Colombia: la eterna guerra sucia


Los medios españoles han recogido desde hace más de un mes las denuncias que llegan de Colombia del último de los horrores de la guerra sucia, eso que con un eufemismo se llama allá «falsos positivos». Como se sabe, se trata de los crímenes cometidos por el ejército y fuerzas de seguridad contra ciudadanos pobres e indefensos, secuestrados y asesinados lejos de sus pueblos para hacerlos pasar por guerrilleros y así obtener las recompensas establecidas en el marco de la política de seguridad democrática (otro eufemismo) de Uribe. Los hechos son de tal gravedad y tan notorios que el gobierno no ha tenido más remedio que destituir a 13 militares y el comandante del ejército, general Montoya, ha tenido que dimitir.

En estas informaciones (valga por todas el informe bastante completo de Winston Manrique Sabogal en El País) se recoge siempre la postura oficial, que no es otra que la de atribuir los crímenes a errores y abusos en la aplicación de una política correcta, que ha colocado a Uribe en las más alta apreciación de todos los gobernantes de América Latina. Vamos, que el problema es de algunas «manzanas podridas»…

Estos crímenes son posibles porque la impunidad es la regla en Colombia, porque todos los presidentes se han plegado, si no alentado, las violaciones de los derechos humanos por los militares. Como en Abu Grhaib, los que abusaron lo hicieron porque el contexto general les invitaba a ello y justificaba sus acciones. El problema no es que un sargento asesine a un pobre parado para obtener un permiso, el problema es que la lógica del sistema le dice que es válido todo lo que aterrorice aún más al débil y al indefeso.

Quiero hacerme eco de esas voces colombianas acalladas por los grandes medios. En el último Madrid Sindical (CC.OO) (p.9) encuentro una entrevista con la senadora colombiana Gloria Inés Ramírez, que denuncia un plan de aniquilamiento del movimiento opositor y la persistencia de los paramitares, bajo las etiquetas de Águilas Negras o grupos emergentes. La senadora del Polo Democrático recuerda como Uribe se montó en la ola de la guerra contra el terror de Bush. «Cuando el gobierno habla del terrorismo -dice- pretende desconocer las causas del conflicto», que no serían otras que la exclusión económica, política y social de la gran mayoría. Acusa a Europa de legitimar la política de Uribe y al gobierno de Zapatero de haber perdido su actitud crítica. Para la senadora Ramírez Obama despierta esperanzas, porque ha dicho que pondrá en el centro de su política los derechos humanos.

En materia de derechos humanos, Obama habrá de pasar dos test inmediatos: el cierre de Guantánamo y la no ratificación del Tratado de Libre Comercio con Colombia, en tanto no haya cambios en el respeto de los derechos humanos.

Mensajes en los atentados de Bombay


No es la primera vez que India sufre graves atentados terroristas de raíz islamista. Matanzas masivas, como las ocasionadas por bombas en los trenes de Bombay, siguiendo la estela de los atentados de Madrid y Londres. O ataques simbólicos, como el registrado contra el Parlamento de Delhi. Pero ninguno ha sido tan complejo y con tanta trascendencia.

El terrorismo no pretende tanto un resultado concreto sino hacer llegar a una población aterrorizada un mensaje que cambie su percepción del mundo en el que vive. Estos mensajes pueden ser muy directos y brutales o entrañar un conjunto de signos y significados dirigidos a distintos destinatarios. Los atentados de Bombay pertenecen a esta segunda categoría.

Mensaje comunal. Alguno de los terroristas ha manifestado que los ataques eran «una respuesta al mal trato de los musulmanes en la India«. Desde la partición, la minoría musulmana se ha quejado de discriminación, pese a que muchos de sus miembros ocupan relevantes posiciones sociales. Periódicamente se registran en India explosiones de violencia sectaria entre las distintas comunidades, hindús, sijs, musulmanes… La radicalización hindú propiciada por el Baratiya Janata aumentó la presión sobre la comunidad musulmana, presión ha disminuido con el Partido del Congreso en el gobierno. El mensaje, por tanto, busca la radicalización de los musulmanes y la adhesión de los jóvenes a la causa jihadista. Pero puede tener la respuesta de progroms contra los musulmanes.

Mensaje político. Las fuerzas de seguridad han sido puestas en evidencia. «Podemos desafiar al poderoso estado indio». Este mensaje puede tener consecuencias políticas, con el reforzamiento del Baratiya Janata y su política de mano dura en las próximas elecciones.

Mensaje internacional. «Si los musulmanes estamos perseguidos, nuestros hermanos de todo el mundo deben ayudarnos en nuestra lucha». Es un mensaje dirigido a recoger la solidaridad de la umma islámica. Pero también pone de manifiesto las implicaciones internacionales. Las autoridades indias han denunciado -como era de rigor- conexiones exteriores, que no pueden ser otras, claro está, que Pakistán y sus servicios secretos. Los atentados son ataque contra el proceso de normalización entre India y Pakistán, que sufrirá un enfriamiento e incluso se paralizará totalmente en el caso de una victoria del Baratiya Janata.

Mensaje social. Los ataques iban dirigidos contra el corazón de la India británica: la Puerta de la India, la estación Victoria. El mensaje es «India tiene que sacudirse su herencia británica» y «vosotros, los ricos anglófilos, ya no estáis seguros en vuestros refugios de lujo». Las raíces británicas son muy profundas, como para erradicarse con estos atentados. Los ricos, seguramente, fortalecerán la seguridad privada.

Mensaje económico. «Podemos paralizar la capital económica y financiera». La vitalidad de Bombay es tal que los atentados no supondrán una amenaza para su pujanza; si acaso, una nube más en la crisis que amenaza a las economías emergentes.

Mensaje global. Como en el ataque del hotel Marriot de Islamabad o los atentados contra turistas en Egipto, Indonesia o el Magreb el mensaje es «las tierras del Islam son peligrosas para vosotros, infieles;  no implantaréis vuestro modo de vida y vuestra globalización fracasará«. Sin duda, el turismo se verá afectado, pero India seguirá siendo un destino atractivo y difícil (por la vivencia de la pobreza) para los occidentales.

En definitiva, los hechos de Bombay son todo un desafío a la emergencia de la India como potencia global. La riqueza, diversidad y potencialidades del país continente terminarán por imponerse a la violencia terrorista.

(Un enlace a Open Democracy «What to make of the Mumbai attacks»)

Matices en la guerra del Congo


Niños soldados de Uganda en apoyo de grupos armados congoleños © APGraphicsBank

Estos días se desarrolla en el este del Congo una tragedia humana en la que miles de inocentes son víctimas de masacres, expulsiones, reclutamientos forzosos y violaciones. La I Guerra Mundial Africana se ha reactivado y son muchos los culpables. Me cuesta escribir sobre este conflicto por respeto a las víctimas, pero no puedo compartir el relato con el que algunos sectores progresistas lo explican.

Se etiqueta el conflicto como la guerra del coltán. La región de los Kivus es rica en esta mezcla de minerales, imprescindible para teléfonos móviles y otros dispositivos electrónico.s Toda la República Democrática del Congo -antes Zaire, antes Congo Belga- es riquísima en minerales. Como en casi todas partes, esa riqueza ha sido una maldición. La lucha por el control de los recursos naturales ha fragmentado el Congo desde su independencia, propiciado la existencia de caudillos locales manejados por intereses exteriores, la intervención de las grandes potencias y la interferencia de los países vecinos. Todo eso es cierto, pero intentar explicar lo que ocurre en el este del Congo como una conjura de las multinacionales con Ruanda para apoderarse de los recursos del Congo es más que una simplificación, es ignorar las raíces profundas del conflicto. En esa simplificación, Kabila es un dirigente democrático, Congo está siendo atacado por Ruanda, los tutsis masacran a los hutus, las tropas de la ONU son cómplices de los agresores ruandeses.

Las raíces profundas del conflicto no son otras que, de un lado, la destrucción del estado congoleño, convertido por el dictador Mobutu en una finca privada (como ya lo fuera propiedad de Leopoldo de Bélgica); de otro, el genocidio de Ruanda.

Es claro que si el estado congoleño controlara el territorio, las multinacionales no tendrían más que negociar, influir o corromper a esas autoridades. Pero como no existe estado, favorecen a unas u otras milicias; con ellas negocian, a ellas suministran armas… Son su brazo armado en un territorio sin ley.

En concreto, en ese territorio de los Kivus las fuerzas en presencia son:

a) el ejército nacional congoleño, más una banda de desarrapados que un ejército regulara, una banda con historial de rapiñas y violaciones de los derechos humanos; b) los mai-mai, otra banda que, bajo la capa de la tradición guerrera tribal, matan, extorsionan y violan; son aliados de Kabila y enemigos de los tutsis; c) los restos de las milicias hutus ruandesas (FDLR) responsables del genocidio, que desde Congo sigue atacando Ruanda; d) las milicias tutsis del general Nkunda, las más disciplinadas, que han cometido crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, y que no podrían llevar la iniciativa sin el apoyo del gobierno tutsi de Ruanda. Todos estos grupos, como ha denunciado Amnistía Internacional y testimoniado BBC reclutan niños y niñas

Y es que la otra raíz es el genocidio de Ruanda. En 1994, los radicales hutus desatan un genocidio en el que son exterminados cientos de miles de ruandeses, la mayoría tutsis. La victoria de las milicias tutsis del Frente Patriótico Ruandés provoca el éxodo de dos millones de ruandeses. Las milicias hutus y los restos del antiguo  ejército hutu empujan a estas masas a los campos de refugiados de Zaire. Puede decirse que en Kivu surge otra Ruanda, una Ruanda hutu, controlada por criminales, que siguen hostigando al poder tutsi al otro lado de la frontera. En 1997 Ruanda invade Kivu, desmonta los grandes campos de refugiados ruandeses y sus tropas cometen si no un genocidio planificado, sí terribles crímenes de guerra. El presidente ruandés Paul Kagame saca del ostracismo a Laurent Kabila, que en una marcha espectacular de Kivu a Kishasha termina con satrapía de Mobotu. Inmediantamente, Kabila rompe con sus aliados ruandeses y estalla la guerra mundial africana, en la que de un lado luchan Congo, Angola, Zimbabwe, Namibia con el patrocinio de Francia, y de otro, con patrocinio de Estados Unidos, Ruanda, Uganda y Burundi. El país sufre un terrible expolio. Hasta 5 millones de civiles mueren en esa guerra.

En 2002 se llega a un acuerdo de paz, pero el territorio sigue fragmentado y controlado por los distintos señores de la guerra. Joseph Kabila, el hijo de Laurent, revalida su poder en unas elecciones que terminan con la rebelión de su principal contrincante. Ahora, Kabila ha integrado en su gobierno al hijo de Mobut… La ONU despliega su más importante fuerza de paz, MONUC, con 15000 militares, un mandato fundamentado en el capítulo VII de la carta de las Naciones Unidas, y que permite a estas fuerzas utilizar todos los medios para el mantenimiento de la paz. Pero su tarea resulta imposible. El país es inmenso y sus comunicaciones precarias. Las unidades no tardan en verse en medio del fuego cruzado de unos y otros. Para los hutus, son aliados de los tutsis; para los tutsis, aliados de los hutus. El general español Díaz de Villegas, jefe de la misión, terminó por dimitir el mes pasado por considerarla destinada al fracaso. En algunos casos, las unidades de MONUC se convierten en una banda más, que, en lugar de proteger a la población, la extorsionan.

Hoy esa guerra mundial africana se reactiva. Tropas de Angola y Zimbabwe pueden esta combatiendo ya en Kivu. El coltán, los minerales, son el combustible de la guerra. Pero su causa última es no haber hecho justicia a las víctimas de genocidios y crímenes de guerra. Y su contexto el no haber dotado a MONUC con los medios necesarios para haber desarmado a todas las milicias.

(Sobre el conflicto considero de especial interés los informes y recomendaciones de Crisis Group)

La era Obama


Cayeron las Torres Gemelas.

Nos dijeron que era una nueva era. Que los enemigos no tenían derechos. Que todos eramos potencialmente enemigos. Que estaríamos seguros si nos desnudábamos de nuestra dignidad. Que destruirían las armas que nos destruirían. Que lo importante era salir en la foto. Que no nos podíamos permitir el lujo de dejar de destruir el planeta. Que no nos podíamos permitir el lujo de terminar con la pobreza. Que estábamos en un círculo virtuoso. Que nos caerían las migajas del hiperpastel financiero.

Y llegó la desaceleración… la crisis… la recesión… la estaflación… la deflación… la recesión

Nos dicen que refundarán el capitalismo en una «photoportunity». Pero no han leido a Adam Smith, ni a Carlos Marx. Pero no han leido no John Maynard Keynes, ni a Milton Friedman.

Nos dicen que el planeta puede esperar. Nos dicen que la pobreza puede esperar. Y que para que sigamos pagando nuestras hipotecas a 40 años tenemos que prestar billones a los bancos y así podremos pagar las hipotecas en 50 años. Que hacen falta fondos de todos para pagar nuestros propios despidos.

Nos dicen que no hay alternativa.

Y en esto llegó Obama

Nos dicen que es una nueva era.

Que por primera vez un negro llega a la presidencia imperial. Que es cosmopolita. Que se ha hecho a si mismo. Que es un gran orador. Que está preparado. Que sabe escuchar. Que es joven. Que es hábil. Que es disciplinado.

Que pudo ser socio millonario de una firma legal, pero prefirió trabajar con los más desfavorecidos.

Que quiere bajar los impuestos a la clase media y subirlos a los más ricos.

Que coquetea con la idea de un servicio público de salud.

Que no cuestiona la pena de muerte.

Que no descarta una legalización de los inmigrantes.

Que dará prioridad a nuevas fuentes energéticas.

Que no cuestiona las raíces del sistema.

Que ha sabido dar expresión al deseo difuso de cambio. Que montado en esa ola llega a la presidencia.

Que los afroamericanos por primera vez se sienten orgullosos de su país.

Que cerrará Guantánamo -la cárcel, no la base.

Que se retirará poco a poco de Irak. Que mandará más soldados a Afganistán y nos pedirá que nosotros también los enviemos.

Que no cuestiona el sacrosanto derecho de Israel a ocupar la tierra que Yahvé le legó.

Que hablará con todos, con Ahmedinejad, con Chaves o con Castro. Que hablar no quiere decir ceder.

Que se acabaron las «reaganomics».

Que todo el mundo le mira con simpatía. Que todos los extranjeros hubieran votado por él.

Que escoge como colaboradores a los colaboradores o alumnos de Clinton.

¿Será el comienzo de una nueva era?

Una nueva era, en la que si no somos capaces de encontrar alternativa al sistema, pongamos al menos por delante los derechos, lo público, la lucha contra la pobreza y la preservación del planeta.

Estados Unidos y Congo: cobertura, espectáculo y silencio informativo


Las televisiones españolas han destacado una tropa considerable a las elecciones de Estados Unidos y nos anuncian espectaculares programas informativos. La ocasión lo merece. Hay un anhelo de cambio de época y paradigma y lo que pase en el Imperio termina por afectarnos.

En el este del Congo, junto a la frontera con Ruanda, se desarrolla el enésimo episodio de la Guerra de los Grandes Lagos, la Guerra Mundial Africana. Un cuarto millón de personas han huido de sus hogares, un éxodo de proporciones biblícas y el riesgo de matanzas masivas es grande. Podemos estar al borde de un nuevo genocidio, propiciado por la desaparición del estado en la región, la manipulación de las diferencias étnicas por los gobiernos de Kigali y Kinshasha y la voracidad de las multinacionales. Las televisiones españolas se limitan a esparcir de vez en cuando alguna información breve con material de agencia, y eso que son imágenes con una fuerza especial. Ni siquiera  se ha «localizado» esta información, pese a que una misionera española haya perdido las piernas en una explosión o que el comandante de la fuerza de la ONU, un general español, haya dimitido. En definitiva, un escandaloso silencia informativo.

Muchos de los informadores en Estados Unidos han hecho un gran trabajo. Destaco los reportajes de Juan Antonio Sacaluga sobre el déficit democrático de Estados Unidos o el blog de Anna Bosch. Pero, ¿es necesario presentar los telediarios en Estados Unidos, como harán TVE y Antena 3? Tampoco pasaría nada para que algún equipo se traslara de Washington a Goma.

Genocidio en Colombia


El último informe de Amnistía Internacional sobre Colombia vuelve a denunciar el exterminio y hostigamiento sistemático de los más pobres, de los campesinos a los que se quiere privar de sus tierras, de los afrodescendientes que están en un terreno estratégico para el paso de las drogas, de los indígenas que reivindican tierras ancestrales en manos ahora de multinacionales.

Me limito a copiar la nota de prensa de Amnistía:

Colombia: El gobierno distorsiona la situación de los derechos humanos en el país

Madrid.- El gobierno de Colombia está dando una versión muy optimista de la situación de los derechos humanos en el país, a pesar de que cada vez son más los informes sobre desplazamientos forzados, ataques contra activistas sociales y de derechos humanos y homicidios cometidos por las fuerzas de seguridad. Ésta es la conclusión del informe publicado hoy por Amnistía Internacional.

“Las autoridades colombianas mantienen una postura de negación absoluta: incluso se niegan a reconocer que hay un conflicto armado en el país. Sin embargo, la gente nos cuenta una versión muy diferente”, afirmó Marcelo Pollack, investigador sobre Colombia de Amnistía Internacional. “Es imposible resolver un problema sin admitir que existe. Negando la situación sólo se consigue condenar a más personas a sufrir abusos o a morir.”

El informe de Amnistía Internacional es el estudio más exhaustivo y actualizado sobre el estado de los derechos humanos en Colombia. Muestra que, si bien algunos indicadores de derechos humanos han mejorado con el paso de los años –por ejemplo, el índice de secuestros y la seguridad en algunas ciudades–, otros muchos han empeorado.

El estudio también echa por tierra declaraciones realizadas en repetidas ocasiones por el gobierno colombiano, por ejemplo, que los grupos paramilitares ya no están activos, que se obliga a rendir cuentas a los autores de abusos contra los derechos humanos, o que se respeta plenamente el trabajo de los activistas sociales y los sindicalistas.

“La población colombiana lleva más de 40 años atrapada en uno de los peores conflictos olvidados del mundo, atacada por las fuerzas de seguridad, los paramilitares y los grupos guerrilleros, mientras que el gobierno no toma ninguna medida de peso para brindarle protección”, declaró Marcelo Pollack.

“Para cambiar radicalmente la trágica realidad de Colombia, el gobierno y los grupos guerrilleros tienen que dejar de involucrar en el conflicto a la población civil de una vez por todas.”

El informe de Amnistía Internacional arroja los siguientes datos sobre Colombia:

· En 2007 hubo al menos 1.400 homicidios de civiles, frente a 1.300 en 2006. De los casos en los que se conoce a los autores, las fuerzas de seguridad fueron responsables de al menos 330; los paramilitares, de unos 300; y los grupos guerrilleros, de alrededor de 260.

· Hasta 305.000 personas fueron desplazadas en 2007, frente a 220.000 en 2006.

· En 2007, al menos 190 personas fueron víctimas de desaparición forzada a manos de las fuerzas de seguridad y los paramilitares, o se encuentran en paradero desconocido después de ser secuestradas por los grupos guerrilleros, frente a 180 en 2006.

Amnistía Internacional insta a todas las partes implicadas en el conflicto de Colombia a que muestren la voluntad política necesaria para poner fin a los abusos contra los derechos humanos. La organización también exhorta a la comunidad internacional a que redoble los esfuerzos para lograr que las dos partes enfrentadas respeten los derechos humanos de la población colombiana.

La realización del tercer debate


No he tenido tiempo para ver en detalle el tercer debate entre Obama y McCain. Sólo una observación sobre el formato.

Todos los comentaristas están de acuerdo en que este ha sido el más vivo de los tres. Creo que no es casualidad. Desde luego, el momento de la campaña resulta decisivo en el desarrollo del debate; pero la puesta en escena y la realización también es importante. La proximidad física, el estar sentados en una mesa redonda, centra a los que debaten en su contrincante, en atacar y a refutar. El anterior formato, el de los podios en los extremos del estudio, lleva a los candidatos a dirigirse más a la audiencia que a debatir, a hacer exposiciones que ignoran las objecciones del contrario. De modo que aunque, aunque en principio, la otra puesta en escena parece más espectacular, ésta otra es mucho más eficaz. Porque, en definitiva ¿hay algo más audiovisual que el enfrentamiento de dos personajes en plano medio?. La mesa redonda es, además el espacio ideal de debate. Por cierto, una mesa bien común, nada de diseño como en los debates españoles y franceses. Desde el punto de vista de la realización, con esta puesta en escena cuando cada candidato responde a su contrincante, el espectador siente esa cercanía, sin que nadie se dirija expresamente a él.

Como siempre, remito al visor interactivo de rtve.es y al tratamiento completo de BBC.news

Añado los comentarios que me envía Alberto Marinero:

En efecto, todo estuvo más animado que otras veces, pero la sensación es que los dos actúan con cautela y no echan el resto. Tal vez, ninguno de los dos se cree que lo que dicen las encuestas es definitivo. Es admirable la paciencia de Obama que repite una y otra vez sus argumentos sin temor a que el pescado se pudra: ahí empieza a demostrar una consistencia propia de un estadista. McCain, en cambio, reafirma su condición de luchador tenaz y experimentado: no piensa tirar la toalla hasta ver el resultado de la votación. Si bien un cambio brusco en la política de un país como EE UU no es posible, pero en el sufragio universal, si que pueden suceder vuelcos inesperados. En España sabemos de eso.

McCain por fin se vió beneficiado físicamente del formato y no aparecía tan patéticamente mayor como en los anteriores. A pesar de que se hablaba de temas que hasta ahora se consideraban de Obama, McCain no se amilanó ni mucho menos y estuvo, a mi juicio, no simplemente combativo o explícito – también un polemista convincente y respetuoso  . El tema clave es si la penalización en el terreno económico que arrastra se debe a la identificación de su imagen con el sistema que llevó al desastre actual, o si sus recetas realmente no convencen. Para esta valoración hay que ser americano. Temas como impuestos, asistencia sanitaria o educación tocan más al votante común, que las alusiones al rescate, a la independencia energética u otras divagaciones sobre temas globales. Eso sí, me parece incorrecto el planteamiento del debate como exclusivamente «interno», porque las guerras que lleva a cabo EE UU en Irak y Afghanistan no son tan «externas»: los más de 700.000 millones de dolares que se han gastado en ellas hasta ahora son un importante lastre para la economía nacional (si solo hablamos de dinero). No hay que ser experto, para entender que con menos del 10% de esa cantidad, se podría cubrir las propuestas sobre educación, por ejemplo, de cualquiera de los dos candidatos. Con bastante menos le arreglarían el cuerpo al fontanero Joe.

Violencia impersonal


Creo que todas las víctimas son iguales en dignidad y merecen todas un trato digno. Pero no todos los crímenes son iguales.

La reflexión viene a cuento a un comentario a mi entrada «No callar la voz de las víctimas de Colombia». No es lo mismo-dice ivmhn- matar a un contrincante en una guerra que masacrar (resumo) a un pacífico ciudadano.

Lamentablemente, los medios muchas veces muestran a los más pobres como víctimas de una violencia impersonal. Es lo que ocurría en el reportaje de Informe Semana del sábado 4-10-08 «Colombia: las otras víctimas». El reportaje mostraba la búsqueda de los restos de los masacrados por los paramilitares. Los paramilitares se presentan como un «ejército ilegal que nació para perseguir a la guerrilla», sin mención a los que manejaban los hilos y con una simple referencia a sus relaciones con los políticos. En ningún momento se dice que estos asesinos sirvieron para despejar de campesinos las tierras que se apropiaron terratenientes y multinacionales. Se da por hecho su desmovilización, sin informar de las dificultades de la misma y de la reaparición de los paramilitares como «fuerzas emergentes» o «Águilas Negras». Ya sé que el reportaje no era una reconstrucción del fenómeno paramilitar, pero sin su contexto, el trabajo quedaba reducido a mostrar el sufrimiento de una viuda y a la insensiblidad moral del verdugo. Imprescindible, pero insufuciente.

Un debate conforme al guión


Primer debate entre Obama y McCain en un momento crítico para la economía mundial. Así que no es raro que un debate pactado sobre política exterior se halla abierto con la crisis económica. Al final de esta entrada he incrustado los vídeos del debate, traducido en rtve.es y en su versión inglesa en news.bbc.co.uk (la reproducción automática al llegar al final de la página). También incluyo aquí el enlace a la transcripción completa en inglés en CNN.com y a un resumen minutado en español en elpais.com.

En un rápido repaso de algunos analistas españoles e internacionales todos parecen de acuerdo que McCain ha ganado el debate a los puntos, sobre todo por su actitud más agresiva en los temas de seguridad y política exterior. En mi opinión el debate ha carecido de nervio, sobre todo en el tema económico. Ambos candidatos han repetido ideas y recetas ya conocidas, pero han faltado propuestas de verdadero liderazgo para enfrentarse a la crisis. Obama y McCain -y uno de ellos dirigirá el Imperio- parecen carecer de visión para afrontar esta nueva etapa. No se trata de sacar de la chistera el conejo de una receta mágica, sino de buscar nuevas perspectivas para un cambio de paradigma económico, pedir a los ciudadanos sacrificios e infundirles nuevas esperanzas. En este sentido, ha sido un debate fallido, un debate previsible, un debate controlado, carente de grandeza.

Desde el punto de vista audiovisual, creo que los países latinos debiéramos de aprender de la sobriedad visual y de la flexibilidad de diálogo con la que se ha desarrollado el debate. El moderador ha tenido libertad para introducir preguntas en el marco de los tiempos y los temas pactados. Y ha interpelado muy oportunamente a los candidatos para que se salieran del discurso y se definieran sobre las extraordinarias circunstancias económicas. Obama ha aparecido seguro, relajado, quizá demasiado relajado. McCain parecía en algunos momentos el candidato más joven y más rápido en el ataque. Obama, sin pasar apuros, no ha estado muy fino en contrarrestar los contrataques. McCain ha definido a su contrincante como el candidato más izquierdista de la historia. Y Obama se ha referido a McCain como un liberal en lo económico. Uno y otro han condescendido con una sonrisa a estas caracterizaciones realizadas por su rival. Por cierto que en el debate ambos traslucían un respeto sincero por el otro. McCain ha abusado de su imagen de maverik (independiente, imprevisible) y de su historia de héroe y prisionero de guerra.

Por supuesto que en el debate se han manifestado diferencias importantes, por mucho que ya sean conocidas. Resumo los puntos de discrepancia.

Economía. Ambos han defendido el paquete millonario de rescate. McCain defiende los recortes presupuestarios y el mantenimiento de los recortes tributarios de Bush. Obama propone endurecer el control sobre los gastos, reducir los impuestos para las clases medias y un paquete de inversiones en infraestructuras y servicios sociales de corte keynesiano.

Seguridad y política exterior. La discrepancia más importante reside en la guerra de Irak. McCain defendió la invasión, Obama la rechazó. McCain fue el gran defensor del refuerzo (surge) y asegura que Obama se niega a reconocer que se está ganando la guerra. Obama reconoce la mejora, pero niega que se esté ganando, insiste en que la clave está en el acuerdo político entre los iraquíes y mantiene su promesa de retirada de tropas. Obama ha insistido en que Afganistán debe ser la prioridad. Su mayor desliz se ha producido en relación con Pakistán, al venir a sugerir que habría que atacar a Al Qaeda en Pakistán, oportunidad aprovechada por McCain («yo no me atrevo a desenfundar el arma contra Pakistán como sostiene el senado Obama sino que creo que hay que convencer a los paquistaníes»). En general, Obama ha asumido las posiciones duras de la política imperial, pero ha vuelto a mostrarse partidario de conversaciones sin condiciones con los líderes díscolos (Ahmedinejad, Chávez). Por cierto, que en en este tema del diálogo se ha producido uno de los pocos contrataques de Obama, al echar en cara a McCain su negativa a recibir a Zapatero, un aliado de la OTAN. (vídeo en rtve.es) y que supongo que nuestros medios repetirán hasta la saciedad.

En mi modesta opinión el debate ni ha aportado luz en la presente incertidumbre ni ha supuesto una baza decisiva para ninguno de los dos contricantes en la carrera a la Casa Blanca.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

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Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

La crisis y el carrusel de la Asamblea General de la ONU


Cada año en la tercera semana de septiembre los neoyorquinos ven con resignación como las medidas de seguridad se acentúan cerca de los grandes hoteles y las calles y avenidas próximas al edificio de Naciones Unidas se cortan para dejar paso a las comitivas de los poderosos. Llega la Asamblea General, el único foro en el que todos los mandatarios del mundo pueden encontrarse y hablar al mismo nivel, con el mismo tiempo asignado. Lamentablemente, ese único órgano deliberativo común a toda la humanidad se ha convertido en un verdadero diálogo de sordos. Cada cual vende su producto sin ningún ánimo de diálogo y mucho menos de debate y lo vende más para su propia opinión pública -con la ayuda inestimable de sus medios nacionales- que para discutir los grandes problemas comunes. El presidente de Estados Unidos suele presentar la política planetaria de la superpotencia con todos los asientos llenos. El resto de los discursos son seguidos con menor o mayor expectación según el poder y la influencia del que habla. Las delegaciones escuchan los discursos de los amigos y los enemigos y se ausentan cuando no hablan ni unos ni otros. De vez en cuando Chávez con su encendida retórica criolla anima el cotarro.

Hace tres años la Asamblea vino precedida de una Cumbre Mundial. Lo más importante que salió de ella fue la aceptación del principio de la obligación de proteger. Sin embargo, quedaron en nada las promesas de hacer más eficaz los mecanismos de la ONU y, sobre todo, de reformar su estructura de poder, con una representación en el Consejo de Seguridad que recoja el peso creciente de las potencias emergentes. Este año, para evitar que cada cual coloque su disco rallado, la agenda de la Asamblea General recogía la revisión de los Objetivos del Milenio. De la reunión, en el mejor de los casos surgirá la renovación de un compromiso que ya parece imposible de cumplir en 2015, porque año tras año, los estados incumplen esos compromisos hipócritamente asumidos.

Pero la crisis financiera -¿farsa o tragedia?- se desarrolla al otro extremo de Manhattan, en Wall Street. Quiebran los bancos de negocios y los que quedan se convierten en comunes bancos comerciales y el Tesoro de Estados Unidos promete una intervención que puede llegar a un billón de dólares (o un trillón si utilizamos la denominación anglosajona) para aislar los «activos tóxicos» -lo que antes se llamaban «productos financieros creativos». (Por cierto vale la pena ver este vídeo de humor británico, brillante y esclaredor, que conozco por el blog de Miguel Ángel Idígoras).

Si para algún senador republicano todo esto no es más que «socialismo financiero»,  el economista Stiglitz pone las cosas en su punto y dice que lo que ha sucedido la semana pasada equivale para Wall Street a la caída de su particular Muro de Berlín; la semana en la que todo ha cambiado y han quebrado todos los dogmas neoliberales. Lógicamente, una crisis que es una crisis de sistema, no podía estar ajena a los discursos. Pero en la mayor parte de los casos no ha habido más que palabras vacías que demuestran, una vez más, la falta de visión de los líderes que gobiernan el mundo. Los más pobres han recordado que con la décima parte de lo ya gastado en salvar a las entidades hipotecarias se podría haber cubierto buena parte de los Objetivos del Milenio.

Y luego cada cual ha seguido con su rollo. He escuchado la última parte del discurso de Álvaro Uribe en el Canal 24 Horas de TVE. (Los discursos y ruedas de prensa puede seguirse en la webcast de Naciones Unidas). La página de la presidencia de Colombia resume justamente la parte del discurso que no he oído, en la que defiende los logros de su «política de seguridad democrática» y esgrime la disminución de los asesinatos de sindicalistas, que por las vías alternativas que nos llegan de Colombia siguen siendo casi diarios. (Curiosamente cuando busco el enlace a ese resumen ha desaparecido, y en su lugar se destaca el agradecimiento a Evo Morales por una admonición a las FARC). En la segunda parte, que sí he visto, Uribe ha comenzado diciendo que «tan importante como la crisis financiera es la crisis medioambiental». Y aquí se ha extendido en sus éxitos en la materia y ha puesto un ejemplo que, como poco, me parece desafortunado: las excelencias de la palma africana, un cultivo -ha dicho-que da sombra y protege el suelo. La realidad es que esta planta ajena sembrada por multinacionales coloniza miles de hectáreas de selva, por ejemplo en la región del Alto Atrato, destruyendo la diversidad biológica y todo ello previa expulsión de los campesinos por los paramilitares, por mucho que ya no se llamen así. ¡Cuánta hipocresia!.

Mientras los discursos siguen en la Primera Avenida con la calle 42, el mundo sigue girando. Nada será igual después de esta semana. ¿Dejará el neoliberalismo paso al neokeynesianismo?.