Cara a cara Rubalcaba-Rajoy: los españoles han perdido el debate


Doce millones de  espectadores vieron anoche el debate Rubalcaba-Rajoy.  No creo que hayan obtenido mucho esclarecimiento de tan pobre espectáculo televisivo.

En casi dos horas, ninguno de los dos candidatos fueron capaces de reconocer que los gobiernos (por lo menos los de los países periféricos) se han rendido a los grandes poderes económicos y que en el caso español de lo que se trata es de obedecer a los dictados de Alemania. No hubo, por tanto, verdadero debate.

Además, el espectáculo ha visualizado la imposición de un bipartidismo, que congrega el voto mayoritario, pero que cada vez suscita un mayor rechazo y, lo que es peor, una creciente desafección a nuestro régimen constitucional. Un síntoma de lo que hoy mismo Ignacio Sotelo caracterizaba como una crisis importante de la restauración democrática, cada vez más parecida a la restauración alfonsina.

Penoso el comportamiento de los tertulianos, «intelectuales orgánicos» con sus valoraciones fielmente partidistas.

Como estaba previsto dado el formato pactado, los monólogos se sucedieron, con pequeñas chispas de debate. En ese sentido, algo se mejoró con respecto al de 2008, todavía más rígido. Puede verse  más abajo mi seguimiento del debate y  aquí mi seguimiento del debate en Twitter recopilada con Storify. Y el vídeo del debate, con la magnífica aplicación interactiva de RTVE (por cierto, mientras escribo veo una información incalificable sobre las palabras más empleadas, un juego de repetición de palabras, falsamente divertidido, completamente cretino e irrespetuoso con el espectador).

A mi me queda la inquietante incógnita de si el PP se dispone a recortar el seguro de desempleo. Si se atreven, quizá sea el detonante de una gran explosión social.

Por mucho que le den como ganador las encuestas, como comunicador ayer Rajoy estuvo en su nivel más bajo, incapaz de separarse de sus notas. Incisivo Rubalcaba, mi conclusión es que habría ganado el debate si fuera el jefe de la oposición.

En esta ocasión la audiencia de televisión ha bajado un 8%, pero 12 millones pegados al televisor no son ninguna tontería. Ni que el minuto de oro coincidiera con Rajoy negándose a responder que haría con el desempleo. TVE, con sus 5 millones, sigue siendo la cadena de referencia. No tengo datos de seguimiento de las redes sociales, que habrá sido muy importante en los sectores que contestan el régimen bipartidista. Pero que nadie se engañe: hoy por hoy las elecciones se ganan en la televisión, no en las redes. O mejor, las elecciones se ganan conquistando la percepción positiva de los ciudadanos y eso no lo puede conseguir el partido de los recortes.

Debate Interactivo

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Nuevo diseño de rtve.es: el díficil equilibrio entre la información y los programas


La información de actualidad configura desde esta semana la portada de rtve.es. Es una decisión acertada que resalta el carácter de servicio público de la presencia de RTVE en la web. La apuesta por la información se enmarca en un nuevo diseño de la página que quiere hacer compatible la actualidad, el acceso a los programas a la carta y la promoción de los contenidos.

Captura de pantalla de http://www.rtve.es/


Quizá demasiados objetivos. El diseño me parece demasiado abigarrado y siguen sin gustarme los logos y colores corporativos, pero es lo que hay. El acceso a los contenidos a la carta y a las emisiones en directo es posible desde una barra de navegación superior. La promoción de contenidos se reserva para la columna de la derecha y se incluye la parrilla de programación al final de la página (echo de menos algún botón de acceso en la parte superior).

La cuestión es ¿logrará rtve.es convertirse en una página informativa de referencia? El nuevo diseño apunta a ese objetivo. Pero ¿qué buscan los usuarios, información o vídeos y audios (contenidos a la carta)?. No tengo datos, pero me parece que hoy por hoy sobre todo contenidos a la carta.

A mi juicio, falta valoración y jerarquización informativa, en gran parte por el reparto del espacio entre la información, la televisión a la carta y la promoción.

La gran baza para convertirse en página informativa de referencia son los vídeos de las noticias producidas por la Redacción de TVE y la señal de acontecimientos directos generada por la propia RTVE (normalmente, la señal de otros acontecimientos internacionales llegada vía Eurovisión o agencias no podrá ser utilizada por razón de derechos). Otro atractivo son los blogs de los corresponsales de RNE y TVE

Falta mucho para que rtve.es produzca información original, aunque también se ha avanzado en este terreno con análisis e informes bien documentados y especiales magníficos, como el de las revueltas árabes. La página no se convertirá en una potencia informativa hasta que no se integren las redacciones informativas de RNE, TVE y Servicio Interactivos, algo prácticamente imposible sin cambios institucionales y un edificio común y que supondría retos organizativos tremendos para todo el Grupo RTVE.

Por el momento, esta portada mixta con dominio de la actualidad podría ser la entrada a un portal puramente informativo, con un mayor desarrollo y una mejor jerarquización.

La comparación con la BBC es interesante. La Corporación tuvo prácticamente desde sus inicios en la Red dos puntos de acceso, por su supuesto conectados. bbc.co.uk, el portal general con un despliegue apabullante de contenidos, donde la actualidad no era más que una referencia. Y un portal puramente informativo, news.bbc.co.uk.

En los últimos meses, el portal informativo ha cambiado de dirección y ahora es http://www.bbc.co.uk/news/, un cambio de dominio que parece indicar un mayor énfasis en la pertenencia institucional y que desde luego ha llevado a una simplificación informativa y en mi opinión a una pérdida de calidad, coherente con los recortes y despidos habidos en BBC Online.

En cambio, el portal principal http://www.bbc.co.uk/ tiene ahora como asunto central la información, con una concepción semejante a la rtve.es. Creo que estos cambios tienen en común poner a la información en el centro de la propuesta interactiva de ambos servicios públicos, pero mientras la BBC constriñe su oferta, RTVE la amplía.

Captura de pantalla de http://www.bbc.co.uk/

La página de rtve.es vuelve a ganar en mayo en usuarios únicos (12.382.736) a Antena 3 (9.841.453) y Telecinco (9.408.481), según la medición de OJD interactiva. Con una menor riqueza de contenidos, las dos televisiones privadas explotan, sin embargo, la interactividad en torno a sus series juveniles con lo que logran una gran sinerguia televisión-web-dispositivos móviles. RTVE puede todavía experimentar mucho más con la interactividad, pero sin olvidar que su presencia en el ciberespacio no es más que la divesificación del servicio público en el siglo XXI.

La información de actualidad configura desde esta semana la portada de rtve.es. Es una decisión acertada que resalta el carácter de servicio público de la presencia de RTVE en la web. La apuesta por la información se enmarca en un nuevo diseño de la página que quiere hacer compatible la actualidad, el acceso a los programas a la carta y la promoción de los contenidos.

El servicio público de la radiotelevisión, imprescindible para la democracia


La radiotelevisión de servicio público es imprescindible en una sociedad democrática para promover la cohesión social, el pluralismo político, la diversidad cultural y lingüística, satisfacer el derecho a la información del público y las necesidades de entretenimiento acorde con los valores democráticos.

Como no podía ser menos, los participantes (políticos, académicos, profesionales, sindicalistas y representantes sociales) en la Jornada «La radioletevisión pública y el porvenir de la democracia en España» (organizada por Teledetodos) estuvieron plenamente de acuerdo en esa valoración del servicio público audiovisual. Pero también, como es lógico, la discusión se centró en los modos en que RTVE y las televisiones públicas han de cumplir con esa función de modo eficaz y estable.

Reforma, contrarreforma y marco europeo

El profesor Bustamante expuso su tesis de que a la reforma democrática concretada en la ley de 2006 de RTVE siguió la contrarreforma articulada por la nueva financiación sin publicidad de 2009 y culminada por la Ley General de la Comunicación Audiovisual de 2010. Negando a RTVE una financiación estable, desvirtuando las normas anticoncentración, desrregulando y eliminando o suavizando las obligaciones públicas de los operadores comerciales se ha fortalecido el polo privado y debilitado el público. El sistema apunta a un oligopolio A3-T5, nefasto para la democracia.

Le tocó responder a la diputada socialista Meritxell Batet, quien no tuvo más remedio que remitirse como gran mérito a la desgubernamentalización de RTVE. Todos los participantes admitieron la desgubernamentalización, pero la mayoría denunció la utilización partidista no ya de los contenidos de TVE, pero sí del marco general audiovisual, a través de, por ejemplo, las comisiones de control o de los consejos audiovisuales autonómicos. Por cierto que Batet aseguró que el gobierno trabaja para crear antes del final de la legislatura el Consejo Estatal de Medios Audiovisuales.

Había expectación para ver cómo defendía el PP sus propuestas de reducción de canales de RTVE y privatización de las autonómicas. El diputado Ramón Moreno excusó su presencia en razón de la campaña electoral y envió una declaración genérica de apoyo al servicio público. (Declaración que, por cierto, se compagina mal con las recientes declaraciones de Gabriel Elorriaga, ajeno a la dirección del PP, pero activo en FAES mostrándose partidario de la eliminación de todas las televisiones públicas).

Bustamante insistió en que aunque el marco europeo pueda resultar limitativo es jurídicamente vinculante y tiene elementos suficientes para desarrollar una radiotelevisión pública de calidad al servicio de los ciudadanos.

La extensión del servicio público

El Protocolo de Amsterdam permite a los estados financiar a los organismos de radiotelevisión para llevar a cabo la función pública en los términos en que el propio estado miembro la haya definido, siempre que no altere con ello la competencia.

En la doctrina europea, y, sobre todo, en las comunicaciones y práctica de la Comisión Europea se ha asentado la idea de una subsidiaridad del servicio público, de modo que sólo los programas de servicio público podrían ser financiados con recursos públicos y siempre a su coste neto. Lógicamente, los operadores privados hacen una interpretación extrema de la subsidiaridad, de modo que sólo sería servicio público aquello que ellos no desarrollaran, así que la televisión pública quedaría reducida a conciertos, conferencias y sesudos documentales. Dicho de otro modo, la tele pública está para cubrir los «fallos del mercado».

El profesor Emili Prado defendió la consideración global de la programación de servicio público. Primero, porque unos programas van vinculados con otros y sólo de esta manera puede mantenerse una audiencia. Pero, sobre todo, porque en todos los programas tienen que manifestarse las funciones del servicio público, no sólo, por ejemplo, en los informativos, sino también en los programas de entretenimiento, producidos desde los valores de la cohesión social y la educación del gusto. Por su parte, Mónica Terribas, directora de TV3, aportó la experiencia de series juveniles que encarnaban esos valores con gran éxito de audiencia.

El nudo gordiano de la financiación

Unanimidad entre los participantes en considerar la supresión de la publicidad de TVE como una medida que no tenía más justificación que salvar los balances de las televisiones privadas. Y convencimiento de que el Tribunal de Luxemburgo fallará contra la tasa a las telecos. Ante el previsible caos financiero la diputada Batet aseguró que el gobierno tomaría en su momento las medidas apropiadas.

Desde el punto de vista de la audiencia la supresión de la publicidad ha sido una bendición para TVE. Pero ¿cuánto tiempo puede mantenerse ese liderazgo sin la adecuada financiación y con las nuevas limitaciones en la compra de derechos? No nos engañemos -se dijo por varios ponentes- el objetivo de las privadas no es sólo llevarse los ingresos publicitarios, sino también la audiencia. Porque los publicitarios no acudirán si no aumentan sus audiencias.

Se escucharon argumentos a favor de la publicidad en las televisiones públicas. Para el profesor Moragas, la televisión es un elemento imprescindible de un servicio público sostenible. Además, la supresión de los anuncios en TVE ha distorsionado el mercado publicitario. Las grandes empresas catalanas -dijo Terribas- quieren vincular su imagen a los valores de nuestra programación, no a los valores de la televisión basura. Pero se reconoció que la reintrodución de la publicidad en TVE sería nefasta para su imagen y posiblemente para su audiencia.

Hubo consenso en que el sistema de tasas sobre actividades más o menos relacionadas con lo audiovisual no era el camino. Pero no apareció un alternativa nítida. ¿Los presupuestos generales? ¿Un canon a pagar por los ciudadanos?

En mi opinión, puesto que la tasa a las privadas y el traspaso de la tasa del espectro radioeléctrico han pasado ya el filtro de Brusela, si el Tribunal de Luxemburgo tumba la tasa de las telecomunicaciones como es probable, no parece que haya otra solución que compensar lo perdido por vía presupuestaria, lo que, en los tiempos que corren, supondría una reducción más o menos drástica de la financiación real de RTVE.

La necesidad de regeneración democrática de las televisiones autonómicas

En la mesa de «televisión de proximidad» se habló, claro, de televisión autonómica y muy poco de televisión local y comunitaria. José Ignacio Pastor denunció la manipulación informativa y la degradación empresarial de la TVV, de cuyo Consejo de Administración es vicepresidente. Los sindicalistas trajeron el caso de la televisión «particular» (de Esperanza Aguirre): una redacción paralela («el lado oscuro de la fuerza) elabora los informativos de Telemadrid.

Lo más interesante de esta mesa fue contrastar dos modelos de televisiones autonómicas emblemáticas: TV3 y ETB. Miguel Ángel Idígoras, director de ETB, se quejó de la interferencia de los sindicatos nacionalistas y ultranacionalista. Ninguna cadena privada tendría nunca programación en euskera, hablado por el 30% de la población, pero ese techo impide a ETB alcanzar las audiencias de otras autonómicas. Terribas expuso las fortalezas de ETB: una cuota de audiencia de 20% en el conjunto de sus canales, una identificación del público, una redacción no dividida por líneas sectarias y una apuesta por la innovación.

El servicio público en la era digital: del PBS al PMS

PSB: «Public System Broadcasting «, sistema público de radiotelevisión. PSM: «Public System Media», sistema de medios públicos. El desafío de la era digital es pasar del PBS al PMS, de un servicio público de radiodifusión a un servicio público de contenidos audiovisuales e interactivos.

Fue Terribas quien (en la mesa de la televisión de proximidad) explicó mejor lo que puede ser el nuevo modelo centrado en los contenidos; contenidos producidos para los medios tradicionales y para las nuevas plataformas, con una concepción global y generados por redacciones integradas y periodistas multimedia (previo modificación del convenio laboral). Yolanda Sobero, presidenta del Consejo de Informativos de TVE, mostró su escepticismo sobre el modelo de profesional multimedia, en cuanto puede convertirse en un mero «hombre orquesta». Roberto Suárez, investigador en políticas de comunicación, abogó también por volver a las esencias del periodismo, colocando las tecnologías al servicio de los objetivos clásicos de una información de calidad.

Interesante debate también entre Eladio Gutiérrez, responsable que fue de Impulsa-TDT y Ricardo Villa, director de Medios Interactivos de RTVE. Gutiérrez reconoció el fracaso de la TDT como plataforma interactiva por falta de un canal de retorno, pero siguió apostando por el «broadcast» como el medio más eficaz y eficiente de difusión y como la esencia del servicio público, planteando el pago de los servicios interactivos y a la carta. Villa defendio, en cambio, un servicio público de acceso general en todas las plataformas.

Participación y derecho de acceso

En la mesa sobre participación social, los representantes de las organizaciones manifestaron una relativa satisfacción ante el desarrollo del derecho de acceso, pero desde el público se criticó la concepción reduccionista que ha aplicado el Consejo de Administración de RTVE, negando un verdadero derecho a las organizaciones representativas y ofreciendo una ronda de intervenciones a aquellas que no hayan tenido voz suficiente en la programación.
(En los próximos días el Canal UNED colgará los vídeos de las distintas mesas y las entrevistas a expertos extranjeros. Por mi parte, «retransmití» a través de Twitter los debates bajo la etiqueta #democraciaytv) (Vídeos en Teledetodos)

Servicio público a la carta


RTVE ha remodelado hace un par de semanas su función «a la carta». La posibilidad de ver o escuchar programas bajo petición, «a la carta», es una de las vías esenciales para que los servicios públicos de radio y televisión diversifiquen sus contenidos y puedan proyectarlos a audiencias más activas y selectivas. Es éste uno de los campos de batalla en el que se juega el futuro del servicio público.


La nueva RTVE a la Carta

RTVE a la Carta es una plataforma de visionado de flujo (streaming), que no permite las descargas. rtve.es  ha desarrollado un diseño sencillo y eficaz para poner a disposición de los internautas los programas de TVE y RNE. Es fácil llegar a cualquier programa, se han añadido funcionalidades como favoritos y lista de reproducción para facilitar la personalización, y lo que es más importante, se ha registrado una mejoría en el flujo de descarga de vídeo. Hay algún problema operativo, como cuando nos vuelve a la página principal después de abrir una sección de programas. Personalmente, echo en falta la posibilidad de incrustar (por favor, no embeber) los vídeos, que sólo se da en algunos pocos programas de televisión (aunque sí en todos los de RNE).

La diversificación de la televisión

Desde hace tres lustros, los gurús mediáticos profetizan la muerte de la televisión. ¿Por qué ver una programación con un horario establecido cuando podemos ver lo que más  nos guste a la hora queramos? El vídeo bajo demanda (VoD) mataría a la televisión. Pero el caso es que hasta la generalización de Internet ancha banda no existía ni un canal interactivo general ni un hábito de visionado selectivo.

Hoy esas premisas técnicas y sociales ya se dan, pero al menos en España la visión directa de la programación convencional de las televisiones no sólo no ha disminuido, sino que ha aumentado. La programación sigue teniendo el atractivo de la propuesta repetida (series, informativos) o inesperada (películas). Y además el consumo audiovisual ha crecido por la vía del visionado del vídeo descargado desde los agregadores sociales.

Para las televisiones convencionales, la función «a la carta» es un modo de dar nueva vida a sus programas. Y ahí dos políticas. La explotación comercial a través de la propia página o de agregadores como Netflix o iTunes, 0 la de ofrecer gratis los programas más recientes (por ejemplo, el Modo Salón de Antena 3) cuando los mercados no están maduros para el pago o se trata de servicio público.

Así, mientras las televisiones comerciales explotan selectivamente estos contenidos gratuitos como forma de promoción, fidelización y generación tráfico a sus web (con los consiguientes ingresos publicitarios), los servicios públicos presentan una oferta más completa y sistemática de sus programas y un acceso gratuito en general gratuito.

RTVE a la carta es sin duda la mediateca más importante en español

En el caso de RTVE la baza diferencial es el acceso a sus ricos archivos, patrimonio cultural no ya sólo de los españoles, sino de todos los hispanohablantes.

Podemos encontrar algunas de  las grandes series de TVE, pero faltan todavía muchos de las joyas de los archivos, como las entrevistas de Soler Serrano en A fondo o ejemplares de programas emblemáticos, desde Historias de la Frivolidad a telediarios de fechas históricas. En el caso de los telediarios podemos remontarnos hasta 2008 y sería interesante que poco a poco se recuperaran de más recientes a más antiguos. (¿Sería mucho pedir poder ver, por ejemplo, el TD2 del 8 de abril de 2003, fecha del asesinato de José Couso?).

El problema es, además del coste de los servidores,  la digitalización y carga de estos programas.  RTVE firmó en época de Luis Fernádez un acuerdo con Telefónica para la digitalización de los archivos, que en su momento critiqué porque incluía la comercialización de los contenidos en las plataformas digitales de Telefónica. ¿Qué fue de aquel acuerdo? ¿Sigue operativo?

El iPlayer de la BBC

La plataforma más completa y potente de contenidos audiovisuales gratuitos es el iPlayer desarrollado por BBC. Permite el streaming, incrustar los contenidos en otra página y la descarga. Especialmente interesante es la gestión de los derechos de la descarga. El usuario tiene 30 días desde la descarga para empezar el visionado y una vez realizada la primera reproducción el contenido estará disponible durante 7 días, después de los cuales quedará inhabilitado. Esta función permite la portabilidad de los contenidos durante su tiempo de accesibilidad. Luego, siempre quedará el streaming.

El iPlayer está vinculado a una Guía Electrónica de Programación, presenta funciones de interacción con las redes sociales y puede integrarse el el setbox de platoformas digitales de TDT para ver contenidos en HD (véase Televisión convergente y vídeo interactivo), funciones todas ellas innovadoras que apuntan hacia donde va la televisión del futuro.

Otro de los atractivos de esta plataforma es que se ha abierto a otros canales distintos de los numerosísimos de la BBC. En concreto, a través del iPlayer podemos acceder a Channel Four y a los canales de ITV.

Pero ¡ay! sólo es posible si accedemos desde una Ip del Reino Unido. Los británicos pagan la BBC con el canon; los británicos son, en consecuencia, los únicos con este acceso interactivo gratuito. Recientemente, su director general, Mark Thomson, ha anunciado nuevos planes de comercialización global, que incluirían una suscripción de tarifa plana para i-Pad por menos de 10 dólares mensuales.

La rendición de la RTÉ

Una de las cuestiones que plantean estas plataformas de los servicios públicos es la de su financiación y posible comercialización. Los operadores privados se quejan de que con los recursos recibidos para financiar la radio y la televisión los servicios públicos les hacen una competencia desleal en el mercado interactivo. Y más aún si estos servicios son comercializados.

RTE, la radiotelevisión pública de Irlanda, ha terminado por rendirse y entregará gratuitamente sus vídeos para que puedan ser explotados por los ciberdiarios. Es como entregar las mejores armas al enemigo.

Las plataformas de contenidos audiovisuales a la carta son la extensión lógica del servicio público. Basta que la ley defina entre las funciones del servicio público esta difusión interactiva para que se cumplan las exigencias de la normativa europea. En el caso de comercialización los problemas pueden resolverse con una contabilidad analítica adecuada.

La televisión de YouTube

YouTube es hoy por la plataforma audiovisual más popular con 35 horas de vídeo cargados cada día.

Las principales cadenas de televisión de todo el mundo en vez de luchar con el gigante, exigiendo un estricto respeto a su propiedad intelectual (caso de Telecinco), prefirieron llegar a acuerdos y abrir canales oficiales en YouTube con sus vídeos (no programas completos), lo que garantizar una enorme difusión viral para estos contenidos, pero también la pérdida de control sobre esos vídeos que podrán ser descargados por los internautas. (Por cierto, ¿con qué criterio se cuelga los vídeos en el canal YouTube/TVE? ¿deportes, noticias curiosas y divertidas?)

Ahora YouTube quiere dar la batalla a las televisiones en su propio terreno. Si las televisiones, públicas o privadas, ofrecen sus contenidos «a la carta», haciendo la competencia al agregador ¿por qué no hacer la competencia a las cadenas creando contenidos? YouTube se dispone a crear canales especializados con contenidos de producción propia de bajo coste. Hasta 100 m. de dólares estaría dispuesto a invertir Google para crear 20 canales propios. Convergencia y mas convergencia. ¿Se convertirá YouTube en la tele de todo la vida, pero más cutre?.

Algunas lecciones para RTVE

– RTVE debiera de buscar una alianza con el resto de los operadores públicos españoles para crear una plataforma común.

– Los contenidos deben ser gratuitos no sólo en España, sino para todo el mundo. El servicio público debe estar al servicio del español, nuestro mejor patrimonio cultural y económico.

– Algunos contenidos como series recientes podrían comercializarse fuera de España y dentro para nuevas plataformas como i-Pad, que tiene una filosofía de información de pago. Lo que es inaceptable es que esa comercialización se haga por otras compañías en detrimento de los derechos de los españoles y los intereses económicos de la Corporación.

– En su actual plataforma, RTVE tiene que mejorar la integración con redes sociales y con plataformas de pago que operan en España.

– RTVE debieran permitir la descarga con limitaciones temporales y otras protecciones de la propiedad intelectual. En cualquier caso, todos los programas debieran de incluir código para incrustar en otras páginas.

(P.S. Otra fuente interesante. La batalla entre las televisiones y Netflix en The Guardian)

Televisión pública y televisión privada, cada vez más diferenciadas


Desde la aparición de las televisiones privadas, la televisión pública sufrió una degradación progresiva que llevó a una pérdida de identidad de TVE. A los ojos de gran parte del público, «todos los canales eran lo mismo». En el nuevo modelo, cuyas normas básicas son la Ley de la radio y la televisión de titularidad estatal y la Ley General de la Comunicación Audiovisual (LGCA), lo público y lo privado están en un proceso de nítida diferenciación. De cara al espectador, la desaparición de la publicidad en TVE ha marcado un ante y un después.

La reciente sentencia de la Audiencia Nacional, que declara como no ajustados a Derecho los servicios mínimos impuestos en las televisiones privadas durante la huelga general, es un paso más en este sentido.

La sentencia empieza a dar contenido (restrictivo) a la categoría de «servicio esencial», régimen jurídico al que, a partir de la LGCA están sujetos los operadores privados. De concesionarios del servicio público (Estatuto de 1980 y Ley de la Televisión Privada) han pasado a ser licenciatarios de un servicio de interés general.

La Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional considera que los servicios mínimos (informativos de 20 minutos) impuestos por Orden del Ministerio de Industria ya no están justificados, pues ese servicio esencial (unos informativos reducidos) ya está satisfecho por los operadores públicos que siguen sometidos a un régimen de servicio público.

Veremos si el Tribunal Supremo y, en su caso, el Constitucional ratifican el criterio de la Audiencia, de modo que a partir de ahora no puedan imponerse servicios mínimos en las televisiones privadas. De lo que no cabe duda es que el servicio público cobra un nuevo valor.

Que la actividad de los operadores privados de televisión sea servicio esencial y no ya servicio público es arma de doble filo.

Los empresarios privados que, ciertamente, han visto consolidadas su posición con unas licencias casi a perpetuidad, se encuentran ahora que no ser servicio público estricto también tiene sus inconvenientes, como no poder imponer unos servicios informativos mínimos.

Los defensores de lo público, que ven ahora ven revalorizado el papel de la televisión pública, no deben tampoco olvidar que la LGCA impone a los titulares de esos servicios de interés general toda una serie de obligaciones de carácter público, formulado a menudo en términos muy genéricos, y que las siguientes batallas deberán librarse por concretar esas obligaciones y exigir su cumplimiento.

Por un nuevo servicio público de la radio y la televisión


Teledetodos ha nacido hoy formalmente con el lanzamiento del Manifiesto en Defensa de Radiotelevisión Pública.

Que la lectura pública haya corrido a cargo de Paca Sauquillo, vieja luchadora en defensa de lo público y ahora presidenta del Consejo de Consumidores y Usuarios, más allá del honor, indica el espíritu con que nace este nuevo foro: poner radiotelevisión pública no ya sólo al servicio de la sociedad sino en relación dinámica con la misma en toda su diversidad.

El acto ha sido también una jornada de reflexión, con la participación de profesionales, académicos y distintos representantes de la sociedad. Me remito al resumen que fui haciendo en directo en Twitter (#Teledetodos).

Han sido mayoría las voces que han advertido de la inhibición del gobierno respecto al futuro de la rtv pública; de la inestabilidad financiera del nuevo sistema; de la degradación del pluralismo externo propiciada por la Ley General de la Comunicación Audoivisual; de los abusos de externalización de la producción… Pero también, en un panorama de claroscuros, los pasos dados en garantizar jurídicamente la independencia y el pluralismo interno de RTVE; la mejoría de su programación, el mayor aprecio por parte del público… Un nuevo marco jurídico e institucional cuyas conquistas deben ser preservadas sea cual sea el gobierno de turno.

Destacaría, no obstante, la insistencia en una consideración global del servicio público, no sólo ligado a una radio y televisión generalista dirigida a la inmensa mayoría, sino promotora de una variedad de plataformas tradicionales e interactivas, con unos contenidos segmentados para las inmensas mayorías.

El problema es que hay que dar las batallas del presente para no perder las del futuro.

Las batallas del presente son consolidar el servicio público, lograr su estabilidad y suficiencia financiera, profundizar en el pluralismo interno y neutralizar los intentos del PP de privatizar las televisiones autónomicas y dejar a TVE constreñida a un único múltiplex en la TDT.

Esta lucha no puede hacernos olvidar el gran reto del que depende el futuro: nuevos servicios capaces de superar un test de valor público añadido y crear mecanismos tanto interactivos como institucionales para un diálogo permanente con la sociedad en toda su diversidad.

(Materiales de las intervenciones. Mi intervención “El pluralismo interno, clave del servicio público de RTVE” Texto, resumen, presentación).

Teledetodos, una nueva plataforma de defensa de la radiotelevisión pública


Los defensores del servicio público de la radio y la televisión no podemos bajar la guardia. Las fuerzas que por razones políticas y económicas quieren desmontar el servicio público son muy poderosas. Su última ofensiva son las proposiciones de ley del Partido Popular para privatizar las televisiones autonómicas y reducir a un múltiplex (cuatro canales) a TVE.

Teledetodos nace con el espíritu de hacer llegar a la ciudadanía que el servicio público de que disfruta no se puede desmontar o degradar por medio de una insuficiente financiación.

Comienza su actividad con el lanzamiento de un MANIFIESTO EN DEFENSA DEL SERVICIO PÚBLICO AUDIOVISUAL. Comienza así:

«Es un derecho fundamental de los ciudadanos disponer de una oferta audiovisual diversa, gratuita y de calidad y de una información veraz, independiente y plural, que garantice también el acceso universal a la cultura y al entretenimiento, así como a las posibilidades que abre la sociedad de la información y el conocimiento en el nuevo entorno digital.

En ese sentido, un servicio público estatal de radio, televisión y servicios interactivos es crucial para salvaguardar la diversidad y la identidad cultural, el pluralismo, la cohesión social, la promoción de las libertades fundamentales y el propio funcionamiento de la democracia.»

El manifiesto solicita adhesiones personales e institucionales. El lunes 14 será su presentación en un ciclo de conferencias. Lo leera Francisca Sauquillo como representante de los consumidores y la sociedad entera.

Os dejo mi participación en esta conferencia: “El pluralismo interno, clave del servicio público de RTVE”. (Texto, resumen, presentación).

Revolución en Egipto: el papel de los medios (tradicionales y sociales)


La revolución de Twitter… La revolución de Facebook… La revolución de YouTube… No, la revolución del pueblo egipcio. (¿Revolución? Dejo esa discusión para otra entrada).

Que los medios sociales han tenido un papel relevante en la revuelta en Egipto es evidente. Tan evidente como que el ciclostil y la pintada fueron herramientas de movilización social y política en la España del último franquismo. Como indiscutible es que Al Yazira ha sido la ventana por la que la mayoría de los egipcios han accedido a la imagen de la movilización callejera.

El papel de los medios tradicionales y de los medios sociales (y su interrelación) en estos acontecimientos requiere de una investigación seria. No sé si algún académico egipcio o extranjero la está ya desarrollando.

Los medios sociales son herramientas insuperables para la interacción y por tanto para la movilización para un objetivo concreto, ya sea manifestarse, reunir firmas, hacer un boicot a un producto o comprarlo. Los medios sociales promueven conductas instantáneas y acciones «líquidas». Los medios sociales están siendo el catalizador y el acelerador de las revueltas y llenan el vacío dejado por la censura en los medios de masas.
Pero desde la revuelta popular hasta la democracia hay un largo camino, una transición, que requiere grupos homogéneos, organizados en torno a ideas e intereses, con liderazgo, que representen amplias capas sociales. Esa acción consciente, comprometida, a medio y largo plazo, con objetivos y planificación se realiza en el terreno de la acción política clásica: reuniones, debates, afiliación, congresos etc. Y son esos grupos organizados los que terminan por crear opinión pública en los medios de comunicación de masas, que construyen el relato social que comparte la mayoría.

Dejo aquí algunas piezas de información que pueden servir para entender el papel de unos y otros medios en estos acontecimientos.

The New York Times ha producido este vídeo del ambiente en un piso de El Cairo desde el que un grupo de jóvenes alienta la revuelta desde las redes sociales. Nada que ver con la conspiración internacional que vende el régimen.

La segunda pieza de información viene de Media Tenor. Es un breve estudio (pdf) sobre la información de dos cadenas de televisión occidentales (CNN y BBC) y dos panarabes (Al Arabiya y Al Jazira) sobre Egipto y Mubarak antes del estallido de las revueltas. El resultado es que las televisiones occidentales fueron muy críticas de Mubarak, con un 50% de las informaciones sobre el «rais» de carácter negativo. En cambio, las televisiones árabes dieron de él una imagen positiva.

 

Fuente: Media Tenor

Media Tenor llega a la conclusión de que no se puede acusar a las televisiones occidentales de connivencia con la dictadura y que las televisiones árabes están mucho más vinculadas y condicionadas por los poderes locales. Habría que hacer una análisis cualitativo para ver si detrás de las informaciones negativas de BBC y CNN hay verdadera crítica o sólo perjuicios occidentales. Pero de lo que no cabe duda es de Al Jazira ha educado a las sociedades árabes en el debate, base de cualquier democracia.

Vuelvo al principio. Esta es la revolución de los egipcios, pobres y clases medias, jóvenes y maduros, religiosos y laicos, musulmanes y coptos. Itxa en su blog está recogiendo ese pálpito popular. De ella tomo este vídeo de Nawal El-Saadawi vieja luchadora feminista, que encarna como nadie la resistencia del mejor Egipto.

(Una última actualización. Según el News Coverage Index (PEW Project for Excellence in Journalism) la revuelta en Egipto es la noticia internacional con mayor seguimiento en los últimos cuatro años y en este período ocupa además el cuarto lugar entre todas las noticias, nacionales e internacionales. Sin más análisis los datos indican la importancia que para sus intereses estratégicos conceden al acontecimiento los medios de Estados Unidos.)

Guerra y paz en las televisiones de referencia


Un país en guerra es noticia; un país en paz, no. Todos los periodistas lo sabemos. A veces intentamos poner el foco en las grandezas y miserias de la paz, pero, en general, quedamos atrapados en la representación de la violencia, como los insectos nocturnos por la luz.

Una investigación acaba de confirmarlo. Las cadenas de televisión de referencia (la guerra puede convertirse en un espectáculo televisivo) informan de un  país proporcionalmente a su nivel de violencia y cuanto menos pacífico sea el país, menos informan de su realidad no cotidiana no ligada a la violencia.

El estudio, Measuring Peace in the Media (pdf, vídeo) es una colaboración entre Media Tenor y el Institute for Economic and Peace (IEP). Media Tenor analiza sistemáticamente una treintena de informativos de las cadenas de televisión más prestigiosas del mundo. El Institute for Economic and Peace elabora un índice de la paz, el Global Peace Index (GPI) (Nueva Zelanda, el país más pacífico; Irak, el menos pacífico). Ambas instituciones tienen una orientación «pro negocios» (el IEP ha sido fundado por el millonario Steve Killelea) y el informe acaba de ser presentado en Davos. Su metodolología ha sido cruzar el rango del país en el GPI con el análisis de los informativos realizado por Media Tenor.

Mapa Global Peace Index 2010

Las principales conclusiones del estudio son las siguientes:

– En los países relativamente pacíficos los hechos excepcionalmente violentos tienden a recibir la máxima cobertura.

– En el caso de estudio «Afganistán» se constata que todos los acontecimientos en relación a la construcción de la paz son prácticamente ignorados.

– Las americanas son las cadenas que ofrecen más violencia. La BBC es la cadena que informa de más países y con mayor variedad de asuntos y enfoques. Al Jazira es la cadena más equilibrada en la cobertura de Afganistán (véase la visión sesgada de The New York Times sobre el sesgo de Al Jazira).

– Se informa menos de los 10 países más pacíficos que de los 10 menos pacíficos.

– Cuando un conflicto termina, el país deja de ser noticia.

– Sólo un 1’6% de todas las informaciones analizadas tienen que ver con la construcción de la paz.

(Sobre guerra y paz en televisión, véase también mi estudio “La representación del mundo en los informativos de televisión”)

¿Ha llenado TVE su agujero negro?


Durante toda su historia la televisión en España ha gravitado en torno al agujero negro del servicio público. TVE pretendía llenarlo con un mandato específico, pero la manipulación política y su financiación publicitaria (su producto, era pues, audiencia para vender a los anunciantes) hacían que ese territorio ideal quedara vacío, al menos parcialmente. No obstante, todo el sistema, incluidas las televisiones privadas, orbitaban en torno a este agujero negro.

¿Sigue siendo el servicio público de la televisión un agujero negro? Permitidme que deje la cuestión para el final de esta entrada.

¿De donde sale esta imagen del agujero negro? Tenía pendiente comentar el libro Los informativos diarios en BBC y TVE (Ediciones de la Torre), fruto del proyecto de investigación del GITEP (Grupo de Investigación sobre la Televisión Pública), del que Agustín García Matilla es investigador principal, y no sabía como abordarlo hasta que encontré esta imagen en uno de sus capítulos.

El libro, que lleva por subtítulo «Los discursos de sus profesionales y emisores», establece un diálogo virtual entre los profesionales de TVE y BBC y sus respectivas audiencias, siempre en torno al concepto de servicio público. Ya me referí al debate que mantuvimos un grupo de profesionales y académicos sobre el avance de las conclusiones de la investigación, en el que se explicitaron algunas diferencias entre BBC y TVE.

Es difícil sintetizar este diálogo virtual entre profesionales y ciudadanos (establecido mediante técnicas cualitativas de investigación) dada la riqueza de matices. Muy simplificadas, esta son las representaciones que unos y otros se hacen del servicio público en España y Reino Unido.

Los profesionales británicos y españoles coinciden en los valores tradicionales del periodismo objetivista (verdad, imparcialidad, independencia, profundidad, claridad, respeto de los derechos de terceros). Discrepan en cuanto al grado en que estos valores se hacen reales en sus empresas. En TVE, el núcleo más veterano tiene una visión muy crítica, mientras que los más jóvenes y los directivos tienen una aproximación más pragmática y autocomplaciente. En  cambio, en la BBC los profesionales, sin perjuicio de críticas puntuales, están convencidos de su eficaz realización.

Los ciudadanos también tienen visiones distintas. La BBC ha logrado establecer una noción de televisión de servicio público aceptada por los ciudadanos, que manifiestan un alto grado de identificación con la Corporación y aceptan el canon, aunque se manifiesta un menor grado de identificación entre la población de origen no británico, por la concepción del mundo anglosajona que promueve la televisión pública. En cambio, en España, está muy extendido el convencimiento de la manipulación política y si acaso se admite que la televisión pública se distingue de las privadas en que limita la telebasura.

La BBC aplicó tradicionalmente la fórmula «hacer interesante lo relevante», con una progresiva apertura a los intereses directos de la audiencia, lo que por una parte significa acercarse a las necesidades reales de la gente, pero, por otra, dar más presencia al infoentretenimiento. Su estrategia editorial es desde hace mucho tiempo diversificar contenidos y plataformas para que cada uno de los contribuyente al canon reciban algún beneficio del servicio público.

TVE, en cambio, ha estado, desde la aparición de la televisión privada, aplastada por los índices de audiencia, de los que dependía su financiación, luchando por el share, por lograr en cada instante el máximo número de espectadores, sin preguntarse por sus necesidades ni diversificar sus servicios.

Desde que terminara la investigación a la que me refiero, en los últimos 18 meses, las cosas han cambiado tanto en la BBC como en RTVE.

La BBC se verá obligada a realizar un recorte de 500 millones de libras en los próximos años, debido a la congelación del canon por el gobierno liberal-conservador. Uno de los servicios más afectados será bbc online con un reducción del 25% de su presupuesto. Habrá que ver como estas limitaciones económicas afectan a la diversidad de programas y servicios.

Más cambios ha sufrido RTVE, aparentemente más positivos que los de la BBC.

En primer lugar, ha avanzado su arquitectura institucional con el fin de delimitar el servicio público, garantizar la independencia informativa, promover el derecho de acceso, garantizar los derechos del público y establecer normas de buena práctica. Los hitos de esta arquitectura institucional son:

Uno de los elementos diferenciales que aparecían en la investigación comentada era la falta de una delimitación precisa del servicio público, que en el caso de la BBC viene establecido para los profesionales en las Guidelines. Estos nuevos documentos normativos suponen actualmente un importante valor añadido para la radiotelevisión pública frente a las televisiones privadas. Pero no son suficientes los textos. Es necesario que sus valores sean incorporados a la práctica cotidiana y para eso es imprescindible la formación permanente y -más importante todavía- un debate interno libre y una apertura al público.

Más conocido y seguramente más relevante es la desaparición por decreto de la publicidad de TVE para sacarla del mercado y dar su parte de la tarta publicitaria a los privadas. La financiación publicitaria se ha sustituido por la tasa del uso del espectro radioeléctrico y los recargos sobre los ingresos de las televisiones privadas y de los operadores telefónicos. El recurso de éstos y la probable anulación de la tasa por el Tribunal de Luxemburgo  ha puesto en cuestión el sistema y hace peligrar la propia existencia de RTVE.

El efecto positivo es que TVE se ha reencontrado con su audiencia. La televisión lidera claramente las audiencias generalistas con La Uno, especialmente en el terreno informativo, y las especializadas con Clan, 24 Horas y Teledeporte, aunque no consigue posicionar a La Dos como una opción cultural viable. Puede que los espectadores aprecien más los contenidos de los canales públicos, dada la descarada deriva hacia la telebasura de los canales privados (cada vez más concentrados). O más probablemente hayan recuperado el placer de ver la televisión sin interminables interrupciones publicitarias.

También es un paso adelante la apertura interactiva de su programación mediante TVE a la carta y RNE a la carta, todavía muy lejos del BBC i-Player. Pero apenas nada se ha hecho para mantener una verdadera interacción con la audiencia. Diversificación e interactividad son ahora los retos.

Volvamos a la pregunta del principio. ¿Está llenando TVE, RTVE, el agujero negro del servicio público? Sí, al menos parcialmente. La aceptación de sus canales por parte tanto de la audiencia generalista como de la audiencia diversificada, las sinergias tv-online de servicios como El Tiempo, la arquitectura institucional… todo ello está dando contenido y sentido al servicio público.

En la medida que se llena ese agujero negro, las televisiones privadas orbitan cada vez menos en torno a él, tanto porque la Ley General de la Comunicación Audiovisual (pdf) les ha liberado de la condición de concesionarios del servicio público, como porque en un panorama de concentración los objetivos económicos y financieros predominan sin complejos sobre los informativos, como ha demostrado la absorción de Cuatro por Telecinco y la conversión de un canal de 24 Horas en plataforma permanente de uno de los buques insignia de la telebasura, Gran Hermano. Mejor así, todo más claro.

No faltan nubarrones en esta incipiente reconstrucción del servicio público. El PP anuncia privatizaciones de las televisiones autonómicas y cierre de canales de TVE. El Partido Popular ha ido a remolque en toda esa arquitectura institucional y sería imprescindible un compromiso sobre su mantenimiento si llega al gobierno. Por otra parte, en una una campaña electoral que va a durar 18 meses, los profesionales y sus órganos representativos (los Consejos de Informativos) tienen que estar especialmente vigilantes para garantizar la imparcialidad más allá de la proporcionalidad de tiempos y los espacios impuestos por la Junta Electoral. Y queda pendiente un verdadero saneamiento de RTVE, rompiendo la dependencia de las productoras y revisando su organigrama directivo y sus relaciones con las empresas del sector.

¿Llegará a ser el servicio público de la radio y la televisión un astro con luz propia? Veremos. Pero de lo que no cabe duda es que investigaciones como la GITEP son un incentivo para ello.