«Consulting de relaciones públicas y asesoramiento de imagen»


Bajo este concepto, «consulting de relaciones públicas y asesoramiento de imagen», intentó camuflar el ex concejal popular de Palma Mallorca, Javier Rodrigo de Santos, los 50.000 euros de dinero público gastados en prostíbulos y centro de relax, según relata la querella del Ministerio Fiscal y recoge El País.

El caso tiene todos los elementos políticos y de morbo para convertirse en un gran escándalo mediático. Lo que me ha llamado la atención es la rúbrica tras la cual se pretendía ocultar la verdadera naturaleza del gasto. Cabe pensar que emplear 50.000 euros del presupuesto de una empresa pública municipal en «consulting de relaciones públicas y asesoramiento de imagen» era algo que pudiera considerarse dentro de las prácticas políticas normales y que si no coló era porque los recibos en realidad no tenían relación con ese supuesto asesoramiento. ¿Hubiera sido aceptable gastar de verdad 50.000 euros en asesoramiento de imagen y relaciones públicas?. Supongo que si tal dinero se gastara en asesoramiento de la entidad y no de su administrador, tal conducta no podría considerarse en términos estrictamente penales como malversación, mientras que quizá si lo fuera si el beneficiario de tal asesoramiento lo fuera el administrador.

Más allá de los ilícitos penales ¿qué sentido tendría que una empresa pública municipal gastara estas cantidades en relaciones públicas? ¿Cuántos cientos -miles quizá- de millones de euros despilfarran las administraciones públicas en ese tipo de asesoramientos? Al calor de este chorro de dinero han nacido un engambre de empresas clientelares, que, en el mejor de los casos, enseñan a los políticos a mirar al objetivo de la cámara.

Vamos, que el escándalo morboso de Baleares no es más que el signo que apunta a otra corrupción política y mediática bien asentada y aceptada.

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