Difícil transición en Túnez


 

La imagen que no olvidaremos nunca… Con este titular acompaña el Nawaat.org (el blog esencial para seguir la revuelta en Túnez) esta imagen en la que un oficial del ejército saluda al cortej0 fúnebre de una de las víctimas de la represión. Todo un símbolo del cambio que vive el país. Ben Alí ha renunciado a un baño de sangre, pero el seguramente el ejército no le hubiera seguido si hubiera dado la orden de la represión indiscriminada.

El discurso televisivo de anoche, el segundo en 23 en el poder, no ha aquietado los ánimos. En el momento que escribo, mediodía en España, la multitud grita en las calles de la capital «Fuera Ben Ali». Nadie sabe lo que va a pasar y puede que esta entrada esté ya desfasado cuando se escribe. Pero me atrevo a aventurar algunos escenarios basados en situaciones semejantes.

Escenario rumano. Una camarilla del régimen se hace con el poder en las próximas horas, detiene a Ben Alí y a algunos de sus próximos y monta un juicio sumarísmo.

Escenario tunecino. Del mismo modo que mediante un golpe palaciego Ben Alí derrocó a Burguiba, ahora el ministro del Interior o el jefe del ejército toman el poder. Si Ben Alí mantuvo a Burguiba en un  confinamiento domiciliario hasta la muerte del anciano, este nuevo hombre fuerte pondría a Ben Alí en un avión camino de París.

Escenario democrático. Ben Alí huye y los militares entregan el poder a un comité cívico-militar, con presencia de la UGTT, el sindicato tunecino, la única institución independiente con capacidad organizativa.

Escenario continuista. Ben Alí sigue siendo formalmente presidente hasta el agotamiento de su mandato, pero el poder lo ejerce un nuevo hombre fuerte como primer ministro. Ben Alí se garantizaría imnunidad para él y su familia.

El más probable es el «escenario tunecino». En cualquiera de los casos, se desembocaría en unas elecciones; inmediatas y limpias en el «escenario democrático»; a corto plazo en el «escenario rumano»; a medio plazo en los otros escenarios. Lo más probable, por tanto, es que se abra un periodo de transición hasta las elecciones.

Los países europeos, especialmente los mediterráneos, que han apoyado por activa o por pasiva a Ben Alí, tendrían que exigir un proceso limpio que condujera a esos comicios y servir de apoyo a la sociedad civil para que construyera distintas alternativas políticas.

¿Será ingenuo soñar con un Túnez convertido en un ejemplo de democracia árabe laica?

 

Túnez, la rabia de los universitarios


Guardo una imagen en la memoria. Grupos de niños con sus babis azules de camino a las escuelas por los arcenes de todas las carreteras de Túnez.

La educación fue una prioridad para el Túnez de Burguiba mantenida en más de medio siglo de independencia. Como en la España de Franco, acceder a la Universidad era una garantía de futuro. Pero en un país inserto en la economía internacional el Estado ya no puede absorber a los licenciados. Hasta un 37% de universitarios se encuentran en paro, leo en Le Monde.(Como en España, pero aquí hay másters, Erasmus, botellón y padres tolerantes y -ahora en serio-más posibilidades a largo plazo en una sociedad abierta)

No por casualidad el detonante de las revueltas ha sido la inmolación de un titulado convertido en vendedor callejero de frutas, maltratado por la policía. Frustración juvenil y brutalidad policial son dos claves de esta revuelta. Es todo un símbolo que Ben Alí haya cerrado escuelas y universidades.

Puede que los disturbios hayan dejado ya 35 o 50 muertos, pero su eco mediático es muy moderado. Y lo mismo en la Red y eso que raperos y blogueros se han convertido en las voces de esta juventud airada. La única reacción ha venido de Anonymus que ha atacado con éxito las web gubernamentales. Si en vez de Túnez se tratara de Irán no se hablaría de otra cosa en los medios y en el ciberespacio. Por cierto,¿dónde están los enviados especiales de los grandes medios españoles? ¿Es que Túnez no existe?

No, no existe más que para sus vecinos y los gobiernos del otro lado del Mediterráneo temen tanto su desestabilización que prefieren cerrar los ojos a lo que está ocurriendo.

Túnez es un país pequeño, sin petróleo ni alto valor estratégico. Estable, relativamente próspero y menos desigual que otros países del Magreb, la impresión de cualquier viajero es la de un país amable, una especie de Uruguay del Magreb, un triunfo del nacionalismo laico del padre de la patria, Burguiba

Pero tras la fachada se encuentra un régimen autoritario y personal, el de Ben Ali, sin apenas oposición, con un partido único de hecho, una legislación antiterrorista que sirve de pretexto para cualquier violación de los derechos humanos y una corrupción generalizada.

En el Magreb, las revueltas de la calle por la carestía de alimentos tumbaron en los 80 el régimen del FLN argelino. Otras veces, como en Fez en los 90 se ahogaron en la represión. La explosión de Túnez tiene sus características propias, en parte ligadas a la globalización:

– Con el coste de los alimentos disparados, en un nuevo episodio de la Gran Recesión, el margen del gobierno es pequeño para bajar el precio de los productos básicos. La promesa de Ben Ali de crear 300.000 empleos para jóvenes parece una burla.

– Las televisiones árabes globales y la Red han hecho inútil el control de la información. La corrupción de «la familia» Ben Ali es bien conocida por los tunecinos, pero los cables del Departamento de Estado no han hecho más que confirmarla.

– La revuelta se ha producido sobre todo en el centro del país, en las regiones menos favorecidas por el desarrollo turístico. La capital, Túnez, no se ha visto hasta ahora afectada de modo importante.

– Al mismo tiempo han estallado una revuelta semejante en Argelia, que ya parece apagada. La diferencia es que estas explosiones son recurrentes en Argelia, y por tanto, suponen un custionamiento menos radical del régimen, donde esta situación no tiene precedentes ( Ver «Ce qui différencie l’Algérie de la Tunisie» – L’Express). Sin embargo, al no tratarse, por ejemplo, de protestas por un fraude electoral, no aparece en el horizonte una alternativa real de cambio de régimen.

Ben Alí ha apostado por ahogar las protestas en sangre. ¿Le pondrán los «países amigos» el límite?

(Véase también «Le réveil tunisien» en Le Monde Diplomatique)

Wikileaks desmitificado


Los habitantes del ciberespacio tienden a magnificar cualquier acontecimiento. WikiLeaks desborda el ciberespacio y seguramente marcará un antes y un después en el manejo de la información pública. Nos ha confirmado que el Imperio es poderoso y sus vasallos poco dignos. Nos obliga a replantearnos toda la cadena de producción periodística, de las fuentes a la publicación. Pero no está de más dismitificar un poco. Y para ello, sin que sirva de precedente reproduzco aquí algunos de los párrafos del artículo de Daniel Peral en Europa en Suma. Un poco de vitriolo nunca viene mal.

WIKILEAKS. EL FILTRADOR, FILTRADO.

Por Daniel Peral

Convendría centrar la discusión, porque, en caso contrario, podríamos  pensar que estamos ante “o maior acontecimento da historia da humanidade”, que diría un portugués.

La aldea global se ha dividido, como en la primera guerra mundial entre aliadófilos y  germanófilos, entre detractores y partidarios de Wikileaks.

[—]

Faltan más filtraciones, por ejemplo: que papel jugó Goldman Sachs en la caída de su rival, Lehman Brothers, el taponazo de la crisis financiera. ¿Era necesario que cayera esa entidad y la otra no? ¿Se trató, como han señalado algunos medios, de una guerra entre gigantes, crisis de hipotecas-basura aparte?

Queremos fugas del trabajo de la silenciosa y efectiva diplomacia China que desprecia la situación de los derechos humanos en África, donde tiene ya un millón de trabajadores y de donde saca petróleo, madera, gas, coltán, y de los ciberataques de Pekín, ayer contra Google y Facebook, ahora contra Skype. Paradójico ¿no?, cuando ellos fabrican los ordenadores y móviles de última generación, pero no permiten a los chinos tener acceso a las nuevas redes sociales .Queremos conocer todas las interioridades del despótico régimen ruso, y, como me dice un amigo que vive desde hace años en Calcuta (pronúnciese Galkata), de la inmensa corrupción política de la emergente y aparentemente modélica India.

Queremos conocer la contaminación real de nuestros grandes bancos, los españoles, por el virus del ladrillo En  fin, queremos desayunarnos cada día con un escándalo y saber lo malos que son y somos todos.

Por cierto, poco se ha filtrado de como Israel ha “toreado” de nuevo a los EEUU, en esta ocasión al inicialmente firme Obama, que pedía el fin de la expansión de los asentamientos judíos en tierra palestina para resucitar al difunto proceso de paz. Antes, cayeron Bush padre y  Clinton; con W no había problemas. No hemos visto ninguna queja de los diplomáticos por la brutal expansión de las colonias y las condenas de los palestinos. Sólo, la preocupación de Israel, su miedo escénico e histórico, frente a los misiles y el arma nuclear iraní ¿Curioso, no?

Los fanáticos de la nube consideran que la historia cambia cuando aparecen ellos, que nada será igual después de Wikileaks, como aquella tontería de Fukuyama de que la historia había llegado a su fin con la caída del muro de Berlín y el triunfo del capitalismo como Sistema Único, que traería la paz y la concordia global al mundo. Lo estamos viendo. Lo fans de lo global no recuerdan la invención de la escritura en aquellas modestas tablillas de barro, la de la rueda, el fuego o la pólvora. Nadie dijo en su momento que la historia había cambiado. No tenían relatores globales, Wikis, ni iPhones que lo contaran.

Uno de los acontecimientos más importantes de finales del siglo XX, con gigantescas consecuencias, queridos jóvenes y jóvenas, entusiastas ahora de las Wikifugas, se produjo sin la red social, sin Internet, sin teléfonos móviles, ni de los antiguos ni de los “inteligentes”. Y fue hace nada, sólo 20 años. Fue un movimiento creciente de protesta de los alemanes del Este, los héroes de aquella revuelta, por el boca a oreja, como se dice ahora, en la que no hubo ni un muerto ni un herido y que acabó con los regímenes “socialistas” del Este de Europa, la economía  planificada, los sueños del viejo filósofo de Tréveris, con siglo y medio de luchas obreras. Aquellas gentes abrieron grietas en el muro de Berlín. Lo que no sabían los pobres, y  nosotros tampoco, es que con ese momento histórico, de verdad, de lo buenos, daban carta blanca al capitalismo brutal, el único sistema que quedaba y cuyas consecuencias estamos viviendo desde 2007

 

(Como aperitivo es suficiente. Os remito de nuevo a la lectura del texto completo)

¿Ha llenado TVE su agujero negro?


Durante toda su historia la televisión en España ha gravitado en torno al agujero negro del servicio público. TVE pretendía llenarlo con un mandato específico, pero la manipulación política y su financiación publicitaria (su producto, era pues, audiencia para vender a los anunciantes) hacían que ese territorio ideal quedara vacío, al menos parcialmente. No obstante, todo el sistema, incluidas las televisiones privadas, orbitaban en torno a este agujero negro.

¿Sigue siendo el servicio público de la televisión un agujero negro? Permitidme que deje la cuestión para el final de esta entrada.

¿De donde sale esta imagen del agujero negro? Tenía pendiente comentar el libro Los informativos diarios en BBC y TVE (Ediciones de la Torre), fruto del proyecto de investigación del GITEP (Grupo de Investigación sobre la Televisión Pública), del que Agustín García Matilla es investigador principal, y no sabía como abordarlo hasta que encontré esta imagen en uno de sus capítulos.

El libro, que lleva por subtítulo «Los discursos de sus profesionales y emisores», establece un diálogo virtual entre los profesionales de TVE y BBC y sus respectivas audiencias, siempre en torno al concepto de servicio público. Ya me referí al debate que mantuvimos un grupo de profesionales y académicos sobre el avance de las conclusiones de la investigación, en el que se explicitaron algunas diferencias entre BBC y TVE.

Es difícil sintetizar este diálogo virtual entre profesionales y ciudadanos (establecido mediante técnicas cualitativas de investigación) dada la riqueza de matices. Muy simplificadas, esta son las representaciones que unos y otros se hacen del servicio público en España y Reino Unido.

Los profesionales británicos y españoles coinciden en los valores tradicionales del periodismo objetivista (verdad, imparcialidad, independencia, profundidad, claridad, respeto de los derechos de terceros). Discrepan en cuanto al grado en que estos valores se hacen reales en sus empresas. En TVE, el núcleo más veterano tiene una visión muy crítica, mientras que los más jóvenes y los directivos tienen una aproximación más pragmática y autocomplaciente. En  cambio, en la BBC los profesionales, sin perjuicio de críticas puntuales, están convencidos de su eficaz realización.

Los ciudadanos también tienen visiones distintas. La BBC ha logrado establecer una noción de televisión de servicio público aceptada por los ciudadanos, que manifiestan un alto grado de identificación con la Corporación y aceptan el canon, aunque se manifiesta un menor grado de identificación entre la población de origen no británico, por la concepción del mundo anglosajona que promueve la televisión pública. En cambio, en España, está muy extendido el convencimiento de la manipulación política y si acaso se admite que la televisión pública se distingue de las privadas en que limita la telebasura.

La BBC aplicó tradicionalmente la fórmula «hacer interesante lo relevante», con una progresiva apertura a los intereses directos de la audiencia, lo que por una parte significa acercarse a las necesidades reales de la gente, pero, por otra, dar más presencia al infoentretenimiento. Su estrategia editorial es desde hace mucho tiempo diversificar contenidos y plataformas para que cada uno de los contribuyente al canon reciban algún beneficio del servicio público.

TVE, en cambio, ha estado, desde la aparición de la televisión privada, aplastada por los índices de audiencia, de los que dependía su financiación, luchando por el share, por lograr en cada instante el máximo número de espectadores, sin preguntarse por sus necesidades ni diversificar sus servicios.

Desde que terminara la investigación a la que me refiero, en los últimos 18 meses, las cosas han cambiado tanto en la BBC como en RTVE.

La BBC se verá obligada a realizar un recorte de 500 millones de libras en los próximos años, debido a la congelación del canon por el gobierno liberal-conservador. Uno de los servicios más afectados será bbc online con un reducción del 25% de su presupuesto. Habrá que ver como estas limitaciones económicas afectan a la diversidad de programas y servicios.

Más cambios ha sufrido RTVE, aparentemente más positivos que los de la BBC.

En primer lugar, ha avanzado su arquitectura institucional con el fin de delimitar el servicio público, garantizar la independencia informativa, promover el derecho de acceso, garantizar los derechos del público y establecer normas de buena práctica. Los hitos de esta arquitectura institucional son:

Uno de los elementos diferenciales que aparecían en la investigación comentada era la falta de una delimitación precisa del servicio público, que en el caso de la BBC viene establecido para los profesionales en las Guidelines. Estos nuevos documentos normativos suponen actualmente un importante valor añadido para la radiotelevisión pública frente a las televisiones privadas. Pero no son suficientes los textos. Es necesario que sus valores sean incorporados a la práctica cotidiana y para eso es imprescindible la formación permanente y -más importante todavía- un debate interno libre y una apertura al público.

Más conocido y seguramente más relevante es la desaparición por decreto de la publicidad de TVE para sacarla del mercado y dar su parte de la tarta publicitaria a los privadas. La financiación publicitaria se ha sustituido por la tasa del uso del espectro radioeléctrico y los recargos sobre los ingresos de las televisiones privadas y de los operadores telefónicos. El recurso de éstos y la probable anulación de la tasa por el Tribunal de Luxemburgo  ha puesto en cuestión el sistema y hace peligrar la propia existencia de RTVE.

El efecto positivo es que TVE se ha reencontrado con su audiencia. La televisión lidera claramente las audiencias generalistas con La Uno, especialmente en el terreno informativo, y las especializadas con Clan, 24 Horas y Teledeporte, aunque no consigue posicionar a La Dos como una opción cultural viable. Puede que los espectadores aprecien más los contenidos de los canales públicos, dada la descarada deriva hacia la telebasura de los canales privados (cada vez más concentrados). O más probablemente hayan recuperado el placer de ver la televisión sin interminables interrupciones publicitarias.

También es un paso adelante la apertura interactiva de su programación mediante TVE a la carta y RNE a la carta, todavía muy lejos del BBC i-Player. Pero apenas nada se ha hecho para mantener una verdadera interacción con la audiencia. Diversificación e interactividad son ahora los retos.

Volvamos a la pregunta del principio. ¿Está llenando TVE, RTVE, el agujero negro del servicio público? Sí, al menos parcialmente. La aceptación de sus canales por parte tanto de la audiencia generalista como de la audiencia diversificada, las sinergias tv-online de servicios como El Tiempo, la arquitectura institucional… todo ello está dando contenido y sentido al servicio público.

En la medida que se llena ese agujero negro, las televisiones privadas orbitan cada vez menos en torno a él, tanto porque la Ley General de la Comunicación Audiovisual (pdf) les ha liberado de la condición de concesionarios del servicio público, como porque en un panorama de concentración los objetivos económicos y financieros predominan sin complejos sobre los informativos, como ha demostrado la absorción de Cuatro por Telecinco y la conversión de un canal de 24 Horas en plataforma permanente de uno de los buques insignia de la telebasura, Gran Hermano. Mejor así, todo más claro.

No faltan nubarrones en esta incipiente reconstrucción del servicio público. El PP anuncia privatizaciones de las televisiones autonómicas y cierre de canales de TVE. El Partido Popular ha ido a remolque en toda esa arquitectura institucional y sería imprescindible un compromiso sobre su mantenimiento si llega al gobierno. Por otra parte, en una una campaña electoral que va a durar 18 meses, los profesionales y sus órganos representativos (los Consejos de Informativos) tienen que estar especialmente vigilantes para garantizar la imparcialidad más allá de la proporcionalidad de tiempos y los espacios impuestos por la Junta Electoral. Y queda pendiente un verdadero saneamiento de RTVE, rompiendo la dependencia de las productoras y revisando su organigrama directivo y sus relaciones con las empresas del sector.

¿Llegará a ser el servicio público de la radio y la televisión un astro con luz propia? Veremos. Pero de lo que no cabe duda es que investigaciones como la GITEP son un incentivo para ello.

Adiós a Luis Mariñas


Acabábamos de salir del 23-F. Iñaki Gabilondo se disponía a desarrollar un cambio revolucionario: unificar las distintas redacciones de los telediarios de TVE y organizarla en áreas temáticas. Luis llevaba poco dirigiendo el informativo regional de Madrid después de haber puesto en marcha el de Galicia. Y Gabilondo le había encargado ser el jefe de Nacional de esa nueva redacción. No nos conocíamos, pero hablé con él y me encargó hacerme cargo de Justicia y Tribunales. Y en ello trabajé a sus órdenes dos años.

No eran tiempos fáciles. La reforma organizativa llegaba cuando la resaca del 23.F imponía una involución política. Carlos Robles Piquer llegó como Director General para parar los pies a los rojos peligrosos. «Se han hecho muchas barbaridades con la bandera» -nos dijo a los que ibamos a cubrir el juicio de los militares sublevados.

En este contexto, Luis Mariñas puso en marcha nuevos procedimientos de trabajo informativo, pero sobre todo dio la batalla día a día para hacer una información independiente para consolidar la democracia y el Estado de Derecho. Las cosas se complicaron con la lucha fratricida de las familias de UCD y recuerdo los meses previos a la convocatoria de elecciones de 1982 como una interferencia continua del poder político. Creo que Mariñas supo lidiar con aquellas presiones.

Después con los socialistas en el poder, Luis Mariñas se convirtió en uno de los periodistas del establecimiento, para continuar con una trayectoria errática, de la televisiones privadas a la pública. Pero nunca olvidaré aquellos meses en los que Luis era el motor de una redacción que luchaba por su independencia.

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Navidad:porque en esta tierra ya no hay caridad, ni nunca la habrá…


Así, ácidamente, con esta estrofa del villancico o romance del Niño Perdido termina Luis García Berlanga Plácido.

Lo siento, pero no me sale otra felicitación navideña.

La Navidad convertida en la fiesta del consumo global (Daniel Peral dixit)

Pero Navidad también como lugar de encuentro con la familia y los amigos.

Que os encontréis con vosotros mismos y vuestro seres querido, os deseo en esta Navidad.

RTVE: manual de estilo y código de autorregulación en defensa del menor


Por fin el Consejo de Administración ha aprobado y la Corporación RTVE publicado su Manual de Estilo, después de la salida en falso de hace unos meses.

Con respecto al primer borrador, la versión definitiva no presenta grandes diferencias, pero se han eliminado imprecisiones en asuntos deontológicos y, sobre, todo,se ha fundamentado mejor su contenido en el conjunto normativo que regula la Corporación, incluido el Estatuto de Informativos, que antes parecía ignorarse.

Resulta imposible el análisis de una obra como ésta, así que me limitaré a comentar aspectos que me han llamado la atención. Más allá de su utilidad interna, a la que me referiré, recomiendo su lectura y consulta a estudiantes y profesionales del periodismo, como una referencia de las soluciones deontológicas y de estilo que ofrece la más potente empresa audiovisual española.

Normas de buena práctica

En su introducción, el texto declara que «…detalla una serie de pautas y recomendaciones, cuya finalidad es orientar hacia el máximo rigor periodístico el trabajo de los profesionales no sólo de la información sino de todos los ámbitos, géneros y formatos presentes en la programación de RTVE.»

Se trataría de convertir en orientaciones prácticas los mandatos jurídicos o deontólogicos que las leyes reguladoras y el Estatuto de Infomativos imponen a los profesionales. Sin embargo, en general se adoptan enunciados normativos más que orientaciones prácticas y más casuística, que pudieran servir de ayuda en casos conflictivos.

Más deontología que estilo

El Manual tiene más peso deontológico que de estilo. En lo referente a los lenguajes televisivo, radiofónico y multimedia, recae más en generalidades, salvo algunas normas más concretas sobre estructura y recursos gráficos de la información multimedia (que, por cierto, se prefiere denominar genéricamente noticia, sea cuál sea su género, 4.5). Da la impresión de que en la radio y la televisión no se han abordado más que superficialmente unas normas de estilo perfectamente asentadas en la práctica, mientras que en el terreno multimedia se ha sentido la necesidad de codificarlas.

Llama la atención la forma imprecisa en que, en los tres medios, se define el reportaje como una simple ampliación de la noticia, ignorando que su materia prima son los testimonios.

Las recomendaciones sobre el uso del castellano resultan muy genéricas. No está mal la solución a la remisión a la Gramática, la Ortografía y Fundeu, pero eso va de suyo. Entre los anexos es clamorosa la falta de una catálogo de topónimos, así como de unas normas sencillas de trasliteración de las lenguas más comunes; todo ello para evitar el desbarajuste de topónimos (o que Aquisgrán se convierta en Aachen) y que cualquier nombre extranjero se pronuncie como si fuera inglés.

Neutralidad y excelencia informativa

«La Corporación RTVE y sus profesionales no adoptarán posicionamiento ideológico más allá de la defensa de los valores constitucionales» (Manual 1.1.2 y Artículo 10-b Mandato-Marco, pdf)

Tal declaración, más allá de su aplicación estricta en los espacios de opinión, sintetiza la esencia del servicio público: neutralidad ideológica y compromiso con los valores constitucionales. La excelencia informativa está determinada por el compromiso constitucional y el uso apropiado del lenguaje informativo para obtener de cada medio sus máxima potencia expresiva. Creo que el Manual es más útil en concretar el compromiso con los valores constitucionales que en dar orientaciones útiles en el uso creativo de los lenguajes.

Entretenimiento

El Manual se proyecta principalmente sobre los territorios informativos. Pero no falta una sección dedicada al entretenimiento. El mandato de servicio público supone ofrecer al público «un ocio activo, crítico, imaginativo, culto, enriquecedor y divertido» y para ello considera contenidos prioritarios «el conocimiento, la comunicación, la innovación, la imaginación, la capacidad de reflexión y el humor inteligente».

Se trata de concretar esos principios en algunos de los géneros de programas, ordenando que se orienten al servicio de los valores constitucionales, como el de la cohesión social. Así, por ejemplo, se afirma que «los espectáculos y programas deportivos pueden ser un instrumento o un símbolo en beneficio de la cohesión social de la colectividad pero esto nunca debe suponer una reafirmación de la identidad frente a otros grupos, pueblos, países u otras aficiones» (1.2.1.4), pero no se dan consejos prácticos sobre como tratar la tensión en enfrentamientos deportivos o evitar el patrioterismo.

Por cierto, que entre los programas de entretenimiento no se mencionan los «realities». ¿Renuncia a ellos TVE? ¿No cabe un tratamiento conforme a los valores constitucionales de esta categoría de programas?

Orientaciones y realidad

Cabría hacer un catálogo de normas contradictorias o que chocan con la práctica cotidiana. Selecciono arbitrariamente sólo algunas.

– Imágenes ajenas.»RTVE no difundirá la señal en directo de acontecimientos de interés informativo que sea proporcionada por entidades interesadas. [–] RTVE deberá esforzarse en cada circunstancia para que la información ofrecida en directo sea captada y tratada con sus propios medios y personal técnicos. Cuando no sea posible se comunicará a la audiencia» (1.1.4.3). En las campañas electorales empieza a advertir de que se trata de una señal producida por el partido, pero todavía no se ha generalizado esta advertencia. No parece que RTVE esté combatiendo esta práctica de los partidos, que debiera ser contestada conjuntamente por todos los medios, públicos y privados.

– Seguimiento informativo. «Es obligación de los profesionales de RTVE ofrecer el seguimiento de una información relevante hasta que quede suficientemente clarificada en todos sus extremos, independientemente del tratamiento dispensado por el resto de los medios de comunicación.» (1.1.4.4). Esta obligación es olvidada por RNE y TVE, que como todos los medios se suben a las olas informativas y siguen la consonancia mediática.

– Especialización. «La falta de especialización puede menoscabar la credibilidad. (1.1.4.5)» Se enuncia como si esa falta de especialización fuera una responsabilidad del informador y se ofrece como solución cursos de formación continuada. Se olvida que la especialización sólo se puede lograr en el marco de una carrera profesional y con una organización que la favorezca.

Habría otros muchos conflictos entre la recomendación y la realidad, como en el uso de imágenes impactantes, imágenes descargadas de Internet, prohibición de viajes pagados o cuestionarios pactados etc. etc.

Efectividad y actualización

Un libro o manual de estilo sólo será útil si es fruto de un amplio debate previo y se mantiene actualizado mediante su discusión en las redacciones y utilizando mecanismos de interacción. Por lo que sé el debate previo no ha existido, pero todavía se está a tiempo de convertir el Manual en una referencia para los conflictos diarios manteniendo un debate permanente alimentado por los conflictos diarios.

CÓDIGO DE AUTORREGULACIÓN PARA LA DEFENSA DE LOS DERECHOS DEL MENOR

Esta entrada ya es demasiado larga, pero quiero dejar constancia de la aprobación y publicación del Código de Autorregulación para la Defensa de los Derechos del Menor, otro instrumento esencial para el cumplimiento del servicio público.

En esencia se trata de una puesta al día del texto que en2004 las televisiones pactaron con varios ministerios y que desde entonces se ha vulnerado sistemáticamente por los operadores privados, sobre todo por Telecinco.

El texto actual es un compromiso unilateral de RTVE, que endurece las obligaciones que la legislación impone a todos los operadores y la específica que corresponde a la Corporación según sus normas reguladoras.

Lo más destacado son los compromisos en la franja de protección reforzada, especialmente el de establecer una programación de carácter familiar los sábados, domingos y festivos, de 16 a 19 horas. No se delimita que se entiende por programación familiar, que hasta ahora en la práctica se concreta en productos de Hollywood más aptos para débiles mentales que para menores.

El Código pretende proteger al menor como espectador y en este sentido reitera normas incluidas en el Manual de Estilo. Se establece un código de clasificación por edades, con avisos visuales y auditivos.

En cuanto al menor como espectador de los programas informativos, se recomienda la eliminación de contenidos violentos, pero, puesto que no se puede edulcorar completamente el relato informativo, se termina por admitir que «en los casos de relevante valor social o informativo que justifiquen la emisión de las noticias o imágenes antes referidas, se avisará a los telespectadores de la inadecuación de las mismas para el público infantil.»

¿Ciberespacio transparente?


Julian Assange es un militante de la transparencia absoluta y su herramienta es WikiLeaks.

Gracias a WikiLeaks hoy sabemos que hubo ejecuciones extrajudiciales en Kenia; hemos confirmado que Afganistán e Irak suponen un desastre estratégico y una violación sistemática de los derechos humanos; hemos visto a nuestros gobernantes desnudos mendigar una foto con el emperador y plegarse a los designios de los procónsules; hemos asistido con escándalo a la connivencia de los fiscales para negar justicia a un español… Gracias WikiLeaks.

Pero no podemos vivir en un mundo absolutamente transparente.

En el mundo real nuestras relaciones sociales se basan en respetar ámbitos de privacidad e intimidad. Hasta en las relaciones más cercanas e íntimas siempre existe un reducto inaccesible al otro. El Derecho ha protegido tradicionalmente frente a intromisiones ilegítimas la privacidad, la intimidad, nuestro derecho a una personalidad (el derecho a la imagen, el derecho al honor) y ha adaptado estos derechos con la protección frente a nuevas vulneraciones, con el desarrollo del derecho a la protección de los datos personales.

En el campo público, la lucha por la democracia es la lucha por una mayor transparencia de la actuación de los poderes. Desde su origen en la noche de los tiempos, los poderes han tendido a revestirse con imágenes simbólicas y a actuar en la oscuridad. En las sociedades modernas los medios de comunicación han ido arrojando luz sobre estas zonas de sombra y los poderes se han defendido asegurando que la información podía comprometer la seguridad pública. Pero cuando todo se clasifica como secreto es evidente que se está ampliando abusivamente ese ámbito de seguridad. Así lo falló el Tribunal Supremo de Estados Unidos en el caso de los Papeles del Pentágono (NEW YORK TIMES CO. v. UNITED STATES, 403 U.S. 713,1971).

Las leyes del derecho de acceso o de transparencia pretenden abrir toda la información generada por los poderes públicos a los ciudadanos, con las salvedades de la protección de la privacidad y la seguridad pública, en los términos definidos por las leyes.

Hasta aquí el debate en el mundo real y mediático. ¿Valen estas reglas para el ciberespacio? Parece que no.

Las aplicaciones de redes sociales ponen en cuestión la privacidad y los derechos de autor de sus participantes. El fundador de Facebook dice que a los jóvenes no les interesa la privacidad ni la propiedad intelectual (eso sí él patenta la palabra «face» para que no pueda ser utilizada como raíz de ninguna marca comercial). Y nuestra huella digital nos hace sombra durante toda nuestra vida.

WikiLeaks nos demuestra que información hasta ahora reservada o secreta puede fluir libremente en cantidades ingentes, en un fenómeno que supera los supuestos de las leyes de transparencia.

¿Debe (poder ya se ve que se puede) ser accesible cualquier conversación privada, cualquier reunión, cualquier acto deliberativo de una institución pública? En mi opinión tiene que ser accesible toda información de interés pública con sus antecedentes, pero es necesario reservar un espacio para que las deliberaciones puedan hacerse sin la presión mediática.

En la encuesta que encontraréis en este blog 10 lectores se han manifestado a favor de WikiLeaks y dos en contra por considerar que las relaciones internacionales se harán más peligrosas. Gana la transparencia.

Tampoco me entusiasman las multitudes inteligentes (smart mobs) porque hoy pueden defender a WikiLeaks y ayer movilizar por sms contra la mentira del gobierno de Aznar en el 11-S, pero mañana pueden lanzarnos contra los inmigrantes, los catalanes o los españoles.

A todo esto la respuesta tendría que darla el Derecho. Pero ¿cómo puede actuar el Derecho en un espacio sin espacio o en un espacio con centenares de jurisdicciones? Las iniciativas jurídicas, desgraciadamente, van en la línea de limitar el libre flujo de información por la vía de la censura o a merced de los intereses de las empresas que quieren poner fina a la neutralidad de la Red.

No hay respuestas. Mejor que el ciberespacio sea transparente, pero, yo, personalmente, procuraré defender mi reducto estrictamente personal.

Richard Holbrooke, hacedor de Dayton


Ha muerto Richard Holbrooke el hacedor de Dayton.

Cuando Obama le nombró embajador especial para Afganistán y Pakistán me pregunté si tendría el mismo éxito que en los Balcanes. Ignoro cual habrá sido su papel real, pero su tarea desde luego no ha saltado a los medios. Sospecho que se trataba de una misión mucho más complicada que la de Bosnia, con más actores, más complejos y, sobre todo, con intereses en juego mucho más vitales para Estados Unidos de los que se jugaban en los Balcanes. (Que Bosnia fuera uno, dos o tres países no afectaba en nada a los intereses de Estados Unidos -decía Holbrooke).

Holbrooke contó su primer viaje a Sarajevo en agosto de 1995 a través de la peligrosa ruta del monte Igman en su libro «Para acabar una guerra». Su irrupción como embajador de Clinton supuso una mayor implicación norteamericana en el conflicto. Rápidamente se convirtió en uno de los protagonistas mediáticos de la última parte de la guerra de Bosnia. Un tipo duro para hacer frente a las bravuconerías de los serbios y hacer compatibles los grandes principios con los intereses de Estados Unidos.

«…en el resultado de las negociaciones de Bosnia no había nada predeterminado. Cuando éstas comenzaron, en agosto de 1995, casi todos creían que habrían de fracasar, tal como lo habían hecho todos los esfuerzos previos. Y sabíamos que si nosotros también fracasábamos, la guerra continuaría»

Con estas palabras introduce Holbrooke su relato de aquella negociación. » Mi propia experiencia… me han llevado a la conclusión de la mayoría de los relatos de los principales hechos históricos, incluyendo las biografías, no transmiten la forma en que los vivieron las personas que participaron en ellos» -dice- así que su libro quiere ser antes que nada un testimonio personal, que se inserta en el relato asentado de que los norteamericanos tuvieron que venir a poner paz al patio privado de los europeos, incapaces de terminar con el conflicto.

Vemos a Holbrooke usando el palo y la zanahoria, retorciendo el brazo a los serbobosnios, pero relacionándose con Milosevic de poder a poder, como la verdadera clave del conflicto. Milosevic sostuvo en La Haya que Holbrooke le había dado seguridades de inmunidad. Como en los 90 no existía WikiLeaks habrá que esperar a que los cables de aquella época se desclasifiquen para saber que concesiones o promesas se le hicieron a Milosevic.

Holbrooke reconoce defectos a los acuerdos de Dayton, como mantener dos ejércitos, permitir a los serbios mantener la denominación de República Srpska o la debilidad de la fuerza de policía internacional.

Dayton puso fin a la guerra, mantuvo una unidad formal que impidió nuevos desplazamientos de población y permitió formalmente el retorno de los refugiados. Tres lustros después Bosnia-Herzegovina sigue dividida en tres comunidades con un grado escaso de integración; una confederación de dos estados, uno de ellos una federación, lo que conlleva hasta 5 niveles de gobierno, con sus consiguientes burocracias y sistemas clientelares. Propuestas de unificación como la Haris Siladjic parecen irrealizables.

Pero con todos sus defectos, Dayton terminó la carnicería. Y Richard Holbrooke fue el gran facilitador del acuerdo.

(La verdad es que ignoraba el historial completo del personaje como exponente de la política norteamericana de apoyo a dictadores militares y criminales de guerra y su responsabilidad en tapar el genocidio de Timor Oriental. Aquí dejo este artículo de Stepeh Zunes en The Huffiton Post Richard Holbrooke Represented the Worst Side of the Foreign Policy Establishment)

El cierre de CNN+, la limitación al pluralismo informativo y las privatizaciones que vienen


Prisa anunciaba el viernes 10 de diciembre el cierre de CNN+ el próximo 31 de diciembre. En los acuerdos de integración entre Prisa y Mediaset, que formalizaron la absorción por parte de Telecinco de Cuatro, Prisa transfería su licencia para operar en la TDT, pero se reservaba el derecho a alquilar uno de estos canales para mantener CNN+, posibilidad a la que ahora ha renunciado. Ganan las empresas y pierde la diversidad informativa.

La limitación al pluralismo, consecuencia de la política del gobierno Zapatero

Desparece con CNN+ uno de los dos canales de información permanente a los que los españoles pueden acceder gratuitamente. La eliminación de una voz siempre reduce el pluralismo, pero si repasamos el espectro informativo de la TDT, concluiremos que ahora el dominio de la derecha y la ultraderecha será todavía más apabullante. ¿Qué hará Mediaset con este canal? ¿Más Gran Hermano o Belén Esteban? Desde luego no un canal informativo especializado.

A esta situación se ha llegado por los intereses mercantiles de los grupos multimedia, de los cuales el gobierno Zapatero no ha sido más que un facilitador. Bajo pretexto de aumentar el pluralismo se ampliaron las licencias de la televisión analógica para dar satisfacción a los amiguetes y sin despeinarse se limitó después ese pluralismo con la justificación de garantizar la viabilidad empresarial.

Esa política se consagró finalmente en la Ley General General de la Comunicación Audiovisual (pdf). En su art. 22 considera los servicios audiovisuales como de interés general y no ya como un servicio público. El art. 36 permite la concentración, prácticamente con la única limitación de que el operador resultante de la absorción o la fusión no controle canales con más de un 27%, cifra mágica pensada para posibilitar operaciones como las de Telecinco-Cuatro o Antena 3-La Sexta (finalmente no concretada). Por su parte el art. 29 permite la trasmisión y arrendamiento de las licencias. Este es el cuadro normativo de esta limitación del pluralismo.

El repliegue informativo de Prisa

Una deuda de 5.000 millones de dólares, fruto de una expansión financiada mediante apalancamiento, puso a Prisa al borde del abismo. Su salvación ha venido de la venta de la televisión en abierto a Mediaset y de la inversión de 650 millones por parte del fondo Liberty.

Prisa se ha retirado de la televisión informativa en abierto y anuncia la preparación de un «canal con vocación global» en las plataformas de pago, que algunos ya adelantan que podría denominarse El País TV. Si es así, Prisa reafirmará su opción elitista, renunciando a modelar la opinión pública con el instrumento más poderoso, la televisión en abierto. Esa vocación global y su difusión en plataformas de pago parecen apuntar a un producto para las élites de los mercados latinoamericanos.

Los canales de 24 horas en el ecosistema informativo español

CNN nació en los 80 al calor de la explosión de los satélites, «para contar lo que está pasando, no lo que ha pasado». Millones de personas en todo el mundo se creyeron protagonistas de la historia cuando no eran más que espectadores pasivos de una retransmisión en directo, muchas veces escenificada. La otra gran baza de CNN era, cuando todavía no existía la Internet informativa, la actualización permanente de información a través de boletines periódicos.

Europa sintió que CNN le ganaba la batalla de la globalización y después de un parto de caballo parió un pequeño ratón, Euronews, una cadena informativa de muy limitados recursos, centrado en la actualización informativa vía la información de agencias (texto e imágenes).

En el verano de 1997 se monta apresuradamente el Canal 24 Horas de TVE conforme al pobre modelo de Euronews. Se trataba de dotar con un canal informativo a Vía Digital, en plena guerra con la plataforma de Prisa. Luego en 1999 llegará CNN+.

Canal 24 Horas y CNN+ han mantenido una vida casi clandestina en las plataformas de pago hasta su aparición en abierto en la TDT. Desde entonces no hicieron sino crecer. A día de hoy no tienen más que un poco más del 1% de la audiencia, con una ligera ventaja del canal de TVE sobre el de Prisa. Pero si su media de audiencia no llega a los 100.000 espectadores diarios, el número de personas que la ven el algún momento del día multiplica por 50 o 60 esa audiencia media. Unos 12 millones de espectadores ven en algún momento del día («hacen contacto») una de estas televisiones informativas. Aproximadamente, la mitad de la audiencia media (unos 24 millones diarios) de todos los informativos de las cadenas generalistas.

La conclusión es que, mientras que los españoles siguen informándose preferentemente por medios de los informativos de las seis cadenas generalistas, acuden en un número muy importante a las cadenas de 24 horas para ponerse al día.

Ambas cadenas han desarrollado en el último año una estrategia de programación para fidelizar a ese espectador esporádico que, en principio, sólo busca la última hora. La estructura de microespacios, boletines y programas provenientes de las cadenas matrices ha sido sustituida en la tarde y la noche por magazines informativos, centrados sobre todo en la opinión (entrevistas y tertulias).

Ahora el reto de ofrece un canal temático informativo queda sólo en manos de TVE. Mientras La Dos se desangra con una programación errática en manos de las productoras, el Canal 24 Horas puede consolidarse como la plataforma de la información de calidad.

La privatización que viene con el Partido Popular

Los pasados días el PP ha presentado en el Congreso dos proposiciones de ley. En una de ellas se pretende dar mano libre a las Comunidades Autónomas para privatizar los canales públicos de su competencia. No supone ninguna sorpresa, porque lo que era el deseo de dirigentes autonómicos como Esperanza Aguirre, es hace tiempo política pública del partido. Sin duda su concreción legislativa, tanto en esta legislatura, como en una de probable de gobierno del PP, daría lugar a una amplia polémica y posiblemente a la oposición de algunos gobiernos autonómicos.

Más subrepticia es la segunda proposición de ley,  que bajo el engañoso título de «impulsar la alta definición en el marco del servicio público de la televisión estatal» lo que oculta es la limitación de TVE a un solo múltiple, esto es a cuatro canales, de los cuales uno sería de alta definición, lo que seguramente supondría la desaparición de La Dos.

Mientras sus actuales gestores la matan poco a poco, el PP prepara el entierro de La Dos, aquella cadena que, en tiempos, se declaraba «para la inmensa minoría».