Los ucranianos primero


Una familia en la frontera polaco-ucraniana en Medyka, sureste de Polonia, huye de la invasión rusa a su país. | EFE

Eso les decían a los estudiantes africanos y asiáticos que querín subir a un tren o un autobús para huir de Ucrania. Por cierto, que por este episodio hemos sabido que en el país había hasta 15.000 estudiantes extranjeros, lo que revela universidades de calidad y de precio asequible, herencia de la URSS y un sistema flexible de visados.

Esa discriminación va aplicarla también la UE, que activa su Directiva de acogida temporal, mientras cierra la puerta a los que huyen de otros conflictos, iguales o peores, y los confina en cárceles a cielo abierto, como Lesbos. Muchos ucranianos serán acogidos por parientes y amigos. El corrimiento de las fronteras separaró a las familias, pero muchas mantuvieron sus lazos. Además, tres millones de ucranianos emigraron a Europa en la última década,

Hay refugiados de primera (blancos, europeos, rubios, cristianos, «de los nuestros») y de segunda (negros o marrones, no cristianos, no europeos «los otros»). Que conste que me parece muy bien que se activen todas las ayudas para los ucranianos, pero me indigna que se trate como animales a los no europeos. Ayer mismo, hemos visto como la policía apaleaba a un subsahariano que caía de la valla de Melilla con los brazos en alto. España tiene pendientes de resover más de 50.000 solicitudes de asilo. No se pueden poner por encima los expedientes de los ucranianos y olvidarse de los que llevan esperando muchos meses y hasta años.

El corrimiento de las fronteras europeas y la Guerra de Ucrania


Fuente: Historia de Mundo Contemporáneo

Estos días oímos en las noticias hablar de la ciudad de Leopolis, e incluso he oído que está a un centenar de kilómetros de Lviv… Leopolis, Lemberg, Lvov, Lwów… son la misma ciudad. Entre 1914 y 1945 cambió de nombre y soberanía, nada menos que 8 veces.

Ucrania (su etimología eslava lo indica) es tierra de frontera entre grandes imperios: ruso, alemán, austrohúngaro.

Con cada conflicto, las fronteras cambiaron, pero el mayor cambio se podujo al final de la II Guerra Mundial. Stalin impuso un corrimiento de las fronteras de Centro Europa hacia el este. Alemania tuvo que renunciar a la Prusia Oriental y a Silesia en favor de Polonia, fijándose la frontera en la línea de los ríos Oder-Neisse y a cambio Polonia cedió territorio del este a la URSS, fijádose la frontera en la línea Curzon.

Los nuevos territorios ganado por la URSS se integraron los del norte en Ltuania y Bielorrusia; los del sur en Ucrania. Bien entendido que, aunque la Constitución de la URSS reconocía el derecho de autodeterminación de las repúblicas (lo que con el tiempo daría lugar a la disolución de la entidad soviética), a efectos políticos carecían de cualquier autonomía. El caso es que en Ucrania se integró Galitza, una región con una historia de pertenencia Polonia y Austria-Hungría, gran población judía y rito católico-ortodoxo (uniata), más agrícola que industrial.

Al este se encuentra la Novorrosia (la Nueva Rusia) el espacio que los zares conquistaron al Janato de Crimea en 1774, un región de lengua predominante rusa e industrial, rito ortodoxo (de obediencia al Patriarca de Moscú) donde se encuentra la cuenca de Donbás, una zona de minas de carbón, lo que propició la instalación de industria siderúrgica.

Con la independencia de Ucrania, el oeste que mira hacia la UE va ganando peso y lo pierden los territorios del este. Cuando la revolución del Maidán, de 2014, se resuelve con la caída del prorruso Yanukovich. Putin no solo invade Crimea, sin que Kiev puede reaccionar, sino que alienta la secesión de las llamadas repúblicas populares de Luganks y Donekts , en el Donbás. Estalla un guerra localizada en esa región, que hasta ahora ha dejado 14.000 muertos y que ha desembocado en la invasión de Ucrania.

FUENTE: Rafael Poch «Reventando el polvorín ucraniano» CTX, 2-02-22.

LECTURA RECOMENDADA: «Calle Oeste-Este» (Anagrama) de Philippe Sands, uno de los grandes abogados de derechos humanos, una indagación sobre el Holocausto y la incorporación al Derecho Internacional de los delitos de genocidio y crímenes contra la humanidad. Su marco geográfico es Galitza

Destrucción Mutua Asegurada


Alcance misiles rusos, Fuente The Economist

MAD, loco en inglés, es también el acrónimo de «Mutual Assured Destruction», Destrucción Mutua Asegurada, el principio tácito que rigió la Guerra Fría y que evitó que se convirtiera en caliente. Ninguna potencia nuclear podía iniciar un ataque atómico, porque sería respondido y las potencias se destruirían.

Como la guerra directa entre la URSS y EEUU era imposible, las dos potencias libraron una serie de guerras indirectas a través de aliados y países o movimientos afines (por ejemplo, Vietnam, Angola) devastadoras para los pueblos implicados.

Se intentó por ambas partes romper el equilibrio del terror. Reagan lanzó su idea de guerra de las Galaxias, teóricamente un programa para neutralizar los misiles rusos desde el espacio, para lo que no existía en aquel momento la capacidad tecnológica y que fue sobre todo una campaña de propaganda. Más dañino fue para la URSS la instalación de misiles de crucero de alcance medio en los países europeos, de modo que el tiempo de respuesta soviético se reducía drásticamente.

Con la disolución de la URSS se construye un sistema de seguridad con control y limitación de todas las armas atómicas. Mientras Putin renovaba sus arsenales- asegura que tiene misiles hipersónicos indetectables- su amigo Trump dejó caducar estos acuerdos.

El 24 de febrero, el día que empezó la guerra, Putin advirtió que cualquiera que se opusiera se enfrentaría a graves consecuencias, lo que se interpretó como la amenaza de usar armas nucleares. El 27, después de la adopción de duras saciones, dijo que su país estaba en peligro y ordenó a los máximos responsables militares, poner sus fuerzas de disuasión en alerta. Ignoro que significado práctico tiene eso en las fuerzas nucleares rusas, pero no parece lógico que si está dispuesto a usar armas nucleares lo anuncie con antelación, ¿una bravata hacia fuera y propagada hacia dentro?

Todo es LOCO. ¿Necesitamos otra vez acogernos a la doctrina MAD? Os dejo el vídeo del trailer de ¿Teléfono Rojo? Volando hacia Moscú, del genial Kubrick.

FUENTE. THE ECONOMIST Vladimir Putin’s nuclear threat shows how much is going wrong for him in Ukraine.

¿Hasta dónde llegará Putin?


¿Hasta dónde está dispuesto a llegar el antiguo espía, eldefensor de la religión, la Santa Rusia, la familia y los valores tradicionales, el financiador de las ultraderechas europeas en su proceso de reconstruir el imperio de los zares?

Ucrania parece haber sido una presa fácil. No creo que las tropas rusas se queden mucho. Instalarán un gobierno títere en Kiev y se retirarán. Es más barato y más seguro.

Putin tiene razones, pero no tiene razón. Hitler también tenía razones (la humillación a Alemania en Versalles, pero no tenía razón (no había ningún genocidio contra los alemanes que vivían fuera de las fronteras del Reich, como no lo hay contra lo rusófilos del Donbás). La OTAN incurrió en una provocación gratuita, invitando a sumarse a Ucrania y Georgia, cuando no tenía la menor intención de hacer efectiva esa invitación. Si el ingreso se hubiera producido, hoy estaríamos en la III Guerra Mundial. Previamente, en Georgia, Putin ya le tomó medidas a la OTAN y pudo constatar que Occidente no entararía en guerra por estas repúblicas exsoviéticas.

Veremos a ver cómo funcionan las sanciones, que no tuvieron ningún efecto cuando la anexión de Ucrania. Me parece un signo de debilidad que no se haya excluido a Rusia del sistema SWIFT de intercambio de información bancaria.

Con los argumentos que ha manejado Putin podría justificar la invasión de las repúblicas bálticas, que no tratan especialmente bien a lo rusos y formaron parte de URSS o a Finlandia, que formó parte del Imperio ruso.

Los responsables europeos y norteamericanos insisten en que esta guerra no le saldrá gratis a Putin. Me gustaría verle en en en el banquillo del Tribunal Penal Internacional, como Miloseviv lo estuvo en el Tribunal de Crímenes de la antigua Yugoslavia. Para eso la situación económica tendría que deteriorarse mucho en Rusia, de modo que se produjera un levantamiento popular. Hoy algo altamente improbable.

Conflicto de Ucrania: la visión tranquilizadora de Javier Solana


Solana en el coloqio

Europa En Suma mantuvo el lunes vía zoom un interesante coloquio con Javier Solana. El ex secretario general de la OTAN ve la sitación como un conflicto con múltiples capas, de las que las económicas no son las menos importantes, un conflicto que solo se puede deasarmar con una diplomacia paciente, como se desarma una bomba de relojería. No se puede resolver con una única acción ni diplomática ni militar de ninguna de las partes. Ucrania lleva años en la mesa diplomática y puede seguir siendo un punto de fricción con Rusia durante años.

Pantalla de zoom de los participntes en el coloquio

Solana insistió en los costes militares y económicos que para Rusia supondría la ocupación de Ucrania. Reconoció que no sabemos si ha habido algún acuerdo entre Putin y Xi, del tipo «mientras tú enredas a EE.UU en Ucrania, yo ocupo Taiwan», lo que parece improbable -es mi opinión- por sus consecuencias desestabilizadoras y por la importancia que para China tiene la economía europea.

Lo cierto es que esa invasión, que según los servicio secretos estadounidenses iba a tener lugar el día 16 de febrero no se ha producido y aunque «los tanques rusos no teman al barro», a la terrible raspútitsa, que puede dominar las estepas, en cuanto la primavera venza al invierno la estepa será intransitable, así que para Putin la ventana ideal para la invasión se está estrechando,

Solana reconoció que el principio soberano de que en un estado puede integrarse en la alianza que quiera está limitado por los legítimos interese de sus vecinos. Dio a entender que Ucrania o Georgia no entrarán nunca en la OTAN.

Solana descartó paralelismos con la crisis de los misiles. En mi opinión, puede terminar como aquella, con concesiones casi secretas por ambas partes. Rusia retiró los misiles de Cuba («Nikita, mariquita, lo que se da no se quita», cantaban los cubanos por las calles de La Habana). Y casi de tapadillo Washington retiró sus misiles de Turquía.

Ahora Putin parece comenzar una desescalada con la retirada de algunas tropas. Son retiradas tácticas, la entrega de algunos peones para consolidar posiciones esenciales , en primer lugar Crimea y en segundo lugar el Donbass. Ahora con todos los ojos puestos en el conflicto, Kiev no puede plantearse reconquistas militares y tendrá que terminar por reconocer una amplia autonomía para los territorio rusófilos del Donbass.

Rusia puede conseguir concesiones norteamericanas en materia de desarme.

No a la guerra


Rusia ha desplazado tropas aBielorrusia para realizar mniobras muy cerca de la frontera con Ucrania

«No a la guerra «era el grito que resonaba en nuestras calles, cuando el trío de las Azores decidió invadir Irak en una guerra estúpida, alegando unas inexistentes armas de destrucción masiva.

Al margen que el rechazo a la guerra deba de ser una actitud firme en cualquier persona de bien, ahora la situación es distinta y no distante (Calvo Sotelo, para no mojarse en el apoyo a ninguno de los dos contendientes en la Guerra de las Malvinas, dijo que era un conflicto distinto y distante).

Distinto. La crisis de Ucrania no es un conflicto elegido, como lo fue Irak. Al menos, no lo ha sido en esta última fase, por mucho que para llegar a este punto hayamos pasado por muchos errores estratégicos y actitudes ofensivas de EE.UU y la OTAN.

Y no distante. El conflicto está en el corazón de Europa. La relación de España, también es distinta, pues pertenecemos a la OTAN después de muchas vicisitudes (el engañoso lema socialista «OTAN, de entrada no», referendum afirmativo ganado por Felipe González). El caso es que pertenecemos a una alianza militar en el centro del conflicto y no podemos mirar para otro lado. Este es un conflicto europeo y aquel nos parecía muy lejano, aunque terminara salpicándonos con bajas militares y atentados en las grandes ciudades europeas.

El error de base ha sido pensar que autodisuelta la URSS, Rusia había dejado de ser una gran potencia, que iba a plegarse a los designios de Estados Unidos.

Ciertamente ningún tratado vinculante prohibía la expansión de la OTAN, pero era de sentido común que una gran potencia sin fronteras naturales, sin más defensas que su profundidad estratégica, iba aceptar que una alianza militar se asentara en sus fronteras. Por no hablar de los lazos históricos (veáse el texto de Orlando Figes).

Lo que sí es vinculante es el Memorandum de Budapest de 1994. Ucrania se sumó al Tratado de No Proliferación Nuclear y entregaba sus armas nucleares a Rusia. A cambio, las potencias nucleares (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China) garantizaban su independencia e integridad. Acuerdo violado por Rusia cuando, aprovechando el caos de la revolución del Maidán ocupó con fuerzas no identificadas Crimea y luego orquestó un referendum de adhesión y alentó el separatismo de los territorio rusoparlantes del Donbass, con la consecuencia de una guerra que ha dejado desde 2014 miles de muertos.

¿Dónde estamos?

  • Rusia ha realizado un enorme despligue militar en la frontera de Ucrania y en Bielorrusia. Tiene tropas suficientes para llegar a Kiev, aunque estratégicamente podría tener más sentido establecer un corredor que uniera los territorios separatistas del Donbass con Crimea.
  • Ucrania se está rearmando. Parece difícil que pudiera resistir una ofensiva en regla, pero las guerras se sabe como empiezan, pero no como acaban.

En esencia, lo que Rusia exige es que la OTAN no admita a Ucrania ni a ningún otro país ex soviético. Volver a la división del mundo de Postdam. Estados Unidos y la OTAN ya han rechazado esta exigencia. Hay mucha hipocresia y propaganda por ambas partes. La OTAN hasta aquí, no ha tenido una intención genuina de incluir a Ucrania. Una solución podría ser un estatus de neutralidad, como los de Finlandia o Suecia.

¿Qué pretende Putin? Esa es la gran pregunta. Seguramente juega de farol, por el momento los medios rusos no han preparado a la población para la guerra (The Economist), aunque la propaganda contra Ucrania y Occidente es constante. Como dijo el Inspector de la Marina Alemana, quiere ganar respeto para si y para Rusia. No puede permitirse que regresen a casa los cadáveres de los reclutas ni tampoco soportar las consecuencias de unas sanciones radicales, ni dejar de percibir los ingresos si cierra el grifo del gas a los europeos.

Aparentemente China apoya a Rusia, pero una guerra deterioraría sus intereses en Europa (José María Lasalle), por no hablar de la rivalidad histórica de las dos grandes potencias (Paco Audije)

¿Cómo se puede parar el conflicto?

  • Desescalando. Por parte de la OTAN deteniendo las movilizaciones. Por parte de Rusia siendo transparente en sus movilizaciones.
  • Reactivando la diplomacia, en concreto el Cuarteto de Normandía para detener la guerra en el Donbass.
  • A medio plazo, reeditando un foro de seguridad europeo, como fue la Conferencia de Helsinki de 1975.
  • Reactivando las negociaciones de desarme. Ahí el problema es que EE.UU exige que China se someta a las mismas limitaciones.

Crucemos los dedos para que la irresponsabilidad de unos y otros no nos conduzca a la catástrofe. Un consejo. Pongamos en solfa cualquier información en teoría proveniente de los servicios secretos de ambos bandos, así como la propaganda de la rusa RT.

Fuentes

Crisis de Ucrania: ¿hacia el enfriamiento?

Cómo la guerra con Georgia marcó el regreso de una Rusia más agresiva a nivel mundial hace 10 años

El conflicto OTAN/Rusia: una perspectiva europea

El hijo de Biden, director en la mayor empresa privada de gas de Ucrania

Cómo empiezan las guerras

La invasión de Ucrania

Documentos propuestos por Rusia

En el conflicto con Ucrania, Moscú se aferra a las coartadas del pasado

Rusia busca la gradeza de la Unión Soviética.

Ucrania y la trampa de Tucídides

Rusia-China: oscilaciones asimétricas, intereses y viejos rencores

Documentos de respuesta a Rusia de la OTAN y EE.UU

La mejor sanidad del mundo


Colas en un ambulatorio de Valencia. La pandemia ha puesto de manifiesto la debilidad de la asistencia primaria

Es un lugar común decir que la sanidad española es la mejor del mundo.

Para mi lo ha sido porque el equipo de Nerología del Ramón y Cajal me salvó la vida después de un ictus y me devolvieron al mundo sin daño cognitivo, pero con una hemiplejia izquierda, en la que trabajo para recuperarme. Todo ello sin pagar exorbitantes seguros ni tener que hipotecar la casa para satisfacer el copago después de la estancia hospitalaria, como les ha ocurrido a muchos pacientes de covid en Estados Unidos.

Tiene que ser una buena Sanidad para superar 6 olas de esta inacabable pandemia, que, no obstante, ha puesto de manifiesto sus puntos débiles, la falta de una política de salud pública y una atención primaria, muy debilitada por recortes y la prioridad a la atención hopitalaria. Tenemos una Sanidad eficaz y barata. España dedica poco más de un 6% del PIB, cuando la media de la UE está en el 7% y Estados Unidos en un estrastosférico 16,8%. (Ver los datos en STATISTA o en el Ministerio de Sanidad). Me pregunto si estos datos tan favorables no pueden explicarse por la precariedad de los profesionales.

Gasto sanitario UE. Fuente Ministerio de Sanidad

Esta reflexión es fruto de mi experiencia como paciente (el que padece y el que espera).

Una sanidad muy buena en curar, pero no en cuidar

Cuando se supere la pandemia o se mute en endemia será la hora de una revisión estratégica, que sin abandonar la cura de los enfermos críticos, cuide a una población envejecida con patologías de larga duración.

Esta revisión estratratégica debería pasar por las siguientes líneas:

Reforzamiento de la atención primaria

La destrucción de la atención primaria parece una política premeditada de algunos gobiernos autonómicos para que, ante el desastre la población se haga un seguro médico privado.Terminar con la precariedad de los profesionales, realizar convocatorias masivas. Dotar a los centros de salud con más medios de diagnóstico y crear pasarelas rápidas y ágiles hacia la atención especializada, que evite el recurso de saltarse la espera, acudiendo a urgencias. Dedicar más recursos a la prevención desarrollada desde los centros de salud.

Crear centros de media estancia especializados

Para atender la recuperación posthospitalaria. Si no se pueden crear centros públicos, concertar con centros creados por organizaciones del tercer sector sin ánimo de lucro, en lugar de con empresas privadas. Vincular estos centros con la ayuda domiciliaria. Alargar la duración de los procesos de rehabilitación.

Revisar la burocracia y crear sistemas de información digital compartidos

Todavía hay lugares en que para conseguir una cita hay que hacer largas colas y hospitales que no pueden ver las pruebas realizadas en otros. Y que el paciente tenga acceso a su historia clínica.

Formar a los pofesionales en cuidados

Al sistema le queda mucho en la humanización de los procesos. Es necesario cambiar protocolos, que pongan al paciente en el centro y educar al profesional en la empatía,

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La modernización isabelina documentada por Clifford


Clifford fotografió Cibeles cuando todavía era una fuente funcional, en la que se suministraban los aguadores.

Pocos gobiernos tan conservadores como el de Bravo Murillo (1851-52). Como todos los gobiernos conservadores, el de Bravo Murillo fue un gobierno de obras, en un momento, en que la España de Isabel II pugnaba por modernizarse, a través de losferrocarriles y las obras hidraúlicas. Se recurre para ello a empresas e ingenieros franceses.

Charles Clifford, uno de los pioneros de la fotografía desarrolla su trabajo en España en esa época. Fuera de Madrid fotografía los grades monumentos, pero en la capital -entonces, un poblachón manchego- documenta el proceso de modernización: el recién construido Congreso de los Diputados, la remodelación de la Puerta del Sol, la llegada del ferrocarril del Norte y la construción del Canal de Isabel II. Todo ello lo podemos ver en una exposición en la fundación Canal.

Usaba la técnica de colodión húmedo, que exigía extender una sustancia húmeda sobre una placa de cristal y hacer la foto antes de que esta emulsión se secara. Se realizaba con placas y cámaras de gran formato y el positivo se conseguía por contacto. Los largos tiempos de exposición imponían la inmovilidad de los modelos y objetos fotografiados. En exteriores, Clifford usa grandes panorámicas e impone a la multitud que va aparecer el posado sin movimiento. Hoy la ventaja de aquel formato es que se pueden hacer grandes ampliaciones, sin perder calidad.

La construcción del Puente de los Fraceses

Para que el ferrocarril del Norte llegue a la estación del Príncipe Pío hay que salvar el Manzanares con un puente, cuya construcción dirigen ingenieros franceses. Ni rastro de trabajadores, pero los franceses posan satisfechos con sus altos sombreros de copa.

La construción del canal de Isabel II trae el agua del río Lozoya a Madrid. Los madrileños tenemos que estarle agradecido a Bravo Murillo, porque sin esta obra la ciudad no sería lo que es. Clifford fue contratado para documentar el proceso constructivo. Sus fotos nos muestran una obra titánica, en la que personas y bestias partipan en condiciones que no debían ser mucho mejores que en la época de los romanos. La siguiente foto del Pontón de la Oliva, la primera presa del canal, así lo muestra.

Acueducto de la Retuerta (Pontón de la Oliva)

La serie de fotos de canal se muestra en un antiguo depósito de agua del s. XX, pero construido con bóvedas de ladrillo, como los acueductos fotografiados por Clifford.

Como final, dejo el vídeo introductorio del comisario de la exposición

Incierto e inseguro (?) 2022


Putin en su anual rueda de prensa, con un mapa de Rusia, con las divisiones administrativas de la URSS

Ni en lo personal, ni en lo colectivo, es posible predecir que nos traerá un nuevo año, qué riesgos nos esperan.

La Covid seguirá ahí en 2022. Algunos expertos aseguran que la variante Ómicron puede ser el final de la pandemia. Con su alta transmisibilidad se convertirá en la variante dominante, pero con cuadros leves, al menos entre los vacunados. Mientras no se vacune a toda la población mundial, sigue siendo alto el riesgo de mutaciones peligrosas, por eso sería tan necesario suspender, al menos temporalmente, las patentes de las vacunas.

Otro riesgo presente en 2022 será el regreso a una espiral inflacionista. El origen está en el encarecimiento de las materias primas, especilmente la energía. Los economistas neoliberales nos vuelven a vender viejas fórmulas: subidas de tipos por lo bancos centrales y que los trabajadores pierdan poder adquisitivo. Todo ello nos llevaría a una parálisis económica, mayor desigualdad y seguramente a estallidos sociales.

Por supuesto la mayor amenaza serán lo fenómenos meteorológicos extremos, consecuencia del calentamiento global.

Menos conciencia existe de los riesgos geopolíticos, ignorados por las televisiones que siguen siendo la fuente informativa de la mayoría de la población. Se cumplen ahora treinta años de la implosión de la Unión Soviética. Putin sabe que no puede reconstruir la Unión Soviética, pero apuesta firme por mantener una influencia directa sobre Ucrania y Bielorrusia, que considera como parte sustancial de la madre Rusia, desgajadas ilegítimamente por los comunistas.

Putin no puede aceptar el acercamiento de Ucrania a la OTAN, que se ha ido produciendo después de la anexión de Crimea. En este momento Rusia tiene desplegadas en la fronteras de Bielorrusia y Ucrania importantes fuerzas, que pueden intervenir en las repúblicas independentistas de Donetsz y Lugantzs o inluso en la propia Ucrania. Estados Unidos y la UE amenazan con sanciones absolutas, en ningún caso con represalias militares. Putin podría responder cerrando el grifo del gas a Europa. Putin es un jugador duro, pero racional. La Historia tiene muchos ejemplos de cómo las guerras comerciales y las estrategias de tensión pueden irse de las manos y terminar en guerra caliente.

Después de la caída del Muro, Mitterrand propuso crear una organización de seguridad eurosiática.

En 2011 Putin propuso a la UE una integración euroasiática desde Lisboa a Vladivostok. Habría que haber explorado estas posibilidades para lograr una seguridad colectiva.

Como siempre viviremos en el mejor y el peor de los mundos (Dickens dixit)

OS DESEO LO MEJOR PARA 2022.

La Navidad de las concertinas


2021 ha sido para mi un año especialmente duro. El 7 de diciembre de 2020 me dió un ictus que me ha producido una hemiplejia del lado izquierdo. Así que, 2021 ha sido un año de rehabilitación, de aprendizaje físico y psicológico y de transitar por la burocracia de la depedencia. El cariño de familiares y amigos me han dado ganas de vivir.

Sé que muchos de los que seguís este blog os habéis preocupado por mi. Quiero felicitaros la Navidad con esta entrada. Desconozco el origen de la imagen, pero creo que representa a la perfección el espíritu de esta Navidad en la que cientos de miles quieren entrar en la fortaleza Europa. Miles pierden la vida en el intento. Cuando en realidad necesitamos savia nueva. Mucho se denuncia desde las autoridades a los traficantes, pero se olvida a otra gran beneficiaria, la industria de la seguridad.

¿Tan difícil sería crear pasaralelas seguras?

FELIZ NAVIDAD, DISFRUTAD DE AMIGOS Y FAMILIA.

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