Ciberacontecimientos y conocimiento compartido


Mi aportación al III Congreso de Periodismo en Red, celebrado la pasada semana en la Universidad Complutense, ha sido una comunicación titulada «La formalización de la realidad: noticias, acontecimiento mediático, ciberacontecimiento». Quiero hacer un experimento con la difusión de este trabajo: por un lado, que siga el circuito académico, por otro, darlo a conocer directamente en la red.

Empezaré por sintetizar su contenido, aquí, en el blog. El periodismo ha construido la realidad convirtiendo los fenómenos en noticias y formalizando estos en noticias. Ha falseado la realidad con los pseudoacontecimientos y la escenificado en los acontecimientos mediáticos; la ha amplificado mediante los hiperacontecimientos. Ahora, los fenómenos sociales se manifiestan directamente en la red y en la misma red se generan también fenómenos propios. Propongo el concepto de ciberacontecimiento como aquella información difundida masiva e instantáneamente en el ciberespacio que por su gran impacto termina por convertirse en noticia. El ciberacontecimiento es un icono que explota en el ciberespacio y llega a invadir el espacio mediático. La comunicación explora, aplicando las teorías de la construcción de la realidad, este nuevo fenómeno y las relaciones que implica entre espacio mediático y ciberespacio. Se trata de un trabajo conceptual, una invitación para ulteriores trabajos empíricos.

Circuito académico

Primero presenté un resumen o abstract de la comunicación a la organización del Congreso. El coordinador del grupo correspondiente lo aprobó. También se revisó la versión final. Hay que decir que estas revisiones lo fueron sólo para verificar si la comunicación se ajustaba a la temática del Congreso y si cumplía las normas de estilo. No es una revisión, pues, en sentido estricto, de contenido. El día 22 se expuso en el correspondiente grupo de trabajo, junto con otras comunicaciones y finalmente se mantuvo un debate con la docena de asistentes. Dentro de unos meses, la organización del Congreso publicará un libro. El libro tendrá una circulación reducida, pero su publicación permitirá que ponentes y comunicantes arañen unas décimas en los diversos procesos de evaluación a que están sometidos profesores universitarios e investigadores.

Como la publicación del libro se demora y además su circulación se reducirá a algunos departamentos y bibliotecas universitarias, en este caso, como en otros, suelo utilizar la herramienta de difusión que ofrece la Universidad Complutense para esta «literatura gris»: el archivo institucional E-Prints. Los documentos se depositan y la Biblioteca verifica la autoría y la conformidad a las normas de estilo. En este caso he depositado no sólo la comunicación, sino también la presentación en PowerPoint, como documento secundario. En esta dirección pueden encontrarse otros trabajos que he depositado en este archivo.

En el circuito académico lo más valorado es la publicación en revistas científicas. En ellas, el trabajo se somete a un proceso de revisión ciega por dos evaluadores que realizan ya una validación desde el punto de vista de contenido y no sólo de aspectos formales. Por tanto, lo que más se valora en la evaluación de los académicos es la publicación en estas revistas, conforme su índice de impacto, es decir, de citas en otras publicaciones semejantes. El sistema parece impecable, pero tiene serios fallos. En primer lugar, que la selección no es tan objetiva como parece. En muchos casos los investigadores pagan por la publicación en las revistas más prestigiosas. Las publicaciones en español no tienen prácticamente impacto. Además, a esta revistas se accede a través de base de datos con un alto precio de suscripción. En el caso de las ciencias sociales, al rebufo de las ciencias de la naturaleza, se privilegian los estudios empíricos, a veces muy limitados, olvidando los trabajos conceptuales. Y, finalmente, el proceso de difusión es muy lento. Estas revistas son anuales o bisemestrales y la revisión y admisión del trabajo puede demorarse meses.

Conocimiento compartido en el ciberespacio

Bueno, he comenzado por presentar el trabajo aquí en el blog. Ya sé que una entrada en un blog debe ser más breve y directa, pero a lo mejor alguien lee hasta aquí. Ya veremos cuantas visitas reune.

Y he decidido utilizar una herramienta para mi novedosa, Sribd. Un formato para documentos de textos e imágenes basado en flash y denominado i-Paper. Tiene una prestación muy vistosa, la posibilidad de incrustar el documento, como si fuera un vídeo, en una página html. Lamentablemente, WordPress no permite incrustar flash más que desde algunas plataformas. Así que aquí recojo sólo los enlaces: comunicación (pdf) (es posible que algunos ya hayan abierto este documento desde el enlace incluidos en el primer párrafi) y presentación (ppt). Desde esos enlaces pueden descargarse los documentos en sus formatos originales. Sribd permite cargar documentos sin límites de espacio y ofrece funciones como la creación de grupos y comunidades. Los documentos pueden ser clasificados en categorías y etiquetas. Por cierto, que he puesto etiquetas en español y en inglés. Pueden gestionarse también las licencias de reproducción. En dos días, la comunicación tiene 14 visitas y la presentación 2.

También en este mismo blog, en la página curriculum, pueden descargarse prácticamente todas mis publicaciones académicas (si algún enlace no funciona, ruego se me advierta), publicaciones académicas, porque mi trabajo periodístico de tres décadas está en el archivo de TVE…

Más adelante haré balance de este experimento.

Los derechos de los periodistas cuestionados por los cambios económicos y tecnológicos


Mi amigo Paco Audije me envía el comunicado de la Federación Internacional de Periodistas con ocasión del Día Mundial por la Libertad de Prensa. Copio el comunicado y subrayo la última parte: no sólo regímenes despóticos vulneran las libertades de expresión e información; también corren peligro estas libertades en aquellos países, que pese al reconocimiento jurídico y al respeto del pluralismo externo, se ataca el pluralismo interno debilitando los derechos profesionales de los periodistas so pretexto de una ineludible modernización tecnológica.

Comunicado de la F.I.P. en vísperas y con motivo del Día Mundial por la Libertad de Prensa.
LOS PERIODISTAS PIDEN UNA SOLIDARIDAD GLOBAL PARA HACER FRENTE A LAS AMENAZAS CONTRA LOS MEDIOS.

La Federación Internacional de Periodistas (FIP) afirma que en la lucha global por la seguridad, el trabajo en buenas condiciones y por la calidad del periodismo, sólo puede obtenerse la victoria si los periodistas actúan juntos en defensa de sus derechos.

En su declaración con motivo del Día Mundial por la Libertad de Prensa en 2008, la FIP llama a renovar la solidaridad mundial entre periodistas para luchar contra las amenazas que sufren los medios de comunicación.

“El futuro del periodismo depende de que podamos renovar y construir esa solidaridad”, ha declarado Jim Boumelha. “Nuestro trabajo está en el corazón de la lucha por la democracia y los derechos humanos”.

La FIP declara que el futuro del periodismo no puede estar garantizado por montajes publicitarios de inspiración política, ni por el enmudecimiento de los medios o los recortes de sus presupuestos.

En todo el globo, los sindicatos que pertenecen a la FIP, el mayor grupo de periodistas de todo el mundo, señalan este Día Mundial por la Libertad de Prensa con distintos actos y actividades que tratan de subrayar la crisis que afecta a los que trabajan en el campo del periodismo.

“En días recientes, hemos llevado nuestro mensaje de solidaridad a China, Pakistán, Rusia, México e Irak”, ha dicho Boumelha. “ En todos esos lugares, los periodistas están presionados. Nuestros colegas lograrán defender sus derechos si pueden trabajar juntos, llegar a todos los que están en el periodismo, viejo o nuevo, y construir puentes que lo fortalezcan. Donde hay divisiones y discordia, allí prosperan los enemigos de la libertad de prensa.”

La FIP afirma que la libertad de prensa y los derechos profesionales de los periodistas son cuestionados incluso en los países más democráticos, donde los cambios económicos y tecnológicos conducen a una mayor fragilidad en las condiciones de trabajo. También terminan socavando los niveles tradicionales de pluralidad de la prensa escrita y de los medios audiovisuales. En otras partes del mundo, diversos tipos de presiones, en especial la violencia, que se convierte en rutinaria, amenazan el ejercicio del periodismo.

En muchos países, los ataques a los periodistas tienen su raíz en el trabajo de investigación de los reporteros, que prueban y exponen la corrupción en los negocios o la política.

“Vivimos en un mundo donde, gracias a Internet, la libertad de expresión se ha hecho realidad para millones”, ha añadido Boumelha, “pero para los periodistas que buscan la verdad hay nuevos peligros y amenazas. Necesitamos defender nuestras libertades elementales renovando nuestro compromiso sindical unitario y nuestra solidaridad profesional”.

En Europa, Arne König, presidente de la FEP, ha dicho: “El Día Mundial por la Libertad de Prensa nos muestra una oportunidad ejemplar de cómo el periodismo de calidad es vital para la democracia y puede alcanzar sus objetivos, cuando los periodistas logran condiciones de trabajo decentes y respeto a su oficio”.

La FIP declara que la presión contra los periodistas para que revelen sus fuentes de información y los residuos de interferencia política son retos a los que se enfrentan los periodistas y los medios.

“Y no podemos ignorar el impacto de la crisis económica, que ha afectado a buena parte de los medios en Europa. El periodismo de calidad sufre los recortes tremendos impuestos por los propietarios de los medios en sus presupuestos”, ha añadido König.


Panorama del periodismo en red


Ha terminado esta tarde el III Congreso Internacional de Periodismo en Red y el panorama mostrado indica un cierto cansancio, un cierto agotamiento en las distintas iniciativas expuestas, una desorientación en las tendencias. No es que las exposiciones de ponentes y comunicantes no fueran interesantes (ya me referí a la conferencia inaugural de Jean-François Fogel), es que no se termina de ver brillar al buen periodismo en el ciberespacio.

Los medios tradicionales migran hacia el ciberespacio, pero lo hacen a costa de debilitar sus redacciones tradicionales, los verdaderos motores informativos, a cambio de fortalecer las redacciones digitales, pero que siguen atadas al ordenador, redacciones donde sus periodistas no buscan ni investigan noticias, se contentan con reeditarlas lo más rápido posible. Redacciones donde la convergencia digital es más un mito que una realidad. Y la ciberpublicidad no genera ingresos tan rápidamente como los pierden los medios tradicionales. Estos medios intentan integrar los contenidos generados por la audiencia, pero los resultados informativos resultan decepcionantes.

Proliferan los ciberchiringuitos, que pretenden ser medios informativos, con redacciones de tres o cuatro periodistas. Los blogs han perdido mucho de su frescura. Los más visitados siguen siendo los de un grupo de periodistas tecnológos, pendientes de nuevas tendencias en la red, más que de lo que pasa en el mundo real. Luego están los blogs ideologizados, los más numerosos, que no son más que ecos de sus líderes de opinión que ofician en los medios tradicionales.

También se agota el periodismo ciudadano, circunscrito a experiencias informativas de hiperproximidad.

Se nos anuncia la web 3.0, la de la hiperconectividad como un nuevo reto para crear contenidos de relevancia e interés.

Es cierto que en el ciberespacio manda la demanda sobre la oferta, que los ciudadanos crean información y vigilan a los periodistas, pero no por eso parece que la hegemonía de las fuentes (en definitiva, de los grandes poderes) esté en cuestión.

¿Construye el ciberperiodismo espacio público? Me parece que no.

En fin, son impresiones a vuela pluma y como tal completamente subjetivas.

Una voz independiente que se expresa en una sociedad democrática


«El periodismo es una voz independiente que se expresa en una sociedad democrática» – Jean François Fogel.

Esta es la esencia y la fuerza del periodismo, en el mundo analógico y en el mundo digital. No puedo por menos que estar de acuerdo con Fogel, a cargo de quien ha corrido la lección inaugural del III Congreso Internacional de Periodismo en la Red.

En la tercera etapa del periodismo en la red, los internautas tienen a su alcance las mismas herramientas que los periodistas antes tenían en exclusiva para jerarquizar, tematizar, crear agenda… El periodismo, como otras actividades, está dominado ahora por la demanda (la audiencia) no por la oferta (los medios). Por eso, los periodistas tienen que producir una información de más calidad, más fiable, más completa, mejor documentada… que la que puede crear cualquier ciudadano. Y ahí es donde es esencial encontrar esa voz independiente que construya el espacio público.

Los medios tradicionales no van a desaparecer -asegura Fogel- pero tienen que adaptarse profundamente, sobre todo la prensa, a la nueva situación, incidir en la diferencia, en la calidad, no en la instantaneidad.

Son algunas de las ideas, recién enunciadas en su conferencia por Fogel esta mañana en la Facultad de Ciencia de la Información de la Universidad Complutense.

La crisis de Le Monde vista por Jean-François Fogel


Con ocasión del III Congreso Internacional de Periodismo en la Red he tenido la ocasión de intercambiar unas opiniones con Jean-François Fogel.

Fogel fue asesor del director de Le Monde entre 1995 y 2002 y es uno de los cerebros de la edición digital del periódico francés. Además, comparte la autoría del libro «La prensa sin Gutemberg» con Patino, uno de los triunviros descabalgados por la actual crisis. Conoce bien Le Monde, pero su posición parece próxima a la anterior dirección (Fottorino, Patino, Jeantet).

Para Fogel, la ampliación de capital por parte de Lagardére y Prisa es ineludible. Esa ampliación no cambiaría los contenidos, pero si el modo de gestión. Acusa a la Sociedad de Redactores de no querer adaptarse a las necesidades de una gestión más ágil, agitando el fantasma del riesgo para la independencia. Con la ampliación, la Sociedad de Redactores perdería su poder de veto. Los sindicatos quieren ocupar el espacio de la Sociedad de Redactores. La huelga reafirma su poder y su influencia de cara a negociar con la empresa. El diario de papel -dice Fogel- debe cambiar mucho y aprender de la gestión del diario digital.

Una opinión autorizada que me reafirma en la impresión de que la crisis no está ni mucho menos cerrada.

Los trabajadores aprueban el Estatuto de Información de RTVE


A las 7 de esta tarde se cerraban las urnas en los principales centros de RTVE. Los trabajadores han votado el Estatuto de Información de la Corporación, que ya comenté en una entrada anterior. Soy poco partidario de abusar del adjetivo histórico, pero en este caso, desde el punto de vista de la historia de la radiotelevisión pública y, por tanto para la comunicación pública y, en definitiva, para el desarrollo democrático de este país, ese estatuto supone un paso gigantesco. Gigantesco, porque crea un marco para que los profesionales puedan desarrollar su labor de informar con independencia personal y refuerza la independencia editorial de la Corporación al dotarla de unos órganos de control interno vigilantes de las obligaciones deontológicas y de la misión de servicio público que RTVE tiene asignada.

Los resultados provisionales anticipan una participación en torno al 52%, un voto favorable del 71%, un 22% en contra y el resto voto en blanco o nulo. Estos resultados requieren algún análisis.

En primer lugar, la participación puede considerarse buena, teniendo en cuenta que, como cualquier referendum, esta consulta era difícil que suscitara una gran movilización. Además, la peculiar estructura organizativa de la empresa impone una alta abstención técnica (diversidad de turnos, viajes, libranzas, diversidad de sedes). Piénsese que el referendum convocado hace dos años por los sindicatos para la aprobación del ERE, una cuestión en la que se jugaba el futuro de la empresa y el futuro personal de más de 4.000 trabajadores, logró una participación de un 56%. Además, una de las conquistas de este estatuto ha sido extender su ámbito más allá de los Servicios Informativos de RNE y TVE a todos los programas con contenidos informativos, y más de los periodistas a todos los profesionales del sonido, la imagen o el periodismo que aportan su contribución creativa al producto informativo (denominados por el Estatuto profesionales de la información audiovisual y sujetos de los derechos y deberes definidos por el texto). Pero el grado de concienciación de este instrumento era, lógicamente, menor fuera de los respectivos servicios informativos y la abstención de esos colectivos fuera de las grandes Redacciones ha podido ser menor.

¿Por qué un voto negativo significativo? El Estatuto se ha encontrado en su última etapa con un escollo importante, el rechazo del Comité General intercentros y de todos los sindicatos, salvo CGT. El Comité General Intercentros llegó a solicitar al Consejo de Administración la suspensión del referendum. Dos eran sus objeciones: la incompatibilidad de los delegados sindicales y miembros de los comités de empresa para ser vocales de los Consejos de Informativos y la falta de una representación a nivel territorial, esto es de unos consejos de informativos en las comunidades autónomas.

A la primera objeción, se puede responder que son dos esferas de representación distintas, una la profesional y otra la laboral. El Estatuto se esfuerza en delimitar estas esferas (por ejemplo, el reconocimiento de la condición de «profesional de la información audiovisual» no tiene consecuencias laborales ni salariales). El sentido común aconseja no sumar mandatos y tareas. Además, el Estatuto, que exige a los vocales que no se liberen de su puesto de trabajo. En cualquier caso, una incompatibilidad no puede nunca ser considerada una discriminación.

La segunda es de más calado. La Comisión Redactora que ha negociado el texto hoy votado con el Consejo de Administración luchó por lograr una representación profesional en las comunidades autónomas, pero el Consejo no lo aceptó, de modo que se llegó a un punto en que esta cuestión podía bloquear toda la negociación. La Comisión Redactora valoró que no se podía perder una ocasión histórica, máxime cuando se valoraba muy positivamente lo conseguido en la negociación. Pero esta falta de representación es el punto más débil de nuevo Estatuto, porque no sólo niega a cientos de trabajadores una instancia inmediata de representación y mediación, sino porque recarga a los consejos centrales y les da un carácter demasiado institucional.

Este hecho puede haber determinado el voto negativo en muchos centros territoriales, mientras que en Madrid y Barcelona (con reserva de vocales en los consejos centrales) el voto ha sido masivamente positivo.

Desde fuera de RTVE, creo que los sindicatos han cometido un grave error de juicio. Podrían haber mostrado su discrepancia, pero haber aprobado el proyecto, porque lo que estaba en juego era una reivindicación histórica. Una negociación, como la que ha alumbrado el Estatuto, se da una sola vez, no es un convenio colectivo, donde lo que no se consigue un año se puede ganar al siguiente.

Ahora ya sólo falta la promulgación formal por parte del Consejo de Administración. En las próximas semanas se celebraran las elecciones a los consejos. Una buena noticia para RTVE y para los partidarios de la radiotelevisión pública. Y toda una contradicción con la gestión de su presidente, que centra todos sus esfuerzos en una nueva sede que, por mucha que se niegue, no es más que una operación de especulación inmobiliaria.

Con todo, felicidades a los trabajadores de RTVE.

Exagerar su número ofende a las víctimas


En su edición fechada el 12 de abril Le Monde publica una magnífica crónica de su corresponsal en Naciones Unidas, Philippe Bolopion, bajo el título «Les bilans de morts de guerres, enjeux politiques» («Las cifras de muertos de guerra, una apuesta política). En ella se analiza lo que muchos sospechábamos: intereses políticos y/o de organizaciones humanitarias tienden a inflar el número de víctimas de los conflictos armados. Cuando se dan cifras como la de 650.000 muertos en Irak detrás suele haber un estudio supuestamente serio, en este caso, uno de la revista Lancet. Pero estos estudios aplican no el recuento de las víctimas, sino técnicas o estadísticas o (como en el caso citado) epidemiológicas. Se trata de extrapolaciones, como las manejadas en las encuestas de opinión. La crónica enlaza con un conjunto de fuentes muy importantes.

Por citar la experiencia propia, durante los momentos álgidos de la guerra de Bosnia llegó a manejarse la cifra de medio millón de muertos. A mi no me cuadraba. Cada día, las agencias daban su parte. Las peores jornadas, los muertos eran una docena en Sarajevo, cuatro o cinco en Mostar, dos o tres en Bosnia Oriental, decenas si había alguna gran operación militar en Bosnia Central… Al terminar la guerra, se habló de 200.000 muertos. Hoy las estadísticas más ajustadas los reducen a 100.000. En el caso de Irak, la fuente más fiable me resulta BodyCount, que realiza un recuento diario de víctimas en hospitales y morgues y que, a día de hoy, 11 de abril, estima las víctimas mortales entre 82.725 y 90.251.

Un solo muerto debiera ser suficiente para provocar nuestra empatía y solidaridad. Los periodistas ofendemos a las víctimas cuando, llevándonos por el sensacionalismo o intoxicados por políticos o ongs, exageramos su número.

Los sacrificios de Le Monde


Ya se conoce el plan de saneamiento de Le Monde. El presidente del grupo Eric Fottorino lo presentó el pasado sábado 5 de abril al consejo de dirección (conseil de surveillance) y se resume en una cifra: 130 empleos menos. Esos 130 empleos suponen un 20% de la plantilla (598 trabajadores). La mayor parte de los puestos a eliminar mediante bajas incentivadas y prejubilaciones forzosas corresponde a la redacción: se eliminarán 58 periodistas de un total de 340. Otras medidas es desprenderse de cabeceras o negocios accesorios

El País informaba el domingo en un tono aséptico de este plan, que pretende terminar con los números rojos en 2009 y obtener beneficios en 2009. Libération acertaba con su titular «Un mundo cruel». La lectura de esta información nos da algunas claves.

La reducción de personal es la alternativa a la ampliación de capital. Ante la crisis se abrían dos soluciones: reducción de coste o/y ampliación de capital. Los candidatos a la ampliación de capital eran los grupos Lagardère y Prisa.

Las sociedades de empleados apoyan el recorte. Las sociedades de empleados, accionistas del grupo, consideran que con estos sacrificios se evita una ampliación de capital que pondría en peligro la independencia editorial.

Los sindicatos se oponen. Los sindicatos no aceptan que el precio de la independencia sean despidos más o menos dulces. El fantasma de la huelga está a la esquina.

La crisis de Le Monde (ver Frágil acuerdo en Le Monde, La independencia de Le Monde) no ha terminado, pero va clarificándose.

(El martes 8 de abril, mientras escribía esta entrada, los sindicatos de Le Monde convocaban huelga para el 14 de abril)

Estatuto de Información de RTVE


La Corporación RTVE va a dotarse en las próximas semanas de un nuevo instrumento para hacer real el pluralismo interno. Se trata del Estatuto de Información, pactado entre una Comisión Redactora, elegida por los trabajadores, y el Consejo de Administración. El texto fue acordado el pasado 28 de febrero (sin que RTVE apenas diera relieve informativo al hecho) y está ahora pendiente de ratificación en referendum y de su promulgación final por el Consejo de Administración. Como tampoco existe ningún enlace fuera de la intranet de la empresa, incluyo el TEXTO en la página de documentos de este blog.

Los estatutos de redacción nacen en los años 70 como una alternativa a las sociedades de redactores y con una misma finalidad: garantizar el pluralismo al interno de los medios. En Francia, por su peculiar historia, fue posible que en los 60 se constituyeran en el seno de determinados periódicos sociedades de periodistas que, a través de su participación colectiva en el capital societario, controlaran los principios fundacionales de estas publicaciones, en peligro en virtud de la mercantilización de las empresas y la consiguiente concentración. Las más importante ha sido la de Le Monde (véanse en este blog los comentarios Frágil acuerdo en Le Monde y La independencia de Le Monde). En España, pese a algún intento, la situación económica, política y jurídica hacía inviable la solución de la participación de los periodistas en el capital de la empresa. Surge, en cambio, de la mano de El País, la solución de los estatutos de redacción. Le seguirán luego El Mundo, otros diarios y casi todas las televisiones públicas autonómicas (excepto Telemadrid).

Los estatutos de redacción son mecanismos de autorregulación y participación interna. Suelen definir el marco de relaciones profesionales, desarrollando los deberes y derechos de los informadores, estableciendo un conjunto de normas de carácter deontológico (a veces también normas de estilo) y creando órganos de participación (consejos de redacción, comités profesionales). El elemento clave de ese sistema son esos consejos, entre cuyas competencias más importantes y frecuentes suelen estar dar su parecer no vinculante sobre el nombramiento del director de la publicación o de los servicios informativos, o manifestar su discrepancia con una posición editorial en las mismas páginas o programas de la empresa.

En RTVE venía reclamándose un estatuto desde 1981. A pesar de que en varias ocasiones se abrieron negociaciones, estos procesos no llegaron a nada. Una RTVE absolutamente gubernamentalizada no era el mejor contexto para estos instrumentos de participación y control. En cambio, las radiotelevisiones autonómicas, siguiendo el ejemplo de la Corporación Catalana de Radio y Televisión, se dieron (como digo, salvo Telemadrid, otro reducto de la gubernamentalización) estatutos de informativos. Los estatutos de las radiotelevisiones se centran en la regulación de los aspectos profesionales y amplían su ámbito subjetivo a un conjunto de categorías, como cámaras u operadores de vídeo, con funciones importantes en la conformación de la información audiovisual. Unos estatutos han funcionado mejor y otros (en aquellas empresas con mayor dependencia política) peor, hasta el punto de que en El Mundo o la radiotelevisión valenciana los consejos han dejado de elegirse. El último precedente antes del RTVE ha sido el estatuto de redacción de la agencia EFE, con un alto grado de desarrollo de los derechos profesionales y un Consejo de Redacción con importantes poderes.

La ley de la radio y la televisión de titularidad estatal define un nuevo marco al establecer dentro de su arquitectura institucional los consejos de informativos, a los que caracteriza como órganos de control interno destinados a garantizar la independencia profesional de los informadores y promover la independencia editorial de la Corporación (como garante de los principios del servicio público y entre ellos de los de veracidad y objetividad informativa).

La ley establece que la norma reguladora de estos consejos sea aprobada por el Consejo de Administración «con el acuerdo de los profesionales». Esta exigencia determinó la elección por los trabajadores de una comisión redactora, que elaboró un texto, luego negociado y pactado con el Consejo de Administración y pendiente ahora de referendum.

Sintéticamente indico las novedades del Estatuto de Información de la Corporación RTVE:

  • Naturaleza de pacto interno
  • Sujeto amplio: los profesionales de la información audiovisual, todos los profesionales del periodismo, la imagen y el sonido que determinan los contenidos informativos
  • Amplio elenco de derechos, con novedades como el derecho a la libertad de creación y el derecho a una carrera profesional, que deberá ser tenida en cuenta a la hora de efectuar nombramientos o adscribir a los puestos de trabajo.
  • Código deontológico adaptado a la realidad presente de la información audiovisual
  • Consejos de informativos con importantes poderes, como dar su opinión sobre los nombramientos de los directores de informativos y comunicación previa de los nombramientos intermedios y de los cambios de organización informativa.
  • Recurso de amparo ante los consejos
  • Posibilidad de expresar una discrepancia editorial

En definitiva, el estatuto es un marco útil para garantizar tanto la independencia personal de los informadores, como la independencia editorial y el respeto de los principios de servicio público que inspiran a la radio y televisión públicas. Pero sólo es un marco, no una panacea. Como todos los derechos, éstos tienen que ser asumidos y ejercidos por sus titulares. Eso conlleva riesgos, pues por importantes que sean las garantías jurídicas siempre queda un terreno gris de discreccionalidad de la empresa. Y como a todas las instituciones, los consejos tienen que dar contenidos reales a sus funciones.

Llega, además, este Estatuto con 20 años de retraso. La generación que luchó por él fue barrida por el ERE. Hoy toca a los jóvenes generaciones aprovechar la conquista.

Irak, Iraq… memoria de la destrucción


¡Ya ha empezado! Eran las tres de la mañana de la madrugada del 20 de marzo de 2003 y al otro lado del móvil, mi jefe, Daniel Peral, me advertía del temido momento: habían empezado los bombardeos.

Mirando la galería de fotos y vídeos de Reuters rememoro las difíciles semanas que siguieron. Pase la guerra en la Redacción de TVE, muy lejos de los riesgos físicos y morales del campo de batalla; pero, en cierta forma, también la Redacción se convirtió en un campo de batalla. Hacer información internacional para televisión tiene algunas ventajas. En el mundo siempre hay algún acontecimiento de primera magnitud y a estas alturas ese acontecimiento casi siempre tiene una imagen; pero la gran ventaja sobre cualquier otra es estar fuera del juego político nacional y de las presiones que conlleva. Hasta que el gobierno de un mediano país quiere jugar una dudosa carta estratégica y se suma como comparsa al Imperio. Entonces empiezan los problemas y la información internacional deja de ser ese territorio franco y despreciado. Empiezan las presiones y llega la voracidad de otras secciones por comerse parte del pastel informativo.

Las tres semanas de campaña (que no de guerra, que todavía sigue) fueron muy intensas y requirieron mucho esfuerzo, pero resultaron menos tensas que los meses que precedieron a los primeros bombardeos. Desde el otoño de 2002 la administración Bush daba señales que la decisión de la guerra estaba tomada y que sólo se trataba de venderla la opinión pública. En aquellos Servicios Informativos dirigidos por Alfredo Urdazi se privilegiaba todo aquello que mostrara la maldad de Sadam y su régimen -disidentes iraquíes refugiados en España aparecían cada día como por ensalmo- y todo los que demostrara la existencia de armas de destrucción masiva y la vinculación con Al Qaeda. Se mininizaba, en cambio, cualquier iniciativa diplomática, se infravolaban los informes de los inspectores de Hans Blix y El Baradei. A los informes del desaparecido Comité Antimanipualación (recogidos en la página del Consejo Provisional de Informativos ) me remito. Se llegó a extremos tan ridículos como -a la hora de unificar grafías- escoger Iraq en lugar de Irak, porque Iraq se escribe en inglés e Irak en francés -ya se sabe, Francia era paladín de la no intervención.

Permítaseme el recordatorio de algunas de las imágenes que se guardan en mi memoria.

La primera guerra del Golfo, 1991. Los bombardeos en la noche verdosa… los ataques aéreos convertidos, por primera vez, en vídeo juegos… Peter Arnett desde la terraza del hotel en directo practicando una diplomacia oscura e indirecta… los soldados iraquíes que se rinden y besan la mano a sus invasores… la carretera de la muerte, Quwait-Basora, todo un ejército reducido a chatarra y la chatarra no nos dejaba ver la carnicería.

El éxodo kurdo, 1991. Cientos de miles de personas vagando por montañas nevadas; un pueblo sin estado, desconocido y olvidado; una información tematizada como «catástrofe humanitaria»; un corolario, la «intervención humanitaria»; una consecuencia, la «exclusión aérea»; un resultado final, el estado kurdo de hecho y la desmembración de Irak.

Los años del olvido, 1991-2002. Irak se desdibuja informativamente; poca información sobre la reconstrucción (en un par de años Irak se reconstruyó a unos niveles impensables en la segunda guerra); algo sobre el bloqueo, cuando los iraquíes invitaban a equipos de televisión occidentales, que nos mostraban niños que morían sin los medicamentos embargados -propaganda iraquí, decíamos; crisis recurrentes con retirada de inspectores y diplomáticos y bombardeos conforme a los avatares de la política interna estadounidense y los líos de faldas de su presidente; «petróleo por alimentos» y su escándalo.

Preparando la guerra, septiembre 2002-2003. Continuas filtraciones de informes de servicios secretos, «revelaciones» de exilados iraquíes; «analistas» y «expertos» proclamando la amenaza apocalíptica de Sadam; el elegante Villepin, con su estupendo castellano, y sus movimientos diplomáticos en contra de la intervención; los llamamientos de Juan Pablo II; la movilización global contra la guerra; el rídiculo espectáculo del power point de Powell en el Consejo de Seguridad; la foto de las Azores.

La campaña militar, marzo-abril 2003. Otra vez imágenes verdosas de bombardeos; otra vez las «armas inteligentes», no lo suficiente para no masacrar civiles; otra vez los «vídeo juegos de bombardeos»; el avance anglo-norteamericano parado en Nasiriya; el niño Alí, sin brazos ni piernas ni familia, convertido en personaje mediático; la soldado Lynch, víctima de las balas iraquíes y de la propaganda del Pentágono; la muerte de Couso y las presiones para presentarla como un «trágico accidente»;otra vez los que se rinden besan la mano de los invasores, prisioneros que sí pueden ser mostrados en la televisión; no, en cambio, «los nuestros» «secuestrados» por los iraquíes, cuya imagen sí que estaba protegida por la Convención de Ginebra; Sadam paseándose ausente por un Bagdad espectral; su estatua derribada y la «toma en directo» de Bagdad.

La destrucción de Irak, 2003-2008. El saqueo, la destrucción, la rapiña del tesoro artístico; «Misión cumplida»-Bush dixit; las primeras redadas; los primeros enfrentamientos; la bomba contra el edificio de la ONU y la muerte de Vieira de Mello (un secretario general de la ONU en ciernes) preludio de lo que habría de venir; las carnicerías cotidianas; las peregrinaciones chíies; Paul Bremer, con traje y botas Panamá Jack, bajando del avión protegido por contractors (eufemismo de mercenarios); los contractors colgados del puente de Faluya; los agentes del CNI «asesinados por terroristas» (otro momento infomativamente difícil); ¿donde están las armas de destrucción masiva?;el «caso Kelly»; el ejército del Mahdi; los «daños colaterales» que matan a decenas de personas que asistían a una boda, confundidos con terroristas; la violencia sectaria; la orgía sangrienta de los vídeos yihadistas; la voladura de la mezquita de Samarra; la huída de los periodistas; la infamia de Abu Ghraib; el cansancio, el aburrimiento, Irak ya no es noticia…

«La situación en Irak (¿o en Iraq?) no es idílica, pero sí es muy buena» -Aznar dixit.