«¡Indignaos!» y «Inside Jobs», la otra narrativa de la globalización


Acabo de ver Inside Jobs y me ha parecido un buen documental, una denuncia de los culpables de la crisis, sin concesiones populistas ni chabacanas como las de Michael Moore. Nada que no supiéramos. Para mi la mayor novedad es la complicidad de los economistas, las vacas sagradas de las grandes universidades, dejados al descubierto en sus conflictos de intereses, ellos que nos han impuesto una falsa racionalidad basada en la pura codicia. (Habría que hacer un documental de la complicidad de medios y periodistas).

Me llama la atención que se haya convertido en uno de los iconos del «otro relato» de la crisis y la globalización. Sobre todo porque fuera de Estados Unidos puede resultar bastante difícil de seguir, lleno como está de referencias y personajes puramente norteamericanos. Pero su argumento es fácil de resumir: la falta de regulación de las actividades financieras es la causa de la crisis que ha destrozado la vida de millones y millones de personas; los culpables no sólo no han sido castigados, sino que en muchos casos fijan la política económica.

Inside Jobs no es un alegato anticapitalista ni propone alternativas radicales al sistema. Su mensaje implícito es la necesidad de volver a poner bajo regulación pública la actividad financiera, algo que choca con un elemento central de la narrativa neoliberal: cualquier norma coarta la creatividad y reduce la capacidad de crear riqueza.

El otro icono del nuevo relato de la crisis, que poco a poco va emergiendo es el panfleto ¡Indignaos!, de Stéphane Hessel, un superviviente de la Resistencia y participante en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. Del librito todo está dicho (por ejemplo, la reseña de Ramonet). José Luis Sampdro, que escribió el prólogo, ahora complementa el alegato con su ¡Reacciona!, una invitación a pasar a la acción desde la indignación.

El libro de Hessel ha sobrepasado el ámbito francés y se ha convertido en uno de los grandes contenidos virales de la Red (y eso sin estar producido por Sony, ni ganar un óscar, como Inside jobs).

Hessel propone a los jóvenes que miren en derredor para buscar motivos de indignación. Indignación como la de los jóvenes de su generación contra el nazismo y la ocupación que les llevó a la Resistencia. Reivindica el patrimonio de la Resistencia: la democracia, el estado de bienestar, la independencia de los medios.Y propone la acción no violenta para responder a esa indignación.

Creo que una de las preguntas más pertinentes es ¿cómo es posible que después de crear tanta riqueza en los últimos 60 años ahora no pueda repartirse? Es en definitiva, cuestionar desde las raíces la falsa racionalidad económica.

Otro relato emerge, pero sigo sin encontrar respuestas globales, más allá de alternativas puntuales. Mientras tanto, no queda otra que luchar por lo evidente: regulación pública de los mercados, mejores y más eficientes servicios públicos.

(Dejo aquí el Informe Semanal sobre los libros de Hessel y Sampedro.)

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Tsunami, el acontecimiento global


En el momento de escribir esta entrada, la gigantesca ola producida por el terremoto de Japón recorre el Pacífico y puede haber arrasado ya pequeñas islas, con su muralla de agua de diez metros de alto. Esperemos que los sistemas de alerta temprana instalados en el Pacífico después del maremoto de 2004 sirvan de algo y la población haya podido ponerse a salvo.

Los daños en Japón afectarán a su economía. Su débil recuperación se verá afectada y el gobierno tendrá que establecer un presupuesto extraordinario que aumentará los tipos de interés de la deuda japonesa. Por esa vía, el tsunami tendrá ya unos efectos globales, reduciendo en algunas décimas el crecimiento de los países más industrializados. Así ocurrió ya con el terremoto de Kobe de 1995. Sólo que entonces el mundo no se encontraba en medio de la Gran Recesión.

Puede, no obstante, que en este caso su tratamiento informativo no sea tal global como el del tsunami de 2004, originado en las costas de Sumatra. Afectó, entonces, a territorios altamente poblados de una docena de países. La cifra final de muertos fue de 227.000, un poco que los del terremoto de Haití -lo que da una idea de la dimensión de este seismo. Puede que ahora los daños sean más localizados y el tratamiento menos global.

Que afectara a zonas turísticas en Indonesia y Tailandia en plenas vacaciones de Navidad fue un factor esencial para ese tratamiento global. Los vídeos de los turistas dieron testimonio de la avalancha acuática. En un primer momento, las televisiones occidentales se centraron en sus historias. Un diario israelí llego a titular «Gigantesco tsunami. Dos isralíes muertos».

Luego, la necesidad de socorro y el despliegue humanitario fueron el centro de la información. Pero siempre en los grandes países: Indonesia, Sri Lanka… Apenas nadie informó de lo sucedido en las pequeñas islas o en países que no necesitaron socorro, como la India.

Aquel maremoto tuvo también consecuencias políticas. Forzó que los rebeldes de Banda Aceh aceptaran un  acuerdo de paz. Y en Sri Lanka puso en una posición muy precaria a los tigres tamiles, que fueron finalmente derrotados por el gobierno central.

El tsunami barrerá también con su ola informativa a las revoluciones árabes, que quedarán en segundo plano. Gadafi tiene su oportunidad para masacrar a los rebeldes mientras todos los ojos se vuelven hacia el Pacífico.

(Gran infografía de Chiqui Esteban en La Información)

 

PS. Afortunadamente el tsunami no ha tenido efectos graves más allá de Japón. Ahora aparece otro gran tema informativo, la seguridad de las centrales nucleares. A buen seguro que lo que ocurra en Japón tendrá una influencia notable sobre el debate nuclear y la ofensiva de los grupos nucleares en Europa.

El arte y la cultura en la era de la globalización


Una vez más, Francisco Rodríguez Pastoriza, me permite reproducir su colaboración en los Sábados del Faro de Vigo (pdf), desde la que semanalmente otea las novedades en el mundo de la cultura. Como en otras ocasiones, enfrenta dos obras que son dos puntos de vista, a veces opuestos, a veces convergentes sobre un mismo fenómeno cultural.

En este trabajo enfrenta dos obras, una de la Lipovetsky y Serroy, que acuñan el concepto de cultura-mundo, y la otra la de Fumaroli, una crítica feroz a la inanidad del arte fruto de esa cultura mundo.

Me quedo con este párrafo:

«El mercado ha colonizado los modos de vida, los métodos por los que se rigen las sociedades (cada vez se hace más evidente que estamos gobernados por los mercados más que por los gobiernos) y ha impuesto una cultura que se caracteriza por la sobreabundancia (supermultiplicación de opciones, segmentación extrema de mercados, renovación acelerada de productos), el consumo bulímico y, a través de los cibermedia, la contracción del espacio y el tiempo: el planeta se ha convertido en un microuniverso de acceso instantáneo

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EL ARTE Y LA CULTURA EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN

La cultura-mundo es la expresión-tipo de la producción cultural contemporánea

Francisco R. Pastoriza (*)

Durante el siglo XX hubo tres grandes fracturas con el viejo mundo anterior, que explican la aparición de la cultura actual. La primera, en los años iniciales del siglo, fue la ruptura de las vanguardias con los códigos del clasicismo y el arte burgués, que dio lugar a la aparición del arte contemporáneo. La segunda llegó con la revolución de Mayo del 68, que resquebrajó las normas de la vida cotidiana, los valores en los que se asentaba la burguesía y las relaciones entre los sexos. La tercera fractura, la económica, se inició en los años setenta con los procesos de desregulación en todos los ámbitos. Todas estas convulsiones han llevado a la cultura a una nueva situación.

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Davos: el triunfo de los mercados


Como cada año, los que cuentan en este mundo vuelven por esta fechas a la Montaña Mágica de Davos.

Esta vez los que se congregan en el Foro Económico Mundial (World Economic Forum) pueden estar orgullosos. Han obtenido una victoria histórica: han vencido al estado de bienestar y a la política en general encarnando sus intereses en un dios inapelable, los mercados globales.

La Gran Recesión ha sido la ocasión para hacer irreversible el cambio histórico que lleva gestándose desde Reagan. Nada de refundar el capitalismo (sólo un narcisista como Sarkozy puede pensar que eso puede hacerse con un acto de voluntad). O quizá sí; el capitalismo global se ha refundado sobre la base de la economía financiera, no de la productiva.

Algunas de las características de la nueva era global son:

– Desmantelamiento de los estados del bienestar. El Estado queda reducido a mantener el orden y un marco jurídico que de seguridad a los negocios.

– Externalización y mercantilización de no sólo servicios públicos, sino de funciones propias del estado como la propia seguridad.

– Reducción de la política y los políticos a una función servil de los mercados financieros, con la consiguiente deslegitimación de la democracia.

– Una globalización desigual. Aumento de las desigualdades sociales en todo el mundo. Pauperización de las clases medias en los países ricos, consolidación de clases medias compradoras en los países emergentes acompañado del enriquecimiento exponencial de una minoría de estas sociedades.

– Laxo gobierno financiero mundial para mantener bajo control las crisis sistémicas.

– Auge de modelos de mercado autoritarios con un enorme atractivo para los países empobrecidos. La extensión del nuevo capitalismo seguirá más probablemente el modelo chino que el norteamericano, pero las oportunidades de negocio serán magníficas.

Así que lo que preocupa a estos vencedores del club de Davos no es esta crisis que hoy vivimos, altamente productiva en cuanto que cambio de paradigma, sino mantener bajo control esta situación, evitando estallidos económicos o sociales que rompan el nuevo status quo.

Así que han identificado los riesgos globales en un informe en el que advierten ( New Report Warns Current Global Governance Systems Lack Capacity to Deal with Global Risks) que eso que se ha dado en llamar Gobernanza Global (más o menos el G-20 + el FMI + OCDE + Banco Mundial) no tiene capacidad para enfrentarlos. Estos riesgos son:

– El déficit de estados, banco y particulares

– La economía ilegal

– Los recursos limitados

– Otros emergentes como la ciberseguridad, el rechazo popular a la globalización y las armas nucleares y biológicas.

Hans Castorp subió a la Montaña Mágica para unas cortas vacaciones y terminó por encontrarse a si mismo, antes de bajar a la llanura para enfrentarse con la vida de una Europa en la que una generación de jóvenes iban a morir en la Gran Guerra. Financieros, ejecutivos y políticos suben para darse un baño autocomplacencia y cerrar discretamente los tratos que marcarán nuestras vidas.

(Otras entradas sobre el Foro de Davos y los Foros Sociales Los foros globales y la crisis, Los foros y la agenda de la globalización)

Túnez, la rabia de los universitarios


Guardo una imagen en la memoria. Grupos de niños con sus babis azules de camino a las escuelas por los arcenes de todas las carreteras de Túnez.

La educación fue una prioridad para el Túnez de Burguiba mantenida en más de medio siglo de independencia. Como en la España de Franco, acceder a la Universidad era una garantía de futuro. Pero en un país inserto en la economía internacional el Estado ya no puede absorber a los licenciados. Hasta un 37% de universitarios se encuentran en paro, leo en Le Monde.(Como en España, pero aquí hay másters, Erasmus, botellón y padres tolerantes y -ahora en serio-más posibilidades a largo plazo en una sociedad abierta)

No por casualidad el detonante de las revueltas ha sido la inmolación de un titulado convertido en vendedor callejero de frutas, maltratado por la policía. Frustración juvenil y brutalidad policial son dos claves de esta revuelta. Es todo un símbolo que Ben Alí haya cerrado escuelas y universidades.

Puede que los disturbios hayan dejado ya 35 o 50 muertos, pero su eco mediático es muy moderado. Y lo mismo en la Red y eso que raperos y blogueros se han convertido en las voces de esta juventud airada. La única reacción ha venido de Anonymus que ha atacado con éxito las web gubernamentales. Si en vez de Túnez se tratara de Irán no se hablaría de otra cosa en los medios y en el ciberespacio. Por cierto,¿dónde están los enviados especiales de los grandes medios españoles? ¿Es que Túnez no existe?

No, no existe más que para sus vecinos y los gobiernos del otro lado del Mediterráneo temen tanto su desestabilización que prefieren cerrar los ojos a lo que está ocurriendo.

Túnez es un país pequeño, sin petróleo ni alto valor estratégico. Estable, relativamente próspero y menos desigual que otros países del Magreb, la impresión de cualquier viajero es la de un país amable, una especie de Uruguay del Magreb, un triunfo del nacionalismo laico del padre de la patria, Burguiba

Pero tras la fachada se encuentra un régimen autoritario y personal, el de Ben Ali, sin apenas oposición, con un partido único de hecho, una legislación antiterrorista que sirve de pretexto para cualquier violación de los derechos humanos y una corrupción generalizada.

En el Magreb, las revueltas de la calle por la carestía de alimentos tumbaron en los 80 el régimen del FLN argelino. Otras veces, como en Fez en los 90 se ahogaron en la represión. La explosión de Túnez tiene sus características propias, en parte ligadas a la globalización:

– Con el coste de los alimentos disparados, en un nuevo episodio de la Gran Recesión, el margen del gobierno es pequeño para bajar el precio de los productos básicos. La promesa de Ben Ali de crear 300.000 empleos para jóvenes parece una burla.

– Las televisiones árabes globales y la Red han hecho inútil el control de la información. La corrupción de «la familia» Ben Ali es bien conocida por los tunecinos, pero los cables del Departamento de Estado no han hecho más que confirmarla.

– La revuelta se ha producido sobre todo en el centro del país, en las regiones menos favorecidas por el desarrollo turístico. La capital, Túnez, no se ha visto hasta ahora afectada de modo importante.

– Al mismo tiempo han estallado una revuelta semejante en Argelia, que ya parece apagada. La diferencia es que estas explosiones son recurrentes en Argelia, y por tanto, suponen un custionamiento menos radical del régimen, donde esta situación no tiene precedentes ( Ver «Ce qui différencie l’Algérie de la Tunisie» – L’Express). Sin embargo, al no tratarse, por ejemplo, de protestas por un fraude electoral, no aparece en el horizonte una alternativa real de cambio de régimen.

Ben Alí ha apostado por ahogar las protestas en sangre. ¿Le pondrán los «países amigos» el límite?

(Véase también «Le réveil tunisien» en Le Monde Diplomatique)

Tianamen: 20 años después


Han pasado dos décadas y China sigue sin enfrentarse a su pasado reciente. Tianamen sigue siendo tabú en China, donde el gobierno vuelve a bloquear las redes sociales de cara al aniversario. No es extraño. Si en España no somos capaces de enterrar a los fantasmas del franquismo y dar satisfacción a sus víctimas, en China manda la generación de entonces jóvenes tecnócratas que apoyaron la represión.

Las cosas podrían haber sido de otra manera como se adivina en las memorias de Zhao Ziyang, defenestrado y castigado con arresto domiciliario en vida por defender que la única salida era la democratización.

Ahora esos tecnócratas gestionan una crisis sin precedentes que se ceba en las masas de mano de obra barata y sin derechos -¿serán el modelo que nos proponen nuestros apóstoles de la flexibilidad?. Por el momento no ha habido una explosión social, pero China sigue careciendo de los mecanismos más elementales para afrontar los conflictos sin que estos pongan en cuestión el sistema.

Pero en este aniversario es hora de recordar a las víctimas y de apoyar a los defensores de los derechos humanos. Este es el objetivo de la campaña que ha lanzado Aministía Internacional. Recojo aquí el vídeo con los testimonios de uno de estos activistas (y una voz en off familiar).

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Un nuevo contrato global basado en los derechos humanos


Amnistía Internacional presenta como cada año su estado de los derechos humanos en el mundo. Este año centra su mensaje en las consecuencias de la crisis para los derechos humanos: no se trata sólo de economía… es una crisis de los derechos humanos.

AI pide un new deal que desactive la bomba de los derechos humanos. Sólo un nuevo contrato global basado en la promoción, defensa y respeto de los derechos humanos pueden justificar los sacrificios que los contribuyentes están haciendo para que el sistema financiero no colapse.

Sin derechos civiles y políticos no habrá derechos sociales. Pero sin derechos sociales los ciudadano no sabrán o no querrán ejercer sus derechos políticos.

Informe AI 2009.

Campaña Exige Dignidad.

Infoentretenimiento


Infoentretenimiento, infotainment… Neologismos para designar la conversión de la información en entretenimiento, una tendencia imparable que degrada la función pública de la información.

Aunque sea con retraso quiero dejar testimonio del Congreeso dedicado a este tema la pasada semana en la Universidad Jaume I de Castellón, concretamente el II Congreso Internacional de Teoría y Técnica de los Medios Audiovisuales. Tendencias del Periodismo Audiovisual en la Era del Espectáculo. Javier Marzal y todo el equipo del grupo de investigación ITACA han conseguido una interesante combinación de ponencias, mesas redondas y comunicaciones para lograr una visión actual del fenómeno.

Lamentablemente sólo pude asistir a la primera jornada. Me perdí ponencias como las de Carlo Sorrentino (la tabloidización de la televisión) o Enrique Bustamante (los informativos y el espacio público). Asistí en cambio a la de Daya Kishan Thussu, que vino a ser una brillante exposición de su libro News as entertainment: the rise of global infotainment. Resumo sus tesis:

La televisión sigue siendo el mundo mundial más poderoso y conforma la visión del mundo de millones de personas en todo el mundo, a pesar del crecimiento exponencial de la información interactiva.

El modelo de televisión comercial se ha impuesto al modelo de servicio público.

Estados Unidos ha tenido un papel central en la globalización del modelo de televisión comercial.

– En el modelo comercial imperante, en un sistema de transmisión y actualización permanente de la información, la información en televisión se está transformando en infoentretenimiento y la esfera pública está siendo colonizada por las soft news.

La globalización del infoentrenimiento es un fenómeno mundial, ejemplificado por las sinergias entre Hollywood y Bollywood.

El infoentretenimiento se ha convertido en una ideología legitimadora del neoimperialismo y el libre mercado.

Las nuevas tecnologías posibilitan una esfera global de infoentretenimiento.

Muchos de los estudios sobre infoentretenimiento se centran en el fenómeno de la telerrealidad o entretenimiento factual. Creo que falta investigación de la manifestación de este fenómeno en los propios programas informativos. Es cierto que la telerrealidad a veces se presenta por sus responsables como un experimento social -por ejemplo, Mercedes Milá en sus peroratas pseudo psico-sociológicas en Gran Hermano. Pero por muy alienantes que sean estos programas no dejan de ser considerados por todos como un entretenimiento. Lo grave es cuando es fenómeno coloniza los informativos y los editores -en una actitud suicida porque poco a poco pierden a los ciudadanos más interesados en la información- se rinden a las soft news.

Uno de los vectores que convierten las noticias en espectáculo es la propia política espectáculo. Cuando la política consiste en dejar que las fuerzas del mercado actúen sin trabas, cuando la política se reduce a reprimir al diferente y al excluido, los informativos tratan a los políticos  como famosos, tal y como sus jefes de imágen han diseñado. Sarkozy o Berlusconi no caerán por sus políticas sino por las gestión de sus imágenes. La vida personal es la vida política. Berlusconi es el gran mago, pero su harén de jovencitas puede puede suponer una ley roja para la conciencia de muchos.

Una última noticia. Europa no anda a la zaga de Estados Unidos como motor del infoentretenimiento. Las televisiones y productoras europeas (sobre todo británicas y holandesas) exportan sus realities a Estados Unidos. Con todo, el balance comercial de productos audiovisuales sigue siendo altamente favorable a Estados Unidos.

La mirada de Hosbawn


Para entender el mundo global en el que vivimos pocas visiones tan iluminadoras como las de Eric Hobsbawm. En él se unen en el intelectual crítico y el hombre comprometido que ha vivido en primera persona los momentos claves del siglo XX. Un siglo marcado por la guerra, que ahora el autor repasa en un nuevo libro. Siguiendo con la incoporación de colaboraciones especiales recojo aquí la reseña de Paco Rodríguez Pastoriza, profesor de Información Cultural (Recomiendo sus crónicas culturales en el suplemento de los sábados del Faro de Vigo, la última sobre la correspondencia de Camilo José Cela).

Después de habernos regalado con una espléndida autobiografía (Tiempos interesantes: una vida en el siglo XX. Crítica. 2006), y de mantener una actividad incesante (en la actualidad dirige una comisión de historiadores de la Unión Europea en la que trabaja el español Ruiz-Domènec), a sus 91 años Eric Hobsbawm sigue siendo uno de los intelectuales más respetados del último siglo y su obra se ha convertido en una referencia obligada para los historiadores. Su aplicación del análisis marxista a los acontecimientos de la Historia ha dado obras fundamentales como Las revoluciones burguesas (Crítica, 1971) y La Era del capitalismo (Guadarrama, 1077), cuyo reconocimiento está más allá de cualquier ideología.

SU ÚLTIMO LIBRO

Estos días podemos recrearnos con una nueva obra de Hobsbawm, Guerra y paz en el siglo XXI (Ed. Crítica), una recopilación de algunos de sus últimos artículos y conferencias, que supone un ejercicio de futuro desde una visión crítica del siglo que acaba de terminar. En apenas 200 páginas, el historiador hace un repaso a los fenómenos más candentes de la actualidad (nacionalismo, terrorismo, imperialismo, violencia, democracia…) y analiza sus posibles consecuencias en la era de la globalización.

UN SIGLO VIOLENTO

El siglo XX ha sido el más sangriento en la historia conocida de la humanidad, ya que en él se han dado, juntos, catástrofes humanas carentes de todo paralelismo, fundamentales progresos materiales, y un incremento sin precedentes de nuestra capacidad para transformar, y tal vez destruir, la faz de la tierra. Con estas palabras inicia Hobsbawm el primer capítulo de este nuevo ensayo en torno a cómo evitar la repetición de los errores que provocaron las guerras y los enfrentamientos del siglo pasado, unas guerras cuyo peso fue recayendo cada vez más sobre la población civil. La caída de los regímenes comunistas, que Hobsbawm celebra por lo que suponen de cambio para las sociedades de aquellos países, ha supuesto sin embargo la destrucción de un equilibrio mundial que no ha sido sustituido por ninguna situación de control de la potencia hegemónica superviviente, los Estados Unidos, de modo que desde la caída del muro de Berlín ha habido más guerras que durante todo el periodo de la guerra fría (P.69). El mantenimiento de las fronteras de los estados se debió en gran medida al statu quo de ese duopolio de superpotencias, mientras que desde 1989 estamos asistiendo al nacimiento de nuevos estados nacidos de la segregación de antiguos territorios que hasta hace pocos años constituían fuertes estados-naciones.

GUERRAS DE RELIGIÓN

A pesar de las esperanzas puestas en la dispersión de las guerras religiosas a partir de 1989, estas se vieron reforzadas o sustituidas  por la reaparición de varias modalidades de fundamentalismos religiosos que cuentan con apoyos populares (Hamás, Yihad islámica, Hizbolá), que son además canteras de reclutamiento, y que han dado lugar a la aparición de un nuevo terrorismo con dos características inéditas: el terrorismo suicida y la operatividad en un plano transnacional.

DEMOCRACIA

La democracia es otra de las grandes preocupaciones de Hobsbawm, sobre todo la escasa participación de las poblaciones en los procesos electorales. Achaca este problema a que una buena cantidad de cuestiones se negocian y deciden entre bastidores y también a que una gran parte de la actividad humana transcurre en ámbitos inaccesibles a la influencia de los votantes. Advierte otros síntomas más graves, como la quiebra de la lealtad de los ciudadanos hacia el estado, consecuencia directa de la ideología neoliberal, que ha sustituido servicios públicos esenciales por servicios privados o privatizados.

CRISIS ECONÓMICA

A pesar de que los capítulos de este libro fueron escritos antes de que estallase la actual crisis económica, Hobsbawm advierte en la sociedad norteamericana, la división cultural y política más profunda  que ha vivido el país desde la guerra de Secesión (P.61), y en su economía, una vulnerabilidad a corto y también a largo plazo (P.102). El gran peligro de la nueva sociedad surgida de la globalización, según Hobsbawm, es la dependencia de las economías de los estados hacia empresas privadas transnacionales, contratistas privados cuyo único objetivo es el enriquecimiento. La globalización descontrolada del libre mercado está dando lugar a desigualdades que son el caldo de cultivo de todo tipo de inestabilidades y agravios.

Francisco Rodríguez Pastoriza

La razón de Estado prevalece sobre la Justicia Universal


Se veía venir. PSOE Y PP se han puesto de acuerdo para limitar la Justicia Universal.

La nueva redacción del art. 23 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que enviará el Gobierno a las Cortes, exige que para que en España se persigan los delitos de genocidio, de lesa humanidad, crímenes de guerra o terrorismo, cometidos en otros países, debe existir una conexión con España, bien por existir víctimas españolas, bien porque el presunto criminal se encuentre en nuestro país. Además, la jurisdicción española será subsidiaria a la del lugar de los hechos, esto es, los tribunales españoles se inhibirán siempre que se haya iniciado una causa penal que suponga una investigación y una persecución efectiva.

Mientras los procesados por los jueces de la Audiencia Nacional era latinoamericanos o africanos nadie se rasgó las vestiduras. Pero cuando los imputados son israelíes o norteamericanos entonces decimos que no podemos ser los «gendarmes del mundo». La sinrazón de la razón de Estado exige que  no nos creemos complicaciones con países «amigos y aliados», pero, sobre todo, poderosos.

La razón de Estado se impone también sobre las promesas de Obama.

Primero fue el mantener secretos los memorados de la tortura, luego la recuperación de las comisiones militares para juzgar a los presos de Guantánamo. Sabemos ahora que todos, republicanos y demócratas (Nancy Pelosi) sabían más de lo que decían y que todos se subieron al tren de las violaciones de los derechos humanos, pilotado por el Príncipe de las Tinieblas, Dick Cheney. Ahora, son los propios senadores demócratas los que niegan a Obama los 80 millones de dólares pedidos para cerrar Guantánamo.

George Bush se frota las manos en su rancho de Texas.

Estados Unidos no va a juzgar a sus torturadores -Obama dice que hay que mirar hacia delante. España se evitará hacerlo. Sólo un Tribunal Penal Internacional reforzado puede asegurar la justicia para toda la humanidad.