Santos Yubero: el tiempo congelado


Visitar la exposición «El Madrid de Santos Yubero» es entrar en un tiempo congelado. Cualquier instantánea detiene el teiempo, pero en esta sucesión  que va de 1925 a 1975 somos testigos de cómo el tiempo primero se acelera durante apenas una década, para congelarse luego durante otras cuatro. Hasta la misma forma de la sala, con su bóveda de cañón, nos da la sensación de internarnos en el túnel del tiempo.

Santos Yubero ejerció de fotógrafo de prensa durante medio siglo. Era un reportero de oficio, sin pretensiones artísticas, pendiente de las convocatorias oficiales, pero sin desdeñar cualquier escena costumbrista. Al frente del departamento de fotografía del diario YA dirigió a un grupo de fotógrafos, firmando todos los trabajos, los suyos y los del resto del equipo. Casi todos sus trabajo reflejan actos oficiales o acontecimientos previamente previstos. Quizá la excepción, la verdadera fotonoticia la que encontramos en la foto del cadáver de Calvo Sotelo cubierto con un abrigo.

El Madrid de los 30 es una ciudad alegre y cada vez más polarizada políticamente. El objetivo captura las fiestas populares y las grandes concentraciones políticas. El fotógrafo todavía no usa la pequeña Leica, sino los aparatos con clichés de cristal. En las ampliaciones hoy mostradas podemos reconocer los rostros de la multitud, mayoritariamente hombres. Primero, la euforia del cambio político, luego, la ira y la sed de venganza en entierros multitudinarios.

Llega la guerra. Santos Yubero la pasa en Madrid y sigue siendo un fotógrafo oficial. Visita el frente de Guadarrama y fotografía a una columna de Guardias de Asalto, con una puesta en escena propia del romanticismo de la vieja caballería. Acompaña al general Riquelme al frente de Extremadura y los campesinos componen para las cámara la hoz y el martillo. Apenas imágenes de combates y bombardeos (al menos en la exposición). Santo Yubero sobrevive.

Abril de 1939. Los niños escalan la montaña de tierra para desenterrar a la «señá Cibeles». Sus padres les han dicho que ahora hay que levantar el brazo no ya con el puño cerrado, sino con la mano abierta. Empieza un tiempo nuevo y allí está Santos Yubero con su acreditación oficial para cubrir el Desfile de la Victoria. Durante 36 años la firma de Santos Yubero aparecerá en las fotos de desfiles y los actos de un Franco omnipresente. Y por supuesto, los toros, Manolete, Celia Gámez, los campos de fútbol o escenas costumbristas de tranvías abarrotados o barrenderos retirando la nieve. El tiempo se detiene.

Pero ¿que tendrá la fotografía y sobre todo la fotografía de prensa que es capaz de penetrar en la realidad más allá de las apariencias? El Madrid alegre de la República es también el Madrid de esta joven madre que pide limosna a la puerta de una iglesia con la mirada ausente,  mientras su hija toca un precario pianillo. Y el Madrid triunfalista de Franco es el de esta anciana que aprieta las últimas cartas de su hijo caído en Rusia. Sobre sus ropones negros luce la Cruz de Hierro alemana. Los rostros de las dos madres son el mejor retrato de una España áspera y cainita, que hiela el corazón de sus hijos.

Encuestas


Añado hoy una nueva encuesta sobre la publicación por WikiLeaks de comunicaciones diplomáticas secretas y retiró una ya veterana sobre la supresión de la publicidad en TVE.

Con 83 votos, casi un 58% consideraron que esta medida del gobierno Zapatero era una oportunidad para poner a la televisión pública al servicio de la ciudadanía. En cambio, algo más de un 38% opinaron que a la larga la televisión pública perdería recursos y audiencia.

No es el momento de hacer balance de la televisión pública sin publicidad, pero por el momento parece que la mayoría de los que respondieron llevaban razón. TVE sin publicidad es más «pública» y mantiene el liderazgo de audiencia. Pero apuntan nubarrones muy negros sobre su financiación, así que la desconfianza de los que dijeron «no» también estaba justificada.

Os invito ahora a opinar sobre la revelación diplomática de Wikileaks (en la columna de la derecha).

WikiLeaks, el cablegate y la diplomacia «pública»


¿Volverá a ser el mundo igual?

Cuesta trabajo parar de leer los cables del Departamento de Estado. Para los interesados en la política internacional es un verdadero festín. En las pocas horas pasadas desde la publicación de estos 250.000 documentos, analistas, medios y blogueros se han lanzado sobre esta masa de información para extraer los despachos de su interés e interpretarlos conforme a su visión.

El 22 de noviembre WikiLeaks en su Twitter hacia una declaración casi apocalíptica:

«Los próximos meses veremos un nuevo mundo, en el que la historia global será redefinida. Mantengámonos firmes»

Estas revelaciones ya están provocando ondas en el mundo de las relaciones internacionales, algunas con la capacidad de convertirse en maremotos que se lleven por delante algunas  posiciones establecidas. Pero estos daños serán fácilmente restañados por los distintos poderes en cada lugar. No caerán las grandes torres y las murallas de Jericó seguirán firmes porque los sistemas de poder son capaces de deglutir y asimilar casos de corrupción, abusos y hasta traiciones.

El gran cambio sería que a partir de ahora las relaciones entre poderes se encuentren bajo escrutinio público, sin zonas de sombras.

Esto es lo que sostiene Simon Jenkins en The Guardian. Ya no existe un documento electrónico seguro y la diplomacia tendrá que adaptarse a una nuevas reglas de transparencia. Lo que emerge de los cables es «la corrupción y la mentira de los poderosos y el desajuste entre lo que proclaman y hacen» y más en concreto, la dominante derechista de la diplomacia norteamericana. Jenkins defiende que el escrutinio de las zonas oscuras pueden prevenir desastres como el ataque a Irak, basado en el argumento de las armas de destrucción masiva.

¿Todo debe ser conocido?

Los diarios que han tenido previo acceso a estos documentos aseguran que han eliminado cualquier referencia que pudiera poner en peligro la vida de las fuentes (El País, Le Monde), incluso The Guadian y The New York Times reconocen haber eliminado despachos que pudieran poner en peligro la seguridad nacional y haber mantenido conversaciones con el Departamento de Estado y haber admitido algunas de sus sugerencias.

Hasta ahora el término de «diplomacia pública» se empleaba para indicar las acciones comunicativas de los estados destinadas a desarrollar sus objetivos estratégicos en el mundo de las relaciones internacionales. La diplomacia pública es una de las manifestaciones más importantes del «poder blando» (como ha desarrollado el profesor Nye). Y es «pública» como contraposición a la diplomacia clásica, secreta.

Mostrar desnudos a los poderes es un sano ejercicio democrático. Pero no toda reunión, negociación o cambio de impresiones puede desarrollarse bajo los focos. Por ejemplo, tomemos un órgano deliberativo como el Consejo Europeo. Si sus reuniones fueran televisadas, cada mandatario hablaría para su opinión pública y no para buscar los puntos de encuentro y desencuentro e identificar las concesiones mutuas para llegar a un acuerdo.

Hacen falta muchas conversaciones discretas para forjar consensos en la política nacional e internacional. Lo que los ciudadanos tienen derecho a conocer no es tanto el proceso por el que se ha llegado a estos compromisos como el alcance de sus términos, las mutuas concesiones y su respeto o no de la legalidad y los derechos humanos.

Me temo que una diplomacia transparente puede hacer más peligroso todavía nuestro mundo.

En cualquier caso, gracias WikiLeaks.

Televisión convergente y vídeo interactivo


La batalla por el futuro de la televisión se libra en torno a una caja

El vídeo en Internet (cibervídeo) y la televisión tradicional están en pleno proceso de convergencia, pero no sabemos si el resultado será una simple plataforma de visualización o un nuevo medio.

Se multiplican las iniciativas, en muchos casos mediante asociaciones entre compañías tecnológicas, operadores de telefonía y productores de contenidos. Todos luchan por colocar su caja (set top box) junto a nuestra flamante pantalla plana. Y de quien se lleve el gato al agua depende el futuro del medio televisión.

En primera línea y operativas están las plataformas de videoclub interactivo o televisión a la carta. Apple Tv (un sistema propietario) marca tendencia con su videoclub global, que no deja de plantear problemas de operación. Las operadores de adsl ofrecen también su propia caja para acceder a su catálogo. Movistar-Imagenio ofrece contenidos en HD, pero no incluye disco duro. ONO anuncia un desarrollo con Tivo, el dispositivo de grabación digital pionero. La caja de Digital Plus (iPlus) es el descodificador de esta plataforma de pago más un disco duro, con funciones tanto para ver canales, de videoclub, así como de pago por visión. Todas estas cajas son soluciones propietarias para personalizar la recepción y comprar contenidos audiovisuales.

Por su parte, los fabricantes de televisores llevan varios años ofreciendo soluciones de acceso a los contenidos de Internet. Las distintas alternativas pasan por una conexión inalámbrica a nuestro router (la tv tiene su propia ip) y una serie de widgets para acceder a las platataformas más populares. Y por supuesto la mayoría de los nuevos receptores tiene un puerto USB para reproducir vídeos externos o grabar los programas que visionamos.

La integración pasa por plataformas abiertas, que sean capaces de ofrecer:

– La programación tradicional de nuestras cadenas favoritas

– La grabación y reproducción a voluntad de todos los canales recibidos

– Reproducir y grabar vídeos y otros contenidos audiovisuales desde dispositivos de almacenamientos

– Selección de vídeos a la carta, gratuitos o de pago, tanto provenientes de la programación televisiva como de la Red.

– Guías de navegación, personalización y búsqueda.

– Interactividad en todas estas operaciones.

– Interactividad para compartir, comentar y valorar.

La caja evidentemente tendrá que tener dos conectores: un cable coaxial de antena y una conexión por cable o inalámbrica a nuestro router o red local.

Este es el modelo que ha presentado en FICOD Anthony Rose (vídeo ponencia). Se trata de YouView, que está siendo desarrollado conjuntamente con varios operadores británicos, entre ellos la BBC. Rose ya desarrolló para la BBC el iPlayer, un reproductor y punto de acceso a la riquísima mediateca de la Corporación -tiene una enorme pega: sólo pueden acceder los británicos, que son los que pagan el servicio con el canon.

Rose hizo hincapié en la necesidad de herramientas de orientación y personalización para disfrutar de esta ingente masa de información audiovisual. La solución de Google pasa por convertir a su buscador en el centro de esa experiencia.

Integrar la televisión y el cibervídeo tiene la dificultad de hacer compatibles dos experiencias visuales y de recepción distintas. En la medida en que los cibervídeos ganen en definición y calidad ambas experiencias se irán aproximando, pero no será fácil.

La búsqueda de contenidos, la personalización y la guía por los mismo será decisiva para esa convergencia. Pero estoy seguro que una mayoría seguirá confiando esa guía a sus orientadores tradicionales: los canales que editan una programación y ofrecen una alternativa global.

El vídeo interactivo

En esta nueva televisión jugará un papel muy importante el vídeo interactivo. Todos soportamos el anuncio previo al vídeo que en realidad deseamos ver. Y como nos descuidemos hacemos click y nos encontramos en la página del anunciante, que de eso se trata. Hasta ahora las aplicaciones de vídeo interactivo se habían reducido prácticamente a su uso publicitaria.

Existen algunas experiencias de vídeo informativo interactivo. La empresa francesa HonkyTonk ha desarrollado una herramienta y producido interesantes documentales interactivos, como » The Jouney to the end of the coal». Ahora una empresa española Madpixel ha presentado en FICOD su propia tecnología y su aplicación a un reportaje de Informe Semanal.

En mi opinión esta tecnología tiene mayor potencialidad informativa que la simple muestra de fichas de personas y lugares, pero es un primer paso muy interesante.

De lo que no me cabe duda es que el futuro del vídeo informativo está en la interactividad.

El tiempo de TVE en la Red


El Tiempo de TVE estrena un nuevo espacio en la Red. Básicamente ofrece mapas de España y por regiones del mundo, con previsiones a tres días y previsiones de un millar de ciudades en todo el mundo. Además aporta los vídeos emitidos en los distintos canales de TVE, foro, blog, las fotogalerías enviadas por los espectadores y la posibilidad de descargar un widget para visualizar la previsión en nuestro blog o página.

Son muchos los sitios dedicados a la previsión del tiempo, tanto a nivel nacional como internacional. En la mayoría de los casos se trata de páginas que descargan la información automáticamente de distintas fuentes (institutos meteorológicos, satélites). Sus previsiones son muchas veces discrepantes.

Por su parte, muchas cadenas de televisión han preferido externalizar su información meteorológica. TVE apostó en 2008por una información propia, con un sello didáctico y buscando la participación de la audiencia. Dos años después los resultados son excelentes.

La presencia en la Red aumentará el tráfico a rtve.es porque el espectador español encontrará una información que considera fiable y presentada de forma muy asequible. Sin duda el widget tendrá muchos éxito. Además, esta presencia va a promover que El Tiempo se convierta en una verdadera red social, basada en la sinergia entre la televisión y este espacio multimedia.

Varias líneas, pues, de cómo tiene que trabajar una televisión pública: equipos y producción propia, participación de la audiencia y sinergias entre los viejos y los nuevos medios.

El Sahara después de Agdaym Izik


Nada volverá a ser igual en el Sahara después de la represión marroquí al campamento de Agdaym Izik

Los saharuis llevan 35 años sin poder ser soberanos en su propia tierra, sufriendo el exilio eterno o la ocupación, víctimas de un Marruecos que proyecta todas sus carencias y frustraciones en el territorio, de una España irresponsable y de Polisario que ha terminado por convertirse en el gestor de la dependencia de la ayuda internacional. Un pueblo que merece un destino mejor.

Es pronto para avanzar conclusiones sobre todo en plena desinformación y guerra de propaganda, pero se apuntan ya algunas tendencias: necesidad de ampliar la misión de la ONU a la protección de los derechos humanos, involución en Marruecos, una España más débil en sus relaciones con el vecino del sur, un reforzamiento de la resistencia interna… y unas malas prácticas generalizadas en la verificación de fuentes por parte de los medios españoles.

Proteger a los saharauis

Las autoridades marroquíes han desatado una represión que supone graves violaciones de los derechos humanos. Asesinatos, palizas y detenciones indiscriminadas. Con la información existente hablar de genocidio o exterminio sistemático -como hacen los activistas prosaharauis- parece una distorsión propagandística. Habrá que ver si los detenidos terminan por convertirse en desaparecidos en cárceles clandestinas como tantas veces ha ocurrido en la historia de Marruecos.

La gravedad de las violaciones de los derechos humanos justifica la intervención internacional. No se trata de invocar la siempre conflictiva cláusula de la responsabilidad de proteger que tiene todo Estado en relación a su población que no deja de ser una limitación a su soberanía. Marruecos es simple potencia administradora de hecho, no el estado soberano del territorio -pese al desliz del ministro Jaúregui.

El Consejo de Seguridad de la ONU debe intervenir cuando en un territorio pendiente de descolonizar la potencia administradora viola los derechos humanos. La única acción viable sería ampliar la misión de la MINURSO para que tuviera competencias en materia de protección de los derechos humanos, por la que los saharauis llevan clamando desde hace mucho. No estoy muy seguro de que la MINURSO hubiera sido capaz de proteger eficazmente a la población en una situación tan conflictiva como ésta, pero sin duda hubiera sido un relativo freno a la represión.

La única potencia que podría imponer esta situación a Marruecos es Estados Unidos, pero la Administración Obama parece concentrar sus esfuerzos en una falsa coreografía de conversaciones de paz en Oriente Próximo. Para el Sahel parece apostar por una estrategia de refuerzo militar de los regímenes amigos a costa de los derechos humanos. No parece, en consecuencia que el sistema de Naciones Unidas vaya a aportar una protección efectiva, sin perjuicio de que, por ejemplo Argelia, planteara una demanda en la Comisión de Derechos Humanos.

La protección de los saharauiss depende pues de sus propias redes sociales y de la acción de activistas que, como se ha visto en esta crisis, tienen muy poca experiencia y pertenecen a organizaciones bastante débiles. Amnistía Internacional o Human Rigths Watch debieran de tomar acciones contundentes, como la de intentar enviar comisiones de investigación a su territorio.

Involución marroquí

Existe un riesgo cierto de que el reinado de Mohamed VI vuelva a los «años de plomo». El desmantelamiento del campamento, con las muertes de policías, parece una operación mal preparada y peor ejecutada. Puede que sólo sea incompetencia; puede que se buscaran esas muertes para justificar una represión a sangre y fuego. Si las fuerzas políticas y sociales se envuelven en la bandera nacional y legitiman una represión indiscriminada echaran por la borda la limitada apertura política, con consecuencias internas.

España pierde

La pusilánime diplomacia española no hace sino mostrar la dependencia de España de Marruecos. El talón de Aquiles siguen siendo Ceuta y Melilla. ¿Cuánto tiempo va a pasar hasta que Marruecos orqueste algún incidente grave en esas fronteras -fronteras de la vergüenza por las condiciones en que se desarrolla el pequeño comercio?. Un Marruecos más cerrado y menos respetuoso de los derechos humanos será un interlocutor mucho más difícil.

La resistencia saharaui

Como en todo conflicto donde un movimiento de resistencia actúa desde el exterior llega un momento en que la iniciativa pasa al interior. Esto es lo que ocurrió en Palestina en la primera Intifada o lo que pasó en España con fenómenos como CCOO o la renovación del PSOE del interior. Y eso es lo que está ocurriendo desde hace varios años en los territorios ocupados saharauis. Hasta ahora ha tenido una dimensión social, con figuras como Aminetu Haidar, pero la represión que ahora se desarrolla forzará a la creación de una resistencia clandestina que, por muchos lazos que pueda tener con el Frente Polisario, será cada vez más independiente de él.

De ese movimiento social se había desgajado una corriente favorable a aceptar la autonomía propuesta por Rabat. Hoy estas mismas personas critican abiertamente (por ejemplo en entrevistas en TVE) que las autoridades hayan alentado los ataques de los colonos marroquíes contra la población. Hoy la autonomía es más inviable y se ha abierto una brecha muy difícil de cerrar entre pobladores originarios y los colonos marroquíes.

Cualquier solución pasa por un triángulo de negociación Marruecos-Polisario-Resistencia Interna, lo que complica todavía más una componenda satisfactoria para todos.

Entretanto, no es despreciable la radicalización de esa resistencia interna y su infiltración por redes yihadistas. Marruecos lleva años haciendo propaganda sobre esa supuesta presencia y con sus actos lleva camino en que se convierta en una profecía autocumplida.

La guerra de la propaganda

Capítulo aparte merece la guerra de propaganda. Marruecos decreta el bloqueo informativo y encuentra su chivo expiatorio: los medios españoles. Pero hay que decir que los medios españoles se lo están poniendo fácil con la publicación de fotos que no corresponden al conflicto. El caso demuestra unas malas prácticas generalizadas en cuanto a la verificación de las fuentes y especialmente de los contenidos obtenidos en Internet.

Tomemos el caso de las fotos de niños heridos en Gaza en 2006. El País la publica el vienes 12 de noviembre en su página 5 (no el miércoles como se dice en la rectificación, que ni en eso aciertan) y rectifica el 13. Por lo que parece varios diarios publican la foto distribuida por EFE, que la habría obtenido de la organización Thawra. En su rectificación, esta organización asegura que Marruecos está filtrando fotos falsas. ¿Una trampa de los servicios secretos marroquíes? Puede ser, pero lo que es seguro es que alguien hizo circular esa fotos en las redes sociales y que los medios profesionales incumplieron las más elementales obligaciones de verficación y publicaron estas fotos sin referencia a la fuente, como sus propios libros de estilo les exigían.

“Esto ilustra los peligros de los medios cuando confían sólo en una fuente, especialmente cuando esa fuente es parte en el conflicto y la información no puede ser verificada de manera independiente”, ha dicho Aidan White, secretario general de la Federación Internacional de Periodistas, en un comunicado en el que pide más exactitud en la cobertura de la crisis.

Bastaría haberse fijado un poco en las fotos de los niños para detectar que, por ejemplo, no aparecía nadie con los ropajes propios del Sahara. Si la foto hubiera pasado por las manos de un editor gráfico o un redactor especialista en internacional que en su momento hubiera seguido el ataque israelí a Gaza seguramente esas fotos no se hubieran publicado. Pero por lo que parece lo que cuenta es quien copia y pega más rápido.

El Telediario 2 de TVE «casi el mejor telediario del mundo»


Por segundo año consecutivo la edición nocturna del telediario de TVE es premiado por la organización Media Tenor. En esta ocasión, queda en segundo lugar tras el Journal de TF1.

Ya explique el año pasado la naturaleza de este premio. Se premia la diversidad (temática, de localización, personajes, géneros informativos) medible cuantitativamente. No se tienen en cuenta criterios cualitativos, imposibles de aplicar cuando se comparan informativos de muy distintos países. Y ahí, en lo que no resulta medible, es donde fallan los  inf0rmativos de TVE.

Mi juicio sobre este informativo sigue siendo positivo. Pero falta profundidad y sobran informaciones planas y tratamientos obvios. Como cualquier informativo incurre en errores. Citaré algunos recientes que no me parecen admisibles.

Ayer, 28 de octubre, el mismo informativo que dedicaba un buen tiempo a su premio, daba como segunda noticia la absolución por un jurado popular de una mujer acusada de la muerte de su marido, información que bien podría haber abierto un bloque de sociedad con noticias semejantes. En cambio, la muerte de Néstor Kirchner se retrasaba hasta el minuto 20 y se despachaba con un directo y una crónica.

No me ha gustado el tratamiento de la información de los archivos de la guerra de Irak, donde se ha insistido (como, por cierto, en el New York Times) en la implicacion iraní casi tanto como en las atrocidades. El pasado lunes, el TD2 realizó una asociación intolerable entre WikiLeads y el cibercrimen, dando paso a un reportaje sobre el crimen en la red con una presentación de este índole: «Y ya que hablamos de WikiLeads hay que recordar la actividad criminal en Internet…· (cito de memoria).

Para ser el mejor telediario del mundo no basta recoger voces plurales.

Cartier-Bresson: la poesía del instante


Nuevamente Francisco Rodríguez Pastoriza me da la oportunidad de publicar una de sus críticas culturales para el Faro de Vigo (suplemento Estela 17-10-10, p. 12). En este caso el punto de partida es el libro Henri Cartier-Bresson: el siglo moderno. Me quedo con esa mirada que pretende hacer coincidir el ojo, la cabeza y el corazón.

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HENRI CARTIER-BRESSON:

EL INSTANTE ETERNO

Se publica la colección más completa de la obra del fotógrafo francés

Francisco R. Pastoriza (*)

Lo que más me sorprendió de Henri Cartier Bresson la última vez que lo vi en Madrid fue su enfado monumental cuando percibió que una cámara de televisión estaba grabando sus movimientos. Se dirigió violentamente al operador y le insultó, diccionario en mano, por haberle grabado sin su consentimiento. Reacción más sorprendente cuanto que Cartier-Bresson dedicó toda su vida a hacer lo mismo a todo el mundo con su cámara de fotos. Cuando leí la biografía de Pierre Assouline Cartier-Bresson. El ojo del siglo (Galaxia Gutenberg) comprendí en parte aquella actitud. Dice Assouline que en sus últimos años Cartier-Bresson, cada vez más obsesionado por su anonimato, evitaba que su imagen fuera captada por cualquier cámara de fotos o de televisión (a este medio lo llamaba “el instrumento”). Sólo aceptaba ser entrevistado de espaldas, porque para un fotógrafo, decía, ser reconocido es una catástrofe. Afirmaba, además, que la fama es la forma más odiosa del poder.

El caso es que Henri Cartier-Bresson dejó para la posteridad algunas de las fotografías más importantes del siglo XX. Para hacerlas recorrió todos los continentes, fue testigo de acontecimientos trascendentales de la historia y creó un periodismo que alguien calificó como líricamente informativo, un estilo que acercó más que ningún otro el fotoperiodismo al arte. Algunas de sus instantáneas se convirtieron en iconos que definen e identifican ya el siglo XX y muchas de ellas fueron contempladas por millones de personas que, aún sin conocer al autor, las convirtieron en parte de su patrimonio sentimental, a veces con un significado más trascendente que el propio hecho retratado. Ahora, un libro de gran formato (Henri Cartier-Bresson. El siglo moderno. La Fábrica) recoge sus mejores obras, reproducidas con una calidad pocas veces alcanzada en ediciones anteriores. Dice Peter Galassi (jefe del departamento de fotografía del MoMA de Nueva York) en la introducción a este volumen, que la de Cartier-Bresson es la visión más completa, variada y convincente del siglo XX aportada por un fotógrafo.

EL AZAR Y LA NECESIDAD

Henri Cartier Bresson creía que había que apuntar la cámara (él prefería la Leica a cualquier otra) a la vez con el ojo, la cabeza y el corazón, porque una foto no es sólo una vista sino una mirada. Su obsesión era la de atrapar el instante preciso para eternizarlo. Lo que hace triunfar una fotografía, decía, es que el momento decisivo del objeto coincida con el momento decisivo del fotógrafo. Toda su obra no consiste sino en captar la poesía de ese instante. Para él, la fuerza de una instantánea es su espontaneidad, con sus defectos incluidos.

Y luego el azar. Creía en el azar porque para él la vida era una incesante improvisación. Por eso algunas de sus mejores obras son aquellas que reflejan acontecimientos efímeros y ordinarios, que captan lo inesperado en una situación esperada. Y casi todas contienen un elemento azaroso (el salto de un peatón para evitar un charco en “Detrás de la estación de Saint-Lazare” es idéntico al de la bailarina de un poster pegado en la pared del fondo). Para Cartier-Bresson las coincidencias son lo que para un creyente es la gracia. Pensaba, como Arthur Koestler (Las raíces del azar), que fenómenos como la telepatía y las premoniciones resultan menos absurdos analizados a la luz de la física moderna. Por eso su obra es también una galería de azares.

Le interesaba la gente hasta tal punto, que se preocupaba más de fotografiar sus reacciones ante un acontecimiento que el acontecimiento mismo. Su estrategia consistía en ignorar lo que los demás consideraban que era lo importante para dedicarse a estudiar a la masa humana. Cuando acude al funeral de Churchill, le interesa, antes que el ataúd con sus restos, el primer hombre que entra en la catedral, un vagabundo neozelandés que había pasado la noche durmiendo a la entrada. En la muerte de un actor japonés de kabuki fija su objetivo en las mujeres que le lloran antes que en la imagen del fallecido. Cuando retrata al cardenal Pacelli en Montmartre, poco antes de convertirse en Pio XII, el personaje está de espaldas, pero las caras de quienes se le acercan cuentan toda una historia. A veces no le preocupa tanto la expresión de una cara como la de otras partes del cuerpo. Una mano puede decir tantas cosas como un rostro (la mano de Pacelli en esta misma fotografía o las piernas de su segunda esposa, la también fotógrafa Martine Franck, mientras lee). Y más allá de los fastos le interesa la realidad de la gente común y el desencanto de los desheredados: el imperio de la miseria. Pobres, vagabundos, gente asediada por la necesidad, prostitutas, niños de los arrabales, marginados.

Nunca tomó una fotografía de naturaleza virgen (la titulada “Brie, Francia, junio de 1968” es, antes que un paisaje, la foto erótica de una vagina). Sus paisajes ilustran siempre espacios modelados por el hombre. Tienen personas o edificios, trenes, coches, restos, porque le interesaba la sociedad, la cultura, la civilización y sus derroches. Es decir, la Historia.

Junto a la exigencia de prohibir recortar o encuadrar ni un milímetro de sus negativos originales, Cartier-Bresson obligaba a los responsables de las publicaciones en que se publicaban a respetar los textos que habían de acompañarlas, los pies de foto que muchas veces él mismo redactaba minuciosamente. Lo hacía para evitar que otros falseasen o manipulasen su trabajo. Decía: dejemos que las fotos hablen por sí mismas y no permitamos que personas sentadas en sus despachos añadan nada a lo que no han visto.

EL FOTOPERIODISMO

Formado en el arte de la pintura, Cartier-Bresson se vio atrapado en la fotografía y el fotoperiodismo sin apenas darse cuenta. El contacto con las vanguardias y el surrealismo durante los años de entre guerras, le fue empujando hacia la fotografía como un medio con el que también podía expresar sus inquietudes artísticas. Tuvo suerte: Su amistad con Marcel Duchamp y el fotógrafo Alfred Stieglitz le facilitó una primera, demasiado prematura, exposición en Nueva York. La crítica la juzgó con bastante dureza, pero no cabe duda que le abrió las puertas de América, donde la revista Harper’s Bazaar le encargó las fotografías de un texto escrito nada menos que por Truman Capote y lo convirtió en uno de sus fotógrafos estrella. Los convulsos años 30 le empujaron al fotoperiodismo. Su primer trabajo fue un reportaje para la revista Vu sobre los primeros años de la recién estrenada república española. Después, el diario Ce soir y la revista Regards, órganos de los comunistas franceses, publicaron sus fotografías de actualidad. Durante la guerra fue internado en un campo de trabajo nazi en Ludwigsburg, del que consiguió evadirse al tercer intento. Tras rescatar su cámara, que había enterrado para evitar que la confiscasen, retrató la capitulación de París y, en la posguerra, una Alemania en ruinas. Fue miembro fundador de la agencia Magnum, con Robert Capa y David Seymour, ‘Chim’, compañeros suyos en Ce soir. Su matrimonio con Ratna Mohini, una culta bailarina javanesa, le facilitó sus desplazamientos por Asia, donde hizo algunas de sus fotografías más importantes, publicadas en revistas internacionales como Life, France Illustrated, Queen o Picture Post. En la India vivió los momentos dramáticos de la descolonización y el asesinato de Gandhi (acababa de fotografiarlo en su residencia una hora antes del atentado). En China fue testigo del cambio de un régimen feudal por el comunismo de Mao (pudo coger el último avión para Shangai cuando las tropas comunistas ya rodeaban el aeropuerto de Pekín). De esta época es “Venta de oro en los últimos días del Kuomintang”, una de sus fotografías míticas. Volvió a China en 1958 durante el proceso maoísta del ‘Gran salto adelante’. Fue el primer fotógrafo occidental al que permitieron trabajar en la Unión Soviética, en 1954. En esta década y en los sesenta, Cartier-Bresson estaba en todas partes: en Berlín cuando se levantaba el muro, en Londres en la boda de la princesa Ana, en Madrid en una manifestación contra Franco, en Cuba con los revolucionarios castristas, en París en Mayo del 68… Sin embargo, cuando recapitula sobre su obra durante el siglo no destaca las guerras ni las revoluciones sino un fenómeno al que asistió como testigo privilegiado: el nacimiento de la sociedad de consumo.

REGRESO AL ARTE

La innovación más audaz de la fotografía de entreguerras fue la de descubrir que la realidad podía ser el material con el que construir un nuevo arte. Siendo un adolescente, Cartier-Bresson había orientado su futuro hacia la pintura cuando le sorprendió la fotografía, a la que no se quiso resistir. Pero el arte estuvo siempre en su pensamiento y en su voluntad. Por eso sus fotografías están concebidas como las escenas de un fresco con influencias del Renacimiento y el surrealismo. La única fotografía que Ernst Gombrich eligió para que figurase en su gran obra  Historia del arte es una de Cartier-Bresson, “Aquila degli Abruzzi”, de 1950.

En la cima de su carrera, Cartier-Bresson decidió abandonar la fotografía y volver a la pintura y el dibujo. En parte, dijo, porque el periodismo actual había sustituido el reportaje por la mera ilustración. Nunca abandonó del todo la fotografía (en el bolsillo de su cazadora siempre había una Leica), pero dejó de dedicarse profesionalmente a ella y sólo preparaba exposiciones para museos y galerías de arte. Sabía que como artista, Cartier-Bresson era uno más entre miles, aunque como fotógrafo era único. Aún así decidió dedicar su futuro a la pintura. Para  Cartier-Bresson, mientras la fotografía es una acción inmediata, el dibujo es una meditación. Por eso, para los últimos años de su vida decidió darse la oportunidad en la que nunca había dejado de pensar: dedicarse al dibujo y a la pintura; es decir, a la meditación. Murió en 2004 a los 96 años. Su nombre es hoy sinónimo de fotografía.frpastoriza@wanadoo.es

(*) Profesor de Información cultural

de la Universidad Complutense de Madrid

Wikileaks, la guerra de Irak y el replanteamiento de la investigación periodística


WikiLeaks ha hecho públicos está madrugada 391.000 documentos clasificados de la guerra de Irak (Irak  War Logs). La guerra de Irak se ha convertido así -en los términos utilizados por The Guardian- en la guerra más documentada de la historia.

USArrests_Zoriah/Flickr

Guerra a los derechos humanos

Los archivos de Afganistán permitieron documentar y dar su dimensión real a hechos que básicamente ya se conocían, cómo los ataques a civiles. En el caso de Irak, los registros militares permiten establecer datos claves, como el número de víctimas mortales (109.000, 63% civiles).

Muestran, sobre todo, cómo Estados Unidos renuncia a investigar y, por tanto evitar, los abusos, torturas sistemáticas y asesinatos perpetrados por las fuerzas iraquíes en la guerra sectaria desatada por la invasión.

Cabe poca duda que si estas atrocidades se cometían cuando los iraquíes no eran responsable de la seguridad, ahora esas prácticas estarán perfectamente aceptadas en el embrión de estado iraquí, que los norteamericanos van a dejar atrás después de su (parcial) retirada.

Las revelaciones vistas por los medios

Como en el caso de los documentos de Afganistán, WikiLeaks ha dado acceso previo durante semanas a un conjunto de medios seleccionados por su influencia global y especialmente en Estados Unidos y Reino Unido. La Columbia Journalism Review da un primer resumen de sus trabajos. Y como ocurriera con Afganistán cada uno se centra en distintos aspectos para terminar dando una imagen distinta de la guerra. Cada cual, según su orientación, escoge una pieza del rompecabezas que componen los documentos.

The New York Times detalla el espantoso retrato de la muerte de civiles, pero enfatiza que estas atrocidades se produjeron por las fuerzas iraquíes y, sobre todo, destaca la implicación de Irán  en la guerra sectaria.

El especial de The Guardian puede resumirse con el titular Cinco Años de Carnicería. Pone especial énfasis en la investigación de la muerte de 15.000 civiles, hasta ahora desconocida y. sobre todo, en la orden de no investigar cualquier denuncia de abusos en los que las tropas de la coalición no estuvieran implicadas.

Al Jazeera insiste en la impunidad de las fuerzas iraquíes e investiga la muerte de 680 civiles en controles.

Der Spiegel presenta un mapa del horror e investiga algún episodio concreto como el ataque por un helicóptero en el que murieron varios periodistas.

The Bureau of Investigative Journalism, una organización británica sin ánimo de lucro, convierte los datos en una colección de reportajes, como el de niños con sídrome de Down utilizados como bombas humanas. Channel 4, la única televisión con acceso previo a los documentos, ha producido un documental que emitirá el lunes.

Replanteamiento de la investigación y las fuentes periodísticas

La Columbia Journalism Review ya contó la intrahistoria de la publicación de los domentos de Irak, cuyo esquema ahora se repite. WikiLeaks, un agregador de información y documentos secretos, que, por su propia naturaleza, garantiza confidencialidad a sus fuentes, puso a disposición de una selección de medios la masa de documentos obtenidos antes de hacerlos públicos. Estos tuvieron semanas para bucear en ellos, investigar aspectos concretos y, sobre todo, aplicar sus herramientas de tratamientos de datos (data journalism) para dar sentido a toda esa información.

A partir de esa montaña de datos se pueden realizar reportajes de investigación tradicionales, como hacen varios de los medios citados. Pero como pone de manifiesto The Guardian con sus trabajos el la manera más completa y global para dar sentido a lo que los militares norteamericanos documentaron en cientos de miles de registros. The Guardian sintetiza todos estos datos en tablas y un terrible mapa que localiza una a una las muertes. Por supuesto, a partir de esas tablas y mapas, cualquiera, periodista o no, puede elaborar sus propios trabajos y conclusiones.

Parece que en esta ocasión WikiLeaks y los medios han puesto especial cuidado en evitar que aparezcan nombre comprometedores. Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, denunciaron en su momento que al no haber eliminado los nombre de los colaboradores afganos se ponía en peligro su vida. Las denuncias dieron lugar a una agria polémica entre Assange y estas organizaciones.

Der Spiegel razona la legitimidad ética de publicar estos documentos. Es -viene a decir- el más auténtica registro que puede conseguirse de la guerra y su publicación no pone en peligro la vida de nadie.

El esquema tradicional se ha alterado. Aparece un intermediario a las fuentes confidenciales, WikiLeaks, que además, en en cierto modo, un medio de difusión, aunque no reelabora los datos. Algunos medios, por su grado de influencia, tienen un acceso privilegiado y marcan la línea informativa dominante. Los medios ya no tienen acceso ni investigan directamente a las fuentes.

El derecho a saber del público gana, pero quedan preguntas en el aire. Por ejemplo, ¿llegará WikiLeaks a cobrar por ese acceso preferente?

Ustedes son Formidables


Leo en La Vanguardia y en El País las necrológicas de Alberto Oliveras. Resuena en mi cabeza la Sinfonía del Nuevo Mundo… ¡Vds. son Formidables!.

Por lo visto, Oliveras no tenía experiencia en radio cuando se hizo cargo del programa, que en principio iba a presentar Soler Serrano. Pero se convirtió en un monstruo del medio. Nadie como él para transmitir con su voz un sentimiento de empatía hacia el otro. Su carisma popular y su capacidad de comunicación eran excepcionales.

«Formidables» fue uno de los primeros programas de la radio española basados en la participación de la audiencia mediante llamadas telefónicas. Era el formato ahora llamado telemaratón. Pero en los 60 escuchar la voz del pueblo no era nada común y aunque supongo que las llamadas estaban filtradas de vez en cuando junto al lamento se escapaba la denuncia.

El programa se movía entre la lágrima fácil, la  solidaridad, el paternalismo y la crítica implícita a la situación, sin hacer ascos a la colaboración  con las figuras del régimen. A finales de los sesenta a muchos nos parecía que el programa era una manipulación de los sentimientos que consolidaba situaciones de injusticia inaceptables. Así era, pero desde la perspectiva de hoy «Formidables» puede verse como un espacio de participación radiofónica que cubría el hueco de unas ONGs inexistentes y que, indirectamente, mostraba las vergüenzas de aquella España.