Sentencia a favor de la integración de las redacciones de EFE


En Infotendencias Ramón Salaverría informa de la reciente sentencia de un Juzgado de lo Social de Madrid que falla contra la representación de los trabajadores de EFE en el conflicto que mantienen sobre el proceso de integración de las redacciones en la agencia.

La demanda pretendía que se reconociera que la redacción escrita, la edición sonora y el montaje audiovisual de una información se realizara por distintos periodistas. La sentencia considera que la realización de tareas multimedia está  dentro de la definición del trabajo periodístico recogida por el convenio en los siguientes términos: “recoger, elaborar, editar, seleccionar y clasificar, bajo criterios periodísticos, información de todo tipo y en cualquier soporte que pueda ser comercializado por la Agencia EFE”. En  consecuencia, falla que la integración de redacciones y funciones está dentro de las competencias del poder de dirección del empresario y no viola el art. 39 del Estatuto de los Trabajadores.

En la sentencia se considera la plena digitalización de los medios como un proceso inexorable.

Es inexorable que los periodistas usen nuevas funciones, soportes y lenguajes para realizar su misión tradicional de investigar y difundir información relevante de interés público.  Estas nuevas funciones y lenguajes enriquecen profesionalmente y abren una interacción con el público que puede revitalizar la vida democrática.

Lo que no es inexorable es el modo de llevar a cabo ese proceso. La integración de las redacciones es una tendencia muy fuerte, pero incluso en algún caso se ha dado marcha atrás por no lograr los objetivos buscados. Aceptemos que la unificación de redacciones y el periodismo multimedia es una tendencia inexorable, pero eso no quiere decir que puedan alterarse las condiciones laborales de forma unilateral.

El éxito del proceso depende de un adecuado diseño y de una buena formación. Los representantes de los trabajadores, como hizo el sindicato británico NUJ, no deben oponerse de forma numantina, sino negociar esas nuevas condiciones de trabajo:

– Formación suficiente

– Clara delimitación de funciones, con preferencia de las funciones periodísticas sobre las puramente técnicas o rutinarias

– Revisión de procedimientos, especialmente en lo referente a seguridad y salud laboral

– Limitación de la carga de trabajo

– Normas que permitan la especialización, el periodismo de investigación y en profundidad

– Compensación económica por el esfuerzo de adaptación y la superior carga de trabajo

Negociar lealmente estos puntos y otros semejantes puede ser la clave del éxito de un proceso en que todos ganen, periodistas y empresas.

¿Tienen futuro los medios de comunicación?


Los medios de comunicación social han marcado las sociedades occidentales de los últimos 100 años. Caracterizados por una comunicación unilateral masiva se enfrentan al desafío  del ciberespacio y a las nuevas formas de comunicación interactiva, donde el público, las audiencias pasivas, se convierten  en individuos que alternativamente son emisores y receptores. Ante este este desafío, el futuro de los medios masivos tradicionales resulta incierto. Pero a veces, mirando al futuro que construimos cada día, se nos olvidan las realidades que están ahí, bien consolidades, pero con problemas añejos que nunca se afrontan.

Estos problemas reales, de presente y pasado, de los medios tradicionales fueron la referencia de la jornada “Presente y futuro de los medios de comunicación” organizada en Madrid el jueves 29 de noviembre por la Fundación Sindical de Estudios y la Agrupación de Periodistas de CC.OO. Una jornada con el formato clásico de tres mesas redondas con aportaciones de expertos, seguidas de debate.

La primera planteaba la pregunta ¿regulación o autorregulación?. Sobre las intervenciones flotaban dos grandes cuestiones: dar una respuesta a la televisión basura (de plena actualidad tras el asesinato de una mujer a la que se enfrentó con su novio, maltratador, en un programa) y el Estatuto del Periodista Profesional (propuesta del Foro de Organizaciones de Periodistas, asumido por Izquierda Unida-Los Verdes y varado sin remisión en el Congreso). En ninguno de los dos problemas se entró a fondo y esto dio un cierto tono de frustración a esta primera mesa. Hubo consenso en que la mejor solución era una combinación de regulación y autorregulación, aunque el acento de los participantes era bastante distinto. Por ejemplo, Fernando González Urbanjea, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid y de la Federación de Asociaciones de la Prensa (la voz profesional más crítica de la propuesta del Estatuto propuesto por el Foro), parecía más partidario de la autorregulación que de la regulación. Carmen Fernández Morillo aportó su experiencia como vocal del Consejo Audiovisual de Andalucía. Pese a la proliferación de normas sobre el sector audiovisual, el órgano andaluz no encuentra normas para sancionar conductas aberrantes como la emisión de pornografía en horario infantil por algunas televisiones locales.

La mesa sobre condiciones de trabajo y negociación colectiva volvió a presentarnos el conocido retrato de una profesión en condiciones precarias. Un dato novedoso: el sector en los últimos 5 años ha perdido 15.000 empleos, correspondiendo ligeramente más a hombres que mujeres los puestos desaparecidos. Aumentan los contratos temporales y aumentan los  free lance. En definitiva, más precariedad. Todo ello datos de la EPA. Y una experiencia moderadamente optimista: la participación sindical en el proceso de reconversión digital de la Corporación Catalana de Radio y Televisión, con aumento de empleo y la creación de nuevos productos y servicios audiovisuales.

En la mesa sobre el apagón digital y la TDT hubo consenso al considerar que había faltado osadía en la regulación de esta nueva forma de transmisión. La televisión digital lleva camino de repetir los mismos males de la televisión analógica. La mayor fragmentación de la audiencia no hará sino agravar la crisis del medio. Entre los participantes, unos se mostraban más optimistas y otros menos sobre las posiblidades de los neuvos servicios interactivos de la TDT.

(Ver resumen de la Jornada en Periodista.es)

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