En estos momentos, media tarde del viernes 23 de diciembre, se cierra la fusión entre las cadenas de televisión española Telecinco y Cuatro.
Según ABC, la nueva sociedad resultante estará participada en un 78% por Mediaset y en un 22% por Prisa, aunque su participación podría bajar en el futuro. La sociedad común operará, de momento, con sus dos cadenas, Telecinco y Cuatro. Prisa propondrá al director de Informativos de Cuatro durante el primer año, pero la decisión corresponde a Mediaset, que a partir del segundo año nombrará con completa libertad a los responsables editoriales de ambas cadenas.
Por su parte, la Sexta, esto es Contreras y Roure, negocian con Alejandro Echevarría y Paolo Vasile, la absorción por Antena 3.
Las fusiones han sido posibles merced al Decreto-Ley del pasado febrero que permitió a la concentración de los canales privados, siempre que no controlaran más de un 27% de la audiencia en el momento de la fusión (porcentaje superable posteriormente) y 8 canales digitales. Una norma a medida de los intereses de los poderosos e influyentes operadores privados de televisión, un regalo de un gobierno débil a los magnates de los medios.
Todos ellos harán magníficos negocios y, en concreto, Prisa, verá disminuida su deuda de 5000 millones de euros (un fardo que pesa sobre su independencia) en 500 millones que recibirá en metálico.
El año 2010 el ecosistema audiovisual cambia radicalmente. TVE sin publicidad, con una financiación incierta, recurrida por las telefónicas y revisada por Bruselas, líder de audiencia, perderá la primacía, dado que no puede competir en series, películas y deportes. Los informativos de las cadenas privadas, por mucho que mantengan marcas y logotipos, se dirigirán desde los intereses políticos de Lara y Berlusconi.
¡Viva el pluralismo! ¡Viva el gobierno que promueve el pluralismo!
(Reacciones en Italia: Se consuma la venganza de Berlusconi)
Tiger Wood, su accidente y su agitada vida sentimental son desde hace un par de semanas el gran asunto del infoentretenimiento global. Los 
Anoche volví a ver con emoción la película «Hotel Ruanda». ¿Qué habríamos hecho cada uno en una situación como esa? Como siempre cuando la naturaleza humana se pone al límite, unos pocos sacan lo mejor y lo peor que tienen dentro de sí, mientras que la mayoría se convierte en víctima inocente o verdugo pasivo. El director del Hotel de la Mil Colinas salvó con dedicación e ingenio a las más de mil personas que se refugiaron en sus instalaciones.
El futuro de Cuba pasa por la reconstrucción de la sociedad civil. 
