El futuro del periodismo


Como diría un castizo, al periodismo le quedan cuatro telediarios… ¿O no?

No, no creo que el periodismo esté a punto de desaparecer, pero si que está viviendo un conjunto de crisis simultáneas. La crisis de credibilidad, la crisis económica y de modelo de negocio y, sobre todo, la crisis de la mediación social. A todas ellas me he referido en mi trabajo Periodismo Civíco vs Periodismo Ciudadano. Ahora la Federación Internacional de Periodistas (FIP) ha puesto en marcha un grupo consultivo sobre el futuro del periodismo, en el que participo junto con otros académicos y representantes de organizaciones de periodistas de Reino Unido, Canadá, Dinamarca, Sudáfrica, Brasil, Australia, Indonesia  y Bégica. Todos participamos a título personal y no como representantes de organizaciones, aunque algunos de los miembros ostenten altas responsabilidades en las mismas.

El grupo celebró su primera reunión la pasada semana en Bruselas. Entre los presentes hubo acuerdo que las organizaciones deben defender los puestos de trabajo, evitar que se destruya la cultura de redacciones bien asentadas, luchar por una información responsable y de calidad… Pero todo ello no es suficiente, el periodismo no sobrevivirá si no se encuentran nuevos modelos de negocio, si no se definen unos requirimientos éticos más exigentes, si no se descubren nuevos lenguajes y se interactúa con los no profesionales que informan en la Red, si no redefine su misión en una sociedad global y al tiempo fragmentada en comunidades virtuales. Y los periodistas y sus organizaciones deben adelantarse a los acontecimiento, no ir por detrás. Pueden verse las impresiones sobre el encuentro de Guy Berger, que copreside el grupo junto con Jean-Paul Marthoz.

El grupo tiene que presentar un informe al próximo congreso mundial de la FIP que se celebrá en Cádiz en Mayo de 2010. La recogida de información y la reflexión se estrutura en 6 grandes bloques: 1. La crisis del sector de los medios y las relaciones laborales; 2. Periodismo: su importancia para una sociedad democrática; reiventar el periodismo; 3. La profesión de periodista; 4. El trabajo periodístico; 5. Periodismo y educación;6. Sindicatos y organizaciones.

Personalmente me ocupo de coordinar el bloque referente a la profesión de periodista. El debate en este asunto puede resumirse en estos términos:

Hasta ahora había consenso en que el periodista era el profesional de la información. La profesionalidad se reconoce de forma distinta dependiendo de los países, pero siempre supone que la actividad se ejerce de modo habitual y como forma de ganarse la vida, lo que implica, se reconozca o no formalmente, derechos y obligaciones especiales, más allá de la libertad de expresión que tiene cualquier ciudadano. En primer lugar, se trata de levantar restricciones a este ejercicio profesional y buscar fórmulas de transparencia y responsabilidad para un mejor servicio del público. Pero, además, este consenso sobre una definición profesional no puede ignorar que ahora muchos no profesionales difunden información de interés público con una cierta habitualidad. ¿Deben estos ciudadanos ser considerado de alguna manera periodista y reconocerles derechos y exigirles obligaciones especiales?

El informe denunciará abusos, resaltará prácticas positivas, sugerirá herramientas para afrontar la crisis y propondrá sus conclusiones al Congreso de Cádiz. En este momento nos encontramos en una etapa de recogida de información, que la FIP solicitará institucionalmente a sus organizaciones afiliadas, pero que los componentes del grupo también estamos recabando personalmente.

La FIP ha creado una página para seguir las noticias que entrañan cambios en la naturaleza del periodismo. También está disponible la consulta lanzada a sus organizaciones. En mi página Documentos iré recogiendo textos que intenten explorar este futuro incierto.

Adiós al diploma: los periodistas brasileños ya no tendrán que ser titulados universitarios


Los periodistas brasileños han perdido una importante batalla. El Tribunal Supremo ha declarado inconstitucional la exigencia legal de un título universitario superior («el diploma» ) para ejercer la profesión de periodista. La mayoría del tribunal ha considerado este requisito (establecido por un Decreto-Ley en 1969, durante la dictadura militar) como contrario a la libertad de expresión, el libre ejercicio de un trabajo, oficio o profesión y como una restricción a estos derechos no establecida en la propia Constitución.

La sentencia acoge el recurso de los empresarios de los medios. Los sindicatos han defendido en estos 40 años que el diploma es imprescindible para una información de calidad y para dignificar las condiciones laborales y el ejercicio profesional. Su abogado invocó en la vista judicial un argumento clásico: a nadie se le impide ejercer la libertad de expresión y publicar en un periódico o aparecer en una radio o una televisión.  Por la parte contraria se llegó a comparar el periodismo con la gastronomía o la costura, profesiones que no requieren ningún tipo de estudios.

La Federación Internacional de Periodistas ha calificado la sentencia como un retroceso profesional de repercusión internacional. En Brasil la desaparición del diploma se enmarca en un proceso de desrregulación de la comunicación social. Los periodistas creen que sus condiciones laborales y profesionales se degradarán. Ya no recibirán la consideración de titulados universitarios, aunque lo sean, y sufrirán el intrusismo de los no diplomados. La exigencia del diploma ha favorecido durante estas cuatro décadas la creación de una plétora de escuelas de periodismo. Brasil es una potencia en los estudios de comunicación en el mundo latino.

La sentencia vuelve a plantear el viejo tema del acceso

¿Debe exigirse a los periodistas algún requisito o cualficación para ejercer una profesión con indudable trascendencia social?. Las respuestas son muy variadas.

– Colegiación obligatoria. Sigue el modelo de los colegios de abogados y médicos con una larga tradición. La colegiación es requisito habilitante para ejercer la profesión. La corporación ejerce el control deontológico sobre sus miembros. El sistema más cercano a este es el del Ordine italiano. En España los colegios de periodistas no son de colegiación obligatoria.

– Acreditación. Los sindicatos y empresarios en juntas mixtas expiden un carnet nacional a aquellos que acrediten el ejercicio del periodismo de modo habitual y como forma de ganarse la vida. Es el sistema francés.

– Sindicación. El ejercicio profesional no requiere habilitación ni acreditación. Los sindicatos y asociaciones profesionales acreditan a sus afiliados como periodistas, defienden sus condiciones profesionales, negocian (los sindicatos) sus condiciones profesionales y ejercen un control ético. Es el  sistema anglosajón y, con matizaciones, el de España.

Personalmente soy partidario de sistemas de acreditación, no de habilitación, con pluralidad de organizaciones coordinadas estatalmente y representadas en organismos universitarios.

En cuanto a la titulación, una cosa es exigirla como requisito para ejercer el periodismo y otra que las normas laborales de empresa (convenios colectivos) exijan la titulación para las categorías de redactor o informador. Lamentablemente, la interpretación que están haciendo las empresas que tienen tales cláusulas es exigir cualquier tipo de titulación universitaria y no específicamente la de periodismo.

Infoentretenimiento


Infoentretenimiento, infotainment… Neologismos para designar la conversión de la información en entretenimiento, una tendencia imparable que degrada la función pública de la información.

Aunque sea con retraso quiero dejar testimonio del Congreeso dedicado a este tema la pasada semana en la Universidad Jaume I de Castellón, concretamente el II Congreso Internacional de Teoría y Técnica de los Medios Audiovisuales. Tendencias del Periodismo Audiovisual en la Era del Espectáculo. Javier Marzal y todo el equipo del grupo de investigación ITACA han conseguido una interesante combinación de ponencias, mesas redondas y comunicaciones para lograr una visión actual del fenómeno.

Lamentablemente sólo pude asistir a la primera jornada. Me perdí ponencias como las de Carlo Sorrentino (la tabloidización de la televisión) o Enrique Bustamante (los informativos y el espacio público). Asistí en cambio a la de Daya Kishan Thussu, que vino a ser una brillante exposición de su libro News as entertainment: the rise of global infotainment. Resumo sus tesis:

La televisión sigue siendo el mundo mundial más poderoso y conforma la visión del mundo de millones de personas en todo el mundo, a pesar del crecimiento exponencial de la información interactiva.

El modelo de televisión comercial se ha impuesto al modelo de servicio público.

Estados Unidos ha tenido un papel central en la globalización del modelo de televisión comercial.

– En el modelo comercial imperante, en un sistema de transmisión y actualización permanente de la información, la información en televisión se está transformando en infoentretenimiento y la esfera pública está siendo colonizada por las soft news.

La globalización del infoentrenimiento es un fenómeno mundial, ejemplificado por las sinergias entre Hollywood y Bollywood.

El infoentretenimiento se ha convertido en una ideología legitimadora del neoimperialismo y el libre mercado.

Las nuevas tecnologías posibilitan una esfera global de infoentretenimiento.

Muchos de los estudios sobre infoentretenimiento se centran en el fenómeno de la telerrealidad o entretenimiento factual. Creo que falta investigación de la manifestación de este fenómeno en los propios programas informativos. Es cierto que la telerrealidad a veces se presenta por sus responsables como un experimento social -por ejemplo, Mercedes Milá en sus peroratas pseudo psico-sociológicas en Gran Hermano. Pero por muy alienantes que sean estos programas no dejan de ser considerados por todos como un entretenimiento. Lo grave es cuando es fenómeno coloniza los informativos y los editores -en una actitud suicida porque poco a poco pierden a los ciudadanos más interesados en la información- se rinden a las soft news.

Uno de los vectores que convierten las noticias en espectáculo es la propia política espectáculo. Cuando la política consiste en dejar que las fuerzas del mercado actúen sin trabas, cuando la política se reduce a reprimir al diferente y al excluido, los informativos tratan a los políticos  como famosos, tal y como sus jefes de imágen han diseñado. Sarkozy o Berlusconi no caerán por sus políticas sino por las gestión de sus imágenes. La vida personal es la vida política. Berlusconi es el gran mago, pero su harén de jovencitas puede puede suponer una ley roja para la conciencia de muchos.

Una última noticia. Europa no anda a la zaga de Estados Unidos como motor del infoentretenimiento. Las televisiones y productoras europeas (sobre todo británicas y holandesas) exportan sus realities a Estados Unidos. Con todo, el balance comercial de productos audiovisuales sigue siendo altamente favorable a Estados Unidos.

Salvar el periodismo, reformar los medios


En todas partes, la acción combinada de la recesión y el desafío de Internet ha llevado a los medios a una crisis de modelo. En todas partes se discuten soluciones y alternativas. Pero en ningún lugar es tan profunda la crisis y tan profundo el debate como en Estados Unidos.

Con una cadena de quiebras de grandes diarios, la palabra reforma ha dejado de ser tabú. Los norteamericanos siguen siendo favorables al libre mercado, pero el fundamentalismo neoliberal del último cuarto de siglo se cuartea. Es hora de volver la vista a las políticas públicas y a nuevos modelos de empresas informativas no basadas en el lucro.

Proponer una estrategia nacional para salvar el periodismo es el objetivo del informe Saving the news, promovido por Free Press, una organización no partidista que promueve la participación del público en las decisiones que afectan a los medios e impulsar políticas públicas que democraticen los medios. Saving the news revisa las alternativas propuestas en Estados Unidos para superar la crisis. Una crisis que refiere sobre todo a los periódicos, y entre ellos, a la desaparición de los diarios en las grandes ciudades norteamericanas. El contexto de ánalisis y propuesta es el de Estados Unidos. Por eso, muchas de las alternativas no serían validas en otros lugares, pero todas ellas son estimulantes y en muchos casos inspiradas en soluciones europeas.

El informe parte de dos hechos: el periodismo es insustituible para la democracia y el modelo basado en la publicidad está herido de muerte. El periodismo que propone debe basarse en estos pilares:

– Comprometido con la libertad de expresión (la Primera Enmienda, en términos norteamericanos).

– Información de calidad y en profundidad.

– Recogiendo los puntos de vista adversos.

– Promoviendo la responsabilidad pública.

– Dando prioridad a la innovación.

Los autores recorren los modelos alternativos a la empresa periodística con fin de lucro y financiada por la publicidad. Exploran las posiblidades -siempre en su contexto nacional- de modelos sin fin de lucro, basados en fundaciones, donaciones, cooperativas… Revisan también iniciativas de cooperación ente profesionales y ciudadanos, sobre todo  a nivel local. Examinan las posibilidades de instaurar sistemas de micropagos por la información, pero ven dificultades legales (el «fair use» de la información) en este sistema, que ahora algunos como Murdoch propugnan como tabla de salvación.

Una de sus propuestas más destacadas es extender el modelo de la radio y la televisión públicas, la PBS y la NPR, hasta convertir a los medios públicos en el núcleo de la reforma.

No están de acuerdo los autores con los profetas del «no hacer nada», como Jeff Jarvis, que han trasladado al ecosistema informativo la tesis económica de la «destrucción creativa» de Schumpeter. A diferencia de estos autores, convencidos que en Internet se autogenerará un nuevo sistema de información sobre las cenizas del periodismo, los redactores del informe piden una acción pública decidida para salvar el periodismo.

Los medios siempre han estado suvbencionados públicamente -sí, hablan de Estados Unidos. Lo que hay que hacer ahora es dirigir esos fondos a nuevas organizaciones sin fin de lucro, que convivan con las viejas empresas. Y entre esas políticas debe estar la regulación, terminar con la desrregulación, que ha favorecido la concentración y está en el origen de la crisis.

Hay otras propuestas interesantes, como la de crear un fondo de formación, para que los 23.000 periodistas que ha perdido su trabajo en el último año y medio no salgan del sector y compartan su experiencia con los nuevos periodistas.

La verdad es que uno se siente moderadamente reconfortado cuando desde Estados Unidos se aboga por lo público. ¿Convergerán los sistemas regulatorios de Estados Unidos y Europa? ¿Prosperarán las nuevas iniciativas? Nadie lo sabe. De lo que no cabe duda es que hará falta imaginación, trabajo y coraje para salvar el periodismo.

Denuncia de los bloques electorales


Representantes institucionales de la profesión periodística española presentan un manifiesto contra la imposición de bloques electorales en los medios públicos. La Asociación de la Prensa de Madrid y los Colegios de Periodistas de Cataluña y Galicia, con la adhesión de la Federación de Sindicatos de Periodistas y la presencia de representantes de los consejos profesionales de TVE y la radio pública catalana -por cierto ¿por qué se desactivó el Foro de Organizaciones de Periodistas- denuncian como limitación a la libertad de información la imposición por la Junta Electoral de unos tiempos dedicados a informar de la campaña de cada partido en las próximas elecciones europeas (Manifiesto-pdf).

Siempre he sido contrario a los bloques electorales y en este blog he explicado su generación y consecuencias. Pero tampoco creo que se pueda tratar una campaña electoral como cualquier otro acontecimiento informativo. Estas son algunas reflexiones para buscar una alternativa a los bloques.

El problema no es el equilibrio de tiempos sino su pauta diaria

Los medios públicos no pueden adoptar una posición de apoyo a ninguna opción electoral, por eso deben tratarlas a todas equilibridamente, recogiendo sus propuestas sustanciales y dando voz a sus candidatos. Ese tratamiento equilibrado tiene que traducirse en un equilibrio de tiempos, conforme a la importancia de cada opción y para ello el criterio más objetivo es la propia representación electoral. Un  criterio que, llevado a su extremo (como ocurre con la actual regulación) lleva a ignorar a cualquier nueva propuesta sin previa representación parlamentaria.

Lo que resulta inadmisible es cada candidatura tenga una cuota diaria de tiempo, que el medio debe de llenar, haya o no noticia, y sin posibilidad de dar más atención un día determinado a aquella candidatura con mayor protagonismo informativo, positivo o negativo. El equilibrio de tiempos debiera de valorarse en el conjunto de la cobertura informativa de la campaña.

El problema no son los tiempos sino los contenidos

Los actos electorales tienen muy distinto interés informativo. Este interés debe ser valorado por los responsables de los medios y no por los secretarios de comunicación de los partidos. Los actos electorales pueden ser una parte de la información electoral, pero no la única.

Incluso con el sistema actual de bloques impuestos, nada impide a las televisiones o radios públicas informar en profundidad sobre los programas (compararlos, buscar reacciones en la sociedad), informar e investigar los perfiles de los candidatos o profundizar en el contexto y los problemas políticos y sociales que rodean las elecciones. La información electoral debiera combinar estos elementos de profundización y esclarecimiento informativo con la cobertura de los actos electorales más relevantes de las candidaturas. Y todo ello con equilibrio de tratamiento y tiempos.

Radios y televisiones públicas no pueden ser simples emisores del material de los partidos

Los grandes partidos facilitan señal realizada de sus grandes actos, como es lógico muy favorable para el partido. Entregan también declaraciones, visitas a mercados y el material que quieren incluir en «su tiempo» del bloque electoral. Las radios y televisiones públicas son las únicas que pueden decidir que se incluye.

Los partidos deben dar facilidades y en ningún caso impedir el libre trabajo de periodistas y cámaras. Las televisiones públicas tienen que producir su propio material y sólo excepcionalmente recurrir al entregado por los partidos y en tal caso advirtiendo de su origen. Si los partidos quieren sus bloques, que los saquen de los telediarios.

Radios y televisiones públicas deben autorregularse en materia de información electoral

En el actual sistema son las Juntas Electorales las que establecen la pauta y controlan los contenidos. En realidad, los acuerdos de las Juntas se fraguan mediante pactos entre los dos grandes partidos, así que son éstos los que controlan esta información decisiva para la democracia.

Las radios y televisiones públicas debieran de elaborar un código o conjunto de buenas prácticas en materia electoral, que sirva de referencia a todos.  Tanto RTVE como la Corporación Catalana de Radio y Televisión tienen consejos profesionales de informativos que podrían ejercer un control interno. Para las Juntas Electorales quedaría la intervención previo recurso a sustanciar en un tiempo brevísimo que permitiera reparar los desequilibrios informativos durante la propia campaña.

Los bloques electorales son una manifestación más de la degradación informativa

Los medios, todos, son cada vez más dependientes de las fuentes instituciones, políticas y económicas. Los más dependientes son las televisiones, todas, las públicas y las privadas. La única manera de romper esa dependencia es hacer periodismo de calidad. Un grito de protesta debiera ser el boicot efectivo a cualquier comparecencia pública sin preguntas.

Imágenes de la globalización: la nueva gripe


La pandemia ya está aquí. Viene del cerdo, y no de las aves, y de América, y no de Asia, como nos habían anunciado. Todo está ya dicho y hasta la saciedad de esta nueva gripe. Sólo quiero aquí incidir en dos aspectos: su dimensión global y su tratamiento informativo.

Dimensión global

Por definición, una pandemia es una enfermedad contagiosa que se extiende por el mundo entero o por amplias regiones. En la Antigüedad se desarrollaron un buen número de ellas, colonizando el mundo conocido merced al comercio y las guerras. En la Edad Media, en el siglo XIV toda Europa se ve castigada por la peste negra, quizá un tipo de peste bubónica, quizá una forma de fiebre hemorrágica tipo Ébola. La peste negra causó enormes pérdidas demográficas y un estallido de religiosidad popular. Durante toda la Edad Moderna Europa sufrió el azote de las plagas. En el siglo XIX las olas de cólera se sucedieron. En la década de 1890 el cólera mató en España a 120.000 personas. La gripe española en 1918-1919 mató a 40 millones de personas en todo el mundo.

La mayor parte de estas olas han viajado de Este a Oeste, de China e India a Europa, de Europa a América. Los españoles llevaron sus enfermedades a América, la gripe común y la viruela, que diezmaron a las poblaciones indígenas. De América vino la sífilis, con un primer infectado, Martín Alonso Pinzón (aunque otra teoría afirma que la enfermedad ya existía antes en Europa). Ahora, América es origen de una nueva pandemia.

Las pandemias han advertido desde siempre de la unicidad del género humano, sometiendo a las misma amenaza a todos, sea cual fuera su lugar y su riqueza. La velocidad de transmisión ha ido creciendo conforme el mundo, merced a transportes más rápidos y frecuentes, ha ido empequeñeciéndose. Si algo nos enseña la Historia es el fracaso de las estragias de aislamiento de ciudades o regiones.

Todas las pandemias han sido seguidas de graves dificultades económicas, muchas fueron acompañadas de tumultos y disturbios. A menudo la pandemia cambió los valores y la cultura de las sociedades afectadas. En este caso, puede que la nueva gripe no tenga más trascendencia que la de cualquiera de las gripes habituales. Pero en aún en ese supuesto, en el actual estado previo, las consecuencias económicas ya están ahí. Caída del valor de las acciones de compañías turísticas y de aviación, elevación del precio de los valores de las compañías farmaceúticas. México, como otros países emergentes, está sufriendo con retrasos las consecuencias de la crisis económica. La gripe, sin duda, agravará esta tendencia.

Las pandemias encienden todas las alarmas. Pero la humanidad convive con epidemias, como la malaria que castiga a las poblaciones más pobres o empobrecidas (el dengue en Argentina), sin que los recursos movilizados alcancen el punto crítico para erradicar estas enfermedades.

Tratamiento informativo

¿Gripe mexicana, gripe porcina, gripe nueva, gripe A? La propia denominación de la enfermedad se ha convertido en una cuestión controvertida en los medios de comunicación. De acuerdo con la teoría del enfoque o framing etiquetar los nuevos fenómenos es una de las formas más evidentes de interpretarlos. En un primer momento, predominó el término de gripe porcina, indicando su origen. Esta es la tendencia dominante en los medios anglosajones, que no han dejado de usar desde el principio el término swine flu. Pero como las denominaciones no son nunca neutras, los productores de cerdos protestaron por tal etiqueta, considerando que podría perjudicar a su negocio. Algunos medios, por ejemplo, Telecinco, empezaron a usar gripe mexicana, denominación que no deja de estigmatizar al país de origen. Por cierto, que estos días hemos oído comentarios «patrióticos» quejándose de que la gripe de 1918 se calificara de española… Así que se ha ido asentado el término de nueva gripe, como denominación políticamente correcta. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud propone una designación más técnica, gripe A, que hoy ya veo reflejada, por ejemplo en los periódicos franceses.

El otro debate, más decisivo, se refiere al nivel informativo y el grado de alarma que se puede generar. La población necesita información completa, pero la saturación informativa y sobre todo el amarillismo pueden crear un estado de pánico. En general, la información ha resultado responsable, nada alarmista, pero sí excesiva y reiterativa. Cómo se preguntaba ayer Iñaki Gabilondo, ¿qué sucedería si fueramos contando caso por caso de la gripe común?

Este debate se refleja en el blog de los editores de la BBC. Informar de lo que se sabe, pero también de lo que se ignora y de las incógnitas, es el principio que dicen haber seguido. Interesante también el blog abierto por la Asociación Mexicana de Derecho a la Información. Aimée Vega Montiel se pregunta porque siguen muriendo personas en México de una enfermedad por el momento bastante benigna. Larespuesta -dice- es obvia: por la brecha de desigualdad global, reflejada en el empobrecimiento brutal de la mayor parte de las personas que habitamos este planeta.

(Actualizo esta entrada con la referencia a la información de Periodistas En Español que recoge una guía de recursos para informar de la pandemia)

(Nueva actualización 2-5-09. Manuel Castells publica hoy en La Vanguardia su Observatorio Global bajo el título Pandemia. Lo siento, no está en la edición en línea. Su tesis es  que la pandemia es una consecuencia más de una alimentación químico-genética-industrial que nos expone a cualquier contaminación que se produzca en un punto de la cadena.)

(Otras entradas de la serie Imágenes de la globalización: Piratas del Índico, Refugiados, Sri Lanka, Pakistán)

El videoperiodismo avanza imparable


El vídeo adquiere cada día más protagonismo en el periodismo digital

Cualquier sitio de periódicos y revistas recoge cada vez más vídeos, provenientes de agencias o elaborados por el propio medio. Los últimos estudios muestran un crecimiento exponencial del número de vídeos y visionados. Brigthcove es una plataforma de vídeo profesional, que da servicios a periódicos de Estados Unidos, Europa y Asia. Según sus datos, los medios que utilizan esta plataforma pasaron de publicar 186 vídeos en 2007, a 683 en 2008, un incremento del 1500%. Y los usuarios visionaron casi 43 millones de vídeos por 15 en el año anterior.

Ha sido la prensa la mayor beneficiada de la revolución multimedia, añadiendo el atractivo del vídeo y el audio a sus páginas. Hoy, los periódicos norteamericanos apuestan fuerte por el vídeo como una estrategia de atraer visitas en el contexto de la crisis.

Reuters apuesta por el videoperiodismo

La demanda de vídeos informativos no hace más que crecer. Y Reuters quiere convertir a cada uno de sus colaboradores en videoperidistas. Según la británica Press Gazette la agencia está dotando a sus delegaciones con un «maletín estudio», compuesto por una cámara de vídeo conferencia en HD, focos, trípode y micrófono. Un equipo apto para la transmisión de actos informativos. Y para el reportaje está suministrando cámaras directamente conectables a la red (flip camera).  Se trata, según su Global editor of multimedia, Chris Cramer, de explotar las posibilidades de conexión casi ubicua a la banda ancha y dotar a todos los reporteros de capacidad de trabajo multimedia.

Reuters es, junto con APTN, el gran suministrado de noticias de televisión y lo seguirá siendo porque este videoperiodismo suministrará un material destinado a las páginas web, no a las televisiones. El videoperiodismo es, hoy por hoy, un fenómeno de la órbita del periodismo digital más que del periodismo en televisión. La televisión requiere una calidad de imagen (técnica y narrativa) inalcanzable con los planteamientos del videoperiodismo. Pero no cabe duda de que la filosofía del videoperiodismo puede adaptarse a la televisión. Dependiendo para que informaciones, el reportero puede ser su propio cámara o hacer una videoconferencia. Pero la gran información requiere de cámaras profesionales, capaces de ver ante sí la imagen que se convertirá en una imagen rica, cargada de denotaciones y connotaciones; un profesional que convierte el instrumento de la cámara en una extensión natural de su cuerpo.

Mi homenaje a los grandes reporteros gráficos (los Canete, Mata o Couso) y mi ánimo a los jóvenes videoperiodistas que se inician en la profesión con un videoteléfono.

(Una actualización. Periodista en Español informa que la filial de EFE en Estados Unidos ha llegado a un acuerdo laboral con sus empleados, representados por el sindicato News Media Guild, que, entre otros extremos como la congelación de sueldos, contempla que la agencia de formación a sus trabajadores como reporteros multimedia, conforme a una propuesta del propio sindicato).

Corresponsales globales


Los corresponsales han sido tradicionalmente una ventana que sus medios abrían a otro país, a otro realidad. Su trabajo consistía en asimilar y explicársela a sus compatriotras. Su información no se difundía en el lugar en que se captaba, sino en otro país lejano.  Los corresponsales viven en una esquizofrenia entre el «aquí» en el que viven y del que informan, y el «allí», su lugar de origen, para el que informan. Los corresponsales tienen que esforzarse en entender el «aquí» para explicárselos a los de «allí». Cuando un corresponsal se arraiga demasiado en el «aquí», deja de entender su «allí» originario y entonces tiene que ser sustituido. Trabajar a caballo de esos dos espacios tiene sus pros y sus contras… jefes a miles de kilómetros, husos horarios distintos… y una ventaja decisiva: nuestras fuentes hablan con más libertad y los poderes tienen menos conocimiento de nuestra información y menos capacidad de presión.

Ese «aquí» y «allí» desaparecen en el ciberespacio. Y de eso trata la crónica de Anand Giridharadas en el New York Times, que he descubierto gracias a P-es (Periodistas en Español). Giridharadas es un americano (deduzco que de origen indio) que escribe dos veces al mes una columna para el New York Times una columna titulada «Carta de la India». En la crónica citada, el periodista cuenta el caso de unos jóvenes dispuestos a hablar sobre los matrimonios en la India… siempre que sus amigos y familiares de la India no conocieran sus opiniones. Imposible con Internet. Giridharadas observa que, si bien las fuentes son ahora más precavidas y se está más expuesto a las presiones del poder, el público del lugar, del «aquí» es el mejor controlador de la información, detectando errores que a un editor de internacional de «allí» le pasarían completamente desapercibidos.

Internet ha hecho la información global, pero antes, la televisión por satélite hizo posible ver las informaciones de los corresp0nsales extranjeros en los países en los que se originó la información. Así ha ocurrido, por ejemplo, con el Canal Internacional de TVE. Las crónicas de sus corresponsales han tenido una enorme influencia en Latinoamérica y han servido para que los latinoamericanos se vieran en otro espejo. Y antes de los satélites, la televisión española se ha vista siempre en el norte de Marruecos, lo que ha complicado la vida a los corresponsales, escrutados con lupa por las autoridades marroquíes. Ahora, cualquier corresponsal tiene que integrar sus experiencias del «aquí» y el «allí».

Observatorio «Medios de Comunicación y Sociedad»


La Fundación 1º de Mayo de CCOO acaba de lanzar su Observatorio de Medios de Comunicación y Sociedad. Su objetivo es escrutar el modo en que los medios inciden en la percepción de nuestro entorno y conforman nuestras pautas de convivencia. Dirigido por la periodista Carmen Rivas se propone llevar a cabo esa misión mediante estudios, jornadas y propuestas.

El Consejo Audiovisual de Cataluña y el Consejo Audiovisual de Andalucía realizan una magnífica labor, pero, lógicamente, centrada en los medios audiovisuales y en su comunidad autónoma y en el marco de unas competencias bien delimitadas. La Asociación de la Prensa de Madrid edita anualmente su Informe sobre la Profesión Periodística (que, inceiblemente, se regala en una costosa edición en papel y se cobra si se quiere descargar en línea). La Fundación Alternativas también ha elaborado informes importantes, por ejemplo sobre la Televisión Digital Terrestre. Pero falta una plataforma que siga sistemáticamente la evolución de los medios y de la comunicación horizontal en el ciberespacio y sus consecuencias en la convivencia democrática.

El Observatorio arranca con una revista digital (pdf). En este primer número encontramos los siguientes autores y trabajos:

Manuel Núñez Encabo- Los nuevos retos jurídicos europeos de la convergencia multimedia. Aboga por una regulación europea convergente de las telecomunicaciones y los contenidos audiovisuales desde una perspectiva del desarrollo de los derechos fundamentales.

Rafael Díaz Arias – Periodismo ciudadano vs. Periodismo cívico. Propone que los periodistas profesionales se conviertan en periodistas cívicos, cartografiando el ciberespacio y creando en él espacios públicos conectados con los espacios mediáticos. Un periodismo innovador, que vuelve a las fuentes, que se plantea como un servicio al ciudadano, abierto, bajo el control de los propios ciudadanos.

Rafael Fraguas – Los medios de comunicación ante el reto de la divulgación cultural. La divulgación es la asignatura pendiente de la cultura española. La privatización del patrimonio cultural cosifica objeto cultural-patrimonial, que, desprovisto de su dimensión simbólica, se convierte enmero objeto físico espacio-temporal susceptible de intercambiomaterial, no comunicativo.

José Rubio – El apagón analógico: digitalización y periodismo. La digitalización y la convergencia de plataformas sirve a los titulares de las televisiones privadas como excusa para liberarse de las obligaciones de servicio público que la ley les atribuye, El reforzamiento de la televisión pública como educativa e informativa debiera de convertirse en modelo para las televisiones privadas.

Javier Saéz Munilla – Comunicarse con la otra orilla; sí, pero ¿desde que orilla?. Propugna tener presentes las realidades de ambos lados del Atlántico: la degradación del periodismo de esta orilla; la violación de los derechos humanos de la otra, oculta a menudo por los intereses de los grandes grupos mediáticos españoles.

Salvar el periodismo en Europa


La Federación Europea de Periodistas (EJC-IFJ) ha dirigido un llamamiento a todos los grupos del Parlamento Europeo instádolos a poner en el centro del debate político, tanto en la inmediata campaña, como en la deliberación de la futura cámara el futuro del periodismo en una sociedad democrática. (Puede verse la noticia en EuObserver.com).

Los periodistas europeos piden que el debate y la acción de la futura Comisión no se reduzcan a políticas de competencia en torno a las telecomunicaciones, sino que afronten la cuestión esencial de la función pública de los medios para una sociedad democrática en un entorno convergente.

Plantean tres preguntas básicas:

– ¿Quién pagará por el suministro de una información fiable, precisa, de calidad y útil para los ciudadanos dado que los modelo de negocio hasta ahora existentes han dejado de funcionar?

– ¿Cuáles son las opciones en la relación entre el Estado y los medios para financiar servicios de información con los recursos públicos?

– ¿Cómo puede financiarse esa información de interés público sin comprometer el principio fundamental de la independencia editorial?