El futuro del periodismo


Se celebra estos días el Congreso Mundial de la Federación Internacional de Periodistas. Se trata de una oportunidad única para el encuentro y el debate entre periodistas de todo el mundo; entre los que viven la crisis económica y los que su preocupación es que no les maten por decir la verdad; entre las ricas organizaciones del norte y las precarias uniones del sur.

Muy a mi pesar no he podido asistir, de modo que no puedo dar cuenta de los debates. Pero no quiero dejar pasar la oportunidad de traer aquí el Informe sobre el Futuro del Periodismo (pdf), elaborado por una comisión consultiva en la que he participado. Resumo mis conclusiones personales:

– El periodismo es imprescindible para la democracia. La crisis de las empresas no puede llevarse por delante al periodismo, que puede necesitar de apoyo público, pero nunca de financiación a fondo perdido a las empresas.

– El periodismo es una profesión abierta. Los nuevos medios no son un problema, sino una oportunidad. Los periodistas tienen que involucrarse con los ciudadanos y colaborar con ellos en la búsqueda de la verdad.

– La señal distintiva del periodista profesional es el respeto y promoción de la ética periodística.

El informe no es muy largo, así que invito a todos a su lectura y a debatir aquí sus conclusiones.

El Fondo Monetario Internacional aprieta la soga


Cuando se haga la historia de la crisis habrá que recuperar esta entrevista de Lorenzo Milá aDominique Strauss-Khan. La entrevista remacha las conclusiones de una misión del Fondo que recientemente ha visitado España:

– Necesidad de una reforma radical del mercado de trabajo: abaratamiento del despido, negociación empresa por empresa, reducción de la temporalidad.

– Conversión de las Cajas de Ahorros en sociedades anónimas.

– Aplauso a los recortes fiscales y dudas sobre si este ajuste no reducirá las posibilidades de crecimiento.

Lo que dice el informe es repetición de los mantras del Fondo. Lo significativo es cuándo se dice y cómo se dice. Que el propio Director Ejecutivo del Fondo lance el informe con una entrevista con TVE significa que el Fondo quiere influenciar a la opinión pública en un momento decisivo. Las «recomendaciones» laborales parecen ofrecer casi una coartada para un nuevo decretazo, y así parecen haberlo entendido los sindicatos. Y otra tanto ocurre con convertir a las Cajas en sociedades anónimas, en bancos en definitiva, aunque no parece que en este asunto el gobierno esté tan dispuesto a seguir estas instrucciones como lo está en materia laboral.

Strauss-Khan (¡la gran esperanza blanca de los socialistas franceses!) se dedica estos días a comparecer en las televisiones públicas europeas. De la cumbre de los diarios económicos, su Olimpo natural, baja al terreno de los mortales, a las televisiones de referencia, para influir en una opinión pública amplia.

Da igual que la entrevista la solicitara el corresponsal de TVE, Lorenzo Milá, o la ofreciera el Fondo. Al margen del mérito informativo de la entrevista, lo cierto es que forma parte de una estrategia de comunicación que tanto conviene a los organismo internacionales como al gobierno. Se trata de presentar unas medidas impopulares como fruto de la imposición de una racionalidad exterior.

El FMI aprieta la soga que el gobierno terminará de cerrar.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Las lecciones (mediáticas) de las elecciones en el Reino Unido


El Partido Conservador ha ganado las elecciones del Reino Unido del 6 de mayo. Pero no ha logrado la mayoría absoluta. Los comicios han dado lugar a un «parlamento colgado». Los laboristas han perdido, pero su derrota no ha sido humillante como podía preverse hace unos meses. Y los liberal demócratas han ganado un 1% en votos, pero han perdido 5 escaños, sin romper su techo de cristal, pese haber logrado por primera vez la visibilidad mediática en una campaña.

Los resultados, como en cualquier elección, son fruto de millones de decisiones individuales motivadas por ideología, intereses, tradición, posiciones previas y cálculos oportunistas (voto útil).

En este caso han sido clave los indecisos, que, como es lógico, se mueven en el terreno del centro, entre los dos grandes partidos y en el terreno propio de los liberal demócratas. Si los liberales demócratas no han logrado traducir en votos el impacto mediático de su líder de Nick Clegg es porque han sido víctimas del voto útil. Y porque en el Reino Unido, con su sistema electoral mayoritario, un partido de opinión no puede derrotar a las maquinarias de los dos grandes partidos, excepto en el caso en que se produzca un vuelco radical de opinión o una polarización por alguna cuestión dramática.

Los conservadores no han conseguido convertirse en la alternativa esperada después de 13 años de gobierno laborista y los fiasco de Irak, la crisis económica y las meteduras de pata de Brown. De hecho sólo un 5% de los escaños han pasado de los laboristas a los conservadores, lo que en el Reino Unido se conoce como «swing.»

Como mostraba un estudio de Media Tenor (pdf) Cameron desarrolló la campaña más regular y coherente, sin los altibajos de Clegg ni la negativa valoración que los medios han hecho en general de Brown y con un sostenido liderazgo de presencia en los medios. Y lo que es más importante, todas las encuestas le daban como vencedor y todos los medios le presentaban como el «caballo ganador», un factor que puede llevar a los indecisos a sumarse al carro del vencedor. En general, Cameron fue el candidato mejor representado por  los medios.

Fuente Media Tenor

Finalmente, el resultado es que los liberales demócratas se han convertido en el partido que  garantizará la gobernabilidad y Clegg es el «hacedor de reyes». Su exigencia básica, primero a los conservadores, y si no logran un acuerdo con ellos a los laboristas, será la reforma del sistema electoral. La conclusión es que estas elecciones pueden terminar cambiando el sistema político más consolidado de Europa. Y ello se ha debido a una conjunción de circunstancias políticas y a la irrupción de los debates en televisión, sin que el uso de los nuevos medios haya tenido apenas importancia.



Reportajes y puntos de vista


Contar el mundo a través de los ojos de los demás es la esencia del reportaje. Es lo que han hecho los grandes reporteros, como nos cuentan en el libro «Seguiremos informando». Justamente, leyendo las colaboraciones de los reporteros que han recibido el Premio Cirilo Rodríguez (no todos los premiados son reporteros) he reflexionado sobre el momento en que se encuentra el reportaje, concretamente el reportaje en televisión.

El reportaje de televisión se basa en imágenes genuinas que nos muestran situaciones  y personajes arquetípicos. Los testimonios de los personajes son el elemento más potente de cualquier reportaje. El reportero no es más que el vehículo para que se expresen los personajes y se hagan visibles las situaciones. Son innumerables los grandes reportajes donde el reportero ni siquiera se hace presente, renunciado a aparecer en imagen y hasta a utilizar su propia voz como hilo del relato.

Personalmente prefiero el reportero transparente, observador discreto, si acaso testigo y nunca protagonista. No por eso dejo de admitir que es legítima la opción de narrar como testigo en primera persona. Esa es la apuesta de REC Reporteros Cuatro, dirigido por Jon Sistiaga. En su presentación, Sistiaga afirmó que «no tendremos pudor en mostrar al reportero». El programa se presenta como un intento no sólo de contar las cosas sino también de mostrar cómo se consiguen. El reportaje se complementa con un coloquio sobre la realidad objeto del reportaje.

En principio, nada que objetar a esta filosofía. Pero sí al punto de vista escogido en el primer reportaje, Baby sicarios, que se presenta como una investigación sobre el fenómeno de los niños sicarios en la ciudad colombiana de Pereira.

El testimonio de Felipe, desgarra el corazón, pero el fenómeno resulta completamente descontextualizado. ¿Qué condiciones políticas, económicas y sociales producen estos niños, víctimas y verdugos al mismo tiemp? Creo que el reportaje ni se plantea esta pregunta. Además, mostrar el rostro de estos muchachos se ha cuestionado en Colombia, con razón, porque ni la legislación colombiana ni la española permiten mostrar el rostro del un menor en estas condiciones. ¿Estaba justificado en estas circunstancias? Desde luego, el testimonio perdería dramatismo con algún tipo de veladura, pero la cuestión ya no es el derecho a la imagen, sino la protección de la dignidad y la seguridad del niño.

Otro punto de vista completamente distinto sobre Colombia es el del reportaje emitido por En Portada, «Retratos de la Colombia en guerra», en el que un reportero transparente muestra la tragedia de los desplazados por los crímenes de guerrillas, ejército y paramilitares, más de tres millones en todo el país. El sicariato infantil, es desde luego, una de las perversiones de Colombia, pero  que no se puede entender sin conocer, entre otros asuntos, las historias de estos muertos en vida que han dejado sus hogares porque sobre ellos pesa una amenaza de muerte.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

En Portada y REC Reporteros son, con sus diferencias, programas de reportajes que pretenden mostrarnos el mundo en el que vivimos desde una mirada no cotidiana. Pero hoy los grandes triunfadores son los reportajes de la cotidianidad.

Su origen está en la escuela de reporteros que ha supuesto Madrid, directo y sus secuelas. Jóvenes periodistas se han formado en el reportaje en directo de la cotidianidad, mostrando a través de entrevistas amables y sin solución de continuidad aspectos de la realidad más próxima.

Estos reporteros del directo se convirtieron un día en reporteros multimedia. Nuevamente partió el formato de Telemadrid, con Mi cámara y yo, en el que reportero manejaba directamente una cámara miniDv semiprofesional. De ese tronco han nacido los distintos «… por el mundo», Callejeros, Comando Actualidad, Report etc.

La fórmula es vernos reflejados no en los otros, sino en nosotros mismos, en nuestro vecinos, en los que son como nosotros. O en el desmadre de la noche o de los barrios marginales, tan próximos y tan ajenos…

Desde un punto de vista técnico, el reportero se convierte en camarógrafo o si éste existe utiliza estas cámara ligeras con profusión de movimientos mareantes para dar un supuesto dinamismo. Lo peor es el sonido, hasta el punto de que a menudo tiene que subtitularse. Y la concepción visual deja en segundo término a la imagen, con un protagonismo de la palabra, que se  edita sin pausas, en un discurso continuo y agobiante.

Estos reportajes de la cotidianidad están más cerca del entretenimiento que del periodismo, pero no por eso dejan de mostrarnos otra cara de nuestra vida que a veces preferimos ignorar. Veremos a ver lo que dura el boom. Personalmente no me parecen mal, siempre que no suplanten a los grandes reportajes. Peor opinión tengo de programas como 21 Días, donde un reality show se oculta bajo la forma de un reportaje.

Son puntos de vista distintos de escrutar la realidad. Espero que la mirada cotidiana o la mirada dramática no anulen a la mirada global contextualizada.

Reporteros: seguiremos informando


«Seguiremos informando» es el título del libro (Los libros de la Catarata) que conmemora los 25 años de los premios Cirilo Rodríguez. Desde hace un cuarto  de siglo la Asociación de la Prensa de Segovia concede este galardón al mejor trabajo de periodismo internacional del año, en recuerdo de la memoria de Cirilo Rodríguez, histórico corresponsal de RNE, prematuramente desaparecido. Ahora, el libro y un DVD (Vídeo, introducir «Cirilo Rodríguez en el buscador de la parte inferior) recopila trabajos de los premiados y una semblanza de cada uno.

He conocido el libro un poco tarde por uno de los premiados, Evaristo Canete, uno de los grandes reporteros gráficos de la televisión española. Canete, junto con José Luis Márquez, son los dos únicos camarógrafos galardonados. Por cierto, espeluznante el relato que hace Márquez de la matanza de Tiananmen, de la que fue testigo.

Escoger ese título «Seguiremos informando» es hoy todo un ejercicio de resistencia.

La información internacional siempre ha estado preterida por otras materias que «venden más», como se encargan de recordar varios de los premiados. Pese a ello, ningún medio podía permitirse el lujo de ignorar lo que pasaba en el mundo y para ello mantenía una red de cobertura, más o menos amplia y potente. Además, los profesionales de la información internacional constituían una élite del periodismo, con una visión superadora de los planteamientos de sacristía.

Hoy, la información internacional se diluye en la información glocal, esto es, información puramente local se convierte en un espectáculo universal. Además, corresponsales y enviados especiales son sustituidos por jóvenes periodistas que rastrena la Red en busca de estos acontecimientos locales impactantes con un potencial de convertirse en espectáculo. Nunca como en este mundo global nuestra mirada ha sido más corta de miras.

Los reporteros, sobrevivirán y nos seguirán mostrando el mundo, nos dicen los periodistas que componen el libro. Sobrevivirán, como nos recuerda Gervasio Sánchez citando a Camus, si comprenden que «no podemos escapar del dolor común y que nuestra justificación, si hay alguna, es hablar mientras podamos en nombre de los que no pueden». Pervivirán, nos dice Guillermo Altares, si «son capaces de sobrevivir en los mundos hostiles en los que se forjan los grandes reportajes y deberán conseguir que haya química con adolescentes criados en el trepidante mundo de los chats y los videojuegos, porque ellos serán sus lectores».

La entrada ya es demasiado larga, así que dejo para otro momento una reflexión sobre los nuevos formatos de reportajes en televisión. Dejo aquí la noticia (flojita) del libro en TVE, pero que nos permite escuchar a dos maestros, Canete y Enrique Meneses.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Elecciones británicas: entre la televisión y campaña puerta a puerta


La campaña electoral en el Reino Unido se mueve entre una campaña de imagen y una campaña tradicional.

Por supuesto que desde hacer muchas décadas la televisión es, como en todas partes, también en el Reino Unido, un factor decisivo para construir la imagen de los líderes, establecer la agenda e influir en las actitudes de los votantes. La novedad de esta campaña reside en los tres debates electorales, cuyo efecto más destacado ha sido hacer visible al candidato liberal demócrata, Nick Clegg.

Como muestra un nuevo estudio de Media Tenor (pdf) Clegg ha sido el candidato cuyas declaraciones han sido recogidas más por los informativos de BBC e ITV, lo que ya de por sí es un hecho revolucionario e indica que los medios consideran por primera vez que los liberales demócratas tienen posibilidades si no de ganar, sí de influir decisivamente el futuro gobierno.

Fuente Media Tenor

Pero la notoriedad mediática ha convertido a Clegg en un «político normal», sometido al escrutinio de sus contrincantes y de los medios. Así que su grado de aceptación ha pasado de un 60% después del primer debate, a un 20% dos semanas después (siempre según los datos de Media Tenor).

Pero no todo es televisión; el trabajo puerta a puerta de los candidatos es decisivo.

Los dos grandes partidos tienen potentes maquinarias electorales, pero los candidatos locales se apoyan en su propia organización y hacen un trabajo de captación directa del voto que es decisiva. Ello es posible por el sistema mayoritario de distritos uninominales cuyo electorado es perfectamente conocido y diría que hasta controlable. Cualquiera que se haya dirigido a un colegio electoral se habrá encontrado con delegados de los partidos (con su característica escarapela) que controla lista en mano si «sus electores» votan.

Los asesores de comunicación (spin doctors) no tienen más remedio que adaptar mediáticamente para sus líderes este modo de hacer campaña. Entonces la campaña puerta se convierte en un media event escenificado para mayor lucimiento del candidato. Pero, ay, a veces el elector sale respondón y el candidato se pone faltón. Es lo que ha ocurrido a Gordon Brown, cuando una votante laborista le ha cuestionado determinadas políticas laboristas. El micrófono indiscreto ha captado el chorreo a los asesores y el calificativo de intolerante a la señora. Brown, abochornado, ha tenido que pedirla disculpas personalmente como un «pecador penitente».

Un nuevo fiasco más no habrá hundido mucho más a Brown, de los que son conocidos sus modos irascibles y su poca empatía con el público. Más daño le puede hacer Cameron la crítica del padre de un niño con espina bífida a su política de crear escuelas especiales para estos alumnos. Y el daño puede venir porque cuestiona su imagen como modernizador y representante de los intereses de la clase media.

Evidentemente el trabajo puerta a puerta tiene menos influencia en los núcleos de las grandes ciudades y entre los más jóvenes. Clegg tendrá que convencer a estos jóvenes y a los aún indecisos de que votando a los liberal demócratas no se producirá un bloqueo del parlamento ni se favorece a unos agotados laboristas. Su última oportunidad, el debate de esta noche en la BBC.

(Por cierto, los «nuevos medios» están desaparecidos de esta campaña)

La banalización de la violencia


Hemos visto hasta la saciedad la cogida de José Tomás, a velocidad normal, ralentizada, otra vez a su velocidad. ¿Alguien ha advertido que «la dureza de las imágenes puede dañar su sensibilidad»?

No estoy muy seguro de que esa advertencia, cláusula de estilo obligada por las normas deontológicas o de buena práctica, tenga verdadera utilidad y no sea un reclamo para atraer una mirada morbosa. Pero si hay que hacerla, este es un caso de libro. ¿O es que ese aviso sólo se aplica a la violencia del terrorismo, las guerras o las revueltas? ¿O es que la «fiesta nacional» todo lo justifica y los niños deben de asumir como natural la sangre y la tragedia?.

Otra forma de banalizar la violencia es convertirla en espectáculo. También hoy tenemos un ejemplo en todas las televisiones. Bronca gigantesca en la Rada, el parlamento de Ucrania. Gran regodeo en esos parlamentarios que se lanzan huevos o se tiran de los pelos.  Nos gusta ver y resaltar como lo que debiera ser foro de diálogo y deliberación se convierte campo de batalla. ¿Y cuál es la causa de la violencia? Al final, una pequeña referencia a que todo se debía por el acuerdo entre los presidentes de Rusia y Ucrania para prolongar la presencia de la flota rusa en sus bases de la península de Crimea. Ni un informe, ni una crónica de corresponsal mostrando la trascendencia del acuerdo y sus consecuencia para los dos países.

Hoy la tele ha vuelto a ser la caja tonta e irrespetuosa.

Pluralismo y subsidios


La subvención a un diario ultraderechista pone en cuestión la política de subsidios a la prensa de Suecia.

Me refería aquí hace un par de días a la propuesta de la Federación Europea de Periodistas de subvencionar el periodismo como un bien público. Suecia es uno de los pocos países donde todavía se mantienen las subvenciones a la prensa, que fuero comunes en Europa hasta hace 20 años.

La polémica ha estallado al conceder el Consejo independiente responsable de las subvenciones un subsidio de unos 300.000 € al diario ultraderechista Nationell Idag. El Consejo se defiende asegurando que el diario cumple con los requisitos objetivos exigidos: tirada, porcentaje de financiación por suscriptores y publicación de al menos mil metros de columnas de material informativo diario. Una de las componentes del Consejo ha dimitido y la Ministra de Cultura ha propuesto reformar el sistema.

El sistema de subvenciones intenta promover el pluralismo externo, esto es, que en un determinado ecosistema informativa haya el mayor número posible de voces diversas, o, dicho en términos del liberalismo norteamericano, que todos tengan la posibilidad de hacerse presentes en el «libre mercado de las ideas». Una de las maneras de garantizar el pluralismo externo es establecer normas anticoncentración; la otra es subvencionar el pluralismo.

El caso plantea algunas cuestiones al sistema de subvenciones públicas:

– En la época de la comunicación interactiva ¿tiene toda opción ideológica derecho a mantener un diario en papel y a recibir subvenciones para ello?

– ¿Puede subvencionarse con dinero público a los enemigos del pluralismo para lograr un mayor pluralismo?

– Si los requisitos no son puramente objetivos y se entra en la evaluación de la ideología ¿no se convertirán estas subvenciones en una herramienta de control político?

La vergüenza del siglo XX


El siglo XX ocupa un alto puesto en la historia de la infamia. Dos guerras mundiales, decenas de guerras locales y una docena de genocidios, cuyo paradigma es el desarrollado por las nazis contra los judíos y otras minorías. Pero también el siglo XX ha sido capaz de elevar la conciencia moral que siempre ha condenado estos crímenes masivos y execrables a la categoría de delitos imprescriptibles, perseguibles en cualquier jurisdicción.

De nuevo, Francisco Rodríguez Pastoriza me hace el honor de permitirme difundir en el blog sus colaboraciones  en el Faro de Vigo sobre dos obras que arrojan luz sobre la barbarie.

Las obras comentadas son  El Tercer Reich y los judíos de Saul Friedländer, y el ingente documental Shoah de Claude Lanzmann, que cumple ahora un cuarto de siglo.

Copio a continuación ambos textos.

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Un exhaustivo y minucioso estudio sobre el Holocausto revela los crímenes más horribles del nazismo y revisa el papel de la sociedad alemana y de las iglesias cristianas durante el holocausto

LA VERGÜENZA DEL SIGLO XX

FRANCISCO R. PASTORIZA (*)

A medida que el lector se va adentrando en los dos volúmenes del libro de Saul Friedländer El Tercer Reich y los judíos (I. Los años de persecución y II. Los años de exterminio. Galaxia Gutenberg) se hace cada vez con más frecuencia la misma pregunta: ¿cómo pudo ser posible?. Desde la perspectiva de nuestros días, a pesar de conocidos genocidios posteriores como los de Camboya, a nuestra conciencia le cuesta aceptar que haya podido haberse producido algo tan brutalmente demencial como el holocausto judío, en una sociedad, además, que en aquellos años estaba en la vanguardia de la cultura y la educación europeas.

Friedländer, que ganó el Pulitzer con esta obra, nació en 1932 hijo de judíos checos asesinados en Auschwitz. Refugiado en un seminario católico de Francia, a punto de ser ordenado sacerdote descubrió sus orígenes, y desde entonces se ha dedicado a investigar los crímenes del nazismo.

EL HUEVO DE LA SERPIENTE

Desde antes de la llegada de Adolf Hitler al poder en 1933, en la sociedad alemana se venían produciendo extraños comportamientos en relación con la minoría judía del país. El control de una parte del comercio y de la riqueza de Alemania por los judíos y la ocupación de puestos destacados en el mundo de la educación, el arte y la cultura, provocaban en la población aria una cierta actitud de desconfianza alimentada por el irredentismo territorial a consecuencia de la primera guerra mundial, la propaganda de los partidos políticos de la derecha y la crisis económica derivada del ‘crack’ del 29. Una de las tesis de este trabajo se basa en la culpabilidad, sólo parcialmente asumida, de una sociedad que aún cuando no alentaba los crímenes del nazismo, hacía oídos sordos o desviaba la vista de los terribles acontecimientos que se estaban produciendo abiertamente.

Las políticas nazis contra los judíos que el partido nacionalsocialista incluía en su programa no eran muy distintas a las medidas antisemitas defendidas por los conservadores alemanes desde varias décadas antes de la ascensión de Hitler al poder. La revolución bolchevique, cuya inspiración Hitler siempre atribuyó a los judíos, no hizo sino añadir leña al fuego del antisemitismo de la derecha. Así que cuando después de 1933 comenzaron a dictarse leyes explícitas contra los judíos, una mayoría de alemanes no se opuso a la privación de derechos ni a su segregación.

Las primeras medidas antijudías tomadas por el régimen nazi fueron contra la cultura y el arte. Se prohibió a los músicos judíos dirigir o interpretar conciertos para auditorios arios. Wagner, Richard Strauss, Beethoven y Mozart tampoco podían interpretarse para la comunidad judía. Las obras de Artur Schnabel, Yehudi Menuhim, Arnold Schoenberg o Kurt Weil no se oían ni en la radio. Los oratorios del Antiguo Testamento de Händel cambiaron sus títulos (‘Judas Macabeo’ se convirtió en ‘El mariscal de campo: un drama de guerra’) y del Réquiem de Mozart desaparecieron ‘Dios de Sion’ y ‘Sabbat’. A los escritores se les exigió una manifestación pública de correcta actitud ‘nacional cultural’, al tiempo que se organizaban actos públicos de quema de libros (en Berlín se quemaron más de 20 mil libros en una sola tarde) . Ocho mil escritores, artistas, músicos e intérpretes judíos de todo tipo fueron expulsados de la vida cultural alemana junto con sus empleados y agentes. Ni siquiera se libraron Einstein, Max Reinhardt o Lieberman (Thomas Mann tardaría aún tres años en aceptar la tragedia que supuso el nazismo). El monumento a Heine en Frankfurt fue retirado por orden del Gobierno y se cambiaron los nombres judíos de calles y plazas. Se prohibieron las obras de Schiller y Goethe. Profesores y ayudantes de origen y creencias judías fueron expulsados de las universidades después de llevarse a cabo purgas entre el personal docente, y se prohibió a los alumnos judíos obtener el doctorado. Los niños alemanes fueron expulsados de las escuelas. La prensa judía fue prohibida. Después vino el acoso a los juristas, sacados a rastras de despachos y tribunales; a los médicos, a los que se prohibió ejercer su profesión en pacientes arios; a los funcionarios de todos los niveles. Se prohibió a los judíos poseer granjas, dedicarse a la agricultura y alquilar puestos en los mercados de las ciudades. Pronto comenzó a prohibírseles la utilización de instalaciones deportivas y la entrada a las piscinas públicas, y en algunas ciudades tenían cerrado el acceso a los cines y a guarderías y asilos de ancianos. En noviembre de 1938 los judíos ya habían quedado excluidos del sistema general de ayudas sociales. En las ciudades alemanas comenzaron a producirse disturbios antijudíos fomentados desde el poder. A plena luz del día las tiendas eran rociadas con ácido, sus puertas pintadas con insultos y sus escaparates destrozados. Los propietarios y empleados, golpeados (a veces también los clientes). Estas manifestaciones tuvieron su punto culminante durante el 9 y 10 de noviembre de 1938 durante la llamada Noche de los Cristales  Rotos, en la que se destrozaron 7.500 negocios y fueron quemadas 267 sinagogas en todo el país (por cierto, los judíos fueron obligados a demoler las sinagogas dañadas, corriendo los gastos a su costa). Las restricciones de créditos por parte de los bancos y el boicot a sus negocios obligaban a los judíos a venderlos a precios de saldo; también los objetos y obras de arte, los documentos históricos y los libros. Todo esto ante la mirada de una sociedad que si bien en privado condenaba los actos de violencia antijudía, nunca se organizó para protestar contra la barbarie nazi: ningún grupo social, ninguna comunidad religiosa, ninguna institución escolar o asociación profesional de Alemania o del resto de Europa declaró su solidaridad con los judíos (II. 25).

El antisemitismo inició una fuerte y rápida expansión por Europa. En Francia, escritores como Bernanos, Maurras, Drieu La Rochelle, Blanchot y Celine instigaban la persecución a los judíos desde publicaciones de la derecha. En Polonia, con un 10% de población judía, los sentimientos antisemitas, de carácter religioso, se veían reforzados por el supuesto control judío de profesiones y sectores económicos clave. En Viena la crueldad de la persecución sobrepasó a la del Reich, con espectáculos públicos de degradación, palizas y batidas, y robos de bienes, dinero, joyas, muebles, viviendas y negocios. Rumanía, Hungría, Ucrania, Bielorrusia y los Países bálticos vieron crecer en su seno el antisemitismo y celebraron la persecución a los judíos. La guerra aún no había comenzado.

GUETOS Y DEPORTACIONES

La otra denuncia que hace Friedländer en esta obra es la de la pasividad de las iglesias cristianas europeas (católica y protestante) ante la persecución a los judíos, exceptuando manifestaciones personales y de grupos minoritarios (en Francia, Algunos obispos incluso apoyaron abiertamente las medidas antijudías. II.174). Friedländer percibe en la actitud de la Iglesia católica un antisemitismo moderado, sobre todo porque algunas víctimas eran judíos conversos. Cuando se tomaron las primeras medidas, ningún obispo, ni dignatario de ninguna iglesia, ningún sínodo hizo declaración abierta alguna contra la persecución de los judíos en Alemania (I.68). La iglesia evangélica llegó a exigir el retiro forzoso de pastores de origen judío o casados con mujeres judías y publicó un Nuevo Testamento desjudaizado. El autor denuncia también el silencio de Pio XII y su decisión de retirar la encíclica Humani Generis Unitas, en la que su predecesor criticaba el régimen nazi y sus teorías raciales, aun sin condenar el antisemitismo. El temor ante la fuerza que estaba adquiriendo el movimiento bolchevique en Rusia, que aumentó tras la caída de Mussolini, se señala como una de las causas de la ambigua postura del Papa. Esta preocupación del Vaticano era perfectamente conocida por Hitler, que se aprovechaba de la situación del Papa: sólo le queda una elección: el nacionalsocialismo o el bolchevismo, escribió Goebbels en su diario.

Iniciada la guerra, el nazismo se propuso el exterminio total de los judíos. La persecución se extendió a Dinamarca, Noruega, Holanda, Bélgica y Francia, donde se organizaron pogromos contra los judíos, y a los países del Este europeo que Alemania iba ocupando y en los que se llevaban a cabo asesinatos masivos de miles de judíos, enterrados en gigantescas fosas comunes. Se dictaron nuevas medidas, como la obligación de llevar un brazalete identificativo, una estrella amarilla pegada a la ropa, la de entregar los aparatos de radio, las máquinas de escribir, los prismáticos y las bicicletas, la de hacer las compras de 8.00 a 9.30 de la mañana (no podían comprar productos como carne, verduras o chocolate). Se establecieron campos de trabajo y guetos para concentrarlos y facilitar su deportación, como los de Varsovia y Lodz, donde la aglomeración y las condiciones de hambre, frío e insalubridad provocaban la muerte de decenas de judíos diariamente: la tasa mensual de muertes en el gueto se estabilizó en torno a las 5.500 personas (II.335) El 12 de noviembre de 1941 Himmler ordenó a Friedrich Jeckeln que asesinara a los 30.000 judíos del gueto de Riga y …seguía preocupado por el fuerte stress que a sus hombres imponían esos asesinatos en masa (II.357-358). En el gueto de Lublin el exterminio fue total. En 1939 comenzaron las deportaciones de judíos de Austria y Polonia a los campos de concentración de Buchenwald, Mauthausen y Auschwitz, en trenes destinados al transporte de animales y mercancías, en unas condiciones que provocaban la muerte de un elevado número de prisioneros durante el trayecto. A su llegada a los campos eran asesinados. Sus casas, sus granjas y sus negocios fueron ocupados por arios.

LA SOLUCIÓN FINAL

Ya antes de la guerra, los dirigentes nazis estaban convencidos de que el problema judío no se iba a solucionar con simples “arreglos prácticos” sino que era necesario algo infinitamente más radical si se quería cumplir con la voluntad de Hitler de que los judíos debían desaparecer de Europa. Se barajaron planes como el dejar morir de hambre a los residentes en los guetos y campos de trabajo (en buena medida, como hemos visto, se cumplieron). A partir de 1941 los nazis comenzaron a pensar seriamente en lo que llamaron Solución Final, es decir, el exterminio total de los judíos de Europa. En un solo día, el 29 de septiembre de ese año, los alemanes mataron a tiros a 33.700 judíos de Kiev en el barranco de Babi Yar. En Ucrania, Lituania, Rumanía, Yugoslavia y Hungría se llevaron a cabo operaciones similares. Para acelerar el exterminio se utilizaron camiones con gas capaces de asfixiar a cientos de judíos en pocos minutos, y en los campos comenzaron a funcionar las cámaras de gas, con capacidad para miles de personas. Hambrunas, fusilamientos masivos, camiones y cámaras de gas exterminaban a cientos de miles de judíos diariamente. A medida que se iban produciendo reveses en el frente del Este, Hitler acentuaba los métodos para el exterminio con la multiplicación de las Aktion en las que se asesinaba a decenas de miles de judíos. 1942 fue el año en el que la ofensiva alemana contra los judíos alcanzó su punto culminante. La Solución Final debía estar completada antes del 31 de diciembre de ese año. Para este objetivo se instalaron en Treblinka cámaras de gas capaces de hacerse cargo de las 18.000 personas que llegaban diariamente a ese campo (de julio a agosto fueron gaseados 312.000 judíos aquí). En Auschwitz  sólo quedaron con vida 200.000 de alrededor de 1.300.000 judíos. En Belzec habían sido exterminados 434.000 y unos 100.00 en Sobibor. En 1943 ya habían muerto dos millones y medio. Al final de la guerra habían sido asesinados entre cinco y seis millones. frpastoriza@wanadoo.es

(*) Profesor de la Universidad Complutense de Madrid

25 AÑOS DE ‘SHOAH’

F.R.P.

En 1985 el realizador francés Claude Lanzmann rodó Shoah, uno de los mejores documentales de la historia del cine y el mayor testimonio filmado sobre el holocausto, fruto de los más de diez años de investigación que Lanzmann dedicó a investigar el exterminio de los judíos. Debido sobre todo a su larga duración (más de 9 horas y media), nunca había tenido la ocasión de ver esta obra en su totalidad (en nuestro país pocas salas de cine se arriesgaron a proyectarla y únicamente TVE llegó a emitirla –no sé si completa- en alguna ocasión). Ahora, gracias a su publicación en DVD (existen interesantes ofertas en Internet) ya es posible organizar un visionado cómodo y a plazos a voluntad del consumidor. El resultado es uno de los documentos más dramáticos sobre el holocausto judío. Que nadie espere ver imágenes de prisioneros, campos de concentración, cadáveres de víctimas y restos de la masacre, esas imágenes que siguen conmoviendo al mundo cada vez que se proyectan o se emiten. Las imágenes de esta película son las de los escenarios donde ocurrieron los crímenes, o lo que queda de ellos, surcados continuamente por los trenes que evocan el traslado de los cientos de miles de víctimas. El documental se basa en declaraciones de personas de alguna manera relacionadas con el exterminio: supervivientes, testigos alemanes, polacos, ucranianos, soldados y oficiales de las SS, historiadores, familiares… Sus voces se escuchan con el estremecimiento que provoca el testimonio de las víctimas y los verdugos del horror. Algunos tienen que interrumpir sus declaraciones al no poder contener la emoción y las lágrimas que les provocan los recuerdos. Si obras como La lista de Schlinder de Spielberg o El tren de la vida, de Radu Mihaileanu, aún desde la ficción, son desgarradores gritos cinematográficos de una tragedia inexplicable, Shoah es el horror mismo, el drama hecho testigo documental de unos acontecimientos que avergüenzan a la humanidad. Ahora que se cumplen 65 años del final de la guerra y de la liberación de los campos de concentración y exterminio, que acaban de celebrarse en Buchenwald, ahora que quedan ya pocos testigos vivos de la masacre, no está de más recordar la ignominia que supuso para todo un pueblo la locura de un régimen político.

Subvencionar el periodismo como un «bien público»


Los sindicatos y asociaciones que organizan, representan y defienden a los periodistas europeos piden que la Unión Europea considere subvencionar el periodismo como un bien público esencial para la democracia, del mismo que se financian con dinero público la ópera, el ballet o los museos.

Esta es la propuesta más llamativa de la Asamblea que la Federación Europea de Periodistas  (EFJ) ha celebrado en Estambul.

La EFJ realiza un sombrío diagnóstico de la situación del periodismo en nuestro continente. El periodismo ha entrado en una espiral de decadencia alimentada por una mezcla tóxica de despidos, trabajo precario y desprecio de las normas éticas. Los recortes económicos han afectado sobre todo a la calidad del periodismo: menos periodismo de investigación, menos controles editoriales, menos especialización, menos cobertura internacional y más famoseo.

Los sindicatos y asociaciones se platean un trabajo de presión sobre las instituciones de la Unión Europea para que la protección del periodismo sea una de las prioridades de la agenda comunitaria. Se trata de abrir un debate, tanto a nivel nacional como comunitario, sobre el papel del periodismo como esencial para la democracia.

Y dentro de esa campaña tratan de convencer a los legisladores de que consideren las subvenciones como compatibles con las normas europeas. Esta financiación pública tendría que respetar estas condiciones:

– Preservar la independencia editorial.

– Promover un periodismo ético.

Estoy seguro que los propietarios y los editores europeos podrían apoyar las subvenciones públicas y la primera condición, la independencia editorial, entendida como un poder soberano que ellos sólo disfrutan. En cuanto aparecieran otras condiciones, como por ejemplo, no efectuar despidos, terminar con la precariedad, no intentar suplantar con los contenidos del público la información profesional y, sobre todo, aceptar el pluralismo interno, el pluralismo en la redacciones… entonces, estoy seguro, mentarían el fantasma de Hugo Chávez y el intervencionismo gubernamental.

Los tiempos no son buenos para competir por el dinero público. Personalmente, no estoy a favor de los cheques en blanco. Quizá esa financiación pública no tendría que ir a las empresas comerciales sino a constituir fundaciones que pudieran crear nuevos medios (por ejemplo locales) y a financiar determinados trabajos o tareas  como el periodismo de investigación, la formación de los periodistas o la cobertura de asuntos ignorados por los grandes medios.