Transparencia en la blogesfera


La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos exige a partir de ahora a los blogeros que  apoyen un determinado producto que hagan públicos los pagos o regalos recibidos de las empresas del sector sobre el que hacen sus comentarios. El incumplimiento de esta obligación puede conllevar una multa de hasta 11.000 dólares.

La Comisión, que es el organismo público que protege a los consumidores, impone la misma normativa a los famosos que apoyen cualquier producto en sus redes sociales.

(Fuentes: Washington Post, CNET)

Esta normativa se enmarca en el derecho de protección de los consumidores, pero tiene raíces en el Derecho de la Información y desborda el ámbito de Estados Unidos.

La transparencia es una de las obligaciones esenciales que tiene que asumir las empresas para que la relación jurídico-informativa, de la que son parte también los profesionales el público y los profesionales, resulte equilibrada. El derecho a conocer del público tiene como correlato el derecho a saber quién nos informa y en función de que intereses. Por eso, muchas legislaciones han exigido que sea pública la propiedad de la empresa y sus principios editoriales. Y para ello, exigían, o bien la inscripción en un registro público de  estos datos, bien su publicación periódica por el propio medio.

La desrregulación que ha venido desarrollándose en los últimos 20 años se ha llevado por delante muchas de estas obligaciones. Si queremos saber la propiedad real de la empresa tendremos que hacer una labor detectivesca a través de la maraña de participaciones cruzadas de los grupos multimedia.

Otra dimensión de ese deber de transparencia es dar a conocer los conflictos de intereses que puedan existir en la labor informativa. Esta obligación, más que estrictamente jurídica, ha sido más a menudo recogida por los códigos deontológicos y ha tenido más una proyección interna en las redacciones, es decir, los trapos sucios se lavan en caso, sin dar mayor cuenta al público.

Hoy por hoy, uno de los mayores atentados a la transparencia viene dado por la ocultación de las empresas de relaciones públicas como fuente de informaciones. A través del Video News Realease se precocina una información que luego será asumida como propia por el periodista de turno. La información de la industria del espectáculo se basa en estos productos. Y qué decir de los viajes pagados a presentaciones, de las entrevistas «en exclusiva» que en realidad son pura y llanamente promociones comerciales. En un estudio (Fake TV News) de 2006 PrWatch.org encontró 36 noticias de televisión montadas con estos materiales de las que no se mencionaba su origen.

A diferencia de empresas y profesionales, los ciudadanos que mantienen un blog o un perfil en una red social, no están sujetos a ninguna obligación de transparencia. En su favor tienen una presunción social de actuación desinteresada. Nada más lejos de la realidad. Estas nuevas formas de información y expresión se orquestan por partidos, empresas, agencias de relaciones públicas y campañas publicitarias como un recurso más, prevaliéndose de la cándida aproximación de la mayor parte del público a estas plataformas.

Otros organismos de protección de los consumidores debieran de tomar nota de la normativa norteamericana. Y más allá, cualquier código deontológico adoptado por blogeros que quieran ofrecer una información fiable debiera exigir un mínimo de transparencia, como por ejemplo,  sus vinculaciones con organizaciones y empresas y pagos y regalos recibidos.

Internet en la televisión


Desde hace unos meses los televisores LCD y plasma de gama alta ofrecen al posibilidad de conectarse por cable o inalámbricamente a nuestra red local y a través de ella a Internet. Fracasada la experiencia de Media Center, esta es una nueva experiencia de convergencia entre la televisión e Internet. Pero lo que se ofrece no es un acceso pleno, sino un acceso encauzado a través de los widgets de determinados suministradores de contenidos y servicios o redes sociales, por el momento Yahoo, Google, YouTube o Facebook. Cuando el uso de Internet era básicamente profesional, la pantalla de la televisión no era el entorno más adecuado para conectarse a la Red. Ahora, cuando predomina el entretenimiento, en la pantalla común la televisión tendrá que competir con estas aplicaciones lúdicas de la Red.

Ernest & Young acaba de publicar un informe sobre el enorme potencial de este nuevo servicio. Un 76% de los consumidores (norteamericanos) consultados encuentran interesante que la barra con sus widgets apareciera en su televisor, mientras que el porcentaje baja al 61% si de lo que hablamos es de una plena conexión a Internet y sólo un 30% considera atractivo contar con widgets informativos en su pantalla. Lo que me refuerza en la idea de un uso lúdico sobre usos profesionales o informativos.

Recojo a continuación los puntos más importantes del informe.

Fragmentación de la atención. Los widgets competirán por la atención del espectador con los canales ya disponibles. Si una cadena diseña los widgets adecuados puede limitar el zapping, pero los widgets de la competencia también pueden hacerle cambiar de canal. El resultado previsible será una mayor fragmentación de las audiencias.

– Financiación publicitaria. Los nuevos servicios tendrán una financiación publicitaria y competirán por la atención de los anunciantes.

Los programadores y las autoridades reguladoras deben desarrollar nuevas estrategias.

Los contenidos serán interactivos e intercambiables con las plataformas móviles.

Visto desde la perspectiva del ecosistema informativo, estos nuevos desarrollos no hacen sino restar valor a la interactividad que técnicamente ofrece la TDT. Gobiernos u operadores parecen dispuestos a reproducir el esquema analógico en la televisión digital terrestre. Nadie parece interesado en desarrollar sus potencialidades interactivas. Y esa Internert capada y dirigida que son los widgetes en la pantalla del televisor puede ser la puntilla para una TDT interactiva.


LIFE (y Robert Capa) en línea


Google sigue imparable con su proyecto de digitalizar la biblioteca soñada por Borges. Al lector se le abre un universo hasta ahora inaccesible. Para el autor supone oportunidades (que circulen sus obras descatalogadas) y riesgos (que no se compensen sus derechos y que no se cuente con él). Y desde el punto de vista económico y cultural se apunta un nuevo monopolio. Hoy no voy a analizar los pros y contras de Google Books. Simplemente, os ofrezco una posibilidad de disfrutar del proyecto.

Google Books ha puesto en línea la colección digitalizada de la mítica LIFE, una de las grandes revistas gráficas, que entre los 40 y los 70, fueron el soporte para el más brillante fotoperiodismo.

Basta, por ejemplo, poner en el rectángulo de búsquedas Robert Capa para encontrar una impresionante serie de reportajes fotográficos del autor, por cierto, muchos de ellos realizados como «empotrado» en unidades del ejército norteamericano. Pero me quedo con un texto, no con una foto. En Road to Madrid, el fotográfo relata su seguimiento de los republicanos españoles enrolados en la Legión Francesa, su entrada en París y la fallida invasión del Valle de Arán en 1944. Batidos por la superioridad franquista, los combatientes tuvieron que cruzar derrotados, por segunda vez, 5 años después, la frontera y entregar las armas a los hasta, hace poco, sus camaradas franceses.

Y para imágenes curiosas, estas otras de la cumbre de Yalta, en los momentos previos a la histórica foto de Stalin, Churchill y Roosvelt, realizadas por un fotógrafo del ejército norteamericano.

Le Figaro, más revista


Reviso todos los días Le Figaro para una investigación sobre cooperación al desarrollo. Hoy me he encontrado con un nuevo diseño, que ya se anunciaba en la edición del sábado.

Los cambios formales más destacado son la adopción del color en todas las páginas, gracias a la apertura de una nueva imprenta cerca de París, y la adopción del formato berlinés, más estrecho que el anterior. El diseño es más ligero, con gran presencia de la infografía.

El cambio formal está al servicio de un cambio de concepción. Le Figaro, siguiendo la tendencia de otros muchos periódicos, es hoy más revista diaria y menos diario. Lo reconocía el sábado su director Étienne Mougeotte: la competencia de los medios electrónicos y digitales deja poco espacio para la noticia y exige más análisis. Le Figaro crea una nueva sección, con un título tan francés como Décryptage, también en la línea de superar la clásica división en secciones temáticas.

Estos cambios se notan en los contenidos. De las 42 páginas de la semana pásada, se pasa a 51, pero de una media de 120 piezas informativas se baja a 73. Menos informaciones, más desarrolladas, páginas tratadas como imágenes y 13 páginas de publicidad completa (varias dobles páginas y la contraportada). Le Figaro inmediatamente anterior no dedicaba demasiada atención a la política nacional, con más espacio para las entrevistas con prohombres de la gubernamental UMP que a las noticias. Mantenía, en cambio, un extenso cuadernillo diario de economía, negocios y empresas, que era uno su punto fuerte. Ahora las páginas de economía se reducen y se descargan de información. Hoy se abren con una entrevista con el director general de la multinacional farmacéutica Sanofi-Avantis. Se reducen también las piezas de información internacional y sociedad y aumenta ligeramente el espacio dedicado a gente, tendencias y estilo.

Me quedo con las palabras de un viejo perioidista Phillipe Labro, que en la edición de hoy rememora la ruidosa redacción de Le Soir, dirigida por Pierre Lazareff, y que concluye:

«Nada reemplaza a una escritura vigorosa, desprovista de artificialidad, que verifica los hechos en las fuente y captura lo nuevo, sabiendo que la información no es un cheque en blanco para la arrogancia ni para herir a los otros».

Optimismo y pesimismo en los periodistas europeos


Con la que está cayendo, un 80% de los periodistas europeos se siente satisfecho con su trabajo.

Es el dato más optimistas recogido en el European Digital Journalism Survey 2009. Realizado por Oriella, una red de Relaciones Públicas, recoge la opinión de 350 periodistas de Francia, Alemania, Suecia, España, Reino Unido y Holanda sobre los cambios registrados en los dos últimos años en sus medios y en su propio trabajo. No deja de sorprender ese dato optimista, porque contrasta con la mayoría de los resultados del estudio.

Incidencia de la crisis en los medios

– En un 52% de los encuestados, el medio para el que trabaja ha perdido más del 10% de sus ingresos publicitarios.

– En un 10% de los casos, sus medios ya sólo publican online.

– En uno de cada cuatro, su medio ya tiene más audiencia online que en su plataforma tradicional (¡60% en España!)

– Más de un 58% piensan que el número de públicaciones impresas se reducirán drásticamente.

– Un 47% ya publica vídeos

Incidencia en la calidad del producto

– Casi el 10% no crea información original para publicar online.

– Un 43% dice crear hasta un 60% del contenido publicado online.

– Algo más de la mitad cree que ha empeorado la calidad de su producto periodístico.

– El 41% piensa que con los cambios aumentará la dependencia del material de relaciones públicas (cosa de la que se felicita la red de Relaciones Públicas que ha encargado el estudio.

Incidencia en el propio trabajo

– Un 40% produce más contenido y lo difunde en más plataformas (Twitter es una de las últimas).

– Un 30% trabaja más horas.

– Un 17% hace ya piezas de vídeo ante la cámara

– Un 67% son autodidactas en estas nuevas herramientas y no han recibido ninguna formación.

A la vista de los resultados Oriella recomienda a las agencias de relaciones públicas que aprovechen el nuevo escenario y produzcan material que pueda ser fácilmente publicado por estos periodistas más atento a múltiples plataformas que al mundo cambiante. Eso sí, dejando enlaces y ventanas abiertas para que el periodista pueda cocinar un poco ese material y presentarlo como propio.

Si después de todo un 80% se siente satisfecho es que el periodismo debe seguir siendo más una pasión que un trabajo.

The New York Times, vehículo de la propaganda israelí


La misión investigadora del Consejo de Derechos Humanos de  la ONU públicó el día 15 su informe sobre Gaza. Su conclusión es que el Ejército de Israel cometió crímenes de guerra durante la Operación Plomo Fundido, con un empleo desproporcionado de la fuerza y aplicando un castigo colectivo a la población civil. También los grupos palestinos cometieron crímenes de guerra disparando sus cohetes artesanales contra la población civil israelí.

El informe no proviene de ninguna organización militante contra Israel, ni siquiera de un movimiento pacifista, sino de una comisión enviada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONUU, el organismo de Naciones Unidas remodelado en 2006 para vigilar el respeto de los derechos fundamentales. La comisión investigadora recomienda que si en el plazo de seis meses el gobierno israelí y la autoridad palestina no investigan de forma independiente los hechos, el Consejo de Seguridad traslade el caso al fiscal del Tribunal Penal Internacional. Sin duda, llegados a ese punto Estados Unidos vetaría en el Consejo de Seguridad tal envío. La comisión ha estado presidida por Richard Godstone, un sudafricano de origen judío, ex fiscal jefe de los tribunales de crimenes de guerra de Bosnia y Ruanda. Israel no colaboró con la comisión a la que acusaba de parcialidad.

Es cierto, por tanto, que el informe acusa a ambas partes de crímenes de guerra, pero dedica más atención a los crímenes israelíes por su gravedad. The New York Times. el mismo día 15 difunde en su página web una información que titula «Una encuesta sobre Gaza encuentra crímenes por ambas partes». El titular es cierto, pero no refleja bien el sentido del informe. No obstante, el contenido de la información es completo y equilibrado. Sin embargo, en la primera página de su edición en papel del día 16 el titular ya es «Israel rechaza investigar Gaza». La información se basa en los desmentidos y reacciones contrarias israelíes, recoge más brevemente la reacción de Hamas, pero no desarrolla el contenido del informe y no menciona las denuncias concretas del informe.

De manera que el lector de esa primera página llegará a la conclusión de que, una vez más, Israel ha sido condenado por los actores de una conspiración internacional. Si el lector pasa a las páginas de opinión encontrará un artículo del propio Goldstone en el que más que explicar sus conclusiones, defiende la necesidad de mecanismos de justicia internacional, en los que se enmarcaría la investigación. «Hacer justicia en este caso -dice- es esencial, porque ningún estado o grupo armado pueden estar por encima de la ley».

Traigo el caso aquí como un ejemplo en el que si atendemos a todo el contenido difundido encontramos un cierto equilibrio, pero si quedamos sólo con la primera página, el escaparate y la valoración esencial de un periódico, el resultado será que The New York Times oculta detrás de la intoxicación israelí los hechos constatados por una comisión independiente de uno de los máximos órganos de Naciones Unidas.

¿Inventará Google los periódicos?


Para muchos de nosotros es todo un ritual. En cinco minutos ojeamos nuestro diario preferido, pasando páginas, reteniendo titulares y fotos, leyendo algún lead… Puede que en algún caso nos retenga una información para seguir de inmediato una revisión que nos da una visión ajustada de la realidad, tal como la ha visto nuestro diario. Y si tenemos a nuestra disposición varios periódicos, haremos todavía más rápido el escrutinio para comparar unos con otros. Y, luego, puede que en otro momento, más tranquilos, hagamos una lectura reflexiva.

GoogleLabs ha lanzado un nuevo lector de información (news reader), Fast Flip, que de alguna manera recrea la experiencia de hojear varios periódicos. Presenta las imágenes de las informaciones de tres docenas de medios asociados, entre los que se cuentan la BBC o el Washington Post. Las imágenes se ordenan en líneas horizontales por las que se puede navegar conforme a tres tipos de criterios: popularidad, secciones y tópicos.

Según los responsables, explorar noticias en la web es más lento que en papel. Esta herramienta pretende hacer más rápida (evitando los tiempos de carga de una página seleccionada a partir de un enlace) y más visual la exploración informativa. Se trata de crea más tráfico en torno a las informaciones seleccionadas. La selección se basa en Google.News y en su famoso algoritmo.

Google pretende incluir anuncios y compartir los ingresos con los medios. De enemigo, Google quiere convertirse en colaborador de los medios que crean el contenido.

Lo mismo que el Times Reader, que ya comenté, esta herramienta busca recrear la experiencia de leer el viejo diario en papel.

Información global en el grupo Murdoch


Según informa The Guardian, News Corporation, el grupo multimedia de Rupert Murdoch, está desarrollando un sistema que pondrá a disposición de cualquier medio del grupo en cualquier lugar del mundo las informaciones y vídeos que haya producido cualquier otro periódico, sitio web, radio o televisión propiedad de Murdoch.

El sistema se denominará NewsCore y se define por los responsables del grupo como un servicio multimedia global en funcionamiento las 24 horas. El sistema seleccionará entre las noticias, fotos y vídeo de cada medio los que pondrá a disposición de todos. Según uno de sus responsables, será una fuente más, «la fuentes más confiable, la nuestra propia».

El proyecto puede verse como uno de los intentos de convertir piezas informativas concretas en un flujo informativo continuo, a modo del servicio de las agencias. En este caso, sin despreciar este aspecto, creo que predomina otro, el de la integración de medios y redacciones. La integración de redacciones se hace con base local, por ejemplo la fusión de la redacción de un diario con la de su edición digital, o la unificación de las redacciones de una radio, una televisión y la página web de una misma empresa. Pero no conozco ejemplos donde esta integración se haga en un grupo multimedia en su conjunto, y menos en un grupo global, como es News Corporation. En rigor, más que de una integración plena se trata de una experiencia de lo que se llama colaboración entre medio, o cross-media.

Su aplicación, sin duda, será un vector más de la homogeneización de los contenidos. Para el editor de Star Tv, en la India, será muy fácil arrastrar del directorio un vídeo de Sky News, producido en Londres. No parece que a Murdoch le importen mucho las peculiaridades culturales. Y los editores de diarios tendrán a disposición vídeos, tan difíciles de producir por ellos.

Estos sistemas explotan al máximo los contenidos concebidos localmente, con una alta rentabilidad empresarial. ¿Caerá alguna migaja para los periodistas en forma de derechos de autor?

El anteproyecto de la Ley General Audiovisual en el Observatorio de Medios de Comunicación y Sociedad


Acaba de aparecer el tercer número de la revista del Observatorio Medios de Comunicación y Sociedad de la Fundación 1º de Mayo de CC.OO (pdf). El análisis del anteproyecto de la Ley General Audiovisual está presente en dos trabajos, el de Ana Molano, en el que destacan las propuestas de CC.OO para modificar o incorporar al proyecto y en la entrevista que Carmen Rivas realiza a Enrique Bustamante. Como muestra recojo esta respuesta:

El Consejo de Ministros aprobó en el mes de junio el Anteproyecto de la Ley General del Audiovisual. ¿Cuál es su opinión sobre el mismo?

“El borrador es enormemente confuso. No tiene memoria económica, no tiene análisis del impacto de la supresión de la publicidad, de lo que va a pasar con el mercado publicitario del futuro. Es muy curioso que no tiene preámbulo, cuando la Ley Audiovisual está justificada por la existencia de más de una docena de leyes caóticas, contradictorias entre sí, pero también por la necesidad de regular un sector vital para la vida democrática española. Hay competencias que se atribuyen de nuevo al Gobierno, otras competencias a la CMT, otras parecen que se atribuyen al Consejo del Audiovisual. El Consejo Audiovisual no se sabe que competencias tendrá porque parece que le quitan la concesión de licencias y que prácticamente no va a tener capacidad de sanción. Es decir, la Ley es simplemente una versión drásticamente descafeinada del borrador que se manejó hace tres años, que fue aprobado por el Consejo de Estado y, desde luego, no es una Ley de regulación, es una Ley de liberalización, rozando el criterio puro de mercado. Creo que el borrador es tan inconsistente desde el punto de vista jurídico que tendrá que sufrir serias reformas en el proceso de trámite incluso por parte del gobierno. Desde luego no es la Ley que se prometió. No es una Ley que garantice para nada que el conjunto de la televisión y el audiovisual esté al servicio de la democracia española”.

En el mismo número hay un trabajo de Rafael Fraguas sobre la crisis de la prensa, donde desarrolla interesantes ideas sobre la inmediatismo que ha supuesto la informática. Y una revisión de Daniel Olmo del fenómeno publicitario en televisión, así como la postura ante la crisis de CC.OO por Juan Gómez. El número se cierra con un largo artículo de Enrique Bustamante sobre la evolución de los estudios sobre las industrias culturales.

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¿Quién esta en peligro en Latinoamérica? ¿Los medios poderosos o los periodistas independientes?


El diario El País dedicó ayer una doble página, con  llamada en portada, al «cerco a la prensa en el eje bolivariano».

La información más extensa, La prensa estorba en el eje bolivariano, estaba firmada por Maite Rico y era un elenco de las denuncias de los medios privados contra las políticas informativas en Venezuela, Ecuador, Bolovia y Nicaragua. Insultos, descalificaciones, acoso, leyes restrictivas y cierre de medios configuran -según la información- la estrategia de los gobiernos bolivarianos para domesticar la prensa, que consideran un poder más de la oligarquía.

No me sorprendió ni el contenido ni el estilo. El País está inmerso en una batalla con estos gobiernos. Convendría que Prisa recordara en estas informaciones sus intereses económicos en América Latina. Una política que le lleva a considerar la posibilidad de reelección de Chavez como el fin de la democracia, y democrático que Uribe utiilice todo tipo de trucos legislativos para sacar adelante un referendum que le permitirá la reelección. Un nuevo episodio de esta guerra es el encontronazo con Oliver Stone a propósito de su documental sobre los proyectos bolivarianos.

No puedo analizar con detalle las distintas políticas y medidas tomadas por estos líderes. No cabe duda que el populismo casa mal con el escrutinio de unos medios independientes. Muchas de las declaraciones de estas autoridades son amenazantes y traslucen el intento de poner los medios a su servicio. Algunas medidas son claramente atentatorias contra el derecho a la libertad de expresión e información, como las introducidas en Venezuela aprovechando la nueva ley de educación, que vienen a criminalizar cualquier protesta. Pero tampoco puede olvidarse que muchos de estos medios se encuentran inmersos en una guerra sucia contra esos gobiernos, en la que se alienta al golpe de estado y hasta el magnicidio. Por otra parte, en el sector de la radio y la televisión la situación de muchas de estas empresas era muy precaria, con licencias caducadas o invasión de frecuencias y los gobiernos lo que han hecho ha sido poner fin a situaciones irregulares de emisoras críticas.

Más me sorprendió la crónica de Soledad Gallego Díaz desde Buenos Aires, El matrimonio presidencial argentino, porque esperaba más equilibrio. Puede, efectivamente, que las iniciativas legislativas del gobierno vayan dirigidas contra el grupo Clarín, pero las medidas anticoncentración que recoge la crónica son bastantes sensatas y homologables con las de muchos países europeos. Por ejemplo, que no se posea una emisora de tv. en abierto y otra por cable en la misma zona, o que no se controle más del 35% de la audiencia. La estrategia de favorecer tres actores en el sector de la comunicación -los medios privados, los medios sociales y los medios públicos- puede ser utópica, pero no puede ser descalificada sin más.

Maite Rico (con un acceso privilegiado a la información suministrada por los servicios de seguridad colombianos en el caso de los ordenadores de Raúl Reyes) sostiene que «en otros lugares, como México, Centroamérica, Brasil o Colombia, la violencia contra los periodistas está ligada sobre todo al crimen organizado o la corrupción». Cierto, pero muchos de esos grupos criminales no son más que terminales de un poder político. Recibo un boletín de la Federación de Periodistas de Colombia (FECOLPER) y sus denuncias y llamamientos de auxilio me emocionan. Copio algunas.

«El ex alcalde de Valledupar, departamento del Cesar, Elías Ochoa, dos escoltas y seguidores, se tomaron la sede de la emisora Maravilla Estéreo, reclamando el derecho a réplica, en la mañana de hoy.  Un día antes, en el municipio de Barrancabermeja, región del Magdalena Medio, el periodista Alberto Santacruz Centeno, recibió una llamada amenazante de un presunto comandante del grupo paramilitar, Águilas Negras.» (28-08-09)

«El alcalde de Curillo, Caquetá, Esneider Mayorga, fue capturado por su presunta participación en el asesinato del periodista y líder cívico, Hernando Salas Rojas, el pasado 1 de septiembre. Dos días atrás, en Maicao, Guajira, el equipo del programa Radial Cívico, comunitario y cultural, Maicao en Marcha que se emite en la emisora Olímpica Estéreo, fueron amenazados por dos hombres, plenamente identificados, que portaban armas. … Hernando Salas Rojas, trabajaba para un canal local de T.V, a la vez que participaba en un comité para la derogatoria del mandato del alcalde municipal. Salas también conducía un taxi de servicio intermunicipal, de su propiedad, para cumplir con sus obligaciones económicas, pues el oficio periodístico no le producía ingresos suficientes». (4-09-09)

Valgan estas dos muestras. En Colombia los periodistas son masacrados por las Águilas Negras, la nueva encarnación de los paramilitares que Uribe dice haber erradicado. Muchos de los que luchan por la libertad de expresión y dan por ella su vida puede que nunca hayan pasado por una escuela de periodismo, no tengan ningún carnet o se ganen la vida como taxistas, pero son periodistas y ellos sí que están en peligro.

El ex alcalde de Valledupar, departamento del Cesar, Elías Ochoa, dos escoltas y seguidores, se tomaron la sede de la emisora Maravilla Estéreo, reclamando el derecho a réplica, en la mañana de hoy.  Un día antes, en el municipio de Barrancabermeja, región del Magdalena Medio, el periodista Alberto Santacruz Centeno, recibió una llamada amenazante de un presunto comandante del grupo paramilitar, Águilas Negras.