Navidades con dignidad


Hay dos iconografías populares de la Navidad que me trasladan un mensaje de dignidad.

Una es la quintaesencia de la Navidad, el portal de Belén. Unos padres cuidan de su hijo recién nacido en el margen de la sociedad, en condiciones míseras, pero con amor (por cierto ¿no tendrá Razintger cosas más serias de que ocuparse que del buey la mula?).

La otra es la de la lotería, donde siempre el gordo «está muy repartido» entre los más pobres, que lo usan para «tapar agujeros». Claro, los millonarios no bajan a la administración a descorchar el cava, ni, tampoco, desde luego, los Fabra a los que les toca todos los años.

Hoy, cuando se destruyen las redes de solidaridad, cuando el estado social quiere convertirse en negocio con un residuo de beneficencia, cuando se desmontan las instituciones de conocimiento, cuando se produce una masiva transferencia de recursos de las clases populares y medias hacia los más ricos, cuando el estado de derecho avanza hacia un estado de excepción, la dignidad la encarnan los que resisten:

– Los que resisten al expolio de las hipotecas y las preferentes;

– Las mareas blancas, verdes, amarillas que luchan por el mantenimiento de los servicios públicos;

– Los que luchan por una democracia real, ya;

– Los que se quedan sin trabajo para hacer nuestra economía más «competitiva»;

– Los trabajadores de los ERES de Telemadrid y la radiotelevisión valenciana, víctimas de la limpieza ideológica;

– Los que buscan fuera las oportunidades que aquí se les niegan:

– Los voluntarios del Gallinero que luchan por la dignidad de los gitanos rumano;

– Los médicos que hacen objección para atender a los emigrantes.

Y tantos otros que, aunque saben que posiblemente pierdan su batalla porque el enemigo es poderoso, resisten por dignidad.

A todos, Navidad con dignidad.

Os dejo este villancico con Camarón, que me parece refleja bien ese espíritu de dignidad de la Navidad tradicional.

 

 

 

 

 

Los diputados ante la Ley de Transparencia y Acceso a la Información


El acceso a la información es un derecho fundamental, pero el proyecto de ley de Ley de Transparencia del PP sigue anclado en la idea de entreabrir la puerta a una información, ignorando que la información pública es patrimonio de todos

El proyecto de Ley de Transparencia, Acceso a la Información y Buen Gobierno se encuentra ya en periodo de presentación de enmiendas. La Coalición Pro Acceso aprovechó el Día Internacional del Derecho a Saber para debatir con los representantes de los grupos parlamentarios el texto del proyecto.

Moderado por Borja Bergareche, corresponsal de ABC en Londres, el acto reunió a Victoria Anderica de la Coalición, Maritxell Batet (PSOE), Irene Lozano (UPyD) y Joan Josep Nuet (Izquierda Plural). Excusaron su ausencia por razones de agenda los representantes de CiU y PP. Sin poner en duda estos motivos, es una constante en este tipo de debates que los representantes del PP estén ausentes. Es coherente con su política de comunicación de debatir lo menos posible en nombre del sentido común.

Los diputados están más necesitados que nunca del retorno informativo de la sociedad. En este caso la audiencia era de expertos, con la presencia de algunos alumnos. Y es que no parece que una ley tan decisiva como ésta levante grandes pasiones.

Resumo las grandes cuestiones del debate (#AccesoInformación)

Una ley cicatera que no cumple los estándares internacionales

El proyecto no cumple con los 10 principios en los que la Coalición Pro Acceso ha sintetizada la legislación comparada de 80 países: no es un derecho fundamental, se excluyen borradores, se impone el silencio negativo (Anderica); es cicatera, desconfía de los ciudadanos y antigua (Nuet), pensada más de los parámetros de la comunicación vertical que horizontal. Si no se modifica el proyecto no habrá cambio de cultura política (Nuet), un cambio que exigiría que los funcionarios aceptaran que la información es de los ciudadanos (Batet).

Para Nuet excluir a la Casa Real convertirá a la ley en «una fábrica de republicanos».

El parto de los montes

El gobierno anunció a bombo y platillo el proyecto y abrió un plazo de sugerencias en Internet, que no ha se han tenido en cuenta. Al final  se ha parido un ratón (Nuet). Añadiría por mi parte que al proyecto le sobra toda la parte de «buen gobierno», en realidad disposiciones para reforzar el control de la austeridad, que nada pinta aquí y es el aspecto en que parece volcado el PP. Los tres diputados creen que, con todo, en el debate el texto podría mejorarse.

El acceso, un derecho fundamental a la información

La opinión dominante en el debate fue la de considerar el acceso como un derecho fundamental. A Batet le tocó el difícil papel de defender la posición contraria, puesto que el PSOE presentó en la anterior legislatura un proyeco que incidía en el mismo error. Sostuvo que tan legítimo era fundamentar este derecho en el art. 20, como en el 105 b) y alegó que lo diferencial con otros países es que la Constitución ya regulaba específicamente el acceso y no lo hacía como un derecho fundamental.

Por supuesto si se reconociera como un derecho fundamental tendría las garantías constitucionales de su exigilibidad directa mediante el recurso de amparo y debiera ser regulado por ley orgánica. Pero lo más trascendente es la cultura política que subyace: no es sólo que la administración tenga que ser transparente, es que la información es de todos.

Aporto mi argumento. El titular del derecho a la libertad de información son todos los ciudanos, y aunque en la formulación en el art. 20 1 d) CE se mencionan las facultades de difundir y recibir, en el difundir está implícito el investigar y por si cupiera duda puedeacudirse al valor interpretativo del art. 19 de la Declaración Universal de 1948, que explícitamente incluye la facultad de investigar como derecho humano. El art. 105 lo que viene a hacer es regular un aspecto de las relaciones del administrado con la administración. El acceso es un derecho fundamental y la información pública debe ser accesible a todos.

Silencio administrativo

El proyecto (art. 17.4) consagra el silencio administrativo negativo, esto es, si la administración no responde en el plazo establecido se entiende que la petición ha sido denegada. A Batet le correspondió defender que el silencia administrativo positivo es irrealizable, pues en otro caso un juez obligaría a entregar la información, sin tener la capacidad de juzgar si realmente era información accesible no sujeta a alguna de las limitaciones de la ley.

La cuestión es que cambie la mentalidad de la administración y los funcionarios y no se produzca un peloteo entre órganos que finalmente de lugar al silencio y obligue al ciudadano a acudir a los tribunales.

Colisión con la protección de datos

El profesor Dader propuso una revisión en paralelo de la Ley de Protección de Datos, de modo que, por ejemplo, la información pública recuperada de las hemerotecas no pueda ser impedida alegando que se trata de datos personales.

En los previsibles conflictos entre el derecho a la protección de los datos personales y el derecho de acceder a la información prevalecerá el primero si no se da carácter de derecho fundamental al acceso a la información.

Infraestructuras y costes

El proyecto prevé un portal  (ar. 8) de la transparencia desde el que básicamente se accedería a información económica, presupuestaria y estadística de las administraciones. Pero el público puede pedir informaciones que no se encuentren en estas grandes bases de datos. No hay ni una sola previsión para crear mecanismos de acceso electrónico generalizado. La ley carece de memoria económica y el acceso no es gratis. A título de ejemplo, la BBC ha gastado más de 3 millones de libras desde 2005 en facilitar información solicitada por el público desde que entró en vigor la ley británica. No hay que ser muy mal pensado para imaginar al gobierno diciendo que no tiene dinero para estos «líos». Lozano y Nuet insistieron en que la falta de transparencia tiene finalemente un mayor coste económico.

Autoridad independiente

El proyecto crea un Agencia Estatal de transparencia, un órgano administrativo al qu hay que recurrir antes de acudir al contencioso administrativo. La agencia es un órgano del Ministerio de Hacienda y carece de independencia.

Y en este punto se entró en el debate sobre las autoridades independientes, la manipulación partidista de los órganos constucionales… Otro debate en el que subyace la crisis constitucional que, día a día, se hace más visible.

(Sobre el derecho de acceso o derecho a saber este post antiguo)

La segunda Restauración


Regreso a este espacio (a veces las exigencias de la vida real dejan anuladas las actividades de la vida virtual) con una reflexión en paralelo entre la primera Restauración (1874-1923) y el régimen democrático nacido con la Constitución de 1978 que,  a efectos retóricos, llamaré la segunda Restauración.

La idea es que nuestro régimen democrático sufre en estos momentos una sacudida semejante a la que supuso el Desastre del 98 para la primera Restauración.

La primera Restauración vino a poner fin al periodo convulso (1868-1874) en el que se ensayaron varios regímenes democráticos (la monarquía democrática de Amadeo, la república unitaria y la república federal). Se instaura una monarquía limitadan en la que la soberanía reside en el Rey con las Cortes. El monarca retiene funciones ejecutivas, entre ellas la decisiva de disolver las Cortes. La Constitución de 1876 incluye un elenco de derechos, en buena medida recuperados del periodo revolucionario, pero cuya eficacia queda condicionada al desarrollo legal, siempre limitador. El sufragio es censitario, es decir, los electores no son los ciudadanos sino los propietarios.

La esencia del régimen político de la primera Restauración era el turno de partidos y el caciquismo. Las élites se turnan en el poder: conservadores, representantes de los propietarios agrarios y del catolicismo tradicional, y liberales, representantes de las élites industriales y financieras y del libre pensamiento. El poder real se ejerce a través de una red clientelar cuyas terminaciones últimas son los caciques locales. El ministro de Gobernación realiza el «encasillado» estableciendo el reparto de escaños antes de los comicios.

El sistema funcionó hasta la pérdidad de las colonias en 1898. Entonces el país se preguntó sobre su propia identidad (los noventayochistas), pero sobre todo aparecieron las grandes cuestiones: la obrera, la regional, la militar, la religiosa. Los partidos del turno se fraccionaron, las reivindicaciones obreras fueron reprimidas violentamente, el ejército se convirtió en una fuerza desestabilizadora y no se encuentró el modo de encajar constitucionalmente las exigencias de autonomía de la burguesía catalana.

En definitiva, a partir del 98 entra en crisis la legitimidad del régimen, que sobrevirá hasta el golpe de Primo de Rivera, pero en medio del desafecto de las clases populares y de buena parte de las élites.

El régimen de 1978 es también una restauración en la medida en que reinstala la monarquía, pero se asienta en una legitimidad democrática concretada en el estado social y democrático de derecho. Junto a la monarquía, ahora meramente representativa, se introducen en la Constitución concesiones hacia los poderes fácticos, pero el balance es una democracia moderna y avanzada, comparable, al menos jurídicamente, con cualquier otra europea. En este sentido, denominar a este régimen segunda Restauración no deja  de ser injusto, pues pone en primer término y como elemento central la monarquía y sugiere una comparación con el régimen de democracia limitada de 1876, pero, en fin, seguiré usando aquí el término como digo a efectos retóricos.

El mayor paralelismo entre las dos restauraciones reside en el sistema de partidos. En la segunda el turnismo se ha convertido en bipartidismo. Las elecciones son libres y no se pautan desde un despacho ministerial, pero el sistema electoral, los medios de comunicación y el deseo de estabilidad del electorado nos han conducido a una situación en la que los dos grandes partidos no sólo dominan la administración, sino que quieren hacer valer sus políticas partidistas en todas las instituciones democráticas cuya independencia subvierten. Y por si fuera poco el caciquismo, siempre latente, se ha revitalizado en las redes clientelares de las autonomías.

La crisis ha roto uno de los pilares de la legitimidad: el estado social. El pacto social se ha roto y su manifestación más solemne fue la modificación  por la vía rápida para introducir el déficit cero. En estas condiciones no puede sino crecer la desafección popular, que hasta ahora había soportado el asfixiante bipartidismo y la corrupción clientelar. Pero se mantiene todavía otro pilar de legitimidad, que es el estado de derecho. El estado de derecho se encuentra también amenazado por la leyes represivas que quieren controlar un estallido social.

La monarquía, otro pilar de la legitimidad, más simbólico que real, también se resquebraja. El caso Urdangarín o la cacería del rey no son más que las manifestaciones más evidentes. La monarquía castiza de Juan Carlos o la tecnocrática de Felipe no ofrecen un modelo de identificación y unidad a los españoles. Perisiste la sagrada unión del altar, el trono y las armas, completadas últimamente con el papel de representante de los intereses de las multinacionales españolas.

Más de tres décadas después la Constitución de 1978 requería una reforma:

– Para actualizar la carta de derechos, agregar derechos de cuarta generación y mecanismos de efectividad de los derechos sociales:

– Delimitar con mayor precisión el estatus del monarca;

– Limitar los poderes de los partidos;

– Agilizar el funcionamiento de las instituciones constitucionales;

– Modificar el sistema electoral:

– Introducir mecanismos de participación popular interactiva;

– Convertir el estado de las autonomías en un verdadero estado federal;

– Precisar las transferencias de soberanía a la Unión Europa y establecer mecanismos de control democrático.

Desgraciadamente pienso que esa reforma no es posible. En este momento, dado el equilibrio de fuerzas, cualquier reforma constitucional serían regresiva.

Después del 98 la primera Restauración vivió casi un cuarto de siglo en crisis hasta que la legitimidad dictatorial de Primo de Rivera la suspendió y la legitimidad republicana la sustituyera en 1931. En nuestro caso, no se adivina más legitimidad alternativa que la que representa 15 M. El movimiento ha sido capaz de influir en la agenda social y mediática y proyectar nuevos valores, pero su carácter de red le hace de alguna manera autosuficiente e incapaz de aglutinar una alternativa política real mayoritaria.

No creo que esta segunda restauración viva una agonía de 25 años. En el siglo XXI el tiempo corre más deprisa.

(Gracias a los que hayáis llegado al final de este largo texto, en absoluto adapatado a la concisión, estilo directo y enlaces propios de la entrada en un blog. A veces uno necesita expresarse en un formato más tradicional.)

Interrogantes para 2012


Valga esta recopilación de interrogantes como felicitación de 2012 para los que seguís este modesto blog (y perdón por prescindir hoy de enlaces).

Terrible 2011

Si repasamos los balances que al final de cada año realizan los medios siempre predominan los grandes acontecimientos traumáticos.

Es la constatación de que el cambio (social, político, medioambiental) siempre trae desorden y con él sufrimiento para muchos de los afectados por esos cambios. A veces superado el trauma, la vida de la gente mejora; otras empeora. Pero en toods los grandes acontecimientos -la explosión factual de largos procesos aveces subterráneos- son más las incógnitas que las respuestas. Para encontrar acontecimientos positivos que no cuestionen el futuro prácticamente tenemos que quedarnos con las victorias y las gestas deportivas. Ni siquiera las grandes bodas están libres de incertidumbres: nadie sabe cuanto tiempo comerán perdices juntos los novios.

2011 no ha sido distinto a cualquier otro año. Termina dejándonos un gusto amargo, así que lo mejor es que cada uno mire a lo positivo que pueda haber en su vida personal.

En el nuevo año seguirá el desarrollo de los procesos en cursos, que, como siempre, se verán a veces alterados por acontecimientos nuevos, altamente imprevisibles (cisnes negros los llaman) que se escapan a los observadores más informados. Por ejemplo, las cánceres que aquejan a dirigentes latinoamericanos…

La crisis y la destrucción del Estado democrático y social de Derecho

No hay perspectivas de que a nivel global se aborde la regulación de los mercados financieros, sin la que no se podrá salir de la crisis. Los poderes financieros han triunfado y los poderes políticos son cada día más impotentes y los liderazgos más débiles.

Estados Unidos se mirará al ombligo de la carrera presidencial y sin mejora económica Obama -la Gran Decepción– no tiene ni mucho menos garantizada su reelección.

Europa seguirá cavando su tumba, destruyendo su modelo y lanzándose con entusiasmo a una recesión que puede ser profunda. El nuevo tratado intergubernamental de unión fiscal será una fuente de incertidumbre por mucho que, a diferencia de los tratados europeos, el descuelgue de uno de los miembros no paralice el proceso.

Habrá que ver a partir del lunes si los mercados mantienen la tregua y respetan los colmillos que el BCE ha mostrado con ese medio billón de euros cedidos a los bancos para que regularicen sus balances, no para reactivar el crédito.

Si Sarkozy pierde la presidencia podría haber algún pequeño cuestionamiento de la austeridad sin condiciones. Mientras, fuera del foco de los grandes medios, Viktor Orban continuará su tarea de convertir a Hungría en un sistema autoritario según el modelo ruso. Entre los interrogantes para 2012 está el de si los nuevos movimientos de protesta pueden suponer un contratiempo mayor para los planes de Putin de perpetuarse hasta 2028.

Es difícil que los emergentes se libren de la crisis, con las dos grandes economías, Estados Unidos y Europa, paralizadas.

La gran incógnita es China. Debilitamiento de las exportaciones, burbuja inmobiliaria y burbuja de la deuda de las corporaciones locales serían en cualquier parte factores más que suficientes para una crisis económica. Pero el gobierno comunista tiene instrumentos extraordinarios de política económica, mientras que carece de las respuestas flexibles que otorgan el estado de derecho para responder a las protestas sociales. Una gran explosión social en China tendría la fuerza de una bomba termonuclear y nadie quedaría al margen.

Las revoluciones árabes

Fueron ese cisne negro de 2011. De la primavera al invierno, han caído cuatro autócratas, hay un país en virtual guerra civil (Siria), la revolución se ha reprimido en Bahrein por una Santa Alianza sunní, Libia y Yemen amenazan con convertirse en estados tribales, dos monarquías (Marruecos y Jordania) han hecho reformas más o menos cosméticas, pero sólo en  Túnez la transición hacia la democracia avanza, mientras que en Egipto la virtual alianza entre el ejército y los militares puede desembocar en un nuevo autoritarismo o resolverse en un baño de sangre.

Con todo, el principio democrático, del gobierno por las mayorías, se ha instalado definitivamente en el mundo árabe. Cuatro gobiernos de partidos islamistas en solitario o en coalición con fuerzas laicas gobernarán en Marruecos, Túnez, Libia y Egipto. Tendrán que aprender no sólo a gobernar creando mayorías electorales sino aceptando la disidencia. No cabe duda que la democracia traerá un mayor conservadurismo social, porque conservadoras son mayoritariamente estas sociedades. ¿Funcionará este experimento? Lo que sabemos es que la represión del islamismo vencedor electoral en Argelia trajo una terrible guerra civil.

Tensiones estratégicas

Un año más, los grandes tensiones se centrarán en la bisagra de Oriente Próximo.

Las revoluciones árabes ha supuesto un reforzamiento de las fuerzas sunníes. La salida de Estados Unidos de Irak ha traído la ruptura del débil equilibrio entre sunníes y chiíes. Si los Assad terminan por caer en Siria ello supondrá en lo interno una represión de los alauíes y una nueva victoria del sunnismo sobre el chiismo. En año electoral, Irán no detendrá su programa nuclear y Estados Unidos y sus aliados reforzarán sus sanciones. En Israel, Netanyahu descolocado por las revoluciones árabes, no abandona la idea de un bombardeo contra Irán, aunque por el momento los servicios secretos, más prudentes que Bibi, parecen haberle disuadido. A todo esto, campaña electoral en Estados Unidos… Demasiadas tensiones en un mismo escenario.

Claro que tampoco hay que perder de vista el mar de China o la frontera de las dos Coreas, pero mientras China sea estable internamente, es poco previsible que las tensiones asiáticas produzcan una crisis mayor.

Los indignados

En 2012 habrá, sin duda, más motivos para indignarse. Esta por ver si los movimientos nacidos en 2011 consiguen establecer en los distintos países algunos objetivos por los que dar batallas y ganar victorias que puedan tener un valor simbólico. Personalmente creo que tendrían que entrar a formar parte de amplias alianzas sociales con otras fuerzas, pero dudo que lo hagan dado su cuestionamiento de todo lo institucional. Seguramente mejorarán su coordinación a nivel global, lo que les daría una enorme fuerza. En todo caso, su carácter liquido es su gran fuerza, pero también su mayor debilidad.

Derechos Humanos

2011 ha sido un año contradictorio. Por primera vez Naciones Unidas legitimó un intervención militar en el principio de responsabilidad de proteger. Pronto esa intervención superó los límites de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y perdió, pese a su carácter limitado y supuestamente quirúrgico. El Tribunal Penal Internacional abrió una causa por los crímenes cometidos por los dirigentes gadafistas, pero nadie ha sido capaz de poner ante un tribunal -libio o intenacional- a los asesinos de Gadafi.

España: el gobierno de los mercados y los empresarios

No hay más que ver las reacciones de los expertos financieros para ver como el gobierno del PP les tranquiliza. Basta escuchar a los dirigentes de la patronal para comprender que este es su gobierno. Ya lo sabemos, después de las elecciones andaluzas llegaran los grandes recortes para reducir el peso de lo público y dejar al estado social convertido en instituciones de beneficencia.

¿Cuál es la duda entonces? Una, si la sociedad aguantará este nuevo apretar de los tornillos. Y parece que sí, que todavía la familia sigue soportando el peso, así que salvo una respuesta de los indignados (¿los reprimirán los nuevos mandos del Ministerio del Interior?) no parece que vaya haber explosión social.

La otra incógnita es saber si el PP será capaz de administrar su poder institucional casi absoluto con prudencia, sin hacer tabla rasa con la ampliación de los derechos sociales, legado del gobierno Zapatero.

Comunicación

No hay duda de que 2012 nos traerá nuevas tecnologías para comunicar. Otra cosa es que sepamos emplearlas para mantener una conversación de altura que regenere el espacio público y no un simple cotorreo de patio de vecindad o, peor, de tertulia de telerrealidad. Habrá de todo, pero estoy convencido que los ciudadanos escrutarán cada vez a todos los poderes, incluidos a los propios periodistas.

Las empresas informativas seguirán explorando modos de hacer pagar por su información, mientras que seguirán intentando no pagar a los periodistas que la producen, convertidos en agregadores de contenidos o reemplazados por blogueros que trabajan gratis.

En España desembarcará el portaviones Huffington Post para colonizar el espacio de PRISA. ¿Tendrán que colaborar gratis las grandes firmas de la cuadra PRISA?.

En la televisión, la competencia privada se ha reducido a la lucha entre dos grandes grupos, que están rediseñando marcas y canales para mejor llegar con sus productos comerciales a los distintos segmentos de audiencia. El gobierno del PP les hará regalos, como se los hizo el de Zapatero, debilitando a las televisiones públicas.

Es difícil vender las autonómicas, pero todo apunta a que las concederán a empresas mixtas con participación de grupos regionales. En el caso de RTVE, los recortes son seguros. Con la pérdida de derechos deportivos es difícil que La Uno pueda mantener su liderazgo. Aquí la incógnita es si mantendrán un modelo de radiotelevisión pública independiente del poder político.

Para terminar con una nota positiva, uno de los éxitos tecnológicos de 2012 puede ser la televisión híbrida. Nadie mejor para sacarle partido que TVE con sus magníficos fondos documentales.

 

 

Navidad: gozad del amor y la libertad


«Pajarillos que estáis en el campo gozando el amor y la libertad…» 

Los Campanilleros

Soy poco dado a felicitaciones navideñas. Pero ayer redescubrí el villancico de Los Campanilleros y hoy quiero compartirlo con vosotros para responder a tantas felicitaciones.

En Tiempo de Silencio, la novela de Luis Martín Santos, llevada al cine por Vicente Aranda, y recuperada ayer en La Dos, Matías, el señorito crápula amigo del protagonista, Pedro, en plena ebriedad, hace repetir  una y otra vez a la cantaora que canta para si el villancinco este verso: «Pajarillos que estáis en el campo gozando del amor y la libertad». Cantado a voz en grito por toda la taberna se convierte en un estribillo subversivo, hasta que un sereno pone fin a la fiesta.

¿Hay algo más subversivo que el amor y la libertad?

A los que esperan al Redentor…

A los que festejan el solsticio de invierno…

A los que aman la familia…

A los que aborrecen las cenas navideñas…

A los que esperan cambiar de vida con la Lotería…

A los que creen que ya era hora de tener «un gobierno como Dios manda»…

A los que temen a la derecha…

A los satisfechos…

A los indignados…

A todos, que gocéis del amor y la libertad

El mito de Steve Jobs


Visionario, héroe, ejemplo, líder, pionero, sabio… son algunos de los calificativos que se amontonan en las necrológicas de Steve Jobs. Ramón Lobo las recopila bajo un título definitivo: «el hombre que inventó nuestro mundo».

La muerte consagra los mitos. Como los devotos de los santos que arrancaban de su cadáver caliente una reliquia, así hoy los creyentes de Apple se lanzarán a sus tiendas para comprar su último artilugio. No sólo se nos presenta como un gran innovador, sino como un ejemplo humano a imitar: amor al riesgo, perseverancia, inconformismo… Un mito.

Todos están de acuerdo que el gran logro de Jobs y su empresa ha sido convertir en utilizable lo que ya técnicamente existía. Es cierto que con sus dispositivos ha remodelado el mercado de la música y ha establecido las pautas de la comunicación móvil. Hoy la comunicación interactiva es ubicua gracias en parte al iPhone.

El diseño y el marketing son las claves de su éxito. Las presentaciones, los embalajes… (Hace unos años rodaba por Internet un vídeo satírico de la presentación del iJam). Y la pazguatería de unos usuarios que hacen cola para ser los primeros en poseer el nuevo icono de status.

Apple vale más en bolsa que las petroleras o los bancos. ¿Se impone el conocimiento a la energía y a las finanzas en esta fase del capitalismo? ¿O es otra nueva burbuja?.

Apple crea grandes productos, pero intenta mantener cautivos a los usuarios en su reducto tecnológico. La innovación no puede depender de una única matriz tecnológica, sino de la interacción abierta.

Adiós a Steve Jobs, el Che de nuestro tiempo.

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Reforma de la Constitución: TVE no puede acallar las voces que piden referendum


La reforma express de la Constitución modifica profundamente el sentido del estado social y democrático de Derecho que proclama su art. 1. Bajo la apariencia de una regla técnica de política presupuestaria lo que se hace es introducir la concreción del dogma neoliberal, con la práctica renuncia a la política fiscal al servicio de los derechos fundamentales.

Como se ha visto en el Pleno del Congreso de esta mañana el consenso constitucional de 1978 se ha roto. Por eso, aunque formalmente no es necesario el referendum, la única forma de restaurar ese acuerdo sustancial sería mediante una consulta popular.

TVE está cayendo en el error de reducir el pluralismo inserto en su misión de servicio público a un  puro pluralismo institucional, limitándose a dar voz a las fuerzas parlamentarias en función de su número de escaños, y acallando incluso la disidencia dentro del Partido Socialista. Más grave aún: las únicas voces sociales que se escuchan son las de los economistas neoliberales, como los de FEDEA, cuyo presidente se prodiga en los telediarios y en el lamentable Informe Semana del sábado pasado.

TVE fue sectaria en momentos de pasadas crisis. Lo fue con la crisis de los GAL, con una entrevista con Sancristobal de 12 minutos abriendo un telediario. Fue sectaria con la huelga general (y las ce ce oo oo de Urdaci) y por ello fue condenado en los tribunales. Y fue sectaria con la guerra de Irak, con sus documentales de armas de destrucción masiva. Por no hablar del 11-M…

TVE se juega en estos días la legitimidad que sus informativos han conquistado en los últimos años.

PS.- El Informe Semanal del sábado 3 de septiembre (Reforma deficitaria) fue un buen reportaje en el que estuvieron correctamente representadas las distintas opciones. No obstante, su carencia más importante fue no explicar cómo va a funcionar la reforma y las relaciones entre déficit corriente y déficit estructural.

El 15-M y la democracia líquida


La Puerta del Sol, el movimiento 15-M, pierde hoy brillo en los medios tradicionales y hasta en las redes sociales. La victoria del PP y el hundimiento del PSOE copan la atención. Los acampados, ahora reducidos (como siempre) a los más entusiastas o militantes, anuncian que seguirán una semana para articular el movimiento.

No será tarea fácil, no ya por la heterogeneidad de las propuestas, muchas contradictorias (se me puso la carne de gallina cuando escuché a un indignado declarar que «lo que queremos es que el Estado funcione como una empresa privada»), sino por la dificultad de encontrar un nuevo modo de organización y de proposición de medidas viables con un potencial transformador, que susciten el acuerdo general.

El movimiento ha sacado a la superficie la gran indignación por la gestión de la crisis y por el modo de hacer política. Los congregados han demostrado capacidad de organización y espíritu cívico, pero poca cultura institucional (¿Cómo se puede decir que se es apolítico y proponer reformar la ley electoral?). Conectan con los fundamentos de la democracia, pero ignoran sus desafíos. Las asambleas sirven para organizar un campamento de protesta, pero no para gobernar una sociedad compleja.

Después de la indignación, la victoria rotunda del PP no puede traer más que más políticas neoliberales, con el inequívoco apoyo de los votantes. La legitimidad la  dan los votos, pero sería estúpido no ver que lo que se está gestando es un cambio cualitativo, tanto en los objetivos como en los medios ¿Otra democracia es posible?

La explosión del #15m demuestra que vivimos en una sociedad en que la comunicación virtual es tan importante como la comunicación personal o la comunicación masiva. Las redes sociales y las herramientas interactivas hacen posible formas de democracia directa hasta ahora impensables.

Todas las formas de democracia -la representativa, la directa y la participativa- se basan en la deliberación, esto es, en la confrontación de argumentos previa a la toma de decisiones. En nuestra sociedad líquida (Bauman), inestable, en permanente cambio, la deliberación se acelera y se convierte en tuits de 140 caracteres que se suceden a un ritmo endiablado. ¿Cabe una deliberación reflexiva? Con un botón «me gusta» podemos hoy declarar la  III República y mañana restaurar la Monarquía.

El movimiento 15-M es un movimiento líquido, pero no tiene más remedio que buscar formas de organización y si se quiere hasta de institucionalización. Anuncian asambleas en los barrios. Pues no tendrán más remedio que contar con las asociaciones de vecinos, por muy láguidas y envejecidas que estén. Igualmente, tendrán que coordinarse con las organizaciones alternativas ya existentes, con gran experiencia de movilización.

El futuro de este movimiento puede pasar por:

– Promover una gran alianza cívica de organizaciones sociales.

– Buscar puntos de encuentro con partidos y sindicatos

– Crear una plataforma de deliberación virtual.

– Fomentar la presencia en las (limitadas) instituciones de democracia participativa (por ejemplo, consejos escolares).

– Elaborar a través de estos procesos un programa de regeneración democrática, a proponer a los partidos de cara a las próximas elecciones legislativas.

– Crear mecanismos de escrutinio popular de las políticas públicas en Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y Estado Central.

No será una cuestión menor la de la financiación. Cuidado con los mecenas. En eso si que las herramientas interactivas de captación de fondos pueden ser la solución.

(Algunos enlaces. Adolfo Vásquez Roca «Zygmunt Bauman: modernidad líquida y fragilidad humana» pdf / Mark Deuze «Liquid Journalism)

Un programa de regeneración democrática


Este blog nació para hablar de periodismo, televisión, información internacional y globalización. En casi cuatro años no he entrado en temas españoles, salvo, claro, que se refirieran a esas cuestiones centrales del blog.  Pero, ahora, sin que sirva de precedente, ya que en comentarios a la anterior entrada deslicé el tema de la regeneración democrática, me atrevo a lanzarme a la palestra.

En primer lugar, hace dos días afirmaba que las movilizaciones de Sol carecían de un objetivo claro. Sigo pensando que están muy lejos de movilizar a todos los indignados de nuestra sociedad. Pero puede que este movimiento sea el revulsivo que estábamos necesitando. A través de las redes sociales y los pasquines de la Puerta del Sol se están empezando a desgranar propuesta. Vaya aquí la mía para una regeneración democrática.

Reforma de la ley electoral. Aumentar el número de diputados de 350 a 400 para que el voto de todos los españoles, vivan donde vivan, valga lo mismo. Abrir las listas (aunque no creo que los ciudadanos cambiaran mucho el orden).

Reforma federal. Convertir el Senado en Cámara Federal, no en Cámara de segunda lectura. Cerrar la distribución de competencias y modalidades de financiación. Crear conferencias de presidentes y consejeros autonómicos por políticas públicas.

Reforma municipal. Garantizar una financiación estable a los municipios y liberarlos de financiarse mediante el urbanismo.

Reforma fiscal. Aumentar la progresividad fiscal. Abrir la escala del impuesto de la renta aumentado el tipo máximo hasta el 50%. Establecer un impuesto especial sobre la banca (sin perjuicio de tasas internacionales sobre transacciones financieras que pudieran imponerse). Eliminar resquicios fiscales, imposiciones privilegiadas como las de las SICAV, reintroducción de los impuestos de patrimonio y sucesiones. Lucha contra el fraude.

Reforma de la justicia. Aumentar los recursos. Reformas los procedimientos con mayor uso de las nuevas tecnologías. Mayor atención a los justiciables y las víctimas. Gestión eficaz de la oficina judicial.

Cultural democrática. Todos los miembros de las altas instituciones y autoridades independientes a nombrar por el Congreso se someterán a un procedimiento de escrutinio mediante audiencias públicas y, en algunos casos, estableciendo baremos objetivos.

Como se ve, son medidas de gran calado, de gran complejidad, que requieren discusión y difícil articulación. No son blanco o negro. No tienen la simplicidad de una ciberacción. No se resuelven con un flashmob. Exigen un pacto social y político de dimensiones cuasi constitucionales (formalmente, sólo requeriría un cambio constitucional la reforma federal).

Queda un año hasta las próximas elecciones legislativas. Un Zapatero en retirada difícilmente puede liderar un proceso como éste. El PP cree que ya tiene en la mano el poder. ¿Serán -seremos- los indignados capaces de articular esta plataforma de regeneración democrática con propuestas y procesos de diálogo desde la base?


«¡Indignaos!» y «Inside Jobs», la otra narrativa de la globalización


Acabo de ver Inside Jobs y me ha parecido un buen documental, una denuncia de los culpables de la crisis, sin concesiones populistas ni chabacanas como las de Michael Moore. Nada que no supiéramos. Para mi la mayor novedad es la complicidad de los economistas, las vacas sagradas de las grandes universidades, dejados al descubierto en sus conflictos de intereses, ellos que nos han impuesto una falsa racionalidad basada en la pura codicia. (Habría que hacer un documental de la complicidad de medios y periodistas).

Me llama la atención que se haya convertido en uno de los iconos del «otro relato» de la crisis y la globalización. Sobre todo porque fuera de Estados Unidos puede resultar bastante difícil de seguir, lleno como está de referencias y personajes puramente norteamericanos. Pero su argumento es fácil de resumir: la falta de regulación de las actividades financieras es la causa de la crisis que ha destrozado la vida de millones y millones de personas; los culpables no sólo no han sido castigados, sino que en muchos casos fijan la política económica.

Inside Jobs no es un alegato anticapitalista ni propone alternativas radicales al sistema. Su mensaje implícito es la necesidad de volver a poner bajo regulación pública la actividad financiera, algo que choca con un elemento central de la narrativa neoliberal: cualquier norma coarta la creatividad y reduce la capacidad de crear riqueza.

El otro icono del nuevo relato de la crisis, que poco a poco va emergiendo es el panfleto ¡Indignaos!, de Stéphane Hessel, un superviviente de la Resistencia y participante en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. Del librito todo está dicho (por ejemplo, la reseña de Ramonet). José Luis Sampdro, que escribió el prólogo, ahora complementa el alegato con su ¡Reacciona!, una invitación a pasar a la acción desde la indignación.

El libro de Hessel ha sobrepasado el ámbito francés y se ha convertido en uno de los grandes contenidos virales de la Red (y eso sin estar producido por Sony, ni ganar un óscar, como Inside jobs).

Hessel propone a los jóvenes que miren en derredor para buscar motivos de indignación. Indignación como la de los jóvenes de su generación contra el nazismo y la ocupación que les llevó a la Resistencia. Reivindica el patrimonio de la Resistencia: la democracia, el estado de bienestar, la independencia de los medios.Y propone la acción no violenta para responder a esa indignación.

Creo que una de las preguntas más pertinentes es ¿cómo es posible que después de crear tanta riqueza en los últimos 60 años ahora no pueda repartirse? Es en definitiva, cuestionar desde las raíces la falsa racionalidad económica.

Otro relato emerge, pero sigo sin encontrar respuestas globales, más allá de alternativas puntuales. Mientras tanto, no queda otra que luchar por lo evidente: regulación pública de los mercados, mejores y más eficientes servicios públicos.

(Dejo aquí el Informe Semanal sobre los libros de Hessel y Sampedro.)

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