Las trampas de la supresión de la publicidad en la televisión francesa


Como era de esperar, el globo sonda lanzado por Sarkozy ha tenido consecuencias y reacciones. Mi amigo Paco Audije, francófono y ex corresponsal en París, me pone en alerta.

Consecuencias, la subida de las acciones de las dos grandes beneficiadas, TF1 y M6, revalorizadas, la primera (propiedad de Martin Bouygues, uno de los grandes amigos del presidente) casi un 10%, y la segunda más del 4%.

Reacciones de sorpresa de la propia ministra de Cultura y Comunicación, Christine Albanel, y de la dirección de France Télevisions, que pide precisiones. Da la impresión de que, una vez más, es una decisión tomada por Sarkozy sin contar con su gabinete.

Y reacciones de movilización del personal de las televisiones francesas que temen que no se trate más de que de una maniobra para privatizar, o al menos jibarizar, la televisión pública. Los sindicatos desconfian que la anunciada nueva tasa pueda cubrir los 800 millones de euros anuales de ingresos publicitarios. Por de pronto, irían al paro los 300 gestores publicitarios. La ministra dice que está fuera de cuestion la privatización, pero hay que revisar los «cahier de charges» (lo que en España será el contrato programa): «más cultura, más creación más deporte… popular y de calidad sin hacer Arte; pero, atención, aún sin publicidad no se pueden perder de vista los objetivos de audiencia».

Para colmo de contradicciones, mientras se anuncia la desaparición de la publicidad de las pantallas públicas, la ministra y la dirección de Radio France intentan introducir los anuncios de marca en la radio pública, para paliar la reducción de los ingresos provenientes de la publicidad institucional. Los sindicatos ya han lanzado una iniciativa en contra.

Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos, pero creo que vale la pena seguir pensando en fuentes de financiación alternativas que permitieran liberar a las televisiones públicas de la publicidad.

(Por cierto que revisando Libération encuentro que Prisa y Lagardére quieren ampliar su participación accionarial en Le Monde, en plena crisis. La noticia ya fue publicada ayer 9 por El País, pero no se mencionaba que fuera una acción concertada con Lagardére, el gran grupo industrial con intereses en los medios, el sector aeronaútico y el armamento. Habrá que estar atentos a la reacción de la Sociedad de Redactores de Le Monde)

Hillary Clinton: la fuerza del corazón


Reuters«Vengo aquí con todo mi corazón a daros las gracias». Estas han sido las primeras palabras de Hillary Clinton a los partidarios que la aclamaban en Manchester, New Hampshire, después de su victoria sobre Baruk Obama en las primarias de este estado.

Clinton ha logrado dar la vuelta a unas encuestas que se le mostraban adversas. ¿Que puede haber ocurrido en las horas inmediatas a las votaciones para este cambio?. Pues que la candidata de la experiencia, del autoncontrol, de la frialdad, se mostró en un acto electoral capaz de emocionarse, de llegar casi a las lágrimas.

Todos los análisis coinciden en que esta imagen puede haber sido decisiva para su victoria. Se cumple así el principio de que para ser creíble en televisión no basta la convicción, hace falta también emocionar, aunque sea, como en este caso, emoción, sobre la propia carrera de servicio público. ¿Fue una emoción espontánea o un gesto muy profesional (como insinuaba Carmelo Machín en su crónica para TVE). Seguramente fue espontánea, pero sus asesores han sabido explotar bien esa aparente debilidad. La propia Hillary ha reconocido que en esta semana ha escuchado a la gente y ha cambiado.

Así que, dos «comeback-kid», dos chicos (una chica y un chico, Clinton y McCain) que siempre se recuperan de sus fracasos, encabezan de nuevo la carrera interna de sus partidos hacia la Casa Blanca. Una carrera apasionante.

¿Televisión pública sin publicidad?


Rda. de prensa 8-01-08/ Foto APF-OFF¿Será posible la utopía de televisión pública sin publicidad? Esta es, al menos, un posibilidad abierta por el presidente de la República Francesa, en su primera rueda de prensa.

Entre las iniciativas presentadas, el presidente ha avanzado la necesidad de una reflexión para eliminar la publicidad de las cadenas públicas francesas. El sector audiovisual público se financiaría con un recargo sobre el incremento de la factura publicitaria de las televisiones privadas y con un «impuesto infinitesimal sobre la cifra de negocios de los nuevos medios de comunicación como el acceso a internet y la telefonía móvil».

La iniciativa -por ahora nada más que la sugerencia de una reflexión- se enmarca en la presentación de un conjunto de reformas para 2008, etiquetadas bajo el pomposo título de «política de civilización» (robado, por cierto a Edgar Morin) que para el presidente consistiría en «colocar al hombre en el centro de la política». Todo parece un salto adelante, cuando los sondeos castigan la exposición de su vida privada en los medios. Además, ¿qué dirán sus amigos en el sector mediático privado, esos amigos como Bollore, que ponen graciosamente a su disposición aviones y yates privados?.

Puede que no llegue a hacerse realidad, pero la propuesta tiene mucho sentido. El mercado publicitario en manos del sector público se repartiría entre los medios privados. El beneficio de estos estaría garantizado, pues sólo tributarían por un porcentaje de estos beneficios adicionales. Y la televisión pública se vería liberada de la publicidad y, por tanto, podría hacer una programación no sometida a la tiranía absoluta de los índices de audiencia, una programación más arriesgada, aunque, por supuesto, sin dejar de luchar por la audiencia. Posiblemente el cálculo es que en estas condiciones el beneficio para las privadas sería doble, pues no sólo heredarían publicidad, sino que, además, ganarían la audiencia que perderían las públicas si hacen una «programación de calidad». Creo que este razonamiento es erróneo: con tal de no hacer una programación elitista las públicas ganarían un cierto porcentaje de audiencia por la simple virtud de no ser interrumpidos sus programas por bloques publicitarios.

Como las cuentas no saldrían, Sarkozy habla de un gravamen infinitesimal sobre los nuevos medios y cita el acceso internet y la telefonía móvil. Ahí se pincha en hueso. Una propuesta tal activara la coalición de los operadores de telecomunicaciones con tecnólogos y libertarios de derechas. Todos ellos se rasgarán las vestiduras: ¿cómo van a financiar los nuevos medios al viejo medio, la televisión, que todos estos gurus han dado ya por muerta?. Se repetirála situación que hemos vivido con el canon digital. La cuestión es si por vías como ésta, de impuestos indirectos, pueden -como defiende hoy Vicente Molina Foix– preservarse bienes de interés cultural. La creación artística lo es, pero también pudiera serlo una televisión pública que sirviera de revulsivo y referencia para un sector audiovisual ahora orientado a la pura basura.

(Permítaseme la pequeña pedantería de recordar que propuse una solución semejante en mi tesis «La libertad de programación en radiodifusión: un desarrollo del art. 20 de la Constitución Española» (2000). En su página 313 proponía la creación de un Fondo Audiovisual para financiar programas de servicio público, ya fuera emitidos por empresas públicas o privadas; un fondo dotado por un gravamen sobre ingresos publicitarios y venta de material electrónico. Lamentablemente, la Ley Orgánica 5/2006, de la radio y la televisión de titularidad estatal no exploró estas fuentes y se quedó en la financiación mixta: pública, via Presupuestos Generales, y publicitaria.)

Lifting en los telediarios de TVE


cabeceraCasi por sorpresa, con el comienzo del nuevo año los telediarios de TVE estrenan nueva imagen.

Y digo casi por sorpresa, porque este tipo de renovaciones suelen hacerse al principio de una nueva temporada o con un cambio de Dirección.

En nota de prensa, nos explican que el cambio «coincide con el proceso de modernización y renovación tecnológica de los informativos de TVE, un proceso puesto en marcha en 2007 por la Corporación RTVE …». Bueno, no parece que ese cambio tecnológico -supongo que se refieren a la digitalización de las redacciones- sea una iniciativa de la nueva Corporación, sino un proceso mucho más antiguo. Supongo también que el cambio de imagen no tiene nada que ver con que se aproximan las elecciones.

Los cambios de cabeceras, decorados y rótulos en televisión son, o bien señas de identidad de un nuevo producto, o bien simples cambios cosméticos. En el caso de TVE es puro maquillaje porque el producto, los telediarios, no cambian en su estructura, contenidos o presentadores. Se trata de un simple lavado de cara de unos programas que después de un largo calvario de cuatro años han terminado por recuperar el liderazgo de audiencia, con un largo proceso de reubicación de públicos después de los cambios que siguieron al 11-M.

El azul, con distintas gradaciones, sigue siendo el color corporativo. Ahora se añade el cuadrado como identificador de los telediarios, con un grafismo que recuerda el logo de los 80.

La cabecera parte del cuadrado para terminar por componer el mapamundi. Como se ve, nada original e incluso menos explícito que anteriores cabeceras que partiendo del objetivo de la cámara pretendían hacer transparente el mundo.

Los decorados, en blanco y en azul recuerdan a los TF2. Parecen menos audaces que los anteriores, basados en una serie de pantallas colgantes en el set, que por falta de definición, no parece que dieran demasiado juego como elementos de representación gráfica. Ahora, detrás del presentador hay unas imágenes en movimiento bastante desquiciantes.

Como siempre que en los noticiarios de televisión se juega con el estudio el resultado puede resultar decepcionante, porque, al final, el plano medio, en el que la profundidad se pierde, es el más eficaz para una presentación al servicio de la noticia y no del espectáculo.

El cambio más positivo me parece el de la rotulación. Rótulos con un tipo más pequeño, pero legible, y ahora animados. Es posible en el mismo espacio introducir más texto, jerarquizando títulos y subtítulos por el tipo, mayor o menor de letra. Claro que cuanto más información textual se facilita, más dirigida está la información, menos capacidad de interpretación propia tiene el espectador. Y la tentación es titular con obviedades.

En resumen, un cambio cosmético, que salvo en los rótulos pocas mejoras añade. Y es que los informativos diarios, los telediarios, paradigma de información de actualidad en el medio de televisión, no soportan demasiado bien los cambios radicales de formato. Las verdaderas mejoras, en cualquier televisión, sólo pueden venir de un trabajo periodístico riguroso, especializado, en profundidad… en definitiva de una credibilidad que hay que construir día a día y que está por encima de cabeceras o decorados.

Telediarios «frescos». No, gracias


Me he asustado leyendo en El País que «la BBC quiere telediarios frescos». Pensaba que lo que la BBC quería (visto los principales significados de fresco en el diccionario de la RAE) era unos informativos moderadamente más fríos o quizá más recientes -y eso todavía me ha inquietado más, porque querría decir que nuestro gran modelo de televisión informativa difunde noticias que no están actualizadas.

He he ido a la fuente, el diario The Times, y entonces me he enterado que lo que se trata es de hacer «informativos más atractivos». Vaya, eso quería decir frescos…

BBC news at ten

El Trust de la BBC, su máximo órgano supervisor que sustituyó al Consejo de Gobernadores, pide a la Corporación que acerque sus informativos al público, que según las encuestas, menos aprueba su programación, entre los que se encuentran muchos jóvenes y trabajadores manuales. Para ellos se piden unas informaciones más relevantes y accesibles. Y se presenta un modelo: el boletín de 90 segundos que se emite a las 20 horas, un avance del informativo principal de las 10 de la noche. Está presentado por una joven presentadora, Kate Silverton, y según su editor, Craig Oliver, pretende hacer accesibles las noticias claves del día a más espectadores.

Kate Silverton

Claro que lo de «frescos» no es un término que se haya inventado el periodista de El País. El Trust recomienda que no se presenten los programas informativos como «exigentes» o «creativos», porque la gente entiende que se trata de programas «caros», «artísticos» o que «requieren esfuerzo». En su lugar deben ser presentados como «frescos», «nuevos» o «diferentes». O sea, que no haya que hacer esfuerzo para comprender las dificíles cuestiones que plantea la actualidad… Eso sí, se insiste en que la BBC debe mantener sus altos estándars de calidad en esos «frescos» informativos…

En realidad lo que subyace es un debate que se vive en todo el mundo. Para no perder audiencias, hagamos noticias «entretenidas», con un lenguaje propio de adolescentes, sin complicaciones… Es una tendencia imparable, pero es un verdadero suicidio, porque no hace sino expulsar al gran consumidor de noticias, el espectador informado y exigente, sin conquistar al otro espectador, que no está interesado por la información y que para divertirse prefiere otros programas u otras actividades. Así lo demuestra una investigación de Thomas E. Patterson para la Universidad de Harvard: las soft news expulsan a las hard news y con ellas se van los espectadores más específicos, en una espiral de degradación del producto y pérdida de audiencia.

Así que, telediarios más frescos… No, gracias

¿Entrará en el marco RTVE?


No, hoy no voy a volver a hablar de encuadre (framing), sino del nuevo marco estratégico de RTVE, el mandato-marco, previsto por la Ley Orgánica 5/2006, de la radio y la televisión de titularidad estatal . Su art. 4 establece que las Cortes Generales concretarán en este documento para un plazo de 9 años los objetivos generales de la misión de servicio público que la Corporación tiene encomendada. Luego, el Gobierno y la Corporación desarrollarán en contrato-programa estos objetivos para un plazo de 3 años.

El primer mandato-marco de la nueva Corporación RTVE ha terminado su proceso parlamentario, aunque haya sido por un error en la votación del PP, que califica el texto de electoralista.

El documento concreta la ambiciosa delimitación realizada por la L. O 5/2006 de la misión de servicio público. No es extraño que los objetivos sean numerosos y, por tanto, el juicio debiera ser pormenorizado. En este sentido, cada cual arrima el ascua a su sardina. Así, la Mesa del Toro se queja de que la información taurina no aparezca como de cobertura obligatoria… O CC.OO del País Valenciano aplaude que el documento consolide el Centro de Producción de Valencia… E Izquierda Unida-Los Verdes se felicitan por haber logrado que en el texto se tome como criterio de representatividad en las campañas electorales el número de votos y no de escaños…

Los árboles no deben ocultarnos el bosque. La valoración global (y caben muchas críticas particulares) no puede ser sino positiva, puesto que el mandato-marco pretende «situar a la Corporación RTVE como una de las principales ofertas audiovisuales y de información en línea de nuestro país, con una posición destacada en la ciudadanía que haga eficaz su misión y la convierta en referente de la oferta informativa».

Mediante la cadena Ley Orgánica→Mandato-Marco→Contrato-Programa se define en España la misión de servicio público de RTVE. Un protocolo adicional al Tratado de Amsterdam declaró compatible con las normas comunitarias que los estados miembros financien los servicios públicos de radio y televisión, en los términos en que cada estado defina esa función pública y en la medida en que esa financiación no afecte a la competencia en un grado que sea contrario al interés público. Pues bien, el mandato-marco incluye como objetivos programáticos dentro de esa funciónn pública producir y difundir contenidos de calidad en todos los géneros, incluidos los de entretenimiento, que sirvan como referencia al conjunto de los medios audiovisuales españoles (arts. 21 y 24). Será el contrato-programa el que establezca cómo se financian estos objetivos, pero cabe esperar que las televisiones privadas lancen una campaña para que los espacios de entretenimiento queden fuera de la financiación pública y se sometan a las normas de la competencia.  Veremos si se mantiene que tan esencial para el desarrollo personal como para la vida democrática son los programas de entretenimiento de calidad como lo son los espacios informativos o los culturales.

En este análisis apresurado no quiero dejar pasar un comentario sobre los nuevos servicios interactivos en línea. La L. O. 5/2006 (art. 2.2) incluía en la definición del servicio público la oferta de servicios conexos e interactivos en el mandato-marco, estos adquieren protagonismo propio (art. 31) como la tercera pata, junto a la radio y la televisión clásicas, de difusión del servicio público.

Lamentar que la misión de cobertura institucional (incluida entre los objetivos programáticos, art. 25) de las actividades del Rey, el Príncipe, el Gobierno, el Congreso y el Senado y el Poder Judicial, carezcan, pese a las numerosas críticas recibidas, de un requisito de cualificación informativa (relevancia, interés) que nos libre del acarreo de actividades tediosas (Rey) o con sesgo partidista (Gobierno).

RTVE se situa ahora en un marco ambicioso, pero ¿habrá consenso político, recursos y cultura democrática para encajar a la Corporación en ese marco?

El Mundo en 24 Horas: la mirada global


Si le interesa la información internacional, quiere reconciliarse con la televisión y justificar la menguada inversión realizada con la compra de un decodificador de TDT, no tiene más que sintonizar el Canal 24 Horas de TVE a las 21 horas. Se encontrará con El Mundo en 24 Horas, un programa con más de 7 años de trayectoria, pero prácticamente clandestino durante muchos años, confinado como estaba en la madrugada de la Dos, aunque con un seguimiento notable en el Canal Internacional.

El programa es elaborado semanalmente por el Área Internacional de los Servicios Informativos de TVE con la participación de 17 corresponsales. Su presentación es la de un telediario (noticiario en América) y aunque su periodicidad es semanal no se trata de un resumen de los últimos siete días. Su vocación es profundizar y analizar en la actualidad, poner en perspectiva los acontecimientos internacionales, desarrollar temas monográficos, recuperar imágenes y personajes… y todo ello con una mirada global, con un punto de vista donde las fronteras entre economía, sociedad o política se ven superadas. Nada que ver con la paletería de la mayoría de los informativos.

Veamos un ejemplo de esa mirada global. ¿Cuánto tiempo han dedicado las televisiones españolas a la Cumbre África-UE, más allá de la crónica de la presencia de Zp?. El Mundo 24 Horas dedicó el miércoles 11 de diciembre nada menos que casi 20 minutos. Crónica en profundidad de la cumbre, desarrollo del factor Mugabe, crónica desde Londres de la posición británica, informe sobre el plan de inversiones español en África Occidental y crónica de la posición china («no se preocupen por el medio ambiente o los derechos humanos) sobre África. Más sobre esa vocación global: revisión de la situación de los refugiados en el mundo a la luz de una entrevista con la vicecomisaria de los refugiados de la ONU, amplio análisis de la situación de Kosovo…

El Mundo en 24 Horas (desafortunado título, por cierto, que hace pensar en un resumen diario) es un programa modesto, pero que nos permite escuchar todas esas declaraciones internacionales que se pierden en los informativos diarios, que nos permite encontrar sentido a las imágenes que han pasado por nuestra retina en la última semana.

No se lo pierda.

(¿Para cuando un acceso a los vídeos via web?)

Adiós Televisión Sin Fronteras… Bienvenida Publicidad Sin Límites


El pasado 29 de noviembre el Parlamento Europeo aprobó la nueva Directiva de Servicios Audiovisuales que sustituye a la de Televisión Sin Fronteras. En realidad, estas son denominaciones convencionales (la oficial es mucha más burocrática), pero que dan cuenta del espíritu y evolución de estas normas que los gobierno de los 27 habrán de incorporar a sus derechos nacionales. La Televisión Sin Fronteras nace para ofrecer una regulación homogeneizadora en los 80 para lograr que la televisión transfronteriza (fundamentalmente por satélite) no se vea limitada por los estados miembros. Aquella televisión de los 80 era la televisión clásica, esto es una programación continua en el tiempo transmitida masivamente por emisión, es ya considerada como un servicio -de ahí la intervención comunitaria basada en la libertad de servicios. Ahora, la televisión se engloba en el concepto de servicios audiovisuales, que incorpora también el vídeo a la carta y otras formas de información audiovisual en línea… Enseguida volveré sobre lo que significa este cambio, pero antes explicaré el título.

Para conseguir ese régimen homogéneo las distintas versiones de la Directiva impusieron limitaciones a la publicidad, normas de protección a los menores, posibilidad de establecer normas contra los mensajes de odio o xenófobos y algunas otras normas de protección del consumidor audiovisual.

En lo que se refiere a la publicidad (el grueso de esta regulación) las limitaciones han ido suavizándose en cada versión. La aparentemente estricta regulación de los anuncios, de los spots, encuentra su punto de fuga en el patrocinio, la autopromoción y el emplazamiento de productos. Pues bien, el nuevo texto aprobado por el Parlamento Europeo (la posición común entre el texto propuesto por la Comisión y la Cámara; puede verse aquí el resumen en out-law-com) mantiene los límites de los spots en 12 minutos y un 20% como máximo de la programación, pero se admiten cortes más frecuentes (cada 30 minutos frente a los anteriores 45) salvo en el caso de los programas infantiles. También se admite la publicidad en pantalla partida y las nuevas formas de publicidad interactiva. Y lo que es más importante, se admite el emplazamiento publicitario (una modalidad ante la que el espectador se encuentra más indefenso que ante el spot) en todos los programas, salvo los informativos, documentales, infantiles y aquellos que provean consejos. De manera que si no sin límites, la publicidad es cada vez más libre, algo que no hará sino acrecentar la crisis del medio.

Termino con el concepto de servicio de comunicación audiovisual, tal como lo define la nueva Directiva. El servicio consiste en proporcionar programas -hubiera sido más claro hablar de mensajes o información audiovisual- con el objetivo de informar, formar o entretener al público a través de redes de comunicación electrónica. Como se ve, es casi el concepto clásico de televisión, pero no circunscribiéndola a la transmisión por emisión sino por cualquier red de comunicación electrónica, lo que, desde luego, incluye internet. Pero que no se asusten los bloggers, pues se excluyen expresamente «los sitios web de titularidad privada y los servicios consistentes en la prestación de servicios o distribución de contenido audiovisual generado por usuarios privados con el fin de compartirlo e intercambiarlo entre grupos de interés». Vaya que YouTube queda fuera… Además, el obligado al cumplimiento de la regulación es el proveedor de estos servicios que tiene su control editorial.

La nueva Directiva recomienda la autorregulación o corregulación (autorregulación reforzada por la sanción estatal) y la existencia de autoridades audiovisuales independientes.

Ahora el gobierno español, tiene, como el resto de los miembros de la Unión, dos años para trasponer la Directiva… Por cierto ¿para cuando un consejo audiovisual independiente y potente?

Pobre televisión pública


RTVE vuelve a estar en el centro de una guerra que no es la suya. El grupo Prisa y Mediapro están en guerra por los derechos del fútbol y por la influencia política. Y la radiotelevisión pública se ve en medio del fuego cruzado, rehén de unos y otros.

El diario El País informaba el martes 4 del acuerdo alcanzado por RTVE con Mediapro para que esta empresa comercialice el Canal Internacional en Iberoamérica. Esta decisión se ha tomado sin ningún tipo de concurso. En la información se hacían algunas referencias a la relación entre las dos empresas, como que Mediapro había producido «59′ «. RTVE responde con una carta al director, que no es publicada el miércoles 5 y que se convierte en una información de 1:50 incluida en los informativos de TVE y RNE. El jueves 5 El País publica una extensa información sobre el perfil de promotor inmobiliario de Pedro Pablo Mansilla, designado por el presidente de la Corporación RTVE para dirigir la operación inmobiliaria de venta de los terrenos de Prado del Rey, Torrespaña y gestión de una nueva sede. También publica la carta al director de RTVE.

Las relaciones privilegiadas entre RTVE y el grupo Mediapro vienen de la época de Carmen Caffarel, pero se han hecho más evidentes desde la llegada de Luis Fernández, directamente  desde una empresa del mencionado grupo a la presidencia de la nueva RTVE. Uno se pregunta ingenuamente ¿no debiera de haber algún tipo de incompatibilidades en estos casos?. La elección de Luis Fernández por consenso sorprendió. ¿Tendría que ver el consenso con la preparación de un gran pelotazo inmobiliario?. La nueva estructura de RTVE se pretende más flexible, más homologable con la de una empresa privada ¿quiere decir est0 que se pueden tomar las decisiones de gran trascendencia estratégica sin un concurso público?.

Supongo que estas preguntas no tienen respuesta. El caso es que para lograr la independencia editorial, RTVE ha pagado el precio de la irrelevancia empresarial. Pero el botín sigue siendo suculento y unos y otros quieren llevárselo a su terreno.

(www.rtve.es no incluye en su sección de notas de prensa la carta dirigida a El País, pero está accesible en El País)

¿Tienen futuro los medios de comunicación?


Los medios de comunicación social han marcado las sociedades occidentales de los últimos 100 años. Caracterizados por una comunicación unilateral masiva se enfrentan al desafío  del ciberespacio y a las nuevas formas de comunicación interactiva, donde el público, las audiencias pasivas, se convierten  en individuos que alternativamente son emisores y receptores. Ante este este desafío, el futuro de los medios masivos tradicionales resulta incierto. Pero a veces, mirando al futuro que construimos cada día, se nos olvidan las realidades que están ahí, bien consolidades, pero con problemas añejos que nunca se afrontan.

Estos problemas reales, de presente y pasado, de los medios tradicionales fueron la referencia de la jornada “Presente y futuro de los medios de comunicación” organizada en Madrid el jueves 29 de noviembre por la Fundación Sindical de Estudios y la Agrupación de Periodistas de CC.OO. Una jornada con el formato clásico de tres mesas redondas con aportaciones de expertos, seguidas de debate.

La primera planteaba la pregunta ¿regulación o autorregulación?. Sobre las intervenciones flotaban dos grandes cuestiones: dar una respuesta a la televisión basura (de plena actualidad tras el asesinato de una mujer a la que se enfrentó con su novio, maltratador, en un programa) y el Estatuto del Periodista Profesional (propuesta del Foro de Organizaciones de Periodistas, asumido por Izquierda Unida-Los Verdes y varado sin remisión en el Congreso). En ninguno de los dos problemas se entró a fondo y esto dio un cierto tono de frustración a esta primera mesa. Hubo consenso en que la mejor solución era una combinación de regulación y autorregulación, aunque el acento de los participantes era bastante distinto. Por ejemplo, Fernando González Urbanjea, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid y de la Federación de Asociaciones de la Prensa (la voz profesional más crítica de la propuesta del Estatuto propuesto por el Foro), parecía más partidario de la autorregulación que de la regulación. Carmen Fernández Morillo aportó su experiencia como vocal del Consejo Audiovisual de Andalucía. Pese a la proliferación de normas sobre el sector audiovisual, el órgano andaluz no encuentra normas para sancionar conductas aberrantes como la emisión de pornografía en horario infantil por algunas televisiones locales.

La mesa sobre condiciones de trabajo y negociación colectiva volvió a presentarnos el conocido retrato de una profesión en condiciones precarias. Un dato novedoso: el sector en los últimos 5 años ha perdido 15.000 empleos, correspondiendo ligeramente más a hombres que mujeres los puestos desaparecidos. Aumentan los contratos temporales y aumentan los  free lance. En definitiva, más precariedad. Todo ello datos de la EPA. Y una experiencia moderadamente optimista: la participación sindical en el proceso de reconversión digital de la Corporación Catalana de Radio y Televisión, con aumento de empleo y la creación de nuevos productos y servicios audiovisuales.

En la mesa sobre el apagón digital y la TDT hubo consenso al considerar que había faltado osadía en la regulación de esta nueva forma de transmisión. La televisión digital lleva camino de repetir los mismos males de la televisión analógica. La mayor fragmentación de la audiencia no hará sino agravar la crisis del medio. Entre los participantes, unos se mostraban más optimistas y otros menos sobre las posiblidades de los neuvos servicios interactivos de la TDT.

(Ver resumen de la Jornada en Periodista.es)