La financiación de la radiotelevisión pública francesa avalada por el Tribunal Europeo de Justicia


El caso francés

El 1 de julio el Tibunal Europeo de Justicia ha validado el nuevo sistema de financiación del servicio público de la radiotelevisión francesa, basado en sustituir (por el momento parcialmente) los ingresos publicitarios por tasas sobre los ingresos publicitarios de las televisiones privadas y sobre los ingresos de los operadores de telecomunicaciones (Sentencia T-568,573-08).

El Tribunal considera conforme al derecho comunitario este sistema y la decisión de la Comisión Europea que lo aprobaba, contestada por M6 y TF1, por cierto los grandes beneficiarios del mercado publicitario abandonado por France Télévision. El meollo de la sentencia reside en que los ingresos previstos por esta nuevas tasas quedan por debajo de los costes del servicio público, en los términos definidos por la República Francesa. Recordemos que conforme al Protocolo Adicional del Tratado de Amsterdam, cada Estado puede financiar el servicio público, con la extensión con la que le haya definido, siempre que esta financiación sea proporcional a las obligaciones públicas asumidas y no distorsione el mercado. La sentencia falla que el nuevo sistema de financiación cumple estas condiciones.

El caso español

Sabido es que el nuevo sistema de financiación de RTVE (Ley 8/2009, de 28 de agosto, de financiación de la Corporación RTVE) está inspirado en el francés y, por tanto, a primera vista, parece salir reafirmado con la sentencia. Pero hay que recordar que el esquema español -a diferencia del francés- todavía está sujeto a examen de la Comisión Europea y que la sentencia se ha pronunciado sobre la legalidad de la financiación estatal y su montante, pero no sobre el origen de esa financiación y las nuevas tasas establecidas. Este último es el terreno de confrontación jurídica escogido por las teléfonicas españolas, que se consideran ilegitimamente obligadas a subvenir a la financiación del servicio público de la radio y la televisión.

Las espadas siguen en alto.

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Subvencionar el periodismo como un “bien público”


Los sindicatos y asociaciones que organizan, representan y defienden a los periodistas europeos piden que la Unión Europea considere subvencionar el periodismo como un bien público esencial para la democracia, del mismo que se financian con dinero público la ópera, el ballet o los museos.

Esta es la propuesta más llamativa de la Asamblea que la Federación Europea de Periodistas  (EFJ) ha celebrado en Estambul.

La EFJ realiza un sombrío diagnóstico de la situación del periodismo en nuestro continente. El periodismo ha entrado en una espiral de decadencia alimentada por una mezcla tóxica de despidos, trabajo precario y desprecio de las normas éticas. Los recortes económicos han afectado sobre todo a la calidad del periodismo: menos periodismo de investigación, menos controles editoriales, menos especialización, menos cobertura internacional y más famoseo.

Los sindicatos y asociaciones se platean un trabajo de presión sobre las instituciones de la Unión Europea para que la protección del periodismo sea una de las prioridades de la agenda comunitaria. Se trata de abrir un debate, tanto a nivel nacional como comunitario, sobre el papel del periodismo como esencial para la democracia.

Y dentro de esa campaña tratan de convencer a los legisladores de que consideren las subvenciones como compatibles con las normas europeas. Esta financiación pública tendría que respetar estas condiciones:

– Preservar la independencia editorial.

– Promover un periodismo ético.

Estoy seguro que los propietarios y los editores europeos podrían apoyar las subvenciones públicas y la primera condición, la independencia editorial, entendida como un poder soberano que ellos sólo disfrutan. En cuanto aparecieran otras condiciones, como por ejemplo, no efectuar despidos, terminar con la precariedad, no intentar suplantar con los contenidos del público la información profesional y, sobre todo, aceptar el pluralismo interno, el pluralismo en la redacciones… entonces, estoy seguro, mentarían el fantasma de Hugo Chávez y el intervencionismo gubernamental.

Los tiempos no son buenos para competir por el dinero público. Personalmente, no estoy a favor de los cheques en blanco. Quizá esa financiación pública no tendría que ir a las empresas comerciales sino a constituir fundaciones que pudieran crear nuevos medios (por ejemplo locales) y a financiar determinados trabajos o tareas  como el periodismo de investigación, la formación de los periodistas o la cobertura de asuntos ignorados por los grandes medios.

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