Se ha producido un error; es probable que la fuente esté fuera de servicio. Vuelve a intentarlo más tarde.
No se autoriza la extracción ni monitorización de los contenidos de este blog para entrenar a cualquier software o dispositivo de Inteligencia Artificial
Le Monde ha pedido ofertas a los grupos interesados y quiere tomar una decisión el viernes.Lagardére no está interesado. El grupo italiano L?Espresso se ha retirado y Prisa quiere más tiempo, que el diario se convierta en matutino y que se realice una auditoría, así que no parece que la decisión termine por concretarse esta semana. Pero cuando el Consejo de Administración escoja al socio dominante, será la Sociedad de Redactores la que tendrá ante si una alternativa terrible: o abrir la puerta al nuevo socio y, por tanto perder la capacidad de controlar su propio diario, o decir no y precipitar la quiebra.
Para muchos de los periodistas de mi generación Le Monde ha sido un mito, por la calidad de su información y por el control informativo institucional ejercicio por la Sociedad de Redactores. La autogestión como control de la independencia parece haber agotado sus posibilidades en el mundo de los grupos multimedia.
¿Seguirá siendo Le Monde un diario independiente de referencia dentro de un grupo multimedia?
La agenda de los medios sociales es distinta a la de los medios tradicionales
El Pew Research Center’s Project for Excellence in Journalism ha dado respuesta a lo que muchos nos preguntamos desde la explosión de los medios sociales ¿qué informaciones comparte el público en el nuevo ecosistema informativo? Durante un año ha estudiado tres plataformas sociales en Estados Unidos: la blogosfera, YouTube y Twitter (sólo 7 meses) y el resultado es un informe (resumen, pdf) cuya conclusión principal es que la agenda de los medios y cibermedios profesionales difiere de la de los medios sociales y estos, a su vez, tienen su propia agenda y su lógica diversa.
Como se aprecia en el anterior cuadro, los medios tradicionales tienen una agenda más equilibrada entre los asuntos políticos y las cuestiones sociales, con una menor atención a la tecnología que los medios sociales. Los medios sociales están más polarizados. Ni tampoco que, en todas partes, los blogs difunden y discuten preferentemente acontecimientos nacionales.
Los blogs se centran en informaciones con una carga emocional, que afectan a individuos o grupos que reivindican sus derechos y que desatan pasión ideológica. No es una sorpresa constatar que la blogesfera está altamente ideologizada.
La agenda de Twitter está polarizada en la tecnología, en gran medida de carácter autorreferencial sobre la propia plataforma.
En YouTube no se comenta, sólo se comparte y se comparte aquellas vídeos chocantes y llamativas, imágenes glocalescuyo localización es irrelevante, da la misma que sea de nuestra ciudad, de nuestro país o del cualquier lugar del mundo, lo que cuenta es que nos sorprendan y nos entretengan.
Otra de las conclusiones es que los medios sociales (sobre todo los blogs) dependen más de los medios tradicionales que a la inversa. Sólo en una cuestión, el llamado Climagate, los medios sociales fueron una semana por delante de los medios tradicionales, que no tuvieron más remedio que hacerse eco de la polémica desatada en el ciberespacio.
Mi conclusión personal: los medios sociales cumplen preferentemente funciones sociales (movilizarnos, divertirnos, reafirmarnos en nuestras convicciones) que aparentan ser funciones sociales.
España es uno de los países más citados por corrupción en las noticias de las televisiones internacionales, según un estudio que acaba de publicar Media Tenor (pdf). Sólo nos superan los países caribeños, Bulgaria, Nepal y los países en desarrollo. Y lo peor es que esta tendencia empeora y las mayoría de las informaciones presentan un encuadre negativo.
Evidentemente, cualquier índice de corrupción, como los de Transparencia Internacional, no sitúan a España tan alto en la escala de países corruptos. Pero, como indica el estudio, las televisiones de países como China, Turquía o Rusia no informan sobre casos de corrupción. En cambio, los informativos de España (el analizado es el TD2 de TVE) e Italia dan gran cobertura a estos hechos. En todas las informaciones predomina el enfoque de los casos individuales y se echa en falta enfoques generales sobre el fenómenos, sus causas y consecuencias.
Parece claro que el hundimiento de la confianza internacional en nuestro país no depende sólo del déficit y de la deuda sino también de la extensión de esa lacra de la corrupción, que no deja de ser una de las causas del déficit público y de la deuda de los particulares, endeudados para pagar viviendas con precios hinchados por comisiones y especulación.
Se celebra estos días el Congreso Mundial de la Federación Internacional de Periodistas. Se trata de una oportunidad única para el encuentro y el debate entre periodistas de todo el mundo; entre los que viven la crisis económica y los que su preocupación es que no les maten por decir la verdad; entre las ricas organizaciones del norte y las precarias uniones del sur.
Muy a mi pesar no he podido asistir, de modo que no puedo dar cuenta de los debates. Pero no quiero dejar pasar la oportunidad de traer aquí el Informe sobre el Futuro del Periodismo (pdf), elaborado por una comisión consultiva en la que he participado. Resumo mis conclusiones personales:
– El periodismo es imprescindible para la democracia. La crisis de las empresas no puede llevarse por delante al periodismo, que puede necesitar de apoyo público, pero nunca de financiación a fondo perdido a las empresas.
– El periodismo es una profesión abierta. Los nuevos medios no son un problema, sino una oportunidad. Los periodistas tienen que involucrarse con los ciudadanos y colaborar con ellos en la búsqueda de la verdad.
– La señal distintiva del periodista profesional es el respeto y promoción de la ética periodística.
El informe no es muy largo, así que invito a todos a su lectura y a debatir aquí sus conclusiones.
Cuando se haga la historia de la crisis habrá que recuperar esta entrevista de Lorenzo Milá aDominique Strauss-Khan. La entrevista remacha las conclusiones de una misión del Fondo que recientemente ha visitado España:
– Necesidad de una reforma radical del mercado de trabajo: abaratamiento del despido, negociación empresa por empresa, reducción de la temporalidad.
– Conversión de las Cajas de Ahorros en sociedades anónimas.
– Aplauso a los recortes fiscales y dudas sobre si este ajuste no reducirá las posibilidades de crecimiento.
Lo que dice el informe es repetición de los mantras del Fondo. Lo significativo es cuándo se dice y cómo se dice. Que el propio Director Ejecutivo del Fondo lance el informe con una entrevista con TVE significa que el Fondo quiere influenciar a la opinión pública en un momento decisivo. Las «recomendaciones» laborales parecen ofrecer casi una coartada para un nuevo decretazo, y así parecen haberlo entendido los sindicatos. Y otra tanto ocurre con convertir a las Cajas en sociedades anónimas, en bancos en definitiva, aunque no parece que en este asunto el gobierno esté tan dispuesto a seguir estas instrucciones como lo está en materia laboral.
Strauss-Khan (¡la gran esperanza blanca de los socialistas franceses!) se dedica estos días a comparecer en las televisiones públicas europeas. De la cumbre de los diarios económicos, su Olimpo natural, baja al terreno de los mortales, a las televisiones de referencia, para influir en una opinión pública amplia.
Da igual que la entrevista la solicitara el corresponsal de TVE, Lorenzo Milá, o la ofreciera el Fondo. Al margen del mérito informativo de la entrevista, lo cierto es que forma parte de una estrategia de comunicación que tanto conviene a los organismo internacionales como al gobierno. Se trata de presentar unas medidas impopulares como fruto de la imposición de una racionalidad exterior.
El FMI aprieta la soga que el gobierno terminará de cerrar.
El Partido Conservador ha ganado las elecciones del Reino Unido del 6 de mayo. Pero no ha logrado la mayoría absoluta. Los comicios han dado lugar a un «parlamento colgado». Los laboristas han perdido, pero su derrota no ha sido humillante como podía preverse hace unos meses. Y los liberal demócratas han ganado un 1% en votos, pero han perdido 5 escaños, sin romper su techo de cristal, pese haber logrado por primera vez la visibilidad mediática en una campaña.
Los resultados, como en cualquier elección, son fruto de millones de decisiones individuales motivadas por ideología, intereses, tradición, posiciones previas y cálculos oportunistas (voto útil).
En este caso han sido clave los indecisos, que, como es lógico, se mueven en el terreno del centro, entre los dos grandes partidos y en el terreno propio de los liberal demócratas. Si los liberales demócratas no han logrado traducir en votos el impacto mediático de su líder de Nick Clegg es porque han sido víctimas del voto útil. Y porque en el Reino Unido, con su sistema electoral mayoritario, un partido de opinión no puede derrotar a las maquinarias de los dos grandes partidos, excepto en el caso en que se produzca un vuelco radical de opinión o una polarización por alguna cuestión dramática.
Los conservadores no han conseguido convertirse en la alternativa esperada después de 13 años de gobierno laborista y los fiasco de Irak, la crisis económica y las meteduras de pata de Brown. De hecho sólo un 5% de los escaños han pasado de los laboristas a los conservadores, lo que en el Reino Unido se conoce como «swing.»
Como mostraba un estudio de Media Tenor (pdf) Cameron desarrolló la campaña más regular y coherente, sin los altibajos de Clegg ni la negativa valoración que los medios han hecho en general de Brown y con un sostenido liderazgo de presencia en los medios. Y lo que es más importante, todas las encuestas le daban como vencedor y todos los medios le presentaban como el «caballo ganador», un factor que puede llevar a los indecisos a sumarse al carro del vencedor. En general, Cameron fue el candidato mejor representado por los medios.
Fuente Media Tenor
Finalmente, el resultado es que los liberales demócratas se han convertido en el partido que garantizará la gobernabilidad y Clegg es el «hacedor de reyes». Su exigencia básica, primero a los conservadores, y si no logran un acuerdo con ellos a los laboristas, será la reforma del sistema electoral. La conclusión es que estas elecciones pueden terminar cambiando el sistema político más consolidado de Europa. Y ello se ha debido a una conjunción de circunstancias políticas y a la irrupción de los debates en televisión, sin que el uso de los nuevos medios haya tenido apenas importancia.
Contar el mundo a través de los ojos de los demás es la esencia del reportaje. Es lo que han hecho los grandes reporteros, como nos cuentan en el libro «Seguiremos informando». Justamente, leyendo las colaboraciones de los reporteros que han recibido el Premio Cirilo Rodríguez (no todos los premiados son reporteros) he reflexionado sobre el momento en que se encuentra el reportaje, concretamente el reportaje en televisión.
El reportaje de televisión se basa en imágenes genuinas que nos muestran situaciones y personajes arquetípicos. Los testimonios de los personajes son el elemento más potente de cualquier reportaje. El reportero no es más que el vehículo para que se expresen los personajes y se hagan visibles las situaciones. Son innumerables los grandes reportajes donde el reportero ni siquiera se hace presente, renunciado a aparecer en imagen y hasta a utilizar su propia voz como hilo del relato.
Personalmente prefiero el reportero transparente, observador discreto, si acaso testigo y nunca protagonista. No por eso dejo de admitir que es legítima la opción de narrar como testigo en primera persona. Esa es la apuesta de REC Reporteros Cuatro, dirigido por Jon Sistiaga. En su presentación, Sistiaga afirmó que «no tendremos pudor en mostrar al reportero». El programa se presenta como un intento no sólo de contar las cosas sino también de mostrar cómo se consiguen. El reportaje se complementa con un coloquio sobre la realidad objeto del reportaje.
En principio, nada que objetar a esta filosofía. Pero sí al punto de vista escogido en el primer reportaje, Baby sicarios, que se presenta como una investigación sobre el fenómeno de los niños sicarios en la ciudad colombiana de Pereira.
El testimonio de Felipe, desgarra el corazón, pero el fenómeno resulta completamente descontextualizado. ¿Qué condiciones políticas, económicas y sociales producen estos niños, víctimas y verdugos al mismo tiemp? Creo que el reportaje ni se plantea esta pregunta. Además, mostrar el rostro de estos muchachos se ha cuestionado en Colombia, con razón, porque ni la legislación colombiana ni la española permiten mostrar el rostro del un menor en estas condiciones. ¿Estaba justificado en estas circunstancias? Desde luego, el testimonio perdería dramatismo con algún tipo de veladura, pero la cuestión ya no es el derecho a la imagen, sino la protección de la dignidad y la seguridad del niño.
Otro punto de vista completamente distinto sobre Colombia es el del reportaje emitido por En Portada, «Retratos de la Colombia en guerra», en el que un reportero transparente muestra la tragedia de los desplazados por los crímenes de guerrillas, ejército y paramilitares, más de tres millones en todo el país. El sicariato infantil, es desde luego, una de las perversiones de Colombia, pero que no se puede entender sin conocer, entre otros asuntos, las historias de estos muertos en vida que han dejado sus hogares porque sobre ellos pesa una amenaza de muerte.
Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.
En Portada y REC Reporteros son, con sus diferencias, programas de reportajes que pretenden mostrarnos el mundo en el que vivimos desde una mirada no cotidiana. Pero hoy los grandes triunfadores son los reportajes de la cotidianidad.
Su origen está en la escuela de reporteros que ha supuesto Madrid, directo y sus secuelas. Jóvenes periodistas se han formado en el reportaje en directo de la cotidianidad, mostrando a través de entrevistas amables y sin solución de continuidad aspectos de la realidad más próxima.
Estos reporteros del directo se convirtieron un día en reporteros multimedia. Nuevamente partió el formato de Telemadrid, con Mi cámara y yo, en el que reportero manejaba directamente una cámara miniDv semiprofesional. De ese tronco han nacido los distintos «… por el mundo», Callejeros, Comando Actualidad, Report etc.
La fórmula es vernos reflejados no en los otros, sino en nosotros mismos, en nuestro vecinos, en los que son como nosotros. O en el desmadre de la noche o de los barrios marginales, tan próximos y tan ajenos…
Desde un punto de vista técnico, el reportero se convierte en camarógrafo o si éste existe utiliza estas cámara ligeras con profusión de movimientos mareantes para dar un supuesto dinamismo. Lo peor es el sonido, hasta el punto de que a menudo tiene que subtitularse. Y la concepción visual deja en segundo término a la imagen, con un protagonismo de la palabra, que se edita sin pausas, en un discurso continuo y agobiante.
Estos reportajes de la cotidianidad están más cerca del entretenimiento que del periodismo, pero no por eso dejan de mostrarnos otra cara de nuestra vida que a veces preferimos ignorar. Veremos a ver lo que dura el boom. Personalmente no me parecen mal, siempre que no suplanten a los grandes reportajes. Peor opinión tengo de programas como 21 Días, donde un reality show se oculta bajo la forma de un reportaje.
Son puntos de vista distintos de escrutar la realidad. Espero que la mirada cotidiana o la mirada dramática no anulen a la mirada global contextualizada.
«Seguiremos informando» es el título del libro (Los libros de la Catarata) que conmemora los 25 años de los premios Cirilo Rodríguez. Desde hace un cuarto de siglo la Asociación de la Prensa de Segovia concede este galardón al mejor trabajo de periodismo internacional del año, en recuerdo de la memoria de Cirilo Rodríguez, histórico corresponsal de RNE, prematuramente desaparecido. Ahora, el libro y un DVD (Vídeo, introducir «Cirilo Rodríguez en el buscador de la parte inferior) recopila trabajos de los premiados y una semblanza de cada uno.
He conocido el libro un poco tarde por uno de los premiados, Evaristo Canete, uno de los grandes reporteros gráficos de la televisión española. Canete, junto con José Luis Márquez, son los dos únicos camarógrafos galardonados. Por cierto, espeluznante el relato que hace Márquez de la matanza de Tiananmen, de la que fue testigo.
Escoger ese título «Seguiremos informando» es hoy todo un ejercicio de resistencia.
La información internacional siempre ha estado preterida por otras materias que «venden más», como se encargan de recordar varios de los premiados. Pese a ello, ningún medio podía permitirse el lujo de ignorar lo que pasaba en el mundo y para ello mantenía una red de cobertura, más o menos amplia y potente. Además, los profesionales de la información internacional constituían una élite del periodismo, con una visión superadora de los planteamientos de sacristía.
Hoy, la información internacional se diluye en la información glocal, esto es, información puramente local se convierte en un espectáculo universal. Además, corresponsales y enviados especiales son sustituidos por jóvenes periodistas que rastrena la Red en busca de estos acontecimientos locales impactantes con un potencial de convertirse en espectáculo. Nunca como en este mundo global nuestra mirada ha sido más corta de miras.
Los reporteros, sobrevivirán y nos seguirán mostrando el mundo, nos dicen los periodistas que componen el libro. Sobrevivirán, como nos recuerda Gervasio Sánchez citando a Camus, si comprenden que «no podemos escapar del dolor común y que nuestra justificación, si hay alguna, es hablar mientras podamos en nombre de los que no pueden». Pervivirán, nos dice Guillermo Altares, si «son capaces de sobrevivir en los mundos hostiles en los que se forjan los grandes reportajes y deberán conseguir que haya química con adolescentes criados en el trepidante mundo de los chats y los videojuegos, porque ellos serán sus lectores».
La entrada ya es demasiado larga, así que dejo para otro momento una reflexión sobre los nuevos formatos de reportajes en televisión. Dejo aquí la noticia (flojita) del libro en TVE, pero que nos permite escuchar a dos maestros, Canete y Enrique Meneses.
La campaña electoral en el Reino Unido se mueve entre una campaña de imagen y una campaña tradicional.
Por supuesto que desde hacer muchas décadas la televisión es, como en todas partes, también en el Reino Unido, un factor decisivo para construir la imagen de los líderes, establecer la agenda e influir en las actitudes de los votantes. La novedad de esta campaña reside en los tres debates electorales, cuyo efecto más destacado ha sido hacer visible al candidato liberal demócrata, Nick Clegg.
Como muestra un nuevo estudio de Media Tenor (pdf) Clegg ha sido el candidato cuyas declaraciones han sido recogidas más por los informativos de BBC e ITV, lo que ya de por sí es un hecho revolucionario e indica que los medios consideran por primera vez que los liberales demócratas tienen posibilidades si no de ganar, sí de influir decisivamente el futuro gobierno.
Fuente Media Tenor
Pero la notoriedad mediática ha convertido a Clegg en un «político normal», sometido al escrutinio de sus contrincantes y de los medios. Así que su grado de aceptación ha pasado de un 60% después del primer debate, a un 20% dos semanas después (siempre según los datos de Media Tenor).
Pero no todo es televisión; el trabajo puerta a puerta de los candidatos es decisivo.
Los dos grandes partidos tienen potentes maquinarias electorales, pero los candidatos locales se apoyan en su propia organización y hacen un trabajo de captación directa del voto que es decisiva. Ello es posible por el sistema mayoritario de distritos uninominales cuyo electorado es perfectamente conocido y diría que hasta controlable. Cualquiera que se haya dirigido a un colegio electoral se habrá encontrado con delegados de los partidos (con su característica escarapela) que controla lista en mano si «sus electores» votan.
Los asesores de comunicación (spin doctors) no tienen más remedio que adaptar mediáticamente para sus líderes este modo de hacer campaña. Entonces la campaña puerta se convierte en un media event escenificado para mayor lucimiento del candidato. Pero, ay, a veces el elector sale respondón y el candidato se pone faltón. Es lo que ha ocurrido a Gordon Brown, cuando una votante laborista le ha cuestionado determinadas políticas laboristas. El micrófono indiscreto ha captado el chorreo a los asesores y el calificativo de intolerante a la señora. Brown, abochornado, ha tenido que pedirla disculpas personalmente como un «pecador penitente».
Un nuevo fiasco más no habrá hundido mucho más a Brown, de los que son conocidos sus modos irascibles y su poca empatía con el público. Más daño le puede hacer Cameron la crítica del padre de un niño con espina bífida a su política de crear escuelas especiales para estos alumnos. Y el daño puede venir porque cuestiona su imagen como modernizador y representante de los intereses de la clase media.
Evidentemente el trabajo puerta a puerta tiene menos influencia en los núcleos de las grandes ciudades y entre los más jóvenes. Clegg tendrá que convencer a estos jóvenes y a los aún indecisos de que votando a los liberal demócratas no se producirá un bloqueo del parlamento ni se favorece a unos agotados laboristas. Su última oportunidad, el debate de esta noche en la BBC.
(Por cierto, los «nuevos medios» están desaparecidos de esta campaña)
Hemos visto hasta la saciedad la cogida de José Tomás, a velocidad normal, ralentizada, otra vez a su velocidad. ¿Alguien ha advertido que «la dureza de las imágenes puede dañar su sensibilidad»?
No estoy muy seguro de que esa advertencia, cláusula de estilo obligada por las normas deontológicas o de buena práctica, tenga verdadera utilidad y no sea un reclamo para atraer una mirada morbosa. Pero si hay que hacerla, este es un caso de libro. ¿O es que ese aviso sólo se aplica a la violencia del terrorismo, las guerras o las revueltas? ¿O es que la «fiesta nacional» todo lo justifica y los niños deben de asumir como natural la sangre y la tragedia?.
Otra forma de banalizar la violencia es convertirla en espectáculo. También hoy tenemos un ejemplo en todas las televisiones. Bronca gigantesca en la Rada, el parlamento de Ucrania. Gran regodeo en esos parlamentarios que se lanzan huevos o se tiran de los pelos. Nos gusta ver y resaltar como lo que debiera ser foro de diálogo y deliberación se convierte campo de batalla. ¿Y cuál es la causa de la violencia? Al final, una pequeña referencia a que todo se debía por el acuerdo entre los presidentes de Rusia y Ucrania para prolongar la presencia de la flota rusa en sus bases de la península de Crimea. Ni un informe, ni una crónica de corresponsal mostrando la trascendencia del acuerdo y sus consecuencia para los dos países.
Hoy la tele ha vuelto a ser la caja tonta e irrespetuosa.
Un espacio de conversación sobre periodismo, televisión, derecho de la información y deontología informativa… en los medios tradicionales y en el ciberespacio. Se prohíbe rastrear o extraer los contenidos de este blog para entrenar a cualquier software o dispositivo de Inteligencia Artificial presente o futura.