Mal comienzo para los consejos de informativos de RTVE


Los consejo de informativos de TVE y RNE se constituyeron el 14 de julio y apenas una semana después el Consejo de TVE se estrena con un desagradable conflicto.  La Dirección de los Servicios Informativos ha procedido a realizar una serie de nombramientos, entre los que destaca el de Juan Pablo Valentín como nuevo director del Canal 24 Horas, dependiente de los Servicios Informativos. El Consejo ha hecho pública una nota criticando en concreto este nombramiento, pero, sobre todo, denuncia no haber sido consultado por la Dirección, como era preceptivo. Al margen del juicio que merezcan los profesionales designados, es muy grave que la Dirección de los Servicios Informativos se salte a la torera el Estatuto, recién aprobado en referendum y promulgado por el Consejo de Administración. Su art. 54 establece que la Dirección oirá al Consejo antes de proceder al nombramiento de los responsables editoriales.

El incumplimiento de este precepto es una traición a la letra y al espíritu del Estatuto, una violación de la confianza en la que se asienta el pacto entre RTVE y sus profesionales. El Consejo de Administración debiera de intervenir exigiendo una rectificación a la Dirección de los Servicios Informativos.

Parece que algunos creen que los consejos se han creado para aplaudir.

Desorden digital


RTVE inaugura hoy su nuevo portal. De un sitio institucional y promocional se pasa a un sitio informativo y promocional. El cambio era imprescindible: era una vergüeza que uno de los grandes medios informativos españoles no tuviera página informativa. Pero ahora en una misma página de entrada se quiere presentar ambos aspectos. La página de entrada está dominada por Chikilicuatre o Pocoyo y lo informativo queda en muy segundo plano. Primer error: en la imagen de RTVE lo informativo queda subordinado a lo promocional (por ejemplo MotoGp, producto estrella de la televisión pública, tiene una pestaña propia). Toda esta página da sensación de desorden.

Segundo error: se oculta la información institucional (estructura, misión de servicio público, documentos institucionales, Instituto Oficial de RTVE etc.) en un faldón, abajo de la página.

Tercer error: la página de noticias es pobrísima, con noticias de agencias(corta y pega). Lo único valioso de esta página es la información de fuente propia (por ejemplo, la entrevista en RNE de Cristóbal Montoro).

No soy especialista en diseño, pero hay muchos caminos sin vuelta, como el que nos lleva a los blogs, desde el que no hay salida, de modo que si queremos seguir en la página, tendremos que volver a teclear la dirección.

Lo valioso de este nuevo portal es el acceso a programas (lo llaman programación a la carta), vídeos y audios, pero los cargados son muy pocos. Aciertos como, el del telediario en 4 minutos, pierden todo su valor cuando no se actualiza. Si se quiere ver un resumen de la actualidad en 4 minutos de telediario, no se puede tener en la mañana del martes el telediario del mediodía del lunes. Otro acierto, los blogs, pero habrá que ver el compromiso y continuidad de sus autores, normalmente sobrecargados de trabajo.

De todo lo visto, me quedo con el archivo sonoro de RNE, con joyas como el «Viaje a ninguna parte», serial radiofónico de Fernán Gómez, antes que película.

No se ve ninguna experimentación con el lenguaje, del estilo de la que se ensayó con los debates electorales, donde se podía seguir al mismo tiempo el texto y el vídeo (Innovación y convergencia en RTVE).

El conjunto me parece decepcionante.

Expolio y pornocultura


Se me hace cuesta arriba hablar del Chiki-Chiki. Me resisto a hacer el juego al montaje. Pero no puedo por menos que hacerme eco de dos visiones que desmontan el montaje.

Javier Pérez Albéniz (El Descodificador, SoiTu) nos informa de que la gala con la que anoche castigó TVE a la audiencia fue confiada a la productora El Terrat. No es más que una manifestación más del expolio que las distintas empresas del Grupo Árbol somete a la RTVE presidida por Luis Fernández. Con la operación Eurovisión, TVE se ha convertido en una ventana y en un negocio para su competencia, la Sexta.

La otra visión, desde el análisis cultural, la aporta Francisco Rodríguez Pastoriza en el Faro de Vigo (Suplemento Sábado 12 de abril, p. 2). Pastoriza, periodista y profesor de periodismo cultural, enmarca el fenómeno en la teoría de la pornocultura, como un escalón más en la degradación de la pseudocultura. Y es que algunas de estas pretendidas expresiones culturales ofenden al pudor. Cito a Rodríguez Pastoriza:

«Con una melodía infantiloide, un ritmo que pretende emular al hip-hop (ya quisiera) y una letra sin sentido (ni siquiera del humor), su intención es la de crear una imagen de provocación hacia un concurso contra el que lo más fácil es hacer una parodia, lo cual no es el caso, ya que la maniobra no llega a alcanzar tal categoría, ni menos ser una sátira de la sociedad actual, como se quiere vender. La operación comercial amparada bajo la etiqueta friki (derivación españolizada de freak), lleva el nombre de Rodolfo Chikilicuatre y ya ha proporcionado a su protagonista, el humorista David Fernández, salido de un programa de televisión de la competencia, La Sexta, que presenta Andreu Buenafuente (responsable de la productora El Terrat, creadora del personaje, de la que fue director general el actual director de TVE Javier Pons), ha proporcionado, decíamos, el estatus de popular y millonario para una buena temporada. Si los acontecimientos mediáticos responden a las circunstancias por las que atraviesa una sociedad, habría que preguntarse qué es lo que está pasando en la sociedad española
de estos años. ¿Se puede relacionar este acontecimiento con los resultados del informe Pisa?….»

Los trabajadores aprueban el Estatuto de Información de RTVE


A las 7 de esta tarde se cerraban las urnas en los principales centros de RTVE. Los trabajadores han votado el Estatuto de Información de la Corporación, que ya comenté en una entrada anterior. Soy poco partidario de abusar del adjetivo histórico, pero en este caso, desde el punto de vista de la historia de la radiotelevisión pública y, por tanto para la comunicación pública y, en definitiva, para el desarrollo democrático de este país, ese estatuto supone un paso gigantesco. Gigantesco, porque crea un marco para que los profesionales puedan desarrollar su labor de informar con independencia personal y refuerza la independencia editorial de la Corporación al dotarla de unos órganos de control interno vigilantes de las obligaciones deontológicas y de la misión de servicio público que RTVE tiene asignada.

Los resultados provisionales anticipan una participación en torno al 52%, un voto favorable del 71%, un 22% en contra y el resto voto en blanco o nulo. Estos resultados requieren algún análisis.

En primer lugar, la participación puede considerarse buena, teniendo en cuenta que, como cualquier referendum, esta consulta era difícil que suscitara una gran movilización. Además, la peculiar estructura organizativa de la empresa impone una alta abstención técnica (diversidad de turnos, viajes, libranzas, diversidad de sedes). Piénsese que el referendum convocado hace dos años por los sindicatos para la aprobación del ERE, una cuestión en la que se jugaba el futuro de la empresa y el futuro personal de más de 4.000 trabajadores, logró una participación de un 56%. Además, una de las conquistas de este estatuto ha sido extender su ámbito más allá de los Servicios Informativos de RNE y TVE a todos los programas con contenidos informativos, y más de los periodistas a todos los profesionales del sonido, la imagen o el periodismo que aportan su contribución creativa al producto informativo (denominados por el Estatuto profesionales de la información audiovisual y sujetos de los derechos y deberes definidos por el texto). Pero el grado de concienciación de este instrumento era, lógicamente, menor fuera de los respectivos servicios informativos y la abstención de esos colectivos fuera de las grandes Redacciones ha podido ser menor.

¿Por qué un voto negativo significativo? El Estatuto se ha encontrado en su última etapa con un escollo importante, el rechazo del Comité General intercentros y de todos los sindicatos, salvo CGT. El Comité General Intercentros llegó a solicitar al Consejo de Administración la suspensión del referendum. Dos eran sus objeciones: la incompatibilidad de los delegados sindicales y miembros de los comités de empresa para ser vocales de los Consejos de Informativos y la falta de una representación a nivel territorial, esto es de unos consejos de informativos en las comunidades autónomas.

A la primera objeción, se puede responder que son dos esferas de representación distintas, una la profesional y otra la laboral. El Estatuto se esfuerza en delimitar estas esferas (por ejemplo, el reconocimiento de la condición de «profesional de la información audiovisual» no tiene consecuencias laborales ni salariales). El sentido común aconseja no sumar mandatos y tareas. Además, el Estatuto, que exige a los vocales que no se liberen de su puesto de trabajo. En cualquier caso, una incompatibilidad no puede nunca ser considerada una discriminación.

La segunda es de más calado. La Comisión Redactora que ha negociado el texto hoy votado con el Consejo de Administración luchó por lograr una representación profesional en las comunidades autónomas, pero el Consejo no lo aceptó, de modo que se llegó a un punto en que esta cuestión podía bloquear toda la negociación. La Comisión Redactora valoró que no se podía perder una ocasión histórica, máxime cuando se valoraba muy positivamente lo conseguido en la negociación. Pero esta falta de representación es el punto más débil de nuevo Estatuto, porque no sólo niega a cientos de trabajadores una instancia inmediata de representación y mediación, sino porque recarga a los consejos centrales y les da un carácter demasiado institucional.

Este hecho puede haber determinado el voto negativo en muchos centros territoriales, mientras que en Madrid y Barcelona (con reserva de vocales en los consejos centrales) el voto ha sido masivamente positivo.

Desde fuera de RTVE, creo que los sindicatos han cometido un grave error de juicio. Podrían haber mostrado su discrepancia, pero haber aprobado el proyecto, porque lo que estaba en juego era una reivindicación histórica. Una negociación, como la que ha alumbrado el Estatuto, se da una sola vez, no es un convenio colectivo, donde lo que no se consigue un año se puede ganar al siguiente.

Ahora ya sólo falta la promulgación formal por parte del Consejo de Administración. En las próximas semanas se celebraran las elecciones a los consejos. Una buena noticia para RTVE y para los partidarios de la radiotelevisión pública. Y toda una contradicción con la gestión de su presidente, que centra todos sus esfuerzos en una nueva sede que, por mucha que se niegue, no es más que una operación de especulación inmobiliaria.

Con todo, felicidades a los trabajadores de RTVE.

Estatuto de Información de RTVE


La Corporación RTVE va a dotarse en las próximas semanas de un nuevo instrumento para hacer real el pluralismo interno. Se trata del Estatuto de Información, pactado entre una Comisión Redactora, elegida por los trabajadores, y el Consejo de Administración. El texto fue acordado el pasado 28 de febrero (sin que RTVE apenas diera relieve informativo al hecho) y está ahora pendiente de ratificación en referendum y de su promulgación final por el Consejo de Administración. Como tampoco existe ningún enlace fuera de la intranet de la empresa, incluyo el TEXTO en la página de documentos de este blog.

Los estatutos de redacción nacen en los años 70 como una alternativa a las sociedades de redactores y con una misma finalidad: garantizar el pluralismo al interno de los medios. En Francia, por su peculiar historia, fue posible que en los 60 se constituyeran en el seno de determinados periódicos sociedades de periodistas que, a través de su participación colectiva en el capital societario, controlaran los principios fundacionales de estas publicaciones, en peligro en virtud de la mercantilización de las empresas y la consiguiente concentración. Las más importante ha sido la de Le Monde (véanse en este blog los comentarios Frágil acuerdo en Le Monde y La independencia de Le Monde). En España, pese a algún intento, la situación económica, política y jurídica hacía inviable la solución de la participación de los periodistas en el capital de la empresa. Surge, en cambio, de la mano de El País, la solución de los estatutos de redacción. Le seguirán luego El Mundo, otros diarios y casi todas las televisiones públicas autonómicas (excepto Telemadrid).

Los estatutos de redacción son mecanismos de autorregulación y participación interna. Suelen definir el marco de relaciones profesionales, desarrollando los deberes y derechos de los informadores, estableciendo un conjunto de normas de carácter deontológico (a veces también normas de estilo) y creando órganos de participación (consejos de redacción, comités profesionales). El elemento clave de ese sistema son esos consejos, entre cuyas competencias más importantes y frecuentes suelen estar dar su parecer no vinculante sobre el nombramiento del director de la publicación o de los servicios informativos, o manifestar su discrepancia con una posición editorial en las mismas páginas o programas de la empresa.

En RTVE venía reclamándose un estatuto desde 1981. A pesar de que en varias ocasiones se abrieron negociaciones, estos procesos no llegaron a nada. Una RTVE absolutamente gubernamentalizada no era el mejor contexto para estos instrumentos de participación y control. En cambio, las radiotelevisiones autonómicas, siguiendo el ejemplo de la Corporación Catalana de Radio y Televisión, se dieron (como digo, salvo Telemadrid, otro reducto de la gubernamentalización) estatutos de informativos. Los estatutos de las radiotelevisiones se centran en la regulación de los aspectos profesionales y amplían su ámbito subjetivo a un conjunto de categorías, como cámaras u operadores de vídeo, con funciones importantes en la conformación de la información audiovisual. Unos estatutos han funcionado mejor y otros (en aquellas empresas con mayor dependencia política) peor, hasta el punto de que en El Mundo o la radiotelevisión valenciana los consejos han dejado de elegirse. El último precedente antes del RTVE ha sido el estatuto de redacción de la agencia EFE, con un alto grado de desarrollo de los derechos profesionales y un Consejo de Redacción con importantes poderes.

La ley de la radio y la televisión de titularidad estatal define un nuevo marco al establecer dentro de su arquitectura institucional los consejos de informativos, a los que caracteriza como órganos de control interno destinados a garantizar la independencia profesional de los informadores y promover la independencia editorial de la Corporación (como garante de los principios del servicio público y entre ellos de los de veracidad y objetividad informativa).

La ley establece que la norma reguladora de estos consejos sea aprobada por el Consejo de Administración «con el acuerdo de los profesionales». Esta exigencia determinó la elección por los trabajadores de una comisión redactora, que elaboró un texto, luego negociado y pactado con el Consejo de Administración y pendiente ahora de referendum.

Sintéticamente indico las novedades del Estatuto de Información de la Corporación RTVE:

  • Naturaleza de pacto interno
  • Sujeto amplio: los profesionales de la información audiovisual, todos los profesionales del periodismo, la imagen y el sonido que determinan los contenidos informativos
  • Amplio elenco de derechos, con novedades como el derecho a la libertad de creación y el derecho a una carrera profesional, que deberá ser tenida en cuenta a la hora de efectuar nombramientos o adscribir a los puestos de trabajo.
  • Código deontológico adaptado a la realidad presente de la información audiovisual
  • Consejos de informativos con importantes poderes, como dar su opinión sobre los nombramientos de los directores de informativos y comunicación previa de los nombramientos intermedios y de los cambios de organización informativa.
  • Recurso de amparo ante los consejos
  • Posibilidad de expresar una discrepancia editorial

En definitiva, el estatuto es un marco útil para garantizar tanto la independencia personal de los informadores, como la independencia editorial y el respeto de los principios de servicio público que inspiran a la radio y televisión públicas. Pero sólo es un marco, no una panacea. Como todos los derechos, éstos tienen que ser asumidos y ejercidos por sus titulares. Eso conlleva riesgos, pues por importantes que sean las garantías jurídicas siempre queda un terreno gris de discreccionalidad de la empresa. Y como a todas las instituciones, los consejos tienen que dar contenidos reales a sus funciones.

Llega, además, este Estatuto con 20 años de retraso. La generación que luchó por él fue barrida por el ERE. Hoy toca a los jóvenes generaciones aprovechar la conquista.

Innovación y convergencia en la página electoral de RTVE


La campaña electoral le ha sentado bien al sitio de RTVE. Sigue siendo preferentemente institucional y promocional, pero ha incoporado una página electoral de carácter informativo completamente innovadora.

La novedad más importante es la integración de texto y vídeo. Y para ello se ha escogido el cara a cara Zapatero-Rajoy. La aplicación vincula el texto de la transcripción con el momento correspondiente de vídeo, de manera que se puede navegar por el texto para acceder al vídeo y viceversa. El vídeo se encuentra minutado por bloques y es posible acceder al texto buscando también por palabras claves. Así, por ejemplo, sabemos que cada uno de los candidatos mencionó el término «eta» en 17 ocasiones y podemos acceder al momento concreto del vídeo.

Esta interrelación de vídeo y texto es una notable novedad notable, no implementada, que yo sepa, hasta ahora en otros sitios de televisiones que explotan su propios vídeos. Esta sincronización entre palabra escrita e imagen en movimiento abre nuevas posibilidades en el lenguaje audiovisual. No sólo resulta útil para las personas con discapacidad, sino que ofrece la posibilidad general de recibir el mensaje por un doble canal sensitivo y, por tanto, mejora su eficacia comunicativa.

No es la única novedad. En la línea habitual de convergencia entre radio, televisión y gráficos, en la página encontramos vídeos de TVE, sonidos de RNE y gráficos con datos electorales. Y entre los vídeos de TVE, algunos en relación con las campañas electorales de valor histórico, como el famoso «Puedo prometer y prometo» de Adolfo Suárez. No falta, claro, un vínculo con el canal de TVE en YouTube. Y una buena funcionalidad, la posibilidad de incrustar los vídeos en la propia página o blog (lamentablemente, wordpress que aloja este blog no permite la incrustación de vídeos fuera de las más habituales plataformas como YouTube).

Esperemos que todo esto sea un anticipo de un verdadero portal informativo.

¿Propaganda o información electoral?


TVE ha llegado a un acuerdo con los partidos para sustituir los tradicionales bloques de propaganda electoral por spots de 30n segundos, con un tiempo total igual al del 2004 y con criterios de proporcionalidad. La Junta Electoral ha aprobado el acuerdo. Luis Fernández, con su tradicional triunfalismo, califica el acuerdo de «avance histórico en la comunicación política».

No hay duda que los bloques gratuitos de propaganda electoral eran un inútil antigualla. Pero tenían un valor para las candiatura locales. La información suministrada por RTVE afirma que todavía «faltan por cerrar detalles para el mismo formato con los partidos minoritarios en las desconexiones territoriales». Los spots son más modernos que los bloques, pero no dejan de ser propaganda, propaganda vestida con los códigos de la publicidad. ¿Convencerán a los electores? No sé, me parece que los votantes españoles tienen el colmillo muy retorcido…

Pero de lo que nada dice RTVE es que pasa con la información electoral de los telediarios y diarios hablados. Desde 1982 la cobertura de las campañas electorales fue haciéndose más profesional y más compleja, al tiempo que más dependiente de los partidos. La regla de aplicar a estos espacios informativos las mismas reglas de proporcionalidad que a los bloques gratuitos ha llevado a enfeudar esta información a los partidos. En las últimas campañas, son los propios partidos los que facilitan la señal de televisión realizada de sus grandes mítines, que se sincronizan con los telediarios, sin que se advierta a los espectadores de que esa imagen ha sido producida por el propio partido. Los periodistas se convierten en cronistas palaciegos, que tienen que pactar con las potentes maquinarias de propaganda de los partidos los actos a cubrir y las declaraciones. En fin, información convertida en propaganda, pero empaquetada con los códigos de la información de actualidad. Un sistema que afecta a todas las televisiones, no sólo a TVE.

Desde hace dos campañas electorales hay un clamor entre los periodistas para buscar una alternativa. Entre tanto, se extiende entre los periodistas, sobre todo entre los catalanes, la negativa a firmar o aparecer en imagen.

Terminar con esa información-propaganda de campaña sí que hubiera sido un avance histórico en la comunicación política. ¿Para cuando una verdadera información electoral? Una información que analice programas, enfrente a los políticos con su promesas incumplidas, profundice en los grandes cuestiones planteadas por los candidatos, una información (que no debates o entrevistas, que eso es otra cosa) que dé voz a los ciudadanos.

¿Entrará en el marco RTVE?


No, hoy no voy a volver a hablar de encuadre (framing), sino del nuevo marco estratégico de RTVE, el mandato-marco, previsto por la Ley Orgánica 5/2006, de la radio y la televisión de titularidad estatal . Su art. 4 establece que las Cortes Generales concretarán en este documento para un plazo de 9 años los objetivos generales de la misión de servicio público que la Corporación tiene encomendada. Luego, el Gobierno y la Corporación desarrollarán en contrato-programa estos objetivos para un plazo de 3 años.

El primer mandato-marco de la nueva Corporación RTVE ha terminado su proceso parlamentario, aunque haya sido por un error en la votación del PP, que califica el texto de electoralista.

El documento concreta la ambiciosa delimitación realizada por la L. O 5/2006 de la misión de servicio público. No es extraño que los objetivos sean numerosos y, por tanto, el juicio debiera ser pormenorizado. En este sentido, cada cual arrima el ascua a su sardina. Así, la Mesa del Toro se queja de que la información taurina no aparezca como de cobertura obligatoria… O CC.OO del País Valenciano aplaude que el documento consolide el Centro de Producción de Valencia… E Izquierda Unida-Los Verdes se felicitan por haber logrado que en el texto se tome como criterio de representatividad en las campañas electorales el número de votos y no de escaños…

Los árboles no deben ocultarnos el bosque. La valoración global (y caben muchas críticas particulares) no puede ser sino positiva, puesto que el mandato-marco pretende «situar a la Corporación RTVE como una de las principales ofertas audiovisuales y de información en línea de nuestro país, con una posición destacada en la ciudadanía que haga eficaz su misión y la convierta en referente de la oferta informativa».

Mediante la cadena Ley Orgánica→Mandato-Marco→Contrato-Programa se define en España la misión de servicio público de RTVE. Un protocolo adicional al Tratado de Amsterdam declaró compatible con las normas comunitarias que los estados miembros financien los servicios públicos de radio y televisión, en los términos en que cada estado defina esa función pública y en la medida en que esa financiación no afecte a la competencia en un grado que sea contrario al interés público. Pues bien, el mandato-marco incluye como objetivos programáticos dentro de esa funciónn pública producir y difundir contenidos de calidad en todos los géneros, incluidos los de entretenimiento, que sirvan como referencia al conjunto de los medios audiovisuales españoles (arts. 21 y 24). Será el contrato-programa el que establezca cómo se financian estos objetivos, pero cabe esperar que las televisiones privadas lancen una campaña para que los espacios de entretenimiento queden fuera de la financiación pública y se sometan a las normas de la competencia.  Veremos si se mantiene que tan esencial para el desarrollo personal como para la vida democrática son los programas de entretenimiento de calidad como lo son los espacios informativos o los culturales.

En este análisis apresurado no quiero dejar pasar un comentario sobre los nuevos servicios interactivos en línea. La L. O. 5/2006 (art. 2.2) incluía en la definición del servicio público la oferta de servicios conexos e interactivos en el mandato-marco, estos adquieren protagonismo propio (art. 31) como la tercera pata, junto a la radio y la televisión clásicas, de difusión del servicio público.

Lamentar que la misión de cobertura institucional (incluida entre los objetivos programáticos, art. 25) de las actividades del Rey, el Príncipe, el Gobierno, el Congreso y el Senado y el Poder Judicial, carezcan, pese a las numerosas críticas recibidas, de un requisito de cualificación informativa (relevancia, interés) que nos libre del acarreo de actividades tediosas (Rey) o con sesgo partidista (Gobierno).

RTVE se situa ahora en un marco ambicioso, pero ¿habrá consenso político, recursos y cultura democrática para encajar a la Corporación en ese marco?

Pobre televisión pública


RTVE vuelve a estar en el centro de una guerra que no es la suya. El grupo Prisa y Mediapro están en guerra por los derechos del fútbol y por la influencia política. Y la radiotelevisión pública se ve en medio del fuego cruzado, rehén de unos y otros.

El diario El País informaba el martes 4 del acuerdo alcanzado por RTVE con Mediapro para que esta empresa comercialice el Canal Internacional en Iberoamérica. Esta decisión se ha tomado sin ningún tipo de concurso. En la información se hacían algunas referencias a la relación entre las dos empresas, como que Mediapro había producido «59′ «. RTVE responde con una carta al director, que no es publicada el miércoles 5 y que se convierte en una información de 1:50 incluida en los informativos de TVE y RNE. El jueves 5 El País publica una extensa información sobre el perfil de promotor inmobiliario de Pedro Pablo Mansilla, designado por el presidente de la Corporación RTVE para dirigir la operación inmobiliaria de venta de los terrenos de Prado del Rey, Torrespaña y gestión de una nueva sede. También publica la carta al director de RTVE.

Las relaciones privilegiadas entre RTVE y el grupo Mediapro vienen de la época de Carmen Caffarel, pero se han hecho más evidentes desde la llegada de Luis Fernández, directamente  desde una empresa del mencionado grupo a la presidencia de la nueva RTVE. Uno se pregunta ingenuamente ¿no debiera de haber algún tipo de incompatibilidades en estos casos?. La elección de Luis Fernández por consenso sorprendió. ¿Tendría que ver el consenso con la preparación de un gran pelotazo inmobiliario?. La nueva estructura de RTVE se pretende más flexible, más homologable con la de una empresa privada ¿quiere decir est0 que se pueden tomar las decisiones de gran trascendencia estratégica sin un concurso público?.

Supongo que estas preguntas no tienen respuesta. El caso es que para lograr la independencia editorial, RTVE ha pagado el precio de la irrelevancia empresarial. Pero el botín sigue siendo suculento y unos y otros quieren llevárselo a su terreno.

(www.rtve.es no incluye en su sección de notas de prensa la carta dirigida a El País, pero está accesible en El País)