8.000 horas de servicio público


Más de 8.000 nuevas horas de programación tendrá que producir TVE para llenar el hueco que deje la publicidad a partir de septiembre, si el anteproyecto aprobado hoy por el Consejo de Ministros termina por convertirse en ley. Todo un reto para el servicio público.

Las protestas de los defensores de la televisión pública se justifican en la falta de consenso sobre este sistema de financiación. Finalmente, el gobierno ha renunciado al Decreto-Ley. Es una buena noticia que la norma se someta al debate parlamentario. Ya veremos cuantas plumas se deja un gobierno débil en las Cortes. El pecado original de una norma hecha a medida de las televisiones privadas es la falta de consenso en un tema que debiera resolverse, de una vez por todas, con un pacto de Estado.

Las telefónicas ya anuncian que subirán las tarifas y pondrán en rojo esa recarga en el recibo de los consumidores. Ni que decir tiene que se originará un movimiento de rechazo, muy en la línea de «no con mis impuestos». Y llegará un momento en que derogar estas tasas será muy popular. Y es que la ideología contra cualquier servicio público cada vez empapa más a amplias capas de la sociedad española, toda una victoria del neoliberalismo.

A veces conviene mirar un poco alrededor. En Francia, la televisión pública no tiene publicidad desde el 5 de enero a partir de las 20 horas. En las primeras semanas no ha existido un vuelco de las audiencias, pero las televisiones generalistas por vía hertziana han seguido perdiendo recursos publicitarios en favor de la TDT. La situación es especialmente grave para TF1 (la inspiradora de la reforma) que ha entrado en pérdidas.

TVE va a competir con las manos atadas. Será una batalla en inferioridad de condiciones, pero sus gestores y profesionales tienen que reinventar el servicio público:

-¿ Qué se hará con esas 8.000 horas? Espero que no se conviertan en autopromociones (entre otras cosas porque la Directiva de la Televisión Sin Fronteras también establece límites). Todas estas horas son la materia prima para crear espacios que satisfagan los intereses genuinos del público y no para dar satisfacción a lo que supuestamente interesa a la audiencia. Pero ¿puede elevarse la producción en más de un 10% con la misma plantilla y los mismos recursos? Si estas horas se rellenan de reemisiones, el espectador cambiará de canal.

– Reestructurar la programación. Que gozada ver una película sin interrupciones, pero ¿no está educada la audiencia en la fragmentación publicitaria y acostumbrados a usar las pausas para atender a sus obligaciones? Parece aconsejable que hasta la segunda parte del «prime time», cuando todo ya está más reposado, no se abuse de espacios sin interrupciones. El espacio de los bloques publicitarios podrían ocuparlo microespacios informativos y de servicio público.

– Liberarse del «share» y mirar al «rich». Los programadores y los editores de los informativos pueden ahora liberarse del «share», esto es, de la cuota de pantalla minuto a minuto. Pero tendrán que atender más que nunca al «rich», esto es a cuantos espectadores está dando servicio un determinado programa y la programación en su conjunto. Es hora también de pasar de lo cuantitativo a lo cualitativo: grado de satisfacción del público y adecuación a sus necesidades.

– Diversificar programas y servicios en las distintas cadenas y plataformas. Esas horas suplementarias son una oportunidad para una mayor diversidad de programas. No depender de la publicidad puede propiciar establecer un perfil más nítido de servicio público en La Dos. Ahora más que nunca sería necesario recuperar una marca de servicio público para todas las cadenas y plataformas, eliminada por la actual denominación y logos de las cadenas, que desde hace semanas parece quererse recuperar con la campaña «Altogether Now».

Forjar alianzas con el público. Que los colectivos más activos de la sociedad se sientan representados en la programación. Y que de una vez se haga realidad el derecho de acceso.

Para todo ello hace falta estabilidad y recursos incluso superiores a los actuales.

AÑADO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA UNA ENCUESTA A FAVOR Y EN CONTRA DE LA MEDIDA.

Televisión en transición


Llega otro informe sobre las pautas de consumo de televisión a nivel mundial. En realidad, hablar de televisión es una forma de entendernos porque el estudio, como es lógico, no se ocupa sólo de la televisión clásica (la televisión lineal), sino de los programas y contenidos audiovisuales consumidos mediante un conjunto de plataformas. Se trata de Television in Transition, el sondeo de consumo audiovisual 2008 de la consultora Accenture (prf; información en WorldScreen).

La conclusión principal es que cada vez más personas consumen contenidos audiovisuales en mayor número de plataformas distintas. Esta tendencia es universal (o por lo menos común en los 15 países estudiados) con pecualiariades nacionales, y mucho más acusada entre los jóvenes, sobre todo entre los menores de 25 años.

La verdad que la foto de portada es toda una declaración. El consejo subyacente -incluso un directivo del sector lo manifiesta abiertamente- es producir pensando en esos jóvenes, más dispuestos a consumir en cualquier plataforma, pagar por ello y soportar la publicidad. El informe reconoce que la televisión tradicional tiene por delante mucho futuro, pero pinta un panorama en el que producir pensando en los más jóvenes será cada vez más rentable. En una sociedad cada vez más gris ¿los contenidos audiovisuales estarán sólo dedicados a los jóvenes?.  Conclusión propia: sólo los servicios públicos sin criterios de rentabilidad comercial podrán satisfacer las necesidades del conjunto de la población, mientras que las compañías privadas se concentrarán en productos de múltiple explotación.

Uno de los hallazgos que me parecen más esclarecedores es que cada contenido, en función de su formato y su género, deberá ser editado para un conjunto de plataformas según sus características. Inserto un cuadro que muestra las preferencias de los consumidores con respecto a determinados contenidos y las plataformas PC y dispositivos móviles. Por ejemplo, resulta muy claro que vídeos de  actualizaciones y alertas informativas serán editados en formatos muy breves para dispositivos móviles. En cambio, series y tv-movies aparecen como contenidos especialmente aptos para plataformas de vídeo a la demanda (televisión a la carta).

El sondeo muestra que los espectadores son cada vez más fieles al programa o producto y menos al canal. Los canales que no sean capaces de producir contenidos con un sello propio, aptos para distintas plataformas, tienen un negro futuro. Con todo los respetos, creo que eso es lo que les ocurre a las televisiones privadas españolas y en menor grado a TVE, en la medida que su programación está mayoritariamente en manos de productoras externas. En cambio, pienso, canales productores de contenidos con un sello de calidad, como la BBC, se adaptarán bien al nuevo escenario.

De los nuevos servicios de la televisión interactiva, el más apreciado por los encuestados es el de interrumpir o demorar el visionado de un programa en directo (time-shifting) y a continuación formas de televisión a la carta, que aceptan mejor bajo la fórmula de pago de la tarifa plana. Creo que aquí también los servicios públicos pueden dar la batalla, como nuevamente muestra la BBC, que desarrolla ya una plataforma de televisión a la carta sobre banda ancha, el proyecto Canvass.

Por último, una referencia a España -donde, por cierto, el límite de edad de los encuestados ha sido 55 años. De la televisión que ven, los españoles son los espectadores más molestos con la publicidad.

Conclusión fina (propia): ¡Es la calidad de los contenidos, estúpido!

La televisión que viene


Zapatero ayer anunció el próximo envío al Congreso de la tan dilatada Ley General Audiovisual. Y anticipó un elemento: una sustancial reducción de la publicidad en la televisión pública.

Como tantas veces, parece que se opta por el modelo francés: supresión de la publicidad en la televisión pública y a cambio, los realmente beneficiados, los operadores privados, son grabados con un nuevo impuesto o un recargo en alguno de los existentes, destinado a compensar la financiación perdida por TVE.

Me he referido aquí a este modelo (Las trampas, La utopía) y a la oposición que ha generado en Francia. Resumo argumentos:

– Bienvenida esa supresión, siempre que existan recursos suficientes para cumplir la misión de servicio público en las mismas o mejores condiciones.

– En época de recesión, es de temer una reducción de financiación, que redunde en jibarización de la televisión pública. Las privadas se verían doblemente beneficiadas: se quedarían con toda la tarta publicitaria y su competidor público se debilitaría.

– Los gestores, programadores y profesionales tienen el reto de diseñar una programación diversificada, de servicio a todos los sectores sociales, no sometida a la tiranía del «share», pero que no renuncie a audiencias masiva y al liderazgo social.

La otra pata de la estrategia gubernamental es favorece la concentración de los operadores privados. Para ello ha suavizado por Decreto-Ley las restricciones existentes. La Sexta es la novia que busca dote. Ofrece, a cambio, sus derechos deportivos. Para que estos sean más rentables el gobierno parece dispuesto a permitir la TDT de pago. En plena Semana Santa así lo anunció el Ministerio de Industria en una nota de prensa, que luego tuvo que retirar. Todo bastante descarado.

La TDT de pago ya fracasó una vez (Quiero Tv). ¿Funcionará ahora? Si la Sexta y Antena 3 se fusionan ¿apoyarán al gobierno?

El archivo de RTVE es patrimonio de todos


César Alierta ha visitado hoy Prado del Rey. Y se ha hecho la foto con Luis Fernández para anunciar un acuerdo estratégico entre Telefónica y RTVE del que no conocemos más extremos que el de que incluye un proyecto para digitalizar y explotar el archivo histórico de RTVE. La nota de prensa no puede ser más ambigua ni la información del Telediario más triunfalista.

¡Qué miedo da! Si el comunicado es ambiguo y farragoso al director de Teléfónica se le ve la oreja. De lo que se trata es de que el los programas e imágenes de TVE alimenten las plataformas interactivas de Telefónica (IpTV, teléfono). Las dos compañías tienen hace tiempo una colaboración tecnológica (por ejemplo TSA, filial de Teléfonica, ha desarrollado la digitalización de la Redacción de TVE). Ahora, esta alianza estratégica parece ser tanto tecnológica como comercial.

Los archivos de RTVE, su fondo documental, es la historia sonora y audiovisual de este país. En este sentido, es patrimonio cultural de todos. Pero es también un fondo de explotación para el propio funcionamiento del grupo público y un fondo con un potencial comercial inmenso en un entorno de plataformas multimedia.  En sus almacenes (el «voltio» en la jerja, deformación del inglés «vault) se acumulan documentos audiovisuales con diversos soportes analógicos, que para su explotación, y aún su conservación tienen que ser digitalizados. Otra cosa es el destino que se dé a tales fondos.

Desde la aparición de las autonómicas y privadas, y, sobre todo, a través de las productoras, los fondos han sido expoliados durante dos décadas por el procedimiento de la copia descontrolada que ha ido a parar a los archivos de la competencia o las productoras. Por supuesto me refiero a documentos informativos o simplemente imágenes de repertorio y no a programas o series. En la época de Caffarel comenzó la digitalización, que en la actualidad continua gracias a dotaciones presupuestarias del Acuerdo Marco. Por cierto, que Caffarel hizo algunos movimientos para sacar ese patrimonio de RTVE y constituir un organismo específico. Por su parte, Fernández anunció el año pasado en el Congreso de Periodismo Digital de Huesca que pondría los archivos digitalizados a disposición del público.

La constitución de un organismo específico ha sido el modelo francés. El Institute National de l’Audiovisuel (INA) recogió todos los archivos históricos de la radiotelevisión pública y ahora se nutre del depósito legal de todas las emisiones audiovisuales francesas. No es, por tanto, un fondo de explotación para la radiotelevisión pública, que para utilizar sus imágenes y sonidos tiene que pagar. Eso significa que las radiotelevisiones públicas mantienen sus fondos de explotación, pero están descargadas de las obligaciones culturales. En cambio, los archivos de la BBC son tanto archivos históricos, como archivos de explotación de las cadenas públicas de radio y televisión. Tanto el INA como la BBC permiten descargar y visionar una selección de imágenes, sonidos y programas completos. En el caso de la BBC, a través de su i-Player es posible acceder a toda la programación reciente, pero sólo desde ordenadores situados en el Reino Unido, esto es, sólo los contribuyentes británicos que pagan el canon. Hoy, muchas televisiones tienen habilitados sistemas en línea de venta de imágenes.

Creo que habría que distinguir entre distintos fondos y distintos usos:

– Información audiovisual histórica, por ejemplo, la que tenga más de 5 años de antigüedad:  tratamiento cultural y acceso abierto en Internet con calidad web. Acceso de pago a tarifas comerciales para televisiones y empresas. Acceso de pago reducido para instituciones culturales que pretendan reutilizar este material, a ser posible en el marco de acuerdos de cooperación. Acceso libre a investigadores.

Información audiovisual de actualidad: parecidas reglas de acceso, pero priorizando la explotación exclusiva de RTVE.

– Programación: explotación comercial y acceso libre en Internet con calidad web a la programación de la última semana y a una selección de la programación histórica, seleccionada con criterios culturales e históricos.

En fin, son algunas ideas que creo que están en consonancia con la misión de servicio público de RTVE.

Democracia mediática, democracia digital


Ayer asistimos a una vuelta más de tuerca de la convergencia entre los viejos y los nuevos medios al servicio de la comunicación política. Barack Obama convirtió la Sala Este de la Casa Blanca en un Town Hall virtual.

Durante su campaña el candidato se enfrentó a las preguntas de grupos de ciudadanos reunidos en un ayuntamiento. Es una tradición muy norteamericana, que se remonta a los orígenes rurales de la República, seguida prácticamente por todos los candidatos y que, como acto de campaña, venía siendo reflejado desde hace dos décadas por las televisiones. Ahora, la novedad es que ese grupo de ciudadanos puede ser planetario (aunque, de hecho, es norteamericano) y ya no preguntan presencialmente, sino a través de la Red, usando en muchos casos el vídeo. Ni que decir tiene que si en los ayuntamientos los responsables de la campaña filtraban a los asistentes, normalmente entusiastas, ahora las preguntas son también controladas, y hasta el extremo de que es imposible la aparición del espontáneo agresivo, cosa imposible de descartar completamente en las reuniones presenciales.

Me remito al blog de la corresponsal de TVE en Washington, Ann Bosch,  y a su magnífica crónica en el Telediario de anoche. Puede verse también la transcripción de las respuestas y el vídeo del acto (que no consigo incrustar).

La democracia de la polis griega era una democracia directa, una democracia deliberativa que resolvía sus cuestiones en el ágora. Era también, una democracia ologárquica. En la República romana aparece un sistema de representación oligárgica, el Senado. Pero la apelación a la plebe supone, ya durante la República, la aparición de formas de comunicación populista y, luego con el Imperio, la política de «pan y circo», antecedente de nuestra sociedad del espectáculo. La democracia moderna es la democracia representativa. Lo que nació en la Inglaterra del XVIII como un sistema oligárquico de limitación de poderes del soberano, fue convirtiéndose en un sistema de alternativas políticas globales, propuestas por los partidos (mecanismos de organización social, hoy casi nada más que máquinas electorales) a los ciudadanos. El respeto de los derechos humanos y la división de poderes son notas esenciales de la democracia representativa. En la sociedad de masas los medios de comunicación han sido el mediador entre los ciudadanos y los partidos. La democracia informada, en la que un debate racional mantenido en la prensa y las tribunas pública conformaba la opinión pública, fue sustituida por la democracia audiovisual, creadora de imágenes mentales, símbolos y líderes telegénicos, donde lo esencial es mantener la aceptación en las encuestas y lograr el voto en la elección.

Ahora, la democracia digital establece un enlace directo entre los líderes y los ciudadanos. Con las nuevas herramientas interactivas ya no se trata de lograr una aceptación o conformar una opinión pública, sino de movilizar y crear lazos personales. El líder audiovisual ha tratado siempre saltarse la división de poderes y apelar a la opinión pública para ningunear al parlamento y la división de poderes. En realidad, en nuestras partitocracias audiovisuales, el gobierno domina el parlamento en virtud de la regla de las mayorías. Ahora, no sólo se establecer nexos inmediatos, sino que es posible movilizar y pedir opinión de forma interactiva. Sería un regreso a la democracia directa, pero no limitada a cuestiones cruciales, sino a un referendum interactivo permanente. Una posibilidad que convertiría nuestras sociedades en verdaderas veletas, en manos de los magos de la interactividad.

Ayer Obama jugó con los nuevos instrumentos, pero terminó recurriendo a los viejos medios, a la televisión. Con los nuevos medios, moviliza y establece vínculos y adhesiones. Con los viejos, conforma la opinión pública. El objetivo estratégico es superar la resistencia del Congreso a sus planes de reforma. Y es que el presidente de Estados Unidos es el líder investido de unos poderes más impresionantes, pero también es el jefe del ejecutivo más sometido a control del legislativo.

La nueva democracia, la fusión de la democracia audiovisual y la democracia digital, ofrece posibilidades para enriquecer la democracia representativa con elementos de democracia directa y democracia participativa. Pero también el riesgo  de una manipulación populista de la interactividad.

Televisión: por el pluralismo a la concentración


Ya esta en el BOE el Decreto Ley que da vía libre a la concentración de la televisión privada. El gobierno Zapatero se descolgó el 23-F con un golpe audiovisual que permitirá una mayor concentración de las televisiones privadas y que limita el peso de las televisiones públicas en el espacio audiovisual. Y lo más divertido es que, con el fantasma de la crisis, la nueva regulación se vende como un avance en el pluralismo y la liberación.

La nueva regulación modifica la Ley de la Televisión Privada y permite las participaciones cruzadas de hasta el 5% entre las empresas operadoras de las televisiones privadas estatales, siempre que el operador resultante no controle más del 27% de la audiencia media de los 12 meses anteriores. Y se permite expresamente que ese control sobre la audiencia aumente después de la fusión. Otra de las limitaciones a la concentración es que ningún operador controle más de 2 multiplex, lo que, según la práctica actual, se traduce en 8 canales de TDT.

Además, ningún operador público podrá controlar más del 25% del espectro radioeléctrico y a nivel de comunidad autónoma el conjunto de los operadores públicos se ven constreñidos a un 50% del espectro radioléctrico.

El Decreto Ley también adopta una serie de medidas para facilitar la extensión de los canales de TDT a través de satélite.

Como Decreto-Ley constitucionalmente esta norma debiera de estar justificada por una urgente necesidad. Yo no se la veo por ninguna parte. Se trata, una vez más, de una regulación ad hoc para resolver los problemas de alguna cadena amiga. No voy a sumar porcentajes, pero da toda la impresión de que lo que se busca es constituir un operador privado poderoso. Inaceptable me parece encorsetar el desarrollo de los canales públicos en la TDT. Si de alguna manera se puede cumplir la misión de servicio público es a través de la diversificación y especialización de los contenidos, pero el gobierno prefiere que se clonen una y otra vez los canales privados.

Y todo en el nombre del pluralismo. En la ley de 2005 se aprovechó la regulación de la TDT para introducir dos nuevos canales analógicos en abierto y se nos dijo que era para favorecer el pluralismo. Ahora se limita a los canales públicos y se autoriza que menos propietarios controlen los canales privados también para aumentar el pluralismo.

¿En qué quedamos? ¿Es pluralismo mayor número de voces? ¿Es pluralismo las mismas voces controladas por menos propietarios? ¿Es pluralismo menor presencia de la televisión pública?

TVE vs. BBC


La BBC es un referente de la televisión en todo el mundo. En España resulta común comparar TVE con el que se supone debiera de ser su modelo. Un grupo de investigadores, Grupo de Investigación sobre la Televisión Pública (GITEP), ha afrontado el reto de enfrentar dos expresiones del servicio público, como BBC y TVE, a la luz de las experiencias de productores e informadores y en dos terrenos característicos, la información y las teleseries. El GITEP está compuesto por Agustín García Matilla, María Lamuedra, Alejandra Walzrer y Tíscar Lara.

El GITEP convocó ayer 10 de febrero en Segocia, en la Facultad de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valladolid, a profesiones de la BBC, TVE y profesores para exponer y debatir las primeras conclusiones de su investigación. Resumo a grandes rasgos este debate.

La tensión entre lo que interesa al público y el interés público forma parte de la esencia del servicio público de la radio y la televisión europeas. TVE, amén de su historia de dependencia política, es tributaria de los índices de audiencia… De una audiencia que se mide minuto a minuto. El «share» o cuota de pantalla es el espejo en el que se miran cada mañana los editores, según se manifiesta en la investigación. En la BBC, lo que cuenta es el alcance global, esto es, para cuantos ciudadanos el servicio público ha sido útil cada día. Para TVE, prácticamente la única evaluación externa (además de las críticas de los medios competidores) son los índices de audiencia. La BBC realiza periódicos estudios de opinión y desarrolla canales de interacción con su público. Prácticamente cada década se realiza un libro blanco, un escrutinio en profundidad del servicio público con unas propuestas de reforma para el futuro. En España, el Consejo para la Reforma de los Medios Públicos produjo un buen diagnóstico, sólo parciamente seguido. Con todo, la diferencia sustancial es el modelo de programación de la BBC. Según resulta de la encuesta realizada a profesionales, la BBC sigue una estrategia de diversificación de la programación en sus distintos canales y plataformas para satisfacer el interés del público con distintos contenidos, enfoques y presencia de todas las voces y minorías. TVE  despilfarra La Dos y el gobierno le ha negado una presencia suficiente en la TDT para deslindar contenidos y enfoques. La BBC es apreciada por los británicos como un elemento sustancial de su sociedad e identidad.

Orientación editorial. Las Guidelines (traducidas por la APM) son una guía viva para la actividad profesional, según el testimonio de los compañeros presentes en Segovia. Hay líneas de consulta permanente abiertas ante cualquier duda sobre el correcto tratamiento de una información. En TVE la única referencia es el código deontológico incluido en el Estatuto de Información.

Las telenovelas de la BBC. Coronation Street (40 años en antena) y Eastenders (30 años) son, según el profesor Hugh O’Donnell manifestación de la «esfera pública popular». Estas telenovelas no hacen nunca una referencia directa a la actualidad, pero sus conflictos dramáticos están extraídos de la actualidad. La contrarrevolución de Thatcher ha imbuido a los británicos de los principio neoliberales. Eastenders ha sido el último reducto de la ideología socialdemócrata.

Alianza con los ciudadanos. La principal conclusión del encuentro es que la supervivencia del servicio público depende de forjar sólidas alianzas con los ciudadanos. Para ello es vital usar los nuevos canales interactivos.

Imparcialidad o humanidad


La BBC se niega a emitir una campaña de las organizaciones humanitarias para recoger fondos de ayuda a Gaza. El Disasters Emergency Release, que agrupa a las más importantes ongs británicas (Cruz Roja, Oxfam, Safe The Children) ha lanzado un llamamiento urgente para atender a las más perentorias necesidades de la población. La BBC alega que en situaciones volátiles la ayuda humanitaria es cuestionable y que difundir tal llamamiento comprometería su independencia. Sky News ha seguido el mismo camino y también se niega a difundir la campaña.

Como es lógico, la decisión ha levantado una enorme polémica, con la mayoría de los periódicos criticando este veto. El domingo por la tarde, unas 2000 personas se han manifestado en Londres frente a la Casa de la Radio.

Channel Four sí ha emitido el llamamiento. Visto el vídeo, si acaso hay que reprochar a las ong que muestren el sufrimiento de las víctimas, pero no señalen al verdugo.

A continuación recojo el vídeo donde el director general, Mark Thompson defiende que se trata de evitar que el público pueda entender que la Corporación toma partido a favor de uno de los bandos del conflicto.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

La decisión es más sorprente en cuanto que la BBC viene emitiendo este tipo de campañas een favor de zonas de conflicto como Congo o Darfur, como se muestra en este Al Jazeera English, que hace un buen resumen de todos los puntos de vista.

El asunto tiene importantes repercusiones internas en la BBC. El Director General dará explicaciones a los trabajadores y el Trust (la instancia máxima de control interno) ha establecido una comisión de control.

De las dos objecciones de la BBC, la primera, la volatilidad, no tiene sentido si tenemos en cuenta que existe una tregua, por muy frágil que sea, y que las necesidades de la población son enormes y urgentes. La segunda, que emitir tal campaña pone en peligro su imparcialidad, resulta incomprensible. Reviso sus Guidelines sobre imparcialidad, y francamente, me parece que estas normas justamente obligan y no impiden emitir este tipo de llamamientos. ¿Es que teme la BBC que los lobbies sionistas consideren tal difusión un acto inamistoso?.

Estoy de acuerdo con el Arzobispo de York, John Sentamu (la segunda autoridad anglicana): con este veto, la BBC ha tomado partido.

Los Pulitzers de YouTube


Ya hoy otros premios Pulizter: los Pulitzer en YouTube (Project:Report). Se trata de un proyecto del Pulitzer Center on Crisis Report (con la colaboración de Sony e Intel) para dar voz a los que no la tienen en los medios tradicionales. No es la primera vez que se hace la experiencia de entregar cámaras no profesionales para que personas o grupos informativamente marginados documenten su propia historia, para luego utilizarla en proyectos de integración o mostrarla en la televisión. En este caso, el impacto viene garantizado por el prestigio de la marca Pulitzer y la potencia de la plataforma Youtube.

El ganador es el vídeo titulado Abilities sobre las capacidades de un grupo de discapacitados que viven en una comunidad terapeútica en California y su autor es Arturo Pérez.

Los vídeos tienen que tener una duración inferior a cinco minutos y ser realizados por no profesionales. La iniciativa es encomiable y una manifestación más de que personas y grupos quieren y pueden convertirse en protagonistas de su propia información. Pero la iniciativa no aporta nada que no ofrezcan o puedan ofrecer los medios convencionales. El vídeo premiado es un reportaje sobre la normalización de los discapacitados. Trabajos semejantes son habituales en las televisiones. Nada nuevo, ningunaconquista en la representación de la imagen de los discapacitados. Otra cosa la función terapeútica que pueda tener para el propio grupo.

Los problemas de otros vídeos ya han sido directamente mostrados en crónicas y reportajes de televisiones locales e internacionales. Es el caso del Gost Train, el tren de los cartoneros bonaerenses (el único en español).

Uno de los más interesantes me ha parecido Congo’s Bloody Coltan, producido por el Pulitzer Center, en colaboración con el congoleño Mvemba Phezo Dizolele. Puede que este historia no se halla contado con una perspectiva de denuncia tan clara en los medios convencionales, pero difícilmente su realización puede calificarse de no profesional.


Internet imparable como fuente de información


Con las navidades, se me había pasado el último sondeo de Pew Center sobre las fuentes más utilizadas en Estados Unidos, del que ya se hizo eco El Mundo el día 24.

Internet -esto es la prensa digital, pero también los blogs, redes sociales etc.- ha sobrepasado a los periódicos como primera fuente de información para los norteamericanos, pero la televisión sigue siendo la fuente preferida. Estamos hablando de resultados medios: 70% prefieren la televisión, 40% internet, 35% los periódicos. En el pasado año, internet se quedaba en un 24%

Los resultados en el caso de los menores de 30 años son claramente más favorables para internet. Televisión e internet empatan en la preferencia de los más jóvenes (59%). Lo significativo es que el pasado año la televisión doblababa (68%) a internet (34%) en este grupo de edad.

La conclusión es que todos los grupos de edad acuden cada vez más a internet para buscar una primera información. Sólo la televisión aguanta este empuje, pero empieza a ceder entre los menores de 30 años, seguramente por la llegada de menores de 20 años, que han desarrollado una relación nutricia con internet semejante a la que sus mayores desarrollaron con internet. Y entre las televisiones, la fuente informativa sigue siendo CNN (23%), seguida por Fox (17%).  En cuanto a las noticias, imperaron las relacionadas con la situación económica y la campaña electoral.

Los resultados muestran, una vez más, la difícil situación por la que pasan los periódicos. El soporte papel puede tener los días contados, aunque muchos seguimos prefiriendo como vehículo de una lectura cómoda, reposada y reflexiva. El problema es que con los periódicos pueden desaparecer las grandes redacciones, motores de información y fuentes nutricias de esa información que luego se busca en internet.

Una última advertencia: no conviene extrapolar estos datos a otros países, por mucho que Estados Unidos marque tendencia.

En cuanto