Lee mis labios: el problema es la degradación del empleo


Primero una explicación sobre el título.  Read my lips: no taxes es una famosa frase de George Bush padre ante la Convención Republicana de 1988 que le eligió como candidato presidencial. Esa promesa de no subir impuestos tuvo un enorme impacto en la campaña, pero Bush, como suele ocurrir, tuvo que incumplir su promesa y subió impuestos en 1990, y la frasecita se convirtió en un boomeran en la campaña de 1992 que llevó a la presidencia a Clinton.

La frase me vino a la memoria cuando recibí el texto de Jesús Martínez sobre desfases de audio y vídeo, que reproduzco a continuación. Lamentablemente, cada vez son más frecuentes las desincronías de audio y vídeo en las emisiones de la televisión digital. Uno pudiera pensar que es una fatalidad tecnológica propia de la TDT, pero no, Jesús, nos demuestra que se trata de desidia a la hora de aplicar correctamente los procedimientos técnicos. Así que cuando veamos que los labios de un presentador o un reportero se mueven sin sincronía con su sonido recordemos el motivo: la degradación del empleo en las televisiones españolas.

Jesús Martínez Barbero es profesor de Tecnología Multimedia en la UPM, fue director técnico de Antena 3 y anteriormente desempeñó distintas responsabilidade en RTVE. Esta es su aportación a Periodismo Global para mejorar nuestra cultura técnica.

Cada vez que veo la tele me lleno de estupor con la creciente  asincronía entre el vídeo/audio con la que nos deleitan las cadenas de televisión. Es difícil ver un presentador con su audio síncrono, que no haya diferencia entre los movimientos labiales y el sonido que se escucha. Se conocen las bases por las que existe dicha asincronía y las herramientas para corregir dicho desfase, entonces ¿Por qué no se soluciona en las producciones?. En los últimos tiempos se ha visto una degradación no solo en la calidad de la señal, también en los contenidos y en las basuras que inundan nuestra TDT.

Cada cadena tiene su propio modelo de fracaso en el control de su emisión. Los factores que pueden afectar tienen mucho que ver con las últimas tendencias en la gestión; la externalización a empresas de bajo coste y la inexperiencia de trabajadores más baratos que otros de más experiencia. Desde un punto de vista simplista, para que el proceso de externalización de una producción pueda ser económicamente viable, la empresa que presta los servicios ha de usar menos personal y de menor cualificación técnica que la existente. Otra forma de bajar los gastos es despedir personal de amplia experiencia y contratar mano de obra menos cualificada y más barata para el control de los equipos. Al final se está más pendiente de la evolución de caja que de la salida de la propia emisión.

Uno de los principales factores de la asincronía entre audio y vídeo, ha sido la digitalización de la producción de contenidos. Mientras que en los equipos analógicos se va tratando loa señal de imagen según va llegando, en los equipos digitales se almacena el cuadro completo para tratar la imagen y después transmitir dicho cuadro. Pongamos un ejemplo; cuando en un codificador llega el audio y el vídeo, estos dos elementos se separan y mientras el audio se va digitalizando de forma instantánea, en el caso del  vídeo se almacena un cuadro completo para su codificación (en el mejor de los casos, puesto que suelen ser varios cuadros), obteniendo un retardo de 20 milisegundos para el caso de 50 imágenes por segundo o de 40 milisegundos para 25 imágenes por segundo. Si conocemos el retardo en un equipo, es fácil retardar el sonido el mismo tiempo que se retrasa el vídeo, de esta forma se mantiene síncrono el audio y el vídeo.

El retardo de una etapa es impredecible cuando entran en escena equipos que su retardo está en función de la forma de operar, como puedan ser los mezcladores de vídeo en los que el retardo introducido puede variar desde un cuadro hasta el número de bancos de efecto que tenga el mezclador. Este es el ejemplo clásico de un estudio de producción y lo que se suele realizar es poner un retardo fijo de cuadro y medio de forma que no se note el retardo se trabaje en el banco de efectos que el operador trabaje.  Si no se realizan estos retardos en los estudios, el retardo general de una producción es la suma de los retardos en cada una de las fases. Si tenemos dos estudios trabajando en cadena sin ajustar los retardos, no se nota la diferencia en cada estudio, pero si se notará en las señales que atraviesen los dos estudios.

Hay métodos de ajuste automático, el método más común es el estudio de la imagen y e ajuste del audio dependiendo de los movimientos de los labios. Plantea varios problemas en el caso de multilenguaje y no se suele utilizar en centros de producción. Hay una patente española que consiste en la inserción de cierto tipo de datos del audio dentro de la imagen y con el reconocimiento de dichos datos en la imagen se puede retrasar el audio, este caso necesita procesar menos información puesto que solo procesa el audio y no el vídeo y se puede justar en cualquier fase de la producción.

Aparte de todos estos ajustes, habría que hacer un ajuste de los retardos de los audios de todas las señales de entrada a los estudios. Cuando se trabajaba con señales analógicas había que sincronizar la señal de vídeo de todas las señales de entrada del estudio. Ahora habría que hacer lo mismo con el retardo del audio y ajustarlo en cada una de las entradas. La forma más sencilla es el uso de claquetas de forma que se pueda ajustar toda la cadena, eso sí, es necesario una cierta dedicación.

 

La credibilidad y la viabilidad de RTVE y el plan Citizen


El retorno a un presidente nombrado por el gobierno (mayoría absoluta parlamentaria mediante) ha sido un duro golpe a la independencia de RTVE. En los próximos meses se juega la credibilidad y la viabilidad del servicio público estatal de la radio y la televisión.

CREDIBILIDAD

González-Echenique carece de legitimidad de origen, aunque está por ver si conquistará una legitimidad de ejercicio respetando la neutralidad informativa y desarrollando las misiones de servicio público que la Ley 17/2006 y la Ley General de la Comunicación Audiovisual atribuyen a la Corporación.

Me parece muy bien que el PSOE impugne ante el Constitucional el Decreto-Ley, pero creo que es incoherente renunciar a un consjero, mientras se mantiene otro, por muy distintos que sean sus origenes de nombramiento. Al Partido Socialista le pediría que no realizara una desligitimación de raíz de TVE y RNE, al menos hasta que veamos por donde van las cosas. Por favor, que no se juege a «cuanto peor, mejor».

Un test para la credibilidad será el nombramiento de los directores de informativos. Primero por los nombres que se propongan. Profesionales con el perfil del nuevo director de EFE indicarían la voluntad palpable de controlar la información. En segundo lugar, no menos importante es respetar los procedimientos establecidos para estos nombramientos por el Estatuto de Informativos.

El director de la respectiva sociedad comunicará a los consejos la propuesta de nombramiento del director de los servicios informativos. Los consejos darán un informe no vinculante en el plazo de siete días y podrán previamente convocar un  referendum. El Consejo de Informativos de TVE ya ha anunciado que piensa convocar esta consulta y ha puesto en marcha una aplicación informática para su rápida realización. Si las nuevas direcciones ignoraran u obstaculiazaran estos procedimientos violarían la ley, pues el Estatuto, pacto entre el Consejo de Administración y los informadores, deriva su fuerza normativa de la Ley 17/2006.

VIABILIDAD EMPRESARIAL

El perfil de González-Echenique apunta fundamentalmente al control de las cuentas. La situación empresarial no puede ser más caótica tras el recorte de 200 m. de € que prácticamente ha supuesto suspender la producción y emitir programas de coste cero.

Para la viabilidad empresarial es decisivo resolver la financiación, formalizar un contrato programa y establecer un plan estratégico.

Si como se teme el Tribunal Europeo declara la tasa a las telecos como contraria al derecho comunitario será necesario un replanteamiento completo y no hay más que dos opciones, o aumentar la subvención presupuestaria o volver a una publicidad limitada. El contrato programa trianual (que tendría que estar en vigor desde hace cuatro años) vincula financiación y objetivos concretos de entre los establecidos por el mandato marco.

Este es el contexto general para la aplicación de un plan estratégico empresarial. En los últimos días está circulando en determinados medios (El Economista, La Gaceta) un denominado Plan Citizen, cuyos promotores aseguran «está estos días en los despachos de La Moncloa». Se presenta como un plan realizado por un grupo de expertos independientes y lo están presentando Santiago Miralles (anteriormente vinculado a TV3 y ahora profesor de ESADE) y Miguel Ángel Morcuende (ingeniero anteriormente vinculado a TVE).

Mi comentario se basa en el «resumen ejecutivo», pues el texto de tal informe que yo sepa no es público.

Se vende como un «plan para devolver RTVE a sus verdaderos accionistas, los ciudadanos». Me parece que tal confesión ya implica un desenfoque. Los accionistas tienen derecho a un beneficio privado; un servicio público genera beneficio social.

Es indudable que RTVE necesita un plan empresarial basado en una gestión moderna. Nunca lo ha tenido, aunque a lo largo de los años han pasado decenas de consultoras, todas con soluciones simplistas nunca aplicadas, pese a sus suculentos honorarios.

El plan Citizen que se dice inspirado en la BBC propone un «ahorro» de un 30% en 4 años. De modo que al final del plan el presupuesto de RTVE quedaría reducido a 600 m. de €, la mitad de los 1.200 que era el techo previsto en el mandato marco. Para ello se afrontarían externalizaciones (con transferencia de personal) y desinversiones, todo ello so pretexto de centrarse en el «core» del servicio, esto es la producción de programas. La verdad no sé que más se podrán externalizar que ya no lo esté. En cuanto a medios infrautilizados lo que hay que hacer es ponerlos a producir, no venderlos.

Acierta el informe Citizen cuando propone una consideración global de los contenidos, desde los programas hasta los contenidos digitales. Pero la solución que se ofrece, entiendo que una gran redacción o fábrica audiovisual integrada, es un objetivo muy difícil y que desde luego requiere importantes inversiones de partida.

En fin, me parece una barbaridad hablar de venta del archivo. El archivo es de todos y debe estar accesible gratuitamente a los ciudadanos. Otra cosa es que se ponga fin al expolio y se cobre por su uso a empresas.

En fin, el Plan Citizen no es el Informe para Reforma.

 

La segunda Restauración


Regreso a este espacio (a veces las exigencias de la vida real dejan anuladas las actividades de la vida virtual) con una reflexión en paralelo entre la primera Restauración (1874-1923) y el régimen democrático nacido con la Constitución de 1978 que,  a efectos retóricos, llamaré la segunda Restauración.

La idea es que nuestro régimen democrático sufre en estos momentos una sacudida semejante a la que supuso el Desastre del 98 para la primera Restauración.

La primera Restauración vino a poner fin al periodo convulso (1868-1874) en el que se ensayaron varios regímenes democráticos (la monarquía democrática de Amadeo, la república unitaria y la república federal). Se instaura una monarquía limitadan en la que la soberanía reside en el Rey con las Cortes. El monarca retiene funciones ejecutivas, entre ellas la decisiva de disolver las Cortes. La Constitución de 1876 incluye un elenco de derechos, en buena medida recuperados del periodo revolucionario, pero cuya eficacia queda condicionada al desarrollo legal, siempre limitador. El sufragio es censitario, es decir, los electores no son los ciudadanos sino los propietarios.

La esencia del régimen político de la primera Restauración era el turno de partidos y el caciquismo. Las élites se turnan en el poder: conservadores, representantes de los propietarios agrarios y del catolicismo tradicional, y liberales, representantes de las élites industriales y financieras y del libre pensamiento. El poder real se ejerce a través de una red clientelar cuyas terminaciones últimas son los caciques locales. El ministro de Gobernación realiza el «encasillado» estableciendo el reparto de escaños antes de los comicios.

El sistema funcionó hasta la pérdidad de las colonias en 1898. Entonces el país se preguntó sobre su propia identidad (los noventayochistas), pero sobre todo aparecieron las grandes cuestiones: la obrera, la regional, la militar, la religiosa. Los partidos del turno se fraccionaron, las reivindicaciones obreras fueron reprimidas violentamente, el ejército se convirtió en una fuerza desestabilizadora y no se encuentró el modo de encajar constitucionalmente las exigencias de autonomía de la burguesía catalana.

En definitiva, a partir del 98 entra en crisis la legitimidad del régimen, que sobrevirá hasta el golpe de Primo de Rivera, pero en medio del desafecto de las clases populares y de buena parte de las élites.

El régimen de 1978 es también una restauración en la medida en que reinstala la monarquía, pero se asienta en una legitimidad democrática concretada en el estado social y democrático de derecho. Junto a la monarquía, ahora meramente representativa, se introducen en la Constitución concesiones hacia los poderes fácticos, pero el balance es una democracia moderna y avanzada, comparable, al menos jurídicamente, con cualquier otra europea. En este sentido, denominar a este régimen segunda Restauración no deja  de ser injusto, pues pone en primer término y como elemento central la monarquía y sugiere una comparación con el régimen de democracia limitada de 1876, pero, en fin, seguiré usando aquí el término como digo a efectos retóricos.

El mayor paralelismo entre las dos restauraciones reside en el sistema de partidos. En la segunda el turnismo se ha convertido en bipartidismo. Las elecciones son libres y no se pautan desde un despacho ministerial, pero el sistema electoral, los medios de comunicación y el deseo de estabilidad del electorado nos han conducido a una situación en la que los dos grandes partidos no sólo dominan la administración, sino que quieren hacer valer sus políticas partidistas en todas las instituciones democráticas cuya independencia subvierten. Y por si fuera poco el caciquismo, siempre latente, se ha revitalizado en las redes clientelares de las autonomías.

La crisis ha roto uno de los pilares de la legitimidad: el estado social. El pacto social se ha roto y su manifestación más solemne fue la modificación  por la vía rápida para introducir el déficit cero. En estas condiciones no puede sino crecer la desafección popular, que hasta ahora había soportado el asfixiante bipartidismo y la corrupción clientelar. Pero se mantiene todavía otro pilar de legitimidad, que es el estado de derecho. El estado de derecho se encuentra también amenazado por la leyes represivas que quieren controlar un estallido social.

La monarquía, otro pilar de la legitimidad, más simbólico que real, también se resquebraja. El caso Urdangarín o la cacería del rey no son más que las manifestaciones más evidentes. La monarquía castiza de Juan Carlos o la tecnocrática de Felipe no ofrecen un modelo de identificación y unidad a los españoles. Perisiste la sagrada unión del altar, el trono y las armas, completadas últimamente con el papel de representante de los intereses de las multinacionales españolas.

Más de tres décadas después la Constitución de 1978 requería una reforma:

– Para actualizar la carta de derechos, agregar derechos de cuarta generación y mecanismos de efectividad de los derechos sociales:

– Delimitar con mayor precisión el estatus del monarca;

– Limitar los poderes de los partidos;

– Agilizar el funcionamiento de las instituciones constitucionales;

– Modificar el sistema electoral:

– Introducir mecanismos de participación popular interactiva;

– Convertir el estado de las autonomías en un verdadero estado federal;

– Precisar las transferencias de soberanía a la Unión Europa y establecer mecanismos de control democrático.

Desgraciadamente pienso que esa reforma no es posible. En este momento, dado el equilibrio de fuerzas, cualquier reforma constitucional serían regresiva.

Después del 98 la primera Restauración vivió casi un cuarto de siglo en crisis hasta que la legitimidad dictatorial de Primo de Rivera la suspendió y la legitimidad republicana la sustituyera en 1931. En nuestro caso, no se adivina más legitimidad alternativa que la que representa 15 M. El movimiento ha sido capaz de influir en la agenda social y mediática y proyectar nuevos valores, pero su carácter de red le hace de alguna manera autosuficiente e incapaz de aglutinar una alternativa política real mayoritaria.

No creo que esta segunda restauración viva una agonía de 25 años. En el siglo XXI el tiempo corre más deprisa.

(Gracias a los que hayáis llegado al final de este largo texto, en absoluto adapatado a la concisión, estilo directo y enlaces propios de la entrada en un blog. A veces uno necesita expresarse en un formato más tradicional.)

Requiem por la independencia de RTVE


El viernes por la tarde participé, desde la indignación, en el debate que se suscitó en Twitter (@rafaeldiazarias) sobre el decretazo que entrega de nuevo al gobierno el control de RTVE. Ahora añado algunas breves reflexiones a la vista del Decreto Ley (pdf).

CONTROL GUBERNAMENTAL

Pasar de una mayoría cualificada de 2/3 a la mayoría absoluta parlamentaria para elegir a los consejeros y al presidente de RTVE es entregar su nombramiento al gobierno. Volvemos en la práctica (no formalmante) al sistema del Estatuto de 1980, que tan nefastos efectos tuvo tanto para el servicio público audiovisual como para el país en su conjunto.

El Decreto-mantiene la pamema de una primera votación para la que se requiere una mayoría de 2/3, que de obtenerse dará lugar a elección por mayoría absoluta en una nueva votación a celebrar en 24 horas. Hay que decir que esta mala idea ya estaba en una disposición transitoria de la Ley de 2006 (pdf), pero sólo para la primera elección. El consenso entre los dos grandes partidos hizo innecesaria su aplicación.

Los consejeros son propuestos por los grupos parlamentarios, pero con este sistema muy bien podría resultar que todos los fueran a propuesta del partido gubernamental, que (como ahora) tiene mayoría absoluta, o cuenta con algún pequeño grupo parlamentario para obtenerla.

Se mantiene el mandato de seis años, que en un sistema de consenso parlamentario es una medida que refuerza la independencia de presidente y consejeros, pero que con el nuevo sistema significa con un gobierno impone a su sucesor los órganos de administración y dirección de RTVE.

El nuevo sistema refuerza el papel del Senado, pues si antes la cámara alta elegía 4 de 12 consejeros, ahora decide sobre 4 de 9. No olvidemos que el PP siempre obtiene en el Senado una representación mayor que en el Congreso.

TODO EL PODER PARA EL PRESIDENTE

El Decreto Ley elimina la dedicación exclusiva y la remuneración de altos cargos a los consejeros de administración, manteniendo sólo la incompatibilidades del derecho mercantil y el cobreo de dietas por asistencia a los consejos. No hay que ser muy avezado para pensar que el Consejo de Administración, aunque formalmente mantenga sus importantes competencias, va a ejercer en la práctica muy poco control sobre el nuevo presidente.

Esta medida, junto con la reducción del número de consejeros, se justifica demagógicamente en la necesidad de austeridad.

Se mantienen los requisitos de cualificación y experiencia profesional y hasta la responsabilidad patrimonial, lo que resulta poco coherente con consejeros que van a dedicarse a otras actividades y que incluso podrán sumar consejos de adminstración de empresas públicas o privadas.

Roto el consenso con el PSOE ¿a quién nombrará el gobierno de Rajoy? Descartados otros nombres excesivamente sectarios, se reafirma el de Luis Blasco, de Telefónica Argentina. Un presidente del PP y de Telefónica ¿Control político para el PP? ¿Control empresarial para Telefónica?

Me ocupé en otra entrada del perfil que juzgo necesario para el presidente de la Corporación. Añadiré una reciente declaración de Lord Patten, presidente del Trust de la BBC. El Director General de la BBC debería de tener la sabiduría de Aristóteles y la fuerza del futbolista de Wayne Roonie. Pues eso…

CASTIGO A LOS SINDICATOS

El decretazo elimina que dos consejeros lo sean a propuesta de los sindicatos mayoritarios. Como premio de consolación añade un solo miembro designado p0r los sindicatos al Consejo Asesor, de muy limitadas competencias.

En la Exposición de Motivos, confundiendo los términos, se dice que los trabajadores ya están representados en el Comité de Empresa. Nada tiene que ver la representación y defensa de los derechos laborales con la gestión de la Corporación. Este origen sindical estaba destinado a aumentar el pluralismo interno de gestión, en la línea de su presencia en los consejos de administración de otras empresas públicas y apuntando tímidamente al modelo de cogestión de las empresas alemanas.

¿ES NECESARIO UN CAMBIO RADICAL DE MODELO DE GESTIÓN?

El consenso de los dos grandes partidos para la designación de los altos cargos institucionales del país se muestra imposible. Malo era el sistema de cuotas, pero peor es esta irresponsabilidad que pone en crisis todo el estado de derecho.

La solución para el Tribunal Constitucional, el Consejo del Poder Judicial o el Tribunal de Cuentas tiene que ser institucional y política, pero en el caso de RTVE podría ser más empresarial.

El sistema actual traslada a una empresa pública el modelo de una sociedad mercantil, eligiendo tanto al máximo ejecutivo como a su consejo de administración con criterios políticos. Una alternativa sería un presidente poderoso, con las competencias actuales y otras ejecutivas que ahora están en el consejo. Un presidente poderoso, del que dependiera la dirección y gestión. Pero un presidente profesional e independiente. Un presidente no nombrado parlamentariamente, sino por el consejo de administración, mediante un concurso público de méritos, algo que ya se está haciendo por ejemplo en instituciones como el Museo Reina Sofía.

EL DESCRÉDITO DE RTVE

El servicio público sin independencia no es nada más que un órgano de propaganda. Pero no nos adelatemos. El resto de la Ley de 2006 sigue en vigor y los consejos de informativos tienen ahora una tarea decisiva: no sólo informar el nombramiento de los nuevos directores de informativos, sino luchar día a día por la independencia.

Los recortes están ya reduciendo la audiencia. Pero hay algunos hechos significativos. Por ejemplo, las películas clásicas de los jueves están obteniendo una más que digna audiencia, venciendo a espacios de televisión basura. ¿Hay un cambio de tendencia en el público?

El actual aprecio de RTVE ha costado mucho construirlo. Les toca ahora a los profesionales defenderlo. Y al público exigírselo.

(Otras entradas en la cateogría RTVE)

F1 en Bahréin, un caso de globalización


Reuters

Los aficionados al automovilismo ponen a punto las más cómodos sillones para no perderse nada de su querido espectáculo. Pero ¡ay! están muy preocupados por si algunos inoportunos manifestantes les estropean la fiesta.

¿Qué pintan los bólidos de Fórmula 1 en ese pequeño estado que la mayoría será incapaz de situar en el mapa? ¿Qué pasa en Bahréin para que haya disturbios y protestas?

La F1 en Bahréin es un caso de libro de globalización, en el que entra en juego el espectáculo, los derechos humanos y la geoestrategia.

LA FALLIDA REVOLUCIÓN DE BAHRÉIN

Bahréin fue un episodio fallido en la Primaver Árabe. En la estela de los acontecimientos de Túnez y Egipto la mayoría chií ocupó la Plaza de la Perla exigiendo reformas democráticas y un tratamiento equitativo. Los chiíes son dos tercios del millón de habitantes de esta minúscula isla estado gobernada por el clan sunní de los Jalifas, pero se sienten excluidos del poder y discriminados en acceso a trabajo, vivienda y otros servicios.

Las protestas pusieron en jaque al gobierno del rey Hamad y el país al borde la revolución, hasta el punto de que se produjo una intervención militar de Arabia Saudí y de Emiratos Árabes Unidos. La intervención de la «Santa Alianza Sunní» sin que se produjera una masacre en la Plaza de la Perla, pero desde entonces se ha desarrollado una inclemente represión, con encarcelamientos y torturas y juicios que incluyeron hasta el personal médico que auxilió a los heridos por la represión.

Un año después, los movimientos chíes se han reorganizado y no quieren perder la oportunidad de la televisión global para hacer llegar su causa al mundo.

LOS INTERESES ESTRATÉGICOS

Bahréin es una pequeña isla entre la costa sureste de Arabia Saudí y la península de Catar. Con una importante producción de petróleo para tan pequeño país y, sobre todo, ingentes reservas de gas, Bahérein se ha convertido en un centro bancario y pretende atraer el turismo de lujo.

La revuelta en Bahréin alentaba las protestas de las minorías chiíes en Arabia Saudí, algo que no podía consentir la teocracia de Riad. Todos estos acontecimientos se enmarcan en la pugna entre Arabia Saudí e Irán por controla la orilla occidental del Golfo Pérsico, donde se producen y circulan los barriles de petróleo que Estados Unidos y Europa consumen. Un gobierno democrático en Bahréin se veía en Riad y ¿Washington? como la cabeza de playa de Irán en Arabia.

Estados Unidos tiene en Manama la base más importante en la zona, hogar de la V Flota. Con la retirada de Estados Unidos de Irak, Manama se convierte en una pieza central de la estrategia norteamericana, como ponía de manifiesto el pasado año el conservados instituto estratégico Stratfor.

EL CIRCO DE LA FÓRMULA 1

Ni que decir tiene que  Bahréin no tenía ninguna tradición automovilística, pero el circo de Ecclestone era perfecto para el proyecto de reorientar al país hacia el turismo de lujo.

Es fácil construir un circuito en el desierto y basta con aportar 30 millones de dólares para que las escuderías se plieguen a correr allí, si es necesario de noche y con iluminación para evitar el calor.

El circo (corredores, aficionados, medios) se mueve en su propia burbuja esteril y desconectada del mundo real. La Fórmula 1 se ha convertido en uno de los grandes acontecimientos mediáticos globales y los derechos de televisión se cuentan entre los más cotizados.

NO ES LA SEGURIDAD, SON LOS DERECHOS HUMANOS

Parece que los corredores están preocupados por su seguridad, mientras que el gobierno y los organizadores insisten en que todo funcionará perfectamente.

La cuestión no es esa. La pregunta que debiera de hacerse la Fórmula 1 –como bien señala Rupert Wingfield-Hayes en la BBC– es si legítimo celebrar las pruebas en Bahréin.

El gobierno ha hecho la promesa de una serie de reformas democráticas, que quería vender al mundo aprovechando la F1. Pero eso no le ha impedido seguir con su campaña de represión, denunciada por las organizaciones locales e internacionales de derechos humanos.

Si el gobierno de Bahréin quiere aprovechar el acontcimiento global de la F1, Amnistía Internacional tampoco quiere dejar pasar la oprtunidad y nos invita a participar en su acción «Las dos caras deBahréin» pidiendo la liberación de 14 activistas de los derechos humanos.

El reformismo social de Lewis Hine


Ha pasado un siglo, y ahí está el testimonio. Las fotos de Lewis Hine, que podemos ver en la Fundación Mapfre hasta el 29 de abril, nos hablan hoy de un mundo en el que está el germen del nuestro y al que en algunos aspectos parece que regresamos. (Para una reseña de la exposición, la de Francisco Rodríguez Pastoriza)

DE LA REFORMA A LA CONTRARREFORMA

Oficina privada de empleo en Nueva York - Lewis Hine

Hine no pretendía dejarnos ese legado maravilloso. No intentaba informar, ni siquiera documentar su mundo. Su propósito era reformar la sociedad, hacerla menos injusta; no demoler los fundamentos de una sociedad capitalista, simplemente hacerla menos inhumana, modificando algunas de sus leyes o estableciendo instituciones filantrópicas para atender a los desheredados.

Hine no era un revolucionario; no era socialista ni anarquista. Quería con sus fotos cambiar la conciencia social y en gran parte lo consiguió. Pero las reformas no impidieron que, pese a su trabajo, reconocido años antes, muriera en la indigencia.

Los reformistas siempre fueron despreciados por los revolucionarios, pero esta corriente fue muy importante para el progreso de Estados Unidos, hasta la intervención  estatal que supuso el new deal. En Europa la reforma vino de la mano del conseso entre socialdemócratas y democristianos que trajeron el estado del bienestar a partir de 1945.

De una manera u otra, el término reforma ha significado a un lado y otro del Atlántico la construcción de instituciones para mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población. Hoy reforma, en el vocabulario del pensamiento único, significa destruir las instituciones creadas por un siglo de reformas. Reforma estructural quiere decier contrarreforma. En un bucle de un siglo volvemos al mundo de Hine. Ya sé, en los países centrales (no en los periféricos) no hay trabajo infantil, pero las nuevas estructuras producen una marginación creciente que se ejemplifica, por ejemplo, en los guetos de pobreza de las ciudades norteamericanas.

Como hace un siglo, el precio de la hora de trabajo ya no alcanza para mantener con dignidad al trabajador.

INMIGRANTES

Italianos buscan sus maletas perdidas en la isla de Ellis - Lewis Hine

Los primeros trabajos sistemáticos de Hine fueron las series de fotografías de los inmigrantes europeos.

Llegaban al gran foco de atracción que era Nueva York huyendo de la miseria, la guerra y los progroms de la vieja Europa. Hine nos muestra su llegada a la isla de Ellis, el desvalimiento ante los controles, el desconcierto ante un nuevo mundo desconocido, pero también el brillo desafiante en muchas de esas miradas, dispuestas a comerse el mundo.

En Nueva York les esperaban viviendas infrahumanas, fábricas textiles con jornadas interminables, mafias de sus propias compatriotas que les ofrecían explotación a cambio de lealtad.

Lo que Hine quería era mostrar las duras condiciones de sus vidas, pero sin obviar los momentos de fiesta en los patios de vecindad y, sobre todo, mostrando la dignidad de los inmigrantes. Hacer visible al inmigrante como persona.

Lo mejor de Hine es su respeto ante el otro. Por eso me parece que una de las mejores fotografías que puede verse en esta exposición es la de esta judía recién llegada a la isla de Ellis.

Judía en la isla de Ellis - Lewis Hine

EL TRABAJO INFANTIL

Lewis Hine

El núcleo más importante del trabajo de Hine se centró en el trabajo infantil. El reformador social creía que c0n sus imágenes podría despertar las conciencias para liberar a los niños de un trabajo embrutecedor. Un siblo después, los rostros de estos chicos nos siguen hablando: orgullo, cansancio, rencor, coquetería, satisfación por saberse protagonistas de un instante…

En pleno siglo XXI, la plaga del trabajo infantil no se ha erradicado por muchos convenios internacionales que lo prohiban. No sólo muchas familias depende del trabajo de sus hijos para subistir, sino, lo que es peor, en muchos países la esclavitud infantil es una práctica cotidiana.

EL VALOR DEL TRABAJO

Ícaro en el Empire State Building - Lewis Hine

El Hine más optimista es el de su gran reportaje sobre la construcción del Empire State Building.

Han pasado viente años de las primeras fotos de la isla de Ellis. Aquellos niños desarrapados se han convertido ahora en jóvenes obreros, que dominan el acero y hacen crecer el símbolo del capitalismo norteamericano, el gran edificio de resonancias imperiales.

El reportaje es una glorificación del trabajo en el mundo del maquinismo. El trabajador controla con la fuerza de sus brazos y su habilidad la máquina. El obrero especializado es el protagonista, una visión positiva, muy distinta a la pesimista de los Tiempos Modernos de Chaplin, con su denuncia de la deshumanización del trabajo en la cadena de montaje.

Hoy en una sociedad materialista, pero desmaterializada, el trabajo es una commodity más, una materia prima de valor decreciente. No hay lugar para el trabajo manual, ni para el obrero especializado. La riqueza depende de la especulación financiera.

Pero nos queda este maravilloso Ícaro volando sobre Mahhatan.

 

(Vídeo de la conferencia sobre Lewis Hine en la Fundación Mapfre)

De Bosnia a Siria, veinte años después la misma impotencia


¡Qué poco hemos aprendido en veinte años! Ante nuestros ojos (los ojos de las cámaras vicarios de los nuestos) se desarrolla en Siria la matanza de inocentes como antes en Bosnia. Y como entonces no queremos o no sabemos que hacer.

BOSNIA Y SIRIA, ANALOGÍAS Y DIFERENCIAS

En Bosnia-Herzegovina, entonces, y ahora en Siria un conflicto político ha degenerado en asesinatos masivos de la población civil.

Bosnia fue una de las guerras -la más sangrienta y las más complicada- del rosario que jalonó la ruptura de Yugoslavia. Las élites políticas de las republicas de aquella federación, sin la legitimidad ideológica del marxismo, abrazaron el nacionalismo excluyente. Todas fueran responsables políticamente. Pero no todas fueron igualmente criminales.

La dirección de la República de Serbia  se apropió de hecho de los poderes de la Federación y así Milosevic pudo responder a la declaración de independencia de Croacia y Eslovenia con el ataque del Ejército Federal y un año después a la de Bosnia-Herzegovina, para evitar condenas internacionales, con una cínica orden de retirada y de desmovilización de los militares de origen bosnio, lo que significó, en la práctica que el antiguo ejército de Tito se convirtió en el ejército de los serbios de Bosnia, el ejército que asedió Sarajevo durante más de tres años.

La guerra fue una lucha fraticida entre tres comunidades: serbios (ortodoxos), croatas (católicos) y musulmanes. Todos hablaban una lengua común y compartían una cultura, un forma de vida y una convivencia bajo distintos imperios o equilibrios políticos (la Yugoslavia de Tito). Se diferenciaban a veces en los nombres, en las fiestas… y en la memoria de anteriores matanzas sectarias.

Estallada la guerra, los serbios se entregaron a la limpieza étnica. Les siguieron los croatas. Los musulmanes no llevaron a cabo una política sistemática de genocidio, pero también cometieron crímenes de guerra. Cuanto más se conoce, menos se entienden las matanzas sectarias. Quizá es que basta con que se disuelvan los poderes del estado para que el hombre, azuzado por el miedo y el odio, se convierta en lobo para el hombre.

En Siria, el conflicto reside en la pérdida de legitimidad de un régimen dictatorial. A las primeras protestas Asad respondió con represión, a las manifestaciones organizadas con bombardeos de artillería.

El conflicto sirio no fue en origen sectario, pero el hecho de que el ejército y los servicios secretos estén en manos de alauís (como Asad y su camarilla) ha derivado en una lucha entre sunníes (desertores del ejército, milicias improvisadas, jihadistas) y alauís.

Cristianos, drusos y kurdos desconfían de los sunníes y de su radicalización y esa es una de las razones de que Asad se mantenga todavía en el poder. Así que, a diferencia de Bosnia, Siria es todavía una lucha entre un ejército poderoso y unas milicias insurgentes mal organizadas, coordinadas y armadas. La caída de Asad seguramente degeneraría en una lucha sectaria entre comunidades.

Yugoslavia no tenía un valor estratégico per se, aunque durante el conflicto Alemania aprovechara para extender su influencia por los Balcanes y Rusia buscara regresar a la región. En cambio, Siria es la pieza clave del ajedrez de Oriente Próximo; una pieza que garantizaba un status quo favorable a Israel, a pesar de la alianza de los Asad con Irán y su apoyo a Hezbolá y Hamas. El derrocamiento de Asad sería una derrota para Irán, pero puede que  Israel viera como un enemigo pasivo se convertía en otro activo. La guerra sectaria podría extenderse a El Líbano y avivar el conflicto kurdo en Turquía. Además, en Siria se libra una batalla de la guerra entre chiíes (Irán) y sunníes (Arabia Saudí, Catar).

¿NEGOCIACIÓN O INTERVENCIÓN?

Un conflicto sectario en algún rincón remoto hubiera pasado desapercibido, pero los buenos europeos no podían consentirlo en su vecindad. Hubo una genuina indignación en las opiniones públicas, que fue manipulada por sus gobiernos, pero que dio impulso a la idea de una intervención humanitaria para parar la carnicería.

Mediaciones y negociaciones frustradas fueron innumerables en Bosnia. Era patética la visita de los enviados internacionales a Pale, donde Karadzic ya les humillaba, ya les agasajaba, en ambos casos sin ningún efecto práctico. Desde la ONU se empezó por aplicar las herramientas existentes: el despliegue de cascos azules, pensados para operaciones de mantenimiento de la paz, dedicados a la protección de convoyes humanitarios, con un mandato tan débil que bastante tenían con protegerse a si mismos.

Poco a poco fueron poniéndose en marcha otros expedientes para proteger a la población. Corredores humanitarios, zonas protegidas… se mostraron más como un expediente diplomático que una verdadera protección para los civiles. En Srebrenica el general Morillon prometió a los refugiados «no os abandonaremos». Menos de dos años después allí se cometía un atroz genocidio ante la pasividad de un batallón holandés de cascos azules.

Los debates en el Consejo de Seguridad fueron interminables. Finalmente, sin la legitimidad de una resolución del Consejo de Seguridad (imposible sin Rusia y China) la intervención se redujo a algunos bombardeos de la OTAN. La paz de Dayton puso fin a la guerra, pero dio a luz a un estado inviable.

La experiencia de Bosnia sirvió para alumbrar en la ONU la doctrina de la responsabilidad de proteger, que excepcionalmente, ante la abstención de Rusia y China, permitió legitimar la intervención en Libia. En Libia se sobrepasaron se pasó de una operación para proteger a la población civil a una amplia intervención en favor de una de las partes. Diríamos que su estreno no ha sido muy brillante.

Del «nunca más» a las violaciones sistemáticas de los derechos humanos en Bosnia salió el primero un tribunal específico (que ha juzgado a criminales de todos los bandos) y finalmente la Corte Penal Internacional, muy activa en Libia, pero ausente de Siria, en lo que para algunos es una actuación parcial de la fiscalía.

En Siria, corredores humanitarios o las zonas protegidas requeriría apoyo aéreo, que, razona Mariano Aguirre partidario de la negociación, causaría muchas bajas civiles. Las condiciones exigidas por el gobierno Siria para aplicar el plan de Kofi Annan (compromiso por escrito de los insurgentes y de Arabia y Catar) pronostica el fracaso de esta primera iniciativa, avalada por la ONU y la Liga Árabe. Parece que Asad, como antes Milosevic, agotará la paciencia de los negociadores.

Así que nada de lo que teóricamente la civilización había aprendido en Bosnia parece ser de utilidad en Siria. Sólo caben dos soluciones: una intervención militar de países como Turquía, Catar o Arabia, lo que desencadenaría una guerra de grandes proporciones, o negociaciones para intentar detener las matanzas. Porque está claro que ni la oposición política, ni la insurgencia militar pueden hacer caer a Asad. Sólo un golpe dentro de sus filas puede desbloquear esta situación.

LOS RELATOS

La guerra de Bosnia fue contada sobre todo por las imágenes de fotógrafos y televisiones. Todos tenemos en la retina las distintas matanzas: las de la cola del pan, las de la cola del agua… Yo recuerdo como un símbolo la muerte de aquellos dos amantes, croata él y musulmana ella, abatido por los francotiradores cuando trataban de huir cruzando el Miljaca.

Sin poderosos servicios de información que los controlaran los periodistas se movieron libremente… arriesgando sus vidas. Los grandes medios informaron desde los dos lados, pero el centro informativo fue Sarajevo, donde miles de periodistas soportaron los bombardeos serbios. No es de extrañar que la opinión pública europea identificara como criminales sólo a los serbios. Poco, muy poco, se habló de los crímenes de los croatas y apenas de los de los musulmanes, desde luego estos últimos mucho menos abundantes dada su propia debilidad.

Entre las izquierdas, en cambio, se adoptó una posición proserbia, que idealizaba a Tito y cerraba los ojos a los crímenes de Milosevic. La intervención era una guerra imperialista. Lo mismo pensaron de Kosovo, de Libia y ahora de una posible intervención en Siria.

En Siria, los periodistas apenas pueden estar presentes y cuando lo están dependen de los insurgentes. Ahora la fuente fundamental son los vídeos de aficionados suministrados por la oposición siria, imágenes díficiles no ya tanto de verificar como de contextualizar. Así que la información de Siria se ha convertido en una sucesión de imágenes borrosas, en las que apenas se distinguen tanques disparando o cadáveres desmembrados. Falta el relato que los periodistas construyeron en Bosnia. Las redes sociales han conseguido movilizar a activistas extranjeros, pero falta una movilización semejante a la de Bosnia en las opiniones públicas.

¿Habrá un Dayton para Siria?

La huelga general, la exageración de la violencia y la imagen de España


Los grandes medios internacionales han destacado, sobre todo gráficamente, los incidente violentos de la huelga general. Decía hace poco en otra entrada:

El asunto es un clásico de la manipulación y ha sido exhaustivamente estudiado desde que en  los años 70 James Halloran y sus colaboradores pusieran de manifiesto como los grandes medios “enfocaron” su información sobre las manifestaciones contra la guerra de Vietnam en Londres destacando los incidentes violentos con los que culminaron (Halloran et alt (1970) Demostrations and communication; Noelle-Neumann (1987) The event as envent and the event as news…).

Más allá de las imágenes, lo que subyace en informaciones y sobre todo editoriales y artículos de opinión es el temor de que el gobierno de Rajoy no sea capaz de soportar la presión y ceda en su programa de austeridad «mortis». O, peor, que España se convierta en una nueva Grecia.

Hoy en las redes sociales se mueve una corriente que acusa a los huelguistas de dañar la «Marca España» (#MarcaEspaña). Entiendo perfectamente el concepto, pero me parece que un país no puede ser reducido a una marca comercial. La huelga fue una gran demostración cívica de una sociedad responsable y hasta los intentos del gobierno de convertirla en un problema de orden público fracasaron, como tuvo que reconocer al final de la jornada la propia Directora General de Política Interior (necesitada de urgentes lecciones de comunicación).

El guión gubernamental sostiene que aquí no ha pasado nada, que la huelga ya estaba descontada (» me van a hacer una huelga general…» decía Rajoy a su colega finlandés). Pero la visión de los medios internacionales demuestra que el gobierno se ha debilitado y, sobre todo, que no puede permitirse el lujo de más movilizaciones de esta envergadura. A las direcciones sindicales corresponde ahora no malbaratar el éxito.

El fiasco de la TDT y el dividendo digital


El Gobierno del PP pretende reducir a la mitad el número de canales en la TDT, so pretexto de favorecer la implantación de nuevos servicios de banda ancha en movilidad, el llamado dividendo digital. La medida, que cuenta con la oposición de las televisiones privadas, es un ejemplo más de arbitrismo gubernamental, pero también pone de manifiesto el fracaso del modelo de la TDT.

Con UTECA hemos topado

El 21 de marzo el nuevo Secretario de Estado de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, Víctor Calvo-Sotelo, convocó a los operadores de televisión. Calvo-Sotelo soltó la bomba. El Gobierno les pedía que renunciaran a la mitad de sus múltiplex digitales, o lo que es lo mismo a la mitad de sus canales, reducción que también afectaría a TVE y a las autonómicas. Razón nº 1: ahorrar 800 millones en el primer dividendo digital. Razón nº 2: favorecer un hipotético segundo dividendo digital. Razón nº 3: hacer más sostenible el mercado audiovisual.

Ni que decir tiene que la reacción de los «propietarios» de las frecuencias fue incendiaria. Escándalo, robo, expropiación… los señores de la tele, los prebostes de UTECA no ahorraron gruesos calificativos.

Al Gobierno se le abre un frente peligroso. Si el movimiento es más que un globo sonda y siguen adelante con el plan, la artillería mediática de «los señores de la tele» se volverá en contra. Aunque seguramente la sangre no llegará al río, porque el gobierno del PP y UTECA comparten un objetivo estratégico: debilitar a TVE.

La privatización del espectro

El asunto puede terminar en los tribunales y ganar el pleito los «propietarios expropiados».

La Ley General de la Comunicación Audiovisual  (pdf) en la práctica privatizó las frecuencias televisivas. Las licencias son por 15 años, renovables y transferibles. Vamos, que al licenciatario se le entrega una frecuencia prácticamente de por vida, sin estar obligado a mantener la programación para la que se le concedió la licencia, que puede transferir y arrendar (art. 29). Y así se está haciendo ya por Net-Tv (Vocento) y Veo-Tv (UNEDISA), arrendando sus canales a los major norteamericanas.

En la práctica, esta regulación de las licencias equivale a la privatización del espectro: un recurso de dominio público se entrega a particulares para su explotación y comercialización prácticamente a perpetuidad.

La implantación de la TDT y el dividendo digital

La implantación de la televisión digital terrestre (TDT) se ha hecho en España con la norma técnica DVB-T. El apagón digital se produjo en abril de 2010. El primer plan técnico data de 1998. Es un largo proceso, acelerado en su fase final por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, en casi dos años a lo exigido por la Unión Europea.

La transmisión digital permite comprimir la señal y disminuir el ancho de banda utilizado, de manera que por la frecuencia que en analógico se transmitía antes un único canal, ahora puede transmitirse típicamente cuatro con una calidad MPEG-2. Por tanto, al menos en teoría, para el mismo número de canales se utilizan un menor número de frecuencias, con lo cual pueden liberarse frecuencias y destinarlas para otros usos distintos de los servicios de radiodifusión. Es el llamado dividendo digital.

La idea es que atribuir esas frecuencias «liberadas» (los términos ya indican un prejuicio contra los servicios de radiotelevisión) a la telefonía móvil, concretamente a los nuevos servicios de banda ancha en movilidad (por ejemplo, telefonía 4G) supondrá un revulsivo económico. Los gobiernos sacan estas frecuencias en subasta y obtienen pagos sustanciales de las telefónicas.

La Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones (UIT) decide en 2007 reservar la banda de 792-860 Mz (canales 61 a 69) a los servicios móviles. Se trata de frecuencias que tienen una buena capacidad de propagación y penetración en los edificios y, por tanto, muy adecuadas para móviles.

La Unión Europea establece en 2010 un nuevo apagón digital. El 31 de diciembre de 2015 los canales 61 a 69 tendrán que haber sido desalojados de los servicios de radiotelevisión y estar asignados a la telefonía móvil.

El problema en España es que al adelantar ese primer apagón digital esos canales están ocupados por los operadores de TDT. No obstante, el Gobierno Zapatero los saca a subasta y obtiene en julio de 2011 2.000 millones de las operadoras telefónicas, que no pujan hasta los 2.500 que esperaba el Gobierno. Se aprueba un Plan Marco del Dividendo Digital (pdf) y la Ley de Economía Sostenible (art. 51) establece que los costes derivados de la reorganización del espectro se sufragen con cargo a los ingresos obtenidos por la licitación de frecuencias. Estos costes se estiman en 800 millones y supone cambios en los centros de emisión, emitir simultaneamente en dos canales durante la fase de transición y reorientar de nuevo las antenas comunitarias.

Lo que la Secretaria de Estado de Telecomunicaciones plantea ahora es ahorrarse esa factura. Si el número de multiplex se reduce a la mitad no es necesario la migración y no hay costes de adaptación. Además, se dice, la Unión Europea puede exigir la liberación de más frecuencias para la banda ancha móvil y conviene prepararse para este segundo dividendo digital (que en todo caso no se impondría hasta 2020).

La respuesta más articulada que he encontrado no viene de los «señores de la tele», sino de Pedro Pérez (@pperezf), el presidente de los productores audiovisuales, a través de 17 tuits. Sostiene que esa reducción de canales supondría un grave quebranto para la ya castigada industria audiovisual y que lo único que pretende el Gobierno es ahorrarse los costes después de haber obtenido los ingresos. Propone una solución técnica, la adopción de la norma DVB-T2, con la que dice, TVE podría emitir 5 canales en Alta Definición. Pero el problema es que ya no sólo se trataría de reorientar antenas, sino de comprar un nuevo descodificador, pues no valen los actuales, algo que haría feliz a los constructores electrónicos, pero no a los consumidores que han comprado pantallas planas que no podrían recibir las nuevas emisiones.

Insostenible TDT

El tercer argumento gubernamental es hacer sostenible el mercado audiovisual, lo que viene a reconocer el despropósito del modelo de TDT, conformado por los gobiernos de Aznar, primero, y de Rodríguez Zapatero, después.

Lo que se ha hecho ha sido trasladar el modelo de la televisión generalista a la TDT, sin exigir ni especialización, ni nuevos servicios digitales ni un mínimo de calidad a los operadores privados, que como hemos visto pueden transferir sus canales. Además, los concursos autonómicos se han hecho con total falta de transparencia.

Si a ello le sumanos las muy laxas normas anticoncentración, nos encontramos con el siguiente resultado:

– Una gran fragmentación de la audiencia, que sólo permite la rentabilidad a los grandes grupos privados.

– Una gran concentración de propiedad (muy limitado pluralismo externo), con dos grandes grupos, Mediaset y Antena 3, concentrando audiencias y publicidad. Su estrategia de programación es repetir los mismos contenidos en sus distintas ventanas para rentabilizar la publicidad, que se contrata para todos los canales y al precio de la audiencia del más visto.

– Dos operadores nacionales privados, UNEDISA y Vocento, sin experiencia en televisión, que no han hecho más que dar bandazos y que han terminado por arrendar sus canales a los major norteamericanos. A ellos es a los que podría beneficiar la medida si va acompañada de alguna compesación económica para rescindir los actuales contrato de arrendamiento.

– Operadores privados autonómicos castigados por la crisis publicitaria y que rellenan sus horas con videntes.

– TVE y los operadores públicos autonómicos con dificultades presupuestarias para mantener sus canales. Para los operadores públicos es vital mantener estos canales porque es la manera de servir contenidos diversos a un público cada vez más diverso. El PP ha anunciado reiteradamente su intención de retirar un multiplex a TVE, que de 6 canales (uno de ellos en HD) pasaría a 4.

– Programas muy poco diversos, escasamente novedosos (como demostró Daniel Giménez Simón en su Trabajo Fin de Máster de Periodismo Multimedia) que se repiten una y otra vez en todas las cadenas.

– No se emite en verdadera HD, salvo los canales experimentales de TVE y de algunas autonómicas. En el mejor de los casos se emite en 720 p, escalando (inflando) unos contenidos producidos para 650 líneas. Algunas cadenas emiten películas con calidad de VHS.

Es hora de replantearse el modelo, pero los derechos e intereses adquiridos lo hacen prácticamente imposible. Una oportunidad perdida.

 

El odio se retroalimenta


¿Muerto el perro se acabó la rabia? No, la muerte de Mohamed Merah no es más que un nuevo capítulo de una historia de odio.

Merah incubó su odio en los banliues de la marginación. En la escuela se le dijo que era ciudadano de la República, pero su barrio era un gueto al que la República no llegaba más que en forma de represión policial. Un ministro del Interior (Sarkozy se llamaba) le dijo a él y a los chicos como él que eran basura. Le Pen y su hija le dijeron que él era «el otro», que ponía en peligro la República. Y otros políticos cuando llegaron las elecciones (otra vez Sarkozy) le dijeron lo mismo que Le Pen.

Los imanes también le dijeron que era distinto, que era «otro». Merah cambió su marginación en el orgullo del diferente. Si nos matan -en Palestina, en Irak, en Afganistán- mataremos. Y para matar fue instruido en tierras lejanas. Y mató sin necesidad de recibir órdenes de un comandante operativo.

Mató a compatriotas de su religión, que, pese a ser militares, puede que también se sintieran el «otro». Y mató a niños y maestros que al parecer se sentían también el «otro», pues fueron enterrados en la santa tierra de Israel, no en la laica Francia.

Merah hoy será un mártir –shahid– para muchos musulmanes. Su recuerdo alimentará el odio de muchos musulmanes y de muchos franceses, que se verán reafirmados en su odio hacia el «otro».

En cuanto pase el luto, el odio se hará presente en la campaña electoral: no consentiremos que el «otro» nos ponga de rodillas, reforzaremos la seguridad, los controles, la policía… la discriminación. Y los medios serán altavoz de las palabras de odio de los políticos.

El odio se retroalimenta. ¿Cómo podemos romper esta espiral?