La agenda de los nuevos y los viejos medios


La agenda de los medios sociales es distinta a la de los medios tradicionales

El Pew Research Center’s Project for Excellence in Journalism ha dado respuesta a lo que muchos nos preguntamos desde la explosión de los medios sociales ¿qué informaciones comparte el público en el nuevo ecosistema informativo? Durante un año ha estudiado tres plataformas sociales en Estados Unidos: la blogosfera, YouTube y Twitter (sólo 7 meses) y el resultado es un informe (resumen, pdf) cuya conclusión principal es que la agenda de los medios y cibermedios profesionales difiere de la de los medios sociales y estos, a su vez, tienen su propia agenda y su lógica diversa.

En Estados Unidos la mitad del público dice depender de otras personas para la mitad de las informaciones que semanalmente reciben. Los líderes de opinión operan ahora a través de los medios sociales, pero los intereses son distintos. Sólo en una semana sobre 29 coincidieron los medios tradicionales y las tres plataformas estudiadas en centrar la atención en un mismo acontecimiento: la ola de protestas que siguieron a las elecciones iraníes en junio de 2009.


Fuente PEJ

Como se aprecia en el anterior cuadro, los medios tradicionales tienen una agenda más equilibrada entre los asuntos políticos y las cuestiones sociales, con una menor atención a la tecnología que los medios sociales. Los medios sociales están más polarizados. Ni tampoco que, en todas partes, los blogs difunden y discuten preferentemente acontecimientos nacionales.

Los blogs se centran en informaciones con una carga emocional, que afectan a individuos o grupos que reivindican sus derechos y que desatan pasión ideológica. No es una sorpresa constatar que la blogesfera está altamente ideologizada.

La agenda de Twitter está polarizada en la tecnología, en gran medida de carácter autorreferencial sobre la propia plataforma.

En YouTube no se comenta, sólo se comparte y se comparte aquellas vídeos chocantes y llamativas, imágenes glocales cuyo localización es irrelevante, da la misma que sea de nuestra ciudad, de nuestro país o del cualquier lugar del mundo, lo que cuenta es que nos sorprendan y nos entretengan.

Otra de las conclusiones es que los medios sociales (sobre todo los blogs) dependen más de los medios tradicionales que a la inversa. Sólo en una cuestión, el llamado Climagate, los medios sociales fueron una semana por delante de los medios tradicionales, que no tuvieron más remedio que hacerse eco de la polémica desatada en el ciberespacio.

Mi conclusión personal: los medios sociales cumplen preferentemente funciones sociales (movilizarnos, divertirnos, reafirmarnos en nuestras convicciones) que aparentan ser funciones sociales.

El futuro del periodismo


Se celebra estos días el Congreso Mundial de la Federación Internacional de Periodistas. Se trata de una oportunidad única para el encuentro y el debate entre periodistas de todo el mundo; entre los que viven la crisis económica y los que su preocupación es que no les maten por decir la verdad; entre las ricas organizaciones del norte y las precarias uniones del sur.

Muy a mi pesar no he podido asistir, de modo que no puedo dar cuenta de los debates. Pero no quiero dejar pasar la oportunidad de traer aquí el Informe sobre el Futuro del Periodismo (pdf), elaborado por una comisión consultiva en la que he participado. Resumo mis conclusiones personales:

– El periodismo es imprescindible para la democracia. La crisis de las empresas no puede llevarse por delante al periodismo, que puede necesitar de apoyo público, pero nunca de financiación a fondo perdido a las empresas.

– El periodismo es una profesión abierta. Los nuevos medios no son un problema, sino una oportunidad. Los periodistas tienen que involucrarse con los ciudadanos y colaborar con ellos en la búsqueda de la verdad.

– La señal distintiva del periodista profesional es el respeto y promoción de la ética periodística.

El informe no es muy largo, así que invito a todos a su lectura y a debatir aquí sus conclusiones.

Reportajes y puntos de vista


Contar el mundo a través de los ojos de los demás es la esencia del reportaje. Es lo que han hecho los grandes reporteros, como nos cuentan en el libro «Seguiremos informando». Justamente, leyendo las colaboraciones de los reporteros que han recibido el Premio Cirilo Rodríguez (no todos los premiados son reporteros) he reflexionado sobre el momento en que se encuentra el reportaje, concretamente el reportaje en televisión.

El reportaje de televisión se basa en imágenes genuinas que nos muestran situaciones  y personajes arquetípicos. Los testimonios de los personajes son el elemento más potente de cualquier reportaje. El reportero no es más que el vehículo para que se expresen los personajes y se hagan visibles las situaciones. Son innumerables los grandes reportajes donde el reportero ni siquiera se hace presente, renunciado a aparecer en imagen y hasta a utilizar su propia voz como hilo del relato.

Personalmente prefiero el reportero transparente, observador discreto, si acaso testigo y nunca protagonista. No por eso dejo de admitir que es legítima la opción de narrar como testigo en primera persona. Esa es la apuesta de REC Reporteros Cuatro, dirigido por Jon Sistiaga. En su presentación, Sistiaga afirmó que «no tendremos pudor en mostrar al reportero». El programa se presenta como un intento no sólo de contar las cosas sino también de mostrar cómo se consiguen. El reportaje se complementa con un coloquio sobre la realidad objeto del reportaje.

En principio, nada que objetar a esta filosofía. Pero sí al punto de vista escogido en el primer reportaje, Baby sicarios, que se presenta como una investigación sobre el fenómeno de los niños sicarios en la ciudad colombiana de Pereira.

El testimonio de Felipe, desgarra el corazón, pero el fenómeno resulta completamente descontextualizado. ¿Qué condiciones políticas, económicas y sociales producen estos niños, víctimas y verdugos al mismo tiemp? Creo que el reportaje ni se plantea esta pregunta. Además, mostrar el rostro de estos muchachos se ha cuestionado en Colombia, con razón, porque ni la legislación colombiana ni la española permiten mostrar el rostro del un menor en estas condiciones. ¿Estaba justificado en estas circunstancias? Desde luego, el testimonio perdería dramatismo con algún tipo de veladura, pero la cuestión ya no es el derecho a la imagen, sino la protección de la dignidad y la seguridad del niño.

Otro punto de vista completamente distinto sobre Colombia es el del reportaje emitido por En Portada, «Retratos de la Colombia en guerra», en el que un reportero transparente muestra la tragedia de los desplazados por los crímenes de guerrillas, ejército y paramilitares, más de tres millones en todo el país. El sicariato infantil, es desde luego, una de las perversiones de Colombia, pero  que no se puede entender sin conocer, entre otros asuntos, las historias de estos muertos en vida que han dejado sus hogares porque sobre ellos pesa una amenaza de muerte.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

En Portada y REC Reporteros son, con sus diferencias, programas de reportajes que pretenden mostrarnos el mundo en el que vivimos desde una mirada no cotidiana. Pero hoy los grandes triunfadores son los reportajes de la cotidianidad.

Su origen está en la escuela de reporteros que ha supuesto Madrid, directo y sus secuelas. Jóvenes periodistas se han formado en el reportaje en directo de la cotidianidad, mostrando a través de entrevistas amables y sin solución de continuidad aspectos de la realidad más próxima.

Estos reporteros del directo se convirtieron un día en reporteros multimedia. Nuevamente partió el formato de Telemadrid, con Mi cámara y yo, en el que reportero manejaba directamente una cámara miniDv semiprofesional. De ese tronco han nacido los distintos «… por el mundo», Callejeros, Comando Actualidad, Report etc.

La fórmula es vernos reflejados no en los otros, sino en nosotros mismos, en nuestro vecinos, en los que son como nosotros. O en el desmadre de la noche o de los barrios marginales, tan próximos y tan ajenos…

Desde un punto de vista técnico, el reportero se convierte en camarógrafo o si éste existe utiliza estas cámara ligeras con profusión de movimientos mareantes para dar un supuesto dinamismo. Lo peor es el sonido, hasta el punto de que a menudo tiene que subtitularse. Y la concepción visual deja en segundo término a la imagen, con un protagonismo de la palabra, que se  edita sin pausas, en un discurso continuo y agobiante.

Estos reportajes de la cotidianidad están más cerca del entretenimiento que del periodismo, pero no por eso dejan de mostrarnos otra cara de nuestra vida que a veces preferimos ignorar. Veremos a ver lo que dura el boom. Personalmente no me parecen mal, siempre que no suplanten a los grandes reportajes. Peor opinión tengo de programas como 21 Días, donde un reality show se oculta bajo la forma de un reportaje.

Son puntos de vista distintos de escrutar la realidad. Espero que la mirada cotidiana o la mirada dramática no anulen a la mirada global contextualizada.

Reporteros: seguiremos informando


«Seguiremos informando» es el título del libro (Los libros de la Catarata) que conmemora los 25 años de los premios Cirilo Rodríguez. Desde hace un cuarto  de siglo la Asociación de la Prensa de Segovia concede este galardón al mejor trabajo de periodismo internacional del año, en recuerdo de la memoria de Cirilo Rodríguez, histórico corresponsal de RNE, prematuramente desaparecido. Ahora, el libro y un DVD (Vídeo, introducir «Cirilo Rodríguez en el buscador de la parte inferior) recopila trabajos de los premiados y una semblanza de cada uno.

He conocido el libro un poco tarde por uno de los premiados, Evaristo Canete, uno de los grandes reporteros gráficos de la televisión española. Canete, junto con José Luis Márquez, son los dos únicos camarógrafos galardonados. Por cierto, espeluznante el relato que hace Márquez de la matanza de Tiananmen, de la que fue testigo.

Escoger ese título «Seguiremos informando» es hoy todo un ejercicio de resistencia.

La información internacional siempre ha estado preterida por otras materias que «venden más», como se encargan de recordar varios de los premiados. Pese a ello, ningún medio podía permitirse el lujo de ignorar lo que pasaba en el mundo y para ello mantenía una red de cobertura, más o menos amplia y potente. Además, los profesionales de la información internacional constituían una élite del periodismo, con una visión superadora de los planteamientos de sacristía.

Hoy, la información internacional se diluye en la información glocal, esto es, información puramente local se convierte en un espectáculo universal. Además, corresponsales y enviados especiales son sustituidos por jóvenes periodistas que rastrena la Red en busca de estos acontecimientos locales impactantes con un potencial de convertirse en espectáculo. Nunca como en este mundo global nuestra mirada ha sido más corta de miras.

Los reporteros, sobrevivirán y nos seguirán mostrando el mundo, nos dicen los periodistas que componen el libro. Sobrevivirán, como nos recuerda Gervasio Sánchez citando a Camus, si comprenden que «no podemos escapar del dolor común y que nuestra justificación, si hay alguna, es hablar mientras podamos en nombre de los que no pueden». Pervivirán, nos dice Guillermo Altares, si «son capaces de sobrevivir en los mundos hostiles en los que se forjan los grandes reportajes y deberán conseguir que haya química con adolescentes criados en el trepidante mundo de los chats y los videojuegos, porque ellos serán sus lectores».

La entrada ya es demasiado larga, así que dejo para otro momento una reflexión sobre los nuevos formatos de reportajes en televisión. Dejo aquí la noticia (flojita) del libro en TVE, pero que nos permite escuchar a dos maestros, Canete y Enrique Meneses.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Subvencionar el periodismo como un «bien público»


Los sindicatos y asociaciones que organizan, representan y defienden a los periodistas europeos piden que la Unión Europea considere subvencionar el periodismo como un bien público esencial para la democracia, del mismo que se financian con dinero público la ópera, el ballet o los museos.

Esta es la propuesta más llamativa de la Asamblea que la Federación Europea de Periodistas  (EFJ) ha celebrado en Estambul.

La EFJ realiza un sombrío diagnóstico de la situación del periodismo en nuestro continente. El periodismo ha entrado en una espiral de decadencia alimentada por una mezcla tóxica de despidos, trabajo precario y desprecio de las normas éticas. Los recortes económicos han afectado sobre todo a la calidad del periodismo: menos periodismo de investigación, menos controles editoriales, menos especialización, menos cobertura internacional y más famoseo.

Los sindicatos y asociaciones se platean un trabajo de presión sobre las instituciones de la Unión Europea para que la protección del periodismo sea una de las prioridades de la agenda comunitaria. Se trata de abrir un debate, tanto a nivel nacional como comunitario, sobre el papel del periodismo como esencial para la democracia.

Y dentro de esa campaña tratan de convencer a los legisladores de que consideren las subvenciones como compatibles con las normas europeas. Esta financiación pública tendría que respetar estas condiciones:

– Preservar la independencia editorial.

– Promover un periodismo ético.

Estoy seguro que los propietarios y los editores europeos podrían apoyar las subvenciones públicas y la primera condición, la independencia editorial, entendida como un poder soberano que ellos sólo disfrutan. En cuanto aparecieran otras condiciones, como por ejemplo, no efectuar despidos, terminar con la precariedad, no intentar suplantar con los contenidos del público la información profesional y, sobre todo, aceptar el pluralismo interno, el pluralismo en la redacciones… entonces, estoy seguro, mentarían el fantasma de Hugo Chávez y el intervencionismo gubernamental.

Los tiempos no son buenos para competir por el dinero público. Personalmente, no estoy a favor de los cheques en blanco. Quizá esa financiación pública no tendría que ir a las empresas comerciales sino a constituir fundaciones que pudieran crear nuevos medios (por ejemplo locales) y a financiar determinados trabajos o tareas  como el periodismo de investigación, la formación de los periodistas o la cobertura de asuntos ignorados por los grandes medios.

La negatividad de la información ¿causa de la desafección en la democracia?


Bad news, goods news… Que los acontecimientos negativos constituyen casi siempre una noticia es un axioma del periodismo. Mucho se ha criticado que los periodistas resaltemos siempre lo negativo, se nos ha calificado por ello aves carroñeras e incluso voces tan críticas como la del recientemente desaparecido Vidal-Benyto abogaron por unas noticias positivas, que mostraran las fuerzas que están haciendo que realidad aquello de que «otro mundo es posible» (El País, 20-12-06).

Se ha presentado hoy en el Symposium Transnational Connetions, que se celebra en la Universidad IE de Segovia, una investigación del Instituto Media Tenor (pdf) que sostiene que ese negativismo es causa de la desafección de los europeos con la democracia.

Parte de constatar como, dos décadas después de la caída del Muro, sólo un 20% de los alemanes orientales apoya la democracia y este apoyo ha bajado en la parte occidental de Alemania del 80 al 60%. Aporta, también, el constante declive de la participación electoral en países como Alemania. Luego, el estudio que se basa en el análisis de contenido de 500.000 informaciones de televisión desde 1994, revela unas tendencias subyacentes en la información:

– Siempre se favorece la posición del poder establecido y el parlamento es más caja de resonancia del gobierno que foro de deliberación.

– Cualquier propuesta política es contrastada inmediatamente por la crítica total de las otras opciones política.

– No se favorece la presencia de actores sociales reales, como las pequeñas empresas, o líderes religiosos intermedios.

Y a partir de aquí el estudio establece que estos comportamientos informativos son causa de la pérdida de apoyo popular a la democracia. ¿Cómo se establece ese vínculo? La nota de prensa de Media Tenor no lo dice, pero me parece desmesurado establecer que son los medios los que empobrecen la democracia.

Las críticas a la falta de diversidad social y a la práctica de lo que hemos dado en llamar periodismo de declaraciones están más que motivadas. Pero, como siempre, es muy difícil diferenciar el grano de la paja. ¿Cuál es la alternativa al negativismo? ¿Un falso optimismo, una imagen de color rosa?.

El cambio social cursa casi siempre en forma de conflicto. El periodismo no puede ignorar las realidades conflictivas. El periodismo está obligado a devolver a la sociedad una imagen en la que aparezcan todas sus fealdades: la violencia, la opresión, la corrupción, el despilfarro. Una imagen que puede ofender y provocar. Pero también, desde luego, reflejar los cambios positivos.

El periodismo tiene ser el foro de deliberación pública donde todas las posiciones políticas se manifiesten. Y, en consecuencia, unas criticaran, a veces con ferocidad, a las otras. Lo que no puede el periodismo es mero altavoz acrítico de las distintas posiciones. Su deber es investigar y esclarecer las cuestiones controvertidas.

El periodismo debe dar voz a todas las instancias sociales y a los ciudadanos comunes. Pero el periodismo no puede ser un foro de intereses particulares, ya sean económicos y sociales. El periodismo tiene que  seguir dirigiéndose al ciudadano, no al representante de un género, etnia, grupo de edad o red social.

Otra cosa es la instrumentación de las malas noticias y su conversión es espectáculo. Y desgraciadamente, nunca como hoy las malas noticias han sido tan buen negocio.

Un periodismo más limitado, especializado y de nicho


Ya está aquí The state of news media 2010 con el que cada cada año el Pew Research Center Project for Excellence in Journalism realiza cada año una extensa y profunda radiografía del periodismo en Estados Unidos. Lo que allí ocurre marca tendencia, pero no debe extrapolarse sin más. Por ejemplo, la caída de circulación de los periódicos en Estados Unidos nada tiene que ver con el desarrollo explosivo que vive la prensa en los países emergentes.

En este informe 2010 predominan los grises. Sigue la caída de audiencia e ingresos en los medios tradicionales, en parte como consecuencia de la recesión, pero todas las proyecciones indican que a la hora de la reactivación sólo recuperará una parte de lo perdido.

Los datos son dramáticos. La prensa escrita, que sigue siendo la principal fuente de investigación periodística, ha perdido desde 2000 un 30% de capacidad (en medios y recursos humanos) para elaborar y editar información. La capacidad de las divisiones informativas de las cadenas nacionales de televisión se han reducido a la mitad desde los 80.

Como en toda crisis, ni unas realidades se esfuman tan rápido ni otras se asientan inmediatamente. En 2010 los «nuevos medios» registraron nuevos desarrollos informativos, como el uso de Twitter como herramienta informativa y de movilización en los casos de Irán y Haití, al tiempo que nuevos sitios de periodismo profesional van ganando audiencia y autoridad.

Pero sigue sin consolidarse un modelo de negocio en los nuevos medios interactivos. En los últimos cuatro años se han volcado 141 millones de dólares en sitio de estos nuevos medios sin ánimo de lucro; pero esa cantidad no es más que un 10% de los ingresos perdidos por los medios tradicionales.

Algunos expertos avanzan un nuevo ecosistema informativo, caracterizado por distintos estilos de periodismo, una mezcla de periodismo profesional y aficionado y una variedad de modelos de negocio (comercial, sin ánimo de lucro, público y financiado por las universidades). Las redacciones será, según estas previsiones, más pequeñas, más especializadas y volcadas en alguna forma de periodismo de nicho. ¿Quién enlazará -me pregunto- esos nichos para que el espacio público no se fragmente?

El informe rompe algunos mitos. Los internautas no buscan la información en la miriada de sitios a su disposición. El 35% tiene un sitio favorito y la mayoría se reduce a 5 o menos cibermedios.

Sólo un 7% está dispuesto a pagar por la información e incluso únicamente un 19% de los  que son leales a un único cibermedio estarían dispuestos a pagar. A pesar de ello, todos los grandes cibermedios se han lanzado a una carrera para establecer nuevos muros de pago. Piensan que puede ser rentable, aunque atraigan sólo a unos pocos internautas. Puede ser rentable económicamente, pero informativamente  parece un suicidio.

Cómo Internet y los teléfonos móviles han convertido las noticias en una experiencia participativa


El Project for Excellence in  Journalism acaba de publicar un informe sobre el consumo de información de los norteamericanos bajo el título «Entendiendo el consumo participativo de las noticias» y el subtítulo con el que encabezo esta entrada.

La principal conclusión es que la inmensa mayoría de los norteamericanos, hasta un 92%, consumen la información de actualidad a través de múltiples plataformas. Nada menos que un 46% usan habitualmente hasta 6 distintas plataformas.

La televisión sigue siendo el medio o plataforma preferido, pero Internet ha superado a la radio y a los periódicos.

– Un 78% se informa a través de la televisión local

– Un  70% lo hace en cadenas nacionales de tv. por ondas o cable

– Un 61% a través de Internet

– Un 54% en la radio

– Un 50% en un periódico local

– un 17% en periódicos nacionales

Internet no aporta la diversidad profetizada: un 57% se contenta con consultar entre dos y cinco cibermedios.
Experiencia participativa:

– Un 37% usa el teléfono móvil para informarse

– Un 28% ha personalizado su acceso a la información a través de Internet

– Un 37% crea o «mueve» información a través de la redes sociales.

En definitiva, un nuevo ecosistema, donde a la última hora se accede por el móvil, se reciben alertas a través de las redes sociales y donde unos medios o plataformas refuerzan a otros. Pero ¿dónde se crea esa información que rebota de una plataforma a otra? El informe, basado en encuestas entre los consumidores, no responde a esta pregunta. Mi respuestas: en los medios tradicionales, pero también cada vez en mayor medida en los nuevos medios sociales.

Sentencia a favor de la integración de las redacciones de EFE


En Infotendencias Ramón Salaverría informa de la reciente sentencia de un Juzgado de lo Social de Madrid que falla contra la representación de los trabajadores de EFE en el conflicto que mantienen sobre el proceso de integración de las redacciones en la agencia.

La demanda pretendía que se reconociera que la redacción escrita, la edición sonora y el montaje audiovisual de una información se realizara por distintos periodistas. La sentencia considera que la realización de tareas multimedia está  dentro de la definición del trabajo periodístico recogida por el convenio en los siguientes términos: “recoger, elaborar, editar, seleccionar y clasificar, bajo criterios periodísticos, información de todo tipo y en cualquier soporte que pueda ser comercializado por la Agencia EFE”. En  consecuencia, falla que la integración de redacciones y funciones está dentro de las competencias del poder de dirección del empresario y no viola el art. 39 del Estatuto de los Trabajadores.

En la sentencia se considera la plena digitalización de los medios como un proceso inexorable.

Es inexorable que los periodistas usen nuevas funciones, soportes y lenguajes para realizar su misión tradicional de investigar y difundir información relevante de interés público.  Estas nuevas funciones y lenguajes enriquecen profesionalmente y abren una interacción con el público que puede revitalizar la vida democrática.

Lo que no es inexorable es el modo de llevar a cabo ese proceso. La integración de las redacciones es una tendencia muy fuerte, pero incluso en algún caso se ha dado marcha atrás por no lograr los objetivos buscados. Aceptemos que la unificación de redacciones y el periodismo multimedia es una tendencia inexorable, pero eso no quiere decir que puedan alterarse las condiciones laborales de forma unilateral.

El éxito del proceso depende de un adecuado diseño y de una buena formación. Los representantes de los trabajadores, como hizo el sindicato británico NUJ, no deben oponerse de forma numantina, sino negociar esas nuevas condiciones de trabajo:

– Formación suficiente

– Clara delimitación de funciones, con preferencia de las funciones periodísticas sobre las puramente técnicas o rutinarias

– Revisión de procedimientos, especialmente en lo referente a seguridad y salud laboral

– Limitación de la carga de trabajo

– Normas que permitan la especialización, el periodismo de investigación y en profundidad

– Compensación económica por el esfuerzo de adaptación y la superior carga de trabajo

Negociar lealmente estos puntos y otros semejantes puede ser la clave del éxito de un proceso en que todos ganen, periodistas y empresas.

Almacén nuclear: viajes pagados, noticias deshonestas


En medio de la polémica sobre la instalación del almacén temporal de residuos nucleares, nuestras televisiones abrieron sus informativos con las imágenes del modelo que quiere implantarse en España, el almacén de Borssele en Holanda.Todas desarrollaron luego la información de la crónica con un enviado especial.

Lo que ninguna de las cadenas dijo es que se trataba de una expedición organizada por ENRESA, la empresa nacional que gestiona los residuos nucleares. Allí fueron los medios españoles, empaquetados en una visita turístico-informativa, con fotomatón informativo de fuentes: el alcalde de la ciudad, el director de la instalación, el Secretario de Estado de Energía… Todas las informaciones coincidían en las mismas fuentes, todas en una enfoque positivo del almacén.

Claro que era un asunto de interés informativo. Pero ya es triste que a ninguna televisión se le hubiera ocurrido antes enviar un equipo propio… e independiente. Porque en esta giras organizadas conforme a los modos de las relaciones públicas todo son facilidades para ver lo que se nos quiere enseñar, sin posibilidad de salirse del itinerario. No es que el organizador de viaje presione (que a veces también). Es que sólo podemos ver una cara, la cara favorable. En todas las crónicas que he visto no hay un solo testimonio obtenido fuera del circuito. Ni la opinión de un vecino, ni siquiera imágenes del pueblo.

Todos los códigos deontológicos y normas de buena práctica desautorizan esta conducta. Por ejemplo, el Estatuto de Información de RTVE (art. 9.10) establece que sus informadores «no aceptarán viajes pagados por las fuentes informativas cuando dicha circunstancia pueda afectar a la imparcialidad de la información».

¿Cómo no ir, si ENRESA nos lo pone en bandeja, gratis y además van a ir nuestros competidores? Pues lo menos que se puede hacer en tal caso es advertir que la empresa ha invitado a un grupo de periodistas, para que el espectador se haga su composición de lugar.

El resultado, un fraude informativo.

Crónica en el TD2 de TVE

Noticias 2 de Antena 3 (a partir del minuto 3)

La Sexta Informativo Noche (a partir del minuto 10)

Telecinco Edición de Noche