La cacofonía del nuevo ecosistema informativo


Nunca ha habido tantas voces, pero nunca han sido tan homogéneas.

Los grupos multimedia imponen su cosmovisión a través de sus múltiples marcas. Los nuevos medios en Red aportarían la diversidad que matan los grandes medios tradicionales.

Un informe de ámbito local del Project for Excellence in Journalism (PEJ) parece demostrar lo contrario. En How news happens: a study of the news ecosystem in one american city (pdf) se estudia el proceso informativo en la ciudad de Baltimore. Las conclusiones son demodeloderas:

Un 80% de las informaciones no tienen ninguna novedad y se limitan a reeditar informaciones anteriores.

Un 95% de las «nuevas noticias» se han originado en los medios tradicionales, con un notable liderazgo de los periódicos.

Según el informe, los nuevos medios (blogs, twitter, redes sociales) tienen una función de alerta informativa y diseminan la producción de los medios profesionales, pero apenas generan información.

Lo más grave es que estos medios tradicionales no cesan de reducir sus redacciones y recursos informativo y en consecuencia cada vez producen menos información y de menor calidad.

Son conclusiones muy locales, pero estoy seguro que son bastante generalizables.

La esfera pública cada vez es más reducida.

Los errores de TVE: cuando YouTube se convierte en fuente privilegiada


Dos en el mismo telediario… La segunda edición del telediario de TVE abrió ayer con un magnífico bloque sobre el cataclismo de Haití, pero ese buen trabajo quedó ensombrecido por la emisión de imágenes «falsificadas». Un vendaval en un festival musical en Venecia que alguien subió a YouTube como las sacudidas del terremoto. Y una carretera arrastrada por el agua que alguien vendió al director del Centro Territorial de Castilla-La Mancha como las imágenes de un videoaficionado grabadas en Ciudad Real, cuando estaban sacadas de YouTube y correspondían a Maine.

Tenía que ocurrir. Claro que en un telediario se trabaja bajo presión y no se puede comprobar cada una de las imágenes que llegan a la redacción. Y el día de ayer me imaginó que fue especialmente estresante. Pero el problema es que ha habido un tratamiento privilegiado en todas las televisiones del vídeo no profesional que circula por la red sin ninguna garantía de verificación.

Se mira con más cuidado la imagen que llega  de una agencia o de una institución que cualquier vídeo supuestamente espectacular, en el que apenas se distingue lo que ocurre y se ignoran las circunstancias de su rodaje y su fuente original. Pero la presión de los editores y sobre los editores es enorme. ¿Cómo vamos a perdernos ese vídeo casposo y supuestamente espectacular que seguro que va a emitir la competencia?

Me pregunto cual era el valor informativo de esos vídeos, aunque sus datos no fueran falsos. En el caso de Haití era la imagen menos informativa. En el caso de la carretera era un simple icono descontextualizado.

Todos los medios profesionales tendrán que especializar a informadores o documentalistas en la verificación no ya de la información textual, sino los vídeos y audios. La nota oficial de TVE habla de reactivar un protocolo de máximo contraste. Dudo que tal protocolo haya existido. Pero ya es hora de plantearlo y, sobre todo, de desmitificar los vídeos generados por el público.

¿Periodismo simulado? No, gracias


Tiger Wood, su accidente y su agitada vida sentimental son desde hace un par de semanas el gran asunto del infoentretenimiento global. Los vídeos relacionados con el golfista y sus amigas, creados en China, se han convertido en un ciberacontecimiento.

Un grupo multimedia de Hong Kong, Next Media, que posee periódicos sensacionalistas y una compañía de vídeos de animación dio un paso más, simulando lo que pudo ocurrir entre Tiger y su esposa en el momento del accidente. Cada semana esta compañía produce una docena de vídeos de animación que simulan determinados acontecimientos. con gran éxito. No se trata de recrear acontecimientos bien comprobados (un recurso ampliamente utilizado por las televisiones de todo el mundo), sino de presentar como real, como la potencia de la estética de los videojuegos, algo que quizá pasó o no, una especulación o un puro rumor. Los mensajes textuales pueden ser ambiguos sobre lo que realmente ocurrió, pero el realismo de las imágenes simuladas convence al espectador de que está ante la verdad.

Sus impulsores sostienen que el periodismo del futuro será una mezcla de realidad y simulación. Parece que como en tanto otros productos de baja calidad, China está tomando el liderazgo en la información basura. Afortunadamente el organismo regulador de Hong Kong ha multado al grupo y ha anulado su petición de una televisión local.

Es difícil definir que es un periodismo de calidad, pero uno de sus requisitos indudables es el respeto a los hechos. Los hechos son sagrados. El periodismo son hechos. Que la simulación se quede para los videojuegos.

La redacción integrada de El Tiempo


He tenido la oportunidad de visitar la redacción de El Tiempo en Bogotá. El Grupo Editorial El Tiempo integró hace dos años las redacciones de todos sus periódicos y sus ediciones digitales.

Una redacción de 300 periodistas elaboran 4 periódicos (El Tiempo, el popular Hoy, el gratuito ADN y el económico Portafolio), tres ediciones digitales (eltiempo.com, diarioadn.com.co, portafolio.com.co) y una cadena local de televisión City.tv. La redacción de la televisión es independiente, aunque comparte espacios y se beneficia de las informaciones desarrolladas por la redacción integrada.

El concepto es de una sola información editada en distintas plataformas, pero personalizándola para que realmente se diferencie. En general, se sigue el proceso de «first online».

Se ha explorado que los reporteros de los diarios hagan vídeos, pero en general se prefiere utilizar los suministrados por la televisión.

El proceso de integración no resultó tan difícil como se temía. Se produjeron 70 despidos, 30 de ellos de periodistas. Se mantienen distintos estatus entre los periodistas provenientes de los periódicos y los de los digitales.

Cada medio, en papel o digital, tiene sus propias mesas de edición y existe además una mesa común de coordinación.

La integración se ha efectuado por secciones, esto es, hay una sola sección de economía, política, cultura, deporte etc. Pero dentro de esa sección única unos redactores trabajan preferentemente para el papel o para los digitales. Los reporteros digitales salen menos a la calle que los redactores de los periódicos.

Etnocidio y utopía digital


Etnocidio. Genocidio del que es víctima un pueblo índígena

Utopía digital. Creencia en que las nuevas tecnologías están construyendo un nuevo espacio de libertad, felicidad y progreso.

¿A qué viene juntar estos dos términos- que he definido en mis propios términos? A la tensión que existe entre el optimismo digital y la dura realidad que viven aquellos a los que todos los derechos se les niega, a aquellos a los que se les extermina en nombre de cualquier falso valor. La realidad de los que ni siquiera pueden platearse saltar la brecha digital porque bastante tienen con seguir vivos. En Colombia, país de desarrollo medio con 45 millones de habitantes, casi cuatro millones son desplazados internos, víctimas de los distintos actores armados y el propio ejército.

He asistido en Barranquilla al I Congreso Modelos Emergentes de Comunicación, de lo Análogo a lo Digital, organizado por la Universidad Autónoma del Caribe. La mayor parte de los participantes eramos analistas o profesionales de los cibermedios y de alguna manera en alguna intervención se pintó de rosa la utopía digital. En mi aportación (Avances y desafíos en los cibermedios) defendí la idea de periodismo cívico como el periodismo que debe regenerar el espacio mediático y balizar el ciberespacio para convertirlo en espacio público.

Pero entre tanto neologismo y tecnicismo Marta Rodríguez trajo al Congreso el mundo real. Marta Rodríguez es la gran maestra del cine documental colombiano. No pude asistir a su intervención, pero me contaron que cuando mostró sus documentales sobre el genocidio al que son sometidos los indígenas colombianos -el etnocidio- algunas de las jóvenes estudiantes se echaron a llorar. Y es que tanto cháchara digital oculta a veces la realidad y hasta su representación documental, como en este caso.

«Me gustó que desmitificara esas maravillas digitales» -me dijo luego Marta. «¿Como pueden valerse de esas tecnologías los desplazados del Chocó si en esa selva no entran ni las señales telefónicas?».

Esas muchachas que lloraban al ver las pruebas del etnocidio ignoraban lo que pasaba en su propio país. Ni los medios tradicionales ni los cibermedios se lo habían contado. Tuvieron que encontrar la verdad en el relato lento y profundo de los documentales de Marta Rodríguez.

Transición al ciberperiodismo


La mayoría de los periodistas norteamericanos tienen una buena disposición para hacer una transición completa hacia el periodismo digital. Así lo muestra un estudio del Media Managament Center (pdf) realizado entre 3800 informadores pertenecientes a redacciones de prensa tradicional, digital o híbridas.

El grupo más numeroso, el 50%, estaría dispuesto a doblar su trabajo digital. Sólo un 6% están decididamente en contra del proceso de convergencia. Más de la mitad piensa que la transición se está desarrollando demasiado lentamente en sus redacciones.

El dato que no deja de sorprender es que, en plena crisis, el 77% están satisfechos con su trabajo. Muchos estarían dispuestos a comprometerse más con el cambio si tuvieran una perspectiva de estabilidad laboral. El optimismo de directores y editores contrasta con la visión más realista del informador de base.

(Con un poco más de tiempo analizaré algo más este estudio).

La reconstrucción del periodismo (en Estados Unidos)


La Columbia Journalism Review acaba de publicar el informe The Reconstruction of American Journalism (versión web reducida, versión completa pdf). Los autores son el profesor Michael Schudson y el ex editor del Washington Post Len Downie.

El propio título indica el diagnóstico de los autores. En Estados Unidos el periodismo se encuentra en ruinas y tiene que ser reconstruido. Cuando leemos que el periódico más poderoso, The New York Times, despide a otros 100 periodistas (ver la repercusión de la noticia en los cibermedios en español) podemos pensar que, efectivamente, el periodismo, o al menos el periodismo, tal y como le conocemos si no está desapareciendo, sí que está cambiando profundamente.

Los autores analizan más la crisis del modelo de negocio que las perversiones en que han incurrido los grandes medios. La investigación, elaboración y difusión de la información se dispersa y el monopolio de los grandes medios se difumina. Esto que, en principio es la buena y gran noticia, supone que no se darán la gran concentración de recursos dedicados  hasta ahora a un periodismo de interés público.

El informe se plantea, ante todo, buscar un modelo de financiación alternativo al comercial clásico, basado en la venta de ejemplares, las suscripciones y la publicidad (y ahora también basado en la venta de piezas de información, o, al menos, eso intentan los cibermedios, pese a anteriores fracasos).

Proponen los autores un modelo en el que convivan empresas con fin de lucro, organizaciones sin ánimo de lucro, universidades como una función de laboratorios informativos y start-ups (nuevas empresas innovadoras que sólo dan beneficios pasados un tiempo). La gran fuente de financiación de estas nuevas organizaciones informativas sería la filantropía. La cuestión es: si las artes, hasta las más clásicas y mayoritarias, se financian a través de organizaciones filantrópicas ¿por qué no también el periodismo de interés público, «especie en peligro de extinción»?.

Las propuestas están originando gran debate.  «Esto más que un plan de futuro es un epitafio»- die uno de los comentarios, que, en general, son más partidarios de reflotar las empresas capitalistas que de nuevas formas de organización.

La financiación filatrópica parece bastante improbable fuera de Estados Unidos. Habría que cambiar las leyes, la cultura de los grandes mecenas y, sobre todo, convencerles de que si el arte de las vanguardias hoy puede ser inocuo, el periodismo o es crítico (también respecto a sus mecenas) o no es.

El informe sostiene que el periodismo será colaborativo y abierto a un rango más amplio de informadores, profesionales y semiprofesionales. Esa parece ser ya la apuesta de los grandes medios. The Guardian recluta blogeros para la cobertura local. La BBC crea el cargo de editor de los medios sociales.

Todo eso está muy bien, pero -como se pregunta uno de los intervinientes en el debate de la CJR- si los estudiantes de periodismo hacen información innovadora ¿qué harán los periodistas profesionales? En España podríamos escribir un tratado sobre el abuso de los becarios.

Caso Gürtel: la corrupción de la imagen


Los españoles llevamos meses conociendo, primero por filtraciones interesadas, ahora por levantamiento parcial del sumario, los detalles de la trama de corrupción montada por Francisco Correa y desarticulada a partir de una operación policial denominada Gürtel, esto es, correa en alemán. La zafiedad, la ostentación de un lujo obsceno, el expolio de lo público y la pequeña intriga política dominan las relaciones entre personajes públicos y los personajillos que pululan en su órbita.

Las empresas de Correa y sus réplicas en la Comunidad Valenciana organizan actos públicos del PP y de las distintas administraciones regionales en las que éste gobierna. Las distintas instancias judiciales tendrán que determinar si las adjudicaciones públicas se hicieron conforme a derecho o no, si hubo sobornos, lavado de dinero negro o financiación ilegal del PP. Pero aunque todo fuera perfectamente correcto, jurídica y aún moralmente, el volumen de recursos públicos que se dedica a los organización de estos «eventos» es escandaloso.

¿Cuál era la materia producida por las empresas del Sr. Correa? Imagen… Imagen de políticos e imagen de instituciones. No eran empresas que diseñaran complejas estrategias de comunicación, simplemente ponían en escena pseudoacontecimientos pensados por otros agentes de relaciones públicas. Las autoridades y responsables públicas no tienen ya como primera función gestionar lo público sino construir su imagen. En torno a esa puesta en escena ha nacido toda una industria de los «eventos», que, por lo que se ve, mueve miles de millones. Para los eventos nunca hay crisis.

El problema es que los periodistas siguen dócilmente la ruta de los eventos y convierten en noticia lo que no es más que un simulacro de la realidad. Baudrillard ya nos enseñó cómo los medios han roto las fronteras entre la realidad y su representación, en una amalgama visual de lo imaginario y lo real. Hallin analizó el proceso de construcción de los pseudoeventos. Correa y sus adláteres nos demuestran ahora como esa imagen construida, y como tal corrupta, es una extraordinaria fuente de lucro y poder, de corrupción política.

BBC: No digas en el blog lo que no puedas emitir


La BBC endurecerá su política editorial con mayor exigencia de imparcialidad y restricciones al lenguaje inapropiado

La BBC revisa cada cinco años sus Editorial Guidelines, pero antes de de que entre en vigor la nueva versión el próximo junio, el Trust (máximo órgano de gobierno representante del interés público) ha hecho público el borrador y ha abierto una consulta popular entre los contribuyentes que financian con el pago del canon el servicio.

Las Editorial Guidelines son las normas de buena práctica que todo el personal de la BBC, incluidos sus directivos, debe respetar. Estructuradas en 19 capítulos, regulan con un espíritu pragmático y bastante detalle la actividad de la  Corporación con el fin de que sus programas e informaciones se ajusten a la función de servicio público. Estas directivas (traducidas por la Asociación de la Prensa de Madrid) son un espejo de buen periodismo.

Las novedades más polémicas de la nueva versión (borrador, pdf) se refieren a la imparcialidad y la precisión (accuracy) y a las conductas intrusivas en la vida privada, la sátira humillante o el lenguaje obsceno. En todos estos supuestos, los profesionales deberán seguir una normas más estrictas y serán sometidos a un mayor escrutinio.

El caso Bowen

Hasta ahora estas normas se habían aplicado de un modo más flexible a la información en línea en sus distintos formatos y plataformas. Ahora se pretende que las reglas en BBC Online sean tan estrictas como en la radio o la televisión. Esto es, no digas en tu blog, foro o noticia online lo que no emitirías en un programa de radio o televisión.

Esta aplicación más estricta se conoce ya por los medios británicos como «la regla Bowen». Jeremy Bowen es actualmente el editor de Oriente Próximo y previamente corresponsal en Jerusalén. Personalmente, he seguido su actividad desde los días del sitio de Sarajevo (por entonces no tenía todavía el pelo blanco) y me ha parecido uno de los exponentes del mejor reporterismo británico, que sabe combinar el riesgo, el relato impecable y la información de fondo.

Bowen chocó la pasada primavera como el aparato propagandístico de Israel. En una pieza de contexto para BBC  Online sobre las consecuencias de la Guerra de 1967, el periodista escribió que el Estado de Israel no reconoce otra interpretación del derecho internacional más que la suya propia y que el sionismo tiene una tendencia irrefrenable a empujar la frontera. Ambas afirmaciones fueron juzgadas por el Trust como violaciones a las reglas de imparcialidad. Tras una investigación, se consideró que eran imprecisas y requerían la referencia a otros puntos de vista. Bowen fue reprendido, pero la BBC resistió las presiones para destituirle como editor de Oriente Próximo.

On Line vs. On Radio, On Television

La publicidad institucional de la BBC explota ahora el eslogan «On Line, On Radio, On Television». La Corporación insiste en un mismo servicio (una misma información con la misma coherencia editorial) en las tres plataformas. La decisión de aplicar los criterios editoriales con el mismo rigor se enmarca en esta política. Pero el lenguaje y la naturaleza de los mensajes es muy distinto y aplicar los mismo criterios alos programas de radio o televisión -dirigidos a un público masivo e indiscriminado- que a un blog puede encorsetar la información en línea.

La participación del público

Será la primera vez que estas directrices editoriales se hagan teniendo en cuenta la opinión del público. Por supuesto, no es más que un proceso abierto, en el que el Trust podrá seguir o no las sugerencias, pero no deja ser un paso más en la participación ciudadana en los medios masivos.

LIFE (y Robert Capa) en línea


Google sigue imparable con su proyecto de digitalizar la biblioteca soñada por Borges. Al lector se le abre un universo hasta ahora inaccesible. Para el autor supone oportunidades (que circulen sus obras descatalogadas) y riesgos (que no se compensen sus derechos y que no se cuente con él). Y desde el punto de vista económico y cultural se apunta un nuevo monopolio. Hoy no voy a analizar los pros y contras de Google Books. Simplemente, os ofrezco una posibilidad de disfrutar del proyecto.

Google Books ha puesto en línea la colección digitalizada de la mítica LIFE, una de las grandes revistas gráficas, que entre los 40 y los 70, fueron el soporte para el más brillante fotoperiodismo.

Basta, por ejemplo, poner en el rectángulo de búsquedas Robert Capa para encontrar una impresionante serie de reportajes fotográficos del autor, por cierto, muchos de ellos realizados como «empotrado» en unidades del ejército norteamericano. Pero me quedo con un texto, no con una foto. En Road to Madrid, el fotográfo relata su seguimiento de los republicanos españoles enrolados en la Legión Francesa, su entrada en París y la fallida invasión del Valle de Arán en 1944. Batidos por la superioridad franquista, los combatientes tuvieron que cruzar derrotados, por segunda vez, 5 años después, la frontera y entregar las armas a los hasta, hace poco, sus camaradas franceses.

Y para imágenes curiosas, estas otras de la cumbre de Yalta, en los momentos previos a la histórica foto de Stalin, Churchill y Roosvelt, realizadas por un fotógrafo del ejército norteamericano.