El Telediario 2 de TVE ¿el mejor telediario del mundo?


Lo anunció TVE y lo repitieron todos los sitios digitales dedicados a medios y televisión: El Telediario 2 de TVE, premiado como el mejor informativo del mundo.

Si leemos la información en rtve.es veremos que de lo que se trata es de un premio concedido por un instituto de investigación, Media Tenor, que  valora la diversidad de la información considerando 13 factores noticiables. Si buscamos ampliación a esta información, veremos que todas las páginas españolas repiten prácticamente el mismo contenido ¿Cuál es la fuente? La nota de prensa de RTVE. Como casi siempre, un ejercicio de cota y pega…

De modo que eso del «mejor informativo del mundo» se concreta en un premio, el Global Media TV Award.

¿Qué son los Global Media Awards de Media Tenor?

Media Tenor es un instituto privado de investigación, de raíz germánica, centrado en el análisis de la agenda setting y dedicado a asesorar a empresas y gobiernos a mejorar su presencia en la agenda de los medios. Media Tenor realiza interesantes investigaciones tanto sobre un asunto noticioso global (por ejemplo, el diálogo intercultural), como sobre el tratamiento de una determinada cuestión en un medio concreto (el presidente Ahmedinejad en Almanar). Cada año celebra una Agenda Setting Conference en cuyo marco se entregan los premios de Media Tenor, entre ellos el Global Media TV Award. Media Tenor analiza 32 informativos en 10 países, pero no aclara el proceso de selección, del que sólo sabemos que se basa en informativos emitidos en prime time.

Media Tenor no ha cargado en su página los premios de este año (correspondientes a los informativos de 2008) de modo que no puedo referirme a los resultados de TVE, pero sí es posible descargar los premios de 2008. El pasado año el informativo ganador fue la edición de tarde-noche de CBS.

Lo que valoran estos premios es la diversidad, medida mediante 13 factores, en los informativos de máxima audiencia. Número de items informativos, pluralidad de fuentes, diversidad de protagonistas y agentes noticiosos, presencia del sensacionalismo en las noticias del extranjero, atención a los temas de salud y educación, presencia de la mujer como fuente o agente noticioso, países mencionados en las informaciones… En los resultados del año pasado se resalta la escasa diversidad de protagonistas (gobiernos, autoridades, empresas multinacionales) o el pequeño número de países mencionados (sólo 14). De modo que  los resultados vienen a avalar los estudios sobre los factores noticiosos o news values, que desde el primer trabajo de Galtung y Ruge (1965) han venido demostrando la primacía de una élite de personas y países como agentes noticiosos.

¿Es el TD2 de TVE el mejor informativo del mundo?

No, claro que no, pero el premio obtenido es importante porque valora la diversidad. Como indica el documento de los premios del año pasado, los premiados representan la mayor diversidad temática y ejemplos de que todavía es posible una información de interés público en la televisión, pese al avance del infoentretenimiento.

De modo que la enhorabuena a todos los que en los Servicios Informativos de TVE hacen posible esa Segunda Edición del Telediario por un premio merecido.

La diversidad, el pluralismo en las informaciones, es una de las notas esenciales del servicio público, y el premio viene avalar que se está cumpliendo con la misión de servicio público.

Los informativos de TVE han mejorado radicalmente en los últimos cinco años. Han conseguido una suficiente (no perfecta) neutralidad política y una diversidad temática, como se reconoce en estos premios. Creo que uno de sus mejores logros es haber logrado que los temas de sociedad no se reduzcan a sucesos y desfiles de moda. La «casquería» es mínima en comparación con el resto de los informativos españoles. En el lado negativo, la falta de mordiente de las informaciones, el escudarse en el carácter institucional para no hacer verdadera información política, el dominio del «periodismo de declaraciones». Y la obviedad en el tratamiento, la falta de puntos de vista propios, un lenguaje plano y la evidente inexperiencia de muchos informadores.

Quisiera comentar el TD2 del martes 17 de noviembre, casi un monográfico dedicado a la liberación del atunero Alakrana. La factura del informativo fue impecable(salvo unos inusuales fallos de enfoque en la cámara de la presentadora) y el despliegue de medio (algo tan característico de TVE) apabullante. Mientras el resto de los informativos españoles dedican siete u ocho minutos, el TD2 le dedicó más de 60. El tema lo merecía. Pero ¿no puede pensarse que de lo que se trataba era de celebrar el éxito del gobierno? Ninguna información caía en una interpretación tan burda, pero los primeros quince minutos, convertidos en un festival de emociones (conexiones en directo con familiares y conversaciones en  multiplex entre ellos) creaba un clima de euforia que, desde luego, favorecía al gobierno y que otras televisiones, tan dadas a explotar los sentimientos, evitaron. Lo mejor, la entrevista de Anna Bosch con un especialista británico que explicó los mecanismos de la piratería global y las preguntas incisivas (que no la respuestas) de Pepa Bueno a la Ministra de Defensa.

El Telediario 2 de TVE, premiado como el mejor informativo del mundo

En Portada Interactiva


En Portada inaugura nueva página web coincidiendo con la nueva temporada del programa. Se puede visualizar un vídeo con un resumen del reportaje Zimbaue, la finca de Mugabe, antes de su emisión. Pero sobre todo podemos acceder a material inédito, como la transcripción de una entrevista con Tsanvangirai, ahora jefe del gobierno, por acuerdo entre la oposición y Mugabe. El blog de José Antonio Guardiola, Azimut, nos da las claves del reportaje. Desde la página se accede a otros reportajes, algunos históricos, como el primer En Portada, una entrevista de Vicecente Botín a Fidel Castro en 1984.

Como ya dije en otra ocasión, esta página es una buena aproximación a lo que puede ser una aproximación interactiva de la información en televisión. Por el momento, la participación del público se limita a la posibilidad de dejar comentarios. La calidad de la audiencia de este programa se evidencia en comentarios como éste, con claves para entender el conflicto del país africano.

900 prejubilaciones en la televisión pública francesa… sin publicidad

Ellacuría, crimen sin castigo


Magnífico el En Portada sobre el asesinato de los jesuitas en El Salvador. Y oportuno. Porque han pasado casi 20 años y los responsables que ordenaron el crimen siguen impunes. Y porque este puede ser uno de los casos afectados por la limitación de la jurisdicción universal pactada por el PSOE y el PP.

Un tribunal salvadoreño condenó a los mandos de la fuerza que cometió los asesinatos, pero no a los que dieron la orden. Según la Comisión de la Verdad, esa orden se dió por el general René Emilio Ponce, jefe del Ejército, en una reunión de la cúpula militar.

En este caso, la conexión con España que exige la contrarreforma es evidente. Pero más difícil resulta demostrar que la justicia se ha negado en El Salvador. Como insiste el juez salvadoreño y los acusados es un principio universal del Derecho que nadie puede ser enjuiciado dos veces por los mismos hechos. Lo que habrá de probarse ante la Audiencia Nacional Española es que ese juicio se manipuló para garantizar la impunidad de los altos responsables militares. El reportaje es una buena aportación en esa lucha contra la impunidad.

Por otro lado, En Portada ha iniciado una interesante estrategia multimedia. El vídeo es accesible desde rtve.es, donde encontramos una presentación muy personal del autor del reportaje, Antonio Parreño. Lo más interesante es la transcripción de la entrevista íntegra con el general Ponce, obviamente editada en el reportaje. Esa estrategia se complementa con un blog y con un microespacio, Contraportada. emitido después de la publicidad que sigue al reportaje. En esta ocasión, el reportero grafico Evaristo Canete nos contó el clima dramático en que fueron rodadas las imágenes de los cadáveres de los jesuitas, esparcidos por el jardín de la Universidad Centroamericana.

8.000 horas de servicio público


Más de 8.000 nuevas horas de programación tendrá que producir TVE para llenar el hueco que deje la publicidad a partir de septiembre, si el anteproyecto aprobado hoy por el Consejo de Ministros termina por convertirse en ley. Todo un reto para el servicio público.

Las protestas de los defensores de la televisión pública se justifican en la falta de consenso sobre este sistema de financiación. Finalmente, el gobierno ha renunciado al Decreto-Ley. Es una buena noticia que la norma se someta al debate parlamentario. Ya veremos cuantas plumas se deja un gobierno débil en las Cortes. El pecado original de una norma hecha a medida de las televisiones privadas es la falta de consenso en un tema que debiera resolverse, de una vez por todas, con un pacto de Estado.

Las telefónicas ya anuncian que subirán las tarifas y pondrán en rojo esa recarga en el recibo de los consumidores. Ni que decir tiene que se originará un movimiento de rechazo, muy en la línea de «no con mis impuestos». Y llegará un momento en que derogar estas tasas será muy popular. Y es que la ideología contra cualquier servicio público cada vez empapa más a amplias capas de la sociedad española, toda una victoria del neoliberalismo.

A veces conviene mirar un poco alrededor. En Francia, la televisión pública no tiene publicidad desde el 5 de enero a partir de las 20 horas. En las primeras semanas no ha existido un vuelco de las audiencias, pero las televisiones generalistas por vía hertziana han seguido perdiendo recursos publicitarios en favor de la TDT. La situación es especialmente grave para TF1 (la inspiradora de la reforma) que ha entrado en pérdidas.

TVE va a competir con las manos atadas. Será una batalla en inferioridad de condiciones, pero sus gestores y profesionales tienen que reinventar el servicio público:

-¿ Qué se hará con esas 8.000 horas? Espero que no se conviertan en autopromociones (entre otras cosas porque la Directiva de la Televisión Sin Fronteras también establece límites). Todas estas horas son la materia prima para crear espacios que satisfagan los intereses genuinos del público y no para dar satisfacción a lo que supuestamente interesa a la audiencia. Pero ¿puede elevarse la producción en más de un 10% con la misma plantilla y los mismos recursos? Si estas horas se rellenan de reemisiones, el espectador cambiará de canal.

– Reestructurar la programación. Que gozada ver una película sin interrupciones, pero ¿no está educada la audiencia en la fragmentación publicitaria y acostumbrados a usar las pausas para atender a sus obligaciones? Parece aconsejable que hasta la segunda parte del «prime time», cuando todo ya está más reposado, no se abuse de espacios sin interrupciones. El espacio de los bloques publicitarios podrían ocuparlo microespacios informativos y de servicio público.

– Liberarse del «share» y mirar al «rich». Los programadores y los editores de los informativos pueden ahora liberarse del «share», esto es, de la cuota de pantalla minuto a minuto. Pero tendrán que atender más que nunca al «rich», esto es a cuantos espectadores está dando servicio un determinado programa y la programación en su conjunto. Es hora también de pasar de lo cuantitativo a lo cualitativo: grado de satisfacción del público y adecuación a sus necesidades.

– Diversificar programas y servicios en las distintas cadenas y plataformas. Esas horas suplementarias son una oportunidad para una mayor diversidad de programas. No depender de la publicidad puede propiciar establecer un perfil más nítido de servicio público en La Dos. Ahora más que nunca sería necesario recuperar una marca de servicio público para todas las cadenas y plataformas, eliminada por la actual denominación y logos de las cadenas, que desde hace semanas parece quererse recuperar con la campaña «Altogether Now».

Forjar alianzas con el público. Que los colectivos más activos de la sociedad se sientan representados en la programación. Y que de una vez se haga realidad el derecho de acceso.

Para todo ello hace falta estabilidad y recursos incluso superiores a los actuales.

AÑADO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA UNA ENCUESTA A FAVOR Y EN CONTRA DE LA MEDIDA.

Sacar a RTVE del mercado


El gobierno cuece en el horno de la negociación con las televisiones privadas y los operadores telefónicos el Decreto Ley de la financiación de radiotelevisión pública que puede ser la puntilla final de RTVE.

Una vez más este gobierno débil recurre a la herramienta del Decreto Ley, alegando una urgencia inexistenta, si no es para salvar la cuenta de resultados de alguna televisión privada. Se priva a la sociedad de un verdadero debate, mientras se negocia de tapadillo porcentajes para que las cuentas aparentemente cuadren.

Vaya por delante que creo en una radiotelevisión pública sin publicidad. He valorado reiteradamente en este blog los pros y los contras,  a raíz de la iniciativa francesa que copia ahora Zapatero. Incluso, como ya he dicho, en la página 133 de mi tesis avancé un modelo de financiación parecido.

El problema es la suficiencia de esa financiación, que el gobierno dice garantizar aplicando porcentajes más o menos arbitrarios sobre los benficios de las televisiones privadas y las telefónicas. Las primeras serán las grandes ganadoras al repartirse el pastel de la publicidad de TVE. Pero las segundas no sacan un beneficio directo de este cambio -¿qué recibirán a cambio?. La pregunta es ¿cuanto tardarán unas y otras en tener una coyuntura política favorable para sacudirse este gravamen?

Lo más preocupante de todo es que parece que se pretende que TVE deje de hacer competencia a las privadas. El servicio público comporta obligaciones positivas y negativas. Es lógico que el porcentaje del presupuesto dedicado a financiar el cine nacional sea mayor en la pública que en las privadas, pero no que estas puedan dedicar ese dinero a financiar exclusivamente series.

No se puede atar las manos a TVE prohibiéndole competir o limitando su capacidad en los mercados del deporte y los éxitos de Hollywood. La buena administración de los recursos es responsabilidad del Consejo de Administración, que conforme a la ley vigente cesa automáticamente si genera pérdidas en dos ejercicios. Si la televisión pública no compite en los deportes y en las películas norteamericanas pierde dos importantísimos motores de audiencia. No nos engañemos: cuando cae la audiencia, cae la audiencia general de una cadena, los buenos programas y los malos programas. Sea cual sea nuestro concepto de calidad, es indudable que en esas dos categorías de programas, deportes y cine de Hollywood, hay productos dignos del servicio público, pero siempre con un alto precio.

Las privadas ganan. No sólo se repaten toda la tarta publicitaria. Además TVE -actual líder de audiencia- dejará de ser competencia.

Un servicio público sin audiencia deja de ser servicio público.

(Desde las radios y televisiones comunitarias se está gestando un manfiesto en favor de la televisión pública, al que se puede acceder, en parte, desde la Revista Latina de Comunicación Social y para el que se piden adhesiones de profesores y académicos.)

(El 7 de mayo los sindicatos de RTVE han llevado a cabo una jornada de movilización en defensa del sistema de financiación mixta -vía Presupuesto General del Estado y publicidad. Anteriormente entregaron un manifiesto a los grupos parlamentarios.)

La televisión que viene


Zapatero ayer anunció el próximo envío al Congreso de la tan dilatada Ley General Audiovisual. Y anticipó un elemento: una sustancial reducción de la publicidad en la televisión pública.

Como tantas veces, parece que se opta por el modelo francés: supresión de la publicidad en la televisión pública y a cambio, los realmente beneficiados, los operadores privados, son grabados con un nuevo impuesto o un recargo en alguno de los existentes, destinado a compensar la financiación perdida por TVE.

Me he referido aquí a este modelo (Las trampas, La utopía) y a la oposición que ha generado en Francia. Resumo argumentos:

– Bienvenida esa supresión, siempre que existan recursos suficientes para cumplir la misión de servicio público en las mismas o mejores condiciones.

– En época de recesión, es de temer una reducción de financiación, que redunde en jibarización de la televisión pública. Las privadas se verían doblemente beneficiadas: se quedarían con toda la tarta publicitaria y su competidor público se debilitaría.

– Los gestores, programadores y profesionales tienen el reto de diseñar una programación diversificada, de servicio a todos los sectores sociales, no sometida a la tiranía del «share», pero que no renuncie a audiencias masiva y al liderazgo social.

La otra pata de la estrategia gubernamental es favorece la concentración de los operadores privados. Para ello ha suavizado por Decreto-Ley las restricciones existentes. La Sexta es la novia que busca dote. Ofrece, a cambio, sus derechos deportivos. Para que estos sean más rentables el gobierno parece dispuesto a permitir la TDT de pago. En plena Semana Santa así lo anunció el Ministerio de Industria en una nota de prensa, que luego tuvo que retirar. Todo bastante descarado.

La TDT de pago ya fracasó una vez (Quiero Tv). ¿Funcionará ahora? Si la Sexta y Antena 3 se fusionan ¿apoyarán al gobierno?

Confundir información con propaganda electoral


Luchaba anoche con mi conexión a Intenet (una vez más Ya.com me tiene sin servicio adsl y, en consecuencia con el blog desatendido) cuando escuché en el Telediario de TVE a Lorenzo Milá introducir el bloque electoral y anunciar que «el orden y los tiempos son establecidos por la Junta Electoral… Una obligación que el Consejo de Informativos de TVE critica porque considera que las campañas deben hacerse exclusivamente con criterios informativos…» (video). Pensé, bueno, el férreo corsé de la propaganda se afloja un poco.

La declaración del Consejo de Informativos es una más de las voces profesionales que vienen pidiendo recuperar la información en las campañas electorales. Los periodistas catalanes fueron pioneros y consiguieron que los bloques electorales se identificaran como una imposición. Ahora el Colexio de Xornalistas de Galicia denuncia que los partidos ponen obstáculos a la toma de imágenes en sus mítines (denuncia de la que también se hizo eco el Telediario de TVE). Es un cambio cualitativo que, por primera vez, TVE se haga eco de esta crítica profesional, aunque sea por una vía tan tímida como esas referencias en el Telediario. Es cierto, también, que durante el bloque electoral aparecen rótulos en los que se advierte que las imágenes han sido grabadas por los respectivos partidos, un principio recogido en el Código Deontólogico del Estatuto de Informativos de RTVE (art. 9.5). Es un pequeño logro del Consejo de Informativos de TVE, que como el de RNE, están encontrando graves obstáculos para desarrollar su misión de control.

¿Cómo es posible que la información electoral haya llegado a convertirse en propaganda? Desde las primeras elecciones democráticas las normas electorales (en la actualidad la L. O. 5/85, de Régimen Electoral General) regularon los espacios de propaganda gratuita en la radio y la televisión públicas. De la sopa de letras de 1977, con todo tipo de agrupaciones y coaliciones improvisando un discurso ideológico antes las cámaras, se pasó a primar a los grupos en función de su representación parlamentaria. Los partidos, según su capacidad económica, fueron poco a poco empleando estos espacios para colocar propaganda con el formato de spot publicitario, con nulo segumiento de la audiencia. Por otra parte, a partir de 1982, TVE, la única televisión por entonces, organizó la cobertura de los mítines y caravanas electorales. Muy pronto la información dejó paso a la propaganda, con un espacio reservado en esa cobertura informativa para los grandes partidos. La Junta Electoral Central exige y aprueba un plan de cobertura informativa de las cadenas públicas para cada convocatoria electoral.

El resultado de este sistema es que la cobertura informativa se ha convertido en un clon de los espacios gratuitos, con los partidos realizando grandes despliegues técnicos, suministrando la imagen realizada (y enaltecedora de la organización y el líder) a las cadenas y dificultando el acceso de las cámaras de las televisiones. Es imprescindible que la Junta Electoral vigile la imparcialidad y el equilibrio informativo, pero someter la información a un previo reparto de tiempos es enfeudarla a los partidos, es convertirla en propaganda. La prensa realiza el seguimiento de la campaña, pero también desarrolla los grandes temas informativos planteados. Las televisiones se quedan en la campaña y las públicas reparten esa cobertura de tal forma que, a veces, para cubrir la cuota de un determinado partido en el día se improvisa una declaración. Es hora de liberar de esa propaganda a los telediarios y hacer información de verdad, esto es, planteando y esclareciendo las cuestiones en juego en esas elecciones.

TVE vs. BBC


La BBC es un referente de la televisión en todo el mundo. En España resulta común comparar TVE con el que se supone debiera de ser su modelo. Un grupo de investigadores, Grupo de Investigación sobre la Televisión Pública (GITEP), ha afrontado el reto de enfrentar dos expresiones del servicio público, como BBC y TVE, a la luz de las experiencias de productores e informadores y en dos terrenos característicos, la información y las teleseries. El GITEP está compuesto por Agustín García Matilla, María Lamuedra, Alejandra Walzrer y Tíscar Lara.

El GITEP convocó ayer 10 de febrero en Segocia, en la Facultad de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valladolid, a profesiones de la BBC, TVE y profesores para exponer y debatir las primeras conclusiones de su investigación. Resumo a grandes rasgos este debate.

La tensión entre lo que interesa al público y el interés público forma parte de la esencia del servicio público de la radio y la televisión europeas. TVE, amén de su historia de dependencia política, es tributaria de los índices de audiencia… De una audiencia que se mide minuto a minuto. El «share» o cuota de pantalla es el espejo en el que se miran cada mañana los editores, según se manifiesta en la investigación. En la BBC, lo que cuenta es el alcance global, esto es, para cuantos ciudadanos el servicio público ha sido útil cada día. Para TVE, prácticamente la única evaluación externa (además de las críticas de los medios competidores) son los índices de audiencia. La BBC realiza periódicos estudios de opinión y desarrolla canales de interacción con su público. Prácticamente cada década se realiza un libro blanco, un escrutinio en profundidad del servicio público con unas propuestas de reforma para el futuro. En España, el Consejo para la Reforma de los Medios Públicos produjo un buen diagnóstico, sólo parciamente seguido. Con todo, la diferencia sustancial es el modelo de programación de la BBC. Según resulta de la encuesta realizada a profesionales, la BBC sigue una estrategia de diversificación de la programación en sus distintos canales y plataformas para satisfacer el interés del público con distintos contenidos, enfoques y presencia de todas las voces y minorías. TVE  despilfarra La Dos y el gobierno le ha negado una presencia suficiente en la TDT para deslindar contenidos y enfoques. La BBC es apreciada por los británicos como un elemento sustancial de su sociedad e identidad.

Orientación editorial. Las Guidelines (traducidas por la APM) son una guía viva para la actividad profesional, según el testimonio de los compañeros presentes en Segovia. Hay líneas de consulta permanente abiertas ante cualquier duda sobre el correcto tratamiento de una información. En TVE la única referencia es el código deontológico incluido en el Estatuto de Información.

Las telenovelas de la BBC. Coronation Street (40 años en antena) y Eastenders (30 años) son, según el profesor Hugh O’Donnell manifestación de la «esfera pública popular». Estas telenovelas no hacen nunca una referencia directa a la actualidad, pero sus conflictos dramáticos están extraídos de la actualidad. La contrarrevolución de Thatcher ha imbuido a los británicos de los principio neoliberales. Eastenders ha sido el último reducto de la ideología socialdemócrata.

Alianza con los ciudadanos. La principal conclusión del encuentro es que la supervivencia del servicio público depende de forjar sólidas alianzas con los ciudadanos. Para ello es vital usar los nuevos canales interactivos.

Acoso a la televisión pública


UTECA, el lobby de las televisiones privadas, acusa a TVE de que casi el 40% de sus programas no son de servicio público. Y se basa en un estudio encargado a un grupo de profesores de universidades madrileñas, dirigidos por el profesor Núñez Ladeveze (pdf). La respuesta de RTVE no se ha hecho esperar: UTECA miente y falsea sus propios datos.

No vale la pena analizar los respectivos comunicados en los que cada cual interpreta los datos como más conviene a sus intereses. Enseguida comentaré el informe, pero antes creo que conviene poner este episodio, verdadera serpiente audiovisual de otoño, en su contexto, que no es otro que el del continuo acoso por la vía de la deslegitimación de la radiotelevisión públicas en España y en toda Europa. UTECA, como el resto de sus colegas europeos, quisieran reducir el servicio público a una presencia testimonial en la audiencia y por eso interpreta el servicio público como limitado a una programación cultural poco atractiva. No es esa la realidad en Europa, donde todos los servicios compiten con las televisiones privadas. Y es que, desde el protocolo adicional al Tratado de Amsterdam (BOE 7-5-99), documentos) son los Estados los que definen las funciones que comprende el servicio público y pueden financiar esas funciones «siempre que no afecte al comercio y la competencia en un grado que sea contrario al interés común». El reto de los servicios públicos reside en mantener audiencias masivas (no necesariamente ser líder en todas las franjas horarias), diferenciando susproductos de sus competidores comerciales, como ya indiqué en una entrada anterior, al comentar el libro From Public Service Broadcasting to Public Service Media. El caso español sigue siendo anómalo, porque la financiación mixta, consagrada en la Ley 17/2006, tiene una composición casi al 50% (presupuesto 2008), con una presencia de la publicidad muy superior a la de países como Francia o Italia. En estas condiciones, parece un logro que el 63,7% de los programas emitidos por La Una y La Dos tengan un elevado grado de cumplimiento del servicio público, pues tal es la principal conclusión del informe en cuestión. Además, no debe olvidarse que RTVE desarrolla su función de servicio público de una forma todavía más nítida a través de 5 cadenas de radio y 6 canales de televisión, que se suman a las dos cadenas generalistas que con su publicidad financian a la Corporación.

Análisis del informe

El informe ha sido encargado por UTECA y ha analizado la programación de las dos cadenas desde 2005. Que sea un encargo no le resta mérito. Una cosa es el informe y otra la interpretación de UTECA. La metodología desarrollada ha consistido en establecer un Índice de Servicio Público, mediante el agregado de una serie de variables, según el siguiente cuadro:

De todos estos indicadores, los que resultan más relevantes son el género y la adecuación de los contenidos a la hora de protección infantil. Los géneros han sido tomados de la base de datos de Barlovento Comunicación y a cada uno se le ha asignado un valor, por ejemplo, 5 a la información, 2 a los espacios del corazón. Todos estos factores son de carácter objetivo, menos el de creatividad. Todos los factores me parecen relevantes para la misión de servicio público, pero no está tan claro su distinto valor y, sobre todo, la ausencia de otros relevantes, como por ejemplo el servicio a la cohesión territorial. Creo que esta investigación marca un camino para intentar construir un índice de servicio público a partir de las misiones definidas en la Ley 17/2006 y, sobre todo, del Mandato Marco, que concreta para el periodo de 9 años esa misión. Precisamente, la construcción de un índice fiable, aceptado por todos, puede ser un factor de legitimidad del servicio público. Un reto para los investigadores…