechoso es que las medidas que se anuncian serían casi un calco de las limitaciones exigidas por los competidores privados y sobre todo por el grupo Murdoch.

En definitiva, un episodio más del asedio que los grupos multimedia someten a los servicios públicos con la aquiesciencia de Bruselas.

(Actualizo con la información del lunes 1 de marzo de The Guardian, con más datos sobre la configuración de los servicios y las tensiones entre el Trust y los directivos. Petición del Sindicato de Periodistas contra los recortes)

España en Guerra


¿Qué tendrá la Guerra Civil para que sigamos dándola vueltas? En aquel estallido de violencia nuestros antepasados intentaron ventilar injusticias, diferencias de clase, sí, y en esto nuestra guerra no es más que un caso más de la Guerra Civil Europea, entre democracia y fascismo, entre capitalismo y comunismo. Pero, más allá de las diferencias de clase, había otras divisiones ancestrales en torno a lo que significa ser español, que la guerra exacerbó y que todavía nos persiguen. Los hijos de los que la hicieron nos definimos llegado el momento desde la experiencia recibida de nuestros padres, bien para asumir su herencia, bien para rechazarla. Pero nuestra experiencia era casi de primera mano; nacimos en la postguerra y el recuerdo de la lucha fratricida estaba muy vivo en nuestras familias. La transición intentó basar en el olvido y la reconciliación una nueva convivencia. Quedaron injusticias pendientes, muertos sin enterrar que ahora piden paz y justicia. Pasadas tres década, cuando las opciones económicas y políticas sustanciales son cada vez más indistinguibles, los partidos buscan en el sectarismo la diferenciación. El fantasma de la Guerra Civil vuelve a hacerse presente. Los nietos no tienen miedo ni están atados por compromisos para pedir justicia para los abuelos. Los jóvenes vuelven la vista atrás y se encuentran más relatos míticos, de un lado y de otro, que verdades históricas.

Francisco Rodríguez Pastoriza me autoriza a reproducir su colaboración el el suplemento del sábado 13 de febrero en el Faro de Vigo. Repasa en este artículo las últimas publicaciones históricas, con la especial aportación de la reivindicación que, desde los documentos, hace Ángel Viñas de Negrín. Y reseña la última novela de Muñoz Molina, revisionista de muchos mitos de la izquierda.

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Sentencia a favor de la integración de las redacciones de EFE


En Infotendencias Ramón Salaverría informa de la reciente sentencia de un Juzgado de lo Social de Madrid que falla contra la representación de los trabajadores de EFE en el conflicto que mantienen sobre el proceso de integración de las redacciones en la agencia.

La demanda pretendía que se reconociera que la redacción escrita, la edición sonora y el montaje audiovisual de una información se realizara por distintos periodistas. La sentencia considera que la realización de tareas multimedia está  dentro de la definición del trabajo periodístico recogida por el convenio en los siguientes términos: “recoger, elaborar, editar, seleccionar y clasificar, bajo criterios periodísticos, información de todo tipo y en cualquier soporte que pueda ser comercializado por la Agencia EFE”. En  consecuencia, falla que la integración de redacciones y funciones está dentro de las competencias del poder de dirección del empresario y no viola el art. 39 del Estatuto de los Trabajadores.

En la sentencia se considera la plena digitalización de los medios como un proceso inexorable.

Es inexorable que los periodistas usen nuevas funciones, soportes y lenguajes para realizar su misión tradicional de investigar y difundir información relevante de interés público.  Estas nuevas funciones y lenguajes enriquecen profesionalmente y abren una interacción con el público que puede revitalizar la vida democrática.

Lo que no es inexorable es el modo de llevar a cabo ese proceso. La integración de las redacciones es una tendencia muy fuerte, pero incluso en algún caso se ha dado marcha atrás por no lograr los objetivos buscados. Aceptemos que la unificación de redacciones y el periodismo multimedia es una tendencia inexorable, pero eso no quiere decir que puedan alterarse las condiciones laborales de forma unilateral.

El éxito del proceso depende de un adecuado diseño y de una buena formación. Los representantes de los trabajadores, como hizo el sindicato británico NUJ, no deben oponerse de forma numantina, sino negociar esas nuevas condiciones de trabajo:

– Formación suficiente

– Clara delimitación de funciones, con preferencia de las funciones periodísticas sobre las puramente técnicas o rutinarias

– Revisión de procedimientos, especialmente en lo referente a seguridad y salud laboral

– Limitación de la carga de trabajo

– Normas que permitan la especialización, el periodismo de investigación y en profundidad

– Compensación económica por el esfuerzo de adaptación y la superior carga de trabajo

Negociar lealmente estos puntos y otros semejantes puede ser la clave del éxito de un proceso en que todos ganen, periodistas y empresas.

Uribe cuestionado por los académicos


Álvaro Uribe ha mantenido un duro debate con los académicos de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano.

El rector y varios de los profesores han cuestionado puntos esenciales de la trayectoria y política de Uribe, como la conexión de figuras de su gobierno con paras y narcos o medidas concretas, como ofrecer recompensas económicas a estudiantes para que se conviertan en confidentes policiales. Muy duro fue el rector con las invocaciones de Uribe al estado de opinión para justificar su reelección y ahí surgió un debate si ese estado de la opinión debe o no estar sobre el estado de derecho.

Sin entrar en el fondo, el debate indica un hartazgo de las clases intelectuales con Uribe y su pretensión de ser reelegido para un tercer mandato. Pero también muestra una sociedad civil viva y crítica, que lleva a otros espacios los debates esenciales que debieran de tener lugar en el parlamento. Y nos guste o no el personajes -y a mi no me gusta- el valor de Uribe a enfrentarse con un conjunto de interlocutores hostiles en un plano de igualdad.

El vídeo de este encuentro a cara de perro me lo ha hecho llegar Javier Saénz (blog Pepitorias, dedicado a la otra América), comprometido observador de Colombia.

Valdría la pena ya ver esta versión de dos televisiones colombianas, aunque no fuera más que por oir colombianismos tan jugosos como «puedo meterme en todas las candelas porque no tengo rabo de paja». Se pueden también ver otras versiones en vídeo o la noticia neutra de El Tiempo.

Los consumidores huyen de los vídeos publicitarios previos


¿Quién no se ha consumido en esos 15′ que dura el vídeo publicitario (pre-roll video) antes de que arranque el que verdaderamente nos interesa? ¿Quién no ha maldecido al creer que descargaba el vídeo de su interés y en realidad bajaba un vídeo publicitario previo?

Pocas formas de ciberpublicidad son tan molestas como este vídeo que nos obligan a ver, deteniendo nuestra dinámica de navegación, hasta el punto de que nuestro interés por el vídeo principal desaparece.

TubeMogul, una empresa que mide el consumo de los cibervídeos y ofrece servicios como centralizar la carga en su página de vídeos destinados a distintos agregadores, ha realizado una investigación de la que resulta que el 15,89% de los usuarios se saltan el vídeo publicitario y el vídeo principal tan pronto como empieza el publicitario, pero esta cifra es casi del 25% en el caso de los diarios y de de un 10% en las páginas de las televisiones. Supongo que los usuarios de los diarios o son más exigentes o tienen más prisa por ver un vídeo breve, mientras que los de las televisiones pueden que estén más predispuestos a ver la publicidad y no les importe esperar para ver un clip concreto de su serie favorita.

Los publicitarios pueden estar pagando por algo que no se ve, mientras que los editores pueden perder la cuarta parte de su audiencia.

Una vez más, la publicidad encuentra dificulatades para adaptarse a la Red, sobre todo en sus versiones más invasivas porque es más fácil saltársela que en el mundo analógico.

De todas maneras, que paciencia tenemos los consumidores.