Las crisis de Ceuta


Entrada masiva de inmigrantes en Ceuta (30-31 de julio de 202) por la playa del Tarajal. Imagen tomada de rtve.es

Confieso que al principio pensé que lo de Ceuta iba a ser una crisis migratoria más. Pero en seguida la evolución de la crisis y una nota de Ángel Alda en substack (lo siento, ahora no la encuentro) en la que advertía que Ceuta podía ser el 98 de nuestra generación. En Ceuta se cruzan las crisis del Estado español, de Marruecos, de los derechos humanos, del derecho internacional multilateral y del expansionismo de EEUU.

Refexiono aquí, a partir de múltiples lecturas, sobre el conjunto de crisis que se están desarrollando en Ceuta.

Crisis humanitaria

Es vergonzoso que un mes después miles de personas vivan en la calle, sin que sus necesidades más elementales sean atendidas. Una situación además, que ha puesto a Ceuta en unsa sitación intolerable haciendo imposible la vida normal de la pequeña ciudad que se encuentra al borde del estallido. Es imposible atender a esa 10.000 personas en el reducido espacio de Ceuta. Es imperativo el traslado a la península para atenderlos mientras se tramita su asilo o expulsión.

Pese a que las competencias de la inmigración corresponden a las comunidades, el gobierno debiera declarar la emergencia nacional y trasladarlos a la península, buscando al mismo tiempo la comprensión de Bruselas en esta situación excepcional.

Polarización y división nacional

Desde el procés ningún otro acontecimiento había causado tanta división social y política.

La inmensa mayoría de los españoles apoya la españolidad de Ceuta y se siente solidario con la ciudad autónoma.

La crisis se ha utilizado para echar gasolina en la xenofobia y el odio al inmigrante. ¿Cómo puede un diputado de Vox llamar impunemente a la caza de todos?

La otra dimensión de la división es utilizar polítcamente las manifestaciones de apoyo a Ceuta, que el 2 de septiembre, encabezadas por lios líderes de PP y VOX, degeneraron no en críticas al gobierno -algo muy legítimo- sino en insultos y actitudes violentas y agresiones a periodistas.

No cabe duda que VOX y en menor medida PP sacarán importantes rendimientos electorales de la crisis.

Cuando el eslogan «Pedro Sánchez, hijo de puta» se hace habitual en cualquier acto político se crea un clima de odio, que ahora se proyecta contra los periodistas de medios que no están en la órbita de la derecha y la extrema derecha. ¿Esperará la policía a que haya lesiones graves para intervenir y neutralizar a los grupos violentos que aprovechan legitimas manifestaciones de protesta para expresar su odio?

El formateo audiovisual de la crisis

Desde hace 30 años triunfan películas y series apocalíticas (por ejemplo Walking Dead) basadas en la necesidad de defenderse de invasiones mortales. Imágenes como las que encabeza esta entrada encajan en esta narrativa de una invasión que salta el muro y nos pone en peligro.

Todos los movimientos antinimigración de Europa y EEUUl as están utilizando estas imágenes en apoyo de su tesis del «Gran Reemplazo»

Crisis de la UE

En vez de admitir que España había sido sometida a un ataque de guerra híbrida. En vez de mostrar su solidaridad como se ha hecho con Alemania frente a Rusia, en un primer momento 22 estados dirigen una carta admonitaria a España, aunque luego la mayoría retiró la firma.

Lo más grave ha sido la limitación al libre movimiento en el espacio. Italia impone controles a los viajeros procedentes de España, ignorando que para ir de Ceuta a la península hay que pasar controles policiales. España responde -en lo que creo que es un error- aplicando las mismas medidas a los viajeros italianos. Sin entrar en si se ha aplicado correctamente el acuerdo de Schengen, no cabe duda que se ha puesto en riesgo uno de los principio esenciales de la Unión, la libertad de movimientos.

La crisis ha puesto también de manifiesto que la política de externalización del control de la inmigración no funciona. Lo que ha hecho Marruecos, lo pueden hacer Túnez, Argelia o Turquía, aunque no existan frontera terrestres. La diferencia es que Marruecos tiene como rehenes a Ceuta y Melilla.

La UE debería revisar la calificación de Marruecos como socio preferencial.

Crisis de la soberanía de España

Como el propio Sánchez reconoció -pese a su actitud condescendiente con Marruecos- España había sufrido un ataque contra su integridad territorial.

Nadie puede negar que de acuerdo con el derecho internacional Ceuta es española porque estaba ya bajo la soberanía de las monarquías hispánicas (Portugal primero, Castillo luego) antes de que existiera ninguna entidad política antecesora de la actual monarquía alauí instaurada en el siglo XVII.

Para Marruecos la raíz de la soberanía no está en la existencia de una entidad política, sino en en vasallaje político y religioso («beia») de las tribus y sus autoridades religiosas prestado al sultán. Después del reconocimiento internacional de su soberanía sobre el Sahara, Ceuta y Melilla son las siguientes bazas de la constitución del Gran Marruecos, como afirma Eduardo Bayón en este análisis. La posición oficial de Rabat es la reivindicación permanente de los «penales», pero contentándose al día de hoy con la constitución de una «célula de reflexión» conjunta.

En el caso del Sahara occidental el Tribunal de Justicia Internacional dio la razón a España en dictamen consultivo declarando en octubre de 1975 que no existía vínculos entre el territorio y Marruecos. Un mes después la Marcha Verde ocupaba el Sahara.

Felipe VI no va Ceuta porque lo prohiba el gobierno, sino porque su presencia daría lugar a una respuesta marroquí que agravaría la crisis.

«Ceuta se defiende»

La extrema derecha ahora es la fuerza antisitema como hasta el 2000 lo era la izquierda.

En esta posición que recoge el malestar de las clases populares y medias. los movimientos de derecha y extrema derecha se han apropiado también de lo eslóganes de la izquierda. De la «sanidad o la educación publicas no se venden, se defienden» hemos pasado al mismo eslogán donde Ceuta sustituye a la mención de los servicios públicos.

¿Cree alguien que las ciudades autónomas pueden defenderse militarmente, disparando contra los que intentan entrar?. O que se puede entrar en guerra abierta con Marruecos. Ahora la guerra no sería de espingardas y blocaos ni siquiera de bombardeos con armas químicas como lanzó España contra los rifeños en los años 20 y que en España se ignora (todavía quedan vivas algunas víctimas de aquellos crímenes de guerra). En los tiempos de drones y misiles, para defender Ceuta habría que bombardear Rabat y Casablanca, mientras que los marroquíes atacarían Málaga o Sevilla.

La referencia por Sánchez a la batalla de Wad-Rads no parece muy prudente. También podría haber recordado el Barranco del Lobo y Desastre de Annual. Ciertamente en aquella guerras, coloniales los rifeños también cometieron crueles crímenes de guerra.

No se olvide que la cláusula de defensa mutua de la OTAN cubre un ataque militar, no una invasión civil.

Crisis con Marruecos

Marruecos nunca va a dejar de reivindicar Ceuta y Melilla, una exigencia que activara por razones internas o internacionales cuando quiera.

No había que ser un observador nuy avezado para comprender que el paso masivo había sido organizado por Marruecos; lo que ahora confirma un informe de la Policía Nacional, que constata la presencia de gendarmes y policías organizando el paso.

En el mejor de los casos Marruecos es un rival estratégico El gran puerto de TángerMed ya hace competencia a Algeciras. Ademas, proyecta un gran puerto en Dajla (Sahara Occidental) para reforzar su presencia en el territorio y crear un hub atlántico para los países del Sahel, que haría competencia a los puertos canarios. Y ha ampliado unilateralmente 300 millas su zona económica exclusiva, que se solapa con las aguas territoriales de Canarias.

En este momento, Trump y Netanyahu juegan la carta de Marruecos como venganza contra Sánchez. Además, en. documentos consultivos del Departamento de Estado se admite implícitamente que las ciudades autómas son marroquíes. La prensa internacional suele denominar a las ciudades autónomas como «enclaves» españoles en Marruecos.

Rabat se ha convertido en un aliado de primera categoría de Washington en el marco de los «acuerdos de Abraham», esenciales para el reconocimiento de Israel por los países musulmanes.

Nadie ha explicado porque se cambió la política tradicional de neutralidad respecto al Sahara y el cese de la ministra González Laya.

España puede tomar alguna medida de retorsión, pero las verdaderas medidas de presión están en manos de la UE, endureciendo el tratado comercial. Mohamed VI ha demostrado que es un socio poco de fiar.

Marruecos seguirá siendo un vecino puede que incómodo, pero al que habrá que sobrellevar cómo decía Unamuno de lo que entonces se llamaba «cuestión catalana». Las buenas relaciones, pero exigentes con Marruecos, serán siempre necesarias. No en vano el primer viaje al exterior de los presidentes de todo color ha sido a Rabat.

España depende de Marruecos en materia de lucha contra el yihadismo y el narcotráfico. Con la ayuda de la UE habrá que apretarle en materia de comercio. Con Bruselas mirando al Este, seguramente no podemos esperar mucho de esa vía.

Crisis del gobierno

El gobierno ha sido incapaz de afrontar esta crisis. Se ha dejado que la crisis humanitaria degenerara en una situación muy vulnerable a los 10.000 inmigrantes-ni siquiera sabemos cuántos son-que quedan en la ciudad. Esto ha supuesto la paralización de la vida ordinaria de Ceuta y una creciente tensión social.

El gobierno ha actuado tarde y mal.

Además las contradicciones entre los ministros y una gestión opaca -no sabemos si el CNI avisó, ni que sabía.

Por si fuera poco la crisis se ha contagiado a las instituciones, amenazando con convertirse en un caso más de judicialización de la política. Está entre las competencias de la jueza de la Audiencia Nacional que ha recibido una querella de una asociación de extrema derecha, investigar para ver si da curso al procedimiento y que instancia es competente. Lo que no se entiende es que un informe de la Policía Nacional que establece la participación de gendarmes y policías marroquíes no pueda transmitirse a la cadena de mando del Ministerio del Interior, en aras de la seguridad nacional.

Ya lo he dicho el gobierno tenía que haber declarado la emergencia nacional y trasladar a los inmigrantes a la península para su atención durante la tramitación de la expulsión o el asilo. Hay que proteger los derechos de estos seres humanos, especialmente de los menores y, al mismo tiempo, reducir la presión que sufren los ceutíes.

¿Piensa alguien que las autoridades marroquís que abrieron la frontera van a aceptar de golpe a 10.000 personas porque se les ponga en la frontera?

Crisis migratoria

El origen de esta crisis no es un incidente migratorio, sino un ataque híbrido de Marruecos. Pero ha derivado en una grave crisis humanitaria, que además amenaza a la estabilidad de Ceuta.

La presión migratoria n las fronteras terrestres y marítimas de la UE no van a cesar mientras no se establezcan mecanismos legales y razonables de llegada, por ejemplo, formación profesional local o inmigración circular, y tramitación del asilo en consulados.

Ayer mismo Salvamar recató un cayuco con 44 personas vivas, se estima que en la travesía desde Gambia a Ccanarias han podido morir más de medio centenar de personas.

Como ha demostrado el caso italiano los centros de deportación a países terceros, que ahora autoriza el reglamento europeo, además de violar los derechos humanos, son caros y poco eficaces.

SOLO QUEDA ESPERAR QUE PARA QUE ESTA CRISIS NO SEA EL 98 DE LA DEMOCRACIA. ES NECESARIO QUE TODOS NOS UNAMOS EN TORNO A LOS DERECHOS HUMANOS, SIN DEJARNOS LLEVAR POR LA XENOFOBIA. Y QUE LOS PARTIDOS DE ESTADO NO INTENTEN ENCONTRAR UN ATAJO PARA GOBERNAR. EL ELECTORADO SABRÁ VALORAR, CUANDO TOQUE LO QUE SE HECHOO BIEN O MAL. OTRA COSA BORDEA EL GOLPE DE ESTADO.

La revolución en Marruecos la harán los pobres


No me resisto a hacer una entrada breve para recoger la esclarecedora visión del periodista marroquí Ali El Merabet recogida en una entrevista de Juan Ramón Lucas en Radio Nacional.

Merabet teme las redadas indiscriminadas de cientos, miles de personas, que pueden ser detenidas a raíz del atentado de Marraquech. De esos miles, sometidos a vejaciones o torturas, se obtendrá un  grupo, quizá una decena, que se presentarán como culpables, lo sean o no.

Preguntado si el atentado puede detener las reformas se pregunta ¿qué reformas?. El Rey ha encargado a un constitucionalista de confianza que reforme la Constitución. Una reforma, una revolución pasa por una asamblea constituyente.

«La revolución la traerán los pobres de las ciudade, de los barrios periféricos abandonados por el Estado; no los jóvenes que salen de picnic gritando cuatro consignas». Es el diagnóstico de Merabet. «No a la monarquía aboluta -dicen- pero no atacan al Rey».

No conozco al periodista. Sólo he encontrado una referencia a una condena de inhabilitación, pero no sé si se trata de las misma persona. Lo que no cabe duda es que el colega que hoy hablaba en RNE tiene coraje. La entrevista me ha reconciliado con la radio.

Audio entrevista

Rectifico: la transcripción de RNE me ha despistado. Se trata de Ali Lmrabet, veterano periodista y luchador democrático, director de Demain. Aquí dejo el vínculo a su artículo «Un attentad qui conforte le régime marocain».

Claves de las revoluciones árabes (y II)


En el momento en que escribo esta entrada hay una enorme confusión sobre lo que ocurre en Libia. Al Yazira habla de ataques con artillería y disparos desde helicópteros contra los manifestantes. Dimiten el ministro de Justicia y varios embajadores. Nada menos que el Secretario del Foreing Offce asegura que Gadafi huye a Venezuela y desde Caracas le desmienten.

En la anterior entrada sostenía que una de las claves para el triunfo de estas revueltas es la debilidad del régimen. También, como parece demostrar el caso de Libia, la represión sin medida ni control puede originar un caos que hunda al régimen.

Con total humildad y a sabiendas de que el viento impetuoso de la Historia puede dejar sin sentido este ejercicio, ahí va la aplicación de las claves generales a la situación de cada país. Pero antes no puedo por menos de expresar mi vergüenza por la actuación de las diplomacias europeas y de la española en particular. Por menos de lo que ha ocurrido en Libia ya se le amenazaba a Milosevic con bombardearle.

Marruecos

En Marruecos se dan gran parte de los factores para un cambio de régimen, pero paradójicamente alguno de ellos juega en contra de que las protestas se conviertan en revolución.

El factor clave el rey. Mohamed VI puso en marcha a su llegada al trono una transición sui generis, cuyo mayores logros fueron el estatuto de la mujer y la reparación para las víctimas de los años de plomo. Pero bajo la apariencia de pluralismo y elecciones multipartidistas el poder ha seguido donde solía, en el majzen, el núcleo de poder de la corte que se extiende por todo el país por medio de redes clientelares. Como hacía su padre, Mohamed VI se ha servido de fieles y amigos para constituir el partido del poder, bajo la capa del partido de los independientes.

La pseudo transición y la mejora de la economía han hecho crecer las capas ilustradas, pero también han restado la presión social imprescindible para las protestas.

Por el momento, los manifestantes piden una monarquía constitucional. Parece que ese rey tan moderno no ha sido capaz de entender que como mejor se sirven los intereses de su dinastía es reinando, no gobernando y menos gobernando a través de una camarilla de jóvenes amigos. Es como si fuera incapaz de desligarse de un atavismo medieval. Su carácter de jefe religioso refuerza su carisma sobre todo en el Marruecos profundo. ¿Alguno de sus consejeros o de sus vecinos será capaz de recordarle que Marruecos ya ha salido de la Edad Media?.

Otro factor en contra del triunfo de la revolución es el eterno irredentismo. Mohamed VI puede en momentos de peligro revivir las causas del Sahara, Ceuta y Melilla.

Libia

En Libia es quizá uno de los lugares donde los factores descritos son, a priori, más débiles. Paternalismo económico. Sociedad poco estructurada. Gran poder de los tribus. Fortaleza represiva… Pero esa represión llevada al extremo y el desafío chulesco de Saif El Islam que la ha precedido puede ser el suicidio de Gadafi y su régimen.

Si la revolución fracasa y Gadafi sigue imperando sobre un campo de cadáveres será la hora de que la ONU se planteé la aplicación de la responsabilidad de proteger. Desde luego, Muamar El Gadafi es más que nunca el «perro rabioso» -como le calificó Reagan como justificación a sus bombardeos- pero hoy muerde a su pueblo, no a los intereses occidentales.

Argelia

Población ilustrada, un autócrata enfermo y sin sucesión clara, unas condiciones sociales semejantes a las de Túnez y Egipto… todo ello apunta a la victoria de una revolución. Pero los argelinos tienen todavía marcada en su piel el terror de la guerra civil y la amenaza todavía presente del yihadismo. El miedo puede retraer a las masas de la calle. Y las heridas de aquella guerra todavía dividen a religiosos y laicos.

En Argelia el ejército ha sido, al menos desde la muerte de Bumedian, el verdadero poder. No un ejército disciplinado y obediente a su jefe en la cúspide del poder, como en Egipto, sino un ejército que ha quitado y puesto presidentes, profundamente comprometido en la represión y la corrupción. Difícilmente los militares seguirían la conducta seguida por sus colegas de Túnez e incluso de Egipto.

Jordania

El factor clave para que la revuelta no triunfe en Jordania es la división de la sociedad entre palestinos y jordanos de origen. Las tribus beduinas  mostraron siempre una fidelidad feudal a la monarquía, pero recientemente y de forma institucional han criticado las actividades de la Reina Rania. Parece que los cambios de gobierno del Rey Abdala van más encaminados a tapar este agujero que ha propiciar una transición democrática como piden los no muy numerosos manifestantes de Amman.

Bahrein

Aquí el peso de las protestas lo están llevando las clases populares de confesión chií. Hombres, mujeres y niños claman contra la marginación contra la dinastía sunní de los Al Jalifa. Todos somos bareníes -dicen, pero seguramente la mayor parte de los sunníes verán con desconfianza sus protestas.

Un factor que indica debilidad y, por tanto, potencialidad para el triunfo de la revuelta, son la vacilaciones en la represión -tan pronto se dispara con fuego real, como las fuerzas represivas desaparecen.

En contra del cambio, el valor estratégico de la isla. Estados Unidos no puede perder la base desde la que su Flota controla el Golfo Pérsico. Irán intentará influir sobre los chiíes. Arabia Saudí intentará por todos los medios que la revuelta no se contagie a sus provincias chiíes.

Yemen

El presidente Saleh ha dado evidente signos de debilidad, pero Yemen es un país desestructurado, con una estructura tribal, dividido entre el norte y el sur, con zonas controladas por grupos yihadistas y con el menor porcentaje de población educada… Un panorama que apunta más a una descomposición como la de Somalia, que a modelos de transición como los de Túnez y Egipto.

Siria

Tiene todos los factores de unidad, educación, orgullo… de Túnez y Egipto. Pero Bachir el Assad no ha dado ninguna muestra de debilidad y, al menos como imagen, ha insuflado juventud al viejo aparato represivo y corrupto puesto en pie por su padre Hafed, uno de los mejores estrategas del trágico tablón de ajedrez de Oriente Próximo. El viejo Assad no dudo en asolar ciudades enteras en caso de revuelta, algo que parece difícil que hoy pudiera hacer su hijo.

Los Assad son alauís, secta minoritaria en Siria. Quizá por eso han sido el fiel de la balanza entre sunníes, cristianos, chiíes y kurdos, manejando tanto el palo como la zanahoria.

Palestina

La sociedad palestina, bajo la cruel ocupación israelí, ha estado al borde de una guerra civil, que se ha resuelto con el dominio de Fatah en Cisjordania y Hamas en Gaza. Hasta ahora han sido muy limitadas las protestas en ambas zonas. En Gaza, las protestas tendrían muy difícil enfrentarse a la represión de Hamas. En Cisjordania, con Abbas sin  legitimidad alguna, las elecciones convocadas pueden convertirse en el imán que aglutine las protestas, con resultados inciertos.

El Líbano

Nadie ha salido a la calle libanesas. Quizá tendría que haber antes una revolución en cada una de las comunidades en que se divide el país de los cedros para que hubiera una revolución libanesa. El espíritu de unión con el que se respondió a la agresión israelí duró poco. Los viejos señores de la guerra cristianos o drusos, los jóvenes cachorros financieros sunníes, los ayatolás de Hezbolá siguen haciendo sus tratos, sus enjuagues, sus guerras particulares y pocos o nadie hablan de una revolución democrática.

Arabia Saudí

Un país gobernado por una casta de príncipes que no cesa de crecer; una sociedad atenazada por una interpretación rigorista del Islam; vigilada por una policía religiosa de las costumbrePero también una sociedad rica, educada, con inmejorables servicios. Los Saud al menos han repartido mejor la riqueza del petróleo que otros autócratas.

Esa prosperidad, a veces ostentosa e impúdica, se basa también en una dualidad social, en Arabia y en todos los países del Golfo, entre nacionales y extranjeros. Verdaderos metecos, son los filipinos, paquistaníes o bangladesies los que hacen funcionar el país mientras viven con total carencia de derechos.

Más que de las protestas el cambio tendrá que venir del lento cambio social.

Irak

No está el país para revoluciones. Lo que los iraquíes piden es que se deje atrás la guerra sectaria y se recupere un cierto equilibrio entre comunidades. Si en algún sitio puede haber protestas es en el más estable y «democrático» kurdistán, donde la sociedad civil ha crecido, pero el poder político sigue monopolizado por los dos grandes partidos-movimiento.

Más allá del mundo árabe, poco espacio hay para revoluciones, a pesar de lo que pueda parecer en Irán.

Irán

La ola revolucionaria difícilmente prenderá en Irán. Las protestas actuales conectan con el movimiento opositor que generó el fraude electoral y tiene su propia dinámica, por más que los acontecimientos en el mundo árabe puedan haber servido de acicate.

Por supuesto Ahmedinejad desató una represión contra sus oponentes, salidos todos del mismo régimen. Pero sigue teniendo grandes apoyos populares en las capas populares y en todo el país en la medida que la población entiende como una injerencia intolerable la presión occidental en la cuestión nuclear.  Y sigue contando con el apoyo del Líder Supremo, Jamenei.

El fraude electoral y la subsiguiente represión fueron en realidad un golpe de estado, atentatorio contra los propios principios democráticos tal y como los entiende el régimen de los ayatolás.

La oposición y la población más occidentalizada están exhaustos. El cambio no llegará de la calle, pero la sociedad está cambiando y las próximas elecciones presidenciales, y no digamos ya la muerte de Jameini, traerán una profundización democrática. ¿Desaparecerá la preponderancia de lo religioso sobre lo civil? Imposible saberlo.

Afganistán

Ya sabemos que no estamos allí para quitar el burka a los mujeres, garantizar los derechos humanos o construir un atisbo de democracia. Estamos para que Afganistán no sea un estado yihadista. Así que haber si encontramos pronto a los buenos talibanes para que repartan el pastel con Karzai y nos vamos cuanto antes… Esto sí que es realpolitik

Pakistán

Potencia nuclear al borde del abismo. Las oligarquías que han monopolizado el poder económico, con sus rencillas y corrupción, entregaron el poder hace viente años a los militares y estos sólo se retiran de vez en cuando para que los civiles jueguen a una democracia corrupta y altamente impopular. Mientras la sociedad es rehén de los radicales religiosos que imponen su ley. ¿Cuánto tardará el próximo general en tomar el poder formal?

Túnez, Egipto o los países del Mageb nada tienen que ver con Pakistán, pero si las transiciones se hacen mal al final los militares pueden ser el verdadero poder en la sombra.

Y para quien quiera una medida más cuantitativa, remito al Índice de Lanzamientos de Zapatos, con el que The Economist, medio en serio medio en broma, ha querido medir el potencial de revuelta en el mundo árabe.

Justicia y democracia en las revoluciones árabes


Hay dos hipótesis sobre las revoluciones árabes. Para unos, el motor de las revueltas está en el ansia de libertad y dignidad de los jóvenes urbanos (Olga Rodríguez, Vicenç Navarro). Para otros, en las reivindicaciones laborales y sociales de una población empobrecida.

Muchos han olvidado que el primer grito llegó del Sahara Occidental. Los acampados en Gdeim Izik pedían condiciones de vida dignas y no discriminatorias. El régimen marroquí ahogó este grito con represión policial y social,  a cargo ésta última de los colonos. En el Sahara bajo la superficie estaba la cuestión de la autodeterminación nacional, pero la protesta era en su origen social y reflejaba la degradación de la situación de las capas populares.

Las primeras protestas en Túnez también pedían mejores condiciones sociales. La subida del precio de los alimentos está siendo el catalizador primero de las revueltas. Su acelerador son los nuevos medios sociales. Pero lo que persiguen todos, jóvenes y viejos, laicos y religiosos, pobres y acomodados es terminar con la hogra, esa palabra árabe de difícil traducción que indica la humillación infligida por el poderoso, ya sea el majcen marroquí, la familia Tablesi o cualquier otro clan político-económico.

Lo que quieren los manifestantes es que ser reconozca su dignidad y libertad. No ser sometidos a medidas arbitrarias. No ser humillados por cualquier funcionario con gorra de plato de los innumerables cuerpos policiales. Ser tratados como personas maduras, que pueden decidir su futuro en elecciones libres. Quieren, desde luego, terminar con la corrupción. Y, cómo no, trabajo para tener un proyecto de vida propio. Quieren, en definitiva, libertad y justicia.

La libertad se institucionaliza en la democracia y el estado de derecho. El estado de derecho tiene que reconocer y garantizar los derechos humanos. Si algo demuestran estas revoluciones es que los derechos humanos son un anhelo universal.

No hay estado de derecho sin respeto de la ley (rule of law) y mecanismos de alternancia en el poder a través de elecciones. Las elecciones no son toda la democracia, pero son condición de democracia. En los casos de Túnez y Egipto las elecciones generales consagrarán una nueva legitimidad. Pero no se acaban las condiciones, que se enlazan como cerezas. Las elecciones tienen que ser libres y limpias. Esto exige libertad de asociación, reunión y expresión; un sistema electoral equitativo; equidad en el acceso de las distintas opciones a los medios de masas.

Una democracia es, en último término, un procedimiento para resolver pacíficamente y con libertad los conflictos y asignar el poder político, económico y social. Sin democracia no hay justicia, pero la democracia no garantiza la justicia. Que en una democracia se alcance un nivel aceptable de justicia; que haya un reparto de poder razonable; que a todos se garanticen unos servicios básicos… depende del equilibrio de fuerzas. Si las reglas procedimentales son equitativas y razonables, cada cual tendrá un cauces para luchar por sus derechos e intereses y para unirse con otros en la prosecución de sus fines esenciales.

Una dictadura es como es el tapón de la botella de champán (así se veía Fernando VII a si mismo) que cuando se descorcha deja salir toda la presión acumulada. En las transiciones árabes se acompasará la lucha por la democracia con las reivindicaciones sociales. No es raro que, como lo fue en España, transición sea sinónimo de movilización y lucha social.

No sé si los blogeros volverán a casa. Desde luego los trabajadores tendrán que salir a la calle. Las huelgas paralizarán más o menos la economía y crearán molestias a los turistas, pero permitirán a estos pueblos mejorar su nivel de vida, maltrecho por la corrupción y la carestía de los alimentos. Para no entrar en una espiral inflacionaria al pacto político tendrá que acomparñar el pacto (o muchos pactos) social. Muchos prefieren aprovechar el vacío de poder y salta a la otra orilla. (Nada que ver este éxodo con el albanés de los 90, por muchos que Berlusconi y Maroni manipulen el caso).

Lamentablemente la democracia no trae aparejada automáticamente riqueza ni justicia. Llegará el desencanto. Los nuevos dirigentes, tanto los transitorios como los que salgan de las elecciones no deberán olvidar el frente social o las masas populares darán la espalada a la incipiente democracia. Ya que Europa ha apoyado hasta el último día a los tiranos, por lo menos que tire ahora de chequera.

Sin pan no puede haber elecciones, pero sin elecciones no se puede ganar el pan dignamente.

 

P. S En cualquier caso la prueba del 9 de estas transiciones es el respeto de los derechos humanos. Las organizaciones de derechos humanos culpan a los militares de torturas y desapariciones.

 

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

(Otras entradas relacionadas.  Revoluciones y transicionesRevolución en Egipto: el papel de los medios (tradicionales y sociales)¿Quién informa ya de Túnez?,  Revolución árabe: la fina línea entre la opresión y la libertadTúnez: más tareas para la transiciónTúnez: los dilemas de la transición,Difícil transición en TúnezTúnez, la rabia de los universitarios)

El Sahara después de Agdaym Izik


Nada volverá a ser igual en el Sahara después de la represión marroquí al campamento de Agdaym Izik

Los saharuis llevan 35 años sin poder ser soberanos en su propia tierra, sufriendo el exilio eterno o la ocupación, víctimas de un Marruecos que proyecta todas sus carencias y frustraciones en el territorio, de una España irresponsable y de Polisario que ha terminado por convertirse en el gestor de la dependencia de la ayuda internacional. Un pueblo que merece un destino mejor.

Es pronto para avanzar conclusiones sobre todo en plena desinformación y guerra de propaganda, pero se apuntan ya algunas tendencias: necesidad de ampliar la misión de la ONU a la protección de los derechos humanos, involución en Marruecos, una España más débil en sus relaciones con el vecino del sur, un reforzamiento de la resistencia interna… y unas malas prácticas generalizadas en la verificación de fuentes por parte de los medios españoles.

Proteger a los saharauis

Las autoridades marroquíes han desatado una represión que supone graves violaciones de los derechos humanos. Asesinatos, palizas y detenciones indiscriminadas. Con la información existente hablar de genocidio o exterminio sistemático -como hacen los activistas prosaharauis- parece una distorsión propagandística. Habrá que ver si los detenidos terminan por convertirse en desaparecidos en cárceles clandestinas como tantas veces ha ocurrido en la historia de Marruecos.

La gravedad de las violaciones de los derechos humanos justifica la intervención internacional. No se trata de invocar la siempre conflictiva cláusula de la responsabilidad de proteger que tiene todo Estado en relación a su población que no deja de ser una limitación a su soberanía. Marruecos es simple potencia administradora de hecho, no el estado soberano del territorio -pese al desliz del ministro Jaúregui.

El Consejo de Seguridad de la ONU debe intervenir cuando en un territorio pendiente de descolonizar la potencia administradora viola los derechos humanos. La única acción viable sería ampliar la misión de la MINURSO para que tuviera competencias en materia de protección de los derechos humanos, por la que los saharauis llevan clamando desde hace mucho. No estoy muy seguro de que la MINURSO hubiera sido capaz de proteger eficazmente a la población en una situación tan conflictiva como ésta, pero sin duda hubiera sido un relativo freno a la represión.

La única potencia que podría imponer esta situación a Marruecos es Estados Unidos, pero la Administración Obama parece concentrar sus esfuerzos en una falsa coreografía de conversaciones de paz en Oriente Próximo. Para el Sahel parece apostar por una estrategia de refuerzo militar de los regímenes amigos a costa de los derechos humanos. No parece, en consecuencia que el sistema de Naciones Unidas vaya a aportar una protección efectiva, sin perjuicio de que, por ejemplo Argelia, planteara una demanda en la Comisión de Derechos Humanos.

La protección de los saharauiss depende pues de sus propias redes sociales y de la acción de activistas que, como se ha visto en esta crisis, tienen muy poca experiencia y pertenecen a organizaciones bastante débiles. Amnistía Internacional o Human Rigths Watch debieran de tomar acciones contundentes, como la de intentar enviar comisiones de investigación a su territorio.

Involución marroquí

Existe un riesgo cierto de que el reinado de Mohamed VI vuelva a los «años de plomo». El desmantelamiento del campamento, con las muertes de policías, parece una operación mal preparada y peor ejecutada. Puede que sólo sea incompetencia; puede que se buscaran esas muertes para justificar una represión a sangre y fuego. Si las fuerzas políticas y sociales se envuelven en la bandera nacional y legitiman una represión indiscriminada echaran por la borda la limitada apertura política, con consecuencias internas.

España pierde

La pusilánime diplomacia española no hace sino mostrar la dependencia de España de Marruecos. El talón de Aquiles siguen siendo Ceuta y Melilla. ¿Cuánto tiempo va a pasar hasta que Marruecos orqueste algún incidente grave en esas fronteras -fronteras de la vergüenza por las condiciones en que se desarrolla el pequeño comercio?. Un Marruecos más cerrado y menos respetuoso de los derechos humanos será un interlocutor mucho más difícil.

La resistencia saharaui

Como en todo conflicto donde un movimiento de resistencia actúa desde el exterior llega un momento en que la iniciativa pasa al interior. Esto es lo que ocurrió en Palestina en la primera Intifada o lo que pasó en España con fenómenos como CCOO o la renovación del PSOE del interior. Y eso es lo que está ocurriendo desde hace varios años en los territorios ocupados saharauis. Hasta ahora ha tenido una dimensión social, con figuras como Aminetu Haidar, pero la represión que ahora se desarrolla forzará a la creación de una resistencia clandestina que, por muchos lazos que pueda tener con el Frente Polisario, será cada vez más independiente de él.

De ese movimiento social se había desgajado una corriente favorable a aceptar la autonomía propuesta por Rabat. Hoy estas mismas personas critican abiertamente (por ejemplo en entrevistas en TVE) que las autoridades hayan alentado los ataques de los colonos marroquíes contra la población. Hoy la autonomía es más inviable y se ha abierto una brecha muy difícil de cerrar entre pobladores originarios y los colonos marroquíes.

Cualquier solución pasa por un triángulo de negociación Marruecos-Polisario-Resistencia Interna, lo que complica todavía más una componenda satisfactoria para todos.

Entretanto, no es despreciable la radicalización de esa resistencia interna y su infiltración por redes yihadistas. Marruecos lleva años haciendo propaganda sobre esa supuesta presencia y con sus actos lleva camino en que se convierta en una profecía autocumplida.

La guerra de la propaganda

Capítulo aparte merece la guerra de propaganda. Marruecos decreta el bloqueo informativo y encuentra su chivo expiatorio: los medios españoles. Pero hay que decir que los medios españoles se lo están poniendo fácil con la publicación de fotos que no corresponden al conflicto. El caso demuestra unas malas prácticas generalizadas en cuanto a la verificación de las fuentes y especialmente de los contenidos obtenidos en Internet.

Tomemos el caso de las fotos de niños heridos en Gaza en 2006. El País la publica el vienes 12 de noviembre en su página 5 (no el miércoles como se dice en la rectificación, que ni en eso aciertan) y rectifica el 13. Por lo que parece varios diarios publican la foto distribuida por EFE, que la habría obtenido de la organización Thawra. En su rectificación, esta organización asegura que Marruecos está filtrando fotos falsas. ¿Una trampa de los servicios secretos marroquíes? Puede ser, pero lo que es seguro es que alguien hizo circular esa fotos en las redes sociales y que los medios profesionales incumplieron las más elementales obligaciones de verficación y publicaron estas fotos sin referencia a la fuente, como sus propios libros de estilo les exigían.

“Esto ilustra los peligros de los medios cuando confían sólo en una fuente, especialmente cuando esa fuente es parte en el conflicto y la información no puede ser verificada de manera independiente”, ha dicho Aidan White, secretario general de la Federación Internacional de Periodistas, en un comunicado en el que pide más exactitud en la cobertura de la crisis.

Bastaría haberse fijado un poco en las fotos de los niños para detectar que, por ejemplo, no aparecía nadie con los ropajes propios del Sahara. Si la foto hubiera pasado por las manos de un editor gráfico o un redactor especialista en internacional que en su momento hubiera seguido el ataque israelí a Gaza seguramente esas fotos no se hubieran publicado. Pero por lo que parece lo que cuenta es quien copia y pega más rápido.