La utopía de la televisión sin publicidad


Día histórico este 5 de enero para la televisión francesa y -me atrevería a decir- para la televisión pública en Europa. A las 20:35 cuando termine el telediario de France 2 no irrumpirá como de costumbre un bloque de 10 minutos de publicidad. La publicidad ha sido abolida en el prime time de la televisión pública francesa. Ya me ocupé de la evolución del proyecto de ley y su contenido y de sus trampas, las más evidentes entregar el negocio publicitario a TF1 y devolver la designación del máximo responsable de la televisión pública al presidente de la República. A día de hoy, no hay mayoría en el Senado para sacar adelante la ley y los sindicatos han decretado huelga hoy en France 3 y mañana en France 2. No faltan tampoco las voces de profesionales que consideran la abolición de la publicidad una liberación.

Todas las voces críticas denuncian que en estas condiciones no se garantiza la vibilidad financiera de la televisión pública. Hacen bien los sindicatos en utilizar el arma de la huelga. Pero eso no debe obstar para que los profesionales aprovechen la oportunidad de demostrar que «otra televisión es posible». Tendrán que programar aprovechando la ventaja de que el zapping es más difícil sin publicidad, pero también que, lamentablemente, el público está acostumbrado a esas rupturas y las aprovecha para los más distintos propósitos. En consecuencia, deberán buscar interrupciones o respiro en el relato audiovisual. Tienen el reto no sólo de difundir programas culturales, sino de hacerlos atractivos. Encontrar, también y sobre todo, un entretenimiento que no sea ni abyecto ni plano… Una información no sólo imparcial, sino al servicio de las necesidades sociales y no a los caprichos de los políticos ni dependientes de las modas, con piezas informativas trabajadas en profundidad.

Deseo suerte a los colegas franceses y que los árboles de la lucha contra la arbitrariedad sarkoziana no les impidan ver el bosque de la utopía de una televisión sin publicidad.

En memoria de Harold Pinter


En la Nochebuena ha muerto Harold Pinter. Su vida fue buscar la verdad a través de esa conjunción de palabra e imagen que es el teatro. Y en su búsqueda de la verdad se comprometió con aquellas causas que consideraba justas. Todo ello está sintetizado en su discurso de aceptación del Nobel de Literatura de 2005. No es un discurso con la escenografía al uso, con la pompa de la ceremonia de los Nobel. En su lugar, un espacio vacío, delimitado por muros de luz azul, una foto del autor más joven y en el centro un hombre vestido de negro sentado en una silla de ruedas, cubiertas las piernas con una manta. Nada más alejado de cualquier efectismo y, por ello, uno de los documentos audiovisuales más emocionantes que recuerdo. Pinter se había dedicado en los dos años anteriores a denunciar la política de Bush, especialmente la invasión de Irak. El Nobel le llegó en una fase avanzada de su cáncer, que le impedía recibir personalmente el premio. Pero allí estaba ese hombre enfermo, reflexionando sobre la fuerza de la palabra y la imagen para desvelar la verdad y haciendo la denuncia más radical y racional del imperialismo norteamericano.

Recojo aquí aquel texto y el vídeo subtitulado en español, un ejemplo magnífico de que no hay nada más expresivo que un ser humano que se expresa libre y sinceramente. Un  documento de la historia de la televisión.

El amanecer de la nueva era de la televisión


«Cuanto más jóvenes, menos televisión ven» es un titular que podemos encontrar estos días repetido en blogs y páginas que siguen las tendencias audiovisuales. Su fuente inmediata está en una información publicada por Hollywood Reporter y distribuida por Reuters, pero su fuente última la encontramos en un estudio de opinión que vale la pena comentar.

La consultora Deloitte lanzó el año pasado en Estados Unidos un estudio bajo el título de State of the Media Democracy, dirigido a conocer las nuevas tendencias de consumo mediático por estratos de población. Un título a mi entender pretencioso, porque reduce la democracia mediática a la producción de contenidos no profesionales. Ahora se publica la segunda oleada de esta encuesta (pdf), que parece confirmar la creciente convergencia entre la televisión y los contenidos digitales.

El estudio muestra que son los más mayores los más predispuestos a los medios escritos y al consumo de la televisión tradicional. Las edades intermedias consumen televisión, pero, sobre todo, productos audiovisuales personalizados (DVDs, grabadores digitales personales) y son los más jóvenes los que menos televisión ven, pero son los que más tiempo invierten en los medios, con preferencia por los digitales. Pero aún esta franja entre 15 y 24 años consume 10,5 horas de televisión a la semana.

Algunos datos muestran que la programación de la televisión puede estar perdiendo la partida, porque ya un 69% considera más «divertido» el ordenador que el televisor, aunque luego a un 58% le gustaría poder visionar los contenidos digitales de su ordenador en el televisor doméstico. Y además, a los tiempos que se dedican a ver la televisión tradicional, habría que sumar los dedicados a la televisión en la red: un tercio ve programas on line (15 de puntos de incremento con respecto a la primera edición del estudio).

Otra tendencia muy clara es la de utilizar el teléfono móvil como un dispositivo de entretenimiento. Un 36% ya le dan este uso (con un incremento en un año de 12 puntos). También los videojuegos (en sus distintas plataformas) están extendidas entre todas las capas de población: nada menos que un 60% juegan habitualmente, con resultados más altos entre los más jóvenes.

En lo que el estudio llama «democracia mediática», esto es, los contenidos no profesionales, los crecimientos son también claros. Un 45% crea su propio «entretenimiento», editando sus fotos y vídeos. Un 45% ponen contenidos a disposición de otros y un 69% acceden a contenidos no profesionales.

La conclusión más interesante a mi juicio es que el público elige el contenido y lo busca en la plataforma que le resulta más conveniente o más familiar. Esto es, finalmente, lo importante es la creatividad y no el vehículo de difusión.

El estudio no se pregunta la relación entre contenidos profesionales y no profesionales -¿en qué medida los no profesionales son eco de los profesionale?. Tampoco se incluyen preguntas específicas sobre las formas de adquirir información de actualidad, de manera que el estudio no nos marca ninguna tendencia sobre la relación entre plataformas e información periodística. Y hay que recordar que lo que es válido en Estados Unidos no tiene porque serlo en otras partes. Me parece más generalizables los comportamientos de los jóvenes que los de los adultos. Por ejemplo, en España los videojuegos son casib una rareza entre los mayores de 35 años.

¿Estamos ante una nueva era de la televisión como se titula uno de los capítulos del estudio?

Se suprime por decreto la publicidad de la televisión pública francesa


La trampa se cierra. A la hora de escribir esta entrada (11 de la noche de Madrid), los diputados discuten en la Asamblea Francesa la ley del Audiovisual propuesta por Sarkozy. Hacía mucho tiempo que no había en el parlamento francés un debate tan agrio. La oposición discute artículo por artículo y la ley no podrá entrar en vigor a primeros de año, porque los presupuestos generales tienen prioridad. De modo que el gobierno ha decidido aprobar por decreto la medida central de la ley, la supresión casi total de la publicidad en la televisión pública a partir de las 20 horas del 5 de enero.

No faltan voces dentro de la mayoría que consideran esta ley el mayor error de Sarkozy. ¿Cuál son los problemas para que una ley que termina con la odiosa publicidad suscite tales reacciones? Dos esenciales: que es una ley a la medida de la televisión privada (la ley de la TF1. se dice) y que a partir de ahora el presidente de la televisión pública volverá a ser nombrado por el presidente de la República. Se ironiza: es la resurrección de la ORTF.

Las novedades más importantes de la ley son:

Empresa única: las cinco cadenas públicas se unifican en una sola empresa, France Télévisions.

Nombramiento de su máximo responsable por el presidente de la República.

– Supresión de la publicidad: a partir del 5 de enero desaparecerá entre las 20 y las 6 horas en France 2, pero se mantendrá en France 2; a partir del apagón digital en el 2011 se prohibe totalmente; la empresa podrá hacer publicidad en su sus servicios interactivos.

Tasas suplementarias: para enjugar la supresión de la publicidad, se aprueban dos nuevos recargos, entre un 1,5% y un 3% sobre los ingresos publicitarios de las televisiones privadas y un 0’9% sobre la cifra de negocio de los operadores de internet; el canon, la «redevance» se fija en 116 millones de € para 2009 y se actualizará conforme la inflación.

Más publicidad en las privadas: la ley permite un segundo corte publicitario en un tramo de 30 minutos en los programas de ficción y eleva el límite por hora de 6 a 9 minutos (En España 12 minutos).

La misión de servicio público se define por el gobierno, mediante el instrumento de los «cahiers de charges» aprobados por decreto.

Un análisis muy crítico puede vers en el blog de Le Monde Diplomatique (Information 2.0), en su entrada «Un project de lois inspiré par TF1». Sin duda, la cadena privada será la gran beneficiaria. Según Goldman Sachs, un 35% de la publicidad que sale de las públicas irá a las privadas y TF1 se llevará el 70%, 185 millones € al año.

La financiación que recibirá la televisión pública será 450 m. €, cuando se estiman sus necesidades en 850 millones. La consecuencia será una reducción de personal.

La televisión pública puede caer en la tentación de no luchar por la audiencia. En ese caso será irrelevante. Pero también puede aprovechar la oportunidad para hacer una programación equilibrada, con entretenimiento de calidad. Lo que parece claro es que su dependencia del poder será total.

Pocas

Estados Unidos y Congo: cobertura, espectáculo y silencio informativo


Las televisiones españolas han destacado una tropa considerable a las elecciones de Estados Unidos y nos anuncian espectaculares programas informativos. La ocasión lo merece. Hay un anhelo de cambio de época y paradigma y lo que pase en el Imperio termina por afectarnos.

En el este del Congo, junto a la frontera con Ruanda, se desarrolla el enésimo episodio de la Guerra de los Grandes Lagos, la Guerra Mundial Africana. Un cuarto millón de personas han huido de sus hogares, un éxodo de proporciones biblícas y el riesgo de matanzas masivas es grande. Podemos estar al borde de un nuevo genocidio, propiciado por la desaparición del estado en la región, la manipulación de las diferencias étnicas por los gobiernos de Kigali y Kinshasha y la voracidad de las multinacionales. Las televisiones españolas se limitan a esparcir de vez en cuando alguna información breve con material de agencia, y eso que son imágenes con una fuerza especial. Ni siquiera  se ha «localizado» esta información, pese a que una misionera española haya perdido las piernas en una explosión o que el comandante de la fuerza de la ONU, un general español, haya dimitido. En definitiva, un escandaloso silencia informativo.

Muchos de los informadores en Estados Unidos han hecho un gran trabajo. Destaco los reportajes de Juan Antonio Sacaluga sobre el déficit democrático de Estados Unidos o el blog de Anna Bosch. Pero, ¿es necesario presentar los telediarios en Estados Unidos, como harán TVE y Antena 3? Tampoco pasaría nada para que algún equipo se traslara de Washington a Goma.

Televisión ciudadana… y de partido


De repente, un anuncio en el correo de Yahoo llama mi atención. Está en italiano y anuncia YouDem.TV. Pincho el enlace y me conduce a una página de registro de la que se califica la primera tv. social dedicada a  la política y la sociedad italiana. Y en la parte inferior de la página, el logo del Partido Democrático. Y empiezo a entender.

Resumo el proyecto, que arrancará el próximo día 14. YouDem.Tv es la televisión del Partido Democrático, una televisión, por tanto de partido. Una televisión con la que el partido de la oposición quiere romper el asfixiante dominio de la televisión por parte de Berlusconi. En cuanto a los contenidos, será una televisión mixta: información periodística profesional y vídeos producidos por los ciudadanos. El objetivo es conseguir » la prima social television della politica italiana». En cuanto medio, será una televisión convergente. Contará con un canal en YouTube y se difundirá también a través de la plataforma de pago italiana (Sky) y a través de la telefonía 3-G. Vamos, un proyecto casi calcado del Current-Tv de Al Gore, aunque se proclama más directamente la relación con Obama-Tv. YouDem.Tv se incardina en un proyecto más amplio de comunicación alternativa dirigida por el PD y que denominan CarpeDem.

Los medios tradicionales se toman la iniciativa con una cierta sorna. «Filosofía web 2.0 en salsa YouTube», dice La RepubblicaUn proyecto «espartano, pero trendy», para Panorama. Y es que -bromeala Repubblica- «dices Obama y sale Veltroni». Parece complicado que esta televisión ciudadana se libere de los usos partitotocráticos. Justamente, empieza el 14, coincidiendo con el primer aniversario de la «entronización» de Veltroni. En fin, que sea verdaderamente social, que bien les vendrá a los italianos

Valor, sacrificio y agallas


Valor, sacrificio y agallas para fijar un nuevo rumbo. Creo que éste es el mensaje esencial de Obama en su segundo cara a cara con McCain. Mucho valor y agallas va a necesitar el nuevo presidente y mucho sacrificio van a tener que soportar los norteamericanos para salir del marasmo en que les han colocado -nos han colocado- las presidencias de Bush y el modelo de capitalismo financiero especulativo.

(Como fuentes, vuelvo a remitirme al visor interactivo de RTVE y al tratamiento en profundidad de la BBC)

Destaco esta frase de Obama porque creo que el senador consiguió elevar el tono del debate y abrir una ventana de esperanza, sin falsas ilusiones, para superar la crisis. No es «sangre, sudor y lágrimas», pero suena realista y sincero.

El formato audiovisual sirvió al debate y al esclarecimiento de las grandes cuestiones. No era -afortunadamente- «tengo una pregunta para vd.»- porque las cuestiones del público y las miles llegadas por internet habían pasado el control editorial de Tom Brokaw, el veterano conducor de la NBC, ahora retirado. Esa valoración periodística garantizó la relevancia de las preguntas. La sobriedad del escenario y la actitud de los candidatos convirtió al debate en la mayor oportunidad hasta ahora en la campaña para el esclarecimiento de las grandes audiencias.

No entro en el tópico de quién ganó a quién. Las encuestas parecen indicar que Obama y los analistas asegurán que McCain no consiguió su propósito de llevar a su contrincante al terrero de las descalificaciones personales, que, también según los analistas, es el último cartucho de los estrategas de la campaña republicana. Estos debates se denominan en Estados Unidos «town hall debates», porque recuperan la tradición de los debates cara a cara en el salón de actos de un ayuntamiento entre candidatos locales ante la asamblea de los vecinos. McCain ha mantenido a lo largo de la campaña decenas de encuentros en este marco, pero con simpatizantes. Estaba, pues, más entrenado y, además, su lenguaje es más cercano al de la gente. Ha comunicado bien y sin duda habrá llegado a la audiencia. Pero ha insistido hasta la saciedad en su historial de servicio. Obama ha estado más articulado sin ser profesoral y ha transmitido sinceridad. No me hago ninguna ilusión sobre el desempeño de uno u otro como presidente, pero no cabe duda que se trata de dos grandes candidatos, capaces y comprometidos con los que entienden son los intereses de su país y sus ciudadanos.

El máximo choque se produjo en el minuto 72 cuando Obama acusó a McCain de estar obsesionado con bombadear Irán y querer aniquilar a Corea del Norte. Pero los aspectos a mi juicio más interesantes se produjeron ante dos preguntas del moderador. La primera sobre las prioridades entre crisis energéticas, sanidad y pensiones. Obama dió su máxima prioridad a la independencia energética a través de fuentes alternativas. McCain dijo que afrontaría simultaneamente las tres prioridades y sobre energía mencionó los sondeos de gas y petróleo en el mar y una ola de nuevas centrales nucleares (para echarse a temblar). La segunda, sobre la necesidad de intervenir en el exterior en situaciones de genocidio o graves violaciones de derechos humanos. La respuesta positiva de Obama fue muy matizada, incidiendo en la necesidad de una actuación conjunta con los aliados.

En fin, un debate que da envidia.

Violencia impersonal


Creo que todas las víctimas son iguales en dignidad y merecen todas un trato digno. Pero no todos los crímenes son iguales.

La reflexión viene a cuento a un comentario a mi entrada «No callar la voz de las víctimas de Colombia». No es lo mismo-dice ivmhn- matar a un contrincante en una guerra que masacrar (resumo) a un pacífico ciudadano.

Lamentablemente, los medios muchas veces muestran a los más pobres como víctimas de una violencia impersonal. Es lo que ocurría en el reportaje de Informe Semana del sábado 4-10-08 «Colombia: las otras víctimas». El reportaje mostraba la búsqueda de los restos de los masacrados por los paramilitares. Los paramilitares se presentan como un «ejército ilegal que nació para perseguir a la guerrilla», sin mención a los que manejaban los hilos y con una simple referencia a sus relaciones con los políticos. En ningún momento se dice que estos asesinos sirvieron para despejar de campesinos las tierras que se apropiaron terratenientes y multinacionales. Se da por hecho su desmovilización, sin informar de las dificultades de la misma y de la reaparición de los paramilitares como «fuerzas emergentes» o «Águilas Negras». Ya sé que el reportaje no era una reconstrucción del fenómeno paramilitar, pero sin su contexto, el trabajo quedaba reducido a mostrar el sufrimiento de una viuda y a la insensiblidad moral del verdugo. Imprescindible, pero insufuciente.

«Reality» electoral


Veo el debate Biden-Palin (¿debiera decir Palin-Biden?) 15 horas después. ¿Qué se puede decir a estas alturas que no esté ya dicho?.

Antes de entrar en el análisis, dos enlaces. RTVE.es ha vuelto a utilizar su navegador sobre la transcripción del debate. Ya comenté favorablemente esta herramienta con ocasión del debate Rajoy-Zapatero. El vídeo está anclado al texto de la transcripción (en español), se puede navegar por texto y vídeo sincrónicamente y hacer búsquedas sobre el texto; una herramienta potente, que nada tiene que envidiar a GAudi. BBC.news hace un tratamiento más clásico en profundidad: análisis, comentarios a los principales fragmentos, citas claves, puntuación y comprobación de hechos (comprobación de las citas factuales de los candidatos).

Mi opinión personal es que el espectáculo audiovisual de ayer es un paso más en la muerte de los debates electorales. El debate electoral es una forma de deliberación en la que los candidatos se enfrentan en un cara a cara para esclarecer y contrastar sus posiciones con las de su rival. Antes de que existiera la televisión ya había en Estados Unidos este tipo de enfrentamientos dialécticos en teatros y auditorios. La televisión los convirtió en espectáculo y puso el énfasis en los detalles que transmitían la personalidad de los candidatos. Que en el primer debate electoral  de la historia Nixon apareciera sudoroso y mal afeitado fue clave en la victoria de John Kennedy. Desde entonces, los magos audiovisuales han intentado construir la personalidad del candidato a través de su imagen. Se trataba de transmitir competencia, seguridad, fiabilidad, confianza. Pero en último término, al llegar la hora del debate, el candidato tenía que ser convincente para mostrar la justeza de sus argumentos y lo inapropiado de los del contrario. En esa esgrima dialéctica el máximo logro era pillar al adversario en un renuncio. Además de la convicción, el otro requisito básico es mantener siempre el control y no aparecer demasiado afectado emocionalmente -por ejemplo, Royal pudo perder su debate con Sarkozy cuando, iracunda, cayó en la trampa de rebatir unas críticas de su contricante a su política como ministra de educación. En función de estos criterios, los ciudadanos y, sobre todo, los analistas, dan como ganador a uno u otro candidato. Porque el debate termina por convertirse en una contienda que, como en un juego deportivo, se gana o se pierde. Tan importante como el debate es el juicio de los expertos.

Con estas reglas clásicas ha jugado Joe Biden. Sarah Biden ha preferido el terreno de juego de los «reality» y ha empleado sus trucos de presentadora de provincias. Estaba allí para hablar a los americanos, ha mirado continuamente a la cámara y no su a su contrincante, se ha permitido hasta guiñar el ojo y, con su vocecita y sus gafitas, se ha presentado como la madre con un hijo en Irak, con niños que tienen que ir al colegio, que ha pasado temporadas sin seguro médico, como alguien que, hablando al corazón de los americanos, puede terminar con la codicia de Wall Street. Es la concursante de Gran Hermano que pide a la audiencia que no la expulse del concurso. Ya no se trata de mostrarse como la persona más adecuada para servir a sus conciudadanos, sino como la más próxima, la igual a nosotros, que hará lo mismo que haríamos nosotros. Queremos líderes a nuestra imagen y semejanza y que esos líderes se nos muestren en un formato audiovisual familiar. El debate se convierte en «reality show», donde más que la confrontación de los argumentos cuentan las emociones y la identificación. Y si no veamos algunos calificativos de un analista en BBC: cálida, fresca, segura, enérgica, agradable…

En cuanto al contenido, todo previsible. Biden defiende la necesidad de regulación y la disminución  de impuestos para la clase media y Palin la disminución de impuestos para las empresas. Por cierto, no parece que los demócratas sigan los consejos de Lakoff, porque se empeñan en jugar en el terreno del enemigo utilizando la expresión «fiscal relief», alivio fiscal, aunque para la clase media. El autor de «No pienses en un elefante» pone justamente esta expresión como ejemplo de un marco conceptual favorable a la concepción del padre autoritario propia de los republicanos.

Debate ¿Biden vs. Palin? o ¿Palin vs. Biden?. Todos los analistas advertían que, tal como está el patio, el peor error que hubiera podido cometer el senador es aparecer prepotente frente a la inexperta gobernadora. Sería, se decía, una actitud machista- ¿es la prepotencia un defecto exclusivamente masculino?. En esta campaña uno de los candidatos es un negro (mulato) y otro una mujer y eso parece que lo cambia todo. Por mucho que Obama se haya esforzado por eliminar el factor racial su color puede ser un factor esencial. Y Palin si se ha esforzado por algo es por presentarse antes que nada como una mujer, el modelo de la superamadre conservadora. Es el triunfo delcomunistarismo sobre la ciudadanía.

Acoso a la televisión pública


UTECA, el lobby de las televisiones privadas, acusa a TVE de que casi el 40% de sus programas no son de servicio público. Y se basa en un estudio encargado a un grupo de profesores de universidades madrileñas, dirigidos por el profesor Núñez Ladeveze (pdf). La respuesta de RTVE no se ha hecho esperar: UTECA miente y falsea sus propios datos.

No vale la pena analizar los respectivos comunicados en los que cada cual interpreta los datos como más conviene a sus intereses. Enseguida comentaré el informe, pero antes creo que conviene poner este episodio, verdadera serpiente audiovisual de otoño, en su contexto, que no es otro que el del continuo acoso por la vía de la deslegitimación de la radiotelevisión públicas en España y en toda Europa. UTECA, como el resto de sus colegas europeos, quisieran reducir el servicio público a una presencia testimonial en la audiencia y por eso interpreta el servicio público como limitado a una programación cultural poco atractiva. No es esa la realidad en Europa, donde todos los servicios compiten con las televisiones privadas. Y es que, desde el protocolo adicional al Tratado de Amsterdam (BOE 7-5-99), documentos) son los Estados los que definen las funciones que comprende el servicio público y pueden financiar esas funciones «siempre que no afecte al comercio y la competencia en un grado que sea contrario al interés común». El reto de los servicios públicos reside en mantener audiencias masivas (no necesariamente ser líder en todas las franjas horarias), diferenciando susproductos de sus competidores comerciales, como ya indiqué en una entrada anterior, al comentar el libro From Public Service Broadcasting to Public Service Media. El caso español sigue siendo anómalo, porque la financiación mixta, consagrada en la Ley 17/2006, tiene una composición casi al 50% (presupuesto 2008), con una presencia de la publicidad muy superior a la de países como Francia o Italia. En estas condiciones, parece un logro que el 63,7% de los programas emitidos por La Una y La Dos tengan un elevado grado de cumplimiento del servicio público, pues tal es la principal conclusión del informe en cuestión. Además, no debe olvidarse que RTVE desarrolla su función de servicio público de una forma todavía más nítida a través de 5 cadenas de radio y 6 canales de televisión, que se suman a las dos cadenas generalistas que con su publicidad financian a la Corporación.

Análisis del informe

El informe ha sido encargado por UTECA y ha analizado la programación de las dos cadenas desde 2005. Que sea un encargo no le resta mérito. Una cosa es el informe y otra la interpretación de UTECA. La metodología desarrollada ha consistido en establecer un Índice de Servicio Público, mediante el agregado de una serie de variables, según el siguiente cuadro:

De todos estos indicadores, los que resultan más relevantes son el género y la adecuación de los contenidos a la hora de protección infantil. Los géneros han sido tomados de la base de datos de Barlovento Comunicación y a cada uno se le ha asignado un valor, por ejemplo, 5 a la información, 2 a los espacios del corazón. Todos estos factores son de carácter objetivo, menos el de creatividad. Todos los factores me parecen relevantes para la misión de servicio público, pero no está tan claro su distinto valor y, sobre todo, la ausencia de otros relevantes, como por ejemplo el servicio a la cohesión territorial. Creo que esta investigación marca un camino para intentar construir un índice de servicio público a partir de las misiones definidas en la Ley 17/2006 y, sobre todo, del Mandato Marco, que concreta para el periodo de 9 años esa misión. Precisamente, la construcción de un índice fiable, aceptado por todos, puede ser un factor de legitimidad del servicio público. Un reto para los investigadores…