Adiós a Luis Mariñas


Acabábamos de salir del 23-F. Iñaki Gabilondo se disponía a desarrollar un cambio revolucionario: unificar las distintas redacciones de los telediarios de TVE y organizarla en áreas temáticas. Luis llevaba poco dirigiendo el informativo regional de Madrid después de haber puesto en marcha el de Galicia. Y Gabilondo le había encargado ser el jefe de Nacional de esa nueva redacción. No nos conocíamos, pero hablé con él y me encargó hacerme cargo de Justicia y Tribunales. Y en ello trabajé a sus órdenes dos años.

No eran tiempos fáciles. La reforma organizativa llegaba cuando la resaca del 23.F imponía una involución política. Carlos Robles Piquer llegó como Director General para parar los pies a los rojos peligrosos. «Se han hecho muchas barbaridades con la bandera» -nos dijo a los que ibamos a cubrir el juicio de los militares sublevados.

En este contexto, Luis Mariñas puso en marcha nuevos procedimientos de trabajo informativo, pero sobre todo dio la batalla día a día para hacer una información independiente para consolidar la democracia y el Estado de Derecho. Las cosas se complicaron con la lucha fratricida de las familias de UCD y recuerdo los meses previos a la convocatoria de elecciones de 1982 como una interferencia continua del poder político. Creo que Mariñas supo lidiar con aquellas presiones.

Después con los socialistas en el poder, Luis Mariñas se convirtió en uno de los periodistas del establecimiento, para continuar con una trayectoria errática, de la televisiones privadas a la pública. Pero nunca olvidaré aquellos meses en los que Luis era el motor de una redacción que luchaba por su independencia.

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RTVE: manual de estilo y código de autorregulación en defensa del menor


Por fin el Consejo de Administración ha aprobado y la Corporación RTVE publicado su Manual de Estilo, después de la salida en falso de hace unos meses.

Con respecto al primer borrador, la versión definitiva no presenta grandes diferencias, pero se han eliminado imprecisiones en asuntos deontológicos y, sobre, todo,se ha fundamentado mejor su contenido en el conjunto normativo que regula la Corporación, incluido el Estatuto de Informativos, que antes parecía ignorarse.

Resulta imposible el análisis de una obra como ésta, así que me limitaré a comentar aspectos que me han llamado la atención. Más allá de su utilidad interna, a la que me referiré, recomiendo su lectura y consulta a estudiantes y profesionales del periodismo, como una referencia de las soluciones deontológicas y de estilo que ofrece la más potente empresa audiovisual española.

Normas de buena práctica

En su introducción, el texto declara que «…detalla una serie de pautas y recomendaciones, cuya finalidad es orientar hacia el máximo rigor periodístico el trabajo de los profesionales no sólo de la información sino de todos los ámbitos, géneros y formatos presentes en la programación de RTVE.»

Se trataría de convertir en orientaciones prácticas los mandatos jurídicos o deontólogicos que las leyes reguladoras y el Estatuto de Infomativos imponen a los profesionales. Sin embargo, en general se adoptan enunciados normativos más que orientaciones prácticas y más casuística, que pudieran servir de ayuda en casos conflictivos.

Más deontología que estilo

El Manual tiene más peso deontológico que de estilo. En lo referente a los lenguajes televisivo, radiofónico y multimedia, recae más en generalidades, salvo algunas normas más concretas sobre estructura y recursos gráficos de la información multimedia (que, por cierto, se prefiere denominar genéricamente noticia, sea cuál sea su género, 4.5). Da la impresión de que en la radio y la televisión no se han abordado más que superficialmente unas normas de estilo perfectamente asentadas en la práctica, mientras que en el terreno multimedia se ha sentido la necesidad de codificarlas.

Llama la atención la forma imprecisa en que, en los tres medios, se define el reportaje como una simple ampliación de la noticia, ignorando que su materia prima son los testimonios.

Las recomendaciones sobre el uso del castellano resultan muy genéricas. No está mal la solución a la remisión a la Gramática, la Ortografía y Fundeu, pero eso va de suyo. Entre los anexos es clamorosa la falta de una catálogo de topónimos, así como de unas normas sencillas de trasliteración de las lenguas más comunes; todo ello para evitar el desbarajuste de topónimos (o que Aquisgrán se convierta en Aachen) y que cualquier nombre extranjero se pronuncie como si fuera inglés.

Neutralidad y excelencia informativa

«La Corporación RTVE y sus profesionales no adoptarán posicionamiento ideológico más allá de la defensa de los valores constitucionales» (Manual 1.1.2 y Artículo 10-b Mandato-Marco, pdf)

Tal declaración, más allá de su aplicación estricta en los espacios de opinión, sintetiza la esencia del servicio público: neutralidad ideológica y compromiso con los valores constitucionales. La excelencia informativa está determinada por el compromiso constitucional y el uso apropiado del lenguaje informativo para obtener de cada medio sus máxima potencia expresiva. Creo que el Manual es más útil en concretar el compromiso con los valores constitucionales que en dar orientaciones útiles en el uso creativo de los lenguajes.

Entretenimiento

El Manual se proyecta principalmente sobre los territorios informativos. Pero no falta una sección dedicada al entretenimiento. El mandato de servicio público supone ofrecer al público «un ocio activo, crítico, imaginativo, culto, enriquecedor y divertido» y para ello considera contenidos prioritarios «el conocimiento, la comunicación, la innovación, la imaginación, la capacidad de reflexión y el humor inteligente».

Se trata de concretar esos principios en algunos de los géneros de programas, ordenando que se orienten al servicio de los valores constitucionales, como el de la cohesión social. Así, por ejemplo, se afirma que «los espectáculos y programas deportivos pueden ser un instrumento o un símbolo en beneficio de la cohesión social de la colectividad pero esto nunca debe suponer una reafirmación de la identidad frente a otros grupos, pueblos, países u otras aficiones» (1.2.1.4), pero no se dan consejos prácticos sobre como tratar la tensión en enfrentamientos deportivos o evitar el patrioterismo.

Por cierto, que entre los programas de entretenimiento no se mencionan los «realities». ¿Renuncia a ellos TVE? ¿No cabe un tratamiento conforme a los valores constitucionales de esta categoría de programas?

Orientaciones y realidad

Cabría hacer un catálogo de normas contradictorias o que chocan con la práctica cotidiana. Selecciono arbitrariamente sólo algunas.

– Imágenes ajenas.»RTVE no difundirá la señal en directo de acontecimientos de interés informativo que sea proporcionada por entidades interesadas. [–] RTVE deberá esforzarse en cada circunstancia para que la información ofrecida en directo sea captada y tratada con sus propios medios y personal técnicos. Cuando no sea posible se comunicará a la audiencia» (1.1.4.3). En las campañas electorales empieza a advertir de que se trata de una señal producida por el partido, pero todavía no se ha generalizado esta advertencia. No parece que RTVE esté combatiendo esta práctica de los partidos, que debiera ser contestada conjuntamente por todos los medios, públicos y privados.

– Seguimiento informativo. «Es obligación de los profesionales de RTVE ofrecer el seguimiento de una información relevante hasta que quede suficientemente clarificada en todos sus extremos, independientemente del tratamiento dispensado por el resto de los medios de comunicación.» (1.1.4.4). Esta obligación es olvidada por RNE y TVE, que como todos los medios se suben a las olas informativas y siguen la consonancia mediática.

– Especialización. «La falta de especialización puede menoscabar la credibilidad. (1.1.4.5)» Se enuncia como si esa falta de especialización fuera una responsabilidad del informador y se ofrece como solución cursos de formación continuada. Se olvida que la especialización sólo se puede lograr en el marco de una carrera profesional y con una organización que la favorezca.

Habría otros muchos conflictos entre la recomendación y la realidad, como en el uso de imágenes impactantes, imágenes descargadas de Internet, prohibición de viajes pagados o cuestionarios pactados etc. etc.

Efectividad y actualización

Un libro o manual de estilo sólo será útil si es fruto de un amplio debate previo y se mantiene actualizado mediante su discusión en las redacciones y utilizando mecanismos de interacción. Por lo que sé el debate previo no ha existido, pero todavía se está a tiempo de convertir el Manual en una referencia para los conflictos diarios manteniendo un debate permanente alimentado por los conflictos diarios.

CÓDIGO DE AUTORREGULACIÓN PARA LA DEFENSA DE LOS DERECHOS DEL MENOR

Esta entrada ya es demasiado larga, pero quiero dejar constancia de la aprobación y publicación del Código de Autorregulación para la Defensa de los Derechos del Menor, otro instrumento esencial para el cumplimiento del servicio público.

En esencia se trata de una puesta al día del texto que en2004 las televisiones pactaron con varios ministerios y que desde entonces se ha vulnerado sistemáticamente por los operadores privados, sobre todo por Telecinco.

El texto actual es un compromiso unilateral de RTVE, que endurece las obligaciones que la legislación impone a todos los operadores y la específica que corresponde a la Corporación según sus normas reguladoras.

Lo más destacado son los compromisos en la franja de protección reforzada, especialmente el de establecer una programación de carácter familiar los sábados, domingos y festivos, de 16 a 19 horas. No se delimita que se entiende por programación familiar, que hasta ahora en la práctica se concreta en productos de Hollywood más aptos para débiles mentales que para menores.

El Código pretende proteger al menor como espectador y en este sentido reitera normas incluidas en el Manual de Estilo. Se establece un código de clasificación por edades, con avisos visuales y auditivos.

En cuanto al menor como espectador de los programas informativos, se recomienda la eliminación de contenidos violentos, pero, puesto que no se puede edulcorar completamente el relato informativo, se termina por admitir que «en los casos de relevante valor social o informativo que justifiquen la emisión de las noticias o imágenes antes referidas, se avisará a los telespectadores de la inadecuación de las mismas para el público infantil.»

El Sahara después de Agdaym Izik


Nada volverá a ser igual en el Sahara después de la represión marroquí al campamento de Agdaym Izik

Los saharuis llevan 35 años sin poder ser soberanos en su propia tierra, sufriendo el exilio eterno o la ocupación, víctimas de un Marruecos que proyecta todas sus carencias y frustraciones en el territorio, de una España irresponsable y de Polisario que ha terminado por convertirse en el gestor de la dependencia de la ayuda internacional. Un pueblo que merece un destino mejor.

Es pronto para avanzar conclusiones sobre todo en plena desinformación y guerra de propaganda, pero se apuntan ya algunas tendencias: necesidad de ampliar la misión de la ONU a la protección de los derechos humanos, involución en Marruecos, una España más débil en sus relaciones con el vecino del sur, un reforzamiento de la resistencia interna… y unas malas prácticas generalizadas en la verificación de fuentes por parte de los medios españoles.

Proteger a los saharauis

Las autoridades marroquíes han desatado una represión que supone graves violaciones de los derechos humanos. Asesinatos, palizas y detenciones indiscriminadas. Con la información existente hablar de genocidio o exterminio sistemático -como hacen los activistas prosaharauis- parece una distorsión propagandística. Habrá que ver si los detenidos terminan por convertirse en desaparecidos en cárceles clandestinas como tantas veces ha ocurrido en la historia de Marruecos.

La gravedad de las violaciones de los derechos humanos justifica la intervención internacional. No se trata de invocar la siempre conflictiva cláusula de la responsabilidad de proteger que tiene todo Estado en relación a su población que no deja de ser una limitación a su soberanía. Marruecos es simple potencia administradora de hecho, no el estado soberano del territorio -pese al desliz del ministro Jaúregui.

El Consejo de Seguridad de la ONU debe intervenir cuando en un territorio pendiente de descolonizar la potencia administradora viola los derechos humanos. La única acción viable sería ampliar la misión de la MINURSO para que tuviera competencias en materia de protección de los derechos humanos, por la que los saharauis llevan clamando desde hace mucho. No estoy muy seguro de que la MINURSO hubiera sido capaz de proteger eficazmente a la población en una situación tan conflictiva como ésta, pero sin duda hubiera sido un relativo freno a la represión.

La única potencia que podría imponer esta situación a Marruecos es Estados Unidos, pero la Administración Obama parece concentrar sus esfuerzos en una falsa coreografía de conversaciones de paz en Oriente Próximo. Para el Sahel parece apostar por una estrategia de refuerzo militar de los regímenes amigos a costa de los derechos humanos. No parece, en consecuencia que el sistema de Naciones Unidas vaya a aportar una protección efectiva, sin perjuicio de que, por ejemplo Argelia, planteara una demanda en la Comisión de Derechos Humanos.

La protección de los saharauiss depende pues de sus propias redes sociales y de la acción de activistas que, como se ha visto en esta crisis, tienen muy poca experiencia y pertenecen a organizaciones bastante débiles. Amnistía Internacional o Human Rigths Watch debieran de tomar acciones contundentes, como la de intentar enviar comisiones de investigación a su territorio.

Involución marroquí

Existe un riesgo cierto de que el reinado de Mohamed VI vuelva a los «años de plomo». El desmantelamiento del campamento, con las muertes de policías, parece una operación mal preparada y peor ejecutada. Puede que sólo sea incompetencia; puede que se buscaran esas muertes para justificar una represión a sangre y fuego. Si las fuerzas políticas y sociales se envuelven en la bandera nacional y legitiman una represión indiscriminada echaran por la borda la limitada apertura política, con consecuencias internas.

España pierde

La pusilánime diplomacia española no hace sino mostrar la dependencia de España de Marruecos. El talón de Aquiles siguen siendo Ceuta y Melilla. ¿Cuánto tiempo va a pasar hasta que Marruecos orqueste algún incidente grave en esas fronteras -fronteras de la vergüenza por las condiciones en que se desarrolla el pequeño comercio?. Un Marruecos más cerrado y menos respetuoso de los derechos humanos será un interlocutor mucho más difícil.

La resistencia saharaui

Como en todo conflicto donde un movimiento de resistencia actúa desde el exterior llega un momento en que la iniciativa pasa al interior. Esto es lo que ocurrió en Palestina en la primera Intifada o lo que pasó en España con fenómenos como CCOO o la renovación del PSOE del interior. Y eso es lo que está ocurriendo desde hace varios años en los territorios ocupados saharauis. Hasta ahora ha tenido una dimensión social, con figuras como Aminetu Haidar, pero la represión que ahora se desarrolla forzará a la creación de una resistencia clandestina que, por muchos lazos que pueda tener con el Frente Polisario, será cada vez más independiente de él.

De ese movimiento social se había desgajado una corriente favorable a aceptar la autonomía propuesta por Rabat. Hoy estas mismas personas critican abiertamente (por ejemplo en entrevistas en TVE) que las autoridades hayan alentado los ataques de los colonos marroquíes contra la población. Hoy la autonomía es más inviable y se ha abierto una brecha muy difícil de cerrar entre pobladores originarios y los colonos marroquíes.

Cualquier solución pasa por un triángulo de negociación Marruecos-Polisario-Resistencia Interna, lo que complica todavía más una componenda satisfactoria para todos.

Entretanto, no es despreciable la radicalización de esa resistencia interna y su infiltración por redes yihadistas. Marruecos lleva años haciendo propaganda sobre esa supuesta presencia y con sus actos lleva camino en que se convierta en una profecía autocumplida.

La guerra de la propaganda

Capítulo aparte merece la guerra de propaganda. Marruecos decreta el bloqueo informativo y encuentra su chivo expiatorio: los medios españoles. Pero hay que decir que los medios españoles se lo están poniendo fácil con la publicación de fotos que no corresponden al conflicto. El caso demuestra unas malas prácticas generalizadas en cuanto a la verificación de las fuentes y especialmente de los contenidos obtenidos en Internet.

Tomemos el caso de las fotos de niños heridos en Gaza en 2006. El País la publica el vienes 12 de noviembre en su página 5 (no el miércoles como se dice en la rectificación, que ni en eso aciertan) y rectifica el 13. Por lo que parece varios diarios publican la foto distribuida por EFE, que la habría obtenido de la organización Thawra. En su rectificación, esta organización asegura que Marruecos está filtrando fotos falsas. ¿Una trampa de los servicios secretos marroquíes? Puede ser, pero lo que es seguro es que alguien hizo circular esa fotos en las redes sociales y que los medios profesionales incumplieron las más elementales obligaciones de verficación y publicaron estas fotos sin referencia a la fuente, como sus propios libros de estilo les exigían.

“Esto ilustra los peligros de los medios cuando confían sólo en una fuente, especialmente cuando esa fuente es parte en el conflicto y la información no puede ser verificada de manera independiente”, ha dicho Aidan White, secretario general de la Federación Internacional de Periodistas, en un comunicado en el que pide más exactitud en la cobertura de la crisis.

Bastaría haberse fijado un poco en las fotos de los niños para detectar que, por ejemplo, no aparecía nadie con los ropajes propios del Sahara. Si la foto hubiera pasado por las manos de un editor gráfico o un redactor especialista en internacional que en su momento hubiera seguido el ataque israelí a Gaza seguramente esas fotos no se hubieran publicado. Pero por lo que parece lo que cuenta es quien copia y pega más rápido.

El Telediario 2 de TVE «casi el mejor telediario del mundo»


Por segundo año consecutivo la edición nocturna del telediario de TVE es premiado por la organización Media Tenor. En esta ocasión, queda en segundo lugar tras el Journal de TF1.

Ya explique el año pasado la naturaleza de este premio. Se premia la diversidad (temática, de localización, personajes, géneros informativos) medible cuantitativamente. No se tienen en cuenta criterios cualitativos, imposibles de aplicar cuando se comparan informativos de muy distintos países. Y ahí, en lo que no resulta medible, es donde fallan los  inf0rmativos de TVE.

Mi juicio sobre este informativo sigue siendo positivo. Pero falta profundidad y sobran informaciones planas y tratamientos obvios. Como cualquier informativo incurre en errores. Citaré algunos recientes que no me parecen admisibles.

Ayer, 28 de octubre, el mismo informativo que dedicaba un buen tiempo a su premio, daba como segunda noticia la absolución por un jurado popular de una mujer acusada de la muerte de su marido, información que bien podría haber abierto un bloque de sociedad con noticias semejantes. En cambio, la muerte de Néstor Kirchner se retrasaba hasta el minuto 20 y se despachaba con un directo y una crónica.

No me ha gustado el tratamiento de la información de los archivos de la guerra de Irak, donde se ha insistido (como, por cierto, en el New York Times) en la implicacion iraní casi tanto como en las atrocidades. El pasado lunes, el TD2 realizó una asociación intolerable entre WikiLeads y el cibercrimen, dando paso a un reportaje sobre el crimen en la red con una presentación de este índole: «Y ya que hablamos de WikiLeads hay que recordar la actividad criminal en Internet…· (cito de memoria).

Para ser el mejor telediario del mundo no basta recoger voces plurales.

Wikileaks, la guerra de Irak y el replanteamiento de la investigación periodística


WikiLeaks ha hecho públicos está madrugada 391.000 documentos clasificados de la guerra de Irak (Irak  War Logs). La guerra de Irak se ha convertido así -en los términos utilizados por The Guardian- en la guerra más documentada de la historia.

USArrests_Zoriah/Flickr

Guerra a los derechos humanos

Los archivos de Afganistán permitieron documentar y dar su dimensión real a hechos que básicamente ya se conocían, cómo los ataques a civiles. En el caso de Irak, los registros militares permiten establecer datos claves, como el número de víctimas mortales (109.000, 63% civiles).

Muestran, sobre todo, cómo Estados Unidos renuncia a investigar y, por tanto evitar, los abusos, torturas sistemáticas y asesinatos perpetrados por las fuerzas iraquíes en la guerra sectaria desatada por la invasión.

Cabe poca duda que si estas atrocidades se cometían cuando los iraquíes no eran responsable de la seguridad, ahora esas prácticas estarán perfectamente aceptadas en el embrión de estado iraquí, que los norteamericanos van a dejar atrás después de su (parcial) retirada.

Las revelaciones vistas por los medios

Como en el caso de los documentos de Afganistán, WikiLeaks ha dado acceso previo durante semanas a un conjunto de medios seleccionados por su influencia global y especialmente en Estados Unidos y Reino Unido. La Columbia Journalism Review da un primer resumen de sus trabajos. Y como ocurriera con Afganistán cada uno se centra en distintos aspectos para terminar dando una imagen distinta de la guerra. Cada cual, según su orientación, escoge una pieza del rompecabezas que componen los documentos.

The New York Times detalla el espantoso retrato de la muerte de civiles, pero enfatiza que estas atrocidades se produjeron por las fuerzas iraquíes y, sobre todo, destaca la implicación de Irán  en la guerra sectaria.

El especial de The Guardian puede resumirse con el titular Cinco Años de Carnicería. Pone especial énfasis en la investigación de la muerte de 15.000 civiles, hasta ahora desconocida y. sobre todo, en la orden de no investigar cualquier denuncia de abusos en los que las tropas de la coalición no estuvieran implicadas.

Al Jazeera insiste en la impunidad de las fuerzas iraquíes e investiga la muerte de 680 civiles en controles.

Der Spiegel presenta un mapa del horror e investiga algún episodio concreto como el ataque por un helicóptero en el que murieron varios periodistas.

The Bureau of Investigative Journalism, una organización británica sin ánimo de lucro, convierte los datos en una colección de reportajes, como el de niños con sídrome de Down utilizados como bombas humanas. Channel 4, la única televisión con acceso previo a los documentos, ha producido un documental que emitirá el lunes.

Replanteamiento de la investigación y las fuentes periodísticas

La Columbia Journalism Review ya contó la intrahistoria de la publicación de los domentos de Irak, cuyo esquema ahora se repite. WikiLeaks, un agregador de información y documentos secretos, que, por su propia naturaleza, garantiza confidencialidad a sus fuentes, puso a disposición de una selección de medios la masa de documentos obtenidos antes de hacerlos públicos. Estos tuvieron semanas para bucear en ellos, investigar aspectos concretos y, sobre todo, aplicar sus herramientas de tratamientos de datos (data journalism) para dar sentido a toda esa información.

A partir de esa montaña de datos se pueden realizar reportajes de investigación tradicionales, como hacen varios de los medios citados. Pero como pone de manifiesto The Guardian con sus trabajos el la manera más completa y global para dar sentido a lo que los militares norteamericanos documentaron en cientos de miles de registros. The Guardian sintetiza todos estos datos en tablas y un terrible mapa que localiza una a una las muertes. Por supuesto, a partir de esas tablas y mapas, cualquiera, periodista o no, puede elaborar sus propios trabajos y conclusiones.

Parece que en esta ocasión WikiLeaks y los medios han puesto especial cuidado en evitar que aparezcan nombre comprometedores. Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, denunciaron en su momento que al no haber eliminado los nombre de los colaboradores afganos se ponía en peligro su vida. Las denuncias dieron lugar a una agria polémica entre Assange y estas organizaciones.

Der Spiegel razona la legitimidad ética de publicar estos documentos. Es -viene a decir- el más auténtica registro que puede conseguirse de la guerra y su publicación no pone en peligro la vida de nadie.

El esquema tradicional se ha alterado. Aparece un intermediario a las fuentes confidenciales, WikiLeaks, que además, en en cierto modo, un medio de difusión, aunque no reelabora los datos. Algunos medios, por su grado de influencia, tienen un acceso privilegiado y marcan la línea informativa dominante. Los medios ya no tienen acceso ni investigan directamente a las fuentes.

El derecho a saber del público gana, pero quedan preguntas en el aire. Por ejemplo, ¿llegará WikiLeaks a cobrar por ese acceso preferente?

Derecho a saber y transparencia pública


¿Poder acceder a la información  pública es un derecho fundamental o una consecuencia de la obligación de transparencia de las instituciones públicas?

Esta es quizá la cuestión principal debatida el martes 28 de septiembre en la Jornada del Secretismo al Derecho a Saber, organizada por la Coalición Pro Acceso y Acess !Info Europa en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, para celebrar el Día Internacional del Derecho a Saber.

El derecho de acceso es presupuesto para la participación ciudadana y una democracia de calidad, como puso de manifiesto el profesor José Luis Martí. Sin embargo, España es, junto a Luxemburgo, Malta y Chipre, el único país de la UE sin una ley de acceso.

El anteproyecto de la Ley de Acceso a la Información no configura el acceso como un derecho fundamental, sino como una obligación de las instituciones públicas. Dicho en términos jurídicos, desarrolla en art. 105 b) de la Constitución y no el art. 20.1 a), que consagra el derecho a la libertad de expresión e información.

Como defendió el profesor de De Diego, la libertad de informar implica la libertad de investigar, de modo que en una interpretación global  en relación podel art. 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que consagra la facultad de investigar, este derecho podría residenciarse en el art. 20 con carácter de derecho fundamental. En cambio, según reconoció el catedrático José Luis Piñar, antiguo director de la Agencia de Protección de Datos, la doctrina administrativa se pronuncia por considerar el acceso como una obligación impuesta a las administraciones.

No es una discusión académica. De que se considere derecho fundamental depende que las excepciones al acceso sean más o menos amplias y que los ciudadanos puedan exigirlo por la vía del amparo constitucional, pudiendo llegar hasta el Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos con sus demandas.

Paradójicamente, esta ley de la transparencia se tramita en la oscuridad. Las organizaciones manejan un anteproyecto filtrado, pero no oficial. Entre las deficiencias criticadas en la jornada destaca lo dilatado de los plazos y la limitación de acceder a la información de las empresas de capital público que no ejerzan un servicio público. Positivo se consideró que la gestión de las peticiones de acceso se otorgue a la Agencia de Protección de Datos.

La cultura del secretismo puede revertir con la entrada en vigor de la ley. Se puso como ejemplo México, con una ley avanzada. Pero, como demuestra el caso de México, donde la situación se ha degrado en los últimos tiempos, hace falta voluntad política para aplicar la ley.

En el caso de España, una directiva europea obligó a incorporar este derecho en la Ley de Medio Ambiente. Amigos de la Tierra consiguió publicar un mapa de los cultivos de transgénicos, después de una larga batalla legal y eso pese a que su petición de información a la Administración estaba avalada por la ley y la jurisprudencia europea.

Otra de las organizaciones asistentes, Pro Bono Publico, pide que las instituciones públicas abran sus datos en un formato accesible para que los ciudadano puedan explotarlos.

Ésta será una de las grandes cuestiones. El derecho no puede limitarse a responder a través de un órgano central las peticiones de información de los ciudadanos, sino que los datos deben ser fácilmente accesible a todos. Pero este acceso general no sólo plantea conflictos con la privacidad, sino la cuestión de qué aprovechamiento puede hacerse de esos datos. ¿Pueden aprovecharse con fines comerciales? ¿Cómo garantizar que los beneficios de su uso reviertan en la sociedad?.

En cualquier caso, los periodistas seguirán siendo necesarios para dar sentido a esa masa ingente de datos.

Estancamiento del videoperiodismo de calidad


Las expectativas sobre el desarrollo del videoperiodismo no terminan de cumplirse. La explosión del vídeo en la Red no ha ido acompañada de un número significativo de vídeos periodísticos de calidad, producidos para la plataforma interactiva y con un lenguaje específico.

Esta es la conclusión a la que llega Jill Drew en su artículo See it now (Columbia Journalism Review), que lleva el significativo subtítulo de «El videoperiodismo se muere. Viva el videoperiodismo». El trabajo se dedica al vídeo periodístico producido para la Red por medios, periodistas independientes y productoras.

Para la autora el videoperiodismo se encuentra en un círculo vicioso. Los vídeos periodísticos de calidad se pierden en la marea de los millones de clips que cada día se incorporan a la Red -24 horas se suben por minuto sólo a YouTube. Es una de las razones por las que pocos usuarios acceden a ellos y terminan por no ser rentables, de manera que cada vez se producen menos.

Grandes organizaciones periodísticas apostaron por convertir a sus reporteros en videoperiodistas, pero algunas, como el Washington Post han dado marcha atrás golpeadas por la crisis. Es muy difícil que un vídeo periodístico se convierta en viral y genere un tráfico masivo hacia el cibermedio. Pueden convertirse en virales los vídeos que testimonian un acontecimiento de relevancia o fuerza visual, pero es muy difícil que un reportaje bien elaborado dispare el tráfico.

¿Por qué es tan difícil encontrar estos vídeos?

Los vídeos suelen ser de (relativo) fácil acceso en los cibermedios, pero difíciles de recuperar por los motores de búsqueda. Es difícil de catalogar qué vídeos tienen carácter periodístico. Los subtítulos automáticos de YouTube (un proceso de reconocimiento de voz que sólo funciona en inglés) puede ayudar en las búsquedas. Pero más difícil es una categorización del tipo de producto (por ejemplo, por géneros).

Una nueva narrativa

La autora repasa el panorama del videoperiodismo en Estados Unidos y recoge seis ejemplos en los que considera que domina la «lógica de la imagen» sobre la «lógica de las palabras». De todos ellos, creo que el único que aporta una nueva narrativa interactiva, con enlaces a distintos clips y ampliaciones visuales o textuales, son los de la productora francesa Honkytonk, con reportajes como este Journey to the end of coal. Interesante, también el despiece de material editado y en bruto del proyecto Digital Nation. Más sencillos los vídeos del Washington Post en la toma de posesión de Obama, ejemplos de lo que puede hacer un videoreportero.

En fin, seguiré reflexionando sobre el videoperiodismo con los alumnos del Máster de Periodismo Multimedia Profesional (UCM) y del Máster de ABC.

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Los periodistas, un poco más optimistas


Ya está aquí la nueva entrega del Digital Journalism Report, que cada año publica Oriella, una firma de relaciones públicas. Se trata de una encuesta de opinión que trata de pulsar cómo viven los periodistas la aparición de los nuevos medios, la convergencia entre viejos y nuevos medios y, como, no la incidencia de la crisis en su vida profesional. Este año se suman periodistas del Este de Europa, Brasil y Estados Unidos.

En el informe del año pasado predominaba el pesimismo. En el de éste, en general se apreciauna ligera mejora del clima y una menor desconfianza hacia el futuro. Puede interpretarse que los periodistas están ya asumiendo el cambio sin resistencias injustificadas, pero también que lo peor de la crisis puede haber pasado y, por tanto, los periodistas creen ver mejores perspectivas. pero como se ve en el siguiente cuadro en torno a la mitad de los encuestados piensa que la calidad de la información seguirá degradándose.

Se aprecia también en el informe el crecimiento de los mecanismos de pago, aunque la mayoría de los medios siguen ofreciendo gratuitamente la mayor parte de los contenidos gratuitamente en la Red, y una presencia cada vez mayor en las redes sociales y en aplicaciones para dispositivos móviles.

Otra de las novedades es que, poco a poco, crece el material publicado originalmente en la Red, pero aún así sólo un poco más de la mitad de los medios publican más del 40% de material original.

Por último, el dato más subjetivo, la satisfacción con los cambios de los dos últimos años. Un 34% está más satisfecho y un 50% sigue igual de satisfecho. Optimismo, sí, pero muy matizado.

¿Huelga salvaje o información salvaje?


Me indigno al escuchar a Juan Ramón Lucas, en RNE, calificar reiteradamente de «salvaje» la huelga de los trabajadores del Metro de Madrid. El uso de adjetivos es un modo de encuadre, en este caso peyorativo. Y no sólo es cuestión de adjetivos. Insiste en que los trabajadores tienen un empleo fijo -supongo que es un privilegio- y que atentan gravemente contra los derechos de todos los trabajadores.

El Sr. Lucas puede ejercer su libertad de expresión, pero en la radio pública hay que mantener el equilibrio ante los grandes conflictos sociales y no mezclar la información con la opinión. ¿Tomarán medidas el Consejo de Administración o el Consejo de Informativos de RNE ante esta violación de la neutralidad del servicio público.

Pacta sunt servanda

El incumplimiento de los servicios mínimos en esta huelga es un síntoma de que el pacto social se está rompiendo. Cuando un convenio colectivo se negocia, las dos partes hacen concesiones. Si después, por Decreto-Ley del Gobierno central, aplicado por la Comunidad de Madrid a todos los trabajadores públicos, estén regidos o no por convenio, no cabe duda que un pacto y, sobre todo, la confianza se rompen. Si a eso añadimos servicios mínimos de 50% que hacen irrelevantes las protestas pondremos en su contexto la «huelga salvaje». Todo eso lo olvidan los que ahora ladran y ayer acusaban a los sindicatos de estar domesticados.

Personalmente creo que los dirigentes sindicales del Metro se equivocan y ponen a los trabajadores en una posición sin salida en la que terminarán por ser los paganos.

La crisis que los trabajadores no han provocado ha roto los equilibrios y su recomposición está suponiendo la destrucción del pacto en el que se basa en Estado Social y Democrático de Derecho. Ésto no ha hecho más que empezar.

El Libro de Estilo de RTVE


Llevo un par de semanas dándole vueltas al Libro de Estilo de RTVE, sin terminar de decidirme a dedicarle un espacio en este blog.

Durante toda mi vida profesional he defendido la necesidad de un libro de estilo en la radiotelevisión pública e incluso formé parte de una comisión redactora (alguno de cuyos trabajos aparecen parcialmente recogidos en el documento). Me felicito, por tanto, de que por fin RTVE tenga «su» Libro de Estilo, pero no estoy muy seguro de su utilidad, en razón de su contenido y procedimiento de elaboración.

Transparencia

Para empezar, colgué el texto aprobado por el Consejo de Administración, ya que RTVE no difunde en su página este tipo de documentos. PERO LA DIRECTORA DE COMUNICACIÓN ME HA EXIGIDO RETIRAR ESTE DOCUMENTO QUE CALIFICA DE BORRADOR INTERNO ASÍ QUE PROCEDO A RETIRARLO. LO SIENTO.

El documento tiene, lógicamente, una función interna, pero también, como todo Libro de Estilo, debiera de ser un ejercicio de transparencia, de modo que el público pueda conocer los principios que rigen el tratamiento de la información en el medio.

En el caso de RTVE, esa publicidad es todavía más importante, puesto que tanto RNE como TVE han sido históricamente canteras profesionales en las que en gran medida se han gestado rutinas (buenas y malas) y jergas compartidas por los periodistas audiovisuales. Hoy, siguen siendo medios de referencia y garantes de una información de servicio público.

¿Qué es un Libro de Estilo?

No resulta fácil responder, porque de un medio a otro, de una empresa a otra, los libros de estilo resultan bastante heterogéneos.

Nacieron en los periódicos de calidad como normas de uso del lenguaje periodístico y guías prácticas sobre medidas, topónimos etc. En muchos casos se suman a estas reglas propiamente de estilo, normas éticas o de buena práctica que fijan los valores del medio. Y siempre subyace una voluntad de diferenciación, de establecer las características de contenido y formales que delimitan la personalidad editorial. El problema es que a menudo estos elementos se yuxtaponen sin una verdadera lógica interna. Y eso es lo que creo que ha ocurrido con el de RTVE.

Los libros de estilo son una referencia para el trabajo periodístico, recomendaciones, no normas deontológicas y menos jurídicas. Una norma deontológica impone una conducta,  mientras que una regla de buena práctica intenta establecer sugerencias pragmáticas, que habrá de adaptarse a las circunstancias concretas de cada caso. Los libros de estilo deben de incluir reglas de buena práctica, fundamentadas en normas deontológicas externas al libro.

Los libros han sido documentos estáticos, aprobados una vez y revisados de muy tarde en tarde con gran dificultad. Frente a este planteamiento, creo que hay que apostar por guías profesionales dinámicas, actualizadas constantemente y confrontadas con la práctica cotidiana. Así lo hace la BBC con sus editorial guidelines, en permanente discusión y revisión.

Procedimiento

Un documento de este tipo lógicamente tiene que ser elaborado por una comisión de profesionales con suficiente experiencia y autoridad reconocida entre sus compañeros. Pero esa comisión tiene que trabajar en interrelación con las redacciones (en este caso de RNE y TVE), sometiendo el borrador a debate, recogiendo propuestas y sugerencias y haciendo, de este modo, que la Redacción considere como propio el texto.

Esto no se ha hecho así e incluso se ha limitado a un puro trámite formal la participación de los Consejo de Informativos, que exige el Estatuto de Información de la Corporación (art. 49.d). El Consejo de Informativos de TVE hizo una revisión de todo el texto, pero todas sus propuestas (bastante razonables)  han sido rechazadas, lo que ha dado lugar a una protesta formal.

Que yo sepa, el Libro no se está difundiendo en las redacciones mediante seminarios o espacios de discusión. Si no se hace así seguramente será quedará en un tomo guardado en el cajón, que sólo se desempolvará cuando surja un conflicto, normalmente para pedir responsabilidad a un trabajador.

Contenido

El Libro tiene más contenido deontológico que de estilo. En general, sus recomedaciones o preceptos (no está muy clara su naturaleza) tienen buen sentido, pero los redactores parecen olvidar que el Estatuto de Informativos en su art. 9 incluye un completo código deontológico, más preciso y pactado entre los representantes de los informadores (elegidos con este fin) y el Consejo de Administración. Es más, a veces parece como si quisiera enmendar la plana al Estatuto de Informativos.

Las recomendaciones de Estilo son más de lenguaje que de tratamiento informativo en los distintos medios. En general, estos contenidos adolecen de obviedad, especialmente en lo referente a los nuevos medios interactivos.

Falta, a mi entender, el desarrollo de verdaderos elementos distintivos de RTVE, desde la perspectiva de la naturaleza de los medios audiovisuales. Aspectos como los de la rotulación, no son más que una mínima parte de este aspecto y no están especialmente bien resueltos.

Sólo me queda desear con este documento no sea más que un punto de partida para que los profesionales de RTVE profundicen en su compromiso de servicio público.