Imágenes de la globalización: refugiados


La mirada de esta joven madre y las heridas de su hijo son todo un resumen del destino de más de 30 millones de personas en todo el mundo. Ellos han sufrido el fuego cruzado del Ejército de Sri Lanka y de los Tigres Tamiles. Otros quedaron atrás, ellos han sobrevivido, pero ahora empieza un nuevo calvario.

Como ellos, refugiados, huyendo en masa de la guerra, el conflicto o el exterminio, acogidos renuentemente, cuando no con abierta hostilidad en los países vecinos. Viviendo en tiendas o bajo plásticos, en gigantescas aglomeraciones que terminan por convertirse en míseras ciudades permanentes.

Como ellos, desplazados, refugiados en su propio país, hostigados por ejércitos y milicias, a menudo sin la asistencia de organizaciones internacionales, a las que las fuerzas combatientes o los paramilitares impiden prestarles ayuda. En este capítulo, Colombia tiene el ominoso honor de ocupar uno de los puestos más altos de la escala, con cuatro millones de desplazados, expulsados por el ejército, las guerrillas o los paramilitares de sus casas y sus tierras, codiciadas para plantar coca, o ser explotadas con cultivos intensivos como la palma, que mata la diversidad natural de aquellas ricas regiones.

Como ellos, solicitantes de asilo, que piden el amparo para sus derechos que se les negaron en sus países, y que en los nuestros, tan democráticos, cada vez más se les rechaza, por si fuera el caso de que no huyeran de la guerra o el exterminio, sino simplemente del hambre.

Como ellos, apátridas, a los que algún estado ocupante, genocida o con alto grado de estima de una identidad uniforme, les niega. No son nadie. Hasta el derecho a ser protegidos por un estado (más bien a ser explotados) se les niega.

Palestina, Tibet, Afganistán, Croacia, Bosnia, Serbia, Kosovo, Ruanda, Uganda, Darfur, Colombia, seguro que olvido bastantes de los conflictos que en la segunda parte del siglo XX han generado eso 30 millones de huidos de la barbarie. De los campos de refugiados de hoy saldrán los guerrilleros y los terroristas de mañana.

Ante nosotros se encuentran en pleno funcionamiento dos fábricas de refugiados (desplazados), en Sri Lanka y Pakistán. Ambos conflictos son buenos ejemplos de conflictos globalizados. Para no alargar esta entrada, les dedicaré las próximas.

(Otras entradas de la serie Imágenes de la globalización: Piratas del Índico, La Nueva Gripe, Sri Lanka, Pakistán)

Imágenes de la globalización: la nueva gripe


La pandemia ya está aquí. Viene del cerdo, y no de las aves, y de América, y no de Asia, como nos habían anunciado. Todo está ya dicho y hasta la saciedad de esta nueva gripe. Sólo quiero aquí incidir en dos aspectos: su dimensión global y su tratamiento informativo.

Dimensión global

Por definición, una pandemia es una enfermedad contagiosa que se extiende por el mundo entero o por amplias regiones. En la Antigüedad se desarrollaron un buen número de ellas, colonizando el mundo conocido merced al comercio y las guerras. En la Edad Media, en el siglo XIV toda Europa se ve castigada por la peste negra, quizá un tipo de peste bubónica, quizá una forma de fiebre hemorrágica tipo Ébola. La peste negra causó enormes pérdidas demográficas y un estallido de religiosidad popular. Durante toda la Edad Moderna Europa sufrió el azote de las plagas. En el siglo XIX las olas de cólera se sucedieron. En la década de 1890 el cólera mató en España a 120.000 personas. La gripe española en 1918-1919 mató a 40 millones de personas en todo el mundo.

La mayor parte de estas olas han viajado de Este a Oeste, de China e India a Europa, de Europa a América. Los españoles llevaron sus enfermedades a América, la gripe común y la viruela, que diezmaron a las poblaciones indígenas. De América vino la sífilis, con un primer infectado, Martín Alonso Pinzón (aunque otra teoría afirma que la enfermedad ya existía antes en Europa). Ahora, América es origen de una nueva pandemia.

Las pandemias han advertido desde siempre de la unicidad del género humano, sometiendo a las misma amenaza a todos, sea cual fuera su lugar y su riqueza. La velocidad de transmisión ha ido creciendo conforme el mundo, merced a transportes más rápidos y frecuentes, ha ido empequeñeciéndose. Si algo nos enseña la Historia es el fracaso de las estragias de aislamiento de ciudades o regiones.

Todas las pandemias han sido seguidas de graves dificultades económicas, muchas fueron acompañadas de tumultos y disturbios. A menudo la pandemia cambió los valores y la cultura de las sociedades afectadas. En este caso, puede que la nueva gripe no tenga más trascendencia que la de cualquiera de las gripes habituales. Pero en aún en ese supuesto, en el actual estado previo, las consecuencias económicas ya están ahí. Caída del valor de las acciones de compañías turísticas y de aviación, elevación del precio de los valores de las compañías farmaceúticas. México, como otros países emergentes, está sufriendo con retrasos las consecuencias de la crisis económica. La gripe, sin duda, agravará esta tendencia.

Las pandemias encienden todas las alarmas. Pero la humanidad convive con epidemias, como la malaria que castiga a las poblaciones más pobres o empobrecidas (el dengue en Argentina), sin que los recursos movilizados alcancen el punto crítico para erradicar estas enfermedades.

Tratamiento informativo

¿Gripe mexicana, gripe porcina, gripe nueva, gripe A? La propia denominación de la enfermedad se ha convertido en una cuestión controvertida en los medios de comunicación. De acuerdo con la teoría del enfoque o framing etiquetar los nuevos fenómenos es una de las formas más evidentes de interpretarlos. En un primer momento, predominó el término de gripe porcina, indicando su origen. Esta es la tendencia dominante en los medios anglosajones, que no han dejado de usar desde el principio el término swine flu. Pero como las denominaciones no son nunca neutras, los productores de cerdos protestaron por tal etiqueta, considerando que podría perjudicar a su negocio. Algunos medios, por ejemplo, Telecinco, empezaron a usar gripe mexicana, denominación que no deja de estigmatizar al país de origen. Por cierto, que estos días hemos oído comentarios «patrióticos» quejándose de que la gripe de 1918 se calificara de española… Así que se ha ido asentado el término de nueva gripe, como denominación políticamente correcta. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud propone una designación más técnica, gripe A, que hoy ya veo reflejada, por ejemplo en los periódicos franceses.

El otro debate, más decisivo, se refiere al nivel informativo y el grado de alarma que se puede generar. La población necesita información completa, pero la saturación informativa y sobre todo el amarillismo pueden crear un estado de pánico. En general, la información ha resultado responsable, nada alarmista, pero sí excesiva y reiterativa. Cómo se preguntaba ayer Iñaki Gabilondo, ¿qué sucedería si fueramos contando caso por caso de la gripe común?

Este debate se refleja en el blog de los editores de la BBC. Informar de lo que se sabe, pero también de lo que se ignora y de las incógnitas, es el principio que dicen haber seguido. Interesante también el blog abierto por la Asociación Mexicana de Derecho a la Información. Aimée Vega Montiel se pregunta porque siguen muriendo personas en México de una enfermedad por el momento bastante benigna. Larespuesta -dice- es obvia: por la brecha de desigualdad global, reflejada en el empobrecimiento brutal de la mayor parte de las personas que habitamos este planeta.

(Actualizo esta entrada con la referencia a la información de Periodistas En Español que recoge una guía de recursos para informar de la pandemia)

(Nueva actualización 2-5-09. Manuel Castells publica hoy en La Vanguardia su Observatorio Global bajo el título Pandemia. Lo siento, no está en la edición en línea. Su tesis es  que la pandemia es una consecuencia más de una alimentación químico-genética-industrial que nos expone a cualquier contaminación que se produzca en un punto de la cadena.)

(Otras entradas de la serie Imágenes de la globalización: Piratas del Índico, Refugiados, Sri Lanka, Pakistán)

Imágenes de la globalización: piratas del Índico


Hace poco más de un año, el 8 de abril, en plena crisis de los alimentos (¿se acuerda alguien de las subidas de precios y de los desabastecimientos de cereales?) una foto de Robert Zoellick,  mostrando en una rueda de prensa un pan me sugirió una entrada en este blog Imágenes de la globalización. 3504 vistas ha tenido esa entrada, la más visitada de este blog.

Cada día, miles de personas escriben en Google «imágenes», «globalización» (o «imajenes», «globalisasion») y el buscador remite a una decenas esta página, seguramente porque, de forma inadvertida, tuve el acierto de utilizar como título un gran argumento de búsqueda. Muchos de los que llegan a la página quedarán decepcionados, porque seguramente buscan un elenco de imágenes que reflejen las distintas manifestaciones de la interdependencia mundial que hemos dado en llamar globalización. Así que, para compensar la decepción doy comienzo a una serie de «imágenes de la globalización». No siempre las imágenes más representativas están disponibles, así que utilizaré fotos para también las imágenes que la propia palabra crea. Empiezo con un tema de actualidad: piratas en el Índico.

PIRATAS DEL SIGLO XXI

Las aguas del Océano Índico en el Cuerno de África, salida del Mar Rojo, es una de las regiones marítimas más navegadas. Petroleros, mercantes siguen la ruta del Mediterráneo hacia la India o el sureste asiático. También pesqueros de altura, como los atuneros españoles, faenan en una aguas muy ricas. Y de repente, irrumpen los piratas, como si de una novela de Salgari se tratara (¿leen nuestros adolescentes a Salgari?). Para los españoles la primera irrupción informativa del fenómeno fue el secuestro del Playa de Bakío, liberado tras pagar cuantioso rescate.

Los piratas ponen en peligro dos manifestaciones de la globalización: el comercio mundial y la pesca intensiva. Incluso los piratatas ponen como excusa el expolio de sus mares por los pesqueros españoles, japoneses o coreanos. Pero para que la industria del secuestro funcione son necesarias también algunas herramientas propias de la globalización. Los piratas viajan a bordo de frágiles embarcaciones y usan viejos kalasnikov, pero se han dotado de comunicaciones por satélite, que les permiten coordinarse y localizar a sus presas. Sin embargo, la herramienta más sofisticada no son las telecomunicaciones sino la ingeniería financiera. Despachos de abogados de Londres llevan la voz cantante en las negociaciones y los rescates son colocados en cuentas en paraísos fiscales, desde lo que se hace llegar luego una parte en metálico.

La respuesta de la llamada «comunidad internacional», esto es de los países con intereses globales o específicos (como España, para proteger a sus pesqueros) ha sido enviar una flota a una zona marítima inmensa. En esta reedición de la diplomacia de las cañoneras, la OTAN ha mandado un contingente, en el que cada navío aplica sus leyes nacionales para afrontar el desafío. No existe ninguna autoridad o tribunal internacional para luchar contra la piratería. Una vez más, faltan las instituciones para gobernar la globalización.

¿DE DÓNDE SALEN LOS PIRATAS?

Los informaciones nos hablan de Somalia como un estado fallido. Es cierto, pero no nos explican cómo se ha llegado a esta situación. Los piratas no son más que los miembros de algunos subclanes que han convertido la piratería en una industria. Somalia está fragmentada en territorios con distintas características y distinto pasado colonial. En ausencia de una autoridad política (nacional, regional, ni siquiera local) las únicas leyes son las tradicionales que vinculan y oponen a una compleja estructura social de clanes, subclanes y familias.

El origen último está en el colonialismo (francés, inglés, italiano) y la causa más próxima la guerra fría. El dictador Siad Barre quiso implantar el socialismo científico. Fue derrocado en 1991. Desde entonces, el caos. A partir de ese momento, Somalia irrumpe periódicamente en el flujo de la información global.

A finales del 91 la lucha de todos contra todos desató en toda Somalia, pero especialmente en su capital Mogadiscio eso que desde entonces viene llamándose emergencia humanitaria. Falta de alimentos provocada por los combates, sí, pero también por la imposición del Banco Mundial de que se privatizaran los servicios veterinarios. Somalia que exportaba camellos y ganado ovino a Arabia Saudí ve morir a sus ganados.

En el otoño del 91 una coalición internacional acaba de ganar la Guerra del Golfo. Por entonces nos contaban que la Historia había terminado, así que Bush padre, a punto de dejar la presidencia, quiere demostrar que existe un nuevo orden mundial y pone en marcha, con la aquiesciencia de Butros Gali, la operación Restaurar la Esperanza. Como parar la carnicería en la antigua Yugoslavia parecía imposible, ¿qué mejor que lanzar una operación para pacificar un pequeño país sin ejército?

El desembarco en las playas de Mogadiscio de los marines se escenifica como un evento mediático. Hay más cámaras que soldados… Es la operación militar-humanitaria perfecta para las fechas navideñas, la primera manifestación de la ingerencia humanitaria. Pero pronto esas fuerzas internacionales toman partido en contra de uno de los señores de la guerra, Mohamed Aideed. Las calles de Mogadiscio se convierten en trampas mortales. Un helicóptero Black Hawk es derribado y su piloto arrastrado por la multitud. Las imágenes causan un trauma en Estados Unidos. El episodio marcará la primera presidencia de Clinton y su inhibición en Bosnia y Ruanda. Black Hawk se convirtio en película, es hoy uno de los videojuegos más populares. Imágenes de televisión, cine y virtuales que fueron una de las fuentes que alimentaron el revanchismo norteamericano que buscaba desquitarse en Irak.

Durante una década, Somalia se cuece en su propia barbarie, sin apenas atención del resto del mundo. Las ONGs, la globalización del humanitarismo, trabajan en muy difíciles condiciones.

Todo vuelve a cambiar a partir del 11-S. Los servicios secretos occidentales creen ver que Somalia puede ser la alternativa para el santuario que Al Qaeda ha perdido en Afganistán. Hay una semejanza. Al igual que en Afganistán los estudiantes islámicos, los talibanes, habían conseguido implantar un orden terrible (pero orden al fin y al cabo), en Somalia, las milicias de una coalición de tribunales islámicos  locales van poco a poco controlando Mogadiscio.

¿Cómo combatir el peligro islámico? Alentando la intervención de Etiopía. En principio, el ejército etíope parece vencer a las milicias islámicas, pero pronto el magma somalí enguye a los invasores. Etiopía terminará por retirarse.

Las milicias islamistas vuelven a Mogadiscio, pero los occidentales parecen haber aprendido la lección y deciden confiar en un nuevo presidente,  que promete poner orden y terminar con los piratas. Dicen que es «islamista moderado». Vaya… El caso es que una conferencia de donantes le ha prometido 165  millones de euros. ¿Adivinan quién será el mayor pagano? Sí, la Unión Europea.

¿Cuál será el próximo capítulo, la próxima imagen de esta historia de globalización?

(Otras entradas de la serie Imágenes de la globalización: La nueva gripe, Refugiados, Sri Lanka, Pakistán)

El ovillo indio


«Los indios están votando en una crucial elección que puede ser la última». A esta desesperanzada y nada profética conclusión llegó un reportero de The Times que cubrió las elecciones indias de 1967. Cuatro décadas después, los indios no han dejado de votar regularmente y lo vuelven a hacer desde el pasado 16 de abril (hasta el 13 de mayo) en unas elecciones clave, no porque en ellas se juege la democracia, sino porque son las primeras en las que India es un actor global claramente reconocido. (Para seguirlas nada mejor que la cobertura de la BBC.)

La corrupción, el clientelismo y la desigualdad son males endémico de la India. Pero ningún otro país ha sido capaz de encauzar democráticamente la diversidad de un país gigantesco. La India es la mayor democracia del mundo, un caos que funciona y que en los últimos años ha sido capaz de generar una próspera clase media. En este sentido, India está mucho mejor preparada que China, con su sistema centralizado, para superar la crisis.

Inicio aquí la práctica de incluir firmas invitadas. Empiezo con Paco Audije, ex corresponsal, secretario general adjunto de la FIP y un verdadero especialista en India. Este es su análisis.

La madeja india

Paco Audije

Impredecible. Una madeja difícil de desenredar. Así describe el actual proceso electoral el semanario indio  Frontline .

Las elecciones y la votación implican a 714 millones de votantes para un parlamento en el que el principal partido –en la Lok Sabha, la cámara baja actual- apenas supera el 27 por ciento de los escaños. La expresión inglesa hung parliament, una cámara sin mayoría clara, es siempre realidad en Nueva Delhi: nunca hay posibilidad de mayoríaabsoluta. Los indios están acostumbrados a tener siempre una especie de permanente “hung parliament”.

La mayor parte de los sondeos favorecen al Congreso, pero incluso si eso se confirmara,  tampoco significaría otra cosa que lo habitual: el partido con mayor número de votos tendrá que negociar con multiples  aliados, algunos poco  fiables.

La fragmentación de los partidos

El panorama del mundo politico indio está ya muy lejos de la muy relativa uniformidad que le proporcionó el Congreso en las primeras etapas de la independencia, durante el período Nehru. La fragmentación es su característica principal. En dos niveles: continúa el reforzamiento de los partidos regionales y aumenta la importancia de líderes que representan  la lucha de las castas bajas, de los intocables o de las etnias y grupos considerados fuera del sistema de castas.

Los dos mayores partidos “nacionales”, el Congreso y el conservador Bharatiya Janata Party (BJP), parecen converger lenta, imperceptiblemente para algunos, en muchos puntos de sus programas. Mientras, las alianzas pueden ser múltiples y contradictorias. Una escisión del Congreso, el Nationalist Congress Party, reafirma que puede pactar en Maharashtra y Goa con el Congreso y –sin que nadie lo perciba como contradictorio- con sus rivales en otros estados, como Orissa. Entretanto, se sigue considerando libre de hacerlo con unos u otros, en la Lok Sabha.

Debates y banderas de la campaña

El Congreso mantiene la bandera del laicismo, de las mejoras económicas aparentemente no tan afectadas como en China por la crisis. El crecimiento sostenido en años pasados en torno al 8 por ciento decae y la bolsa de Bombay puede ver la situación con los ojos de Londres o Nueva York, pero la India agrícola y rural no lo ve de la misma manera. Esos votantes de la India perdida, de la persistente India de las aldeas, siguen votando en función de elementos locales, también de caciques, fracturas lingüísticas o del precio del kilo de arroz. El Congreso promete que lo tendrán a 3 rupias (un euro equivale a 65 rupias indias), el BJP afirma que lo tendrán  a  sólo 2  rupias (ver “714 millions de voix” )  Y aunque sus corrientes internas mantengan sus viejas tendencias prohinduistas (hindutva), el Bharatiya Janata está lejos o ha rebajado su perfil de partido del extremismo  hinduista: durante su paso por el gobierno central tuvo un comportamiento moderado. En esta campaña, sus líderes tratan de hacer al Congreso –retrospectivamente- corresponsable de los enfrentamientos comunitarios que giraron en torno a la destrucción de la mezquita de Ayodhya, hace once años (http://www.hinduonnet.com).

Las fuerzas políticas del llamado Tercer Frente, que agrupa a la miríada de partidos implantados en estados o territorios determinados, denuncian  el envejecimiento de los líderes del BJP y del Congreso, como  el primer ministro Manmohan Singh,76 años,o el propio Lal Krishna Advani, 82 años, que impulsó la destrucción de la mezquita de Ayodhya y un movimiento antimusulmán  que llevó al BJP al gobierno de la Unión India entre 1998 y 2004.

Los terrorismos y las elecciones

En términos indios, no hay grandes escándalos de corrupción y tras los atentados de Bombay,  en noviembre, otros recuerdan los que sufrió el país cuando el BJP ocupaba el poder. La seguridad es tema de preocupación, pero no está teniendo un impacto decisivo en el debate de las elecciones. No delimita divergencias fundamentales, ni está reforzando la desconfianza entre las distintas componentes comunitarias o religiosas.

Las diversas facciones del terrorismo maoista o naxalite (de Naxalbari, el lugar en el que actuaron por vez primera) actúan en diversos estados del golfo de Bengala, desde hace unas tres décadas. Un atentado acabó con la vida de 18 personas el pasado 16 de abril. Esas acciones se pierden en la galaxia dispersa de la India, tanto como otras insurgencias. El ULFA, United Liberation Front of Assam, está activo desde hace 30 años en el estado de ese nombre. Durante las largas campañas y los largos procesos de voto, esos grupos –apoyados permanente u ocasionalmente por los servicios de los países enemigos de la India- incrementan sus atentados. Forma parte del guión.

Evolución en Cachemira

En este sentido, hay que mirar hacia la evolución del problema de Cachemira. La política de Estados Unidos  ha tomado hace tiempo distancias con respecto a Pakistán (antes aliado; ahora aliado y problema serio para EEUU). Ese giro estadounidense –que tiene su origen en la guerra contra los talibanes y Al Qaeda- ha  favorecido a una India que si no ha resuelto el problema de Cachemira, puede al menos empezar a verlo en términos más políticos que militares (“Demain, la paix au Cachemire?”, Le Monde Diplomatique, abril 2009).

Dinastías políticas, liderazgo y tercera alternatiiva

Lo extraordinario del proceso indio es que Manmohan Singh y Advani son contemplados como líderes “provisionales”, cada uno por razones distintas. Singh mantiene, de todos modos, gran parte de su prestigio como gestor equilibrado, a pesar del ejercicio del poder.Y durante la campaña ha mostrado que puede responder agresivamente a su principal rival. Ha dejado ver que no es sólo el intelectual alejado  de los navajazos de la arena política india . Advani aparece ante buena parte de los indios como un dinosaurio, un Fraga de la  política india que conserva la fidelidad de los sectores más conservadores.

Pocos defienden abiertamente la vigencia de las dinastías, pero haberlas haylas. No solo la dinastía de los Gandhi-Nehru, sino también otras dinastías familiares que son parte esencial de la India en varios niveles.

El analista Hariraj Singh Tyagi afirma estos días: “Está muy difundida en el país la idea de que Sonia Gandhi es la líder de mayor talla política en esta elección y que el Congreso es el mayor partido, con sus puntos de vista moderados y situados a medio camino”. Las más recientes elecciones para asambleas de varios estados, a finales de 2008, dieron como resultado un refuerzo del Congreso con respecto al BJP (“Why India’s state elections matter”).

Regateo político mientras se vota

El Estado indio moviliza a dos millones de soldados y policias para que el voto tenga garantías de seguridad. Terminado el proceso en una parte del territorio, gran parte de esas unidades se desplazan a otro. La elección tiene lugar en cinco fases territoriales (hasta el 13 de mayo) en un total de 828.000 colegios electorales.

Naturalmente,  durante ese desarrollo, las fuerzas políticas siguen negociando y mirando de reojo los resultados. De modo que alguien como el Comunist Party of India (Marxist), que se distanció del Congreso en Delhi por discrepancias sobre lo que consideró cesiones a Estados Unidos en el tratado nuclear, y que gobierna en Bengala Occidental, Tripura y Kerala, puede decir que tienen  tiempo aún para derrotar el Congreso y formar esa Tercera Alternativa aún no creada formalmente. Algunos medios, especialmente occidentales, están haciendo de la líder Mayawati Kumari, llamada “reina de los intocables” y jefa del gobierno de Uttar Pradesh (182 millones de habitantes), la tercera en discordia (“India vota durante un mes para elegir nuevo Gobierno”, El País, 17 abril 2009).

Pero con tantas variantes y en unas elecciones tan complejas, el regateo y los cálculos políticos no terminan en la primera fase del voto. La democracia es negociación múltiple, casi inacabable. El Congreso es favorito, pero la forma en la que se desenredará el ovillo es díficil de anticipar. La mayor democracia del mundo vuelve a fascinarnos desenredando su caótica madeja sin perder su imperfecta imagen de estabilidad.

Obama da una victoria a la impunidad


Obama ha dado una gran victoria a la impunidad al renunciar a juzgar a los agentes de la CIA que torturaron y a los ideólogos y leguleyos que buscaron los pretextos legales. La mal entendida razón de Estado ha triunfado.

Los memorandos legales se han revelado en última instancia, cuando un tribunal iba a exigir su publicación, conforme la Information Act. La CIA, esa institución de las tinieblas, ha prevalecido. ¿Cómo permitir que algunos de sus agentes fuera a ser juzgado?

En realidad lo que ha hecho Obama es dar por buena la doctrina de la obediencia debida. España y Argentina han expulsado de sus legislaciones -con no poco dolor y sangre- a esa institución de la impunidad.

El presidente que pretende cerrar Guantánamo dice que hay que mirar al futuro, no al pasado. En Chile, Argentina o Sudáfrica saben que no hay futuro si no se exponen y se cauterizan las heridas del pasado. En España todavía penden sobre nuestro futuro las violaciones de los derechos humanos de hace siete décadas. En Perú, con la condena de Fujimori, el estado de derecho ha vencido a la impunidad.

Actualizo esta entrada (2-05-09) con la referencia al Informe de Amnistía Internacional Mensajes Contradictorios y el vídeo correspondiente de la Ong. En esencia, AI denuncia que los cambios han sido más simbólicos que sustanciales.

Corresponsales globales


Los corresponsales han sido tradicionalmente una ventana que sus medios abrían a otro país, a otro realidad. Su trabajo consistía en asimilar y explicársela a sus compatriotras. Su información no se difundía en el lugar en que se captaba, sino en otro país lejano.  Los corresponsales viven en una esquizofrenia entre el «aquí» en el que viven y del que informan, y el «allí», su lugar de origen, para el que informan. Los corresponsales tienen que esforzarse en entender el «aquí» para explicárselos a los de «allí». Cuando un corresponsal se arraiga demasiado en el «aquí», deja de entender su «allí» originario y entonces tiene que ser sustituido. Trabajar a caballo de esos dos espacios tiene sus pros y sus contras… jefes a miles de kilómetros, husos horarios distintos… y una ventaja decisiva: nuestras fuentes hablan con más libertad y los poderes tienen menos conocimiento de nuestra información y menos capacidad de presión.

Ese «aquí» y «allí» desaparecen en el ciberespacio. Y de eso trata la crónica de Anand Giridharadas en el New York Times, que he descubierto gracias a P-es (Periodistas en Español). Giridharadas es un americano (deduzco que de origen indio) que escribe dos veces al mes una columna para el New York Times una columna titulada «Carta de la India». En la crónica citada, el periodista cuenta el caso de unos jóvenes dispuestos a hablar sobre los matrimonios en la India… siempre que sus amigos y familiares de la India no conocieran sus opiniones. Imposible con Internet. Giridharadas observa que, si bien las fuentes son ahora más precavidas y se está más expuesto a las presiones del poder, el público del lugar, del «aquí» es el mejor controlador de la información, detectando errores que a un editor de internacional de «allí» le pasarían completamente desapercibidos.

Internet ha hecho la información global, pero antes, la televisión por satélite hizo posible ver las informaciones de los corresp0nsales extranjeros en los países en los que se originó la información. Así ha ocurrido, por ejemplo, con el Canal Internacional de TVE. Las crónicas de sus corresponsales han tenido una enorme influencia en Latinoamérica y han servido para que los latinoamericanos se vieran en otro espejo. Y antes de los satélites, la televisión española se ha vista siempre en el norte de Marruecos, lo que ha complicado la vida a los corresponsales, escrutados con lupa por las autoridades marroquíes. Ahora, cualquier corresponsal tiene que integrar sus experiencias del «aquí» y el «allí».

Ignominiosa Justicia Universal a la carta


El titular lo dió la propia ministra de exteriores de Israel, Tzipi Livni: España limitará mediante ley su jurisdicción universal para evitar «abusos» como que un juez de la Audiencia Nacional puede inculpar de crímenes contra la humanidad a un ministro israelí. El ministerio de exteriores español calla.

¡Qué vergüenza! Todos somos iguales ante la ley, pero unos más que otros. Justicia universal, sí, pero sólo aplicando el peso de la ley a los latinoamericanos y africanos… Ni siquiera Aznar se atrevió a proponer modificar la ley durante el caso Pinochet. Si el gobierno llevara adelante esta iniciativa, Zapatero pasaría a la historia no como el promotor de la Alianza de Civilizaciones sino como el político que dio marcha atrás en una conquista básica para la protección de los derechos humanos.

Me he referido en este blog frecuentemente al principio de justicia universal y en concreto en una entrada he expuesto algunas contradicciones del principio. Creo que lo que debiera de reforzarse y hacerse vinculante para todos los estados es la jurisdicción del Tribunal Penal Internacional. Pero de eso a recortar la jurisdicción española por molestar a Israel va un abismo, el que va de la una protección global a la ignominia.

Si la iniciativa se concreta, espero que las ongs de derechos humanos lancen una movilizaciones en la calle y en el ciberespacio. Y que los ciudadanos que defienden los derechos humanos saquen sus conclusiones a la hora de votar.

Los foros globales y la crisis


Hace un año por estas fechas la crisis comenzaba a dejarse sentir. Escribí entonces sobre la evolución del Foro de Davos y su alternativa, los Foros Sociales. Ahora la crisis se ha convertido en recesión y camino va de la depresión global.

En Davos vuelven a reunirse los poderosos en el World Economic Forum. Su lema es comprometidos con un mundo mejor. ¿Será algo más que retórica? Se vuelve a hablar de gobierno, regulación y de ética. ¿Dirá alguien «nos equivocamos»? ¿Pedirá alguien perdón? ¿O se maquillará la quiebra del sistema bajo bonitas palabras? ¿No habrá un juez Garzón que aproveche la oportunidad para detener a la cúpula de los responsables del desastre? (Perdón por la boutade).

El Foro Social Mundial vuelve a centralizarse para no perder impacto mediático. Regresa a Brasil, en esta ocasión a Belém. El movimiento altermundista se muestra crecido -«ya lo decíamos nosotros- y se quiere hasta un poco autocomplaciente.  Tan importante como el Foro de Belén, que da visibilida al movimiento altermundista, son los Foros locales, como en el que en Madrid se celebró la pasada semana. Se trata de encuentros de coodinación y trabajo que crean redes y organización para actuar a nivel local.

El movimiento altermundista más que alternativas globales ofrece soluciones concretas. Será muy difícil una sustitución radical del capitalismo, o, al menos no hay elementos teórico-prácticos en el horizonte.

Mientras, como Hans Carstop, los ricos y poderosos siguen ensimismados en su Montaña Mágica.

Recuperar la información internacional, ahora global


Todo el mundo habla de la crisis de los diarios norteamericanos. A su caída en lectores, publicidad y beneficios se atribuyen viejos vicios, anteriores a la crisis y al reto del periodismo digital. Entre estos vicios está la progresiva decadencia de la información internacional y, sobre todo, el abandono de la cobertura directa de países y acontecimientos.

En tiempos de crisis aparece un nuevo medio on line GlobalPost. Se trata de una red de corresponsales, 70 en 53 países, que trata de ofrecer una información internacional más allá de las noticias urgentes, con planteamientos en profundidad y visión global (por ejemplo, plantearán el mismo tema en un connjunto de países). Ese Post en el título advierte ya de una tendencia a convertirse en una alternativa a los grandes periódicos en los temas internacionales, al tiempo que buscan como grandes clientes a los periódicos. Reuters da más detalles. Por ejemplo, los corresponsales son freelancers (periodistas, militares o diplomáticos retirados, académicos) que cobran 1.000 dólares mensuales y un porcentaje en acciones de la compañía.

Ya veremos que recorrido tiene esta iniciativa. Lo que está claro es que las agencias encuentran nuevos competidores y los periodistas intentan rentabilizar su experiencia profesional en el entorno digital. En cierto modo es como volver a los orígenes del periodismo: comerciantes, militares, diplomáticos que mandaban correspondencia -de ahí corresponsales- a los periódicos de la metrópoli.

Mensajes en los atentados de Bombay


No es la primera vez que India sufre graves atentados terroristas de raíz islamista. Matanzas masivas, como las ocasionadas por bombas en los trenes de Bombay, siguiendo la estela de los atentados de Madrid y Londres. O ataques simbólicos, como el registrado contra el Parlamento de Delhi. Pero ninguno ha sido tan complejo y con tanta trascendencia.

El terrorismo no pretende tanto un resultado concreto sino hacer llegar a una población aterrorizada un mensaje que cambie su percepción del mundo en el que vive. Estos mensajes pueden ser muy directos y brutales o entrañar un conjunto de signos y significados dirigidos a distintos destinatarios. Los atentados de Bombay pertenecen a esta segunda categoría.

Mensaje comunal. Alguno de los terroristas ha manifestado que los ataques eran «una respuesta al mal trato de los musulmanes en la India«. Desde la partición, la minoría musulmana se ha quejado de discriminación, pese a que muchos de sus miembros ocupan relevantes posiciones sociales. Periódicamente se registran en India explosiones de violencia sectaria entre las distintas comunidades, hindús, sijs, musulmanes… La radicalización hindú propiciada por el Baratiya Janata aumentó la presión sobre la comunidad musulmana, presión ha disminuido con el Partido del Congreso en el gobierno. El mensaje, por tanto, busca la radicalización de los musulmanes y la adhesión de los jóvenes a la causa jihadista. Pero puede tener la respuesta de progroms contra los musulmanes.

Mensaje político. Las fuerzas de seguridad han sido puestas en evidencia. «Podemos desafiar al poderoso estado indio». Este mensaje puede tener consecuencias políticas, con el reforzamiento del Baratiya Janata y su política de mano dura en las próximas elecciones.

Mensaje internacional. «Si los musulmanes estamos perseguidos, nuestros hermanos de todo el mundo deben ayudarnos en nuestra lucha». Es un mensaje dirigido a recoger la solidaridad de la umma islámica. Pero también pone de manifiesto las implicaciones internacionales. Las autoridades indias han denunciado -como era de rigor- conexiones exteriores, que no pueden ser otras, claro está, que Pakistán y sus servicios secretos. Los atentados son ataque contra el proceso de normalización entre India y Pakistán, que sufrirá un enfriamiento e incluso se paralizará totalmente en el caso de una victoria del Baratiya Janata.

Mensaje social. Los ataques iban dirigidos contra el corazón de la India británica: la Puerta de la India, la estación Victoria. El mensaje es «India tiene que sacudirse su herencia británica» y «vosotros, los ricos anglófilos, ya no estáis seguros en vuestros refugios de lujo». Las raíces británicas son muy profundas, como para erradicarse con estos atentados. Los ricos, seguramente, fortalecerán la seguridad privada.

Mensaje económico. «Podemos paralizar la capital económica y financiera». La vitalidad de Bombay es tal que los atentados no supondrán una amenaza para su pujanza; si acaso, una nube más en la crisis que amenaza a las economías emergentes.

Mensaje global. Como en el ataque del hotel Marriot de Islamabad o los atentados contra turistas en Egipto, Indonesia o el Magreb el mensaje es «las tierras del Islam son peligrosas para vosotros, infieles;  no implantaréis vuestro modo de vida y vuestra globalización fracasará«. Sin duda, el turismo se verá afectado, pero India seguirá siendo un destino atractivo y difícil (por la vivencia de la pobreza) para los occidentales.

En definitiva, los hechos de Bombay son todo un desafío a la emergencia de la India como potencia global. La riqueza, diversidad y potencialidades del país continente terminarán por imponerse a la violencia terrorista.

(Un enlace a Open Democracy «What to make of the Mumbai attacks»)