Transición al ciberperiodismo


La mayoría de los periodistas norteamericanos tienen una buena disposición para hacer una transición completa hacia el periodismo digital. Así lo muestra un estudio del Media Managament Center (pdf) realizado entre 3800 informadores pertenecientes a redacciones de prensa tradicional, digital o híbridas.

El grupo más numeroso, el 50%, estaría dispuesto a doblar su trabajo digital. Sólo un 6% están decididamente en contra del proceso de convergencia. Más de la mitad piensa que la transición se está desarrollando demasiado lentamente en sus redacciones.

El dato que no deja de sorprender es que, en plena crisis, el 77% están satisfechos con su trabajo. Muchos estarían dispuestos a comprometerse más con el cambio si tuvieran una perspectiva de estabilidad laboral. El optimismo de directores y editores contrasta con la visión más realista del informador de base.

(Con un poco más de tiempo analizaré algo más este estudio).

Panorama del periodismo en red


Ha terminado esta tarde el III Congreso Internacional de Periodismo en Red y el panorama mostrado indica un cierto cansancio, un cierto agotamiento en las distintas iniciativas expuestas, una desorientación en las tendencias. No es que las exposiciones de ponentes y comunicantes no fueran interesantes (ya me referí a la conferencia inaugural de Jean-François Fogel), es que no se termina de ver brillar al buen periodismo en el ciberespacio.

Los medios tradicionales migran hacia el ciberespacio, pero lo hacen a costa de debilitar sus redacciones tradicionales, los verdaderos motores informativos, a cambio de fortalecer las redacciones digitales, pero que siguen atadas al ordenador, redacciones donde sus periodistas no buscan ni investigan noticias, se contentan con reeditarlas lo más rápido posible. Redacciones donde la convergencia digital es más un mito que una realidad. Y la ciberpublicidad no genera ingresos tan rápidamente como los pierden los medios tradicionales. Estos medios intentan integrar los contenidos generados por la audiencia, pero los resultados informativos resultan decepcionantes.

Proliferan los ciberchiringuitos, que pretenden ser medios informativos, con redacciones de tres o cuatro periodistas. Los blogs han perdido mucho de su frescura. Los más visitados siguen siendo los de un grupo de periodistas tecnológos, pendientes de nuevas tendencias en la red, más que de lo que pasa en el mundo real. Luego están los blogs ideologizados, los más numerosos, que no son más que ecos de sus líderes de opinión que ofician en los medios tradicionales.

También se agota el periodismo ciudadano, circunscrito a experiencias informativas de hiperproximidad.

Se nos anuncia la web 3.0, la de la hiperconectividad como un nuevo reto para crear contenidos de relevancia e interés.

Es cierto que en el ciberespacio manda la demanda sobre la oferta, que los ciudadanos crean información y vigilan a los periodistas, pero no por eso parece que la hegemonía de las fuentes (en definitiva, de los grandes poderes) esté en cuestión.

¿Construye el ciberperiodismo espacio público? Me parece que no.

En fin, son impresiones a vuela pluma y como tal completamente subjetivas.

Una voz independiente que se expresa en una sociedad democrática


“El periodismo es una voz independiente que se expresa en una sociedad democrática” – Jean François Fogel.

Esta es la esencia y la fuerza del periodismo, en el mundo analógico y en el mundo digital. No puedo por menos que estar de acuerdo con Fogel, a cargo de quien ha corrido la lección inaugural del III Congreso Internacional de Periodismo en la Red.

En la tercera etapa del periodismo en la red, los internautas tienen a su alcance las mismas herramientas que los periodistas antes tenían en exclusiva para jerarquizar, tematizar, crear agenda… El periodismo, como otras actividades, está dominado ahora por la demanda (la audiencia) no por la oferta (los medios). Por eso, los periodistas tienen que producir una información de más calidad, más fiable, más completa, mejor documentada… que la que puede crear cualquier ciudadano. Y ahí es donde es esencial encontrar esa voz independiente que construya el espacio público.

Los medios tradicionales no van a desaparecer -asegura Fogel- pero tienen que adaptarse profundamente, sobre todo la prensa, a la nueva situación, incidir en la diferencia, en la calidad, no en la instantaneidad.

Son algunas de las ideas, recién enunciadas en su conferencia por Fogel esta mañana en la Facultad de Ciencia de la Información de la Universidad Complutense.

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