Almacén nuclear: viajes pagados, noticias deshonestas


En medio de la polémica sobre la instalación del almacén temporal de residuos nucleares, nuestras televisiones abrieron sus informativos con las imágenes del modelo que quiere implantarse en España, el almacén de Borssele en Holanda.Todas desarrollaron luego la información de la crónica con un enviado especial.

Lo que ninguna de las cadenas dijo es que se trataba de una expedición organizada por ENRESA, la empresa nacional que gestiona los residuos nucleares. Allí fueron los medios españoles, empaquetados en una visita turístico-informativa, con fotomatón informativo de fuentes: el alcalde de la ciudad, el director de la instalación, el Secretario de Estado de Energía… Todas las informaciones coincidían en las mismas fuentes, todas en una enfoque positivo del almacén.

Claro que era un asunto de interés informativo. Pero ya es triste que a ninguna televisión se le hubiera ocurrido antes enviar un equipo propio… e independiente. Porque en esta giras organizadas conforme a los modos de las relaciones públicas todo son facilidades para ver lo que se nos quiere enseñar, sin posibilidad de salirse del itinerario. No es que el organizador de viaje presione (que a veces también). Es que sólo podemos ver una cara, la cara favorable. En todas las crónicas que he visto no hay un solo testimonio obtenido fuera del circuito. Ni la opinión de un vecino, ni siquiera imágenes del pueblo.

Todos los códigos deontológicos y normas de buena práctica desautorizan esta conducta. Por ejemplo, el Estatuto de Información de RTVE (art. 9.10) establece que sus informadores “no aceptarán viajes pagados por las fuentes informativas cuando dicha circunstancia pueda afectar a la imparcialidad de la información”.

¿Cómo no ir, si ENRESA nos lo pone en bandeja, gratis y además van a ir nuestros competidores? Pues lo menos que se puede hacer en tal caso es advertir que la empresa ha invitado a un grupo de periodistas, para que el espectador se haga su composición de lugar.

El resultado, un fraude informativo.

Crónica en el TD2 de TVE

Noticias 2 de Antena 3 (a partir del minuto 3)

La Sexta Informativo Noche (a partir del minuto 10)

Telecinco Edición de Noche

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Caso Gürtel: la corrupción de la imagen


Los españoles llevamos meses conociendo, primero por filtraciones interesadas, ahora por levantamiento parcial del sumario, los detalles de la trama de corrupción montada por Francisco Correa y desarticulada a partir de una operación policial denominada Gürtel, esto es, correa en alemán. La zafiedad, la ostentación de un lujo obsceno, el expolio de lo público y la pequeña intriga política dominan las relaciones entre personajes públicos y los personajillos que pululan en su órbita.

Las empresas de Correa y sus réplicas en la Comunidad Valenciana organizan actos públicos del PP y de las distintas administraciones regionales en las que éste gobierna. Las distintas instancias judiciales tendrán que determinar si las adjudicaciones públicas se hicieron conforme a derecho o no, si hubo sobornos, lavado de dinero negro o financiación ilegal del PP. Pero aunque todo fuera perfectamente correcto, jurídica y aún moralmente, el volumen de recursos públicos que se dedica a los organización de estos “eventos” es escandaloso.

¿Cuál era la materia producida por las empresas del Sr. Correa? Imagen… Imagen de políticos e imagen de instituciones. No eran empresas que diseñaran complejas estrategias de comunicación, simplemente ponían en escena pseudoacontecimientos pensados por otros agentes de relaciones públicas. Las autoridades y responsables públicas no tienen ya como primera función gestionar lo público sino construir su imagen. En torno a esa puesta en escena ha nacido toda una industria de los “eventos”, que, por lo que se ve, mueve miles de millones. Para los eventos nunca hay crisis.

El problema es que los periodistas siguen dócilmente la ruta de los eventos y convierten en noticia lo que no es más que un simulacro de la realidad. Baudrillard ya nos enseñó cómo los medios han roto las fronteras entre la realidad y su representación, en una amalgama visual de lo imaginario y lo real. Hallin analizó el proceso de construcción de los pseudoeventos. Correa y sus adláteres nos demuestran ahora como esa imagen construida, y como tal corrupta, es una extraordinaria fuente de lucro y poder, de corrupción política.

Transparencia en la blogesfera


La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos exige a partir de ahora a los blogeros que  apoyen un determinado producto que hagan públicos los pagos o regalos recibidos de las empresas del sector sobre el que hacen sus comentarios. El incumplimiento de esta obligación puede conllevar una multa de hasta 11.000 dólares.

La Comisión, que es el organismo público que protege a los consumidores, impone la misma normativa a los famosos que apoyen cualquier producto en sus redes sociales.

(Fuentes: Washington Post, CNET)

Esta normativa se enmarca en el derecho de protección de los consumidores, pero tiene raíces en el Derecho de la Información y desborda el ámbito de Estados Unidos.

La transparencia es una de las obligaciones esenciales que tiene que asumir las empresas para que la relación jurídico-informativa, de la que son parte también los profesionales el público y los profesionales, resulte equilibrada. El derecho a conocer del público tiene como correlato el derecho a saber quién nos informa y en función de que intereses. Por eso, muchas legislaciones han exigido que sea pública la propiedad de la empresa y sus principios editoriales. Y para ello, exigían, o bien la inscripción en un registro público de  estos datos, bien su publicación periódica por el propio medio.

La desrregulación que ha venido desarrollándose en los últimos 20 años se ha llevado por delante muchas de estas obligaciones. Si queremos saber la propiedad real de la empresa tendremos que hacer una labor detectivesca a través de la maraña de participaciones cruzadas de los grupos multimedia.

Otra dimensión de ese deber de transparencia es dar a conocer los conflictos de intereses que puedan existir en la labor informativa. Esta obligación, más que estrictamente jurídica, ha sido más a menudo recogida por los códigos deontológicos y ha tenido más una proyección interna en las redacciones, es decir, los trapos sucios se lavan en caso, sin dar mayor cuenta al público.

Hoy por hoy, uno de los mayores atentados a la transparencia viene dado por la ocultación de las empresas de relaciones públicas como fuente de informaciones. A través del Video News Realease se precocina una información que luego será asumida como propia por el periodista de turno. La información de la industria del espectáculo se basa en estos productos. Y qué decir de los viajes pagados a presentaciones, de las entrevistas “en exclusiva” que en realidad son pura y llanamente promociones comerciales. En un estudio (Fake TV News) de 2006 PrWatch.org encontró 36 noticias de televisión montadas con estos materiales de las que no se mencionaba su origen.

A diferencia de empresas y profesionales, los ciudadanos que mantienen un blog o un perfil en una red social, no están sujetos a ninguna obligación de transparencia. En su favor tienen una presunción social de actuación desinteresada. Nada más lejos de la realidad. Estas nuevas formas de información y expresión se orquestan por partidos, empresas, agencias de relaciones públicas y campañas publicitarias como un recurso más, prevaliéndose de la cándida aproximación de la mayor parte del público a estas plataformas.

Otros organismos de protección de los consumidores debieran de tomar nota de la normativa norteamericana. Y más allá, cualquier código deontológico adoptado por blogeros que quieran ofrecer una información fiable debiera exigir un mínimo de transparencia, como por ejemplo,  sus vinculaciones con organizaciones y empresas y pagos y regalos recibidos.

Derecho de acceso de los fotoperiodistas


Después de casi una semana sin conexión adsl, atrapo esta noticia que plantea una modalidad muy particular del derecho de acceso.

Las agencias Reuters, AP y AFP se han negado a distribuir las fotos de Obama en su primer día en el despacho presidencial. En esta ocasión, a diferencias de lo que venía siendo usual, la Casa Blanca no permitió el acceso de los fotoperiodista y entregó las fotos realizadas por sus servicios de prensa. Fotos, como la que aquí recojo, con Obama en mangas de camisa, algo, que según dicen, Bush tenía prohibido a sus colaboradores.

Las tres grandes agencias razonan que el Despacho Oval es la oficina pública del presidente de Estados Unidos, lugar al que siempre se había permitido el acceso de los fotográfos de las agencias en actos públicos, a diferencia de otras áreas privadas o inaccesibles por razones de seguridad, vedadas a los medios y de los que las agencias vienen aceptando fotos suministradas por la Casa Blanca. Las agencias califican el material entregado de “Visual Press Release” y aseguran que aceptar esta práctica significaría comprometer una larga tradición de cobertura gráfica independiente de las actividades del presidente.

La cuestión pudiera parecer baladí, pero no lo es. El punto de vista del fotoperiodista independiente no es el de fotográfo que trabaja para un departamento de relaciones públicas. Así que, aunque el acto a cubrir no era más que un acto institucional, tenía una dimensión histórica, que merecía ser visto por la mirada de los fotoperiodistas. Claro que las agencias luchan por preservar el núcleo de su negocio que es el suministro de la información primaria, a menudo sometida a acuerdos de pool, y que es amenazado por los servicios de relaciones públicas, que pretenden facilitar directamente ese material primario, sin intermediarios. Creo que en este caso, el derecho de acceso no se ve satisfecho con el material suministrado por las fuentes institucionales.

“Consulting de relaciones públicas y asesoramiento de imagen”


Bajo este concepto, “consulting de relaciones públicas y asesoramiento de imagen”, intentó camuflar el ex concejal popular de Palma Mallorca, Javier Rodrigo de Santos, los 50.000 euros de dinero público gastados en prostíbulos y centro de relax, según relata la querella del Ministerio Fiscal y recoge El País.

El caso tiene todos los elementos políticos y de morbo para convertirse en un gran escándalo mediático. Lo que me ha llamado la atención es la rúbrica tras la cual se pretendía ocultar la verdadera naturaleza del gasto. Cabe pensar que emplear 50.000 euros del presupuesto de una empresa pública municipal en “consulting de relaciones públicas y asesoramiento de imagen” era algo que pudiera considerarse dentro de las prácticas políticas normales y que si no coló era porque los recibos en realidad no tenían relación con ese supuesto asesoramiento. ¿Hubiera sido aceptable gastar de verdad 50.000 euros en asesoramiento de imagen y relaciones públicas?. Supongo que si tal dinero se gastara en asesoramiento de la entidad y no de su administrador, tal conducta no podría considerarse en términos estrictamente penales como malversación, mientras que quizá si lo fuera si el beneficiario de tal asesoramiento lo fuera el administrador.

Más allá de los ilícitos penales ¿qué sentido tendría que una empresa pública municipal gastara estas cantidades en relaciones públicas? ¿Cuántos cientos -miles quizá- de millones de euros despilfarran las administraciones públicas en ese tipo de asesoramientos? Al calor de este chorro de dinero han nacido un engambre de empresas clientelares, que, en el mejor de los casos, enseñan a los políticos a mirar al objetivo de la cámara.

Vamos, que el escándalo morboso de Baleares no es más que el signo que apunta a otra corrupción política y mediática bien asentada y aceptada.

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