El futuro de la BBC


En España, a todos los que nos duele el servicio público de la radio y la televisión hemos considerado la BBC como el modelo a seguir. A veces con una visión un poco idealista que ha ignorado la situación real de la Corporación. Durante los dos últimos años la BBC ha pasado por situaciones que hubiera tumbado el servicio público en otros países y desde luego en el nuestro. Fracasos y escándalos que se proyectan sobre el proceso de renovación de su norma constitutiva la Royal Charter, que caduca el 31 de diciembre de 2016. Y todo ello en una campaña electoral de la que saldrá el parlamento más fragmentado de la historia del Reino Unido.

La BBC ha rendido cuentas, con mejor o peor fortuna, de los fracasos y tiene una visión estratégica sobre su futuro. Por eso y porque hay consenso de que se trata un elemento definidor y esencial de lo que es el Reino Unido, el servicio público tiene futuro, pero siempre con una adaptación dinámica a las nuevas circunstacias de la era digital.

2013 y 2014, horrendum annis

– El escándalo Savile. Jimmy Savile, un depredador sexual, construyó su reputación como popular figura de la BBC desde los años 60. La BBC tuvo que investigar como se pudo ignorar durante décadas una conducta evidente. Y, si cabe todavía peor, el caso puso en cuestión la independencia editorial, pues el programa Newnight eliminó un informe sobre el escándalo. Como consecuencia, el recién nombrado Director General, George Entwistle tuvo que dimitir.

– El escándalo de los sueldos de los ejecutivos. Sueldos desmesurados y sobre todo indemnizaciones injustificables. En 2013 la BBC pagó pagó indebidamente 1,4 millones de libras a ejecutivos que abandonaron la Corporación, en algunos casos después de sólo unas pocas semanas de trabajo. Desde entonces la BBC ha reducido los sueldos de sus estrellas en un 30%.

– El fiasco de la Digital Media Iniciative. La BBC tiró 125 millones de libras (100 más de lo presupuestado) en un fallido proyecto de digitalización de sus fondos. Primero lo contrató con Siemens y  luego intentó desarrollarlo con sus propios recursos, sin que los órganos de control interno fuera capaces de detectar el fracaso.

– La dimisión de Lord Patten. Los escándalos dejaron tocado a Lord Patten, presidente del Trust, el Consejo de Administración de la BBC. Con una impresionante carrera (ministro, presidente del Partido Conservador, Gobernador de Hong Kong durante la entrega a China, rector de la Universidad de Oxford) finalmente dimitió el pasado mayo, tras sufrir una intervención de cirugía cardiaca.

– El cuestionamiento de la sucesora de Patten, Rona Fairhead. Fairhead, ejecutiva del grupo Financial Times, había sido también durante 10 años presidenta de un comité no ejecutivo de auditoría del Banco HSBC, el de la lista Falciani. Las críticas se resumen en las de una diputada conservadora: o supo y no impidió el montaje de cuentas en paraísos fiscales, o no se enteró y fue incapaz. Ya veremos que desarrollo tiene el caso, pero demuestra que los responsables que vienen del sector empresarial (Fairhead) no tienen porque ser mejores que los que provienen del servicio público (Patten).

Recortes. Desde 2010 el gobierno conservador ha venido reduciendo el presupuesto (16% en 210) y congelado el canon que pagan los telespectadores. Además, ha tenido que aumir el coste de su servicio mundial, antes financiado por el Ministerio de Exteriores. Todo ello ha redundado en una drástica reducción de servicios. Y aún así no se ha logrado una situación económica sostenible.

Las fortalezas

La BBC es la mayor organización informativa del mundo. Su presupuesto supera los 4.000 millones de libras y genera un crecimiento doble del PIB. Alcanza y da servicio semanalmente, de una manera u otra, al 97% de la población británica y hay consenso en que es uno de los grandes valores del Reino Unido. Además, sus servicios mundiales son la mayor manifestación del “poder blando” británico.

Eso no quita para que con cada renovación de la Carta no se revise y replantee su función a fondo. En esta ocasión, esa puesta al día es, si cabe, más profunda teniendo en cuenta los desastres anteriormente relacionados. Hasta ahora, desde la propia Corporación se propone una visión estratégica en el discurso de su Director General, Lord Hall y en una serie de  informes. La mayor propuesta de reforma ha llegado de la Comisión parlamentaria de Cultura, Medios y Deportes (Informe sobre el Futuro de la BBC, pdf).

Los desafíos

Financiación. La BBC se financia por el canon (licence fee) que pagan los poseedores de un aparato de radio o televisión. Actualmente asciende a 145,5 libras anuales. El impago de esta tasa está castigado penalmente. Se da la paradoja de que con un dispositivo con una ip del Reino Unido se puede acceder a todos los servicios de la BBC (notablemente el iPlayer, su sistema de contenidos a la carta) sin pagar el canon. El informe de la Comisión parlamentaria admite que el sistema puede funcionar durante una década, pero que debe evolucionar hacia una tasa que grave a todos los hogares. Se descarta el sistema de suscripción a determinados servicios (como proponen las voces más liberales) o la publicidad en algunos canales y se aboga por despenalizar el impago.

Este es un debate que se mantiene en todos los países europeos con canon. Todos reconocen que el servicio ya no puede financiarse por los poseedores de un televisor o una radio, cuando cada vez más ciudadanos disfrutan de los contenidos en otros dispositivos. El canon, en una modalidad u otra, es una tasa regresiva, que somete a la misma carga fiscal a todos, independientemente de su renta o patrimonio. La alternativa reside en la subvención directa a través de los presupuestos generales, pero todos los organismos públicos alegan que perderían independencia financiera. Otra forma de gravamen progresivo sería un recargo sobre el impuesto de la renta.

El servicio multimedia. La BBC ha avanzado como ninguna otra organización europea en la conversión del servicio público de la radio y la televisión en un servicio público multimedia. Desde la Corporación se sigue defendiendo que su misión consiste en proveer servicios y contenidos para todos (“great British programmes, and a trusted guide. For everyone”- Lord Hall, Director General). Una visión cuestionada por la Comisión parlamentaria, que propone que no compita en áreas donde otros están mejor colocada para proveer contenidos de calidad. Por el momento, la BBC se propone desarrollar un proyecto estratégico MyBBC, un sistema de personalización de contenidos y servicios, basado en el tratamiento de datos. De hecho, la primera fase ya está en marcha con la creación de un sistema de registro de usuarios. Pero se insiste, la personalización no puede ir en detrimento de la esfera pública: la BBC es el lugar donde la nación se encuentra (Lord Hall).

La producción de programas. Los directivos actuales siguen considerando la producción de programas de calidad como el núcleo esencial de la labor de la Corporación. En estos momentos está en marcha la creación de una empresa subisidiaria BBC Studios, que concentraría toda la producción (salvo programas infantiles, deportivos y de actualidad). Esta empresa produciría para la BBC y para el sector privado. La “fábrica” se mantiene y fortalece abriéndola al exterior.

El futuro de la información. La BBC ha producido un informe “The future of news” (pdf) en el que se realiza un amplo análisis del impacto de Internet en el periodismo y reafirma el papel de referencia de la Corporación en un ruidoso ecosistema mediático. El informe apuesta por la información de calidad: noticias de trascendencia pública, documentadas, investigadas y explicadas, contadas con nuevas narraciones multimedia y usando nuevas herramientas. Ello supone invertir no sólo en nuevas tecnologías sino también innovar en el relato, en la distribución y en la conversación.

Servicios estratégicos. El mencionado informe considera que la BBC tiene un hueco que llenar en la información local y regional en el Reino Unido. En pleno proceso de descentralización política los periódicos locales y regionales desaparecen, dejando un déficit democrático. El otro reto es mantener un poderoso servicio exterior global, capaz de competir con nuevos servicios como los canales rusos o chinos, que no sufren las restricciones presupuestarias de la BBC.

Información electoral. El marco de la cobertura informativa de las televisiones ha cambiado radicalmente en el Reino Unido. Hasta las pasadas elecciones generales no existía debates en las televisiones británicas. En 2010 se desarrollaron dos debates a tres (Brown, Cameron y Clegg) que fueron decisivos para los buenos resultados de los Liberal Demócratas. Ahora, hay dos nuevos contendientes nacionales (el euroescéptico UKIP y el Partido Verde) además de los partidos de Escocia, Irlanda del Norte y Galés. Así que las televisiones se proponen celebrar dos debates a siete y un cara a cara entre Cameron y Milband, dejando la silla del primer ministro vacía si este no comparece.  Además, varios periódicos proponen debates en YouTube. el regulador de todos los servicios audiovisuales, el OFCOM, obliga por primera vez a los operadores a seguir de modo equilibrado la campaña electoral de todos los partidos, algo parecido a los aborrecibles bloques electorales españoles. Ante ello, la BBC se propone desarrollar una información de profundización y esclarecimiento. En cualquier caso, las presiones serán muy fuertes porque los ganadores determinarán el futuro de la BBC.

El gobierno de la BBC. La última reforma de la BBC instauró al Trust como órgano de dirección y control del servicio público. Sustituyó a la Junta de Gobernadores, que se juzgaba un órgano demasiado implicado en la gestión para ejercer un control real de la misión de servicio público. Pues bien, diez años después la Comisión parlamentaria cuestiona el Trust con los mismos argumentos: un órgano interno no puede ser el controlador de la misión de servicio público y propone una comisión externa de regulación y supervisión, y un consejo interno de gestión, con un presidente sin funciones ejecutivas.

El Tribunal Europeo de Derechos aprecia interés público en la cámara oculta


El Tribunal Europeo de Derechos Humanos declara la cámara oculta una intromisión legítima en el derecho al honor en su sentencia en el caso Haldimann y otros contra Suiza (24 de febrero de 2015). La sentencia ayuda a perfilar el alcance legítimo de esta técnica informativa, pero, en ningún caso, supone una admisión incondicionada de cualquie modalidad de cámara oculta.

El caso Haldimann

En 2003 un programa de consumo de la televisión de la Suiza alemana (SF DRS) decide abordar el asunto de las malas prácticas en la venta de seguros de vida. Para ello prepara un grabación con cámara oculta. Una periodista concierta una entrevista con el pretexto de estar interesada en la suscripción de un seguro.

La conversación tiene lugar en un lugar privado (que se hace pasar por el domicilio de la interesada en el seguro) y se graba con dos cámaras ocultas. En la habitación contigua se encuentra otra periodista con un experto en seguros que va a comentar las malas prácticas detectadas en la conversación. Cuando termina la conversación se hace saber al agente que ha sido grabado (“me lo esperaba” -dice éste) y se le ofrece dar su opinión, lo que rehusa. Finalmente, el programa emite extractos de la conversación con el rostro del corredor pixelado y su voz distorsionada para preservar su identidad.

Los tribunales condenan a las dos periodistas y a dos editores a penas de multa (por cierto, de mínima cuantía) por aplicación de los preceptos del código penal que sancionan la grabación de conversaciones de otras personas sin permiso y por violación del dominio secreto o privado.

La sentencia del Tribunal Europeo

El Tribunal de Estrasburgo plantea la cuestión en el terreno del conflicto entre la libertad de información y el derecho a la vida privada. Después de reiterar su jurisprudencia al respecto (por ejemplo el caso Springer de 2014) aplica los tests para saber si la intromisión del ejercicio de la libertad de información en el derecho a la vida privada cumple los requisitos del art. 10 de la Convenio de Derechos Humanos.

La limitación está prevista por una ley general accesible a todos los ciudadanos. Los periodistas, además, profesionalmente no podían desconocer que su conducta podía ser sancionada por el Código Penal. Pero -y es importante para el fallo final- la cámara oculta no está expresamente prohibida.

El objetivo de la limitación es legítimo, pues se protege el derecho a la vida privada, que es uno de los límites establecidos por el art. 10.

Pero esa limitación no es necesaria en una sociedad democrática. El Tribunal entiende que en este caso debe primar un interés público muy relevante, como es el de revelar las malas práctica en materia de contratación de seguros. Y en este juicio pesa el hecho de que la intromisión en la vida privada del corredor de seguros (pese a que no es un personaje público y no está sometido al escrutinio informativo) no ha sido grave, pues se ha intentado preservar su identidad y el impacto sobre su reputación ha sido muy limitado. Además, entiende que se han respetado en términos generales las normas deontológicas del Consejo de Prensa suizo. Y, frente al criterio de los tribunales suizos, que sostenían que ese debate público podía promoverse por otros medios menos intrusivos, los jueces de Estrasburgo reafirman el derecho de los profesionales a elegir las técnicas que consideren más adecuadas, siempre que se respeten las normas deontológicas.

¿Derecho al honor o derecho a la confidencialidad?

El juez Lemmens disiente en un voto particular. A su juicio, la intromisión no se ha producido en la vida privada o en el honor del corredor sino en el derecho a la confidencialidad de nuestras conversaciones, que es el bien protegido por el Código Penal suizo. La difusión de las conversaciones privadas -dice- está prohibida en términos generales, también para los periodistas.

Este voto particular está en una línea parecida a la de la sentencia de nuestro Tribunal Constitucional del pasado año, que viene a considerar ilegítima en terminos generales esta técnica en cuanto que violación de la confidencialidad y  desproporcionada porque siempre cabe recurrir a otras técnicas menos intrusivas en los derechos de los demás.

Lo que cuenta son las circunstancias del caso

Muchos entendieron que aquella sentencia cerraba la puerta a cualquier uso de la cámara oculta. Otros pensaran hoy que el tribunal europeo abre esa puerta. Sin quitar importancia a esta sentencia (la primera del TEDH en la materia) hay que ser prudentes y aplicar los test de legitimidad de la limitación a las circunstancias particulares de cada caso:

– ¿Prohibe alguna ley expresamente esta práctica? ¿Puede entenderse que esta conducta está incursa en algún tipo penal?

–  ¿Supone la violación o la intrusión de algunos de los límites mencioandos en el art. 10 o de alguno de los otros derechos fundamentales consagrados en la Convención?

– Y (el test decisivo) es una limitación necesaria en una sociedad democrática o esta intromisión está justificada por el interés público? Y aquí es donde habrá que valorar las circunstancias particulares y de modo especail si han respetado las normas deontológicas y de buena práctica periodística.

Las fronteras de la libertad de expresión


Portada del número extraordinario de Charlie Hebdo

Je suis Charlie / Je me sens Charlie Coulibaly – Charlie Hebdo vs Dieudonné

En estos días todos hemos sido Charlie. Todos hemos mostrado identificación y solidaridad con el diario satírico. Puede que ni siquiera lo conociéramos o -como es mi caso- no nos gustara su humor. Pero Chalie Hebdo es el símbolo de la libertad de expresión mancillada, de los mártires de este principio esencial de nuestras sociedades. Una libertad de expresión ejercida a través de la sátira, de un humor corrosivo con los dogmas y tabúes.

Cartel electoral 2009

Pero hay quien también en nombre de su libertad de expresión, de un supuesto desafío a las convenciones y los dogmas dice sentirse al mismo tiempo Charlie, la víctima de la libertad de expresión, y Coulibaly, el verdugo de los judios.

Es Dieudonné M’Bala M’Bala, un cómico francés (de padre camerunés y madre francesa), que de una posición crítica del racismo (su pareja cómica era un humorista judío) evolucionó hacia un antisemistismo expreso -en la elecciones al Parlamento Europeo de 2009 se presentó con una lista de extrema derecha. La “quenelle”, una especie de saludo nazi invertido, se ha convertido en seña de identidad de los jóvenes franceses de los suburbios de origen magrebí o africano. Sus espectáculos reunen a multitudes de hasta 10.000 personas y son frecuentemente prohibidos por incitación al odio racial, hasta el punto de que algunas ciudades le han declarado persona non grata. El domingo, después de describir con calificativos grandilocuentes la manifestación escribió en su Facebook sentirse como Charlie Coulibaly. La fiscalía ha abierto una investigación por apología del terrorismo y el humorista ha sido detenido para ser llevado a declarar.

Charlie y Dieudonné ridiculizan dogmas y tabúes. Pero el semanaria enlaza con la esencia de la Francia republicana (el laicismo), mientras que el cómico expresa la rabia de una sociedad fracturada comunitariamente. Ambos ejemplifican bien las fronteras de la libertad de expresión.

La libertad de expresión no es un derecho absoluto

Ningún derecho lo es. Si alguno lo fuera dimensión de la vida humana anularía al resto. El derecho a la libertad de expresión tiene una raíz común con el derecho a la libertad religiosa, la libertad de conciencia. La libertad de conciencia está en la raíz de la dignidad humana y no puede ser constreñido -cada cual puede pensar y sobre todo pensarse como quiera- a diferencia de sus manifestaciones exteriores, como la libertad de expresión o la libertad de religión, susceptibles de limitación y regulación.

Para el desarrollo personal y social son imprescindibles todos los derechos. En su ejercicio unos derechos pueden entrar en conflicto con otros. Lo que procede, entonces, no es sacrificar una libertad en beneficio de otra, sino buscar un equilibrio que limite lo mínimo posible cada uno de los derechos en presencia. Esta armonización puede hacerse por la vía de la regulación y por la vía judicial, que será siempre la que en definitiva aprecie las condiciones concretas de cada conflicto. En ambos casos, el criterio de ordenación debe ser privilegiar las manifestaciones de estos derechos que sean más esenciales para la vida y la dignidad humana. Por ejemplo ¿debe prevalecer el secreto a las fuentes informativas cuando está en juego la vida de un secuestrado? La respuesta requeriría el análisis de las circunstancias del caso.

Personalmente el término límites no me gusta, prefiero la idea de armonización y equilibrio. Hablar de limites de la libertad de expresión presupone ya una cierta desconfianza hacia el poder de esta libertad. El texto mítico de la Declaración de Derechos de Hombre de 1789 ya preveía su limitación en los casos de abuso en los casos determinados por la ley. Así que la mayor parte de las constituciones liberales de la Europa del XIX y primera parte de XX declaraban solemnemente el principio y luego lo limitaban prolijamente en las leyes ordinarias.

Después de la II Guerra Mundial y la Declaración de Derechos Humanos de 1948, las nuevas constituciones y tratados de derechos humanos intentan delimitar por encima de la ley los derechos y bienes que pueden legitimar la excepción a la libertad de expresión. En el caso español (art. 20.4 CE) están en el respeto al resto de los derechos fundamentales y especialmente en los derechos al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia. La jurisprudencia ha delimitado sobre todo el conflicto con los derechos al honor y la intimidad, estableciendo una presunción de legitimidad para la libertad de expresión cuando lo que invocan derechos al honor o la intimidad son personajes públicos. La libertad de información de los periodistas también prevalece, siempre que la información verse sobre cuestiones públicas y se haya realizado con suficiente diligencia profesional.

Un planteamiento austero el de la Constitución Española si lo comparamos con el Convenio Europeo de Derechos Humanos, que parte de que el derecho implica deberes y responsabilidad y enuncia no ya solo derechos sino un elenco muy amplio de bienes jurídicos (desde la seguridad pública a la imparcialidad judicial) que pueden justificar el establecimiento de limitaciones, pero siempre que constituyan medidas necesarias en una sociedad democrática. Y ha sido esta última cláusula la que ha permitido a los jueces de Estarasburgo delimitar estrictamente esos bienes juridicos, precisando que medidas son o no necesarias y aceptables en una sociedad democrática. Un ejercicio de armonización semejante al realizado por los jueces españoles.

En Estados Unidos la primera enmienda no permite que los poderes públicos establezcan límite alguno a la libertad de expresión o religión. Han sido los jueces los que han delimitado el alcance de la libertad de expresión, frecuentemente en relación con regulaciones locales. En palabras del juez Holmes “la libertad de expresión no autoriza a gritar fuego en un teatro”. La idea que sustenta toda la jurisprudencia es la del libre mercado de las ideas. Si todas las voces pueden ser oídas podrá alcanzarse la verdad. En la práctica, ese libre mercado de ideas se convierte en un libre mercado.

En la mayor parte de los países europeos son hoy delitos , además de la difimación, la incitación al odio, la negación del Holocausto o la apología del terrorismo. Laa regulaciones y la jurisprudencia varían, pero hay un amplio consenso que estas formas de expresión ponen en riesgo la convivencia. La cuestión está en el alcance de estos tipos penales y, sobre todo, en determinar donde termina la expresión de una idea o un sentimiento y donde empieza la incitación a una conducta.

La libertad de expresión en la frontera de la sátira

El humor, la parodia y la sátira son una constante en la Historia, siempre en la frontera, siempre reprimidas por los poderes pero también capaces de explorar nuevos espacios de libertad. En Europa han sido necesarios 300 años de guerras de religión, la Revolución francesa y el Mayo del 68 para que exista Charlie Hebdo y aún así sus responsables han tenido que visitar cada dos por tres los tribunales.

¿Dónde termina la sátira? ¿Dónde empieza la ofensa? ¿Cuándo se incita al terrorismo o la violencia? Le Monde ha sintetizado el debate mantenido estos días por su audiencia. ¡Muerte a los sildavos!(si es que existiera tal pueblo) es un delito de incitación al odio. ¡Los sildavos son unos cabrones! puede ser juzgado como una injuria pública.

Dieudonné se siente como Charlie y como Coulibaly. La equiparación ciertamente ofenderá a las víctimas y puede interpretarse como una glorificación del terrorista, por mucho que se alegara que Coulibaly también pudo ser víctima de un sistema que le marginó. Pero más allá fue todavía el cómico cuando dijo que, en comparación con el linchamiento de Gadafi, la decapitación del periodista norteamericano James Foley simboliza el progreso, el acceso a la civilización.

Dieudonné hace tiempo que dejó atrás el humor para situarse en el terreno del odio. El problema es que se ha convertido en el símbolo con el que se identifican cientos de miles de jóvenes a los que la escuela francesa no ha conseguido imbuir los valores republicanos. Por eso, las prohibiciones de sus espectáculos no hacen sino acrecentar su influencia y convertirle en un factor de desestabilización social.

Una nueva tolerancia

El “Tratado sobre la tolerancia” de Voltaire se agota estos días en las librerías francesas. No estoy de acuerdo contigo, incluso combatiré tu idea, pero estoy dispuesto a morir para que puedas expresarla -decía el filósofo. La tolerancia es el respeto al otro, es admitir que no existe la Verdad con mayúscula, que sólo hay verdades parciales y que por el debate y el diálogo llegaremos a un consenso social mínimo.

Ese debate racional sigue siendo imprescindible, pero creo que hoy la tolerancia no es sólo respetar las ideas ajenas, sino al otro en su conjunto, con sus creencias, costumbres, formas de expresión. La blasfemia no puede volver a ser delito, la religión debe estar sometida a escrutinio, crítica y sátira. No dejemos que las creencias de unos se impongan a todos. Pero no ofendamos gratuitamente al otro.

No se trata de no provocar reacciones violentas. La mayor parte de los musulmanes se encuentran perfectamente integrados (así lo defiende Olivier Roy para Francia), pero los guetos urbanos, la televisión por satélite financiada por los jeques y sobre todo las redes sociales propician que minorías juveniles abracen el mensaje violento de la jihad. Para ellos si no existieran las caricaturas de Mahoma habria cualquier otro motivo de ira.

No debe hacerse ninguna concesión al comunitarismo, esto es, admitir que existen comunidades que pueden regirse por reglas propias ajenas al Estado de Derecho.  Que la religión no se impongan en el espacio público (por ejemplo permitiendo piscinas separadas para hombres y mujeres o escuelas cristianas segregadas). Pero hagamos la vida más fácil la vida a todos. Que un pañuelo en el pelo no sea un obstáculo para la integración (para desempeñar por ejemplo un puesto de funcionaria). Las autoridades públicas tienen la responsabilidad de crear lugares de encuentro, tareas comunes que fomenten un consenso social mínimo.

En fin, tolerancia es hoy esa caricatura de Charlie Hebdo. Todo está perdonado.

(Después de esta semana sangrienta lo grave es que Europa parece dispuesta a repetir, a su modo, los mismos errores de la guerra contra el terror de Bush. Los jihadistas lo habrán conseguido: Europa limitará derechos fundamentales en el altar de la seguridad policial. Pero este es otro tema que desborda el asunto de esta larguísima entrada.)

 

Los Cisnes Negros de 2014 y su proyección en 2015


Nadie contaba con ellos, pero se estaban gestando sin que los percibiéramos. Pero un día estallan y lo cambian todo. Son los acontecimientos a los que Nassin Nicholas Taleb ha llamado “Cisnes Negros”. Son una sorpresa absoluta para todos (salvo para algún profeta oscuro al que nadie hizo caso), tienen un impacto extraordinario y, del mismo modo que fueron imprevisibles, son explicados racionalmente a posteriori. En realidad, todas las noticias de verdad (no las prefabricadas) son acontecimiento inesperados en los que cristalizan una miriada de cambios inapreciables. Pero los acontecimientos “Cisne Negro” son disruptivos, alteran todo su entorno y obligan a que todo los agentes se posiciones respecto a ellos.

En 2014 sin duda han sido “Cisnes Negros” la epidemia de ébola, la caída de los precios del petróleo, el Estado Islámico, la reactivación de una cierta guerra fría entre Rusia y la OTAN y en España Podemos. Seguro que en 2015 aparecerán nuevos fenómenos inesperados que cambiarán nuestras vidas, pero en todo caso los “Cisnes Negros” del 14 seguirán proyectándose sobre el nuevo año.

El ébola

Por primera vez el ébola llegó a grandes ciudades africanas. Durante buena parte de 2014 Liberia, Sierra Leona y Guinea fueron dejadas solas en su lucha contra la enfermedad, con el solo apoyo de organizaciones humanitarias, señaladamente Médicos Sin Fronteras. Hasta el verano, cuando saltan los primeros casos a los países occidentales, no se produce una respuesta decidida de la comunidad internacional. Hay que decir que Cuba es -para su peso internacional- el país que más esfuerzo realiza. La epidemia no está controlada, pero sí contenida en esos tres países de África Occidental, pero ha saltado a Malí, uno de los países más pobres del mundo y una cabecera para su posible extensión por el Sahel. Por muchos controles que se realicen en las fronteras nadie puede garantizar que llegue de nuevo a los países ricos, pero la diferencia es que aquí los sistemas de salud pueden combatir eficazmente su extensión. Sólo el combate en África puede garantizar la seguridad de toda la humanidad.

La epidemia ha paralizado los sistemas de salud de los tres países de África Occidental, aumentando las muertes por el resto de enfermedades. Ha desestructurado sus sociedades, paralizado el comercio, el turismo y la inversión. Sus efectos son semejantes a los de una guerra. Y en cuanto puedan sus poblaciones buscarán el futuro más allá de sus fronteras, cargados además con su estigma de propagadores de una maldición biblíca. Es dudoso que si la enfermedad se controla los países ricos mantengan el nivel de asistencia de los últimos meses. Al menos parece que se progresa en la búsqueda de vacunas y sobre todo de tratamientos paliativos.

El Estado Islámico

Como el ébola, ahí estaba pero nadie lo veía. ¿No lo veían los aparatos de inteligencia o cerraban los ojos? Hay muchas incógnitas sobre el nacimiento del Estado Islámico, pero lo cierto es que hoy es uno de los agentes relevantes de la bisagra del mundo que es el Próximo Oriente. Su mezcla de fanatismo, distopía, organización militar eficaz, explotación de los recursos petrolíferos y comunicación avanzada son ingredientes de su éxito. Los aprendices de brujo que le sacaron de la botella  (Arabia Saudí, Qatar) hoy están aterrados, pero la alianza de todos los actores relevantes (que me permití pronosticar en septiembre) no termina de cuajar.

La estrategia de los bombardeos de la coalición no sirve ni siquiera para contenerles en sus posiciones. Sólo una reacción de todo el mundo sunní y muy especialmente de las tribus iraquíes puede combatirlo eficazmente. En 2015 seguirá atrayendo a miles de jóvenes de Europa, Canadá, Estados Unidos o Australia, que algún día regresarán a sus países para seguir la yihad. Son también un modelo de nuevo orden (como lo fueron los talibanes para Afganistán) para los países fallidos de la región (Libia, Yemen).

La reactivación de la Guerra Fría

A nadie se le ocurrió en Bruselas que un tratado comercial con Ucrania fuera a ser el desencadenante de un conflicto con Rusia de estas dimensiones. La revolución (dominada por la ultraderecha) que expulsó a Yanukovich del gobierno de Ucrania fue el desencadenante de la reacción de Putin: anexión de Crimea y patrocinio de los movimientos separatistas de Ucrania. Rusia ahora tiene en su doctrina estratégica como enemigo a la OTAN. La respuesta de Estados Unidos y la Unión Europea dañan a la economía rusa, pero fortalecen a Putin.

Por el momento, todos se enfrentan racionalmente en este reedición de la Guerra Fría. Las sanciones son limitadas y graduales, Putin intenta diversificar clientes para su petróleo y gas, al tiempo que construye su Unión Euroasiática y, aparentemente, no parece que este invierno vaya a cortar el grifo del gas. Desde el punto de vista de modelos, Putin estrecha lazos con Erdogan y Orban en una internacional de “democracias” autoritarias. Pero no puede descartarse que cualquier provocación, cualquier incidente imprevisto pueda alterar este frágil equilibrio.

La caída del precio del petróleo

De todos los “Cisnes Negros” de 21014, problamente éste será el que más condicione 2015. Que el precio del petróleo cayera era una previsión racional (caída de la actividad en China y los BRICs, estacamiento en Europa); que lo hiciera a plomo, no. La explicación más extendida es que Arabia Saudí sigue bombeando (dinamitando lo que queda de la OPEC) para que los precios bajos echen del mercado a los productores a partir del esquisto. Si así fuera, pondría en riesgo el objetivo estratégico de Estados Unidos de lograr su independencia energética. Sin duda ahora se habrán subido al carro los especuladores a la baja.

En 2015 esa caída dará décimas o incluso puede que un punto de crecimiento mundial. Esta reactivación elevaría de nuevo la demanda y con ella los precios. Pero entre tanto, la pérdida de ingresos tiene efectos desestabilizadores para los productores. Y volvemos a Rusia, porque entre el petróleo y las sanciones, el rublo se desploma. Putin ha asegurado que aprovechará para diversificar la economía, pero el oso ruso herido es más peligroso. También en Venezuela la situación económica puede ser crítica.

Con el petróleo más barato que el agua embotellada pocos incentivos tendremos para detener el calentamiento global.

Podemos

Antes de las elecciones europeas, nuevos partidos, movimientos y plataformas pugnaban por abrirse un hueco. El éxito de la candidatura de Podemos ha convertido al movimiento, hoy ya partido, en protagonista de la política española. Se confirmen o no los resultados de las encuestas está claro que el bipartidismo se ha terminado. El problema es que se adivina un sistema con tres principales polos y sin apenas partidos bisagra que garanticen la gobernabilidad.

El año 2015 va a ser duro. La economía mejorará… para las empresas del IBEX y, sí, algunos cientos de miles de licenciados encontrarán trabajo a tiempo parcial como camareros o teleoperadores. El paro prolongado se convierte cada día más en marginación: la “normalidad” pasa por la exclusión de un 20% de la población. El PP venderá esa recuperación y agotará sus últimas municiones de poder haciendo tabla rasa de las instituciones. Las campañas electorales a cara de perro pueden desacreditar todavía más la política. Podemos tiene la virtud de haber ganado para la acción política a muchas personas valiosas. En este momento cabalgan sobre la ola, para muchos lo de menos es su programa, lo importante es echar a “los otros”. Pero esa dialéctica se agota al día siguiente de las elecciones.

Todo ello augura un bloqueo institucional… con el riesgo de fondo de una declaración unilateral de independencia en Cataluña. Lo que pase en Grecia (¿elecciones anticipadas? ¿victoria de Syriza? ¿cuestionamiento, reestructuración de la deuda? ¿salida del euro?) condicionará el desarrollo político en España en este 2015.

¿Cuáles serán los “Cisnes Negros” de 2015?

Paz a los hombres de buena voluntad


Paz para las niñas y niños de Pakistán, de Afganistán, que se juegan la vida por ir a la escuela.

Paz para las niñas y niños de India, Bangladesh, Bolivia, que trabajan para ayudar a su familia.

Paz para los niños de Gaza que hoy viven refugiados en la que fue su escuela.

Para la madre que en La Habana “resuelve” como puede para sacar adelante a sus hijos.

Paz para los enfermeros y médicos africanos que luchan contra el ébola, sin posibilidad de retirada.

Paz para las familias de Móstoles o Leganés que esperan la lismona de los 426 euros.

Paz para el jubilado de Grecia que tiene que dar su “fakelaki” para ser atendido en el hospital.

Paz para los voluntarios del Gallinero que han conseguido escolarizar a los niños rumanos.

Para para las mujeres africanas, prostituidas y esclavizadas en nuestros polígonos.

Paz para las comunidades afroamericanas de Colombia, masacradas por paramilitares, guerrillas y ejército.

Paz para la maestra de Donetsk, que pensaba que tendría una jubilación tranquila.

Paz a los que resisten.

Paz a los que se rompen.

Paz a los que sobreviven con una sonrisa, como estas niñas del Sarajevo bombardeado, que hoy, seguramente, 20 años después, tendrán que sobrevir en medio de la corrupción del estado de Dayton.

Paz a todos en esta Navidad.

Gervasio Sánchez – Niñas en Sarajevo

Contenidos audiovisuales de pago vs servicio público


¿Matará el vídeo en streaming a la televisión? ¿Los contenidos de pago harán irrelevante a la televisión en abierto? ¿Desaparecerá el servicio público anulado por la suscripción a contenidos de pago?

Son preguntas de difícil respuesta, como todas las que intentan predecir el futuro. Los investigadores estudian los comportamientos presentes de los consumidores para intentar determinar tendencias de futuro. Ayer se presentó en IESE de Madrid el estudio de Loreto Corredoira (UCM) y Sanjay Sood (UCLA) “Paid content and cinema distribution”. Llegué tarde al acto (me perdí, me perdió google maps, según se interprete) y, por tanto, no puedo tanto resumir de forma completa como recoger el espíritu del debate y las ideas que me sugirió.

La investigación estudia el mercado estadounidense de contenidos de pago a través de las distintas modalidades de Video On Demand y, en general, los consumos audiovisuales en Internet. Destaca el éxito de Netflix, la plataforma de vídeo en streaming, que con un tarifa plana de 8 dólares al año se está comiendo las sucripciones de pago de la televisión por cable.

Corredoira dio algunas claves del éxito de Netflix: la inmediatez en la disposición de los contenidos, la flexibilidad y facilidad de uso (disponibles todos los capítulos de todas las temporadas de las series), la “alfombra roja” (el acceso a los contenidos de forma exclusiva). Y sin duda el precio.

Además de la profesora Corredoira participó en el debate Rafael Sánchez, de EGEDA, la entidad de gestión de los productores audiovisuales. En la sala, directivos de la industria de los contenidos, la distribución y el marketing. De modo que, lógicamente, la cuestión latente era cómo conseguir en España un éxito comercial como el de Netflix.

Aprecié consenso en que las medidas sancionadoras contra las descargas ilegales son poco eficaces y que es necesario un cambio de cultura. Cambio de cultura de los productores y distribuidores, con productos más accesibles y baratos y con mayor y más diversa oferta. Cambio de los consumidores, para que comprendan que la calidad se paga. Corredoira insistió en la promoción, incluso con el regalo de tarjetas de suscripción.

El mercado español nada tiene que ver con el de Estados Unidos, porque en España los canales en abierto siguen satisfaciendo las demandas de información y entretenimiento de la mayoría de la sociedad, mientras que en Estados Unidos los canales de pago son un pilar fundamental del sistema. No obstante, en el último año Yomvi, se dijo había duplicado sus suscriptores. “Los hijos de los suscriptores de Canal + -dijo Pablo Romero director de la plataforma de descargas- son hoy los suscriptores de Yomvi.

Dada la composición del foro, el término servicio público ni se mencionó. Yo lo traigo aquí para insertarlo en las ideas que me suscitó el debate y que, de alguna manera, son mi respuesta a las preguntas planteadas al comienzo de esta entrada.

El consumo audiovisual personalizado (descargas, streaming) seguirá creciendo en todos los sectores de población, incluso en los de más edad y más fieles a la televisión tradicional.

La ficción (cine y series) es el contenido más adaptado al consumo personalizado.

La franja entre los 35 y 45 años es el nicho con más potencial de crecimiento para las plataformas de pago en streaming. En cualquier caso, son imposibles crecimientos exponenciales en la actual situación económica, con muchos de esos potenciales consumidores obligados a emigrar.

Los menores de 25 años han abandonado la televisión. O las cadenas hacen esfuerzos por conquistarlos con innovación y sinergias (por ejemplo la llamada televisión social, el comentario en las redes de los programas) o estarán perdidos definitivamente.

La televisión en abierto no morirá. Seguirá siendo imbatible en la información, los acontecimientos en directo, el deporte y la telerrealidad.

En España, las cadenas son las grandes productoras. Poco a poco derivarán sus productos premium a sus plataformas de pago. El que quiera calidad, que la pague, se decía ayer. Calidad es siempre un concepto resbaladizo, pero cuando productores y distribuidores hablan de calidad se refieren a altos presupuestos.

– Si ese trasvase hacia el premium de pago se concreta, las cadenas privadas generalistas de televisión dependerán para mantener la audiencia esencialmente de la telerrealidad (y la telebasura).

En este nuevo panorama audiovisual el servicio público multimedia gana importancia. Podrá mantener contenidos de calidad en abierto, sin dpender de ingresos publicitarios. Y, sobre todo, podrá ofrecer contenidos diversos, más allá de las audiencias masivas, a todos, a cada cual según su interés y sus habitos de consumo (lineales o interactivos). Los contenidos de calidad no pueden ser sinónimo de pago (o no sólo), sino de servicio público. Pero para ello en este país hace falta un acuerdo de Estado para garantizar la independencia del servicio público y su financiación estable y suficiente.

(Una confesión. El cine europeo independiente que da La Dos y que grabo cuando no puede ver en directo no creo que pudirea encontrarlo en ninguna de las actuales plataformas de pago, volcadas en Hollywood).

La trampa del regreso de la publicidad a TVE


El Partido Popular plantea el regreso de la publicidad a TVE. En una proposición no de ley aboga por un modelo de financiación sostenible de RTVE que “fomente la obtención de ingresos comerciales, incluidos los derivados de la participación en el mercado de la publicidad” (agregación de informaciones en Google News). Lo inconcreto de la propuesta y el instrumento parlamentario elegido para hacerla lleva a pensar que su función es un aviso a los operadores privados para que acomoden sus informativos a los intereses del PP y no un intento serio de cambiar el sistema de financiación.

Me he pronunciado reiteradamente en este blog contra la publicidad en TVE y he criticado el modo en que se eliminó. Hoy sistematizo y actualizo argumentos en contra y a favor.

En contra de la publicidad en TVE

Dañaría la imagen del servicio público. En estos casi cuatro años el público identifica el servicio público con una televisión sin publicidad. La vuelta de los anuncios eliminarían una señal de identidad.

Disminuiría la audiencia. Al menos en un primer momento, y al margen de los cambios que la programación pudiera sufrir, el efecto zapping framentaría más la audiencia.

Exigiría una programación más comercial para competir con las privadas. Con menguados presupuestos es improbable que esa competencia tuviera éxito. En lugar de competir con productos de alto presupuesto habría que recurrir a producciones cutres o regresar al modelo José Luis Moreno. Sería un suicidio. Se entraría en un círculo vicioso: menor audiencia, menores recursos, menor calidad, menos espectadores…

TVE no está preparada para captar publicidad. Después de desmontar su estructura comercial, tendría ahora que competir con las centrales publicitarias de los dos grandes grupos oligopólicos, Atresmedia y Mediaset, que concentran el 60% de la audiencia y casi el 90% de la publicidad. Los grupos privados gestionan globalmente la publicidad de sus canales, algo muy difícil para TVE con canales como La Dos o 24 Horas. Ni siquiera en los tiempos en que La Uno era líder de audiencia TVE lograba la misma rentabilidad publicitaria.

Se perderían los ingresos por las tasas de operadores privados y telecos. Con el retorno de la publicidad estas empresas lograrían la derogación de la tasa que graba sus ingresos.El Tribunal Europeo declaró conforme al derecho comunitario esta tasa. Su cuantía dependerá de la marcha general de la economía. En cualquier caso, mejor que paguen los grupos oligopólicos (de televisión o telefonía) que no introducir un canon general que grabara a todos.

El servicio público sería medido por los resultados publicitarios. Audiencias e ingresos publicitarios serían el baremo legitimador del servicio público. Si los ingresos publicitarios no llegaran a cubrir los objetivos presupuestarios RTVE sufriría recortes en su estructura y personal y estaría en riesgo de desaparecer.

A favor de la publicidad en TVE

Todos los argumentos a favor parten de la premisa de una publicidad limitada que excluya la comercialización de la programación.

Los programadores se esforzarían en conquista a la audiencia. Una televisión sin publicidad corre el riesgo de divorciarse de las audiencias. No hay servicio público sin público.

La diversificación de fuentes da estabilidad financiera. Los ingresos publicitarios pueden compensar los altbajos de los recursos públicos.

Efecto benéfico sobre el mercado publicitario. El regreso de un competidor como TVE, por muy disminuido que esté, aumentaría la competencia en este mercado oligopólico.

Por una reconsideración del servicio público multimedia y su financiación

El servicio público de RTVE no puede ser reducido a TVE y menos a los resultados de audiencia de La Uno en prime time. El servicio público consiste en una oferta de contenidos audiovisuales de calidad (plurales, incitadores de pensamiento crítico y de la participación social) a través de los canales tradicionales de radio y televisión y de las nuevas plataformas interactivas.

La financiación de este servicio puede tener las siguientes de fuentes de financiación:

Presupuestos generales. Los presupuestos deben financiar el coste neto total del servicio público, concretado en las obligaciones establecidas por un contrato programa.

Tasas sobre televisiones y telecos. Su cuantía minoraría la aportación de la subvención pública al coste neto del servicio público. El procedimiento de cálculo debe concretarse al máximo para evitar su judicialización.

Ingresos comerciales. Explotación de productos. Patrocinio y publicidad limitada. Reducciones drásticas sobre los tiempos de la Ley General de la Comunicación Audiovisual, sin interrupción de los programas y ausencia en determinadas franjas, como las de protección infantil. Estos ingresos publicitarios tendrían que obtenerse con independencia de los ingresos públicos y respetando las reglas de la competencia y servirían para financiar programas con un caracter de servicio público menos marcado.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.369 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: